(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "Anales de la Universidad central del Ecuador."

AN ALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



ECUADOR 




QUITO 

Inprcnta de la I'niversidad Antral, por J. &m R. 

1905 



REPUBLIOA DEL ECUADOR 



AN ALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



liotailicjl.— Aimin., wi.ilnnann,, Su|>k-nR-mo_ !, 

volcankas U ..,,;,. 

m v I aiacim-a. f KstracU- ,k- la obridel Senor Doctor 



-***$&" 



■l%>> 



QUITO 

IPREXTA DE LA L'MVERSIMft- CEMRAL, POK J. 8AJLM R 



PtEPTJBLICA DEL ECUADOR 
TOMO XX { Ano 22,-AbriI de I»0;> [ 



ANALES 

DE LA 

UNIVERSIDAD CENTRAL 



BOTANIOA 

ITTUSIOS ECU1TORI&HOS 

SUPLEMENTO I 



lis fa la lieiLkc.i liiiear-lanceolaiia, Columbia, ; 

47* A. incarvatum Engl. A la descripcion de esta es- 
pecie (Monogr., pag. 1 16-17) anadase: baya madura ao- 
vada, conico-tetragona y verde en el apice, apenas exer- 
ta; semi lias lenticular-eh'pticas, algo y oblicuamente trun- 
cadas en el apice, asimetricas. 

Ademas de la variedad 3, ocurre tambien otra for- 
ma intermedia de tallo mas delgado, altamente trepador 



43 A. GLA1 



y radicante, con peciolos, limbos, pedunculos y espadice 
menores que en las formas antecedentes. La forma y 
tamano de los limbos y el seno basal estan sujetos a va- 
riaciones; por el contrario son constantes las proporcio- 
nes entre el pectolo y el pedunculo, la consistencia her- 
bacea, color y demas caracteres de la espata, la direccion 
perpendicular y la forma del espadice, el aumento suce- 
sivo de los tepalos durante la maduracion etc.; caracte- 
res por los cuales se la distingue facilmente y a primera 
vista de todas las demas. 



sques subandinos orientales 
An 



vole. Tungurahna y del An/ist 



48 A. glaucophyllum sp. now; cattle robusto scanden- 
te; internodiis longis; cataphyllis elongatis, lanceolatis, 
subcoriaceis, mature deciduis; petiolis elongatis, crassis, 
subcylindricis, antice basi longe vaginatis, sursum leviter 
i-sulcatis; gaiiculo crasso, i-ij^ longo; limbis ex basi 
cordata ovatis vel ovalibus, petiolos subaequantibus, lati- 
tudine sua sub 2-plo longioribus, dense herbaceis, in sic- 
co pergamentaceis, supra albo-coerulescentibus, subtus 
albidis; lobis das. quam terminalis sub 3-plo brevioribus, 
retrorsis conniventibus, sinu obovato costis fere ad yi 
denudatis seiunctis, 6-7-nerviis; nervis extimis retrorsis, 
sursum cum 3 intimis erga marginem arcuatis; lobo ter- 
minal 'i ovato, apice acuto, 18-20-nervio; nervis I. utrin- 
que exertis, sursum leviter arcuatis, 2-3 cm. ab invicem 
remotis, in margine desinentibus vel superioribus in ner- 
vum collectivum saepe interruptum confluentibus; nervis 
II. tenuibus per anastomoses resolutis cum I. reticulatis; 
pedunculis quam petioli 3-4 plo brevioribus, tenuioribus; 
spatha subcoriacea, elongata pedunculum aequante vel 
superante, extus glaucescente, intus glauco-rubella. li- 
neari-lanceolata, basi amplexante, antice parum decurren- 
te, apice subulato-acuta; spadice subsessili, crasso, erecto 



AUCOniYl.l.UM 



), rigido, demum spatham superante, glauco- 

lamentis linearibus; anlAeris psurvis, flavidis; ovario oblon- 
go, apice obtuso; bacca oblonga, demum breviter exerta, 
disperma. 

Tallo trepador; cntrcnudos 6-8 era. largos, casi 2 cm. grue- 
sos; catafilos casi coriaceos, 15-20 cm. largos, Ianceolados, pron- 
tamente deciduos; pcciolos 6-8 dm. largos, inferiormente 10-12 

cnlacion 10-15 mm. larga; limbos aovados u ovalados, ± tan 
largos como los pecfolos y mitad mas angostos, desde la }( parte 
inferior contraidos por linea uniformemente convexa hacia el 
apice puntiagudo, profundamente acorazonados, los lobulos ba- 
sales i 3-p\o mas cortos que el terminal, retrorsos, convergen- 
tes, obtusos, separados por seno trasovado, con las costillas des- 
nudas hasta la mitad, con 667 nervios, de los cuales los 3-4 ex- 
teriores retrorsos y bruscamente arqueados hacia arriba cerca 
del margen; nervios del lobulo terminal 18-20 de cada lado, se- 
parados 2-3 cm. uno de otro, ligeramente arqueado-ascendentes, 
paralelos, terminados todos en el margen, c los de la mitad su- 
perior en el nervio colectivo, arrimado al margen y con frecuen- 
cia interrumpido; pcdunculos 20-25 cm. largos, mucho mas del- 
gados que los pecfolos; cspata casi coriacea, blanquccina en cl 
exterior, glauco— rosada en el interior, linear— lanceolada, 20-25 
cm. larga, casi 2 cm. ancha, abrazadora en la base y levemente 
escorrida alesnado-puntiaguda en el apice; cspddicc scsil 6 sub- 
sesil, erguido, rigido, cilindrico, 30-35 cm. largo, ± 12 mm. grue- 
so despues de la floracion, verde-glaucescente; icpalos poco mas 
largos que anchos; filamentos lineares; anteras pequeiias, ama- 
rillentas; ovario y baya oblongos, obtusos, esta finalmente poco 
mas larga que los tepalos. (D. s. e. v.) 

Crece en la prov. de Imbabura entre Parambay Pciiancgra. 

Especie primorosa por la magnitud y color de los limbos; 
proxima a nuestro A. versicolor, del cual se distingue por los lo- 
bulos basales convergentes, casi contiguos en el apice, el seno 
mas angosto y acutangulo en la base, el terminal circunscrito por 
linea uniformemente convexa, obtuso 6 ligeramente puntiagudo, 
en el apice; los nervios terminados la mayor parte en el margen, 
los pediinculos 3-4-plo mas cortos que los pecfolos, etc.; pareci- 
do tambien al A. inairvatnm Engl., del cual se distingue, fuera 



49 A, Baezanum sp. nov.; petiolis robustis, subcylin- 
dricis, basi longe vaginatis, antice una cum geniculo elon- 
gate, crasso, obiter bisulcatis, limbos subaequantibus; 
hmbis dense herbaceis in sicco pergamentaceis, supra 
intense, subtus pallide-viridibus, elongato-ovatis, basi pro- 
funde cordatis, supra medium parum constrictis, in api- 
cem leviter acuminatum linea convexa desinentibus; lobo 
antico quam postici sub4-plo longiore, retrorsis, vix con- 
vergentibus, sinu late parabolico basi costis longiuscule 
denudatis circunscripto seiunctis, 7-nerviis; nervis 3-4- 
posticis ^ retrorsis, marginem versus arcuatis, cum interio- 
ribus binisque interlobaribus quam I. lobi terminalis cras- 
sionbus, in margine desinentibus; costa nervisque I. 15- 
18-iugis, omnibus supra obiter exertis acietatis, subtus 
rotundatis, subangulo acuto erecto- patentibus, parallelis; 
nervis II. (cum III. reticulars) plerisque ad nervum col- 
lectivum pertingentibus; peduuculo erecto, rigido, cylin- 
dnco, quam petiolus Umuiore et sub 2-plo breviore; s/>a- 
tka cart.laginea, lanceolata, basi amplexante, mature re- 
Hexa et decidua; stipite crasso longiusculo; spadice fruc- 
titero, subcylindnco, erecto, crasso cynereo-glaucescente; 
tepahs aeque fere longis ac latis, apice cucullatis, muri- 
culatis; filamentis brevibus late marginatis; antheris par- 
vis, flavescentibus; bacca oblongo-elliptica, apice parum 
contracts vindi vix exerta stigmate bilobo; semin oblon- 
gis, asymmetricis. 

Tallo breve, robusto, 2^-3 cm. grueso; catafilos prontamen^ 



te descompuestos en fibras 



-stoposas; peciolos 1 



vagina hasta : 



gos, abultados 1 

larga, cilindricos en el dor' 

\\Tl\7T ent r bisulcad °^ ^-anados 6 aquilladoT^obtu'sZ 
ue del Ldo interior, gns-verduzcos con manchas blanque- 
is; limbos largamente aovados casi tan hnmc ™ m 1 

b ink. rtuvauob, casi tan largos como los pecio- 



Jos, ± 5 dm. anchos en la ', parte inferior, acorazonados en la 
base, algo contrafdos hacia la J /( parte superior, brevemente acu- 
minados en el apice, lisos, verde-blanquecinos de ambos lados; 
lob. term. 7-8 dm. los postcriores ± 2 dm. largos, retrorsos, ape- 
nas convergentes del lado interior, separados por seno ancho, 
parabolico, con las costillas 4-5 cm. desnudas en la base, 7-ner- 
vios, los 4 exteriores retrorsos, arqueados hacia el margen; los 3 
interiores (asi como los interlobares mas gruesos que 1 >s I. del 16- 
bulo terminal) con cl interlobar interior terminados en el margen; 
el interior, asi como los costales, terminados en el nervio col-ecti- 
vo, distante 5-3 mm. del margen; todos, asi como el nervio me- 
dio, levemente sobresalientes y afilados en la haz, mas robustos 
y redondeados en el enves; los I. del lobulo terminal 15-18 de 
cada lado, erecto-patentes, paralelos; los II. reticulados con los 
III. y extendidos los mas hasta el nervio colectivo; peditnculos 
casi cih'ndricos, mas delgados y doble mas cortos que los pecio- 
los, igualmente coloreados; espata cartilaginea 6 herbacea, ver- 
de-blanquecina, linear-lanceolada, cuspidada en el apice, refleja- 
da y prontamente decidua, abrazadora; cstipitc del espadice 10- 
12 mm. largo, 8-10 mm. grueso; espadice (fructifero) 35.40 cm. 
largo, ± 2 cm. grueso, slgazado hacia el apice, 

ligeramente flexible, ceniciento 6 finalmente verde-sucio; tepalos 
3-4 mm. largos, 4 rnm. anchos, acogullados y cenicientos en el 
apice; antcras amarillentas, apenas salientes; baya oblongo-elfp- 
tica, contraida en el estilo verduzco, apenas saliente; cstigma 
pequeno, bilobo; scmillas a.-imctneameate eh'ptica.s, biconvex;is. 
(D. s. e. v.) 

Crece en los bosques subtrop. de la region ©riental ccrca de 
Baeza. (2905) 

Especie proxima a nuestro A. versicolor, con el cual con- 
viene tambien en la procedencia; distinto por las proporciones 
mayores de todas sus partes, los entrenudos muy cortos, la vagi- 
na del peciolo mucho mas 1 
mensiones y proporciones 
mas largamente desnudas etc. 

^ Del A. manner at urn, con el cual tiene tambien mucha ana- 
logia en la longitud y robustez de los peciolos y proporciones 
de estos como los limbos, tamano y forma de los limbos y pro- 
porciones del peduncolo, etc.; se distingue por los peciolos le- 
vemente bisulcados; la articulacion mas Iarga y abultada, los 
limbos mas verdes y relativamente mas anchos, los uervios cos- 
tales mas aproximados, espadice mas largamente estipitado etc. 



1 Limbos casi triangulares; lob. bus. <1i verger trs; ,,*, paral.olico. 

SO* A. acroktes Sod. (Monogr. pag. 128). A la des- 
cripcion dada en ese lugar agreguese: "Varfa en la for- 
ma de los limbos aovados u ovalados 6 triangular-asae- 
tados; lob. has. ± cortos relativamente al terminal y ± 
convergentes 6 simp'emente divergentes; nervios I. cos- 
tales mas 6 menos numerosos; e spat a abrazadora 6 ± 
escorrida a veces larga y tenuemente cuspidada; espddi- 

largo, 8-10 mm. grueso, fructifero verde-ceniciento; 20- 
25 ct. largo, hasta 12 ct. grueso" etc. 

Crece tambien en los bosques subtrop. orientales del 
vole Tungurahua. 



Segun estos caracteres la especie A. sagittate Sod. 
(Ibid. pag. 125) debe suprimirse, pues sus caracteres 
traspasan paulatinamente en los de la presente. 

Hemos trasladado esta especie al grupo presente, 
mie-ntras en la Monografia figura en el siguiente, por la 
mayor analogia complexiva que manifiesta con las demas 



51 A. Puliilaliuae sp. nov.; caule scandente; interno- 
diis longitudine variis, crassiusculis, laevibus; cataphyl- 
iis cartilagineis, ligulatis, apice obtusis caducis; pdiolis 
limbos subaequantibus, b-si breviter vaginatis, subcylin- 
dricis, in sicco angulatis, supra cum geniculo longulo 
complanatis vel obiter sulcatis; limbis dense pergamen- 
taceis, supra viridi-coerulescentibus, subtus glauco-vi- 
rentibus, pilisque brevissimis dense conspersis, circun- 
scriptione ovatis, ex basi profunde cordata, sursum linea 
continua convexa in apicem acutum gradatim productis; 
/obis basalibus quam terminalis ± % brevioribus, retror- 
sis, convergentibus, obtusis, sinu ovato, costis 67 ner- 
viis, basi breviter (2 cm.) denudatis seiunctis; nervis lo- 
borum basalium retrorsis, erga marginem arcuatis in eo- 



que desinentibus; 2 interlobaribus cum 1. costalibus 
(utrinque 10-12) in nervum collectivum a margine 3-4 
mm. remotum confluentibus; pedunculo quam petiolus 
graciliore et sub % breviore; spat ha? '; spadice sessili, 
subcylindrico, cinereo, fructifero, pedunculum superante; 
tepalis aeque fere longis ac latis, apice cucullato cinereis; 
filamcntis linearibus, petala aequantibus; bacca prismati- 
co-obovata, apice conico vix exerta. 

Tallo trepador; entrenudos 3-6 cm. largos, 10-12 mm. grue- 
sos lisos, plomizos; catafilos 12-15 cm - largos, ± 15 mm. an- 
chos, ligulados, obtusos, densamente cartilagineos, glaucescentes 
caedizos; peciolos 30-35 cm. largos, medianamente robustos, con 
vagina y articulacidn ± 2 cm. larga, casi cilindricos, multiangu- 
losos cuando secos, aplanados 6 ligeramentc asurcados del lado 
interior; limbos densamente herbaceos, apergaminados 6 casi co- 
riaceos cuando secos, verde cerulescentes en la haz, verde-blan- 
quecinos en el enves y esparcidos de pelos muy cortos y densos, 
acorazonados, aovados, puntiagudos en el apice, ± 3 dm. largos, 
2 dm. anchos; lobulos bas. % mas cortos que el terminal, retror- 
sos, obtusos, convergentes, separados por seno aovado, rodeado en 
la base por costillas desnudas =t 2 cm., 6-7-nervios, de los cuales 
los exteriores retrorsos, bruscamente encorvados hacia el margen 
y terminados con los 2 interiores en el; los 2 interlobares, asf como 
los I. del nervio central, 10 12 de cada lado [ascendentes bajo 
angulo agudo] confluentes en el nervio colectivo, distante 3-4 
mm. del margen y todos, como tambien los de los lobulos basa- 
les prominentes de ambos lados y mas del inferior; pedunculos 
endebles, 15-18 cm. largos; espataf '; espddice sesil, casi cih'ndri- 
co, fructifero 20-24 cm. largo, 15 cm. grueso, p-indulo, cenicien- 
to; tepalos ± 5 mm. largos, 4 mm. anchos, trasovados, acogulla- 
dos en el apice; Jilamentos lineares, tan largos como los tepa- 
los; baya levemente trasovado-prismatica, conica en el apice 
apenas saliente; semillas lenticular-eh'pticas, truncadas en el 

d. del vole. Pululahua 1 ;oo m. 



II. Viridia. Limbos intensamente verdes, casi 
ros, apergaminados 6 coriaceos. 



52 A. venustum sp. nov.; caule tenui; internodiis va^ 
rie elongatis, nunc brevissimis; cataphyllis lanceolalis, 
dense cartilagineis, persistentibus; pctiolis tenuibus, erec- 
tis, rigidis, antice cum geniculo brevi i-sulcatis, limbos 
plerumque superantibus; limbis dense cartilagineis, su- 
pra intense, subtus dilute viridibus, minutissime nigro- 
punctulatis, basi profunde cordatis, sursum gradatim an- 
gustatis in apicem longe acuminatum, apiculatum pro- 
cluctis, latitudine sua 2 plo longioribus; lob is basalibus 
retrorso-divergentibus, angulo acuto seiunctis; nervis lo- 
borurn basalium utrinque 4, 3 extimis in costas basi bre- 
ius demum er^a 



marginem arcuato-ascendentibu 



n margine 



desinentibus, reliquis cum I. lobi antici utrinque 4-5 



colk: 



margine paulo remotum coniunc- 



tis; peduncuiis quam petioli sub 2 -plo longioribus, ere- 
ctis, rigidis, subcylindricis; spatha sub horizontaliter pa- 
tente, plana, late ovata, basi cordata apice acuminata, 
subconacea, intense coccinea, supra late scrobiculata; 
/obis basa/ibiis retrorsis, latis, sese mutuo obtegen- 
tibus, 3-nerviis, quam terminalis 3-nervius parum bre- 
vionbus; spadice sessili, recto vel arcuato, flavo. quam 
spatnae Iobus anticus parum breviore; tcpa/is apice cu- 
cullatis, deorsum cuneatis; bacca fere obovata, angulata 
in apicem conicum brevem producta, primum purpura- 
scente, demum flava. 



Tai/o erguido, ascendente; cntrcnudos 5-7 cm. lar-os 6 muy 
cortos, 5-12 mm. gruesos; catafi/os lanceolados, casf cdriaceos, 
largamente persistentes, enreros; pcciolos erguidos, rigidos, uni- 
sulcados mtenormente, 25-60 cm. largos; articulacion 1% 2 
cm. larga; limbos densamente cartilagineos, intensamente verdes 
hnalmente negro-punteados 2-4 dm. largos, 1-2 dm. anchos 
hacia a base del lobo terminal, en circunscripcion triangular-Ian- 
ceolados, profundam. acorazonados, cuspidados en cl apice; 16- 
bulos basa/es retrorsos, d.vergentes, 6 ligeramente convergentes 
del lado mtenor, 6-12 cm largos, 4-7 cm. anchos, obtusos, se- 
parados por seno acutangulo, circunscrito por cost 






53 a. camposii 



n.j lobulo terminal 15-30 cm. largo, prolongado en el api- 
cuspide 1-2 ct. larga aristada; ncrvios de los lobulos basa- 
5, los 3 6 4 inferiores soldados entre si, formando las cos- 
retrorsos, arqueados y ascendentes, terminados en el mar- 
:1 interior con el interlobar y los 4-5 I. del lobulo terminal 
los entre si, formando el nervio colectivo, terminado con el 
l ciispide; pedunculo erguido, rigido, casi do- 



irgo que el peciolo, acanalado intenormente; espata 



casi coriacea de color de grana; anchamente aovada, 
nada, 6-8 cm. larga, 4 6 cm. ancha, plana, hoyosa entre los ner- 
vios, oblicuamente insertada; lobulos basales poco mas cortos que 
el terminal, obtusos, sobrepuestos mutuamente con 2 nervios cra- 
sos, retrorsos, soldados entre si a poca distancia de la base, ar- 
queados y terminados en el margen; lobulo terminal aovado, acu- 
minado 3 -nervio; cspddice amarillo sesil, rigido, algo arqueado, 
2 %-$ cm. largo, 4-6 mm. grueso durante la floracion, mas grue- 
so cuando maduro; tepalos acogullados en el apice, ligeramente 
acunados hacia la base; baya madura purpurea, finalmente ama- 
rilla, ovada 6 globuliforme, terminada en punta conica. 

Crece en la provincia de Esmeraldas, en las pendientes de 
Alto-tambo. 

Vanacon el tallo erguido, breve 6 casi trepador, en la longi- 
tud y espesor de los entrenudos, la magnitud y forma de los lim- 
bos, en la direction y proporciones de los lobulos basales, etc. 

Especie ciertamente proxima al A. andrcanum Lind., del 
cual sin embargo parece distinguirse entre otros caracteres, por 
la forma de la espata plana y no cdncava, arrugado-hoyosa, por 
los lobulos basales sobrepuestos uno a otro por el espadice mi- 
tad menor que la espata, amarillo, etc. Aun el pedunculo es en 
nuestra forma acanalado interiormente, no ya rollizo. La espa- 
ta imita en esta especie mejor que en ninguna otra la forma y 
organization de las hojas. Es la especie mas elegante que has- 
ta ahora conocemos de este ge'nero en el Ecuador. 



53 A. Camposii sp. nov.; caule robusto, ascendente v. 
breviter scandente; inlernodiis brevibus; cataphyllis co- 
riaceis, persistentibus, lanceolatis, internodia pluries su- 
perantibus; petiolis rcbustis, ab latere compressis, an- 
gulatis, intus basi longe vaginalis, sursum cum genicu- 



lo crasso argute i-sulcatis, lateribusque stnatis quam 
limbi brevioribus; limbis coriaceis, utrinque intense yiri- 
dibus, late ovali-lanceolatis, basi profunde cordatis, linea 
convexa e basi ad apicem acuminatum gradatim contrac- 
tis, latitudine sua sub 3-plo longioribus; lobis bas. quam 
terminalis sub4-plo brevioribus, retrorsis, obtusis v. api- 
ce oblique truncatis, latere interiore convergentibus et 
sese mutuo obtegentibus, basi sinu acutangulo, costis 
longiuscule denudatis seiunctis; nervis omnibus supra 
immersis, subtus prominentibus, argute acietatis; nervis 
lob. bas. 6-7, extimis 5 retrorsis, prope marginem abrup- 
te arcuatis in marginem desinentibus, 2 intimis, arcuato- 
asccndentibus, cum 4 interlobaribus el costalibus lobi 
terminalis (utrinque 14-15) in nervum collectivum a mar- 
gine 3-4 mm. remotum confluentibus; pedunculis robus- 
tis, erectis, rigidis, ab latere compressis, deorsum trun- 
catis vel striatis, quam petioli sub 2-plo longioribus; 
spatha coriacea, co-nervia, oblongo-lanceolata, apice su- 
bulato acuminato, basi antice longe decurrente stipitem- 
que longe denudante, dorso intus eidem longiuscule ad- 
nata, extus carinata in pedunculum argute et longe pro- 
ducta; spadice cylindrico, flexili, subcernuo, sordide ru- 
bro-virente, spatham sub 2-plo superante; tepalis leviter 
cuneatis, apice cucullatis latitudine sua % longioribus; 
bacca fere obovata, apice conico tetragona; tepala vix su- 
perante. 



Tallo ascendente, 6 brevemente trepador; entrenndos 1-2 
cm. largos, 1 y 2 cm. gruesos, lisos, verdes; catafilos sobre la base 
dilatada, bruscamente contraidos, lanceolados, coriaceos, persis- 
tentes, 20-25 cm. largos; peciolos robustos, comprimidos de los 
lados, angulosos y estriados con vagina 8-12 cm. larga, superior- 
mente, asi como la articulacion abultada 1^-2 cm. larga, i-sul- 
cados, 30-45 cm. largos; limbos coriaceos, intensamente verdes 
de ambos lados, pelucido-punteados, 4-5 dm. largos, 12- 18 cm. 
anchos hacia la insercion del peciolo, oval-lanceolados, circun- 
scritos por linea casi uniformemente convexa, acorazonados, ± 
largamente acuminados en el apice; lobulos bas. 12-15 cm. largos, 
retrorsos, obtusos, oblicuamente truncados, convergentes, sobre- 
puestos el uno al otro del lado interior, separados por seno acu- 



tangulo, formado por las costillas desnudas 3-4 cm.; ncrvios to- 
dos inmersos del lado superior, prominentes y afilados en el in- 
rioq los de los lobulos basales 6-7 soldados entre si formando 
las costillas; los 4-5 posteriores retrorsos, bruscamente arqueados 
en la proximidad del margen y terminados en el; los interiores 
arqueado-patentes y, con los 2 interlobares (de cada lado) ar- 
queado-ascendentes y los I. del lobulo terminal ([4-15 de ca- 
da lado), reunidos en el nervio colectivo apartado 3-5 mm. del 
margen; pedunculo robusto, dt doble mas largo que el peciolo, 
igualmente grueso, comprimido de los lados, estriado en la mitad 
inferior, carinado hacia el apice en el dorso por el nervio de la es- 
pata escorrido; espata coriacea, oblongo-lanceolada, 15-18 cm. 
larga, ±3-4 cm. ancha hacia la mitad, verde-purpurascente y 
co-nervia en el dorso, amarillo-rojiza interiormente, alesnada y 
glanduh'fera en el apice, escorrida \%-2 cm. en la base; cstipitc 
del espadice i 2 cm. largo, adherido a la espata en el dorso; 
cspddice cih'ndrico, flexible, casi pendulo; rojo-verduzco, 20-30 
ct. largo, 15-20 mm. grueso; tepalos 5-6 mm. largos 4-5 mm. 
anchos, levemente acunados, acogullados en el apice carinados; 
filamentos lineares angostados hacia arriba, = a los tepalos; ante- 
ras pequenas, azulejas; bay a trasovada, obtusamente tetragona, 
conico-tetragona en el apice apenas saliente. 

Crece en los bosques de la cordillera oriental en la orilla del 
rio Mas/a. (2/905). 

Especie proxima al A. sclcropkyllum, distinguiendose por su 
mayor robustez, los pecfolos estriados en los lados, siempre mas 
cortos que los limbos, los limbos mayores; los pedunculos doble 
mas largos que los pecfolos; la espata mas larga y coriacea; el 
espadice mas largo y mas grueso; los tepalos relativamente mas 



Serie II erythrostachya. Espadice rojo 6 pur- 
pureo. (Sp. 54-64). 

54 A. nitens sp. no v.; caudice mod ice crasso, erecto; 
internodiis brevibus; cataphyllis dense papyraceis, per- 
sistentibus, linearibus, petioli ]A aequantibus; petiolis 
basi dilatatis, longiuscule vaginatis, subcylindricis, cum 
geniculo longulo, tumido antrorsum i-sulcatis; limbis 
papyraceis, utrinque viridibus, nitidis, ex basi leviter cor- 



data ovato-ellipticis, apice cuspidatis, latitudine sua }i 
longioribus; lobis basalibus quam terminalis 6- ies brevio- 
ribus, retrorsis, divergentibus, sinu subtriangulari obtu- 
so, costis ad basin usque alatis circunscripto; nervis om- 
nibus tenuibus, in sicco utrinque exertis; loborum basa- 
lium utriusque 3, retrorsum arcuato-patentibus, omni- 
bus vel 2 extimis exceptis, cum I. lobi terminalis (utrin- 
que 17-18; erecto-patentibus parallelis) in nervum collec- 
tivum 3-4 mm. a marline distantem confluentibus; pe 
dunatlo quam petiolus sub 2-plo breviore; spatJm dense 
cartilaginea, lanceolata, apice longe subulato-cuspidata, 
basi amplexante, mature reflexa, quam spadix longiore; 
spadice \on^{\ }i-2 x /2 cm.) stipitato. erecto, rigido, purpu- 
reo; tepalis apice cucullatis; ovario subelliptico; bacca 
stylo tetragono ultra sepala producta, purpurea. 

7 alio erguido, breve; cntrenudos \-\yi cm. largos, 5- 10 
mm. gruesos; catafilos anchamente lineares, 10-25 cm. largos, 
rrguidos, rigidos, 35-40 cm. lar- 
fina 5 6 cm. larga, casi cilmdri- 
cos, uuenormente, asi corno la articulacion, abultada. 2 cm. lar- 
ga, unisulcados; limbos ligeramente acorazonados en la base, ao- 
vado-elipticos, cuspidados en el apice, papiraceos, verdes y bri- 
Uosos de ambos lados, negro-punteados en el enves, ± 40 cm. 
largos; 25 cm anchos en la % parte Inferior; miTMsfinos, sobre- 
salientes en ambos lados; Idbulos basales 67 veces mas cortos 
que el terminal, retrorsos, divergentes, muy obtusos, separados 
por seno semiaovado, alado hasta la base; nervios de los Idbulos 
basales 3 en cada uno, libres en la base, retrorso-patentes, todos 
(o salvo el exterior) con el interlobar y los I. del terminal, (17-18 
de cada lado), paralelos, erecto-patentes. confluentes en el nervio 
colectivo disrante ± 3 mm. del mar gen; pcduncnlo 20-25 cm. 
largo, rigido, mas delgado que el peciolo; espata linear-lanceo- 
lada, ± 15 cm. larga, 2^ cm. ancha, contraida y abrazadora en 
la base, largamente cuspidado-alesnada en el apice, papiracea, 
cobnza, oo-nervia; estipite erguido 1^-2^ cm. largo; espddice 
purpureo. erguido, rigido, ,0 12 cm. largo, ± , cm. grueso; te- 
palos acogullados en el apice, acunados; ovario casi eliptico; pa- 
ya largamente prolongada en estilo prismatico, tetragono. 

Crece en los bosques tropic, do la prov. de Esmcraldas, des- 



I.YCROLONCHIl^ 



55. A. macrolonclliuin sp. no v.; caudice erecto vel as- 
cendente, modice crasso; internodiis brevibus; cataphyl- 
lis cartilagineis, persistentibus, lineari-lanceolatis, apice 
breviter subulatis, cum petiolis pedunculisque fusco-pur- 
purascentibus; petiolis semicylindricis, basi breviter va- 
ginalis, cum geniculo mediocri antice obtuse i-sulcatis; 
limbis cartilagineis, supra intense, subtus pallide-viridi- 
bus; lineolis glandulisve pellucidis dense notatis, lati- 
tudine sua plus 2-plo longioribus, basi hand profunde cor- 
datis, sursum gradatim angustatis, apice longe cuspida- 
tis; lobis bas. divergentibus, obtusis, quam terminalis mul- 
toties brevioribus, sinu latissimo, costis divaricatis brevi- 
ter denudatis circunscripto seiunctis, 4-nerviis; nervis 3 in- 
timis cum I. costalibus plerumque in nervum collectivum 
a margin e 2 4 mm. remotum, quandoque interruptum 
confluentibus; nervis cost. I. utrinque 18 20 subangulo 
acuto ascendentibus, parallelis, rectis vel vix arcuatis, 
cum ceteris supra impressis, subtus leviter exertis; pe- 
dunculo quam petiolus sub 2-plo breviore, ab latere com- 
presso, vel fere trigono; spatha papyracea purpurascen- 
te, lineari-lanceolata, amplexante, apice subulato acuta- 
ta, quam spadix breviore; spadice subsessili, cernuo, pur- 
pureo, rigido subcylindrico; bacca oblonga, sursum coni- 
ce angustata, apice obtusa, miniata, matura e tepalis lon- 
ge exerta. 

Tallo erguido 6 ascendente; entrenudos muy cortos, l-l>£ 
cm. gruesos; catafilos papiraceos purpurascentes, lanceolados, 20- 
25 cm. largos, persistentes, brcvemente alesnados y glanduliferos 
en el apice; peciolos 7- 10 dm. largos, relativamente delgados, semi- 
cilfndricos, brevemente (1 ^-2 cm.) vaginados en la base, obtu- 



larga, semicih'ndrica, Hgeramente i-sulcada; limbos apergamina- 
dos, intensamente verdes en la haz, palidamente en el enves, es- 
parcidos de rayuelas 6 glandulas pelucidas, 50- 80 cm. largos, 
25-30 cm. anchos en la extremidad inferior, gradualmente an- 
gostados por Hnea casi recta hacia el apice bruscamente prolon- 
jrado en ciispide lancenlada 2^-4 cm. larga, alesnada, ligera- 
mente acorazonados en la base, con el seno basal poco (4-6 cm ) 
profundo y muy ancho; lob. bas. divergentes, obtusos, casi decu- 

das, 4-nervios, con los 3 nervios interiores, el interlobar y los del 
lobulo terminal comunmente reunidos en el nervio colectivo, dis- 
tante 2-4 mm. del margen y a veces interrumpido; nervios I. del 
lobulo terminal 18-20 de cada lado, ascendentes bajo angulo 
puntiagudo, paralelo, rectos 6 apenas arqueados, inmersos en la 
haz, prominentes en el enves; los II. muy finos, ordinariamente 
resueltos, a poca distancia de la base, en reticulo muy fino; fe- 
dunculo d- 40 cm. largo, rrtbusto, casi trigono, estriado 6 acana- 
lado cuando seco, y asi como los peciolos y el nervio medio in- 
feriormente purpurascente, con rayuelas b'.anquecinas; erpata pa- 
piracea, linear-lanceolada, bTevemente alesnada en el apice, abra- 
zadora y apenas escorrida en la base, 1012 cm. larga, i 2 cm. 
ancha; espddice subsesil, purpiireo, ngido, cilindrico, colgado, 10- 
18 cm. largo, maduro hasta 18 mm. grueso; tepalos 2^-3 mm. 
largos, 1 ]/ 2 mm. anchos en el apice, intensamente purpurascen- 
t^s; baya oblonga o aovado-eliptica, obtusa en el apice, breve- 
mente conico, inferiormente de color de minio, 6-7 mm. larga, 
cuando madura. 

Crece en la prov. de Esmeraldas, en la orilla del rio San- 
tiago. 

Especie parecida, en cuanto al aspecto general a nuestro A. 
vexillare, del cual sinembargo, se distingue por el seno basal 
muy ancho y poco profundo, por los lobulos basales divergentes 
y mucho mas cortos, por la forma y consistencia de la espata, 
por el espadice sesil y mucho mas corto, etc. 

5G A. Leveillei sp. nov.; caule erecto vel ascendente; 

' modus brevibus; calaphyllis- elongatis, lineari-lan- 

is, fragilibus, mox deciduis; petiolis subcylindricis, 



antice basi breviter vaginatis, sursum cum geniculo me- 
diocri, i-sulcatis, limbos superantibus; limbis papyraceis, 
utrinque viridibus, crebre pellucido-punctatis, basi haud 
profunde cordatis, ab apice loborum basalium sursum li- 
nea recta vel obiter convexa gradatim in apicem cuspi- 
datum contractis, latitudine sua sub 2-plo longioribus; 
lobis das. retrorso-divergentibus, obtusis, quam termina- 
lis 6 ies -8 ies brevioribus, sinu lato seiunctis patentibus; cos- 
tis basi breviter denudatis, 4-5-nerviis; nervis omnibus 
supra leviter, subtus manifeste prominentibus; nervis lo- 
borum basalium uno alterove excepto [cum 2 interloba- 
ribus et costalibus I. utrinque 16-18 subangulo acuto 
adscendentibus] in nervum collectivum margini approxi- 
matum confluentibus; pedunculo quam petiolus tenuiore 
et db l A breviore; spat ha cartilaginea, oblonga, basi an- 
tice, breviter decurrente, apice longe subulata; spadice 
antice breviter stipitato, dorso subsessili cylindrico, ob- 
tuso conico, purpureo spatham parum superante; tepalis 
[fructiferis] cuneatis, 7 mm. longis, 4 mm. latis, purpu- 
reis, apice cucullatis; bacca ovata, rubro-aurantiaca, sty- 
lo conico, obtuse tetragono e tepalis exe 



Tallo erguido 6 ascendente; entrenudos muy cortos, 12-15 
mm. gruesos; catafilos lincar-lanceolados, 15- 20 cm. largos, que- 
bradizos; peciolos aproximados, 5-6 dm. largos, casi cilindricos, 
con vagina 4-5 cm. larga, la articulacion 10- 12 cm. larga, obtu- 
samente i-sulcados del lado interior; limbos densamente cartila- 
gfneos, verdes de ambos lados, may finamcnte pelucido-puntea- 
dos, 4-5 dm. largos, 25 30 cm. anchos en la extremidad de los 
lobulos basales, angostados gradualmente por linea recta 6 leve- 
mente convexa hacia el apice y terminados en cuspide lanceola- 
da rt 2 cm. larga; lobulos basales retrorso— divergente?, obtusos, 
6-8 v'eces mas cortos que el terminal, separados por seno ancho, 
67 cm. hondo, con las costillas desnudas 2-3 cm. en la base, di- 
vididos en 4-5 nervios, confluentes, salvo los 1-2 posteriores, 
(con los interlobares y los I. del lobulo terminal, erecto-paten- 
tes, 16-18 de cada lado) en el nervio colectivo, distante 4 2 mm. 
del margen; nervios todos ligeramente salientes en la haz, pro- 
minentes en el enves; pedunculo 30-35 cm. largo, mas endeble 
que los peciolos; espata densamente cartilaginea, blanco-amari- 
lienta, oblonga, escorrida en la base, largamente alesnado-cuspi- 



dada en el apice, 9 10 cm. larga, 15- 20 mm. ancha; estipite del 
espadice desnudo 4-5 mm. del lado anterior, casi todo adherido 
a la espata en el posterior; espadice durante la floracion 8-iOcm. 
largo, 5-6 mm. grueso, casi cilindrico, ngido, inclinado, purpu- 
reo; tepalos mas anchos que largos; espadice fructifero 12 15 cm. 
largo, rl- 12 mm. grueso, los tepalos casi doble mas largos que 
anchos; baya aovada, rojo-anaranjada, prolongada brevemente 
en estilo conico, obtusamente tetragono, 



57 A. lineolatum sp. nov.; cauciice erecto, modice 
crasso; internodiis brevissimis; cataphyllis dense carti- 
lagineis, purpurascentibus, lineari-lanceolatis, mature de- 
ciduis; petiolis erectis, rigidis, basi extus incrassatis, in- 
tus breviter vaginatis, sursum antice, una cum geniculo 
longulo incrassato, i-sulcatis, limbos longe superantibus, 
purpurascentibus et lineolis albis dense conspersis; lim- 
bis cartilagineis, supra intensius, subtus dilute viridibus 



lineolis albidis notatis, 


latitudine sua subduplo longiori- 


bus, ovalibus, apice ci 
retrorsis, obtusis, vix 
tis, quam terminalis m 


lspidatis, basi cordatis; lobis basal. 
convergentibus, sinu ovato seiunc- 
ulto brevioribus, sub4-nerviis; ner- 


vo extimo tenuissimo; 
exalatas concretis; in ti 
et I. lobi antici (16-1 


3 intimis basi in costas breviter 
mo cum interlobaribus (utrinque 1), 
7-iugis) in nervum collectivum te- 


nuem, a margine 3-4 


mm, remotum confluentibus, omni- 



bus supra impressis, subtus exertis; pedunculo quam pe- 
tiolus subbreviore et tenuiore, lineolis albidis, ut petioli, 
notato; spatha lineari-lanceolata. dense cartilap-inea, quam 
spadix fere dimidium breviore, basi antice obiter decur- 
rente, stipitemque spadicis breviter denudante; spadice 
brevissime stipitato, erecto, sursum attenuato, purpureo; 
bacca matura miniata, oblonga, tetragona, sursum angus- 
tata, tepala superante. 



5S A. PIROTTAE 



Tallo erguido, medianamente robusto; entrenudos muy cor- 
tos, 10-12 mm. gruesos; catafilos pergamentaceos, purpurascen- 
tes, linear-lanceolados, 10- 1 5 cm. iargos, prontamente caducos; 
peciolos erguidos, rigidos, 7-8 dm. largos, abultados exteriormen- 
te en la base, interiormente, asi corao la articulacion 1^ cm. lar- 
ga, i-sulcados, acanalados lateralmente cuando secos, asi como 
los pedunculos, purpurascentes y esparcidos de rayuelas blanque- 
cinas; limbos cartilagineos, intensamente verdes en la haz, mas 
palidos en el enves, esparcidos de rayuelas pelucidas, 40-50 cm. 
largos, ovalados, profundamente acorazonados, bruscamente con- 
traidos en el apice en cuspide linear I y 2 cm. larga; ncrvios todos 
inmersos en la haz, exertos en el enves; lob. bas. 6-7 cm. largos, 
retrorsos, obtusos, algo convergentes del lado interior, separados 
por seno ovalado, con las costillas desnudas 6-8 mm., fcrmadas 
por 4 nervios, salvo el exterior, todos reunidos, asi como el in- 
terlobar y los I. del lobulo terminal, en el nervio colectivo, dis- 
tante 4-3 mm. del margen; lob. term, gradualmente angostado 
por li'nea uniformemente convexa hasta la %-% parte superior 
y dc alii mas bruscamente en el apice; pcdunculo 30-40 cm. lar- 
go, erguido, rigido, tan robusto, 6 poco menos que los peciolos; 
espata densamente cartilaginea, purpurascente, linear-lanceolada, 
8-10 cm. larga, apenas I cm. ancha, algo escorrida en la base, 
alesnada en el apice; estipite del espadice libre [4-5 mm] del 
lado interior, adherido a la espata en el dorso; espadice purpu- 
reo, erguido, cylindiaceo, =L 15 cm. largo, 4-5 mm. grueso du- 
rante la floracion, hasta 12 mm. grueso cuando maduro [en nues- 
tro ejemplar las Mores inferiores y las de la mitad superior del 
espadice quedan esteriles]; baya madura oblonga, obtusamente 
tetragona, algo angostada hacia el apice, mas larga que los te- 
palos. 

Crece en la region tropic, de la prov. de Esmeraldas, entre 
los rios Cachabi y Lita. (8/904). 

Especie afine a nuestro A. oreophilnm, del cual se distingue 
principalmente por los ldbulos basales mucho mas largos, los ner- 
vios largamente soldados entre si y la baya madura casi salida 
de los tepalos. 



58 A. Pirottac sp. nov.; caudicc scandente; uitcruo- 
diis mediocribus; catapkyllis lineari-lanceolatis, deci- 
duis; pctiolis robustis, 5-6 dm. longis, subcylindricis, ba- 



si breviter vaginatis, antice cum geniculo longulo, obiter 
i-sulcatis; limbis pergamentaceis, dense pellucido-punc- 
tatis, utrinque viridibus, cordato-ovatis, latitudine sua 
sub 2-plo longioribus; lobis bus. quam terminalis sub 4-plo 
brevioribus, retrorsis, convergentibus et sese mut 
tiuscule obtegentibus, sinu subrotundo aut ovato \ 

obiter convexa, apice abrupte in cuspidem linearem con- 
tracto; nervis I. 1 5-18-iugis omnibus supra subimm 
sis, subtus exertis, carinatis; nervis lob. bas. 5, intir 
parum supra basin soluto, ceteris in costas 1-2 cm. a 1 
si denudatas concretis, duobus v. tribus, extimis in m 
gine desinentibus; reliquis cum interlobaribus et I. lobi 
terminalis in nervum collectivurn a margine 4-5 mm. n 
motum confluentibus; pcdunculo quam petiolus gracilic 
re et sub y 2 breviore; spatha papyracea, lineari-liguk 
ta, basi vix decurrente, apice abrupte in cuspidem subi 
latam, ± longam contracta; spadice subsessili; cylindr 
co, rigido, obtuso, fusco-purpurascente, 8-10 cm. long< 
8- 10 mm. ^sub anthesi) crasso; bacca rubra obovata, sui 
sum in stylum r# mm. longum obtus 



Tallo trepador; entrenudos 6-8 ct. largos, I0-I2 ct. gruesos, 
lampinos lisos; catafilos linear-lanceolados, prontamente cadu- 
cos; pcciolos 5 6 dm. largos, casi cilindricos, con vagina basal 
2^-3 ct. larga, levemente, asi como la articulacion 10-12 mtr 
larga, unisulcados del lado anterior; limbos apergamincdos, den 
samente peliicido-punteados, verdes de ambos lados, 5-6 dn 
largos, 25-30 ct. anchos hacia la insercion del peciolo. acorazc 
nado-aovados, obtusos en el apice y terminados en cuspide li 
near-alesnada, 2-3 ct. larga; lobulos basales 12-14 ct. largos, 
otro tanto que anchos, retrorsos, obtusos, convergentes y ± an- 
pizarrados entre si, separados por seno casi redondo u ovalado, 
con las costillas desnudas i>^-2^ ct., 5-nervios, el interfor libre 
a corta djstancia de la base, arqueado-patente, los 4 exteriores 
retrorsos, todos (6 salvo los 1-2 exteriores) con los interlobares 
y los I del lobulo terminal, confluentes en el nervio colectivo 
apartado 4-5 mm. del margen, todos inmersos en la haz, pro- 
minentes y afilados en el enves; pedunculo %•% mas corto que 
el peciolo y mas delgado, anguloso y comprimido de los lados; 
espata papiracea, blanco-rosada, linear-ligulada, abrazadora en 



la base y contraida bruscamente en el apice en ciispide alesnada 
2.-2 x /2 ct. larga; espddice casi sesil cilindrico, rigido, obtuso, 8-IO 
ct. largo, (fructifero) ± 12 mm. grueso, oscuro-purpiireo; baya 
colorada, aovada, conico-tetragona en el apice, poco mas larga 
que los tepalos. 



Especie semejante a la precedente en la forma 1 
pecto de las hojas, pero diferente a primera vista r 



59 A. albispatha sp, nov.; caudice brevi, crasso; cata- 
phyllis elongatis, lanceolatis, coriaceis, demum in fibras 
ferrugineas dissolutis; pctiolis erectis, rigidis, fusce-pur- 
purascentibus, limbos subaequantibus, dorso convexis, 
ab latere compressis, intus basi breviter vaginatis, sur- 
sum cum geniculo mediocri i-sulcatis; limbis cartilagi- 
neis nitentibus, supra intense viridibus, subtus albidis, 
tenuissime pellucido-punctatis, ovatis, profunde cordatis, 
apice breviter acuminatis, latitudine sua sub 2-plo longio- 
ribus; lobis das. retrorsis, obtusis, leviter convergentibus, 
quam terminalis sub 4-plo brevioribus, sinu late ovato v. 
subparabolico seiunctis; nervis omnibus supra impressis 
v. vix prominulis, subtus exertis acietatis; loborum das. 
(quam costales validioribus) utrinque 7, plerisque in mar- 
gine desinentibus, intimis (1 -3) cum interlobaribus cos- 
talibusque I. (18-20-iugis) in nervum collectivum a mar- 
gine vix 2 mm. remotum confluentibus; pedunculis quam 
petioli tenuioribus et y$ brevioribus angulatis; spatha 
dense cartilaginea, alba, dorso tenuiter oj-nervia, late 
lanceolata, basi amplexante, apice acuto glandulifera, spa- 
dicem sub anthesi subaequante; spadice breviter stipitato, 
dilute- roseo, cylindrico, rigido, decurvato, sub anthesi 8- 



9 cm. longo, 5 mm. crasso; tepalis apice cucullatis, albo- 
punctatis; antheris vix exertis, flavis. (Spadice maturo 
mihi ignoto). 



Tallo erguido; tnt enudos may cortos, i}4 2 cm. grucsos; 
catafilos linear-lanceolados, 20-25 cm. largos, casi coriaceos, fi- 
nalmente descompuestos en fibras ferrugincas; peciohs erguidos. 
rigidos, 5-7 dm. largos, oscuro-purpurascentes, brevemente (± 
5 cm ) vaginados en la base, convexos en el dorso, interiormen- 
te, asi como la articulacion, 12-15 mm - l ar g a . i-sulcados; limbos 
cartflagineos, brillosos, intensamente verdes en la haz, verde-blan- 
quecinos en el enves, muy finamente pelucido-punteados, 5-7 
dm. largos, 25-30 cm. anchos hacia la insercion del peciolo, en 
circtinscripcion aovados u ovalados, profundamente acorazonados 
brevemente acuminados en el apicc; nervios todos hundidos en 
la haz, prominentes y afilados en el enves; lobules basalcs r 
sos, obtusos, algo convergentes del lado interior, separados por 
seno ancho, parabolico, circunscrito en la base por costillas des 
nudas 4 5 cm.; mrvios dc los lobulos basales 7 en cada uno, lo 
4 exteriores retrorsos, arqueados en direccion del margen y ter 
minados en el; los 3 inte'riores arqueados. patentes, mas robus 
tos que los costales I. 18-20 de cada lado y con los interlobares 
confluentes en el nervio colectivo, distante l% 2 mm. del mar- 
gen, a veces interrump nas tenues y i \4 mas 

cortos que los peciolos, angulosos; espata densamente cartilagi- 
nea, blanca, oblonga, abrazadora en la base, 8 9 cm. larga, ± 12 
mm. ancha, bruscamente terminada en el apice en cuspide ales- 
nada, retorcida y glandulifera; espddice durante la floracion 8- 10 
cm. largo, 5-6 mm; grueso, palidamente rosado, purpiireo cuan- 
do seco, cilindrico, recorvado, rigido, sostenido por estipite 7- 10 
mm. largo; tepalos acogullados en el apice. esparcidos de puntos 

duro desconocido). 



bosques trop. de la prov. de Esmeraldas, c 



Vana algun tanto en la consistent y color de los limb 
a forma del lobulo terminal ± prolongado y circunscrito t 
s laterales i convexas 6 casi rectas, en la forma y amplit 



del seno basal, etc. 



60 A. DISCOLOR 21 

B Limbos y tspata de otras condiciones; 

60 A. discolor sp. no v.; caudice ascendente; interno- 
di/s brevibus; cataphyllis elongato-lanceolatis, acutis, 
pergamentaceis, diu persistentibus; petiolis robustis, sub- 
cylindricis, basi breviter vaginatis, antice, cum geniculo 
longulo, obiter i-sulcatis, limbos superantibus; limbis 
dense papyraceis, supra cyaneo-virentibus, subtus viri- 
di-rubentibus, utrinque, pilis diminutis punctiformibus, 
supra potissimum, dense conspersis, ex basi ovata pro- 
funde cordata, sursum gradatim angustatis, prope apicem 
breviter acutatum obtusatis, latitudine sua 2>i-plo Ion- 
gioribus; lobis has. quam terminalis sub 3-plo breviori- 
bus, retrorsis, obtusis, circa medium leviter convergenti- 
bus, sinu ovato, costis 4-5-nerviis longiuscule denudatis, 
circunscripto seiunctis; ucrvis omnibus modice crassis, 
utrinque (subtus magis) exertis, loborum basalium re- 
trorsis, erga marginem abrupte arcuatis, extimo in mar- 
gine desinente, ceteris (3) cum 2 interlobaribus et I. lo- 
bi terminalis utrinque 6-y in nervum collectivum (a me- 
dio sursum) margini approximatum confluentibus; ner- 
vis II. lobi terminalis cum III. in reticulum coniunctis, 
intra marginem deliquescentibus; pedunculo petioli dimi- 
dium subaequante, eoque tenuiore; spat ha papyracea fus- 
ee purpurascente, ovali-lanceolata, basi breviter decurren- 
te, apice acuminata; stipite antice longiuscule denudato, 
dorso (totus) spathae adnato; spadicc (cuius pars tantum 
prostat) purpurascente; tepalis cucullatis, cuneatis, lati- 
tudine sua subduplo longioribus. 

Tallo robusto, ascendente; entrenudos 8-10 mm. largos, 10- 
12 mm. gruesos, lisos; catafilos 20-25 cm. largos, ± 2 cm. an- 
chos, lanceolados, puntiagudos y aristados en el apice, perga- 
mentaceos, persistentes, de color castano; peciolos 5 6 dm. lar- 
gos, 5-6 mm. gruesos, con vagina 6-7 cm. larga, casi cilindricos, 
lisos, ligeramente comprimidos de los lados y 1 sulcados interior- 
men te; articulacion casi cilindrica 15-18 mm. larga; limbos den- 
samente apergaminados, vcrde-azulcs en la haz, vcrde-rojizos en 



■el enves, [esparcidos de ambos lados (mas densamente en el su- 
perior) de pelos puntiformes muy cortos], ovalados y profunda- 
•mente acorazonados en la base, angostados gradualmente desde 
la y parte inferior y obtusados hacia el apice brevemente acu- 
minado; lob. has. 10-12 cm. largos, 7-8 cm. anchos, algo desi- 
guales, retrorsos, obtusos, algo convergentes, separados por seno 
aovado, circunscrito por costillas 4-5-nervias, desnudas hasta ± 
2 cm., con los nervios retrorsos, bruscamente arqueados hacia el 
margen, el exterior libre, los interiores, asi como los 2 pares in- 
terlobares y los del lobulo terminal [6y de cada lado] termina- 
dos en el nervio colectivo, distante 4-2 mm. del margen; nemos 
todos muy prominentes en el enves, los II. [entre cada par de 
los I.] numerosos, anastomosados entre si y con los III., resol- 
viendose en el reticulo fino dentro del margen; pedunculo rnitad 
mas corto y mucho mas delgado que el peciolo, algo comprimi- 
do de los lados y levemente i-sulcado; espcxta oval-lanceolada, 
algo escorrida en la base, brevemente acuminada, apergaminada, 
oo-nervia, verde-purpurascente, de color eastano cuando seca; 
estipite 10-12 mm. largo, desnudo del lado anterior, todo adheri- 
do a la espata en el dorso; espddiu [del que tenemos solo un 
fragmento] medianamente robusto, rojo-purpurascente; tepalos 
doble mas largos que anchos, acuiiados, acogullados en el apice. 

Crece en los bosques trop. de la prov. de Esmcraldas, entre 
los rios Santiago y el de Cachabi. 

Especie muy bien caracterizada y muy adecuada como plan- 
ts de adorno por la hermosura de su foliaje. 



01 A. Gaffurii sp. nov.; caule erecto vel adscenden- 
te; internodiis brevissimis; cataphyllis subcoriaceis, fra- 
gilibus e basi dilatata sursum gradatim angustatis; petio- 
lis rigidis, subcylindricis, intus basi modice vaginalis, 
sursum geniculoque longulo obtuse i-sulcatis, limbos ae- 
quantibus vel superantibus; limbis subcoriaceis opacis, 
viridi-glaucesceHtibus subhastato-cuneatis, cordatis, lati- 
tudine sua plus duplo longioribus; nervis omnibus utrin- 
que modice, supra tenuius exertis; /obis basalibus ob- 
tusis, retrorsis, divergentibus quam terminalis sub 6-plo 
brevicribus, in terminalem linea obiter concava transeun- 



tibus. sinu basali parabolico; costis. basi breviter denuda- 
tis, nervis 4, plerumque omnibus in marginem prodeun- 
tibusconflatis; nervis interlobaribus, utrinque 1, cum cos- 
talibus I. 1 1-12-iugiscum unoalterove ex II. pluribus inter 
singula iuga interiectis, in nervum collectivum margini 
approximatum confluentibus; pednnculo quam petiolus 
breviore et tenuiore; spatha pergamentacea, anguste 
ovali-lanceolata, basi decurrente apice acuta, 7-nervia; 
stipite tenui longiuscule, dorso ad dimidium, spathae adna- 
to; spadice (per anthesin) tenui, erecto, cylindrico, rubro, 
quam spatba breviore; filamcntis antheras parum stipe - 
rantibus; ovario ovato incluso; styfrbrevi, stigmate mag- 



Tallo erg •' .v muy cortos, 10-12 

mm. gruesos; catafiloi casi coriaceos^ linear-lanceolados, 12-15 
ct. largo?, adelgazados gradualmente hacia el apice, flnalmeiite 
deshechos en fragmentos; pcciolos 40-45 ct. largos, erguidos, n- 
gidos, casi cilindricos, con vagina basal 5-6 ct. larga, y asi como 
]a articulacidn ± 15 mm. Iarga, obtusamente i-sulcados del la 
do interior; limbos acunado-hastados, densamente apergamina- 
dos, opacos, verde-blanquecinos, 35-40 ct. largos, 15 18 ct. an- 
chos en la extremidad de los lobulos basales; nervios todos finos, 
leve.-nente prominentes en la haz, algo mas en el enves; lobulos 
basales i 6 veces mas cortos que el terminal, obtusos retrorsos, 
divergcntes, traspasados en el terminal por lineas laterales + 
concavas, separados por seno basal ancho stibparabdlicq, profun- 
do 4-5 ct. con las costillas desnudas 12-15 mm., formados por 4-5 
nervios retrorso-divergentes, terminados en el margen; lobulo 
terminal casi triangular, contraido en el apice en ciispide 2-2 *-£ 
ct. larga; nervios basales intcrlobares [i de cada lado] los I. II- 
12 pares y uno que otro de los II. terminados en el nervio co- 
lectivo distante 2-3 mm. del margen, los demas II. entrelazados 
entre si y con los III. formando tin retfeulo muy fino; ptduncu- 
los mas tenues y ± l /^ mas cortos que los peciolos; cspata aper- 
gaminada 7-nervia rojiza, veteada a !o largo de los nervios, algo 
escorrida en la base, puntiaLjuda en el apice, 8- io ct. larga 2*4-3 
ct. ancha; espddice durante la floracidn 7-8 ct. largo, ± 6 mm. 

rio.m-nte y soldado hasta la n.itad Tn el dorso; ttpalos ± K 



anchos y largos como las anteras intensamente azules; ovario ao- 
vado con estilo corto y e stigma ancho, obtuso, incluso en el peri- 

Crece en los h'mites de la prov. de Imbabura con la de Es- 
mcraldas. 

Especie afine, en lo tocante a la forma, consistencla y nerva- 
cion de los limbos, al precedente y al siguiente; distinto del pri- 
mero por el color de los mismos limbos por la direccion y pro- 
porciones de los ldbulos basales, por el estipite del espadfce ad- 
herido solo en parte a la espata etc.; del segundo, por las pro- 
portioned menores de todas sus partes, por la forma y direccion 
1 pedunculo, del espadi- 



62 A. flavo-ltaeatum sp. no v.; caule erecto; internodiis 
brevibus; catapkyUis cartilagineis, lanceolatis, persisten 
tibus, apice in cuspidem subulatam contractis; petiolis 
erectis, rigidis, limbos superantibus, dorso convexis, ab 



latere leviter compressis, mtus. cum geniculo longulo 
longo, i-sulcatis, basi vagina mediocri instructis; limbis 
pergamentaceis, supra intense, subtus pallide-viridibus, 
nitidis, laevibus, latitudine sua sub 3-plolongioribus. pro- 
funde cordato-hastatis; /obis basalibus fere obovatis, ob- 
tusis, divergentibus, sinu triangulari, costis longiuscule 
denudatis, circunscripto seiunctis, in lobum terminalem 
late lanceolatum acuminatum linea concava excnrrenti- 
bus; nervis loborum basalium utri usque 6; 



nargine desinentibus; intimis validioribus, 



margine 



largine 



petentibus et in nervum collectiv 
distante, una cum interlobaribus, ceterisque lobi I 
lis confluentibus; lobo terminali e basi in apicem kmgc 
cuspidatum gradatim producto; costa valida utrinque con- 
vexa; nervts I. 12-15-mgis, patentibus, modice arcuatis, 
utrinque leviter exertis; pedunculo petiolum aequante vel 
superante, eique subaeque crasso; spatha dense perga- 
mentacea, late lanceolata, spadiccm florentem superante, 
basi oblique inserta, obtusa, in apicem subulatum contrac- 
ts intus purpurascente lineisque 7-9 cupreo flavcscentibus 



longitudinaliter notata; spadice brevitcr (4 mm.) stipitato, 
obliquo, sigmoideo, rigido, per anthesili 10- 12 cm. longo, 
8-10 mm. crasso, primum viridi, demum fusce-purpureo; 
tepalis angustis, deorsum leviter o.\\v\<t2X\%\ filament is elon- 
gatis, linearibus, tepala sub2-plo superantibus; ovario 
ovali, sub apice constricto, e tepalis vix exerto. 



Tallo erguido; entreuudos muy cortos; catafilos pergamen- 
taceos, lanceolados, contraidos en el apice en cuspide alesnada, 
largarnente persistentes; peciolos erguidos, rigidos, 5-6 dm. lar- 
gos, 5-6 mm. gruesos, rollizos en el dorso, ligeramente compri- 
midos de los lados, i-sulcados, asi como la articulacion 1*^-2 
cm. larga, del lado interior y con vagina basal 8- 10 cm. larga; 
limbos pergamentaceos, intensamente verdes en la haz, palidos 
en el enves, lisos, lustrosos, 45-55 cm. largos, y 20 cm. anchos 
en la extremidad de los lobulos basales. profundamente acorazo- 
nados; lobulos basales casi trasovados, obtusos divergentes. sepa- 
rados por seno triangular con ccstillas desnudas 3-4 cm. traspa- 
sados en cl terminal por linea concava, con 6 nervios en cada 
uno, los 2 exteriores terminados en el margen. los interiores mas 
robustos, asi como los interlobares y los del ldbulo terminal con- 
fluentes en el nervio colectivo, apartado 3-4 mm. del margen; 
lobulo terminal 4045 cm. largo, prolongado en cuspide larga; 
el nervio central robusto, convexo de ambos lados; los I. [12-15 
de cada lado] patentes ligeramente, arqueados, prominentes de 
ambos lados; pedtinculo otro tanto 6 mas largo y grueso que el 
peciolo; espata densamente apergaminada, verde en lo exterior, 
e interiormente recorrida por 7-9) rayas longitudinales, amarillo- 
cobrizas, anchamente lanceolada, 13-15 cm. larga, 3-4 cm. ancha 
en la ^ parte inferior, insertada oblicuamente y no escorrida en 
la base, alesnada en el apice; espddicc brevemente [3-4 mm] es- 
tipitado, oblicuo, sigmoideo, rigido, durante la floraciun 10-12 
cm. largo, 8-10 mm. grueso, al principio verde, finalmente oscu- 
ro-purpiireo; ttpalos angostos, ligeramente acunados; filamentos 
lineares, casi doble mas largos que los tepalos; ovario ovalado, 
encogido en el apice, apenas mas largo que los tepalos. 



Crec 
[12/904]. 


e en los bosques 


subtropicales del v 


•olean 


Tungurahua. 




5, fern/*. 


7an g ostado 


hacia h 


mitad;^^,, 




-.* dm. largo. 


63 . 


\. Tonianum sp. 
nodi is bre\ issi 


mis;' 


eataphyllis 


late 


erecto, bre- 
lanceolatis, 



mox in fibras ferrugineas resolutis; petiolis subcylindri- 
cis, canaliculars, basi breviter vaginatis, antrorsum cum 
articulatione breviter i-sulcatis, quam limbi longioribus; 
limbis pergamentaceis, supra intense, subtus pallide- 
viridibus, lineolis crebris conspersis, ex basi lata re- 
niformi, sursum ad }4 lobi terminalis, abrupte contrac- 
ts, et in apicem acuminatum productis, latitudine sua vix 
Yi longioribus, basi late et profunde cordatis; lobis bas. 
quam terminalis sub 3-plo brevioribus, retrorsis, apice 
abrupte convergentibus, sinu basali late reniforml costis 
longe denudatis circunscripto; nervis \oborum bas. utrin- 
que 6; omnibus circa marginem abrupte arcuatis et in 
margine desinentibus; interlobari cum I. lobi terminalis 
(utrinque 12, erecto-patentibus), in nervum collectivum a 
margine 5-2 yi mm. remotum confluentibus; pedunculo 
quam petiolus fere % breviore, tenuiore; spatha coriacea, 
ovali lanceolata spadicis y 2 subaequante, basi oblique 
amplexante, apice acuta, extus oo-nervia, pallide-purpu- 
rascente, intus flavo-rubra; spadice longiuscule (4-5 mm.) 
stipitato, crasso, erecto, rigido, purpurascente; tepalis 
crassis, cartilagineis, apice cucullatis, dorso carinatis, cu- 
neatis; Jilamcutis late linearibus cartilagineis; antheris 
parvis, purpurascentibus; ^z'^r/^ovato-anguloso, apice in 
stylum contracto. 

Tallo breve, erguido, \y 2 -2% cm. grueso; cntrenndos muy 
cortos; catafilos coriaceos, aovado-lanceolados, 12-15 cm. largos, 
prontamente descompuestos en fibras ferruginosas groseras; pe- 
ciolos robustos, 6 7 dm. largos, casi cilindricos, angulosos c'uan- 
do secos, con vagina 3-4 cm. larga, interiormente, asi como la 
articulacion abultada, 10-12 mm. larga, isulcados; limbos den- 
samente apergaminados, intensamente verdes en la haz, mas pa- 
hdos en el enves, esparcidos de rayttelas grandes y numerosas, 
ancha y profundamente acorazonados en la base, contraidosbrus- 
camente hacia la mitad del lobulo terminal, acuminados en el api- 
ce, 45-50 ct. largos, 30-35 ct. anchos hacia la mitad de los lobu- 
los basales; lobulos basalcs ± triplo mas cortos que el terminal, 
scparados por seno anchamente reniforme, con las costillas des- 
nudas 4-5 cm. retrorsos, muy obtusos, bruscamente convergen- 
tes del lado interior, con 6 nervios; nervios dispuestos en forma 
de abamco, bruscamente cncorvados cerca del margen y termi- 



nados en el; nervic central asi como los laterales y los de los 16- 
bulos basales, prominentes del lado inferior, hundidos en el supe- 
rior, erecto-patentes, confluentes en el nervio colectivo, aparta- 
dos $-2 l / 2 cm. del margen; pedihtculo 45 50 cm. largo, mas en- 
deble que el peciolo; cspata coriacea, 00 nervia en el dorso, oval- 
lanceolada, mitad mas corta que el espadice, puntiaguda en el 
apice, oblicuamente abrazadora en la base, exteriormente verde- 
purpurascente, interiormente rojo-umariiluiiu; otipitc del espa- 
dice 4-5 mm. largo, relativamente endcble y delgado; cspddicc 
robusto, erguido, cilindraceo, purpureo 10-15 cm. largo; > 12- 1 5 
mm. grueso durante la floracion, fructifero, hasta 2 cm. grueso; 
te'palos casi coriaceos, acogullados en el apice, acunados, carina- 
dos en el dorso; filamentos lineares; auteras pequeiias purpura- 
scentes; baya aovada 6 subeh'ptica, contraida en estilo breve. 

Crece en los bospues suband. or. del volcan Tungurahua. 



G4 A, grande sp. nov.; caule brevi crasso; i titer nodiis 
brevissimis; petiotis elongatis robustis, cum geniculo 
elongato subcylindricis; limbis papyraceis supra intense, 
subtus pallide-viridibus, late ovatis, e basi profunde cor- 
data sursum linea continua convexa in apicem acutum 
contractis, latitudine sua vix triente longioribus; lobis 
basalibus quam terminalis sub sescuplo brevioribus, re- 
trorsis obtusis convergentibus, sinu amplo semicirculari v. 
subparabolico seiunctis, nervis utrinque 6-7 ex quibus 4 
intimis in costas validas, longe denudatas coalitis, et una 
cum interlobaribus costalibusque I., 1 2- 14-iugis, in ner- 
vum collectivum margini sursum usque proximiorem, 
confluentibus, omnibus supra impressis subtus exertts; 
pedunculo quam petiolus duplo-triplove breviore, ab la- 
tere compresso, subancipite; spalha lanceolata, apice 
cuspidata quam spadix breviore; spadice (fructifero) 
elongato, crasso, flexili, purpureo, spatham longe supe- 



como la articulacion 2-2y 2 cm. larga, levemente aplanados; lim- 
bos cartilagineos, intensamente verdes, especialmente en la haz, 
anchamente aovados, 8 9 dm. largos, 6-7 dm. anchos, profunda- 
mente acorazonados en la base, contrafdos hacia el apice puntia- 
gudo por h'nea uniformemente convexa; lobulos bas. retrorsos, 
obtusos. convergentes, Hh 25 cm. largos, separados por seno cir- 
cular 6 casi parabolico, tormado por costillas robustas, desnudas 
89 cm., formadas por 6 7 nervios. de los cuales los 3-4 exterio- 
res retr >rsos y terminados en el margen, los 3 interiores, asi co- 
mo los interlobares (mas robustos que los costales I. 12-14 de 
cada lado), confhientes en el nervio colectivo, distante 3-6 mm. 
del margen, todos hundidos en la haz, prominentes en el enves; 
pednnado 2 3-plo mas corto y mas endeble que el peciolo; com- 
primido de los lados; espata lanceolada, cuspidada y alesnada en 
el apice, verde en el exterior, purpurascente en el interior, 18-20 
cm. larga, casi 3 cm. ancha; espddicc maduro 35-40 cm. largo, 
25^-3 cm. grueso, purpureo, flexible. 



be aproxima pnncipalmente a nuestro A. erythrocar^ 
r la forma y magnitud de las hojas y del espadice; pen 
tingue del mismo por la consistencia mas tenue de los lim 
nervios apenas prominentes en la haz por tener un solo 1 
> interlobar de cada lado, por las costillas mas brevemente < 
das, el nervio colectivo continuo y mas apartado del n 



Secciox III. PALMATINERVIA. Limbos palmato 
trilobados 6 palmato-trifoliolados; (alios breves erguidos c 
sarmentoso-trepadores; (Sp. 65-72). 



B.j A. stenoglossum sp. nov.; caule erecto vel ascenden- 
:e; intcruodiis brevibus modice crassis; catapkyllis mox 
n hbras rudes resolutis; pctiolis erectis, rigidis, subcy- 
indricis, in sicco antice, cum geniculo brevi i-sulcatis, 



65 A. STENOGLOSSUM 29 

limbos longitudine subaequantibus; limbis dense cartila- 
gineis, supra glauco-viridibns, subtus glaucis, creberri- 
me pdlucido-punctatis, profunde trihdis, aeque fere lon- 
gis ac latis, basi acutis; /obis lateralibus subfalcatis, apice 
obtusis, centrali subaeque latis vel latioribus et ± Vi bre- 
vioribus; lobo centrali late lanceolato, cuspidato; nervis 
omnibus supra leviter, subtus aperte exertis; costa lob. 
later, e % parte inferiore bifida, ramis utrinque parum 
infra lobi apicem invicem et cum nervo collectivo lateris 
interioris a margine 3-5 mm. remoto anastomosantibus; 
nervis I. lobi centralis utrinque 10 12 in nervum collecti- 
vum a basi ortum et a margine 3-4 mm. remotum con- 
fluentibus. (Cetera ignota). 

Tallo erguido 6 ascendentc; cntrenudos 2*4-3 cm - largos, 
10-12 mm. gruesos; catafilos prontamente descompuestos en fi- 
bras groseras; peciolos erguidos, rigidos, ± 4 dm. largos, inte- 
riormente, (asi como la articulacion 8-10 mm. larga) i-sulcados 
y con vagina 3-5 cm. larga en la base; limbos densamente carti- 
lagineos, verde-blanquecinos en la haz, garzos en el enves, muy 
muy fina y densamente pekicido-punteados, 45- 50 cm. largos, 
otro tanto que anchos, rrifidos, hasta 5-6 cm. sobre la base; lob. 
lat. con la parte libre, ± 3 dm. larga 7-8 cm. ancha, el lado in- 
terior recto 6 ligerarnente concavo, el exterior convexo, puntia- 
gudos y alados hasta la base, obtusos en el apice; el central an- 
chamente lanceolado, terminado en cuspide alesnada ± 2 cm. 
larga, glandulifera en el apice, ± % parte mas largo y tan an- 
cho 6 poco mas que los laterales; nervios todos prominentes en 
ambos lados y principalmente en el inferior; costa de los latera- 
les bifurcada 7-8 cm. sobre la base, con las dos ramas anastomo- 
sadas entre si y con el nervio colectivo del lado interior distante 



margen poco infra el apice; 



ill. del 1 



confluentes en el colectivo proveniente del II. infimo y termina- 



iala % 



parte superior 1 



, I. del 



lobulo central 10 12 de cada lado, ascendentes bajo angulo muy 
agudo, confluentes en el colectivo distante 4-5 mm. del margen. 
(Lo demas desconocido). 

Crece en los bosques de Esmcraldas, en la orilla del n'o Ca- 

Especie parecida al A. falcat/tm, del cual se distingue por 
los lobulos laterales mas angostos y mas largos y alados hasta 
la base y, principalmente por la nervacion. 



66 A. falcatum sp. nov.: caiile erecto vel ascendente; 
internodiis brevibiis; cataphyllis subcoriaceis, fanceola- 
tis, in fibras rudes mature resolutis; pctiolis subcylindri- 
cas, intus basi breviter vaginatis sursum, cum geniculo, 
i-sulcatis vel planis, quam limbi plerumque brevioribus; 
limbis pergamentaceis, pellucido-punctatis, profunde tri- 
lobatis, basi acutis, supra viridi-glaucescentibus, subtus 
plumbeo-nitentibus; lob is later, latitudine sua 4-5-plo 
longioribus, subfalcatis, latere interiore concavo, exterio- 
re convexo, apice obtuso, basi exteriore cuneata interio- 
re cum lobo centrali connata; costa utrinque (subtus ma- 
gis) exerta, longe supra basin bifurcata, infra bifurcatio- 
nem nervos I. utrinque 2-3 (in latere exteriore validiores) 
mittente, quorum binis infimis in margine infra lobi me- 
dium, tertio exteriore versus apicem desinente; dichasiac 
ramo exteriore prope apicem lobi in margine termina- 
te; interiore cum nervo collectivo lateris interioris a mar- 
gine 3-5 mm. remoto, parum infra lobi apicem confluen- 
te; lobo centr. quam laterales parum longiore et latiore, 
e ^superiore sursum in apicem acuminatum, deorsum 
longius contracto; nervis I utrinque 20-24 in nervum 
collectivum margini approximatum confluentibus. (Ce- 
tera ignota). 

Tallo crguido 6 ascendente; cntrcnudos 2^-3 cm. largos, 
\%-2 : cm. anchos; catafilos casi coriaccos, 15.20cm. largos, fan- 
ceolados, prontamente descompuestos en fibras groseras; peciolos 
robustos, 50-65 cm. largos, casi cilindricos, brevemente (3-4 cm.) 
vaginados en la base, i-sulcados del lado interior, 6, asi como la 
articulacion 10-15 mm. larga. aplanados hacia el apice; limbos 
apergaminados, peliiu'do-punteados, verde-blanquecinos en la 
haz, plomizos y esparcidos de puntos rojizos en el enves, 5-8 
dm. largos, 4-5 dm. anchos, ± acunados en la base, trifidos has- 
ta 5-10 cm. sobre la base; costillas prominentes de ambos lados 
y mas en el inferior; ncrrios I , salvo hacia la base hundidos en 
el lado superior, prominentes en el inferior; lobulos laterales fal- 
cados, ± cdncavos del lado interior, convexos en el exterior, ob- 
tusos en el apice, acunados y con las costillas ± sensiblemente 
aladas hasta la base, 36 dm. largos, 8 12 cm. anchos en la % 



parte inferior; costillas 2-3-furcadas, a 5-15 cm. sobre la base 
con 2-3 nervios I. infra la bifurcacion en el lado exterior y otros 
tantos mas tenues en el interior, terminados a diferentes alturas 
en el margen; ramo exterior de la bifurcacion terminado en el 
margen hacia el apice del U5bulo, el interior anastotnosado antes 
del mismo apice. con el nervio colectivo parcial del lado interior 
del Jdbulo, derivado de los nervios II. del mismo ramo, distante 
3-5 mm. del margen; lobuto central 5- 7 dm. largo, 12 20 cm. 
ancho en la % parte superior y de alii contraido por linea con- 
vexa hacia el apice cuspidado y .acunado gradualmente hacia la 
base; nervios I. 20-24 de Cada lado, los de la % parte inferior 
terminados en el margen, los demas en el nervio colectivo dis- 
tante 2-3 mm. del margen. (Lo demas desconocido). 



No obstante la faltd del organismo reproductor, no va( 
mos en considerar los ejemplares descritos como represents 
de una especie autonoma; pues los caracteres expresados nos 
recen suficientes para distinguirla de las demas. Su mayor 
nidad la tiene con la siguiente, por la consistencia, estructui 
color de los limbos, distinguiendose, empero, por la base act 
da, forma y proporciones de los lobulos y por la nerva:ion. 



fi7 A. Bricarellii sp. now; caulc robusto, brevi, erecto; 
i titer nodiis brevissimis; lataphyllis lanceolatis, coriaceis, 
mox in fibras ferrugineas resolutis; pctiolis robitstis, sub- 
cylindricis, antice basi longe vaginatis, sursum obiter 1- 
sulcatis, limbos aequantibus vel superantibus; geniculo 
longulo, crasso antice piano; limbis subcoriaceis, minu- 
te, pellucido punctatis, viridi-glaucescentibus, aeque fere 
latis ac longis, profunde trilobatis; /obis later, subsemi- 
ellipticis, asymmetricis, apice obtusis, latere externo con- 
vexo, basi subcuneato, interno fere recto, cum lobo cen- 
trali breviter coalito; costis robu'stis, ad 6-7 ct. supra ba- 
sin bifurcatis, infra dichasin latere exteriore in nervos I. 
3 superiores gradatim crassiores altiusque erga lobi api- 
cem tendentes et in margine desinentes divisis; latere in- 
teriore totidem tenuiores, mittentibus quorum infimis 



cum infimislobi centralis coalitis, ceteris in nervum collec 
tivum lateris interioris circa lobi apicem cum ramis I. di 
chaseos anastomosatum, et a margine varie remotun 
confluentibus; lobo centrali quam laterales subduplo Ion 
giore et latiore, subelliptico vel subobovato, apice acu 
minato, basin versus angustato; nervis I. utrinque 18-20, 
erecto-patentibus, in nervum collectivum margini a 
proximatum confluentibus; pedunculo quam petiolus gt 
ciliore et breviore; spatka carHlaginea lineari-lanceola 
basi antice decurrente: spadice (in specimine adhuc i 
venculo) breviter stipitato, cylindrico, flexili. (fructil 
ignotus). 

(Contuiuard). 



AUil.MS MSTAttl VOLCAMCAS 

do la cordillera oriental de las hotj£ 
de Quito u I>atacun0a 

{Extractos dc la ohm del Doctor A. STIBKL, "Die Vu\ 



AUGU8T0 N. MARTINEZ 

PR0FES0R DE ClEXClAS NaTURALES 

Instituto Kacioxal Mejia de Quito; Oeicial 

ACADEMIA DE FRANCIA, ETC. 



HUM ERA PARTE 
LA CORDILLERA ORIENTAL DE QUITO 



1? Aspecto general 

El doctor Alfonso Stubel, eligio la cima del cerro 
Halo [3160 mts. sobre el nivel del mar], que se levanta 
aislado en el valle de Chillo, como punto de mira, para 
uno de sus panoramas, de la altiplanicie del Ecuador. 

En este panorama se distinguen toclas las montanas 
volcanicas de la provincia de Pichincha [a excepcion del 



■'AS MOXTAN'AS YOU'AXICAS 



Atacazo y del Pichincha], y otras que pertenecen a hs 
provincias vecinas de Imbabura y Leon. 

En el sentido mas estricto, como cordillera oriental 
de Quito, caracteriza el doctor Stiibel, a aquella porcion 
comprendida entre el Antisana [5756 metres] como 
miembro terminal Sur, y el Pambamarca L4°93 metros], 
como el del Norte. Esta serranfa, en su extructura in- 
terior, se compone de tres partes principales; el gran 
macizo denominado Chacana, que visto desde el Halo, 
parece for mar el fund amen to del cono nevado Antisana; 
el macizo, aun mayor, Guamani y, finalmente, el cero de 
Pambamarca. Mientras que las extensas cuchillas de 
Guamani [4500 metros], se unen al Chacana, de casi 
igual altura. por un conjunto de montafias, la ligacion 
de las mismas con el Pambamarca, de figura conica, se 
efectua por medio de una ancha depresion en forma de 

Ademas de los cuatro miembros principales [inclu- 
yendo al Antisana] de esa parte de la cordillera oriental, 
reclaman no menor interes, las montafias restantes que 
se presentan al espectador, ya lejos, ya cerca del punto 
de mira. A su derecha se levantan, el Sincholagua, 
Ouilindana, Cotopaxi, Pasochoa, Rumifiahui, los cerros 
de Chaupi, las dos piramides del Iliniza, el Corazon y 
una parte del Atacazo; a su izquierda, al norte, se cierra 
por el grupo de montafias compuesto, por la serranfa de 
Chanchangran, Mojanda, Cusinurcu y el sobresaliente 
Cotacachi. Atras del cerro Pambamarca, levantase ais- 
lado, el Cayambe, completamente cubierto de nieve. Ha- 
cia el margen del circulo de vision se destacan montafias 
que ya pertenecen a la cordillera occidental de Quito: 
los cerros de Calacalf y el Pululagua. 

Segun esta ojeada dirijamos nuestra atencion a ca- 
da una de las montafias volcanicas que se presentan en 
el panorama. 

El macizo Antisana-Chacana— Desde el punto de mira, 
deslumbrante y muy proximo, se alza el cono nevado de 
Antisana, Su base se oculta, es verdad, por la cresta de 



I)E LA CORDILU.KA OR! 



cerros, que se levanta ddante de el, pero se puede divt- 
sar claramente, la extension de su cono craterico hacia 
elSur, ylos cerros de Media Luna, que le abrazan por el 
lado Norte. 

En el pais se caracteriza con el nombre. por todos 
conocido, de "El Antisana", solo al cono nevado mismo 
y a la alta planicie que lo circunda. Pero este cono ne- 
vado, en manera alguna es la parte esencial de la cons- 
truccion volcanica, que informa aqui como miembro prin- 
cipal de la cadcna del levante; bajo este punto de vista, 
debese considerar como a tal, mas bien al conjunto mon- 
tanoso, rico en picachos y de cerca de 2000 metros de al- 
tura, que se extiende, hacia la derecha, hasta el Sincho- 
lagua, a la izquierda hasta el Guamani, y por su pie, 6 
li'mite occidental hasta el valle de Chillo. El punto cul- 
minante de este conjunto de montanas se llama el "Cerro 
de Chacana", de manera que nos parece mejor designar- 
lo bajo el nombre de "Macizo Chacana." Ahora bien, 
la base del cono Antisana, esta situado aproximadamen- 
te, en igual altura del abovedamiento del macizo Chacana 
pero si es verdad, que hablando topograficamente, nose 
pueda decir que el punto culminante del Chacana, for- 
ma la genuina base fundamental del Antisana, por lo 
menos, se debe suponer, y con gran probabilidad, que 
exista una relacion genetica entre ambas creaciones de 
la actividad volcanica. 

Desde el Halo, se presenta con mucha claridad, el 
li'mite Sur, el que va hacia el Sincholagua, del macizo 
Chacana, no asi el del Norte, el con el Guamani, puesto 
que en este lado nos encontramos con el corte profundo 
del valle del Tablon, que nos impide apreciar su exten- 
sion total. 

Que el macizo Chacana, en su conjunto, sea una 
sola construccion, y no la aglomeracion de varios cen- 
tros de erupcion pequenos, nos demuestra a primera vis- 
ta las condiciones del panorama, pues la parte del maci- 
zo que esta frente a nosotros, se compone de seis gran- 
des cuchillas, apoyadas en un punto central comun. Ca- 
da una de estas cuchillas 6 lomas en particular, se arti- 



cula a su vez, en pequenos declivios de diferente confi- 
guracion y extension, concordando con las relaciones de 
yacimiento de los bancos de roca que la componen. 

A pesar de la dispusicion radial de las cuchillas prin- 
cipales, falta, en general, un crater, en el sentido nrdina- 
rio dela palabra, del cual hayan dimanado las emisiones 
y derrames de esas monstruosas masas de lavas, un cra- 
ter, como estamos acostumbrados a ver en montanas vol- 
canicas de menor extension. El macizo Chacana se pre- 
senta mas bien como una construccion en forma de cu- 
pula 6 campana muy extendida, sobre cuyo aboveda- 
miento, se hallan muchos sitios eruptivos, caracterizados 
por los vestigios de circunvalaciones en forma de caldera. 
Entre ellos los principales son, los cerros de Chacana, el 
Tabla-rumi y el Chusalongo. De la existencia de dife-. 
rentes sitios eruptivos, cuya actividad indudablemente 
fue contemporanea con el amontonamiento de las masas 

quenas irregularidades en las relaciones de yacimiento 
de los bancos de roca, sino tambien las dislocaciones tec- 
tontcas en grande escala. Igualmente el influjo de los 
agentes atmosfericos en un espacio de tiempo de incon- 
mensurable duracion ha veriticado la obra de la descom- 
posicion, contribuyendo a presentarnos al macizo Cha- 

volcanica. 

Como ya hemos dicho. el macizo volcanico del Cha- 

el Sincholagua y al Norte, 

)ien al Este, encuentra apo- 

pizarras antiguas, que ha- 

conFiguracion del Chacana. 

neseta elavada que sirve de 

evado Antisana. Este mismo, descansa 

nacizo Chacana al paso que su pie orien- 

Utmsumente en la region de las pizarras 

articulacion de la parte inferior de la 
ana y su transito a las t'ormaciones de to-' 



cana, t 
no que 


se abraza 


al Sur 


con el 


Gua 


mam. 


Perot 


yo, en 


una 


alta : 


>errania 


\)e aq 


o un 


a valh 
ha or 


i a la lil 

i^inado 



CORDILLERA ORIENTAL 



bas del valle de Chillo, se observan desde el mirador del 
Halo, perfectamente. Para concluir con esta rapidaojea- 
da del macizo Chacana, mencionaremos dos puntos no- 
tables: it el Nufiu-urco, que es un cerro genuinamente 
conico, cuyos declivios del Noroeste, pertenecen al Cha- 
cana, cayendo los del lado Norte al valle del Tablon; 2? 
la corriente de lava de Antisanilla 6 Pinantura, cuyo tro- 
zo final, se ve a la derecha del espectador, hacia el pie 
del Sincholagua, como una banda de color mas oscuro, ' 
y cuya dependencia de la montana Chacana, apenas 
puede presumirse sin el exacto conocimiento de su fuen- 
te de origen. 

EI macizo (iuamani. — Hacia el Norte del mncizo Anti- 
sana-Chacana, se presenta otro de aspecto semejante, 
pero todavfa mas extenso y compuesto de tres partes 
principales. Como en el pais no poseen denominaciones 
locales sino las partes aisladas, y nose conoce un nom- 
bre comun, hemos querido imponerle uno, no tanto para 
establecer divisiones topograficas, cuanto para compren- 
der en una sola denominacion, estrechisimos vinculos ge- 
neticos. Escojemos, como ya lo hfcimos en el Chacana, 
el nombre mejor conocido en el pais, el de la parte central 
y mas alta de la montana y asi le llamamos, el Guamani. 

En una comparacion entre el macizo Guamani y el 
de Chacana, se echa de menos un cono volcanico alto, 
cubierto de nieve que remplace al Antisana, Todos los 
cerros y picachos diseminados en el macizo, como el Ei- 
lo de los Corrales, el Yana-rumi, el cerro Puntas, los ce- 
rros de Pishanga y Paluguillo, el cerro Tuchimbiru, y 
varios otros, deben considerarse como el pendcuit de los 
que hemDs nombrado en el Chacana, y como estos, en 
su origen, son mas 6 menos contemporaneos al macizo 

La division en tres porciones de la larga cadena, se 
efectua por dos profundas depresiones que se originan 
en la cresta del macizo, denominandose la mas meridio- 
nal, valle de Paluguillo y la del Norte, valle de Pitana 
L^s porciones 6 sistemas mismos de montana que limi 



tan estos valles, los hemos designado con los nombres de 
las Haciendas 6 picos situados en ellas; sistema de Pa- 
luguillo, sistema del Puntas y sistema del Tablon. 

El sistema del Tablon, en sus declivios inferior y 
medio, cubiertos de poderosos yacimientos de toba, en 
su parte superior se presenta, como una construccion 
u ni forme de cupulas y dorsos redondeados: Por lo de- 
mas tiene un intere> especial por las lavas perliticas y 
obsidianicas que han sido em it i das por el flanco Sur, ha- 
cia el valle del Tablon. 

Muy articulado se presenta el sistema de Palugui- 
llo, el corazon de todo el macizo; sobre el se levantan, 
los muy altos cerros de Guamanf, casi siempre cubiertos 
de nieve, y la mayor parte del tiempo ocultos en las nu- 
bes, y atras de ellos, hacia el oriente el Tuchimbiru [mas 
de 4500 metros], que pnede considerarse como el mas 
alto. A pesar de que al macizo de Guamani, le falta un 
cono de erupcion de reciente origen, no carece comple- 
tamente de senales evidentes de una renovacion poste- 
rior de actividad volcanica y exactamente parece que la 
porcion central, fue el escenario de esa actividad, como 
se puede coneluir de granies corrientes de lava que to- 
maron camino en los valles de PitanA y Paluguillo. Se 
conocen claramenle en su parte inferior, como tales, 
mientras qua en su traye:to superior, a causa de la des- 
composicio.i y de la cubierta vegetal, se vuelven tan in- 
conocibles, que talvez, no se podria demostrar con segu- 
ridad, ni ami el lugar de su punto de partida. Bajo to- 
dos los aspectos, son estas corrientes de lava, de una 
edad mucho mas antigua, que las ob^ervadas en el ma- 
cizo Antisana-Chacana. 

El sistema del cerro Puntas, como se muestra des- 
de el Halo, en su configuration exterior se asemeja mas 
al del Tablon que al de Paluguillo, pero se distingue de 
aquel, en que atras del dorso piano de paramo del ante- 
pecho occidental, sobresalen las pintore^cas rocas den- 
teladas del Filo de los Corrales y del Yana-rumi, asi 
como los tres picachos principales del cerro Puntas. 

A la semejanza y conexion de los tres sistemas prin- 



' 



cipales que hemos distinguido en el macizo Guamani, se 
conforman tambien las condicicnes petrograficas, desde 
el momento en que no solo todo su fundamento es de na- 
turaleza dacitica predominante, sino que tambien en las 
mas altas crestas, especialmente en el Filo de los Corra- 
les se presentan lavas pumiceas, perliticas y obsidianicas, 
con igual desarrollo caracterfstico y en extension aun 
mayor que en el sistema del Tablon. La semejanza pe- 
trografica, que liga estas tres partes entre si," subsiste 
tambien entre el macizo Guamani, considerado como un 
todo y el de Chacana. 

En la porcion Norte del macizo Guamani, reclama 
la atencion la parte designada Cerro Puntas, por su cier- 
ta independencia. Consiste de buen numero de picos 
altos, negros, cuya disposicion en forma de circo recuer- 
da a una montana con caldera. A decir verdad, esta 
configuracion no se puede ver desde el punto de mira 
del Halo, porque la coronaci6n de rocas, se oculta por los 
tres picos mas altos del antepecho. Para tener una bue- 
na vista de este interesante cerro debe elegirse una es- 
tacion mas setentrional, como por ejemplo la Loma de 
Caniburu, cerca de la hacienda Guachala al Sur del Ca- 
yambe. 

Por lo que hemos dicho del macizo Antisana-Cha- 
cana, sabemos la gran extension que posee de Oeste a 
Este. Lo mismo se puede decir, pero en mayor escala, 
de la anchura del macizo Guamani, Tambien concuer- 
dan ambos macizos en que, tanto en el uno como en el 
otro, la formacidn volcanica se ajusta en una alta plata- 
forma, muchas veces desgarrada, en las rocas cristalinas 
antiguas, sin que se pueda precisar con seguridad el lf- 
mite de las dos en la configuracion del suelo. Todos 
los declivios orientales del Guamani, pertenecen a la re- 
gion fluvial del Napo, y estan cubiertos de bosques casi 
impenetrables. Uno de los pasos a Papallacta, y en 
verdad muy temido, por lo rigido de su clima, atravieza 
este paramo. 

En el lado Oeste del sistema del Cerro Puntas, se 
halla una montana de cerca de iooo metros de altura, el 



Coto-urcu, que por su forma recuerda al Halo, pero que 
no se levanta como este libremente, sino que en su lado 
de atras se une con los declivios del Guamani, y su ba- 
se se adelanta extensamente en el piano del valle de Chi- 
llo. De la configuracion exterior del cerro, que recuer* 
da la extructura radial de otras montafias volcanicas ais- 
ladas, sepodrfa concluir aproximadamente, que es una 
formacion independiente del macizo Guamani; su cuspi- 
de tiene la forma de una cupula y sus declivios estan en 
gran parte cubiertos de una vegetacion [chaparro] ver* 
de oscuro. 

El Pambamarca. — A los dos centros de erupcion, so* 
bre los que se han amontonado las construcciones Cha- 
cana-Antisana y Guamani, cuya tectonica complicada 
acabamos de exponer, se afilia hacia el Norte, como ter- 
cer miembro el pequeno cerro de Pambamarca. Por su 
forma es de una estructura sencilla, una montana volca- 
nica caracteristica, que se da a conocer como tal a pri- 
mera vista. Su configuracion es la de un cono redon- 
deado, aislado y fuertemente truncado, que se levanta de 
una construccion fundamental de dorsos superficiales, ar- 
ticulados radialmente. 

La forma de esta construccion fundamental se halla 
influenciada esencialmente, por un muy potente yaci* 
miento de toba cangagua, y su union con los declivios 
setentrionales del macizo Guamani, se efectua por una 
ensillada plana. En esta ensillada se halla el Hato de 
Ouinchucajas [3560 metros]. 

El valle de Chillo. — Entre las Cordilleras occidental y 
oriental de Quito, se extiende el ya, algunas veces nom- 
brado Valle de Chillo. cuya longitud desde el pie del 
Pasochoa hasta el del Mojanda, y latitud transversal im- 
portan, cinco y dos leguas geograficas respectivamente. 
De este valle piano, se levanta aislado, el cerro de Halo, 
desde cuya cima podemos divisar a todo el valle, y al 
mismo tiempo nos sirve como serial para la limitacion de 
sus partes separadas. Distinguimos tres secciones prin- 



LA CORDILLERA OK IK VI \ 



cipales; una superior, una media y otra inferior. Sola- 
mente la superior, la situada al Sur del Halo, conserva en 
el pais el nombre de valle de Chillo, al paso que la me- 
dia y la del Norte, se caracterizan con los nombres de 
los pueblos situados en ellas, como Valle de Tumbaco y 
Valle de Guaillabamba. 

Tocante al origen de este extenso valle, una ojeada 
superficial nos instruye, que no conserva sus condiciones 
primitivas. sino que se trata aqui de una profunda de- 
presion, la que mas tarde fue aplanada por yacimientos 
sedimentarios. Escombros de cantos rodados de rocas 
volcanicas predominantes, que en bancos de muy varia- 
da potencia alternan con capas de arena y toba, han su- 
ministrado la masa principal del material para este apla- 
namiento. 

El largo valle. deprimido de Sur a Norte, esta atra- 
vezado en toda su longitud por una corriente caudalosa, 
el rio San Pedro, engrosado por el rio Pita. Pero su 
curso no ocupa, como se debia esperar, el centro del an- 
cho suelo del valle, en una distancia poco mas 6 menos 
igual, tanto de la cordillera occidental como de la orien- 
tal, sino que se ha visto forzada a buscar su lecho en el 
pie de la cordillera occidental. He aqui una notable pe- 
culiaridad topografica del valle de Chillo, que lo es tan- 
to mas, cuanto que por el lado de la cordillera occidental 
no recibe sino arroyuelos insignificantes, mientras que 
por el de la oriental, le entran un gran numero de que- 
bradas caudalosas. Todas estas quebradas cruzan al 
piano del valle en su total anchura, mas 6 mencs diago- 
nalmente y conducen sus aguas al rio San Pedro. Pero 
al mismo tiempo ellas han cortado el suelo del valle a 
profundidades que varian entre 50 y 100 metros con pa- 
redes verticales en las capas de cantos rodados y tobas, 
imponiendoles el caracter de verdaderos cafiones. Un 
levantamiento topografico preciso de este terreno, perte- 
nece a una de las tareas mas diffciles que un cart6grato, 

El rio Pita toma su origen a cerca de 4000 metros 
en la altiplanicie, entre el Cotopaxi y el Sincholagua; 



con el se reune primeramente el rfo Pedregal, que nace 
en la ensillada, entre el Cotopaxi y el Ruminahui. Es- 
tas dos fuentes [propiamente solo dos arroyos caudalo- 
sos], se vuelven temibles para los habitantes del valle de 
Chillo, en las erupciones del Cotopaxi, pues el hielo ins- 
tantaneamente fundido, por contacto de la lava incandes- 
cente, origina corrientes de lodo, que se precipitin al 
valle con velocidad vertiginosa, destruyendo todo lo que 
encuentran a su paso. El no Pita, despues de su ingreso 
en el dilatado valle de Chillo recibe, ademas de la de 
numerosos arroyuelos, el agua de la quebrada de Gua- 
pal, que como hemos dicho, sirve de li'mite entre el sis- 
tema del Chacana y el Sincholagua. Desde aqui toma 
un camino, abandonando su direccion Norte predomi- 
nante, hacia el Oeste, y fluye al rededor del Halo, nues- 
tro punto de mira, en sus lados Sur y Oeste, para unirse 
con el San Pedro. 

Con este rfo San Pedro y el rfo Pita, el del Chiche 
[6 no de Tumbaco] es la corriente mas importante del 
valle de Chillo. Nace en el sistema de montanas del 
Chacana y fluye en los costados Este y Norte del cerro 
Halo, para unirse con el rio San Pedro, mas abajo del 
pueblo de Tumbaco. Casi paralelo con el rio Chichi, 
pero separado de el, por una faja de la meseta del valle, 
corre el rio Guambi, alimentado por innumerables arro- 
ycs del Paramo de Guamani, alcanzando al rio San Pe- 
dro, pocos kilometros abajo de la desembocadura del rio 
Chichi. ^ Las depiesiones ya mencionadas de Pitana y 
el Tablon, forman las principales hoyas de recepcion pa- 
ra la ahmentacion del rio Guambi. 

Entre este ultimo y la quebrada de Santa Rosa, que 
corre mas al Este, pero paralela, se extiende la faja mas 
larga y al mismo tiempo mas plana de la meseta del va- 
lle, faja que fue elegida por los Academicos franceses, 
como Base de la triangulacion para la medida del arco 
de mend.ano (1736-44)- En los puntos terminales de 
esta Base, cuya longitud es de 12228,28 metros, Cara- 
buru y Oyambaro. se erigieron mas tarde, dos pequenas 
piramides de piedra. Ambos puxtos, cuya diferencia de 



altura importa 255,81 metros, son visibles desde el Halo. 

Ahora dirijamos la vista a la parte plana del Norte 
del valle de Chillo: a nuestros pies, sobre la meseta en 
forma de lengua entre el rio Chichi y el n'o San Pedro, 
encontramos al pueblo grande de Tumbaco, y a su iz- 
quierda. pero ya del otro lado del San Pedro, al pueblo 
de Cumbaya- Como poblaciones del valle de Chillo. en 
esa parte setentrional, se deben mencionar Pifo, Puembo, 
Yaruqui y Ouinche. y aun Gaaillabamba, aunque no es 
visible desde el punto de mira, por su situacion baja. Muy 
grande es el niimero de haciendas distribuidas en las par- 
tes superior e inferior del valle; nos limitamos a mencio- 
nar aquellas que, situadas al pie de la cordillera oriental, 
llegan hasta las puntas mas altas de ella. Son las ha- 
ciendas Pinantura, Yurac-Comparh'a, El Inca, Itulcachi, 
Paluguillo, Palugo, Pitana. Chantag, San Javier, Olalla, 
Sigsipamba, Oyambaro e Iginaro. 

A las grandes peculiaridades que presenta en todas 
sus partes el valle de Chillo, se afiade tambien el rnodo 
de conclusion que encuentra en su caida setentrional; es- 
ta conclusion se efectua por un valle transversal, el del 
rio Pisque, que corta a la planicie de Chillo verticalmen- 
te a su direccion longitudinal, tirando un h'mite casi en 
linea recta entre esta planicie y el pie del Mojanda. 

El origen del rio Pisque, pertenece preferentemen- 
te a la region de las nieves del Cayambe y esta formado 
por los rios Granobles y Guachala. El impetuoso no 
Pisque. desemboca en el Guaillabamba, inmediatamente 
antes del ingreso de este, en la garganta que tuvo que 
abrirse entre el Pululagua y el pie occidental del Mo- 
janda. 

Como hemos dicho al principio, desde nuestro mi- 
rador del Halo, vemos terminarse el panorama en su la- 
do Suroeste, por un grupo de montanas volcanicas diver- 
samente configuradas, entre las que se uestaca el Iliniza 
con sus dos piramides; igualmente vemos hacia el Nor- 
oeste, cerrarse el cuadro con otro grupo de pintorezcas 
montanas volcanicas, sobre saliendo entre ellas una, en- 
bierta asimismo de nieve. e-1 1 irrir:<'al C < trcachi. 



Otra montana principal de esl 
deseis mon tanas (Pululagua, Cha 
Mojanda, Imbabura con el Cuvilche y Cusin-Urcu), es 
el Mojanda aislado en tres de sus lados. Entre otras. 
llama la atencion. por dos causas principales esta mon- 
tana: porque desde el Halo, la disposicion de sus pica- 
chos parece otra y segundo, porque desde el, resalta 
ciaramente el manto de tobas que rodea a la parte infe- 
rior de la montana hasta una altura de cerca de 3600 
metros, produciendonos engafio, sobre la verdadera for- 
ma de la montana, desde el momento que le presta una 
conliguracion plana, que no tuvo la estructura original 
del Mojanda. Profundas quebradas cruzan este manto 
de tobas en las mesetas de Malchingui, Cochasqui, To- 
cachi y Tabacundo. 

A las mencionadas mesetas del Mojanda, correspon- 
den en el lado izquierdo del rio Guaillabamba, en el pie 
de los cerros de Calacali y Pululagua, yacimientos hori- 
zontales estratificados de tobas. EI mayor desarrollo de 
estos yacimientos se encuentra en el Tablon de Chin- 
guiltina [2600 metros], que forma la terminacion Norte 
de la planicie que se extiende desde el Pichincha hasta 
el Pululagua. 

Indudable es la conexion genetica de todas estas 
mesetas de toba. La demolicion, el cruzamiento y el 
aterraplenamiento de los poderosisimos yacimientos de 



por la erosion, no se hacen 



t escala tan gran- 



de, como en el angulo formado por la reunion del ... 
Pisque con el Guaillabamba (1881 metrosV Aqui esta 
situado como hundido en un embudo, el pueblo de Guai- 
llabamba (2 106 metros) afamado por su mal clima, cau- 
sante de hebres permciosas terribles. 

lineales, desde el punto de mira, del 



cerro IlalcS. hacit 

cfrculo de vision, aproximadamente son las' siguu 

Paramo de Calacali 2G km. Antisana 



Imbabura 63 km. Cotopaxi 45 km. 

Cusin-urcu 56 ., Rnminahm 36 „ 

Serra. de Angochagua 70-75 „ Pasochoa 23 „ 

Oayambe 58 ., Iliniza 56 „ 

Guamani (Cerro Puntas) 24 „ Corazon 41 „ 

|Puntogenio]... 18 „ Guagua-Piehincha 22 .„ 



2? El Pambamarca 

Esta montana volcanica de forma, aproximadamen- 
te conica y de 4093 metros, forma el Kmite setentrional 
de la larga serie de montanas que hemos caracterizado y 
descrito, con el nombre de cordillera oriental de Quito. 
Su forma primitiva esta fuertemente modificada por un 
poderoso yacimiento de toba, y por consiguiente, las ro- 
cas de su armazon salen a luz, solo en muy pocos luga- 
res, circunstancia que le presta a la montana, reducido 
interes geologico. 

Pero, por otro lado, se une con el cerro de Pamba- 
marca un notabih'simo recuerdo historico, como ya lo he- 
mos dicho anteriormente. Los Academicos franceses, La 
Condamine y Bouguer, que en la mitad del siglo XVIII, 
midieron un grado de latitud ecuatorial, eligierori a la 
cima del Pambamarca como uno de los puntos de parti- 
da, para la triangulacion que principio aqui y que se ex- 
tendio hasta cerca de Cuenca, por el Sur y a Mira, por 
el Norte. 

Alturas del Pambamarca y sus alrrededores: 



Cu*]>i«b-, senal de los Aca- 


Pueblos f hud 


enda* 


demieos Franceses 4093 






Aviga, ensillada .- 3855 


! lat-icii la < rua<-lial;'i . 




t 3788 






Pucara de Cangagua, la ha- 
bitaeion mas alta en el 


Montcserrin 














,./; t .l.-].a>t,,n-> :n53 


Ktodc^ilw-hu;.;, 


jas en 


LomadePineulmi 3016 


laensdlada -litre 1 


'amha- 



3? El Paramo de Guamani 

Bajo el nombre de Paramo de Guamani (i) se com- 
rprende la parte media de la cordillera oriental de Quito, 
•especialmente aquella por donde pasa un camino fre- 
ruentado, hacia la region fluvial del no Napo, por Papa- 
llacta. Pero le hemos dado a este nombre una signifi- 
cacion mas amplia en la descripcion de esa parte de la 
cordillera oriental, pues lo extendemos, bajo el punto de 
vista genetico, por el Sur, hasta el TaWon, y por el Nor- 
te, hasta el cerro Puntas. 

El ancho dorso dd Guamani, posee muchas cuspi- 
des que alcanzan mas de 4000 metros de altura, y entre 
ellas debe ser la mas alta, el cerro Tuchimbiru (cerca de 
4500 metros). 

Como dignas de aiencion en este macizo, menciona- 
mos particularmente, las antiqui'simas corrientes de lava, 
que se han derramado por \os valles de Paluguillo y Pi- 
tana, asi como la presentation de lavas perliticas y obsi- 
masas corridas. 



Alturas del macizo Guamani y sus alrrededores 

SlSTEMAS PEL TaBl6x, PaLUGUII.LO V CERRO PuNTAS 

Yana-urcu [rocas de obsi- nits. 

La montana nits. diana] 3937 

m ,. ,. Tolapamba, valle de Palu- ' 

Cerro Tuchimbiru . ..4500-4C00 guillo 3492 

Filo de Jos Corrales 4447 I i '.'.'.'.'. 3492 

< i ;. 1 rr " } ™*»»K» - - • 4297 La encanada, paso del rio 

Filo del Tablon, cerro Pun- entre el Tablon v Nunu- 

togenio 42G2 urcu .... 3470 

Guamani, paso del Norte . . 4252 El Cotourcu 3605 

,»• ". " »ur.... 4173 Pueblosyhaeiendasenlasfaldas 

Qiusluu-inaehay 4143 occidentales 

Sucuspamba 3962 Hacienda Paluguillo 2970 

1 de la palabra quichua, 

te. Cerca de Alausi hay 



Hacienda Palu^o 2672 Hacienda Chantag 2569 

Tablon de Chiril.o^a. Hato. :{:}S0 Pifo, pueblo 2588 

Hacienda Ituleachi 2608 Yaruqui, pueblo 2585 

Tablon de Ituleachi, quesera 8097 Puembo, pueblo 2484 

1 [aeieuda Pi tana . 8360 Piramide de Oyambaro.. - . 2637 

Hacienda Si^sipamlm. . .. 2826 „ de Caraburu 2368 

4? El Chacana 

Bajo el nombre comun de Chacana, abrazamos la 
parte Sur de la cordillera oriental de Quito, un sistema 
de montanas de muy grande extension y muy diversa- 
mente articulado. Respecto al Antisana esta en una re- 
lacion tan proxima, que hasta cierto punto, se le puede 
considerar, como su construccion fundamental, 

La cima principal de ese sistema de montanas, la 
que se conoce en el pais propiamente con el nombre que 
hemos asignado a todo el, alcanza la altura de mas de 
4600 metros, y limita a la altiplanicie (a cerca de 4000 
metros) como un baluarte, hacia el occidente. Comple- 
tan a esta alta valla, que cae especialmente muy rapida 
al Oeste, los picachos de Tabla-rumi (4580 metros), 
Urcucui, (4457 metros) y Guachifili (45 18 metros). Tam- 
bien debia considerarse como miembro genetico proxi- 
mo del Chacana, el caracten'stico crater-caldera (Hon- 
don) de Chusalongo, antes que del Antisana. La por- 
cion media del sistema Chacana esta formada por los 
elevados paramos de Antisanilla. 

Hacia el Norte, se liga el Chacana con el Guamani, 
por una coherente masa de montanas, y en verdad por 
la parte de paramo que se llama el Tablon; al contrario, 
hacia el Sur se apoya en el Sincholagua, pero de tal ma- 
nera que los declivios de una y otra montana se deslindan 
con toda precision; determina el lfmite de las dos faldas 
la profunda quebrada del Isco. 

Como en el Guamani, en la region del Chacana, se 
han verificado emisiones modernas de lava, pero se dis- 
tinguen las de este, de las de aquel, por su aspecto mas 
reciente. Por lo demas, la semejanza petrogralka de es- 



tos dos sistemas de montanas tan cercanos, es perfecta. 

Las proximas relaciones geneticas que hay entre el 
Antisana y el Chacana, son de tal indole que los hemos 
reunido en un solo grupo. Cuando nos ocupemos del 
Antisana volveremos a tratar del sistema Chacana, es- 
pecialmente de sus corrientes de lava modernas. 



Alturas del macizo ChacaNj 



SUS ALRREDEDORES 



La montana principal mts. 

Cuspide del Chacana, "El 

Mirador" 4643 

Cuspide occidental sobre 

Ensillada entre ambas cus- 
P ides 4498 



Quillu 






Clemente 

cuchu...: 45 12 

Hondon San Clemente, par- 
te superior 43G9 

Hondon San Clemente, par- 
te inferior 40H 

ho.'av nit.'i'iorfs entre San 
Clemente y Cachiyaeu- 

a ho ™ --. 4294 

ountohuaico-conca, ensilla- 
da entre el Chacana y 
Chusalongo 4349 

< haeana-u.-u, ensillada en- 
tre el .Chacana y Tabla 



las quebradas 

' Quillu-ashpa- 
Sud-oeste del 



l.u cnnkittc de Jam dc PotreriUos 

Lugar de la erupeion de la 

lava 3947 

tjqefta eerea del 

lugar de la erupeion . . . 4104 
Volcan-eocha, laguna en el 
limite superior de la co- 

rripnte de lava , 361G 

Limite infei'ior de la eo- 
rriente de lava en la la- 
guna de Papallacta 334G 

Tambo de Papallacta 350') 

" 3159 






Montanas vecinas al Chacana 

El Tablarumi, cuspide 4580 

Ensillada entre el Tablaru- 
mi y Ureucuy 4373 

Pie de los bancos de lava, 

cerca de Cuscvngo 4286 

Reunion de Cuscungo-huai- 
pl c T n ? y S »n Agustin-cuchu. 4057 

E Ureucuy, cuspide 4457 

El < husalungo grande, cus- 

„pM* 4720 

l uspido sur sobre la circun- 
valacion occidental del 

hondon 4C0G 

Pie sur del Chusalungo ehi- 

quito, suelo del hondon... 4351 
1 unto mas bajo de la cir- 



DK I, A CORD 



isanilfa Cerro de Achi 
. 4050 Paccha, pie Es 



301)1) 

2868 



iot.GarO, 
190B 



AVIS IBfPORT/felTf 

L" Universite de Quito, desirant accroitre ses Musees de 
zoologie, botanique, mineralogie et ethnologie, s' est proposee de 
se mettre en relation avec les divers Musees d' Europe qui vou- 
draient faire ses echanges de collections, etc. A ce propos, elle 
est toute disposeed'envoyer aux Musees, publics on particuliers, 
qui se mettront en rapport avec elle, des exemplaires de la fau- 

etrangers qu' on voudrait, bien lui envoyer. 

Les personnes qui, voulant accepter cette excellente maniere 
d' enrichir leurs Musees, desirernient tel ou tel exemplaire, telle 
ou telle collection, par exempie, une collection ornithologique. 



"Mr. Ic Rcctatr de F Universite Central? de /' Equateur. 
ou a ^"^ 

"Mr. le Secretaire de V Universite Centrale de V Equaten, 
Quito." 
TRADUCCION 

mim I IMPORT ANTE 



La Universidad de Qu 



.,bj<. 



ologia, ^botanica, mineralogia y etnografia, 1 
" ten; ya es 

i de fauna, 

Quien, aceptando esta excelente manera de enriquec. 
>eos, quisiese un determinado ejemplar 6 una determ 
ccion, v. g.: una ornitologica, etc., dirijase al 

"Senor Rector de la Universidad Central del Ecuador. 



idad Central del llcuadoi 



Los finale* is la Iiitsisilii 

se canjean con toda clase de 
publicaciones cientfficas y lite- 
rarias. Tambien se canjean 
colecciones de estas, con co- 
'lecciones de los Anales. 

Para todo lo relativo a los 
Anales, dirigirse al Sr. Dr. Da- 
niel Burbano de Lara, Secreta- 
rio de la Universidad. 



V\LI)K DE LA SISI'WMII.V 

Suscripcion adelantada por un tomo, 

6 sea, un semestre $ I2 o 

Numero suelto 20 



REPUBLIC A DEL ECUADOR 



ANALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



Sr. l)n. An«.ki. k. nu.v K->i, j.ara optar al grado de 

yMAYODE i 9 05 



QUITO 

IMI'I1W\ Ht l\ l\IHINI>\l> OUKU. POK J. SAfc>Z 



KEPUBLIOA DEL ECUADOR 
TOMO XX J Ano 22.— Mayo de 1»05 | 



ANALES 

UNIVERSIDAD CENTRAL 

BREVES OBSERVACIO^ES 

acE&c& mh chtm;\ m l:\ cm&$v 
mz awiT0 60B KEi.ACHm a summits 



para opfar al grrifh, de Jhrfor prrsrhtmla aide la Facaltad tie Me- 
de la Unicersidad Centred 

19 de Enero de 1905). 



La medicina ha sufrido en estosultimos tiempos, 
a verdadera, transformacion; ha llegado al determi- 
imo de muchos de sus fentfmenos que en general pue- 

formularse asi: las manifestaciones vitales estan su- 



BREVES OBSERV 



jetas por leyes determinadas a las fuerzas cosmicas; de- 
penden sus variaciones de la diversidad del medio que 
les rodea. He aqui lo que ha transformado la ciencia; 
este es el principio que hoy informa las doctrinas me- 
dicas. 

El organismo esta intimamente ligado al medio en 
que vive; y como variadas las condiciones de este, varia 
en parte el funcionamiento de los organos, tenemos que, 
hasta cierto punto, el modo de vida no es el mismo pa- 
ra los diversos medios que existen en el globo; a cada va- 
riaci6n notable corresponde una equivalente modifica- 
ci6n en el funcionamiento vital. La importante con- 
clusion que se desprende de aqui es la siguienle: si la 
fisiologia varia un tanto segun las condiciones de cada 
localidad, las enfermedades, cuya fisiologia deriva de la 
normal, variaran tambien pro'porcionalmente, por lo 
menos en su frecuencia y en la forma bajo la cual se 
presentan; porque si aun sujetos colocados en identicas 
circunstanoas reaccionan, hasta cierto punto, de distin- 
to modo, esto mismo, y en mayor escala, tiene que su- 
ceder entre individuos colocados en muy diverso medio. 

De este genero de consideraciones se desprende la 
necesidad de hacer observaciones medicas especiales pa- 
ra cada localidad. A nadie como a los que empezamos 
se nos hace mas notable esta necesidad; y es sencilla la 
razor): aprendemos cuales son las form as mas frecuen- 
tes de las enfermedades, en textos extrangeros, y en la 
practica nos encontramos con formas diversas locales, 
dependientes de la raza. del clima, de los alimentos etc. 
y de tantos otros factores que deben tenerse en cuenta 
aun para la propinacion de los medicamentos. 

Convencido de que todo trabajo para ser util debe 
revestir este caracter de localidad, no he vacilado en de- 
dicara tan precioso tema algunas palabras. Hacer es- 
tudiosde un lugar desde los diversos puntos de vista fi- 
siologico patologico, etc., es el mas provechoso objeto 
al que deben tender nuestros esfuerzos; pero, como se 
comprei.de, tan vastoestudio para ser complete, deman- 
da una paciente labor de muchos alios. Trabaios ex- 
penmentales, para los que se necesitan gabinetes v la- 
boratories con todaclasede recursos, deben guiar estas 

modernos; en tin, todos los ramos del saber tienen que 
contnbuir para este estudio, que sera la obra de varias ge- 



Circunscribiendo este estudio a la ciudad de Quito, 
por ejemplo, habria que observar, para hacer un estudio 
completo con respecto a ella, los diversos asuntos de 
fisiologia, patologia, higiene, etc., a que da margen por 
sus especiales condiciones. 

Este trabajo emprendido mas tarde en mejores cir- 
cunstancias y por personas que cuenten con recursos de 
todo genero, sera una obra fecunda en aplicaciones uti- 
les. 

Hacia este tema ^Estudios medicos sobre la ciudad 
de Quito* va encaminado este ligero ensayo, como una 
pequena contribucion. Grande sera la insuficiencia de 
el, por ser obra de quien empieza, y porque siendo de 
los primeros ensayos hechos con ese fin no cuenta con los 
indispensables datos en que apoyarse; mas, me he deci- 
dido a hacer algunas observaciones sobre este asunto, 
atendiendo a su importancia y por creer que todos, con 
gran contingente los vinos, a medida de la escacez de sus 
fuerzas, como yo, los otros, estamos obligados a coope- 
rar a este estudio nacional en el que tanto empefio se 
pone en otras partes, y esta casi intacto entre nosotros, 
siendo lo poco que se ha hecho obra de personas extra- 
nas. Estudiaremos, pues, brevemente la accion del me- 
dio sobre el organismo; y en especial la predion atmos- 
ferica con respecto a Quito-, procurando apreciar lain- 
fluencia de su clima sobre algunas enfermedades. 



Todo organismo necesita ciertas condiciones fisicas 
esenciales para poder vivir. El medio es la reunion de 
todas ellas. 

En los organismos que viven al aire libre es pues 
muy complicado, porque resulta de todo cuanto cons- 
tituye el clima, por una parte; por otra, de la calidad de 
alimentos, de las aguas etc.; teniendo tambien su influjo 
las costumbres y en general las condiciones higienicas 
en que viven. Estudiemos los principales de estos fac- 
tores, veamos c6mo son ellos elementos esenciales de 
vida, capaces, por lo tantD, de modificarla, y de aqui 
deduciremos cual debe ser la acci6n del medio, que es 



la suma de todos ellos. 



iNadie ignora que por encima de una temperatura 
determinada para cada especie la vida es imposible. 
Para el hombre bastan 40 ctgr. para que experimente 
malestar. Otro tanto puede decirse de las temperaturas 
bajas, basta citar la memorable retirada de Rusia, la in- 
vernacidn de los animales de vida oscilante etc. Entre 
estos que pudieramos llamar los efectos extremos de la 
tenperatura hallase el poder que tiene esta para modi- 
ficar la vida sin suspender el funcionamiento de los 6r- 
ganos, como sucede en los seres que disponen de un 
aparato regulador. Esto es lo que produce la aptitud 
para vivir a diversas temperaturas: pero se comprende 
que esta adaptacion no se verificara sino mediante va- 
naciones en el grado de funcionamiento. 

Por otra parte los germenes patogenos, como seres 
dotados de vida estan por el mismo hecho sujetos a es- 
tas modificaciones; asi como tambien varia la receptivi- 
dadm6rbida del organismo: las aves nocontraen la en- 
fermedad carbonosa porque su temperatura es muy ele- 
yada, y el bacilo antracis se desarrolla mal por encima 
de 45 ; sumerjaseles en un banc a 37^ de manera que ba- 
je su temperatura, y contraen la enfermedad. Inversa- 
mente las ranas por ser de sangre fria son refractarias, 
aumenteseles el calor propio por la inmersi6n en dicho 
bano y pierden su inmunidad, 

La humedad es otra condicion de vida: viene la 
muerte cuando ella disminuve mucho, suspendese en 
los seres susceptibles de vida latente. Al contactodel agua 
germman granos de maiz que han dormido durante si- 
glos; los rotiferos y anguilulas capaces de desecarse, 
despues de muchos anos recuperan la vida activa al con- 
tact de una gota de agua. Otro tanto sucede con los 
microbios: despues de desecados caen en vida latente. y 
toleran las peores condiciones sin morir. No es pues 
de extrafiar que este agente tenga influencia sobre el 
hombre, para modificar el funcionamiento de sus 6rea- 
n ° S y T?nW° miS n m ° SU aP i itUd para las enfermedades . 

lamDien mlluye poderosamente en la vida la ali- 
mentacton. Las plantas, segun la calidad de este agente 
V; n ;!.!\p n CV ■; , , n ; '"; 1! ;' : ! 1 -:- res Pectoa la precocidad de su 
de^anollo, ,a ulad de hojas, flores, frutos, etc Los mi- 
crobios cambian en su raliH-iri vir,i„ ■ * 
tllll11lMl , l LM a '"'Jad, virulencia, forma, segun 
Hi w U ° <J culllvan - Bokorny ha logrado mo- 
dificar las Spirogyras segun la sustancia quimfca en que 



las ha hecho vivir: cuando ha empleado soluciones de 
sales de potasio el alga ha sido filamentosa; cua ido las 
de sodio, se ha vuelto unicelular; y si la solucion era de 
una sal de magnesio, las algas desarrollaban en formas 
ramificadas. — Koch nutriendo las orugas con diversas 
plantas ha conseguido cambiar enteramente el color de 
las mariposas que de ellas nacian. Los orgjanismos su- 
periors tampoco pueden escapar a la accion de este 
agente, pero son mas poderosos para la adaptacion, lu- 
chan en mas alto grado, hasta poder vivir en condicio- 
nes muchas veces desventajosas. 

Algunas de las modificaciones que produce el medio 
trasmitidas por la herencia van acentuandose y adqui- 
riendo un caracter de permanencia que llega a distinguir 
las diversas razas. Por tal razon la herencia debe es- 
tudiarse en cada localidad; pues tiende a fijar los cam- 
bios debidos al medio, algunos de los cuales trasmitien- 
dose se hacen permanentes. 

Muchos de los caracteres de razas se trasmiten; de 
los individuals algunos, los innatos, son hereditarios. 
Entre estos ultimos hay anatomicos: (lunares, color de 
la piel, del pelo, fisonomia); fisiologicos: (tendencia a la 
obesidad, timbre de voz, calvicie; psicologicos: (gustos, 
forma de caracter, aptitudes artisticas, y asi hay familias 
de escritores, de miisicos, depintores, de poetas); terato- 
logics (sindactilia, polidactilia etc., por eso Licurgo 
orden6 a los Espartanos que arrojasen en el Eurotas to- 
do nino mal conformado). Pero no s6io estos que son 
innatos, sino tambien algunosde los caracteres adquiri- 
dos son hereditarios. Las mutilaciones, los cambios 
efectuados en los organos por modo accidental, es ver- 
dad, que aunque se repitan en muchas generaciones 
no se trasmiten, a lo menos si no tienden al perfeccio- 
namiento de la especie: el pie especial de los chinos no 
es hereditario, a pesar de los siglos de deformacion 
operatoria que ha sufrido; el prepucio de los israelitas 
no desaparece, a pesar de la circuncision verificada 
tambien durante siglos, pudiendo decirse otro tanto 
del himen de las virgenes que ha sido regularmente 
destruido desde el origen de la humanidad. Pero algu- 
nas modificaciones funcionales ventajosas yciertas le- 
siones son hereditarias. He aqui algunos experimen- 
tos de Brown-Sequard: corta el nervio ciatico a un 
cobayo, volviendole de este modo epileptico, los des- 



cendientes nacen provistos del nervio pero son epi- 
lepticos corao su padre; una seccidn parcial del bulbo 
produce una exoftalmia tambien hereditaria; despues de 
secciones en el cuerpo restiforme la cornea del cobayo 
so vuelve opaca, luego se atrofia el ojo, los descendien- 
tes nacen con la misma opacidad 6 con el ojo reabsor- 
vido; estos casos segun la teon'a citada por Roger se ex- 
plicarian porque cambios simplemente somaticos, es 
decir de la parte de plotoplasma encargado del desarro- 
llo individual, han afectado al plasma germinativo 6 
lote de protoplasma que sirve para la propagacion. 

Dejando a un lado las suposiciones acerca del modo 
y de la razon porque se hacen lo cierto es que se trasmi- 
ten algunas influencias del medio, y los descendientes 
heredando esa impresion y recibiendo a su vez personal- 
mente iguales influencias, progresivamente se adaptan 
mejor a las condiciones en que viven, exajeran esas pro- 
piedades que vienen a ser caracteristicas, mas aun si se 
anade, por otra parte, la herencia morbosa, que es in- 
dudable. 

En efecto las diatesis se comunican. Las intoxica- 
ciones se trasmiten con un poder fatal. La tubercu- 
losis tiene su influencia en los descendientes; la sifilis, 
que imprime un caracter morboso especial' esta fue- 
radeduda que es hereditaria. Las enfermedades ner- 
viosas tienen tambien el triste privilegio de trasmitirse, 
de modo que en una misma familia se ven enfermeda- 
des vanas de este caracter, que alternando con indivi- 
duos de inteligencia poderosamente desarrollada hacen 
ver el lazo de union que existe entre el genio v las neu- 
rosis; igual alternabilidad con los casos de crimenes 
demuestra tambien otra relacion: la de las neurosis con 
la cnminalidad. Aiin la aptitud para las enfermedades 
infecciosas parece modificada a veces por la herencia: asi 
el sarampion enfermedad benigna entre nosotros revis- 
ti6 caracteres terribles en la isla Feroe probablemente 
por ser pnmera vez que se presentaba en eJla, y los efec- 
tosde la inmunidad hereditaria no exisiian como entre 
nosotros. utro tanto pudiera afirmarse con respecto a 
Ln'n^rn ^ T^' , cl cretini ^o, la hemofilia y un 
sinnumero de enfermedades de todo genero, que ellas 
Hnn^Vt! trasmiten + ° P° r lo menos producen constitu- 
ciones y temperamentos especiales. Si esta herencia se 
perfecciona por ser los factores convergentes, como su- 



cede generalmente entre individuos de una misma fami- 
lia, y aun quiza de una misma clase social, entonces los 
descendientes presentan la suma de los defectos de sus 
progenitores, van decayendo hasta que al fin esta selec- 
cion de familias 6 social es corregida por la naturaleza 
que vuelve esteriles esas razas degeneradas. 

No nos falta sino reunir estos datos, sumar las ac- 
ciones de los diversos elementos enumerados, para con- 
cebir cual sea el poder del medio, que es la reunion de 
todos ellos; corfirmada por la herencia resulta su accidn 
tan eficaz que nadie puede escapar a ella. 

En el que vive en el lugar aonde ha nacido, se nota 
menos que en el que cambia de residencia, esa necesi- 
dad de adaptarse, que en este caso se llamaria aclima- 
tacion; si las condiciones son muy diversas, si el orga- 
nismo no satisface esas exigencias, no puede desarro- 
llarse el individuo, 6 por lo menos su raza. 

Algunos hechos acabaran de afirmar la eficaz acci6n 
del medio; citaremos solobrevemente las modificaciones 
que segun Boussingault han sufrido muchas razas trasla- 
dadas de Europa a America: el cerdo, cambia la forma 
de algunos de sus organos, asi como el color y calidad 
del pelo. Elganado vacuno en los lugares calientes de 
Mariquita y Neiva ha dado lugar a dos razas diversas: 
los pelones y los colungos. En los mismos valles, los 
carneros pierden la lana y el cuerpo se les cubre de un 
pelo fino: cambian su vestido de invierno por otro de 
verano. Los perros aparte de hacerse pequenos, cuan- 
do han recobrado su libertad, como en la isla de Santo 
Domingo, pierden la facultad de ladrar, enmudecen, ol- 
vidan ese lenguaje que aprendio su especie para servir 
al hombre. Observa, pues, el autor que las razas se mo- 
difican hasta ponerse en armonia con los climas en que 
viven. 

El hombre tampoco puede escapar a las leyes del 
medio y de la herencia; «Ias razas no se multiplican 
mas, merced a los esfuerzos del ingenio humano, para 
conservar al traves de todo sus costumbres y sus habi- 
tos y arbitrar en donde quiera las mismas condiciones. » 
Con todo se modifica su funcionamiento, sus organos, 
su talla, de manera notable. Stanley en sus viajes al 
Africa Central ha encontrado tribus de talla pequenisi- 
ma. Los dos Federicos reyes de Prusia casaban de grado 
6 por fuerza las doncellas esbeltas con los colosos de su 



ejercito, consiguiendo asi crearei 
especie de raza de gigantes. Los < 
de su tipo por la residencia en las colonfas. Sobre las 
costas del Malabar y en la isla Ceilan algunos Portugue- 
ses se han vuelto tan negros como los de las razas indige- 
nas; otro tanto hasucedido con los dinamarqueses en Gui- 
nea. El anglo americano abandonado asi mismo no tar- 
daria en volverse indio; todas las razas trasladadas a los 
Estados Unidos, europeos 6 negros, tienden a reproducer 
el tipo piel roja, segun observacion de los etnologos. 
Aun la raza judia que se propone como modelo de in- 
variabilidad, presenta variaciones notabilisimas segun 
los climas (Moigno). 

Pero las mutaciones internas, que por pequefias se 
nos escapan, las variaciones en el funcionamiento inti- 
mo de los 6rganos son, sin duda, las mas importantes. 
Ni podia ser de otra manera: la funcion vital no puede 
ejercerse sino en muy restringido medio; de alii que los 
animates desprovistos de aparato regulador no pueden 
vivir sino en determinados climas. Pero el organismo 
del hombre regula tan perfectamente el medio interno 
que puede habitar en climas cuya temperatura es de-57 3 
como Fort-Reliance, hasta en otros como el de Senegal- 
de 48 , (Roger) puede puesrecorrer una escala de 105 grs. 
Asi como la temperatura pueden variar los otros facto- 
res del medio, y sin embargo las delicadas celulas del 
hombre no perecen, porque en donde quiera siguen su- 
mergidas en igual medio interno, mantenido de manera 
inalterable por la susceptibilidad que tienen los organos, 
para activar una funci6n, disminuir otra segun las cir- 
cunstancias; es decir, para funcionar, hasta ciertopunto, 
bajo otra forma segun el medio. 

Pero como la funci6n perfecciona el organo. una 
funci6n ejercida constantemente acaba por modificar el 
organo en sentido opuesto al que lo haria si viniera a 
menos 6 no se ejerciera: es de observaci6n vulgar el de- 
sarrollo de los organos con el ejercicio frecuente de ellos 
asi como el ienomeno inverso: los musculos se atrofian 
cuando estan condenados a la impotencia y desarrollan 
con la gimnasia; el est6mago se dilata con la ingesti6n in- 
?Zi CT *' 1 C al,rne 1 ntos ' se reduce a un organo pequeni- 
Xf m ° S gram 6S a y unad °res; las profesiones desa- 
\ue fmnri Un ° S ° rganOS a ex P ensas de otros, de modo 
que impnmen signos caracteristicoi en los individuos. 



Ahora si se consideran todas estas causas obrando si- 
multaneamente cuantas modificaciones no imprimiran 
al individuo? Aun las enfermedades tieneri que presen- 
tarse bajo forma s distintas, susceptibles, por lo mismo, 
y por la variedad de organismos. de un tratamiento pro- 
pio, exclusivo siquiera en cuanto a las dosis. Aparte 
de que las enfermedades no son cosmopolitas tienen su 

mas y razas. 

Mucho se podria observar todavia a este respecto, 
a fin de poner en evidencia la necesidad de hacer estu- 
dios medicos en cada localidad, pero veamos va algo de 
la altura con respecto a Quito. 

Formando una dependencia de la Cordillera occiden- 
tal de los Andes extiendese, en una extencion de ocho 
leguas, la meseta llamada de Quito, y en ella, al pie del 
tradicional Pichincha, se levanta la Capital del Ecuador 
ao, i3'34 lat. S y 81- 438" longitud O. de Paris; (Hum- 
bolt). El terreno es volcanico como el de casi todo el 
callejon interandino formado por andecina, un feldes- 
pato especial a los Andes, y otros minerales a cuya reu- 
ni6n se le ha dado el nombre de andesita. Con respec- 
to A la temperatura media que hoy es de 12, 68 Wolf indica 
el singular hecho de que ha disminuido dos grados en los 
ultimos decenios aunque lo mas creible es que las pri- 
meras observaciones no hayan sido exactas. La varia- 
ci6n de temperatura al dia es notable de 18 (Wolf). La 
variaci6n mensual, como se trata de un pais tropical, 
es muy pequefia pues no pasa de 2 C. Si pues la va- 
riacion mensual, es tan pequefia, poco influjo podra te- 
ner, 6 mas bien dicho poco se podra contar con ella pa- 
ra la relacion con el numero de enfermos en cada mes. 
La cantidad de lluvias, crea la division de las dos uni- 
cas estaciones: verano 6 estacion seca, desde Junio aNo- 
viembre, e invierno 6 lluviosa, los meses restantes. Pe- 
ro el verano no esta desprovisto tampoco de lluvias. 
Con respecto a los vientos, segun el ^Boletin del Obser- 
vatorio astronomico durante los anos de 78 a 81, se pue- 
de decir que soplan por la manana de S. a N.; y de N. a 
S. 6 de NE. A SO. por la tarde habiendo mas irregulari- 
dades por la noche. 

Pero el estado higienico de una ciudad es una resul- 
tante complicadisima. Si quisieramos siquiera breve- 
mente, hacernos cargo de Quito desde este pun to de vis- 



BREVES OBSERVACIOXE 



ta, tendriamos que enumerarla clase de alimentos, la ca- 
lidad de aguas, los licores que se usan, el estado de las 
escuelas, cuarteles y demas establecimientos publicos, 
todo lo cual dan'a a este estudio proporciones inadecua- 
das para su objeto; y como debo ser breve, me circuns- 
cribire a estudiarla altura. 

Quito se halla situado a los 2.860 6 2.900 metros so- 
bre el nivel del mar; veamos si este factor tiene alguna 
influencia sobre el organismo. Semejante estudio debe 
ser hecho experimentalmente y habriame sido muy di- 
ficil 6 acaso imposible llevarlo a cabo si a la misma al- 
tura de Quito, y prescindiendo de los otros factores, no 
existieran experimentos verificados en otras partes por 
ilustres sabios como Jourdanet, P. Bert, Viault, Egger, 
Merrier y P. Regnard especialmente, de cuya obra he 
extractado los esperimentos que citare en este estudio. 

La altura tiene mucha pmportancia porque esta inti- 
mamente relacionada con ella el estudio de la atmosfe- 
ra, medio en que vivimos, y que contiene el elemento 
primordial de vida: el oxigeno. Este medio que nos en- 
vuelye y cuya altura no esta determinada, pues varian 
los calculos de 40.000 a 80.000 kil6metros, ejerce sobre 
el hombre el peso de 15.000 a 20.000 kilogramos, que se- 
ria insoportable si no actuase en todos sentidos. — Va- 
rios son los componentes de la atmosfera: unos esencia- 
les, como el oxigeno y nitrogeno cuya proporci6n es de 
21. y 78, respectiv amente, otros de accion secundaria 
y cantidad mas variable, como acido carbonico, vapor 
de agua, argon, huellasde nitritos vnitratos, ozono, car- 
buros de hidiogeno, sulfidrato de amoniaco, etc., etc. 
Polvos de todo genero hallanse suspendidos en el aire, 
origen de depositos pulmonares como la antracosis, pe- 
ro existe en el aire un factor cuyo estudio es mas impor- 
tante: los micro-organismos. 

Dos elementos principalisimos tenemos pues, en el 
aire: oxigeno, fuente de la vida; y germenos origen de 
la muerte, generalmente hablando. La altura tiene in- 
mediata relaci6n con los dos, he aqui porque su estudio 
es importante. 

Con respecto al oxigeno observaremos que su can- 
tidad en la formacion del aire es siempre la misma a toda 
a 4 ltu i a 2M aproximadamente, como lo prueba el analisis 
de Cailletet, quien ha conseguido por medio de un glo- 
bo-sonda, tomar cl aire para sus experimentos a la altura 



de 15.500 metros. Pero si esto sucede en un tanto por 
ciento determinado, es decir, con respecto al peso, no 
sucede lo mismo en cuanto al voiumen: con la disminu- 
cion de presion la atmosfera esta mas dilatada de suerte 
que un litro de aire que a 760 pesa lgr. 297, a media at- 
mosfera pesara la mitad; un hombre por consiguiente en 
cada inspiracion introduce la mitad de oxigeno a la al- 
tura de 5.520 (la del Antizana aproximaJamente), de la 
que introducirfa al nive! del mar. 

En el mismo sentido, disminuye el otro factor ya 
nombrado. el micro organismo. — Los primeros ensayos 
fueron hechos por Pasteur, quien probd que con la altu- 
ra disminuyen los germenes de la atm6sfera. Mas tar- 
de Miquel, por enumeraciones prolijas confirmo los an- 
tenores expenmentos, establecio ademas que lacantidad 
de germenes patogenos variaba con la estacion, corres- 
pondiendo mayor numero a mas alta temperatura en la 
proporcion de 22 en esti'o y 6 en invierno por litro de 
aire; lo cual confirma las apreciaciones de los antiguos 
clinicos que veian relacion extrecha entre la tempera- 
tura y las enfermedades. Este hecho queda ademas pro- 
bado por las numerosas, tablas de Miquel en las que enu- 
mera mensualmente las bacterias del aire, y por medio 
de la estadistica de la ciudad la cantidad de enfermos, 
hallando el numero de estos mayor en el mes cuyo aire 
habia sido mas rico en bacterias. En cuanto a su rela- 
cion con la altura, ha encontrado que una diferencia de 
cien metros hace en Paris, p.e., que el aire del vertice del 
Pantheon tenga 200 bacterias por metro ciibico, y la mis- 
ma cantidad de aire en la calle de Rivoli 3.4^0, aumen- 
tando hasta 7.900 en una sala de la Pitie. Las experien- 
cias de Cristiani quien en una ascencion en globo pudo 
tomar el aire a diversas alturas sobre Genova han con- 
firmado que en una misma ciudad varia tanto con la al- 
tura la proporcion de gsrmenes, que de numerosos que 
son al nival da ella y en las capas atmosfericas poco ele- 
vadas, desaparecan por completo desds la altura de 1.100 
metros. Esto mismo y en mayor proporcion sucede con 
el aire en las montafus, 2.70a litros de aire tornados en 
los Alpes, entre 2.000 y 4.000 metros, han sido esteriles. 
De otrasexperiencias hechas a 2.360 tmtrosen una mon- 
tana (Niesen) rodeada de varios pueblecillos, se deduce 
la existencia de 344 germenes por metro ciibico. 

En sumaes un hecho establecido la pobreza de ger- 



DSERVACIOXES 



m^nes del aire de las alturas. Miquel atribuve este fe- 
nomeno a la dilution de ellos por el mayor volumsn del 
aire; a la menor densidad ds la atmosfera incapaz de sos- 
tener estos garmenes en suspension; a la desaparicion de 
los tocos productores de bacterias. Se ha agregado que 
el frio, mayor intensidad del viento, precipitaciones 
acuosas, la irraiiacion solar, el aumento de ozuno tienen 
tambten iniluencia innegable para disminuir el numero 
de micro-oiganismos del aire. 

Este asunto es muy digno de atencion en Quito, 
p'-ies su al ura de 2900 metros, es una circunstancia favora- 
ble para la disminucion de germenes; porque los lugares 
elevados no solo por el alejamiento de los focos, son po- 
bres en bacterias smo por las otras condiciones de seque- 
dad nqueza en ozono dilucion del aire, etc.en que estan. 

La altura disminuye, pues, el numero de germenes, 
primer factor. Pero aun tenemos otro mejor estudiado 
por lo que toca a nosotros; pues los experimentos hechos 
atendiendo solo a la presion pueden aplicarse directamen- 
te a cualquier lugar; este elemento es la modiflcacion 
que ejarce la altura sobre la atmosfera. Veamos lo que 
sucede al que rapidamente cambia de presion como a 
un alpinista 6 aeronauta; despues los fenomenos que se 
suceden en el organismoque se babitua alnuevo medio. 

Es tan conocido el mal de montanas que no hay ne- 
cesidad de enumerar sus sintomas: observare solo que 
en los Alpes y Pinneos se presentan hacia los 3 000 me- 
tros y son inevitables a 4.000, presentandose a mayor 
altura en los Andes, sin duda porque una de las cau- 
sas coadyuvantes para su aparicion es el frio, de alii 
que a medida que el hmite de nieves perpetuas es mas 
montanas" 3 ^^ ^ elevada la ^ del ™ l d * 
■ tril?J^1« atid ^ I i 1UCb ° sobreel origen de este mal, 
va a^lfe lectdM.f 1 P /° t ducci6n de **!»» toxicos. 
nn4 ?,r f n , ' tatlga ' al e nfriamiento, al des- 

; ? dl ?i!"^ ^ los gases de la sangre, etc.; hasta que 
m"nt£?F£ J»°1™1 ha:i est / bIe ^o que el mal de 
oxfgeno, 



se agregan las secundarias, de fatiga, 
ides_ individuates, &\ La sangre por 
p:Cs!, \ !! Piorde la propiedad de fijar el 
' d su "Ciente; cierto que como no se 
a soiucion, escapa a la ley de Dalton, 



Ill- I. A CI U DAD DE - 



p3ro a pesar de que es una combinacion quimica indepen- 
diente a primera vista de la presi6n, es preciso reconocer 
queeste oxido de hemoglobiua como los bicarbonatosp.e, 
es susceptible de disociarse en el vacio siguiendo una 
proporcion que no es muy distinta a la que tendria lugar 
si estuviera el oxigeno simplemente disuelto. 

He aqui un breve resumen de los experimentos ve- 
rificados por P. Bert en el laboratorio de fisiologia de la 
Sorbona. El aparato esta constituido por dos campanas 
de gran capacidad, en las que se puede hacer el vacio. 
La sangre arterial del perro que va a servir para el ex- 
periment da por el analisis la proporcion de gases si- 
guiente: C0. 2 -34,™3; O.-19, 7; mas 6 menos proporcion 
de los gases de la sangre al nivel del mar. El perro es 
introducido luego en la cuba, siendo una de sus carotidas 
puesta en comunicacion con una sonda especial que co- 
munica con el exterior. Cuando marca el manometro 
una depresion que corresponde a la que existe a 2.000 
metroi de altura, el analisis de la sangre da CO. 2 -33, cc 2o; 
O 16, c 9 . 

A la altura del Antizana 4.167 mts., (Barometro 45) 
C0. 2 -3o ( cc 2; 0,15,8. 

Altura del Chimborazo [Barometro 34] CO. 2 -29,3; 
O.-io, 8. 

Altura del monte Everest [Barometro 25] CO. 2 - 

25,2;0.-IO,l. 

Altura no alcanzada por nadie [Barometro 17] 
C0. 2 -i2, 4:0.-7,3. 

Es^.o mismo con ligeras variaciones individuales re- 
sulta de repetidos experimentos. Quien desde el nivel 
del mar suba violentamente hasta Quito experimentara 

la sangre para fijar el oxigeno, que a la altura de 2.900 
metros [Barometro 53] queda reducida solo a las % 
partes, pues a tal altura la sangre solo contiene aproxi- 
madamente C0. 2 -33;0.- 16. 

El Senor Bert ba dado una prueba mas concluyente 
todavia manifestando, que aun la sangre in vitro sigue 
sujeta a las mismas leyes de absorcion: pierde con la al- 
tura la capacidad de combinarse con el oxigeno. La 



contra prueba ha sido llevada tambien a cabo; si la cau- 
sa de la anoxihemia es la falta de O. ha dicho el Senor 
Bert, una persona sometida a depresion pero con un aire 
sobre oxigenado no debe experimentar malestar alguno. 
Y llevo su entusiasmo hasta experimental- en si mismo. 
Se encierra en una gran cuba, en compania de una rata 
v un pajaro, la cuba comunica con otra en donde se ha- 
1 a un balon con oxigeno. La presion es de 45 (equi- 
valente a una altura de 4.173 mts.) solo siente nauseas; 
aumenta el vacio, el pajaro y la rata dan muestras de as- 
fixia, Bert, siente vertigos zumbido de oidos, pero as- 
pira el oxigeno y desaparece todo; por fin llega el vacio 
a 24 (equivalente a la altura de 8.840 mts.) la rata ha muer- 
to, el pajaro esta exanime, el sabio siente que se desva- 
nece, que se asfixia, pero una inhalacion de oxigeno es 
bastante para reanimarlo. En una hora habia llegado 
a tan enorme grado de vacio. 

Croce Spinelli y Sivel presenciaron el experimento. 
Poco despues hacian una ascencion en el Zenith acom- 
acompafiados de Gaston Tissandier, marcaba el bar6- 
metro 23, habian alcanzado la misma presion a la que 
llego Bert; pero paralizados ya, no alcanzaron a tomar 
los balones de O. y Tissandier linico que pudo inhalarlo 
descendi6 con los cadaveres de sus dos compafieros. 

En los aereounatas la anoxihemia se presenta mas 
tarde que en los alpinistas, la causa es el ejercicio mus- 
cular que consume el oxigeno, el experimento siguiente 
de Regnard lo comprueba. En una campana en la que 
se puede hacer el vacio hallanse colocados dos coba- 
yos, en diversa situacion: el uno esta dentro de una rue- 
da animada de un movimiento de rotacion determinado: 
el otro libre. A medida que se hace el vacio, empieza 
tambien a girar la rueda, y el cobayo que se e'ncuentra 
dentro de ella se ve obligado a caminar hacia delante 
para no ser arrastrado. Desde que el vacio llega al que 
corresponde a 3.000 metros de altura sufre el cobayo que 
se halla sujeto a ejercicio muscular, y cae cuando la de- 
presion corresponde a una altura de 4.000. El animal 
libre no da senales de asfixia hasta que la depresion co- 
rresponde a 8.000. 

Pero ecomo se explica el funcionamiento de los 6r- 
ganos, la salud de los que habi ualmeirte vivimos a gran- 
des alturas? c Las necesidades de oxigeno se vuelven 
menores, la cantidad empleada se utiliza mejor, 6 por 



ACERCA DEL CM 



Ventura sufnmos todos, una anoxihemia cronica c 
pretendi'a Jourdanet? He aqui los experimentos qu 
muestran el modo como se verifica la adaptacion. 

El Senor Bert ha analizado sangre de diversos an 
les enviada desde la Paz, encontrando siempreque 
sangre absorbe mas oxigeno que la de los animates i 
peos. La sangre de los mamiferos de Europa absorbe de 
10 a 12 ctms. cubs, por ioo v la primera de 19 c.c. a 
Notable diferencia que da la clave del fenomeno. Mia 
confirmo este experimento sobre una altura igual ay 
a la de Quito (2.877), el vertice del Pic 



Midi. 



2n conejos y carneros. 



Luego Viau 
des, los globulos rojc 

versas alturas, encontrando que su sangre, por ejemplo, 
tenia en Lima 5.000.000 de globulos rojos por milime- 
tro cubico; y despues de 23 dias en la cordillera (alt. 4.392 
metros) 8,000.000. Igual resultado dio el analisis ve- 
rificado en varias personas y animates. Luego hizo sus 
experimentos en el Pic du Midi encontrando mas 6 
menos los mismos resultados. 

El Senor Egger ha estudiado este punto sobre mas 
de 30 personas, en los Alpes, (Arosa, 1882 metros de al- 
tura; notando un aumento de 702. 000 globulos por mi- 
limetro cubico en los sanos y de 982.000 en los tubercu- 
losos, aumento durable con la condicion de habitar en 
Arosa; pues si las personas cuya sangre se habia enri- 
quecido volvian a la llanura, bastaban 15 dias para que 
adquiriera el numero de globulos que tenia antes, si eran 
sanos; en cuanto a los enfermos la disminucion de la 
cantidad de g!6bulos se detenia en la normal. 

Por ultimo Regnard ha contra probado los experi- 
mentos anteriores. Si la pobreza de oxigeno, ha dicho 
es la causa de aumento del numero de globulos, la vida 
en una atmosfera sobreoxigenada debe disminuirlos, y 
ha conseguido probar esta deduccion. Varias palomas 
han podido vivir 10 dias en esa atmosfera sobreoxige- 
nada muriendo al cabo de ese tiempo; peio en aquellas 
cuyos globulos pudieron ser enumerados se ha notado 
una disminuci6n notable: 470.000 por milimetro cubico, 
en una cuyo peso era 125 gramos y quehabia permane- 
cido ocho dias en la campana. 

Queda pues establecido que, si en las alturas cl aire 



aptitud para combinarse con el oxigeno, el organismo 
evita la anoxihemia multiplicando el numero de globulos 
rojos y por ellos la cantidad de hemoglobina. El au- 
mento es siempre grande y proporcionandoa la altura. 

I", a cantidad de globulos rojos con que debe estar 
aumentada, por cada mihmetio cubico, la sangre de un 
habitante de Quito, podemos deducirla aproximadamen- 
te de los datos anteriores que en resumen son los si- 
guientes: 

Viault, a la misma altura de Quito, 2.850 metros (en 
el Pic du Midi), ha encontrado en la sangre del hombre 
un aumento de 500.000 globulos por milimetro cubico. 
Egger y Mercier, a la altura de 1S82 metros, han com- 
probado un aumento de 1. 000. 000, que se elevaba a 
1.500.000 despues de una residencia de siete meses. 

Tenemos, pues, que el aumento que tiene lugar en 
cada milimetro cubico de sangre es de medio millon 
(minimun) a millon y medio (maximun); podemos to- 
mar la media y tenemos que entre alturas de i832 a 2887 
mts. sobre el nivel del mar, es decir inferiores a la de 
Quito, el aumento es de un millon de globulos por mili- 
metro cubico de sangre, 

Esta modificacion se comprende que no pueda te- 
ner lugar sin hacerse sentir en el resto del organismo, 
ya por la importancia que tiene en si misma, como por 
la relacion que existe entre todas las funciones organi- 
cas. Puede decirse que por su intermedio no hay fun- 
cion que no sea influida por la altura. 

Pero aqui naturalmente cabe hacer uua distincion: 
no se halla en igual caso el que recientemente sube a 
una altura, el que de la costa viene a Quito por ejem- 
plo, que los que tienen este lugar por residencia habi- 
tual. En el primer caso el organismo no esta todavia 
adaptado a las nuevas condiciones y tiene que luchar 
por conseguirlo; en el segundo lo ha conseguido ya. 

Estudiemoslos separadamente.— El numero de los 
globulos rojos del habitante de las costas es menor, por 
lo menos con cinco billones, que el de un hombre que 
habita las alturas; cuando se traslada a ellas, su hemo- 
globina pierde parte de su aptitud para fijar el oxigeno: 
i como lucba contra esta condicion desventajosa? De 
no puede el organismo producir la 
— que necesita para suplir 
r aptitud para tijar el 0x1- 



geno; hasta que este fenomeno se realice, tiene que lu- 
char de otro modo para encontrarse en capacidad de po- 
dervivir, veamos pues los fenomenos que tienen lugar 
en las principales funciones. Es de advertirse, ante todo, 
que cuando el cambio es muy brusco, la lucha fisiolo- 
gica es casi imposible y la respiracion anhelante, c le- 
lidad del pulso. zumbido de oidos, &% indican la apari- 
ci6n de una enfermedad vevdadera, el mal de montanas, 
y si el cambio es mayor todavia aparece la muerte. 
Cuando es menos brusca la transicion y puede estable- 
cerse la lucha, he aqui lo que sucede en los dias llama- 
dos de aclimatacion, 6 sea hasta que se verifica la mul- 
tiplicacion de los globulos. La respiracion se activa 
para intrpducir mayor cantidad de aire y aumentar la 
ventilacion pulmonar, como lo atestiguan los ascensio- 
nistas y lo coniirman los experimentos de Regnard, 
quien en las cubas metalicas ya descritas, ha introdu- 
cido un perro con un pneumografo inscriptor colocado 
sobre el torax, y todas sus graficas indicaron notable au- 
mento del numero y amplitud de los movimientos res- 
piratorios. La circulacion se modifica, segun la obser- 
vacion general, en el mismo sentido, el numero de 
pulsaciones, aumenta 10, 20 y hasta 32 (Gay Lussac). 
Por lo que hace a la tensi6n arterial, parece que debia 
estar aumentada, si se atiende a la teoria generalmente 
admitida de que, al disminuir la presion del aire, se al- 
tera el equilibrio entre la presion interior y la exterior, 
dando ebto ocasion a hemorragias etc. Pero la teoria 
es falsa como lo prueba el siguiente experimento: sirve 
el aparato descrito anteriormente, con la sola diferencia 
de que ahora lleva el perro un hemodinamometro en 

a atm6s- 
La altu- 

ra no produce, pues, aumento en la tension sanguinea. 
Con respecto a las combustiones organicas se puede 
ya calcular que deben estar disminuidas por la men or 
cantidad de oxigeno, y la experimentacion lo compiue- 
ba. Para este fin se ha tenido en cuenta la cantidad de 
acido carbonico exhalada a la presion normal, y en la 
altura; se ha empleado el aparato que sirvio para estu- 
diar el efecto de la depresion prolongada y el resultado 
ha sido el dguiente: una paloma de 115 grms. de peso, 



BREVES OBSERV 



litros; a la de 500, m.m. 4 litros; a la de 450 m.m., casi 
menos de tres litros. La produccion de acido carbonico 
que revela el grado de combustiones habidas, desciende, 
pues, a medida de la presion. 

Pero se ha comprobado que despues de algunos di'as 
que la paloma vive dentro de la campana, se aclimata y 
empieza a exhalar a muy bajas presiones las mismas y aiin 
mayores cantidades de acido carbonico que a la presi6n 
normal. Igual fenomeno sucede con la produccion de 
nitr6geno, y la cantidad de urea excretada. 

Con respecto a la elimination de vapor de agua, 
sucede lo contrario: es mayor a medida que disminuye 
la presi6n; una paloma de 140 grms. a 76 elimina 5 grms. 
de agua y a 50, 9 grms., casi el doble; otras experiencias 
nan dado mas 6 menos identico resultado. 

Las otras funciones, como temperatura, nutricion, 
etc, no han sido todavia estudiadas de un modo defi- 
nitivo. 

Todos estos cambios tienen lugar, lo hemos dicho, 
antes de que aparezcan los gldbulos rojos de nueva for- 
maci6n, para suplirla falta de O.; pero tan luego como 
este fenomeno se verifica, los cambios enunciados de- 
saparecen. En la persona que vive en Quito habitual- 
mente ya no hay fatiga, ni menor exhalacion de acido 
carb6nico, ni aceleracion del pulso, esos primeros feno- 
menos de aclimatacion duran de 8 a 10 dias para el re- 
cien llegado de la costa y luego queda en identicas con- 
diciones que los que han nacido y viven en la localidad. 
Por los experimentos citados se ve que la fijacion 
de O., la exhalaci6n de CO. 2 son las mismas que a la 
presi6n normal en el que se aclimata a las alturas, en 
suma que las necesidades del organismo se satisfacen 
exactamente, puesto que las exigencias celulares para 
la vida son las mismas en todas partes para los seres de 
la misma especie: el ser necesita tal cantidad de O. para 
sus tejidos, determinada cantidad de sangre, que le sirva 
de vehiculo, un grado fijo de temperatura interior, etc.; 
para conseguir este resultado identico siempre han de- 
bido modificarse algiin tanto los organos; tal tejido que 
multiphcarse, el otro quedisminuir, la una funcion ejer- 
cerse con mas vigor que la otra. etc.; lo cual puede bas- 
tar para volver mas frecuentes ciertas enfermedades, ra- 
ras otras, e imprirair una forma especial a muchas de 
ellas. 



,IMA DE. LA CIUDAD nr ni'ITn 



Se trata pues de estudiar las modificaciones produ- 
cidas por la altura en el organismo del habitante de 
Quito. La linica que conocemos es el aumento de glo- 
bulos rojos. Seguramente habra otras modificaciones 
relacionadas con esta; pero nada sabemos de ellas y s6lo 
se podra saber, tal vez, a posteriori, cuando sehaga un 
estudio completo de las enfermedades reinantes en Qui- 
to, de sus formas especiales, su frecuencia, su mortali- 
dad, la ausencia de otras, la curabilidad de algunas mer- 
ced ai clima, etc. Para contribuir de algiin modo a ese 
importante trabajo: me ocupare brevemente en algunas 
enfermedades. 



Ante todo es preciso no ir preparado a encontrar 
influencias perniciosas para la salud, al estudiar la altu- 
ra de Quito. Las modificaciones que ella imprime en 
el individuo aclimatado son quizas favorables para la 
salud, obran de tal modo en el organismo que le vuel- 
ven, tal vez, menos receptive para ciertas enfermedades. 



Este hecho podemos anticiparlo, por ser de observac 

universal, el buen desarrollo fisico y la magnifica salud 

de los habitantes de las alturas. No esperemos, pues, 



encontrar en el clima de Quito, causas para la existen- 
ce de enfermedades especiales, 6 para que revistan for- 
mas malignas las demis. 

En estas materias, las hipritesis por ingeniosas que 
sean, y las conclusiones fundadas en ellas, porlogicas 
que parezcan, no merecen fe: la clinica, los hechos, de- 
ben ser el unico fundamento. Penetrado de esta ver- 
dad, no me empeflare en deducir conclusiones, porque 
no es dificil en este terreno interpretar las cosas a me- 
dida del propio deseo. 

No he querido pues aventurar hipritesis, ni emitir 
juicios arbitrarios sobre un punto que esta llamado a ser 
objeto de los estudios del porvenir. De alii que he 
puesto mayor esmero en presentar datos estadisticos que 
son los unicos que pueden darnos idea exacta a este res- 
pecto; en ellos, en efecto, puede mas 6 menos verse la 
mortalidad de las enfermedades y su frecuencia relativa, 
el numeio de casos segiin las estaciones, segiin las va- 
riaciones atmosfericas mensuales, las enfermedades cu- 
yo desarrollo aumenta, etc. Con este fin presento la 



ouju-.ua ^ujimiu. nine tanto uagamos algunas re- 
llexiones. 

Eli el hibitaute de Quito el niirn^n da globulos ro- 
^ S ,f- S i m / y ° r Cf ! n r nJ ,° bl , llo:les > P° r lo menos, que la 
cantidad normal, hi lis o:gmos encur^id )s ds produ- 
cirlos es preciso admttir una actividad mayor, sobre to- 
do si se atiende a que frecuentemente s5n renovados, 
P u-que su vida es may corta. Por desgracia la fisiolo- 
gia no ha podi/to aua establecer con se^uriiad ea qu§ 
organs se forman los globulos rojos, para bascar si hay 
en el senates de esta mayor actividad, que segun las le- 
ves de patoloria general le vu3lvan mas vulnerable. 
En cambio este aumento es favoroble para conjurar raii- 
chas enfermeJaJes v estados patologicos. Si la altura 
produce un aumento notable de globulos rojos y por 
consiguiente de hemoglobina, aumento mas notable auu 
en aquellos de sangre pobre en esta sustancia, es proba- 
ble que la altura S3a un medio cuiativo poderoso para 
los est i los aoemicos. Esto que se observa en toda altu- 
ra es de oo;ervacion vuUir en Quito: los habitantes de 
l.i costa, los de climas piiu Ujos, experiments verdade- 
las tru lsform icioaes. Es tan ordinario este hecho que 
no h i meuester que cite casus particulares. 

Esanqueza de la sang:-, se comprende que no sea 
exclusivamente un remedio para la an*:nia Porelli 
todos los tejid >s ad luieren qt nuevo tipo de nutricion, 
c ]' 1 - b ^; :K , L ' ijm I. S3 sab ~. PJfa cambiar las receptivida- 
f.fw-lVi " c U ' ?\' l3JOS P^-mos fijarnos en la 

tuberculosis, enfermedad cuyo estudio es uno de los 
p-oblcmas social* de actualidad. .Que sucede con los 
tuo.rculosos que vienen a Quito? Talvez no se pudie- 
^JZn ne \ qUe r 3 CUran por c°mP»eto. porque no hav 

m i, Sir' ?3r ° cuando . no P asan del P. ri " 

naria notandose mucins e i •' as^nVai 

Statafi? T V avanzados - El aumento de la riqueza 
Quito fl " ° tr0S , Cambi ° S ^ Ue im P rime el dim. de 
^^rocls^^^ * ™**°" <^ 
. Pueden aduc.rse a este respecto opiniones muy au- 
DomtcTrZr r!« " um erosds. Los Senores Gairaui y 
til IdV 'i i 1 v- n r U '° ' a " C "' ,nMl - : '^' io!i es sobre la Capi- 
les cue n-in--?"' •' l l hvint . e:ia de observaciones persona- 
ls que manifies tan, sj no la regresion, por lo menos el de- 



tenimientode 
ma de Quito, 

otros lugares. Goza pues el clima, en su opini6n, de 
una influencia terapeutica evidente. En cuanto a la ad- 
quisicion de la tuberculosis, lo dicen terminantemente: 
«nadie se hace tisico en Quito»; para tal afirmaci6n se 
apoyan en que durante cuatro anos, desde 1873, habian 
hecho la autopsia de cuantos morian en el Hospital San 
Juan de Dios, con excepcion de los militares, sin encon- 
trar huellas de tuberculos sino en cuatro 6 cinco indivi- 
duos de otro lugar; y aiin en ellos la muerte no habia 
ido el resultado de la afeccion pulmonar. 

Nos abstenemos de observar algo acerca de estas 
apreciaciones un tanto exageradas porque creemos que 
nada es mas elocuente y establece mejor los hechos que 
los datos de estadistica. De la que presentamos al fin 
de este trabajo, tomamos los datos siguientes: 

Al hospital de S. J. de Dios han entrado desde el 
aho 1873 hasta 1904, 1213 tuberculosos de Quito, v 686 
de otras localidades. De los primeros han muerto 224 
y 146 de los segundos; lo que da una mortalidad del 18, 
46 por ciento para la tuberculosis contraida en Quito, y 
un 21,28 por ciento, para la contraida en otras localida- 
des y tratada en Quito. La mortalidad media anual en la 
tuberculosis de Quito durante 32 anos ha sido de 7. 
La mortalidad media anual de la de otras localidades 
tratada en Quito ha sido de 4,56. La mortalidad de la 
tuberculosis en general por 100 es de 19,4. N > puedo 
hacer apreciaciones sobre la mortalidad para esta ni pa- 
ra otras enfermedades en Quito, con relacion a la po- 
blaci6n total de la ciudad porque carecemos de un sen- 
so siquiera aproximado. Ha habido mayor numero de 
muertos por lo general en los meses de Noviembre, Ene- 
ro; en Jos anos 89, 92, 93, 94, 95, 98, 902, 903. 
Hay un punto importante en esta materia: las propor- 
ciones mayores en que sigue desarrollandose la tubercu- 
losis. He aqui los datos qus lo prueban: (Vease el re- 
sumen estadistico anual). 

En verdad, somos los primeros en reconocer que es- 
ta estadistica, aun siendo exacta, no satisface todas las 
exigencias por ser muv general; sabemos que de tantos 
tuberculosos mueren'tal numero, pero ignoramos las 
formas de la enfermedad, si murieron con la tuberculo- 
sis (lo cujI cs lo mas creible) 6 con enfermedad inter? 



currente; si eran enfermos del primero, segundo 6 ter- 
ser grado; en que condiciones se encontraban a su en- 
trada en el Hospital, etc., datos todos necesarios, que si 
existieran dejarian est'ablecidas las conclusiones con res- 
pecto a la evoluci6n que sufre en Quito la tuberculosis 
de otros lugares; pero seria temerario por carecer de 
pormenores no admitir como dato de importancia los 
resultados de una estadistica de 32 afios. 

Continuando el estudio de la aliura sobre el apara- 
to respiratorio, haremos notar que, a consecuencia de la 
mayor facilidad de evaporacion que existe, se elimina 
por la superficie pulmonar mas facilmente el vapor de 
agua; si a esto se anade la sequedad propia del aire de 
montafias se da tal vez con la causa de las multiples le- 
siones catarrales de los bronquios, laringe y pulmon 
que traen como consecuencia el desarrollo deBronquitis 
y pneumonias y de alii que en Quito sean tan frecuen- 
tes estas enfermedades. La estadistica adjunta nos da 
los siguientes datos: durante 25 afios han sido tratados 
3475 neumonicos, de los que han muerto 675; lo cual 
da una mortalidad de 19,42 por ciento. Los meses que 
cuentan mayor numero de casos y mayor niimero de 
defunciones son los de Setiembre, Agosto, Julio y Oc- 
tubre como lo indica el resumen siguiente (vease al fin); 
la mortalidad anual es de 27. Los afios mas ricos en 
casos han sido los de 1900, 901, 1895, 99, 903, 902. Los 
de mayor mortalidad han sido los de 82, 89, 95. 

Durante 25 afios ha habido 3321 casos de bronquitis 
en el hospital de S. J. de Dios; de los que han muerto 
348: la mortalidad por ciento es de 10,48. Los afios 
mas fecundos en casos han sido los de 82, 80, 90, 81, 84, 
89, desde el 97 hay una disminucion notabilisima. Los 
meses que cuentan mayor numero de enfermos de los 
bronquios son Setiembre, Agosto, Julio, Octubre, Ene- 
ro, como lo indica el resumen siguiente (vease al fin). 
La mortalidad anual media es de 13,92. 

Haremos notar tambien de paso la modificaci6n que 
pueden sufrir en las dosis ciertos medicamentos que 
obran sobre la sangre, hallandose esta aumentada nota- 
blemente. Por la misma razdn y por motivo del des- 
censo dela presion atmosferica, la propinaci6n del clo- 
rotormo tiene lugar en condiciones especiales y dignas 
de estudio; en efecto, las dosis que se emplean, relati- 
vamente, son mucho mayores que las indicadas en los 



para llegar a la anestesia, 
/or. Como la acci6n pro- 
longada de una sustancia t6xica, en tanta cantidad, de- 
bilita(Roger) la resistencia del organismo para la infec- 
cion, resulta que las operaciones deben ser mas peligro- 
sas en Quito que en otras partes. 

Hemos visto algunas enfermedades que pueden ser 
relacionadas especialmente con la altura. Present© la es- 
tadistica de otras que aun cuando nada tienen que ver tal 
vez con ella, pero tratandose de Quito, no es posible no 
citarlas porque marcan la naturaleza de su clima, desde el 
punto de vista medico. 

No escasean en este lugar las enfermedades infec- 
ctosas; no existen verdad, algunas como el paludismo, 
la fiebre amarilla, la escarlatina y unas pocas mas; pero 
las otras existen de una manera casi endemica, sufrien- 
do por epocas recrudescencias que las hacen temibles. 
1 184 enfermos de fiebre tifoidea han entrado al Hospi- 
tal de S. J. de Dios durante 25 aiios. De estos han 



La mortalidad media es pues de 






ciento; la mortalidad media en el London Fever Hospital 
en 33 anos ha sido de 15,82 por ciento; en Paris de 1888 
a 1894 en mayores de 15 afios la mortalidad media fue 
de 20,6 por ciento; en la armada francesa la media 
ha sido durante 20 anos de 12 por ciento; la mortalidad 
media con el metodo de Brand es de 8 a 11 por ciento. 
En la epidemia de Morbiham del 69 al 70, la mcrtalidad 
ha sido segiin Kelsh de 33 por ciento. En 1873 en 
treinta y tres epidemias la media fue de 9 por ciento. 
Se deduce pues que la fiebre tifoidea reviste entre nos- 
otros, 6 formas menos graves, 6 los organismos son mas 
resistentes cuando la mortalidad sin el tratamiento por 
los banos es solo de 11,24 por ciento. Casi todos los 
meses cuentan igual numero de casos lo que prueba que 
es endemica. Los menos ncos son los de Abril, Agosto 
y Diciembre. (Vease al fin). Los aiios mas ricos en ca- 
sos han sido los de 95, 83, 82 y 904, la mortalidad media 
anual ha sido de 27,80. 

Hare notar la frecuencia grande de las enfermeda- 
des hepaticas, como lo comprueba la estadistica; entre 
ellas figura en grande escala el abceso; en poco tiempo 
se ha recogido en prolija estadistica 58 casos, de los que 
han muerto una tercera parte, dato que hace ver lo gra- 
ve de tal enfermedad. 



tacion, enfermedades anteriores come la disenten 
ludismo, traumatismos y el alcoholismo, figuran 
los anlecedentes patologicos de esos 58 casos; aunque 
segun los estudios modernos, la unica que debe : 
cerse como causa p incipal de los abcesos hepa 

En 25 alios han sido tratados 4,036 hepaticos, de los 
que han muerto 408. La mortalidad media por ciento 
es de 10,11. La mortalidad media anual es de 16,32. 

Los afios mas fecundos en casos han sido los de 85, 
93, 96. 903, 901, 902. 

Para terminal- hare algunas observaciones generales 
acerca de la estadistica que presento, porque en estas 
matenas es indispensable poner las cosas en su punto. 

El examen de los enfermos podemosdecirlo que ha si- 
do hecho hgeramente por ios alumnos internos al tiem- 
po de fihar a los enfermos para su entrada en el Hospital; 
ese diagnostic no se ha variado despues, por lo gene- 
ral, atendiendo el eurso de la enfermedad, sino que cons- 
ta tal como lo hicieron la primera vez, en los libros de 
donde he tornado los datos para formar la estadistica 
que hoy presento. De aqui que muchos diagnostics 
estaran errados, por lo menos aquellos que no es posi- 
ble hacerlos con solo ver una vez al enfermo. Esta es 
la razon por la que, para algunas enfermedades, he de- 
sistido de apuntar estos datos. Para las otras he tenido 
en cuenta (p. e. para la tuberculosis) que, cuando el 
alumno se decidia a hacer ese diagnostico, debia ser, co- 
mo sucede ahora, porque eran muy manifiestos los sin- 
tomas, en cuyo caso el error es menos facil. De mane- 
ra que si hay error debe ser disminuyendo y no aumen- 
tando el numero de enfermos, lo cual si es verdad quita 
la exactitud, pero en cambio establece con mayor raz6n 
que ex.ste tuberculosis en Quito y que toma mayor in- 
cremento; esto se deduce porque en estos ultimos anos 
los diagnostics se hacen de identica manera que antes, 
y el numero de tuberculosos filiados es mucho mayor. 
La razon que existe. en los anos anteriores como en los 
nn a a rlll'ti? ara L^W ™ laS * li * c ™™x se ha esperado 

l e J* tl J* se S uriJ ad para diagnosticar tuberculosis, es 
I c^7e, noh OS Ki S caso i flhad °s con hemoptisis, p. e., 
ul vin P 1 C qUe , haVil slJo manifestacion tuber- 

mm T; \" Lmbar -° ^ J^n abstenido de caliticarlos co- 






ACERCA DEL CLIMA DE LA CIUDAD DE QUITO 



Ademas hay otra expresion empleada que indica, que 
no a todo caso, indistintamente y con poco examen se 
lo calificaba de tuberculosis: es la de afeccion pul- 
monar; y con esta no se han designado las pneu- 
monias, pues los enfermos que adolecian de esta en- 
fermedad deben haber sido designados siempre, en to- 
dos los anos, con su propio nombre, a juzgar, como pue- 
de verse en dicha estadistica, por el considerable y pro- 
porcionado numero que existe de neumonias, enferme- 
dad que pnr otra parte, se la reconoce sin gran dificultad 
por poca practica que se tenga, con excepcion de muy 
raras formas. El termino afeccitfn pulmonar no ha si- 
do, pues, empleado en ese sentido. Otra prueba seria 
el uso que hoy se hace de ese termino; uso heredado 
podemos decir, de los estudiantes que nos precedieron y 
de quienes adquirimos tambien nosotros la pesima COS- 
tumbre de designar con el nombre de afeccion pulmo- 
nar los casos de tuberculosis dudosa 

Lo que decimos de la pneumonia, puede afirmarse 
con respecto de las bronquitis y con mayor razon de las 
otras enfermedades del aparato respiratorio, raras por 
una parte y no muy dificiles de distinguir por otra. Re- 
sulta, pues, que el termino mencionado debe tomarse 
como tuberculosis por lo menos probable, de alii que lo 
haya tornado en cuenta en ia estadistica, aunque he te- 
nido cuidado de senalar con un asterisco todos esos ca- 
sos a fin de distinguir lo seguro de lo probable. 

Por lo demas la estadistica ha sido llevada con cui- 
dado, estan los nombres, edad, patria, ocupaci6n, etc, 
de los enfermos, la duracion de la enfermedad 6 p'or lo 
menos la permanencia en el Hospital. Por presentaros 
una estadistica no muy extensa, he tornado de los Jibros 
que existen en el Hospital solo el numero de enfermos 
y los que de ellos han muerto cada mes. Este resumen 
comprende la estadistica de 32 anos para la tubercu- 
losis (desde 1873 hasta la fecha) y de 25 anos fdesde 1880 
hasta ahora) para las otras que son neumonia, bronqui- 
tis, afecciones hepaticas y fiebre tifoidea. 

Sr. Decano, Sres. Profesores, ojala me hubiera sido 
dado satisfacer con este ligerotrabajo la obligacion regla- 
mentaria que nos habeis impuesto. S6I0 la necesidad de 
cumplircon un deber ha podido decidirme A presentarlo 



?6 BREVES OBS. ACERCA DEL C. DE LA C. DE QUITO 



los defectos graves de que adolece mi estudio, que no 
me atrevo a calificarlo sino como un «Ensayo de tesis». 
Pero en fin en nuestro estado actual ya podeis compren- 
der lo dificil que se vuelve encontrar datos seguros y 

miento y exactitud. Ademas creo quo los estudios me- 
dicos acerca de la Capital de nuestra Republica son de 
tal necesidad e importancia, hasta por ser e!la la que 
nos representa en todas partes a los ecuatorianos, que 
cada uno de nosotros esia obligado a contribuir para 
ellos en la medida do sus fuer/as. Recibid pues, este 
pequeno trabajo proporcionado a mis cortos akances 
como un reconocimiento de ese debar, deuda, por otra 
ra con la ciudad de Quito, en donde 



Angel R. S M-XZ. 



Ano de is 78 





Tuberculosis 
de Quito 


Tuberculosis 

de 

otras localidades 




(l)N- 


(2) D. 


N. 


D. 


Febrero 

Abril 
Mayo 






(3) 2" 













1 


! ° ! 
| o ! 


Julio 

: Agosto 
Octubre 
Dieiembre 


1 

4 
1 








1 


j 




1 ° ' 


1 . 


Febrero 
Marzo 

Abril 
Mayo 


^fiO de li 

1 




1 1 




374 



i 






1 1 

1 i 




juSkre 


\ ? 


1 


1 


u;:::::l:: 


1 

l 1 o 


° 


8 




A.110 de 11 

? 1 

i j i 


375 

; 

l 
l 




1 

1 
1 




1 

1 i 


';; 






'EJSi 



JLTia de 1876 



Octubre 
Noviembn 
Diciembre 



Tuberculosis 

de 

otras kcalidades 



Alio cle 18? r 



Setiembre 
Octubre 



.\no de 187; 



OrtuW 
Novum 



Noviembre o 

Piciemb.e I 1 



^liio cle 1879 







Tuberculosis 




Tuberculosis 


de 




de Quito 


otras locaiidades 










N. D. 


N. | D. 


Enero 


o 










3- 


1 




Marzo 







1- 


Abril 











Mayo 


















Julio 







10! 


Agosto 






2' 1 








:' 


i Octubre 


1 


o 





Novieinbre 


1- 




1 


I >icif'Mil fe 


1 





o 1 o 



Ano de 1880 



9 

8 


I). 
3 


IK. 

i ,:1 


9 

7 
8 


3 
3 
2 


1!) 


iVi 


J 


:;4 


10 


2 


:>'.. 




1 


27 


8 




I 2*1 


11 


1 

3 


i :«i 



1 12 : 



H|2 

13 3 

8 

9 1 

14 | 1 

14 1 
13 I 2 

15 I 3 

17 | 1 
20 12 

18 J 4 



D. 


N. 


1) 


" 








;; 


1 





S 


1 





V 



3 













" 




1 


;: 



1 



1 


« 1 









?! 

:|l!J|! 



Ano de 1881 

14 1 1 12011 I 121 1 M 

24 I 3 I 20 | 3 8 2 

18 3 1111 1 io ] 10 

3 1 1 19 II 

2 1 I 13 I 1 17 1 10 

J 2 l||l |l2|l |o 

jljll pljli 

sj'ulLlsi; is 



\t 



8 4 

i 



Ano de 1882 



> : <> 



i ? 



is ii; Is : 
gll 

•"ll.il: i 



Alio de 1883 



I ME 



Diciembre , 



N. I D. I N. | D. I N. I D. I N. I D 
8 4 24 5 14 3 6 



1 I I 12 I 2 

\ IS ,'S J 

3 15 ,3 3 

12 | 2 | 14 | 1 

14 3 118 11 

! , 2 f 13 i 



IfiJl! 
t?i 



Alio de 1884 



Erow 


4 


! 1 


15 | 1 


14 


R 


15 1 i 


o 




2 


FVbrero 


18]2 


23 4 


If) 


2 


18 1 5 










10 




16 |5 




1 


17 1 1 








• Abril 




o 


20 I 6 


10 


1 


16 J 1 











Mayo 


y 




15 2 


.: 





9 10 





o 


1 




20 


/ 


19 J 




n 


14 3 












l(i 




19 1 2 


ii 




20 1 5 


1 


1 




Agosto 


14 


4 


14 4 






4 1 










11 


M 


10 3 


■'0 




9 10 








Ovtuhro 




3 


21 o 







19 J 2 








Novi.Mnluv 




4 


13 2 


11 


o 


11 1 










•' 


-' 


6 |l 


i* 


o 


M-Jl 


» 


o 






Alio de 1885 



| 18 l } 20 
I U I 8 14 
5 |14 

Si. liS 



.",51? U 



4 jo 



-A.rio de 1886 



i 






Enfermwlailf" 


hkrafeti > 


MESES 


\>Danonia 1 Bronqnhis 


Tifoirtta hepaticas 


JL^L 


! de otras localises 






N. 


D. IN. 


1). 


N. 


D. 1 N. 1 D. 


N. 


D. 


N. 


I). 


Enero 


9 


2 '? 


o 


23 


1 11 


2 


^ 








Febrero 


6 







21 


8 1 








o 


(1 




3 


i in 


I 


17 


1 22 8 


1 


1 






1 Abril 




1 5 





11 


3 13 1 


j 












9 


2 13 





16 


17 4 








1 







13 


3 16 


1 


11 


i n I a 












Julio 


9 


21 


3 




3 


17 l 









o 


Agosto 


6 


1 26 




is 




12 J 1 


3-' 


1- 


o 


o 


Setiembre 


11 


4 1 11 


I 


l.) 





16 1 6 


.,. 








Octubre 


9 


2 J 13 





n 




22 | 3 


(1 








Noviembre 




1 16 




4 


2 


14 1 


;>• 








Diciembre 


3 | |ll 


I 


ii 


2 


8 1.0 


1 


1 


1 





-A.110 de 1887 






Enero 


2 





8 


1 I 14 | I 10 1 3 - 








Febrero 


6 




9 


1 30 I 4 







1 






o 


Marzo 


3 





14 





8 [ I 


8 


1 











Abril 


6 


1 




3 


26 5 


16 


2 


3" 




I 


Mayo 


J 





13 





24 1 


21 


4 


1 


u 


Q 





Junto 


* 




16 




21 .; 


9 

















Julio 


U 


I 


u 


3 


21 j 3 


19 







o 





o 




w 


3 


H 




17 1 







3- 


l- 


o 


o 


Setiembre 


19 


7 


21 





45 1 7 


9 













Octubre 


14 


6 


15 


3 


35 1 


12 






t 


o 


Noviembre 


6 10 


10 





4i 6 










Pjeiembre 


12 12 


H 


2 


57 5 


6 


d 


°o is 


I 


o 


AJio de 1888 






Enero 


9 


2 [10 


1 1 58 1 10 1 13 1 M r i 




1 


F*orero 
Marzo 


7 
7 


3 | 8> 


J 128 2 7 

1 1 33 I :» 13 2 


3 i 
5 JO 


1 3 

l 


r H 


Abr] 


3 


10 113 


3 24 4 
1 144 11 


10 2 
13 


3 1 I 

3 


; ° 


.0 


JuU° 


8 

it; 


|4 9 


sis; 


9 |1 

10 1 1 


|o 

2 ( I 
[0 

51! 


i 2 

i 


J 


Setiembre 


HO 


15 1 14 


ilia 2 


16 13 


o 


Octubre 

X<»\ itMubre 
Dicit-ml-n- 


8 
1 


2 |ll 

ISIJt 


1 |3i 5 


12 14 

13 I 

2.1 h 




o 




I) 





^Vilo de 1889 







hftmriitol Tubon-ulnsis 


Merahm 


MRSES | Neunmnia 


Bronquitis Tifoidea 


l lt -palias de 


lm 


de ntras Inralidades 
















X 


I). 


N. 


1). 


N. 1 D. 


N. 


D. 1 N. 


1). 


i N - 


D. 


Enero 


17 


«j 


2.") 





4 


10 


li 


! 





i) 


Febrero 


17 






3 




lfi 


|l 




1 




Marzo 


13 








ii3 j 17 








4. 


1 


Abril 


11 


4 


1(1 




20 6 




2 \i 









Mayo 


k; 

11 


3 


l:; 


1 


s: 


iji 


1 13 


1 


1 
2 







Julio 






12 


I 


46 4 


13 


1 I 3 


1 


1 


i) 




10 





11 


2 


31 j (i 


11 


2 2 











i:j 




19 




32 ! 3 


12 


I |3 






1 


Octubre 


8 


1 


15 




S4 5 


8 


1 1 4 


1 




ll- 


Xoviembre 


10 









11 


1 








1 


Diciembre 


4 


1 


14 


1 1 26 | 4 


(j 


| 8 


2 


_!___ 


1 




-A.110 cle 1890 








Enero 


7 1 i 


18 


23 1 I 1 II 1 2 1 T 





1 





Febrero 


5 1 


21 




16 I I 6 2 





2 




Marzo 


9 2 






17 U 1 13 1 I 2 





I 


1) 


Abril 


6 I 1 






24 1 3 18 10 14 








Majo 


fi 3 


21 


2 


11 3 10 I 


lo 


J 





Junio 


14 | 1 




4 


12 14 2 I 











Julio 


1:5 1 2 


20 




31 13 7 2- 





I 






13 2 






•>:» | 3 1 12 4- 





I 


1 


Setiembre 


12 1 5 


13 





30 j 2 19 1 2- 











Octubre 


8 12 


22 




23 1 I 1 12 : j ;->■ 


1 


I 





Xoviembre 


10 1 


20 




2+ .') j K) 2 1 2 





I 





j Diciembre 


9 1 2 


17 


1 


27 1 2 |ll|2 |I 





I 


I 




Afio de 1891 








Enero 


9 13 


18 


2 28 | 1 10 1 2 1 3 


2 


2 


I 




6 


ir, 


I 


36 3 


5 


1 








9 |o 


6 





35 4 17 12 




u 






Abril 


6 12 


4 




41 2 8 |l 


I 








Mayo 


S.IS 


I" 


I 


sl:!:!; 




si 


! 





; Agosto 


Isir! 


n 


!i £!* IjJl 


3 


c 




! 


O^tVzV'r!'^' 


2.) 1 7 
10 1 3 


u 




%... 




I 1 


I- 1 






8 I 


I.-) 






I 






Di.-i.-inbr.. 


7 1 I 


••[ 


I |2S|3 [9 I'] 




: 


I- 1 


1 



AGo de 1892 












E.ifrrm.-,l a .|, 


Tllb.T.-|lI.,MS 


Mot 




MESES 


SeMia 


Bronquitis 


Tifoiiloa 


kptim 


de Quito 


de otras localiilades 




N. i D. 


N. j I). 


X. 


1). 


N. ID 


N. 


l>. 


N. 


D. 


Enero 


4 


o 


IT II 


23 





7 I 




2 


I 


1 




9 


I 


13 I 


27 


I 


7 2 












: Marzo 


2 




10 






3 






•>• 




Abril 











4 


2 I 






f 




Mayo 


8 




18 


25) 


2 


4 jo 


^ 


~ 


i 


Q 




10 


3 




2s 


4 






4- 


f 1 


I 




17 


4 


K I 


21 


4 


7 ' I 






Agosto 


14 


3 


10 I 






5 li 


o . 


J 


I 


1 Setiembre 


5 10 


13 10 


2!) 




5 1 I 






1 




■ Octubre 


16 1 3 


15 1 4 


::l 


I 


2 (o 






I 1 






Noviembre 


14 1 3 


7 1 


"7 












Dieiembre 


jja 


3 |0 


15 


3 


1 |S 


9- 





Aflc 


> de 


1S93 






! Enero 
Febrero 
Marzo 

Abril 


13 1 5 
10 I I 
6 |2 
5 


10 
19 12 
16 1 I 


24 

28 
24 
1!) 


3 

I 


2 


2 

7 




I 
() 


ir- ••• 

5- 


i 4 





i 

2 


2 

I 





Mayo 


jo 


7 


I 


18 


I 


6 










Junio 


II 5 |II 





If 


2 


5 






2 




Julio 


14 15 


I") 




II 


2 


12 

10 






J. 


[ 




11 2 


16 




.'52 


6 


2 











Setiembre 


16 12 


II 












J 




Octubre 


10 1 4 


l(i 





32 


7 


Q 


| 


5" 


3 
5- 

3 




? 


1 


Nnvii-ml re 


9 13 






41 










DiViembre 


~ 2 


11 


1 


26 


5 


10 


3 


6 


I 

9- 


Afic 


> de 


1894 






Febrero 


6 i I 1 14 

s U is 

8! ? 


I 



26 

37 

31 


2 

2 
6 


13 

19 


2 

3 
3 



6 

I 
8 

2 


3 111 


f o 3 

II 


1 
) 








33 




10 







16 


Sn^re 


S | I 1 4 


f 


31 

•>I 
29 


I 1 


18 
17 




12" 

4- 


8 |2' 1 

6 2 1 

7-9 il 


N.-'vi.'-inbiv 


13 | I 12 




46 


4 


12 


2 


10- 


4- ( 


* 


Di.-i.-inbr.' 


12 1 2 14 


2 


:,4 •> 


K 


8 £ 


X n 


, 



Alio de 1895 



& 


2 |0 

[ 2 7 U 


6 I 


Ti 

1 


ill 


i 

f 


: 


[ 


Tub-r 

I 

I 
J 


I 

I 


Enoro 
Fehrero 
i Marzo 
Abtfl 
Mayo 


16 1 2 

:$<> i •_' 
[4 6 

|p 

t i r 

8- J 4 


g 1 J 

II 


<1<- IS 

21 [ 27 

U ■< 33 

\\\ 3 

10 14 

4 1 II 

girls 


i 

! 

4 


> 

f 

i 


• 


I I 

$■ I 

I I 


Enoro 

Mareo 

Ahril 

! Mavo 
Jnl1l° 


8 jl | 


Ano d 
\ \l 1? 

I S 5 

1 | t 1 II 

5 I Q 2 

10 j 4 

7 | i ' 5 


e IS 

2 17 
I 1 21 

Hi 


)7 


? I? ! I II 

i o i ;o | 

S 5 1 rl 

2 I II 1 
•; 10 



^Viio de 180S 



N. I D. I N. I D 
13 1 3 1 

i 2 3 I? 

6 lo le la 

5 S J » 

7 |0 



D.| X. ID. 

i 









A 


&0 cle 1899 








Enero 


15 11 


4 


1 1 12 J 1 


7 


2 4 


1 





II 


Febrero 


5 |l 





1 12 | 2 


9 




3 










Marzo 




2 


10 


1 10 




8 





1 








Abril 


14 





1 


20 


ii 


in 














Judo 


10 




I 


5 
3 


1 18 
18 


5 


fi 


3 


3 





4 





Julio 


12 





y 


2 j 2<i 



















I.) 


a 


i 


2 | 41 


a 


10 













Setiembre 








141 


4 




1 












Octubre 


2, 




•4 


1 41 


1 


n 




i:; 















4 


1 31 


a 


1M 












Diciembre 


12 


i 





1 | 30 










! 


5 






A&lO de 1900 



aifii 



f\\ 



9 1 

17 I 



I J 

s & 

1 It 



-A-fio de 1901 



17 

Hi 



ill 



s: i: 

II |0 6 10 
|0 JO |3 |0 



i;;|' 



iri 



AJlo de 1902 



Enero 




2 


4 


(1 


7 


9 


2= 


Febrero 


is 


3 


(1 





■>(, 




-s 




11 


ii 




n 


fi 





is 


Abril 


14 


l 







8 




14 


Mayo 


17 
20 





} 





1!) 
20 


4 


15 

in 


Julio 









Q 


If) 1 2 











7 


«» 


4 1 


16 


^;x!' n ' 


11 


1 







o 
o 


isu; 

1!)| I 


14 


V>vi,,nbr, 


H 


- 


o 


o 


11 10 


17 1 


l>i,i.. m hr, 


H 





1 





8 I 


1-1 



& It IS 

:is 18 
Is 9 : 

III IS Ii 



Alio de 1903 



sis: 

I 



ISI&IJI 

I* 18 1 I 



l§ 18 UfM 



i i::i 



Alio de 1904 



MESES 


Nen,noni a 


Bronqmth 


Tifoiik 


Enfrrmedades| Tuberculosis 
liopnticfis | de Quito 


Tulwulnsis 


Enero 
Febrero 

Abril 
Mayo 

Jmiio 
Julio 
Agosto 

S..'ticmV)re 
1 Octubre 
: Noviembre 
| Diciembre 


N. 
11 
4 
14 
17 
9 
6 
9 
13 

10 

]:; 
10 


1). 

4 





1 

o 
4 


N. 
6 
3 
8 
4 
8 
4 

:; 

4 

4 
6 


D. 
1 



o 







1 


X. 

7 

12 

10 
10 
22 
14 

11! 

9 

-1 


D. 






1 

1 

b 
l 


10 

in 
1G 

IS) 

24 
6 

20 
10 

13 


D. | N. 

!!, 

2 22 

ill! 
I f 


1). 






1 

3 




N. 

10 
9. 
12 
9 

4 

4 
3 


I). 

o 




o 





RKSUMEN ANUAL 





iHiii;(Ti,iMs UK 


II Mil 


LOSIS HI. 




ASOS 


QUITO 


Hi; M» 


\MII\Hh 






V tntal 


M.KTI..S 


V' total 


MiH-rtM. 




is?:: 


is 


2 

2 


14 

7 
9 


4 
2 




1x70 


13 




6 


o 




AVIS 


Keumoiiu. 


Kroiii|iitti» Tiloidn 


, 


TMberdeQnito^;,^ 




N" i>ul MiurlD 


\. I 


\. M. 


V M. 


V'l.ta 


Mlrv 


Y 11. 


1880 


94 




271 




19: 


20 


175 20 


13 


2 


",:; 




109 




198 








His in 






l ss-j 


162 


62 


309 


:s<; 


!>()> 


36 


ls2 Hi 








S 2 


!::,: 


127 
109 


31 


191 
140 

1 58 
163 


IS 


14" 


37 


?71 22 
150 12 


16 


1 


13 ■- 
10 4 




107 




144 




42- 


50 

80 
25 


145 is 


31 


9 


<; 2 




135 


4d 


193 


21 


4.". 




29 


14 


10 2 




112 




22o 


20 


2(i: 




24 


4 


10 3 


1S!II 


107 


•>4 


153 


14 


:;i;4 


:;:; 


90 12 


42 


ll) 
21 


12 :; 

13 i; 


ll 


His 
122 


44 

16 

IT. 


131 

ins 
:;:; 


17 
Hi 


lol 


15 
14 
9 


Hin is 
181! 11 


1 


20 
15 

4 
13 


34 li 

';: :-: 

IS 4 

2i > 7 




is:; 


13 


58 




:;o. 




127 12 


53 




52 4 


1 


H.™ 


24 

10 


23 


j 


17< 
1:;: 


7- 
24 


145 12 

222 11 
158 21 


(i9 


!? 


31 4 
92 11 



RESUMEX TOTAL 



: 



>ciento] 



Bronquitis Tifoidea 



o.:;^l :J4* 



.184 695 



4<).s 



K4.i|. 



MORTALIDAD FOR CTENTO 

19,42| 1 10,48| | 11,24] | lG,n). . . 

MORTALIDAD MEDIA ANUAL 
jjj • [J^K- 1 13,92! 1 27,8 ^^6^.^ |. 

EVOLUCI6N MEN SUAL DE LA NEFMOXIA 
MERTOS SESKS F\FKR1!0S III I UHK 



(),.tul.n- 



EVOL rcioX ME N SI' A L J)E_j 1 AJlEBRE TIFOIDEA 
IE8E8 I ENFERMftS |MUEKT0S MESES | E>FER111IS HI FKTOS I 



_EV OLUCION _ M_EXS V A I , DE LAS BRoXorrns 
| mum |»FERTW I MESES I RFERffOS UDRTOS 



FERMOS MERTOsl ] 

287 ! 23 Juli 



BOTANICA 



'URIOS ECUATORIANOS 
SUPLEMENTO I 



Tallo breve erguido. 12-15 mm ' grueso; cntrcnudos muy 
cortos; catajilos lanceolados alesnados, 15 20 ct. largos, coria- 
ceos, muy pronto descompuestos en fibras ferruginous gro'^eras; 
Peciolos robustos, casi ctlindricos, algo comprirnidos dc los lados, 
interiormente con vagina bas d 8-12 ct. larga, superiormentc 1- 
sulcados; articulation abultada, 15-20 mm. larga, cornplanada 
del lado interior; limbos densamente pergamentaccos. densa y 
finamente pelucido-punteados, + glaucescentes de ambos la- 
dos, plomizo-brillosos y con puntos muy finos y rojizos en el 
inferior, zt 5 dm. largos igualmente que anchos. triparti Jos hasta 
4-5 ct. sobre la base obtusa; lobulos later. 30-35 ct. largos, 15 
ct. anchos, obtusos en el apice, puntiagudos exteriormente en la 

xo, el interior casi recto; costillas 4 veces dicotomas con los ra- 
mos correspondientes al lado exterior del Idbulo mas robustos, 
el inferior terminado en el margen hacia !a mitad del Idbulo y 
el medio cerca del apice, comportandose en su curso como-ner- 
vios colectivos. recogiendo los nervios II. de los rc\ativamente 
interiores; los dos ramos supcriores de la bifurcacida anastcrfto- 



sados entre si y con el nervio colectivo del lado interior poco m- 
infra el apice del lobulo; lobulo central^ 5 dm. largo, 26-28 ct. 
ancho hacia la mitad superior y de alii angostadoa mas brusca- 
mente hacia el apice acuminado 6 cuspidado; nervios I. 18-20 
de cada lado, erecto-patentes paralelos, terminados en el nervio 
colectivo distante 3-5 mm. del margen; pedunculo mas tenue y 
1/2- 1^ mas corto que el peciolo; espata apergatninada, linear-lan- 
ceolada alesnada en el apice y escorrida en la base; estipite del 
espadice desnudo 6-8 mm. del lado anterior, 3-4 en el posterior; 
espddice (aun tierno) cilindrico, flexible, pendulo, oscuro-verduz- 
co. (Fructifero desconocido); tepalos lineares, ligeramente acu- 
nados, acogullados en el apice. 

Crece en los bosques tropicales de la prov. de Estnemldas, 
en las orillas de los rios Cachabi y. Santiago. 18/904). 

68 A. draconopterum sp. nov.; caudice erecto vel a- 
scendente; internodiis brevibus; cataphyllis lanceolatis, 
mox in fibras rudes resolutis, internodia pluries supe- 
rantibus; petiolis erectis, rigidis, laevibus, subcylindricis, 
intus basi breviter vaginatis, sursum, cum geniculo bre- 
vi, obiter i-sulcatis, quam limbi sub 2-plo longioribus; 
limbis pergamentaceis, utrinque pallide-viridibus, laevi- 
bus, lineolts subpellucidis conspersis, profunde 3-lobis; 
lebis bas. sinu lato seiunctis, irregulariter ventilabrifor* 
mibus, basi utrinque contractis, apice dilatato rotundatis, 
latere interiore convergentibus; costis basalibus longe 
denudatis, divaricatis 7-9 nerviis; nervis 5 interioribus 
in nervurn collectivum, cum nervulis intermediis, con- 
fluenjibus, 3-4 extimis marginem petentibus, prope mar- 
ginem. ascendentibus, liberis; lobo medio oblongo-vel 
ovali-elliptico, apice in cuspidem linearem producto, a 
medio sursum et deorsum contracto; nervis lateralibus 
numerosis, pinnatis ascendentibus, omnibus in nervum 
collectivum, margini approximatum, confluentibus; pe- 
duncidis tenuibus, quam petioli % brevioribus; spatkd 
lanceolata, cartilaginea, venosa, dorso co-nervia, apjce 
longe subulata, basi amplexante sub auriculata; spafilice 
breviter stipitato, erecto-rigido, cylindraceo, violaceo- 
purpurascente, spatham \{ parte superante, fructifero 



20-12 cm. longo, i cm. crasso; tepalis cucullatis, cunea- 
tis, dorso carinatis, latitudine sua i >2-plo longioribus; fi- 
lamcntis infra apicem dilatatis; bacca subelliptica, apice 
conice contracto, tetragona, stylo brevissimo terminata. 

Tallo erguido 6 ascendente; entrenndos \-2\i cm. largos, ct 
X cm. gruesos, radicantes; catafilos pergamentaceos, lanceolados, 
puntiagudos, 10-12 cm. largos, prontamente deshechos en fibras 
groseras, persistentes; peciolos erguidos, n'gidos, Iisos, casi cilin- 
dricos, brevemente (i T i-2 cm .) vaginados interiormente en la 
base, con la articulacion 8-10 mm. larga, levemente i-sulcados, 
4-6 dm. largos; Umbos apergaminados, palidamente verdes, Casi 
concoloros de ambos lados, densamente esparcidos de rayuelas 
blanquecfnas, casi pelucidas, 2-3 dm. largos, 25-35 cm. anchos, 
profundamente trilobados, con el seno basal casi arrifionado, 10- 
14 cm. ancho, 5-6 cm. hondo, rodeado por costillas casi todas 
desnudas; nervios numerosos, todos inmersos en la haz, promi- 
nentes en el enves; lobulos latcrales en forma de abanico irregu- 
lar, divaricado-patentes, con el lado posterior semiredondo, el in- 
terior casi recto, el exterior convexo, 8 9 nervios, los 3-4 exte- 
riores terminados en el margen. Ios interiores terminados en el 
nervio colectivo 3-4 mm. dentro del margen; lobulo central oblon- 
go-eliptico, cuspidado en el apice, 15-30 cm. largo, 8-12 cm. an- 
cho hacia 6 infra la mitad, i contraido hacia la base; nervios I. 
numerosos (20-25 pares) erecto-patentcs, todos terminados en el 
nervio colectivo continuo con los de los basales, distante 1^-5 
mm. del margen; peduneulo mas endeble y =t %-% mas corto 
que el pecfolo; espata apergaminada, cc-nervia en el dorso, abra- 
zadora y enanchada en la base, lanceolada y terminada en cus- 
pide alesnada y glanduh'fera; eslipite 3-4 mm. largo; espddice er- 
guido, rigido, cilindrico, (fructifero) 10 12 cm. largo, 10-12 mm. 
grueso, violaceo-purpurascente; tepalos acogullados y muricula- 
dos en el apice, acuiiados y aquillados en el dorso, 1 )/z yez mas 
largos que anchos; filamentos enanchados hacia el apice; ba- 
ya casi eliptica, conica y tetragona en el apice, terminada por es- 



Varia con el lobulo central mas ancho y, relativamente mas 
corto, faltando en este caso total parcialmente las rayuelas muy 
sensibles en la forma comiin. 



«9 A. Pa&tnzae sp. nov.; caudice erecto, crasso; in- 
iernodiis brevissimis; cataphyllis coriaceis, elongatis, diu 
persistentibus; petiolis subcylindricis, limbos subaequan- 
tibus, basi amice breviter vaginatis, sursum, cum articu- 
latione brevi, obiter sulcatis; limbis trifoliatis, coriaceis, 
supra intense, subtus pallide-viridibus et (sub lente) 
punctis rninutissimis rubescentibus, dense conspersis; fo- 
tiqits basi articulatis, lateralibus asyminetricis, latere in- 
tenore fere recto, deorsum usque ad articulationem pro- 
ducto, infra apicem obtusum angustato, latere exteriore 
convexo; casta modice robusta, utrinque exerta convexa, 
in latere exteriore ad tertiam usque partem nervos I. 4 
mittente, superiores respective validiores, omnibus in 
margine desinentibus, latere interiore 5-6 valde remotos, 
omnibus, praeter supremos, in nervum collectivum pa- 
rum supra basin exortum et a margine va 
confluentibus; follolo intermedia e diVnidio 1 



. sursum in cuspidem 
apicu atam gradatim contracto; nervis I. numerosis 2-3 
cm. ab invicem remotis, erecto-patentibus, arcuatis; in - 
terionbus in margine desinentibus; superioribus in ner- 
vum collectivum a margine 4 6 mm. remotum confluen- 
tibus; pedunculo erecto, quam spadix breviore; spallm 
Janceolata, coriacea, basi amplexante mox reflexa extus 
fusce-rubra. intus pallide-rubente; spadice subsessili, erec- 
to, ngido, spatham aequante vel ea breviore; tepalis an- 
gustis, apice cucullatis, deorsum angustatis; ^^oblon- 
go; stylo subtetragono, parum exerto. 



.„,«««, iUliU njj.nao, may corto, 1^-2 cm. gruesos; ca- 
\2Zf~L COnaceos ' ocraceo * cuatido secos, esparcidos de puntos 
negros numerous, « 5;30 cm. largos, persistent** ptciolos 3-6 

dm largo,. er B -«id„s. r,,, ios, casi cilfndricos. con vagina herba- 
cca 3 5 cm larga. super.ormente, as. como la articulacion (8- 10 
mm. larga) levernente l-sulcados, 6 aplanados, limbos trifoliola- 

cS: ^:z:2';:rf;^:x z ciol : s y -s tan an , chos 

*. • v - rt - K - <--'J U naz, mas pahdos en el en- 

vc, esparddjs do puatos rojizos muy finos; hojudas latcnxlcs 



terior en 3 6 4 nervios I., de los cuales el inferior terminado en 
el margen a poca distancia de la base; el intermedio 6 los inter- 
mcdios a mayor altura; el supremo cerca del apice del lado in- 
terior y 3 o 4 (omitiendo los superiores y los inferiores mas rinos) 
dispuestos a diferentes distancias e interpolados por nervios II. 
numerosos, todos reunidos en el nervio colectivo originado de 
los I. inferiores y distante 3 6 mm. del margen, anastomosado 
en el apice con el nervio medio; ktjuela central trasovado-oblon - 
P-'i, 25 45 cm. larga, 8 20 cm. ancha, en la ^ parte superior y 
de alii angostada gradualmente hacia la base, y contratda por li- 

via medio medianamente robusto; nervios I. 12- 15 de cada lado, 
(interpolados por varios II.) arqueado-ascendentes, paralelos, los 
de la % parte inferior terminados en el margen, los superiores 
reunidos con el nervio colectivo, distante 5-6 mm. del margen; 
los II. divididos y reticulados entre si y con los I. llegando solo 
por anastomoses secundarias al colectivo; pediincnlo 8-15 cm. 
'argo, gracil, a veces mas corto qne la espata; espata coriacea. 
linear-lanceolada, 8 15 cm. larga. 8 15 mm. ancha, roja en el 
dorso, casi rosada interiormente, abrazadora en ia base, reflejada; 
espadice sesil. erguido, rigido, 8- 1 5 cm. largo. 8-12 mm. grueso, 
cilindrico 6 ligeramente adelgazado hacia arriba; tepalns angos- 
tos, trasovados, acoguilados en el apice; ovario oblongo, incluso; 



cstito de la 
se'palos. 


baya prolongado prismatiec 


S algo , 


mas largo que los 


Crece 


en los bosques tropic, del v. 


Tnngn, 


■ahita en la orilla 


del rio Pastasa. (1 2/904 ). 






Referi 


mos a esta especie dos forma 


s bastar 


ite diferentes, co- 


mo resulta 


de las medidas indicadas de 


los dife 


rentes organos y 


que a prim 


era vista podn'an considerars* 


; como 


especies diferen- 


tes, 6 al m . 


enos por variedades de una 




; pero el transito 


paulatino 1 


que se observa en las diferent 






podamos c 


onsiderarlas como variedade 


s suficientemente marca- 


das; fuera 


de las proporciones expresad 


as, nota 


mos alguna dife- 


rencia en 


la forma de las hojuelas laterales, c< 


^ntraidas hacia el 








el espadice ciiin- 


drico en es 


tas ultimas, siendo al mismo 


ticmpo 


casi 3 P'o menor 



y algo adelgazado hacia el a 
lobule central es proporciona 
parte superior, quedando ftjo 



70 A. Martinczii sp. nov.; caule scandente, e nodis 
radicante; intemodiis elongatis, laevibus, plumbeo-ni 
tentibus; cataphyllis cartilagineis, deciduis, quam inter- 
nodia brevioribus; petiolis subcylindricis, antice basi bre- 
viter vaginalis, sursum, cum geniculo longulo, obiter i- 
sulcatis, limbos subaequantibus aut brevioribus; limbis 
subcoriaceis, pallide-viridibus, creberrime pellucido-punc- 
tatis, ambitu subtrigonis et subtrilobis, latitudine sua ple- 
rumque brevioribus; lobis lateralibus brevibus, retrorso- 
divergentibus, sinu basali amplo hand profundo, mem- 
branaceo-alato seiunctis, obtusis, in lobum terminalem 
multo maiorem, obtusum breviter acuminatum, linea le- 



transeuntibus; ?iervis 



parum 



prominentibus, loborum basalium utrinqu 
nuissimo omisso) in costas breves connatis, 2 intimis 
marginem versus sursum curvatis, cum II. propriis et ner- 
vi interlobaris convexis, nervumque collectivum in mar- 
gine lobi terminalis desinentem constituentibus; nervis 
interlobaribus utrinque uno (vel, eo deficiente, intimo lo- 
borum lateralium) cum costalibus I. (utrinque 6-12) in 
neryum collectivum a margine varie remotum et non ra- 
ro interruptum, confluentibus; peduncnlo quam petiolus 
longiore et tenuiore; spalha cartilaginea, lineari-Ianceo- 
lata, basi subdecurrente, apice acuta; spadice breviter 
stipitato, cylindrico, flexili, per anthesin spatham subae- 
quante. (Fructiferum non vidi). 

Tallo trepador, con raiees aereas hasta ios nudos superiors; 
cntrenudos 8-12 cm. largos, lisos, plomizo-brillosos; catafilos car- 
tilagineos, lanceolados, deciduos, 6-10 cm. largos; peciolos 15-20 



cm. largos, breve y anchamente vaginados en la base, y, asi co- 
mo la articulacion (6-12 mm. larga) levemente i-sulcados; lim- 
bos casi coriaceos, palidamente verdes, especialmente en el enves, 
densamente peliicido-punteados, en circunscripcion casi triangu- 
lares, ligeramente rrilobados, 15- 1 8 cm. largos, 15 20 cm. an- 
chos; nervios todos mas prominentes en el enves; lobulos latera- 
les retrorsos, divergentes, muy obtusos, separados en la base por 
seno ancho, 3-4 cm. hondo, todo alado y traspasados en el ter- 
minal (obtuso y acuminado en el apice) por linea ligeramente 
concava; nervios de los lobulos laterales 3, (4) en cada uno, bre- 
vemente soldados entre si en la base, los 2-3 exteriores termina- 
dos separadamente en el margen, los 2 interiores recorvados ± 
dentro del margen, reunidos entre si con los II. propios y con 
los del interlobar formando el nervio colectivo parcial terminado 
en el margen del lobulo terminal; nervios interlobares, (1 de ca- 
da lado, a veces ninguno; quedando en este caso reemplazados 
por el interior de los Mbulos laterales) erguidos y anastomosa- 
dos con los I. del lobulo terminal (6-12 de cada lado) formando 
el nervio colectivo distante del margen 512 mm. y con frecuen- 
cia interrumpido; pediinculo robusto, 25-30 cm. largo, aplastado 
lateralmente; espata cartilaginea, 8- 10 cm. larga, lanceolada, pun- 
tiaguda, algo escorrida en la base; ^r/tfW/a? brevemente (3-4 mm.) 
estipitado, cih'ndrico, flexible, al principio de la floracidn 7-8 cm. 
largo. 

el v. Tungurakua en las orillas 



Especie interesante como la que, en la forma de los limbos, 
inicia la serie presente. Difiere del A. snbdeltoideum Engl. {Bei- 
traege zur Kentniss der Araceae, VIII p. 451) por los lobulos ba- 
basales retrorso-divergentes (no "patenres") y algunos c 
relativos a la nervacidn. (Comparense las dos descripci( 



Dedicamos esta especie al Schor Don Luis A. Martinet qo 
como Ministro de Instruccion Publica, favorecid eficazmente 1 
presente publicacidn. 



71 A. marginatum sp. nov,; caule scandente robusto; 
internodiis elongatis laevibus, plumbeo-nitentibus; ca- 
taphyllis cartilagineis, lanceolatis, internodia supcranti- 



bus deciduis; petiolis subcylindricis, antice basi breviter 
vaginitis, sursum. cum geniculo longulo, obiter uni-sulca- 
tis, limbos aequantibus vcl paulo superantibus; limbis 

late hastato-trilobis, latitudine sua parum brevioribus; 
/obis tateralibus patentibus, sinu basali aniplo parum 
profundo. alato seiunctis obtusis, in lobum terminalem 
sinu profundo, obtusangulo transeuntibus; costis basali - 
bus alatis, terquaterve bifidis, ramis 2 extimis in margine 
desincntibus, mtimis 3-5 mm. intra apicem lobi recurva- 
et una cum nervis II. pro- 



P ...^ ..^. vi^uc mtcuuudris, nervum couectivum marginen 
niperiorem lobi ambientem inque marginem lobi termi 
nalxs pterumque prodeuntein, constituentibus; lobo term 
aeque_ fere longo ac lato, e triente superior obtusatu 
apice in cusptdem lanceolatam producto, nervis costal: 
12 15 lugis, erecto-patentibus, in nervun 



:>Hecti- 



rlobaribus 



ab infimo eiusdem lobi ortum, et subinde interruptum 
confluentibus; pedunculo quam petiolus tenuiore et ple- 
rumque breviore; spatka pergamentacea, lanceolata api- 
ce subulata. basi amplexante; ./^//aMongiuscule stipi- 
cylmdnco fiexili; tepalis apice cucullatis. deorsum 






subelliptica, inclusa, lineolis albidis 



sua parum longion'bus; bacca 



consper 



mm mtmmm 

L' Universite de Quito, desirant accroitre ses Musees de 
zoologie, botanique, mineralogie et ethnologie, s' est proposee dt 
se mettre en relation avec Jes divers Musees d' Europe qui vou- 
draient faire ses echanges de collections, etc. A ce propos, ellc 
est toute disposee d' envoyer aux Musees, publics on particuliers, 
qui se mettront en rapport avec elle, des exemplaires de la fau- 
ne, de la flore, etc. equatoriennes, en echange des exemplaires 
etrangers qu' on voudrait, bien lui envoyer. 

Les personnes qui. voulant accepter cette excellente maniere 
cV enrichir leurs Musees, desireraient tel ou tel exemplaire, telle 
■tuple, une collection ornithologique, 



"Mr. le Recteur de I' Universite Centrale de V Equateur. 



"Mr. le Secretaire de /' Universite Centrale de /' Eqnatei 



TRADUCCION 

m\m BIPORTANTE 

La Universidad de Quito, con el objeto de fomentar sus 
Museos de zoologia, botanica, mineralogia y etnografia, ha re- 
suelto establecer cambios con quienes lo soliciten; y a este fin, 
estara pronta a enviar a los Museos piiblicos 6 privados, que se 
pusiesen en correspondencia con ella, ejemplares de fauna, flora, 
etc. ecuatorianos en vez de los extranjeros que >e le remitiesen. 

Quien, aceptando esta excelente manera de enriquecer sus 
Museos, quisiese un determinado ejemplar 6 una determinada 
coleccion, v. g.: una ornitologica, etc., dirijase al 

"Senor Rector de la Universidad Central del Ecuador. 

Quito" 
6 al 

"Seiior Secretario de la Universidad Central del Ecuador. 



Los finales ie la Uniyersiiil 

se canjean con toda clase de 
publicaciones cientificas y lite- 
rarias. Tambien se canjean 
colecciones de estas, con co- 
lecciones de los Anales. 

Para todo lo relativo a los 
Anales, dirigirse al Sr. Dr. Da- 
niel Burbano de Lara, Secreta- 
rio de la Universidad. 





VALOR DE LA KHUNM 






Suscripci6i 


i adelantada por un tomo, 






6 sea, 


un semestre 


$i 


.20 


Numero suelto _ 


o 


20 



~*™%^ 



REPUBLIOA DEL ECUADOR 



AN ALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



llotailica. -Anlnn- eciiatm ianos. Suplemento 

>.>]■ el R. 1'. I. ci- N.Mikn, s. | — Alyimas iiiontaAs 

tolcanirao '- liova- <U: On 



AcgcntoN. Makiim /.— <atrt«'ri>*iiio v 
liiiil interna. 1 W.la el 23 de Junio de 



QUITO 

1MPREMA ft[ LA UKIYHHIAI CENTRAL, POR J. SAIM R. 



REPUBLICA DEL ECUADOR 
X I Ano 22.-Junio de 1905 I ] 



ANALES 

DE LA 

UNIVERSIDAD CENTRAL 



BOTANICA 

ANTURIOS ECUATOBIANOS 

SUPLEMENTO I 



Tallo trepador, varios metros alto; entrenudos 1015 ct. lar- 
gos, 10-12 mm. gruesos, lisos, plomizo-lustrosos; catafilos den- 
samense cartilagineos, lanceolados, prontamente caedizos; pecio- 
los 20-25 c t. largos, con vagina 2%-$ ct. larga, ievemente i-sul- 
cados (asf como la articulacion 12- 15 mm. larga) en el lado inte- 
rior; Umbos casi coriaceos, ± verdcs de ambos lados, densamen- 
te pelucido-punteados, poco (4-6 ct.) mas anchos que largos, 



72 A. TRISECTtn 



profundamente 3-lobados; lobulos later, casi horizontalmente di- 
vergentes, separados del terminal por senos obtusangulos, obtu- . 
sos en el apice, el lado posterior convexo, el anterior casi recto, 
el seno basal ancho y poco profundo; costillas basales todas ala- 
das exteriormente, 3-4 veces bifurcadas desde corta distancia de 
la base, con los 2 nervios exteriores (mas tcnues) tendidos a lo 
largo del lado inferior y terminados a diferentes distancias en el 
margen; los interiores recorvados bruscamente y anastomosados 
entre si cerca del apice del lobulo y con los II. propios y de los 
nervios interlobares formando el nervio colectivo, 5-7 mm. dis- 
tante del margen y que traspasa a veces al margen del lobulo 
terminal; lob. term. 8-10 ct- ancho, 10-12 ct. largo, igualmente 
ancho desde la base hasta la % parte superior ) de alii contrai- 
do por h'nea convexa hasta el apice obtuso terminado en cuspi- 
de linear-lanceolada 1 Y 2 -2 ct. larera; nervios I. tenues erecto-pa- 

nterlobares 6 de 

interrumpido; pedunculo mas tenue y por lo comiin mas corto 
que el peciolo; espata apergaminada, linear-lanceolada cuspida- 
da y alesnada en el apice, abrazadora en la base; espddke esttpi- 
tado cih'ndrico flexible, fructifero 20-25 ct. largo, 10- 12 mm. 
grueso; tepalos % mas largos que anchos, acunado's acogullados 
en el apice; bay a inclusa, aovada 6 eliptica verduzca y esparcida 
de rayuelas blanquecinas. 



ubtropic. occ. de Gualea y Nanegal 
del rio Masfa-Quijos. 



Referimos a esta especie los ejemplares originarios de Nane- 
ga que en la Monografiu (pag. 205) habiamos agregado al A. 



, A. Insectum sp. nov, «„/, scandente. e nodis ra- 
d.cante; tnUrnodxu gracd.bus, modice elongatis, cum ca- 
,/!*] />' Petl ', S 1,mblst ir s » bt »= subpruinoso-albidis; 
tataphylhs cartdagmets, lanceolatis acutis, mature in ft- 
bras resoluhs: /-,-,',,,/,,■ gracilibus, limbos superantibus, 
basi intus breviter vacnmt c c ,,,-o,,„, ■ 1 1 

, T „U , e„i „• /• f* '. sursum cum geniculolon- 

fn V 1 •? ,S: , blS ,. te ? u,ter rnembranaceis, impunc- 
tatis, amb.tu subrotund.s, basi obtusis ad basin usque tri- 



seclis vel trifoliolatis; lobi's vel foliolis laterallbus, I. si 

que cuneatis, (quam centralis angustioribus et subdii 
dio brevioribus) latere exteriore convexo, interiore f 
recto, cum lobo centrali brevissime connato vel prorsus 
bero; costis parum supra basin bifurcatis, infra bifurcaf 
: nervos I. duos in margine desin 



tes mittentibus, in interiore paucos tenuiores, in nervum 
collect! vum margini approximatum et cum ramo interiore 
dichaseos vel cum utroque 3 mm. infra lobi apicem anasto- 
mosatum, confluentibus; lobo centrali subelliptico, apice 
acuminata basin versus cuneato; nervis I. 8- 10-iugis, om- 
nibus (uno alterove ex infimis excepto), in nervum collec- 
tivum confluentibus. (Inflorescentia ignota). 

Tallo trepador provisto de raices aerias muy finas hasta los 
nudos superiores; entrenndos 5-7 ct largos, 4-6 mm. gruesos, li- 
sos y, asf como los catanlos, peciolos y los limbos en el enves, 
pruinoso-blanquecinos; catafilos tenues cartilagineos, 5-10 ct. 
largos, lanceolados, descompuestos en fibras finas, caedizos; pe- 
ciolos 30-35 ct. largos, comprimidos de los lados, brevetnente (4- 

5 ct.) envainadores en la base y (como la articulacion 10-12 mm. 
larga) i-sulcados interiormente; limbos tenuemente membrana- 
ceos, no pelucido-punteados, verde-amarillentos en la haz, blan- 
quecinos en el enves, con los nervios t<»dos hundidos en la pagi- 

redondos, profundamente trilobados 6 trifoliolados; lobulos (6 (o- 
liolos) latcrales 15-18 ct. largos, 5-7 ct. anchos, subscmieh'pticos 

6 subsemiaovados, obtusos en el apice, acunados en la base, con 
el lado interior casi recto y apenas soldado con el lobulo central, 
d del todo libre, el exterior convexo; costillas apenas aladas ea 
la base exterior, bifurcadas i a 2 ct. sobre la base, con dos ner- 
vios II. en el lado exterior infra la bifurcation terminados a di- 
ferente altura en el margen, en el lado interior uno que otro mas 
tenues terminados en el margen y, finalmente el nervio colect.vo 
de los II. derivados del ramo interior de la bifurcacion. y anas- 
tomosado con el 6 con ambos 2-3 mm. infra el apice del lobulo; 
lobulo central 18-20 ct. largo, 9-10 ct. ancho hacia la mitad, 
cquilatero, acuminado 6 cuspidado en el apice, angostado gra- 
dualmente hacia la base, con 12-15 pares de nervios I. erecto- 
patentes, confluentes en el nervio colectivo derivadu <U \ si.gund.» 
par inferior y distante 3-5 mm. del margen; pcdi'uiculo (todavia 



102 






72 A 


. TRISECTUM 








Plares] 


a, abrazad 


E 


X' 


(el espddice 


cart 

falta 


*=! 


near-lan- 


Crece en la 
tonio. (8/904). 


pic 


ir. de Esmeraldas, er 


1 la c 


)rilla del ri 


S. An- 



De esta especie no tenemos sino dos muestras tomadas de 
individuos todavia tiernos, y a ellos se refieren los datos relativos 
a las proporciones de los diferentes organos, datos que, proba- 
blemente han de discrepar de los qne presenten los organos mis- 
mos en su pleno desarrollo. Esto no obstante, no dudamos de 
la autonomia de esta especie por varios caracteres del todo di- 
ferentes de los demas de este grupo. Prescindiendo de la con- 
formacidn de los limbos, manifiesta mayor afinidad con muchas 
de la seccion primera que con las de la presente. 

Por varios caracteres se aproxima al A. triphyllum Brogn. 
[apud. Schott Prodr. p. 548 et Engler in Suit, au Prodr. II., p. 
201]; pero las descripciones muy breves de ambos autores de 
un lado y lo incompleto dc nuestros ejemplares de otro, no nos 
permiten constatar la identidad de algunos caracteres, y al mismo 
tiempo, registran otros abiertamente contrarios a los de nuestra 
especie. Lo propio se diga respecto de nuestro A. Pastazae. 



-^f 2 "- 



INDTCE (') 



a!i-M>t,. l;uninatum*Eng. : 



v>.-> Sod. 
lll.'i-onvini* Engler . 

, w . „r(fi;-f.-fli[>tk:>t»l 

mi Sod. 
int'urvatum* Engler 



Cachabianum Sod. 
Camposii Sod. 
canaliculatum Sod. 
caulorrhizum Sod. 
chlorocarpum Sod. 
cultrifolium Sod. 



318 Litanum Sod. " 311 

309 

332 macrolonchium Sod. XX 13 

284 macrostaohyum Sod. XIX 319 

277 marginatum Sod. XX 98 



s,„i 



•JS7 



Ecuadorense* Engli 
eleutheroneurum Sc 

Esmeraldense Sod. * 337 

falcatum Sod. xx 30 

fascials Sod. xix 288 

flavo-lineatum Sod. xx 24 

fusco-punctatum Sod. xix 268 

Gaffurii Sod. xx 22 

Uilgii Sod. xix 295 

tflauc.phvllum Sod. xx 2 

gracile (Rudge) Engler xix 285 



ochreatum* Sod. 



Parambae Sod. •2* 

PastazaeSod. XX 94 

pellucido-punctatum Sod. ^ *-w 

peltigerum Sod. " 316 



Pin 



■ s..a. 



plantaginei 



polystu;tum Sod. XIX 


:\-2'> 


habendum So 


;;u7 


septuulinrrvim 


psik-staelmim Sod. 
P.uluhuae Sod. XX 


:J24 


spathulifolium 


16 


S tonog!o.s.u.n^ 


qninque sulcatum Sod. XIX 


267 




rhizophorum Sod. 


310 




rivulare* Sod. 


:m 




rupestre Sod. 
sagittellum Sod. " 


281 


venustum Sod. 



PROLOGO 



Al publicar, a fines de 1903, nuestra Monografia 
sobre los "Anturios ccuatorianos" tuvimos por conve- 
nient^ prevenir al lector que con ese trabajo no preten- 
diamos presentar una enumeracion completa de las es- 
pecies del genero Anthurium que crecen en el territo- 
rio ecuatoriano, sino mas bien un "simple ensayo, una 
pnmera tentativa de ello"; alegando en prueba de este 
concepto, primero, la cortedad del area en la que esas 
especies habfan sido colectadas, en comparacion con la 
que restaba todavia por explorar; y, en segundo lugar, el 
hecho ya comprobado de que, no solo en las diferentes 
zonas, sino tambien en los diferentes parajes de una mis- 
ma zona, ocurren especies y aun tipos de especies diver- 
sos de los que ocurren en las demas. 

Confiamns en que el presente opusculo confirmara 
plenamente cada tino de estos asertos. 

En efecto, la mayor parte de las especies registradas 
en el, las hemos colectado en una sola excursion, prac- 
ticada durante el mes de Agosto y parte del de Setiem- 
bre del ano proximo pasado, en la provincia de Esmeral- 
<ks; y en corta extension de la de Imbabura, colindante 
con aquella, razon por la cual podrfa darsele el tftulo de 
"axthuria ks.meraldknsia". 

Las demas. que apenas llegan a una sexta parte, 
provienen de los declives del volcan Tungurahua y unas 
pocas de los de la cadena del Antisana. 

Las primeras son todas de la zona, que hemos 11a- 
mado tropical, las otras, principalmente de la subtropical 
>' todas, salvo las pocas excepciones que se citan en su 
togar respectivo, diferentes de las que se citan en la Mo- 
nografia, como pertenecientes respectivamente a las mis- 
mas zonas, pero de otras provincias. 

LI rum bo seguido en nuestra excursion, ha sido al 
<L-I camino que da Ibarra conduce, por el rio Cac/iabi, al 
pueblo de la Conception. De alii, subiendo por el rfo 
Santiago, llegamos hasta el sitio llamado "Playa de oro" 



el mismo que (en direccion inversa) seguimos tambien en 
el regreso. La direccion general de nuestro viaje ha si- 
do la de una linea oblicua que de la altura maxima de 
700 800 m., baja hasta muy pocos metros sobre el nivel 
del mar, atravesando por consiguiente en latitud casi toda 
la zona tropical en la que se halla esa provincia. 

El espacio recorrido en este viaje puede calcularse 
en 35-40 leguas; y como el area de dicha provincia se 
avalua en 460 leguas cuadradas, siguese que aim esta 
nos queda en su maxima parte todavia desconocida, y 
que las 60 especies, 6 poco mas, colectadas en ella, pue- 
den considerarse como "un ligero ensayo" en compara- 
cion con las que todavia han de quedar ocultas en aque- 
ilas vastisimas selvas. 

Una simple comparacion de los diversos grupos re- 
gistrados en el "cuadro sinfytko" adjunto, con los analo- 
gos i de nuestra Monografia, basta para poner en plena 
evidencia la segunda parte de nuestra afirmacidn, relati- 
va a la localizacion de los tipos. 

De la Seccion Intcgrifolia, serie Pennimrvia, el 
grupo Telraspermia posee un numero de especies cua- 
druplo mayor en la provincia de Esmeraldas y en la 
parte contigua de la de Imbabura, que las conocidas an- 
tenormente en las zonas analogas de las demas provin- 
ces, notandose ademas diferencias muy sensibles en el or- 
den vegetative 

De las Dispermias (de la misma seccion) y del gru- 
po Glauccsceutia, solo cinco especies son comiines a las 
dos locahdades que estamos comparando. Mucho ma- 
yor todavia es la diferencia que se nota en el grupo Fi- 
ll a C r vT\ n ° hallamos ninguna especie comun a 
las dos locahdades tres de tipo algo parecido y las de- 

menteT^erso V ™* *** de li P° * ensible ' 

El grupo Dtgitinervia cuenta en esta ultima comar- 
/,>lT, mt ' n ° r nUmero de formas V estas, salvo el A. pel- 
, ; mL '" os avt " nt ajadas que las de las conocidas an- 

enormente de otros lugares, siendo al mismo tiemoo de 
ttpobastanted.ferente, tanto del organ ismo vegetative 



como del reproductor. Las dos especies: A. Lingua y 
A. macros tacky um, que rivalizan con ventaja, con las an- 
teriores, pertenecen entrambas a los bosques orientales 
del volcan Tungurakua. 

De la seccion Cordifolia y serie Acroostachya, me- 
rece reparo la falta de las Ritidofilas, tanto en la pro- 
vincia de Esmeraldas, como en los bosques del vol- 
can Tungurahua, mientras abundan en las pendientes 
occidentales de la cordillera de Pickincka, Atacatzo, Co- 
razon, etc. Las dos unicas especies que figuran en este 
Suplemento, pertenecen a las regiones orientales y a la 
cuenca del no Masfa-Quijos, que, sinembargo, son tam- 
bien pobres en comparacion con las occidentales ya di- 

Lo propio se diga del grupo Vitidia de las Leio- 
Jilas, al paso que las del grupo Glaucescentia, asf co- 
mo las de la serie Erythrostachya en la provincia de Es- 
meraldas abundan en numero y sobresalen por lo aven- 
tajado de sus formas. 

De la seccion Palmatinervia, prevalecen en esta 
misma provincia las del grupo Erecta, que escasean en 
las demas y, viceversa, escasean las del grupo Scandcn- 
tia, que son mas frecuentes en estas ultimas. 

Llegarfamos a resultados muy analogos si nos pro- 
pusieramos exponer la distribuci5n de los diferentes gru- 
pos en los diferentes parajes de la misma provincia de 
Esmeraldas, como lo hemos hecho comparando esta con 
las demas; pero, como al pie de la descripcion de cada 
especie hemos apuntado el lugar de su proveniencia, asi 
nos dispensamos de entrar en mas detalles acerca de es- 
te punto. 

Resulta de lo dicho, que el presente Suplemento es- 
ta muy lejos de haber agotado el tema de nuestra mono- 
grafia, y que si por un lado, justifica ampliamente nues- 
tras previsiones anteriores, por otro deja todavia abierto 
un vasto horizonte a la esperanza de nuevas y abundan- 
tes cosechas para el porvenir. 

Quito, Junto 15 dc 1905. 



CTTADJRO SINOPTIOO 



2 ( l TETRASPERMIA (Spec. 1-11) 

SB fj PMiniiiPrviR 5 Glaucescentia. (Spec. 12-21) 

| 1«— J Ihm,m "{^ <*•■*«» 

g fi i [n DigU.nm.a j SaSt".^ 1: 3 1J 

H 3 f f 1 Rhytidophylla (Spec. 37-38) 

EH g ACHROOSTACHYA i 

2 Ukythrostachya (Spec. 54-64) 

PALMATINERVU { J T ^ ect » ; v. (Spec. 65-69) 

\ II Scandentia (Spec. 70-72) 



AL6LNAS MOXTASAS VOLCA1VICAS 

de la e&rdillera oriental de las houas 
de Quito u katacttnga 

(Extrados de la obra del Doctor A. ST*f BEL, u Dk Vulkanbergc 



AUGU8T0 N. MARTINEZ 

Profesor de Ciexcias Naturales 
el Instituto Nacional Mejia de Quito; Oficial de 

ACADEMIA DE FRANCIA, ETC. 



SEGUNDA PARTE 
1? Ojeada general 



El observador ha abandonado su punto de mira del 
cerro Halo, 31 ahora esta en la alta meseta del Antisana 
en una altura de 4273 metros sobre el nivel del mar; su 
estacion es el cerro de Guamani, una cuchilla que se 
desprende del lado Sur del An 






El cono nevado esta atras del observador, y los de- 
clivios fuertemente avanzados de su pie y a los cuales 
pertenece el Guamani. Umitan la mirada, ya a la dere- 
cha.ya a la izquierda, de tal manera que el campo de 
vision hacia la distancia, abraza solo un angulo de 90 . 

El primer piano del campo de vision "esta ocupado 
por la alta meseta que sirve de base no solo al cono An- 
tisana, sino tambien a dos grupos de montanas indepen- 
dientes y de naturaleza voicanica, el Chacana (Mirador 
4643 metros) y el Chusalongo [4720 metros]. En co- 
nexion con estas altas montanas, ribetea lo que queda 
del borde de la platatorma, una cadena de cerros bajos. 
■ J demarcacion de la misma, sube y baja, pro- 
montanas situadas a mayor 6 menor 
dlsUtn:i ;\ Lstas son ' jas volcanicas, Quilindana, Coto- 
paxi, lliniza, Ruminahui, Sincholagua, Corazon, Paso- 
choa, Atacatzo y Pichincha, a las que se asocian, pero 
muy a este, las cadenas no volcanicas de las "Cimarro- 
nas del Antisana' y las "Cimarronas del Vallevicioso." 

La yerba de los paramos, cuya coloracion pasa por 
todos los matices, del amarillo, verde y pardo, segun el 
grado de inluminacion, cubre el suelo de la extensa me- 
seta. Ln esta no faltan, como corresponde a una re- 
gion montanosa, nca en precipitados atmosfericos, arro- 
yos. pantanos y acumulaciones de agua en forma de la- 
gcs De estas ultimas, las may ores son Mica-cocha y 
Santa Lucia-cocha. J 

Desde el punto de mira, se ve desarrollarse una po- 
derosa corriente de lava, de aspecto relativamente fresco, 
como una pared de color pardo oscuro- es la corriente 
de lava de Guagra-hialina-volcdn. La' erupcion de es- 
nrehkt^ril i*"™ *?!' se S urame nte en el tiempo 

prehistonco, en el p,e occidental del cono Antisana, y 
no, como una em.si&n por el fib del crater. * 

ci; ; "^ gai " haSta d6nde ha flufdo la corriente, 



casa de 



a extensisima hack 



\ntisana (4075 metros), como unico indicio de 
el dilatado desierto, las mas 



hum.: 



veces envuelto en nubes 1 



y muy frecue 



te 


visitado por 


terribles tempestades y tormentas de 


el 


Las distanc 
cerro de Guar 


ias en que se halla el obser 
nani de jAntisana, a las n 
npo de vision, aproximadan 


•vador, desde 
lontaiias que 


<,Mr 


ilimJaua 


32 km. 

.."!!." is " 

34 „ 


ir ' 


CO km 






Ru- 


Ataeatzo 


49 „ 

1a yG „ 


de 


Prescindien 
ipues del Cay 

a mas alta de 


ambe (590: 
la Cordillei 


:lo Cotopaxi, el 
l metres) la mo 
-a oriental del E 


Antisana es, 
ntafia volca- 
cuador, pues 


SLl 


altura importa 5756 metr 







; el principi( 

descisivo para la calificacion de una montana volcanica. 
No podia establecerse un paralelo entre el Antisana y 

ra; no se parece ni al Cayambe, ni al Cotopaxi, ni al 
Sincholagua. Por su forma y magnitud, el Antisana se 
aproxima mas bien al Ruminahui y Pasochoa, que figu- 
ran como montanas de segundo orden; como estas per- 
tenece a las montanas con caldera, y si obtiene su signi- 
ficaeion y rango preponderante entre las montanas vol- 
canicas es por la alia situacion de su base, en primer 
lugar, y por los cerros y corrientes de lava que le ro- 
dean. 

Estudiemos detalladamente a esta importante mon- 



2? EI ParaiHt de Antisana 



:jano se abre a la mirada, desde el 

lominando su cima una gran parte 



del paramo de Antisana y las cadenas de montanas que 
Ie circundam Proximos, el Cotopaxi y el Ouilindana, 
ie dan al espectador su cara setentrional. Luego se en- 
cadena su vista con el sistema de montanas del Este. 
Sus escalones dentelados jamas desprovistos de nieve, 
se asemejan mejor a nubes. 

Un indio viejfsimo el Urcu-cama, es el unico que 
conoce en algun tanto aquellas inmensas e interminables 
soledades! Nos cuenta en su castellano mezclado con 
palabras quichuas, que esos cerros se llaman las "Cima- 
rronas," que no existe senda alguna que conduzca alia; 
ningun ser humano habita esos lugares; solo los osos, 
venados y reces remontadas, convierten esos desiertos 
apartados, en sitios de caza muy productivos, pero que 
el cazador corre ,el riesgo de extraviarse entre la nebli- 
na y las nubes. 

m Los valles de las Cimarronas, asf como los decli- 
vios onentales de la montana Antisana, desaguan en la 
region fluvial, muy bifurcada del rfo Napo y por consi- 
guiente en el no de las Amazonas. 

Ya de gran distancia se puede juzgar que las "Ci- 
marronas" pertenecen a otra formacion que la del Anti- 
sana; efectivamente aquellas se componen de rocas cris- 
talmas antiquisimas, predominando los gneiss v las pi- 
zarras micaceas. 

Las cuchillas bajas del primer piano, sin excepcion 
alguna son de ongen volcanico; probablemente se han 
formado por erupciones aisladas en un tiempo relativa- 
mente muy antiguo, que no se puede demostrar con se- 
gundad en todos los casos, por sus relaciones topogra- 
u j i su P erficie est ^ completamente cubierta con la 
yerba de los paramos; solo aqui y alia se presenta des- 

r^n ^ a constltutiva - El Pardo tapiz de vegeta- 
c on ^ adhlere intimamente A Jas form ^ de | j 



Mir* In F Pequen ? a Ios P ie * del espectador, se llama 
M.ca-cocha; pero el no puede divisar a otra acumula- 
"°"A e ?^ de A ^ uaI es P^ie quequeda en el lado nor- 
oeste del cono Antisana, y que lleva el nombre de Co- 



DE LA CORDILLERA ORIENTAL I IJ 

cha de Santa-Luc/a. Diferentes especies de patos y 
becasas, escogen estos lagos, ya muy altos, para su vi- 
vienda. 

3? El Antisana visto del Sud-oeste 

Laslfneas anteriores noshan dado a conocer las re- 
laciones topograficas de la alta meseta, sobre la que se 
levanta el Antisana, pero este mismo nos es todavia des- 
conocido. 

Traslademonos del Cerro de Guamani a un punto 
situado al Sud-oeste y a pocos kilometros de distancia 
del cono nevado, Desde ese punto, hace la impresion 
de una montana conica fuertemente truncada pero de 
figura bastante regular. A la izquierda del cono, se le- 
vanta la cima Norte, una cupula cubierta de una espesa 
cofia de nieve (5756 metros); a la derecha, al Sur, una 
construccion de piedra en forma de torre, cuya punta de 
rocas negras, no llega a la altura de la primera. Estas 
dos partes principales del cono estan ligadas entre si, 
por una cuchilla profundamente dentelada, que ya per- 
mite concluir, la existencia de una depresion craterica 
muy desarrollada. Efectivamente hay una, pero no 
forma, como se podn'a presumir, un crater anularmente 
cerrado, sino mas bien, una caldera que se abre al ESE. 
en un valle. Un considerable glaciar 6 ventisquero, 
Hena a esta caldera y desciende en forma de cascada, 
hasta un nivel de 4216 metros. 

El lfmite de la nieve se concluye en el Antisana, se- 
gun las circunstancias de los declivios del suelo, ya en 
cortes verticales, de los que sale a luz el ventisquero, ya 
en masas de nieve que se adelantan formando lenguas 
que acaban paulatinamente. Por las articulaciones de 
la base del cono, se explican, prescindiendo de influen- 
zas puramente meteorologicas (por otro lado muy va- 
riables, segun la direccion de los vientos), considerables 
cambios en la altura local del lfmite de la nieve. Tales 
cambios en el sentido horizontal de ese limite, importan 
e " el Antisana hasta mas de 400 metros. Por consi- 



AS MOXTANAS ' 



guiente podemos calcular la altura del cono cubierto de 
nieve, en cerca de 1200 metros y la diferencia de nivel 
entre el espectador y el li'mite inferior de la nieve en 
600 metros, poco mas 6 menos. 

En el presente, el Antisana, no denmestra activi- 
dad volcanica alguna, pero si presenta testimonios irre- 
cusables de erupcciones acaecidas en epocas relativa- 
mente modernas, pero prehistoricas; estos testimonios 
son cornentes de lava poderosas que no forman parte 
de la extructura primitiva del volcan. Estas corrientes 
que son cuatro, no se derramaron por el filo del crater, 
sino se buscaron salida por las paredes del cono en los 
lugares mas bajos de sus faldas, setentrionales v occi- 
dentales. y 

_ Desde el punto de mira se divisan tres de estas co- 
rnentes de lava: Sarahuasi-volcan, Yana-volcan y Gua- 
gra-h.alma-volcan. Los indfgenas designan con la pa- 
labra "volcan," a las corrientes de lava, cuya superficie 
escabrosa, compuesta de bloques y costras escoriaceas, 
na conservado un aspecto relativamente fresco, de las 
masas en otro tiempo igneo flufdas. 

La corriente de Guagra-hialina-volcan, se destaca 
claramente, a pesar de la vegetacion que la cubre; la 
constitucion de su superficie difiere enteramente de la 
del terrene .que la rodea. La lava de esta erupecion ha 
recorndo, desde el lugar de su salida, en 4670 metros 
de altura , hasta su terminacion, 4070 metros, tin trayec- 
e \f . kll °metros, amontonandose en una alta lo- 
ma Al pie de esta se extiende una planicie verde so- 
bre la que se halla la casa de la Hacienda. 

. El primer piano consta de colinitas de toba volca- 
nica vestidas de yerba de los paramos ( Slipa, Andro- 
gen, Paspalum)^ los indios llaman Icku (paia). 
oai a s,ir nera , de - 1SlitaS ;° CU P an aquiyallfinire las 
E3EJ W exte ^ionc« de terrenomas 6 menos conside- 
rab es, los grupos de Ucmena, formando elastica y vo- 
luptuosa altombra de verdura, especialmente en los luc- 
res numedos. Las colonias de Kw^ ~~ -~i~ uiw. 



la planicie, y apenas permiten crecer junto a ellas, algu- 
na otra yerba de pasto. En la cercania de las habita- 
ciones humanas jamas falta la ortiga. Bloques grandes 
y pequenos de lava, vestidos con liquenes blancos, es- 
tan dispersos en la verde llanura; al contrario, los frag- 
mentos de piedra de que estan construfdos los muros 
bajos del gran corral, tienen una coloracion rojo parduz- 
ca, debida a otro liquen. 

Como representante de los pocos arbustos que en 
estas considerables alturas toman posesion entre la yer- 
ba de los paramos, se ostenta la Chuquiragaa (Ch. lan- 
cifolia, Kunth). Sus flores anaranjadas, de consistencia 
de paja, estan frecuentemente visitadas por los colibris; 
los indigenas atribuyen a la Chuquiragua, propiedades 
antifebrifugas. 

La riqueza de magnificas flores, que le es peculiar 
al paramo, en todos los meses del ano, hasta el li'mite de 
la nieve perpetua, y cuyo organismo es bastante resis- 
tente para poder soportar en cortos intervalos de tiem- 
po cambios de temperatura de 30 a 40 C, se encuentra 
representada por grupos de Genciana violeta ( G. rupi- 
cola) en el tamano y la forma, semejante a 11 n Crocus; 
una achicoria blanca (Archyrophorus quitcnsis); por 
una especie de Culiitium ( C. rcflexum) y por una As- 
teroidea (Bidcns humilis). Pero la que sobresale mas 
entre ellas, es otra Genciana (G. cernua) de flores ro- 
jo purpureas. Como forma extrana, se le van tan sobre 
las alfombras de Werneria, tallos de color rogizo, seme- 
jantes a esparragos, de un pie y mas de alto, compacta- 
mente agrupados. Es un Licopodio (Licopodium era- 
sum) el "Alumis" de los indigenas. 

En el Antisana, vemos solamente, entre las especies 
de aves propias a las altas regiones de la Cordillera, cer- 
nerse al Condor, y por el suelo a una Ibis grande, la 
"Bandurria" ( Thcristiats caudatus, Bood) caracten'sti- 
ca precisamente a la Cordillera oriental del Ecuador y 
en especial al Antisana; van con sus picos largos y en- 
corvados en pos de cacerfa. 

La altura de 4000 metros a la que corresponde una 



temperatura media anual de 5 C. excluye el cultivo de 
plantas utiles; pero, en cambio, por la produccion ex- 
pontanea de yerbas de pasto, favorece a la ganaderia. 
En el territorio de la Hacienda de Antisana, que tiene 
varias millas cuadradas, y que hacia el oriente, casi no 
tiene limites conocidos. se mantienen de cinco a seis mil 



reses y numerosas manadas de caballos y ovejas. 

Delante de la casa hay un lugar circunvalado de ta- 
pias, el corral, que sirve para contener el ganado, contar- 
lo, marcarlo y separarlo para la venta, en el rodeo ge- 
neral, que tiene legar solo una vez al ano. Para tal re- 
vista se necesita gran contingente de personas de a ca- 
ballo y de a pie, para buscar el ganado, en el terreno 
profundamente accidentado, en los valles pantanosos y 
en los declivios de las rocas, y hacerlos entrar al corral, 
Rodeos parciales, en que solo se reunen las manadas 
(aiajos) de ciertos lugares del paramo, los hace el urtu* 
cama (cuidador 6 guardian del cerro) y sus ayudantes, 
cada mes, 6 aun semanalmente. Tambien es obligacion 
del urcu-cama, visitar diariamente a caballo, aun cuando 
amanezca nevando y tempestuoso, 6 densas nieblas le 
expongan a perderse. En estas expediciones se infcr- 
ma de las costumbres de las manadas y de los animales 
que viven solos, de la eleccion de los pastos; y cuando 
el tiempo esta seco, enciende los pajon^es para favore- 
cer el retono de paja nueva. Su ojo espia siempre a un 
venado, y free u en tern ente, logra el buen ginete cazar a 
uno, con el auxilio de sus perros que jamas le aban- 
donan. 

Regresa el urcu-cama, halando al caballo cansa- 
do tras si. Sobre la montura cuelgan las patas de un 
novillo muerto. Por el vuelo circular de los condores, 
en un lugar muy apartado del paramo ha caido en cuen- 
ta, muy por la manana el atento vigilante, que ha roda- 
do 6 muerto con enfermedad una res. Se lanza a es- 
cape de su caballo a disputar a los hambrientos condo- 
res y a la jauria de sus inteligentes perros, medio muer- 
tos de hambre, que por instinto habfan tornado recta- 
mente el camino antes que el, siquiera una parte de la 



carne para su propia subsistencia. Siempre logra esto, 
y los hambrientos galgvs, le siguen cabizbajos tras la 
presa que les quito. 

Un lecho de rio, de paredes rapidas, la quebrada de 
Tinajillas, que separa las faldas parduzcas del Guamani. 
de la planicie verde, muestra en su filo superior, un po- 
deroso yacimiento de humus negro, como lo presenta el 
paramo, en casi todis partes. Este humus, magnihco 
para la vegetacion, vuelve a los caminos, despues de la 
lluvia, resbaladizos e impasables. En muchos lugares 
se convierte en pantanos viscosos, en los que, las bestias 
de los viajeros conocedores, se hunden hasta el vientre. 
pantano semejante se convierte tambien el corral 



los die 



general. 



La casa del Hato de Antisana, es una de las habi- 
taciones humanas mas altas del Ecuador, pues esta a 
4075 metros sobre el nivel del mar. 



4? El Antisana vist© del E.S.E. 

Punto de mira: la Ravija de San Joaquin, a los 
395o metros sobre el nivel del mar. El Antisana, nos 
presenta desde este punto, su lado inaccesible. Esta- 
mos en uno de los declivios de las "Cimarronas del An- 
tisana," cadena de montanas, que, como hemos dicho, 
esta compuesta de antiguas rocas cristalinas. El valle 
situado a nuestros pies," el de Chulcupaillana, forma, a 
lo menos superficialmente, el li'mite entre esa formation 
de rocas cristalinas y la volcanica del Antisana. Si las 
rocas antiguas se prosiguen tambien al otro lado del va- 
lle, no se puede juzgar por impedirlo una gruesa cubier- 
ta de escombros y tobas. 

De esta distancia, la montafia se nos presenta de 
figura conica. Pero una aproximacion a sus particula- 
ridades nos ensefia que la cima principal, como ya lo he- 
mos hecho notar anteriormente, circunda a un ancho va- 
tlle en forma de caldera, que se abre hacia el Este, y es- 
5 Hero ten rnrcc'ticio xcntirqi-fio. Este valle, indu- 



dablemente, es el crater dsl Antisana, sin embargo no 
se presenta dispuesto simetricamente en el cono, sino 
que la mas grande masa de la montana se halla en el la- 
do Norte de esa caldera. al paso que la limitacion de la 
mis ma por el lado Sur, se efectua por una pared delga- 
da y muy articulada. 

Esta caldera determina la forma de la montana, en 
tal escala, que no se puede conexionar su origen, sino 
con la formacion de toda la montana misma. Para esa 
formacion se excluye un amontonamiento sucesivo, duran- 
te varios periodos tambien sucesivos, separados entre si, 
por espacios de tiempo muy largos; mas bien se podria 
explicarlacon laaceptacion de un amontonamiento conti- 
nuado de las masas en un solo acto eruptivo muy pode- 
roso. dando a la montana, en lo esencial, la forma que 
hoy tiene. 

De las relaciones tectonicas del cono, en cste caso 
tan claramente perceptibles, se desprende al mismo tiem- 
po, que las masas de roca de las cuatro corrientes de la- 
va, relativamente moclernas, las que, como sabemos, es- 
tan situadas en las faldas Sud-oeste y Norte del Antisa- 
na, no fluyeron de ese crater; pues la profunda excava- 
cion de la caldera, existio, en todo caso, ya cuando se 
verificaron aquellas emiskmes, y de aqui que no poda- 
mos aceptar una subida de las masas fundidas hasta el 
filo del crater, para derramarse por este, como ha suce- 
dido en el Cotopaxi. 



5? El punto de erupcion de la corriente de lava de Antisanilla 
6 ''Keventazon de Muerte-pungo" 

Las diferentes montanas volcanicas del Ecuador 
ofrecen corrientes de lava prehistoricas; pero en el tiem- 
po historico, solo las tres, que aun conservan su activi- 
dad, Cotopaxi, Sangay y Tunguragua, asf como el Cha- 









ana, que probablemente tambien pertenecen a este 
■> tiempo, no estan autenticamente comprobadas. 



bn las tres primeras montafias, I 

fueron emitidas por el fi!o del crater, pero en el Chaca- 

topograf.ro, sino mas bien. en e'l -viu'iio), co.no la cons- 
truccion fundamental del mucho mas redente Antisana, 
prorrumpieron las corrientes, inmediatamente del suelo 
volcanico antiguo, en sitios, en donde no se presenta la 
serial de un nuevo lazo de union con el foco volcanico, 
que caracteriza a las montanas con crater. 

Dos corrientes de tal naturaleza, se encuentran en 
H macizo Chacana, que fueron emitidas en el siglo 
X\ III, concordando entre si, aim en las propiedades de 

tazon de Antisanilla" fluyo de las faldas occidentales del 
cerro mencionado, la de Potrerillos, tomo su on'gen en 
la parte oriental del sistema, cerca del limite de las mon- 
tanas de pizarras antiguas. 

El punto de partida de la primera, queda a la altu- 
ra de un poco mas de 4000 metros sobre el nivel del 
mar, en un valle lateral de la quebrada Guapal, y en 
verdad en los declivios meridionales del valle, que se 
comoone esencialmente de bancos de lava dacitica, cu- 
biertos con una espesa capa de toba. No ha experi- 
mentado la menor dislocacion el yacimiento de esos ban- 
cos, con motivo de la erupcion, y la abertura craterifor- 
me en ellos, parece haberse formado mas bien por de- 
rrumbamientos en el momento del derrame de la lava, y 
no por una explosion precursora, pues en sus alrrededo- 
r es faltan por completo, los materiales sueltos que acom- 
panan 6 mas bien, que son el producto de dichas explo- 
siones. Entre este punto de salida y la terminacion de 
la corriente, cerca de la hacienda de Pinantura, hay una 
distancia de 5 a 6 kilometres, con un desnivel de cerca 
de 1000 metros. La lava ha debido sermuy flufda, pas- 
tosa y su emision bastante tranquila; de alii que no ha- 
>'a recorrido solamente a lo largo de su trayecto, si- 
guiendo la inclinacion del terreno, sino que tambien (uc 
"npulsada hacia la parte superior del valle, y regresan- 
dose despues para formar cascadas de lava. 



Desde la "Puerta de Guamani" [camino de Pinan- 
tnra al Antisana] se ve como se ha precipitado la co- 
rriente desde un alto barranco formando una cascada 
muy ramificada. La circunstancia de no haber llenado 
la lava a todo el valle, sino amontonadose en el forman- 
do un elevado baluarte con taludes rapidos, nos deja 
presumir el grado de consistencia que ha debido poseer 
cuando su emision. La superficie de la corriente, como 
tambien los declivios de aquella valla, estan cubiertos de 
fragmentos de escorias de un color pardo oscuro - 

Todavia se dejan notar en la masa de la corriente 
las senales claras y frescas del movimiento y enfriamien- 
to, de manera que no se puede asignarle una edad pre- 
historica, tanto mas, cuanto la vegetacion, que quiere 
tomar posesion en ella, queda hasta el dia muy escasa, a 
pesar de las muy favorables condiciones meteorologicas. 

No poseemos dato seguro de la fecha en que acae- 
cio aquella erupcion, y esto es sorprendente, porque ha 
debido ser visible desde Quito. Solo en el ultimo tiem- 
po de su permanencia erTesta ciudad, el senor Doctor 
Wolf obtuvo un documento escrito, segun el que, la ha- 
cienda de Yurac, cedio a la de Pinantura, por los anos de 
1760, una parte de sus terrenos [potrerosj, situados en 
la banda meridional del valle, porque el ganado no pudo 
atravesarlos a causa de la corriente de lava (la revcnta- 
zon) [,]. 



6? El punto de erupcion de la corriente de lava de Papallacta 
4, La reventazon de Potrerillos'' 

Para estudiarla, nos situamos cerca de Yolcan-Co- 
cha, a 3850 metros sobre el mar. 

El cerro que esta al frente, forma la terminacion de 
un largo declivio del Noreste de la montana Chacana. 
Su superficie esta cubierta con la vegetacion de los pa- 
ramos, pardo amarillenta. Desde alii baja un piano ver- 

! 1 j Th. Wolf.-Oeogr. y Gei 1. del Ecuador, pag. 357. 



de, ligeramente inclinado, que de lejos se asemeja a una 
dehesa [potrero], ocasionando el nombre de Potrerillos 
que lleva aquel cerro. y 

En el rapido filo Sur de esta superficie verde, se ha- 
11a a los 3947 metros de altura, el punto de partida de 
una gran corriente de lava que broto en forma de cas- 
cada sobre la falda de la montana, descendiendo a un va- 
lle, situado a 300 metros mas bajo y cubriendolo en toda 
su anchura. Tan grande fue la masa de material emiti- 
do, que pudo correr la lava reunida, varios kilometros 
valle abajo; su termino alcanza a las cercanfas del pue- 
blo de Papallacta en una altura de 3341 metros. Por 
consiguiente el desnivel entre el punto de partida y el 
de la conclusion de la corriente de lava importa sobre 
600 metros. 

En plena concordancia con la Reventazon de Anti- 
sanilla, las masas eruptivas no manaron de un crater ya 
preexistente, ni tampoco se caracterizo por la erupcion 
de un cono de escorias; la emision de las rocas igneo 
fiufdas tuvo lugar inmediatamente en el suelo de la mon- 
tana dacitica, y parece haberse derramado tranquila- 
mente desde el principio hasta el fin. La configuracion 
de los declivios de la montana en los que fluyo la lava, 
ocasiono la bifurcacion de la corriente, en dos brazos, 
dejando a la antigua montana encerrada como un alto 
pilar en forma de isla. 

Por la detencion del valle y al mismo tiempo por 
el regreso de una parte de la masa de lava, aqui, como 
en Muerte-pungo, por la Reventazon de Antisanilia, se 
produjo un pequeno lago, llamado Volcan-cocha. 

Desde nuestro punto de mira se muestra la cresta 
de montanas de los extensos alrrededores de Papallacta, 
> r que probablemente deben estar compuestas de anti- 
guas rocas cristalinas. 



7? El Antisana y el Chacana vistos del Sodoeste 

La vista que se tiene desde la "Loma de Fala" [i] 
sobre el Antisana y Chacana, es en alto grado instructs 
va, por lo siguiente: 

1?) porque nos presenta a esas montanas en su 
completo desarrollo, de este a oeste; 

2?) porque nos pone de manifiesto, las relaciones 
mutuas de la connguracion superficial del macizo Cha- 
cana, los vestigios de su abovedamiento, y la posicion de 
sus cuspides [Mirador del Chacana, Tabla-rumi, Filo 
Cachi-yacu, Ouinchirumi, Guachafili, Chusalungo f 
otras muchas]; 

3?) porque nos deja divisar las relaciones topogra- 
ficas, del probablemente moderno cono de Antisana y de 
la construcci6n Chacana, asi como las de las antiguas 
montanas de micaesquista; 

4?) porque podemos juzgar en sus conexiones exte- 
riores de los lugares de partida de las nuevas corrientes 
de lava que emanaron del cono Antisana, por una parte, 
y por otra, del Chacana, especialmente con la gran co- 
rriente delava de Antisanilla. 

El macizo Chacana, cuya situaci6n y extructura, 
conocemos ya de un modo general, desde nuestro punto 
de mira, la Loma de Fala, muestra claramente las pecu- 
liaridades de su tectonica; pues visto desde alii, se ob- 
serva como los cerros arriba mencionados, Guachifili, 
Ouinchirumi, Mirador de Chacana y Urcucuy se orde- 
nan rodeando a una gran caldera formada por dos valles 
profundamente cortados. Como pared divisoria, se le- 
lanta entre estos valles, la ancha cuchilla de Cachi-yacu. 
FA mas occidental y mas profundo de los mismos, es el 
de Muerte-pungo; el oriental, el de Turi-ucu. En el 



! de Muerte- 



ongen la poderosa cornen- 



na de Antisanilla, Caracten'stica para la < 
La Lena de Fa 






tura interior de todas estas montanas del Chacana, es 
tambien la estratificacion de los bancos de lava, como se 
manifiesta en descubierto en la rapida pared meridional 
del cerro Guachifili. Los bancos cuyas cabezas asoman 
aqui a la luz, estan en yacimientos paralelos a las faldas 
del cerro, y en extensiones ya mayores, ya reducidas. 

Segiin nuestra concepcion, de las relaciones topo- 
graficas, deberfamos consideraral Tabla rumi, como per- 
teneciente al grupo de los cerros Chacana; por el con- 
trano vemos en la caldera valar del Chusalongo y en los 
picos piramidales de su circunvalacion, los indicios de 
un sitio eruptivo especial, sin poder, por otro lado, atri- 
buirle una fecha mas reciente para su origen. 

Como puntos de orientacion en esta parte de la al- 
ta meseta, debemos mencionar: el Mirador de Maucaro- 
deo, los cerros de Curiquingue y Jacatuna de Nunu-lo- 
ma. Sobre estas montanas de naturaleza aun volcani- 
ca, se destacan en el horizonte, los picos de San Joaquin 
grande, San Joaquin chiquito y Santa Rita, como partes 
integrantes de las montanas de pizarras antiguas. 



8? Ensayo de ascension al Antisana 

( Nota del Doctor Stilbel) 

Emprendi la ascension al Antisana, el 25 de Setiem- 
bre de 1871, con tiempo excepcionalmente hermoso. 
Sah' del Hato, antes del amanecer, llegando a la falda de 
escombros, sobre la corriente de lava de Sarahuasi, a las 
8 y 30; en este punto, me vi precisado a dejar las cabal- 
gaduras. A las 9 alcance, en los 4615 metros de altura, 
al campo de nieve, y a las 9 y 30, en los 4856, el ultimo 
sitio desprovisto de nieve. El campo de esta, que gra- 
dualmente se presentaba mas y mas rapido, no ofrecia 
obstaculo alguno a nuestra ligera marcha ascendente; 
cuando repentinamente nos vimos cortados por una an- 
cha grieta de ventisquero, que atravezaba de Norte a 
Sur, Despues que hubimos descubierto su punto mas 



angosto, nos atrevimos a saltarla, mi Mayordomo Euse- 
bio Rodriguez y tres peones que me acompafiaban. El 
otro lado de la grieta, estaba tambien cubierto de nieve, 
pero una superficie de hielo desgarrada infinitamente, 
nos facilito el paso, en una larga extension del trayecto. 
Despues de algun tiempo, a la rapidez siempre crecien- 
te del ascenso, se anadio una superficie de ventisquero, 
en extremo fatigosa, tanto que mis tres companeros indi- 
genas resolvieron emprender al instante la retirada. No 
espero jamas volver a ver, tal amontonamiento salvaje y 
al mismo tiempo tal levantamiento de las masas y blo- 
ques de hielo, como en esa ancha y empinada plegadu- 
ra, que separa, la parte mas alta del cono de nieve del 
Norte, de la en forma de torre del lado Sur, y en la que 
se encajona un ventisquero descendicndo hasta muy aba- 
jo. Un deslizamiento gradual de este ventisquero ape- 
nas puede explicar tan poderosos rompimientos y dislo- 
caciones; quizas, tengamos aqui, mas bien un ejemplo 
ran'simo de la accion de un terremoto. Adelantabamos 
en medio de este laberinto de bloques de hielo, como in- 
sectos extraviados en un azucarero, completamente lleno. 
Hasta la i y 45 p. m., proseguimos nuestro fatigoso 
ascenso, solo interrumpido por ligeras pausas, y como 
estabamos desprovistos de los utiles indispensables en 
tales ascensiones, no dejaba de ser peligrosa. A esa ho- 
ra llegamos, a un punto que queda muy cerca de la par- 
te mas baja del filo del crater, y que a la vista, solo un - 
salto de gato (katzcnsprung) nos separaba de el; pero 
nos vimos rodeados de grietas de la helera, que nos qui- 
taron toda posibilidad para alcanzarlo, pues debiamos 
descender por la misma via de nuestra penosisima es- 
calada, y buscar una nocva para emprenderla. Para 
ello nos faltaba tiempo, 

Bajo estas dificultosas circunstancias habiamos co- 
locado y leido el barometro de mercurio. Las grandes 
precauciones que tuvimos que emplear en el descenso, 
nos quito tanto tiempo, que nos apresuramos, antes de 
que oscurezca, a ganar el sitio en donde habian queda 
do las bestias al cuidado del urcu-cama, y que esperaba 



Menciono este pequeno episodio, para ligarlo con 
un recuerdo. El urcu-cama, que toda su vida ha habi- 
tado en el Antisana, que ha subido y bajado diariamente 
en sus declivios, y que considera al cerro como de su ex- 
clusivo dominio, habfa, como nos dijo despues, observa- 
do con atencion nuestro ascenso y descenso y habfa da- 
do su opinion, sobre cada uno de nuestros movimientos 
en el hielo, continue casi reprochandonos: "Pero usle- 
des no han llegado a la cresta. Hace algunos afios, un 
cspvuo/, un scfwr lis pa da, //ego has fa arriha; yo mismo 
te vi, el estaba en elfilo bianco como un gal/inaso." Es- 
ta sencilla narracion es la expresion mas fiel de la ver- 
dad, y particularmente por esa comparacion con el ga/li- 
nazo, tan bien escogida, se cae en la cuenta que no na- 
cio en la fantasia del viejo urcu-cama. Tales razones 
convencen, que no fue el senor Eduardo Whymper, sino 
el seiior Espada, el primero que haya dirigido su mirada 
desde la ciispide, al crater lleno de hielo del Antisana. 
El senor Marcos Jimenez de la Espada, es un erudito 
espafiol que en comision de su Gobierno, emprendio nna 
expedicion cientifica, a diferentes partes de Sud-Ameri- 
ca. Al mismo debemos agradecerel presente de un do- 
sobre la primera ascension al Pichincha, por 



Toribio de Ortiguera en el ano 1582 [Boletin de la So- 
ciedad Geografica de Madrid, T. XXIV, 1888.— V. Th. 
Wolf, Geografia y Geologfa del Ecuador, pag. 347]. 

Respecto a sus propias opiniones sobre el Antisana, 
nota el senor Whymper lo siguiente ( Travel amongst 
the Great Andes of the Equator, p. 197 ' ): "No vimos 
ningun crater abierto, ni cosa parecida en parte alguna 
del Antisana; aunque, cuando llegamos al borde de la 
gran grieta. apercibimos fuertes emanaciones de vapo- 
res sulfurosos. No obstante, el doctor W. Reiss, dice 
en las Memorias de la Sociedad Geografica de Berlin 
del ano 1880, que hay un crater abierto hacia el oriente, 
y lleno con un ventisquero, de donde fluye una corri«lte 
impregnada de azufre, y yo presumo que debe refenrse 
a la hoya del ventisquero que vimos abajo. 



Alturas del Antisana y sas alrrededores 

El cono cubkrto tie nicer Cuchilla en el lado oeste, 

mts. de la quebrada Azufre, nits. 

( Yispide del Antisana...T. . 5756 parte superior 4361 

Limite inferior de la nieve La roisma parte inferior 4166 

en el pie sudoeste cerca Hondon de la quebrada Pie- 

•1-: IV-a-allpa 4618 dra Azufre 3935 

Li mite inferior en el lado 

noroeste 4784 La base del A ntwma m sus limi- 

Lnmte interior en el lado lactones Sur a Si.doestc, 

«'!';iv volean 4721 Antisana, Hato 4075 

Limite inferior en el lado Micaeoeba . . . 3951 

oeste cerca de Yana vol- Miealoraa .*. .'.'." ".".".' ...... 4161 

^n 4694 Jaeatuna de Xunu-loma, 

Pie de la helera que llena eusplde 4278 

al valle del crater; lado ]{,.„,„,',„ del no Hatunpun- 

E.S.E. de la montana.. . . 4200 uo-huaieo eon el rio Tol- 

Punto mas alto sin nieve, do-huaico 3826 



ivoea ne-ra del.ajo de la Mirad-r ,i,- Ma ^arud-o. . . 4210 

euspide haeia el Sur .... 519:3 Hatuc-pamba 4066 

71 ,. . . . . 7 , Quebrada de Hatuc-loma, 

Ar/ "'"' < <».''■>•""■>" < h! ><»"> necado. paso al Mirador de Man- 

F ttt,ttTt^ ^° de0 -'" ° 991 

„ oes * e • • : P - 6 SU - 4536 MS C ° } ' ien AnUs\]T 

C orral-cucho 4540 

Sau Si, no,,- maehai-e.xeho.. 4444 Sarahuasi-volean, sitio de 

C'erro <i .wnnaui en el lado erupcion de la lava 4714 

r >^ T . " ,, **>9 Saiv.bu.d-vclcan, fin d, la 

Cnrr.. de .Jvieatuna en el la- corriente 4177 

r d f ° ?" * " ' 42W (bia.ura-ialina volean,' pun- 

C-utu-loma 4256 to de erupcion 4670 

;- V ' ,S , 1,a '' ,1>a 4t73 tiuagra-ialina volean, fin de 

\ ■ ' , " ;, 4 " 01 la eorriente eerca del Ha- 

" '.ntisana 4073 

;an, punto de erup- 






b»4u 



fil.-de 



5053 

Vana-volcan. fin de la co- 
M ™nte 4604 

Mauea inaclmi-volcan, pun- 



del brazo W, Las Ci mammas de Ant is 
•■n Santa Lucia Paeclia... 42.">8 {mantanns no rolcdnica. 
) unto de contacto de la la- 
va Guairra-ialina, con el Quebrada Cliulc<>i>aillana 
borde W. de Sarahuasi- larroyo limitrofc cntr< 
volcan 4300 los ten-ones volcanicos : 

Los rrrros de Medial tma, Jado cainino a San .I«>a<tuin-l<> 



CATETEMSWI V CBETROTOMIA IXTEBXA 



Eustorgio Salgado Vivanco, 

quieti in dcdicn it hi Corporacioii '" Ksfudios dr Medici, 



Juzgo.Senores, que muy poco 6 nada de nuevo pue- 
de decirse, en una tesis doctoral, ya sobre enfermedades 
que, por muy comunes y extendidas en todos los paises, 
han sido tratadas lata y eruditamente por sabios profe- 
sores, ya, tambien, sobre puntos cientificos controverti- 
dos, en cuya discusion han terciado con luminosas doc- 
trinas las mas notables eminencias medicas, asi europeas 
como americanas. iQue podria yo anadir, Seiiores Pro- 
fesores, a lo que sobre tuberculosis han dicho Panas, J 
Grancher sobre sifilografia Ricord y Fournier v sobre 
los intrincados problemas biologicos Spencer, Huxley 
etc., etc. 

Y no es porque yo crea que, en todas esas enferme- 
dades y en todos esos problemas, la ciencia haya pro- 
nunciado la ultima palabra; no, yo pienso al contrario, 
que, a medida que el tiempo avanza, en virtud de la mar- 
cha progresiva de la humanidad, en cumplimiento de la 
innegable ley del perfeccionamiento, la ciencia, en to- 
das sus amplisimas esferas, tiene tambien de prosperar 



lasta los modefnos tiempos en que los grandes pro- 
fesores franceses y alemanes han arrancado, como pro- 
digiosos magos, 'sus secretos a la naturaleza, cuantos 
descubrimientos no se han hecho, cuantas dolencias no 
se han curado! Y la obra no esta completa aun: resef- 
vados le estan al Porvenir el descifrar muchos arcanos, 
el solucionar varios problemas. 

He querido, pues, presentaros como tesis tin trabajo 
practico, fruto de mis observaciones atentas en las salas 
del hospital, junto al lecho del enfermo, y en casos par- 
ticulars con el profesor Senor Doctor Cevallos. Y he 
elegido como tema de ella, el Cateterismo y la uretro- 
tomla interna, ora por la gran importancia que tienen, 
ora porque las estrecheces de la uretra son muy frecuen- 
tes. Para no cansar vuestra atencion, procurare que la 
presente reuna las condiciones de concision y claridad. 

Ocurrio que cierta manana, en la visita diaria de la 
sala de S. Jose del Hospital de S. Juan de Dios, el enfer- 
mo que ocupaba el lecho N° i, manifestdme que, hacia 
algun tiempo, tenia dificultad de orinar. que despues de 
mucho esfuerzo solo podia conseguir que le saliese la 
orina en chorro muy delgado, que a cada instante se in- 
terrumpia. En vista de este trastorno funcional, se me 
ocurrio, desde luego, el diagnosticar una estrechez de la 
uretra, y, como no se hallase presente en ese momento 
el Jefe de la Clinica Quirurgica, me decidi a efectuar el 
cateterismo para confirmar el diagnostico. Antes de m- 
troducir la sonda llego el Senor Doctor Cevallos, y, por 
jas preguntas que le hizo al enfermo, comprendi que yo 
»ba a proceder con ligereza. 

Efectivamente, muchas enfermedades de la uretra 
Pueden simular una estrechez e impedir el cateterismo; 
mal podia, pues, asegurar, a primera vista, que se trata- 
b a de la enfermedad por mi diagnosticada. 

El diagnostico preciso es de absoluta necesidad para 
la uretrotomia interna; por tanto, debo aclarar un pun- 
to tan importante. 

Demos, como desde luego se supone, previo el exa- 
men subjetivo, que se quiera cornprobar, por medio del 
cateterismo, una estrechez de la uretra. Se comprende 
b ien que la idea, el principio de esta comprobaci6n par- 
tiradelpunto en donde se encuentre detenida la punta 
^el cateter. Ties son los sitios, fijos casi siempre, en 



los que puede detenerse el instrumento: la fosa navicu- 
lar, el cuello del vulvo y el cuello de la vejiga, sin nom- 
brar otros intermedios en los que puede, tambien, dete- 
nerse. No me concretare sino a los dos ultimos, por ser 
los mds interesantes. 

Siempre se debe principiar el cateterismo por una 
sonda de calibre normal, porque si es una muv delgada 
se ccrre el riesgo de hacer un diagnostico de estrechez, 
cuando en verdad no la hay. Evidentemente, una son- 
da delgada puede detenerse en cualquiera de los muchos 
diverticulos que forman los conductos escretores de la 
prostata, conductos eyaculadores, glandulas de Cooper, 
etc., en el interior de la uretra. 

Practicando la uretrotomia interna el Senor Cirujano 
de San Jose en la persona del Senor N. S., en Diciembre 
de 1904, se encontro con esta dificultad, cuando trataba 
de mtroducir la directrix del conductor de Maisonneuve. 
bi esta maniobra se hubiera practicado por via de inves- 
tigacion en uncaso dudoso, ^no podia facilmente asegu- 
rarse por quien no fuera practice que habia estrechez? 
* ero si a pesar de haber hecho el cateterismo con una 
sonda de calibre normal, se nota que, en el punto corres- 
pondiente a la uretra membranosa, se detiene el pico de 
Ja sonda cuando se ha efectuado el movimiento de bas- 
cula; no se puede decir a priori que haya estrechez. Es- 
ta porci6n de la uretra es atacada muchas veces de con- 
tracciones espasmodicas que impiden en absoluto la en- 
trada de la sonda; y, como estas contracciones se produ- 
cer en muchos enfermos al comenzar la maniobra, pue- 
den inducir a un error. Citare un caso. En la manana 
del # 5 de Maizo acompaiie al Cirujano de la sala de S. To- 
se a practical' una lavadura de la vejiga al Senor N. P- 
que sufna de una cistitis cronica. Como de costumbre, 
qutso mtroducir la sonda y le fue imposiple, probe a in- 
troducirle yoy tambien pocopude: se trataba, pues, de 
una contraccion espasmodica. 

En estos casos, se debe dejar la sonda colocada en 

c a es U e r i, r rVt, e a SPe ^ r Cieit ° eSpad ° de tiem P° hasta ^ Ue 
cese la contiacaon; porque, de otra man era, con la mi 
>or tacihdad se puede abrir una falsa via cuva cicatriz 
no°la U tenr a en brGVe ^ estrechez 6 una f!stu ^ en quien 



medades de la uretra, debo insistir sobre este punto, ya 
que con ello he de aclarar un asunto bastante d'ficil. 

El 14 de Abril acompafie a su visita domiciliaria al 

Senor Doctor Cevallos para curar al Senor V en 

quien se verified una castracion; en ese entonces, como 
dicho senor sufriera de contencion de orina, fui reco- 
mendado para practicar un sondeo. A tres centimetros 
mas 6 menos del meato, encontre una estrechez la que, a 
mimodo de ver, correspondia a la fosa navicular y mds 
abajo, correspondiente tambien al cuello del vulvo, halle 
otra que con mayor esfuerzo pude franquear, y, cuando 
llegue al tiempo de bascular el instrumento, note que el 
pene se retorcia sobre si mismo, diriguiendose a la iz- 
quierda y senti, desde luego, un obstaculo insuperable;, 
retire la sonda y renuncie a la maniobra; insistio el Se- 
nor Doctor Cevallos y hubo tambien de renunciar por- 
que era invencible la resistencia y ademas el enfermo 
sentia grandes dolores. Ahora bien, <;se trataba de una 
simple estrechez del cuello de la vejiga 6 de una hiper- 
trofia de ambos 6 de uno solo de los lobulos de la pr6s- 
tata 6 del lobulo medio? Nada podre decir, porque si 
se le curaba de otra enfermedad, mal he podido indagar 
una cosa, que, si bien me interesaba, no era prudente ha- 
cerlo. Pero, a juzgar por los datos que da la clinica, co- 
mo la edad (pues pasa de setenta) y ciertos sintomas que 
no son del caso enumerar, me inclino d creer que se 
trataba de una hipertrofia del 16bulo medio de la pr6sta- 
ta. Conviene, pues, explicar lo que en estos casos pue- 
de ocurrir. 

Cuando el cateter se encuentra detenido en la por- 
tion prostatica de la uretra, tres casos puede hacernos 
sospechar: — 1° hipertrofia de ambos lobulos, de la pros- 
tata, lo que trae por consecuencia la disminuci6n del 
diametro de calibre de la uretra prostatica, en cuyo ca- 
so, habra alguna dificultad para la salida de la orina y la 
sonda encontrara" resistencia para llegar a la vejiga; 

2° Hipertrofia de uno solo de los lobulos. 

Aqui habra una verdadera disminucion de la uretra 
prostatica, pues la uretra parece que se introduce en el 
lobulo opuesto al de la hipertrofia, travendo como cam- 
bio funcional el aumento de la disminucion urinaria. 
La sonda llegada al nivel de la hipertrofia, encontrara 
un obstaculo casi insuperable para llegar a la vejiga, 
sicndo, por tanto, muy expuesto que se produzca una 



rotura, al hacer esfuerzo para su introducion. Se debe 
practicar muy suavemente, sacando y reintroduciendo 
hasta que se amolde al canal deformado, lo que no se 
consigue sino con las sondas blandas; 

3° Hiperlrofia del lobulo medio. 

Este es el caso mas complicado que puede con suma 
facilidad hacer caer al cirujano en un gravisimo error. 
Si introducida la sonda, despues de haber atravesado la 
porcion esponjosa y la membranosa, y ejecutado el mo- 
vimiento de bascula, se nota que, a pesar de estar en su 
mayor parte adentro, impide la salida de la orina «jque 
podra creer el cirujano? 

Evidentemente, con el desarrollo del lobulo medio, 
la uretra se ha levantado, viniendo a formar casi un an- 
gulo recto con la porci6n anterior, raz6n por la que la 
uretra, por una parte, aumenta en longitud y, por otra, 
presenta al pico de la sonda un obstaculo insuperable, 
un infranqueable muro, trayendo, como sintomas con- 
secutivos, la retencion 6 incontinencia de orina, lo que, 
a primera vista, parece un contrasentido. ^C6mo se 
pueden veneer y que maniobras hay que ejecutar para 
salvar estos inconvenientes? Como esta demostracion 
seria larga y no es mi proprisito sino hacer una lijera re- 
sefia de las dificultades del cateterismo en los infinitos 
casos en que podemos errar, s61o os recordare muy de 

lijero el caso del Senor V que intuitivamente se 

aplicaba el tratamiento aconsejado para la retencion de 
la orina dependiente de hipertrofia del lobulo medio de 
la pr6stata. Tomando un mandril lo colocaba el Senor 

V en una sonda de caucho rojo, y, de pie, y con 

mucha dificultad, se introducia casi toda ella, saliendo 
la orina cuando apenas asomaban dos centimetros fuera 
del meato, notandose, desde luego, un aumento en la 
longitud de la uretra. 

Si tantos motivos de error tiene el cateterismo ^co- 
mo se reconoceran las verdaderas estrecheces? El inte- 
rrogatorio hecho al enfermo debe dilucidar la cuesti6n, 
ya que, segun terminantemente lo dice el Seflor Tillaux, 
dos origenes reconocen las estrecheces de la uretra: uno 
inflamatorio y otro traumatica Citare un caso practico 
de cada uno. 

Hace un arlo y medio que el Sefior S , de 22 

aiios de edad, contrajo una blenorragia. Por mal y mal 
cabo, se euro durante los primeros meses, y, despechado 



al fin, abandon6 el tratamiento que habia seguido hasta 
entonces. quedando con la gota militar 6 lo que propia- 
mente se llama blenorea. Al fin de este tiempo, acudio 
al consultorio del Senor Doctor Cevallos y manifesto 
que habia notado que el chorro de la orina estaba dis- 
minuido de volumen, que cambiaba de forma a su salida 
del canal, que tenia frecuentes deseos de orinar y que se 
tardaba mucho en hacerlo. Practicado el cateterismo, 
se noto que la punta de la sonda se detenia a 12 centi- 
metros proximamente del meato; habia, pues, una estre- 
chez de orina inflamatoria, que estaba localizada en el 
punto preciso, la uretra vulvar. 

Un segundo tipo para las estrecheces de origen trau- 
matico es el que ahora ocupa el lecho N° 38 de la sala de 
San Juan de Dios, de edad de 64 anos proximamente. 

«Hace 15 anos mas 6 menos, dice, se me resbalo el 
pie y cai a horcajadas sobre un palo que servia de puen- 
te, sintiendo un dolor horroroso y notando que me sa- 
ltan algunas gotas de sangre por el meato». Hubo mdu- 
dablemente una rotura de la uretra. 

Pasado algiin tiempo, como notara trastornos en la 
salida de la orina, acudio al Hospital cuando era jefe de 
la clinica quirurgica el Senor Doctor Echeverria. 

Hoy ha vuelto ya con una fistula en el penne a con- 
secuencia, sin duda^ de un abceso urinoso. Introducida 
la sonda, se detiene a once y medio centimetres del 
meato. 

Cuando en la etiologia de una enfermedad de la ure- 
tra, dicen los Senores Tillaux v Forgue, no encontreis 
un traumatism© 6 una blenoragia, de seguro no hay es- 
trechez. Segiin esto, por el minucioso interrogatono he- 
cho al enfermo, se puede comprender que se trata de al- 
guna de las enfermedades ya citadas. 

Esto apuntado, hablemos de la operacion. 

La uretrotomia interna, dice Reclus, es la operacion 
previa al tratamiento de las estrecheces, esto es, la dila- 
tacion, y anade el Senor Forgue: los casos que reclaman 
la uretrotomia son tres: 

i° Las estrecheces; 2 las de porcion peneana, y 3 
aquellas que se complican con hemorragia a cada dilata- 
tion, con retencion de orina, cistitis, orquitis, fiebre y le- 
siones y complicaciones renales. 

Sin ocuparme en hablar de los instruments propios 
para esta operacion, s61o citare los que conozco y que 



son mas usados: los de Maisenneuve v de Albarran. 

Con estos instrumentos, las uretrotomias internas 
pueden hacerse de dos modos- i° de adelante hacia atras 
con el de Maisonneuve, y 2° de atras hacia adelante, con 
el de Albarran. 

Con el de Maisonneuve vi al Seiior Doctor Ordo- 
nez operar a un austriaco, el Seiior F. B. Despues de 
34 anos de enfermedad y de haber sido operado en Fran- 
cia una vez, y aqui otra, por el Senor Doctor Ponce, el 
Senor Profesor de Anatomfa, previa cloroformizacion 
practico la uretrotomia interna con el uretrotomo ya ci- 
tado, cuya lamina cortante miraba hacia la cara superior 
de la uretra, lugrr en donde se encontraba la estrechez; 
pero, como tenia tambien dicho enfermo una fistula uri- 
nosa, desbrid6 la salida perineal, avivando con el ter- 
mocauterio el tejido esclerosado y colocando profunda- 

sala, continue yo la dilatacion progresiva. He aqui un 
caso incluido en los tres que cita el Seiior Forgue: el en- 
fermo sufria de una cistitis y, ademas, frecuentemente, 
era atacado de fiebre. 

En las repetidas ocasiones que he visto operar con 
buen exito al Sonor Cirujano de San Jose se ha seguido 
este metodo. Todos los casos que he citado estan in- 
cluidos en los q le presenta el Senor Forgue, por ejem- 
plo: el Senor V. . . . T. . . . complicado con cistitis y di- 
ficultad para la miccion, el Seiior N. E. con cistitis y be- 
morragia a cada dilatacion; y otros mas, cuya enumera- 
cion a manual operatorio omito porque seria cansaros 
demasiado. 

Por el segundo metodo 6 de atras hacia adelante, vi 
operar en la persona del Seiior N. S., ya citado, hacien- 
do uso el Cirujano del uretrotomo de" Albarran para la 
porci6n peneana y del de Maisonneuve, para la uretra 
posterior. Esta practica podria, pues, llamarse mixta: 
el caso del Senor S. esta, pues, incluido en uno de los 
tres exigidos por Forgue, es decir, el de las estrecheces 
multiples. 

En la uretrotomia interna, lo esencial esta en que la 
bujia conductriz atraviese el orificio estrechado para que 
sirva de guia al conductor, lo que, muchas veces, no se 
consigue sino despies de mucha paciencia y mucho 
tiempo, sobre todo, si se hace uso de las bujias de Mai- 
sonneuve, que son sumamente blandas. Asi tuve oca- 



URETKOTOM1 



sion de ver la gran dificultad con que tropezo el Ciruja- 
no tantas veces citado, para introducir la bujia conduc- 
triz en el orificio estrechado de la uretra del Sefior N. J. 
a quien se le opero en Agosto de 1904. 

Hoy el Sefior Doctor Cevallos ha obviado un tanto 
el inconveniente que tienen las buji'as de Maisonneuve, 
que, por ser muy blandas no se prestan para la opera- 
ci6n, adaptando 'al conductor de Maisonneuve las de la 
coleccion Beniques de Guy6n que son un poco mas so- 
lidas. 

En los autores que me han servido para mi consulta, 
no he hallado una cosa que se me ocurre ahora, esto es, 
el estudio preciso de la situacion topografica de la estre- 
chez, porque puede acaecer que se crea que la estrechez 
esta en la cara superior del conducto, siendo asi, que se 
halla en la opuesta (lugar casi de predilecion). Si, pues, 
bajo este supuesto, hacemos uso del uretrotomo, cuya 
lamina cortante mire hacia arriba, habremos producido 
una herida traumatica que, mas tarde, al cicatrizarse, da- 
ra origen a una nueva estrechez, habiendo quedado en 
su mismo estado la anterior. 

No quiero irisistir sobre todos los puntos de esta cla- 
se de operaciones, porque seria muy largo enumerarlos. 
Asi s6lo voy a circunscribirme a uno que otro punto 
esencial. 

Dicen los autores, que tratan de esta clase de opera- 
ciones, que una vez hecho el corte, se debe dejar por 
cuatro dias, por lo menos, una sonda fijada en la uretra, 
siendo preferible hacer uso de una sonda rigida para im- 
pedir, de este modo, la cicatrizacion del corte 6 que las 
orinas inflamen la herida. Esto, practicamente he nota- 
do que es irrealizable; pues, no se consigue que los en- 
fermos soporten, siquiera por una hora, la sonda coloca- 
da en la uretra. Ademas del dolor que les produce sien- 
ten tambien ahincos violentos de orinar a cada instante, 
lo cual, segun ellos, constituye un verdadero martirio. 
Para evitar los fenomenos de la infiltracion de orina por 
la herida y quitar la molestia que le causa al enfermo la 
permanencia de una sonda fija, lo mejor es colocar la 
sonda s6lo en los momentos en que el enfermo sienta de- 
seos de orinar. 

Despues no queda ya sino el tratamiento de las di- 
lataciones progresivas, que se han de comenzar con un 
bjnique de regular calibre, aumentando, asimismo, pro- 



WT.-TER1SM0 ' 



gresivamente, hasta llegar a conseguir que los numeros 
mayores pasen sin esfuerzo. Eso si, debe cuidarse de que 
esten siempre asepticos. Cuando ya se ha conseguido 
que los N"* 48 Carriere 6 38 Guyon, que corresponden a 
una uretra de ocho milimetros, pasen sin dificultad, se 
iran alejando las maniobras, no repitiendolas sino cada 
dos, cuatro, ocho, etc. dias, ordenando al enfermo que, 
siquiera cada ano, se someta al tratamiento de dilatacion, 
para impedir asi la recidiva que fatalmente sobreviene. 
Para esto, lo rnejor es aconsejar al enfermo que compre 
un Benique y aprenda a pasarselo el mismo, segun ha in- 
dicado el rsefior Cirujano de San Jose al enfermo que 
hoy ocupa el lecho N° n de la sala de San Francisco y 
al Senor N. E., que fue operado el di'a 5 de Abril del pre- 
sente ano. 

Observacion curiosa, y ya iba pasandola por alto: 
despues de hecho el corte de la estrechez, cuando se 
quiere introducir el benique, parece muy natural que es- 
te deba entrar sin dificultad, y, sin embargo, muchas ve- 
ces he visto que esto no es del todo facil; porque la ure- 
tra se deforma con la estrechez, haciendo, si no imposi- 
ble, al menos muy dificultosa la entrada del benique, si 
no va dirigido por la bujia. De estos he visto algunos 
casos, que no han dejado de llamar mucho mi atenci6n, 
puesto que no habia encontrado lo que al respecto indi- 
caran los autores de Clinica Quirurgica. 

Como habreis notado, Senores, en el curso de este 
trabajo, expongo y hago hincapie sobre algunas minu- 
ciosidades que, aunque parecen tales, las creo de mucha 
importancia, puesto que, son observadas en el lecho 
mismo del paciente y, como estas pudieran presentarse 
en repetidas ocasiones, sin que el Cirujano talvez se de 
cuenta de ellas, me ha parecido justo indicarlas, ya que 
sedan, acaso, lo que talvez pudieramos llamar: hallazgos 
Clinieo-Quirurgicos. 



BIBLIOTECA *?&mi&» DE OBRAS PREMIADAS 



Publica novelas, cuentos, etc., premiados en concur- 
sos publicos y obras fuera de concurso debidas a los mas 
distinguidos literatos espanoles. 

La mejor recomendacion de esta "Biblioteca" es 
decir que ha merecido alabanzas de literatos como los 
Sres. Pereda, Menendez Pelayo, Palacio Valdes, Balart, 
Sanchez Moguel, Silvela, etc. 

Los tomos que publica, contienen preciosos grabados 
de los artistas espanoles de mas nombradia y cubiertas 
tiradas a seis colores con el retrato del autor de cada 

PATRON ATO PRINCIPAL 

Excmo. Sr. Marques de Comillas. 
" " Conde de Bernar. 

" Conde de Canilleros. 
Iltmo. " Baron de Vilagaya. 
Excmo. " D. Joaquin Sanchez de Toca. 

OBRAS PUBLICADAS 

La Golondrina, (novehO por Menendez Pelayo. 
La Tonta (id.) por Solano Polanco. 
Epistolario. (id.) por Santander y Ruiz-Gimenez. 
Almas de Acero, (id.) por Rogerio Sanchez. 
La hija del Usurero, (id.) por Maestre. 
La Cadena. (id.) por Amor Meilan. 

Engracia, (tradicion hispano-romana) por Pamplona Es- 
cudero. 

ColeccioD de cuentos premiados, de los senores Menen- 
dez Pelayo, Lafuente, Solano Polanco, Teodoro Baro y 
S. Truyol y Plana. 

Pidanse en todas las librerias de la Republica 



mm tmtmmm 

V Universite de Quito, desirant accroitre ses Musees de 
Eoologie, botanique, mineralogie et ethnologie, s' est proposee de 
se mettre en relation avec Jes divers Musees d' Europe qui vou- 
draient faire ses echanges de collections, etc. A ce propos, elle 
est toute disposee d' envoyer aux Musees, publics ou particuliers, 
qui se mettront en rapport avec elle, des exemplaires de la fau- 
ne, de la flore, etc. equatoriennes, en echange des exemplaires 
etrangers qu' on voudrait, bien lui envoyer. 

Les personnes qui, voulant accepter cette excellente maniere 
d' enrichir leurs Musees, desireraient tel ou tel exemplaire, telle 
ou telle collection, par exemple, une collection ornithologique, 
n' ont que s' adresser a. 

"Mr. le Recteur de /' Universite Centrale de V Equateur. 



"Mr. le Secretaire de V Universite' Centrale de /' Equateur. 
Qnito." 

TRADUCCION 

m\m mmmmm 

La Universidad de Quito, con el objeto de fomentar sus 
Museos de zoologfa, botanica, mineralogia y etnografia, ha re- 
suelto establecer cambios con quienes lo soliciten; y a este fin, 
estara pronta a enviar a los Museos publicos d privados, que se 
pusiesen en correspondencia con ella, ejemplares de fauna, flora, 
etc. ecuatorianos en vez de los extranjeros que se le remitiesen. 

Quien, aceptando esta excelente manera de enriquecer sus 
Museos, quisiese un determinado ejemplar 6 una determinada 
coleccion, v. g.: una ornitologica, etc., dirijase al 

"Senor Rector dc la Universidad Central del Ecuador. 
"Seuor Secntario dc la Universidad Central del Ecuador. 



Us Iiilii Is It IiifiisiitI 

se canjean con toda clase de 
publicaciones cientificas y lite- 
rarias. Tambien se canjean 
colecciones de estas, con co- 
lecciones de los Anales. 

Para todo lo relativo a los 
Anales, dirigirse al Sr. Dr. Da- 
niel Burbano de Lara, Secreta- 
rio de la Universidad. 





VALOR DE U SISCRIPCIOX 






Si 


iscripci6n adelantada 


por un tomo, 








6 sea, un semestre. 




$, 


.20 


X 


umero suelto 




o 


.20 



-n? 9 - 



UKl'UBLK'A OKI, l-X'l AI"H; 



ANALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



JOMO 

ASto s 



SUMARIO 

Alotmcirtn dirigida por el Sr. Dr. Dn. Car) 



•^^s^ 



,! Sr. Dn. Jose Francisco, P 



QUITO 

IMPREMA U LA CN1YERSIMD CENTRAL, POR I SAENZ R. 
1005 



REPTJBLICA DEL ECUADOR 
X \ Afto 22,-Julio de 1905 \ 



ANALES 

UNIVER8IDAD CENTRAL 



$lacucidn dirigida par el $r. Br, Carlos Freile 2. 

a las senores estudiantes $ prafesares 

de la tyhwers'idud Central, 

can matiuo de la salernne Uistribucian de fremias 

del aria esealar de 1904 a J90S 



Senor Ministro, 



OR segunda vez me cabe la 
suerte de hablar, con caracter 
publico, en este recinto. Ha- 
cen diez anos, mas 6 menos a 




que se trato de reorganizar la Universidad Cen- 
tral, conforme a nuevos ideales polfticos. Cupo- 
me entonces la fortuna de asentar las primeras I 
mas necesarias bases sobre las que se sostendria 
en lo futuro la libertad de pensar; ya que el fin 
social de la ensenanza universitaria no habia sido 
otro que servir incondicionalmente a determinado 
sistema de ideas politico-religioso. Para asegu- 
rar tal proposito, se limitaba, se estrechaba el es- 
tudio de ciertos ramos del saber humano, mien- 
tras que se daba atencion esmerada a otros ver- 
daderamente inutiles, presupuestas las exigencias 
modernas. 

No mas trabas al libre vuelo de la inteligen- 
cia humana; nada de lindes insalvables; no mas 
horizontes limitados, fueron las ideas que entonces 
sostuve. 

^ Lleno de complacencia observo hoy, que la 
razon de los jovenes alumnos esta completamente 
emancipada de aquellas ideas que antes Servian 
como de premisas invariables, a las que debia su- 
jetarse todo razonamiento. Ahora se ensena pre- 
vio convencimiento de la verdad de los principios 
que se enuncian; ayer se los imponia con severas 
sanciones. 

Libre el estudiante, en la plenitud de todas 
siis fuerzas naturales, se dirige a la conquista de! 
saber y de la virtud conforme a su naturaleza ra- 
cional. En lo futuro los hombres pensadores que 
surjan de esta Universidad, se encaminaran per 
os escabrosos caminos de la ciencia, guiados por 
la iuz de su razon, guia segura en la via del pro- 



SRES, ESTU1 



greso, sin enganosos espejismos intencionalmen- 
te preparados por quienes temen todo adelanta- 
miento como a la muerte. 

Adelante, siempre adelante es el grito entu- 
siasta de la humanidad. Lo que se estanca se 
descompone, se corrompe; y la corruption, mata. 

Los frutos de vuestra obra, senores profeso- 
res, los recojera la patria en no lejano dia, cuando 
vuestros discipulos, cuyos corazones e inteligen- 
cia habeis encaminado por buen sendero, puedan 
darlos a conocer en la esfera de actividad que les 
senale el destino. 

La inculcation de tales 6 cuales ideas, ejerce 
poderosa, irresistible idfluencia en ios pueblos. 
De ellas dependen bienestar, progreso, habitos 
sociales, leyes. Si verdaderas y nobles, los con- 
ducen a la gloria; si falsas y egoistas esas ideas, 
dan con los pueblos en la esclavitud y miseria. 

Hombres educados en cierto molde inflexi- 
ble, se vuelven intolerantes; y la intolerancia, por 
regla general, da aptitud para verdugos, que no 
para ciudadanos utiles a la patria, sean cuales fue- 
ren las ideas politicks que profesen. 

Donde hay progreso y poder, alii ha habido 
un desarrollo espiritual completamente libre de 
toda traba. 

Debo confesaros, senores, que si por esta 
parte, por el progreso alcanzado en este sentido 
en la Universidad, estoy plenamente satisfecho, 



. 



me duele reconocer que la ensenanza de ciertas 
materias no ha podido colocarse en el estado en 
que esta en otros lugares, y en que la han puesto 
descubrimientos modernos. Teoria, pura teoria, 
por carecer de medios necesarios para que la en- 
senanza sea practica, verdaderamente practica, 
tiene que dar escaso 6 ningun resultado, con todo 
de la buena voluntad y competencia reconocida 
de los profesores. Tal vacio, es tanto mas de la- 
mentar, cuanto que en la hora presente, las nece- 
sidades mas elementales en el hombre y en la so- 
ciedad, no pueden satisfacerse de modo cumplido, 
sino con la aplicacion de los principios cientificos 
ultimamente descubiertos. 

La fuerza de ese misterioso fluido que cons- 
tit'uye el rayo, la de los rios correntosos y la ma- 
yor parte de las que con ellas muestra la natura- 
leza, las manifestaciones grandiosas del poder di- 
vino constituyen ahora las fuerzas del hombre ci- 
vilizado. Mas aqui, en el Ecuador, como domi- 
narlas, como apropiarselas, sino se facilita a los 
que a ello tienden la manera de hacerlo en peque- 
no, para que luego lo hagan en grande? Las 
ciencias esencialmente practicas se ensenan con 
la palabra, pero se confirman con la experiencia. 
Mientras no haya para conseguir este objeto, los 
medios indispensables, formaremos sabios, mas no 
hombres utiles. 

Por fortuna, es esteun mal transitorio. Hay 
un cuerpo de profesores que* honra a la Republi- 
ca, contamos con jovenes aptos y estudiosisimos; 
tenemos, por tanto, casi todo. Venga una mira- 



ESTUDIANTES 



rada solicita de nuestros legisladores, y nos ha- 
bremos salvado. 

Por otra parte, por que ha de turbar la des- 
confianza las alegres notas de esta fiesta, la mas 
hermosa de un pueblo culto, ya que vamos a pre- 
miar a los alumnos que han sobresalido por su 
aprovechamiento y virtudes? 

Jovenes favorecidos, desde ahora os abrazo 
efusivamente; y a vosotros Senores profesores, 
os manifiesto tambien mi congratulation por los 
frutos que habeis obtenido. 



**qf*> 



DISCTJRSO LEIDO 
DON ALFONSO M08C080 



Senores: 

Sinembargo de la persuasion de que con mi es- 
casisimo patrimonio intelectual, mal podre correspond^! 
a la honrosa confianza que me ha dispensado la Junta 
Administrativa, al designarme para que lleve la palabra 
en la distribucion de premios del curso escolar que rina- 
liza, he creido de mi deber presentarme ante vosotros 
y haciendo valer la benevolencia del ilustrado auditorio 
que presta solemnidad a esta fiesta del talentoy del est! 
mulo, ceder al atrevimiento de dirigiros la palabra, des- 
de la tribuna que ilustraron con sus relevantes cualidades, 
discipulos esclarecidos de la Universidad de Quito. 

Invoco, pues, vuestra indulgencia y a ella me acojo 
para creer que habreis de prestar atencion a la voz con 
que suena en mis labios la fe en los altos ideales de la ju- 
ventud ecuatoriana, anhelosa como nunca, de encauzar 
su labor entusiasta hacia la meta del enorandecimiento 
de la patria. 



ISCURsO LEIDO POR EL SR. UN. ALFONSO 



Y os vengo a hablar, Senores, del problema capi- 
tal para la vida de nn pueblo, de la alta idea que preside el 
desarrollo de la nacionalidad inoderna, de ese vinculo 
misterioso qiu;, escondido en las secretas reconditeces de 
la naturaleza huaiana, une los corazones y los cerebros, 
y presenta aqui y alii organismos distintos y variados, 
personalidades complejas anima las de tendencias armo- 
niosas, colectividades con su peculiar caracter, de- 
senvolviendo todas su actividad fecuuda dentro de la 
evolucion grandiosa que va marcando esa como mano 
de Dios a que llamamos ley del progreso."" 

El amor a la patria, he ahf, Senores, el asunto 
que tratare de bosquejar, no, desde luego, para apor- 
tar al riquisimo caudal de vuestros conocimientos, idea 
alguna nueva y que vosotros no la sepais, antes bien co- 
mo una mod-sta enunciacion de determinados puntos a 
los cuales deben detenido estudio las inteligencias ecua- 
torianas, dentro de ese inagotable oceano de problemas 
que abarca el objeto de mi discurso. 

Y es que, precisamente, cuanda los pechos juveni- 
les alientan con el vigor de la plena salud del alma y 
sienten ellos como se dilatan los ideales y palpitan las 
energias latentes a la caricia magica del estimulo, con- 
ceptuo provechoso el llamamiento a las voluntades que 
guardan la accion eficaz y bien intencionada para labo- 
rar en pro del porvenir ecuatoriano. 



"Son las nacionalidades producto del acaso, de las 
vasiones, de las guerras, de la mezcla fortuita de las 
?as?" Interrogase el sabio providencialista Laurent en 
i monumental Historia de la Humanidad; y al podero- 
| incentivo de tal pregunta, cual si entranara unconju- 
1 formidable, surgen del fondo negro de la prehistona, 
il caos de los siglos inescrutables, y ocultando siempre 



atu rale/a perfectible. 



146 DISCURSO LEIDO 

El trabajo lento de la Historia, con la maravillosa 
eficacia de sus leyes, se encarga de combinar las vicisi- 
tudes de la heroica lucha del hombre, viajero eterno ha- 
cia la felicidad que lo atrae fatalmente con el brillo de sus 
galas: y por el proceso gradual con que la naturaleza for- 
ma sus grandes obras, la cultura moderna ofrece a la con- 
sideracion del sabio este prodigioso fenomeno de la na- 
cionalidad, proyeccion misteriosa de la familia errante, 
a traves de los siglos y los siglos. 

Y cual sera el entendimiento que no se sienta ab- 
sorto ante la cristalizacion mas grande de las aspiraciones 
humanas? La rudeza primitiva hase trocado en ese re- 
finamiento artistico creador que apaga la sed en la fuente 
inexhausta de la belleza ideal y arranca de ella el halito 
vivificante con que anima las cosas de la tierra. La ti- 
niebla pavorosa que envolvia el alma del salvaje es hoy 
la luz fulgente que aclara los espacios infinitos y descu- 
bre cuantos y cuantos secretos de la creacion universal. 
El egoismo bronco de los hombres que alia se pierden 
en la bruma de un pasado ignoto, ha dejado el campo a 
la fraternidad humana que allega el pan a las labios que 
han hambre y unge con balsamo de olor los corazones 
menesterosos. Y en cambio de la fuerza que despeda- 
za y mata, el derecho ampara con sus alas inmensas a 
los hombres todos, iguales y libres para llenar en paz su 
mision en la vida. 

arte, fraternidad y libertad son estrellas 
ion que brilla en lo mas alto v que tocan- 
do con sus rayos de oro las fuerzas dormidas de los se- 
res pensantes, les impele de modo irresistible a la acti- 
vidad fecunda, siendo la resultante de esos conceptos 
umversales asimilados por las facultades del alma y 
adaptados a las condiciones de la 



de esa constela 






a, los orga 
naciones, las pa- 



mtegros y palpitantes de energias U 
trias de los diversos hombres del pla 

Pero tales organismos con fines propios, son al par 
medios necesarios del desarrollo del individuo relacion 
que impone a este el deber includible de conservarlos 
par. conservarse, de propender a perfeccionarlos para 



perfeccionarse, de querer engrandecerlos para engrande- 
cerse, surgiendo de aqui el mandato mas sublime del de- 
calogo civico: con el mismo amor que te amas, ama ci la 
patria. 

Y he aqui como un precepto moral que vincula la 
libertad y ata el albedrio, truecase por arte magica en es- 
pontanea oblacion del alma, y la rigidez inherente a todo 
deber se ablanda por modo maravilloso y puedese ya 
sustituir por la aspera palabra obligacion, el dulce voca- 
ble amor. 

Dotadas de existencia propia, las naciones arraigan 
en el corazon de la naturaleza que las presta savia y vi- 
gor por el concurso de infinitas causas. La resuUante 
cohesion de sus elementos individuals agrupados en 
prodigiosa estructura es la fuerza secreta que las hace 
vivir; y el amor a la patria es la corriente de eternos 
germenes que van y toman, renovando, en incesante la- 
bor, las ocultas fuentes de la vida nacional. 

Es el amor a la patria quien, como celoso guardian 
de un tesoro, vigila siempre por las libertades publicas; 
es el amor a la patria quien, con solicito afan, atiende al 
clamor de los dolores sociales; es el amor a la patria 
quien arranca de ella la rona de las instituciones cadu- 
cas; es el quien levanta el alma hacia la verdad y la belle- 
za, y abate hacia la prolifica tierra la abnegada frente 
del trabajo cuyas energfas, en comunion con las fecun- 
das de la naturaleza, producen los valores y preparan e*e 
resorte poderoso del comercio, que no solo lleva y trae 
mercancias y utilitarismo, sino tambien auras germina- 
Jes que refrescan los espiritus, convidandoles a desatar- 
se de yugos y proclamar la libertad amplia, unico ambien- 
f e propicio al pensamiento humano. 

Esta secreta virtud, cuya tendencia mira siempre a 
tan noble objeto no es algo postizo a la esencia racional, 
antes bien patrimonio congenito de ella la ha seguido 
1 or doquier en los vaivenes arriesgados de las genera- 
c, ones, sin abandonarla jamas en los desastres de las gran- 
aes ambiciones domefiadas, ni en las tragicas dispersio- 
n es de las derrotas formidabies. Luz que se apaga a ve- 



1 48 DISCURSO LEIDO 

ces, no es que ha muerto, sino que hay calores que se es- 
conden, y al ganar en intensidad, esperan la rafaga qu : 
ha de hacerles brillar con mas claros fulgores. 

Ahora. ayer, siempre, el amor a la patria ha sido el 
irresistible sursnm corda que ha devuelto la frescura 
primera a los estimulos gastados. Poderoso sentimiento 
que no acaba, en todos los tiempos ha golpeado dentro 
del corazon con sus potentes alas. 

Nunca olvidare la intima uncion con que senti pene- 
trar en mi alma la sutil idea artfstica que dejo Flaubert 
en una de sus infinitas pinceladas maestras. Prolonga- 
da, sangrienta, barbara Iucha habia por fin, hecho acam- 
par a la masa heterogenea de tribus gerreadoras a las 
puertas de la ciudad de los Zufetas. contra la cual diri- 
gian los invasores la avalancha de su furor salvaje. La 
resistencia punica los detenfa en la costa del mar de Car- 
tago; y cuando los dias tras los dias se iban entre la Iu- 
cha tenaz y la esperanza de esa victoria cuanto mas an- 
helada mas tardia, las cansadas falanges buscaban en el 
austero calorcillo de sus tiendas el secreto vigor que los 
reanimara. Y erase una vez que el cielo estaba gris. el 
mar como una plancha de plomo, hoscos y estrechos los 
horizontes, cuando al golpear de la 11 u via acercaban los 
rostros alas aberturas de sus tiendas y al mirar la deso- 
lada tristeza del paisaje y sentir el soplo humedo del 
viento gemidor, cerraban los ojos y veian alia, los cam- 
pos que cultivaron en la patria leja'na, banada por los ful- 
gores de un sol purisimo y calentada por el aliento del 
desierto. 

Al recordaros este rasgo por lo profundamente hu- 
mano que no por lo historico, desatase en mi cerebro la 
mas entusiastica admiracion que me prosterna de hinojos 
ante la pasmosa sencillez con que la naturaleza prepara 
los hilos de sus mas complicadas urdimbres; y es que ve > 
con la mas elocuente evidencia, como el amor a la pa- 
tria que, en sus proyecciones mas altas, muestra los mas 
complejos problemasde la Sociologia, brota modesto,' co 
mo la flor de su tallo, de los innatos afectos del corazon 
hacia el giron de los cielos que sustentan las montanas a 



\LFONSO MOSCOSO 



cuyos pies se asienta la cabana nativa, hacia los perfu- 
mados espigales que arrullaron el hermoso despertar de 
los ensuerios infantiles. 

Si es tan simplicisima la naturaleza de los elemen- 
tos primordiales, notemos aqui, Senores, la misteriosa ar- 

6 repele, que asi los combina y desarrolla fuerzas secre- 
tas, como los conserva a cierta distancia sin menoscabar 
sus energias; y al ordenarlos a todos, establece esa ni- 
mia solidaridad de las eternas leyes del universo. 

El hombre, la nacion, la humanidad, he aqui el dog- 
ma de la trinidad que la Ciencia moderna invoca. Los 
tres miran, cada uno, al objeto de su tendencia especifica 
y se funden en una sola uuidad, el hombre, causa final 
mas alta de esa labor triple. jY a cuantas consideracio- 
nes induce al pensamiento esa maravillosa bifurcacion 
del destino humano, que al llevar el torrente de la vida 
individual a nutrir con ella las rafces de las nacionalida- 
des y los grandes intereses de la humanidad, para que 
refluya con mas poderoso ardor en beneficio del hombre, 
impone a este los supremos holocaustos y exige de el la 
tragica abnegacion con que ofrenda la vida por la vida 
de la patria! 

Y oh sublime paradoja de la Historia que presta vita- 
lidad a una potencia, matandola! Dijerase que estuviera 
aqui la luz que bano con sus rayos de color la rica fantasia 
4»t* imagino la fabula del ave misteriosa! Yesquealcon- 
siderar el amplio cauce de la patria por donde han de co- 
rrer sonorosas y activas las moleculas pensantes, no de- 
bemos olvidar ia cuenca infinita del mar del genero hu- 
mano, termino fatal a donde todo converge y principio 
fccundo de los eternos vapores que, transformandose, 
han de ser despues el agua de los rios palpitantes. Pa- 
r a curarnos del pesimismo que nos oprime, cuando en la 
perpetna gestacion del progreso, sentimos en el alma el 
farpazo de ese monstruo formado por las miscrables am- 
biciones egoistas, levantemos la frente y miremos los al- 
l °s destinos hacia donde va el hombre, "convirtiendo, 
c «mo dice Gorki, el rugido de su dolor en musicas subh- 



mes!" Asi es como el dolor humano ha sido la escala ro- 
ja por la cual vienen subiendo a la cumbre las genera- 
ciones sucesivas! 

Pero, si natural y espontaneo, el amor a la patria 
para crecer robusto, ha de encontrar el ambiente ade- 
cuadoa su desenvolvimiento; y de aqu! arranca el dere- 
cho incontrovertible de la nacion para abrir a sus 
miembros las fuentes todas de la sabiduria y dejar 
que en ellas beban la clara linfa de la verdad eterna. Y 
cuan ardua en este punto, Senores, la mision de esa sin- 
tesis de las energias soberanas a que llamamos Estado. 
Alma inmensa que todo lo anima con su virtud, tocale la 
inspeccion suprema y el impulso director de las fuerzas 
inicialesqne mueven la educacion piiblica; y la propia ra- 
zon que le cohibe y le niega titulos que justifiquen su in- 
tromision en el libre afanar privado, pone tambien en sus 
manos la fusta con que ha de alejar de los torrentes en 
que apaga la sed el pensamiento del pueblo, a los que 
emponzonan la onda saludable con el enervante beleno 
de los falsos ideales. 

El Estado tiene el deber indeclinable de impedir 
que sufran mengualos escondidos resorted de la voluntad, 
foco de donde parten a los organismos sociales, el calor 
y la luz que los fecunda. Cuando manos sacn'legas se 
apoderan de la ninez, la desgarran, la trituran, la amasan, 
y vaciada en la turquesa de los convencionaiismos as- 
fixiantes, entreganla al Estado para formar con ella los 
ciudadanos de manana, culpable es el Poder Soberano 
que no hberta a la infancia que agoniza, del peso abru- 
mador que la aplasta. 

La arcana Sabiduria que se esconde en lo infinita- 
mente profunda donde no hay entendimienio que la al- 
cance ni alma que no la presienta por magica adivina- 
cion, doto a la naturaleza del hombre con ese grupo ar- 
monico de fuerzas: voluntad incontrastable, poderosas 
pasiones de vanados matices que auxilian a la resisted 
cia en la lucha, intelecto audaz que se eleva v descubre 
nuevos senderos que nos llevan al cumplimiento de nues- 
tra mision progresiva. jCuan sacrflega, pues, Senores, 



POR EL SR. DN. ALFONSO MOSCOSO 15 I 

por muy sincera y bien intencionada que ella fuera, la la- 
bor destructora que corta miembros, sofoca impulsos, 
abate tendencias, estanca energias! Y no es, Senores, 
que yo conciba la libertad como el turbion revuelto y 
devastador que alia se va con los deshechos del bien y 
la escoria del mal, sino que creo con la fe ardiente del 
calor de mi juventud, que no hay derecho que legiti- 
me esa tutela que n >s tonia de la mano y proclamando 
que nus conduce a donde el misterio empieza y las alas 
de la razon se rompen, llene de sombras y tristeza la vi- 
da, haga languidecer los nobles arranques del alma y nos 
anticipe el frio y silencio de la muerte. 

Que meritoria labor, en cambio, aquella otra que es- 
cudrina con escrupuloso afan la trama secreta de las le- 
yes psicologicas y combinandolas con las altas miras de 
la humanidad, infiltra en el corazon del pueblo la savia 
que vigoriza sus anhelos todos y que aclarandole la inte- 
ligencia, fatalmente sincera, le marca los rumbos por 
donde pueden ir derechas hacia la perfeccion las tenden- 
cias de la activa naturaleza. Solo entonces seran las na- 
ciones seres capaces de cumplir sus destinos, y el amor 
a la patria alcanzara la potencia maxima de su fuerza 
creadora. 

Sobradamente clara la necesidad de mejorar las con- 
diciones auxiliares al desarrollo de la voluntad colectiva, 
no hemos de pararnos a proclamar la excelencia de la 
filosoffa que, sobre la base inconmovible de los nuevos 
metodos, ha levantado el faro que vierte su intensa luz 
sobre campos inexplorados, donde, cual mariposas avi- 
das de efluvios radiantes, los grandes cerebros del man- 
do seagrupan en torno del concepto de la vida e inquie- 
ren con la perspicacia del genio los ya presentidos se- 
cretos de ese arte del porvenir, que vendra a ligar ias 
almas en estrecho vinculo, a depurar ideales y abatir fan- 
tasmas. Yo os invito, jovenes que me escuchais, a afa- 
naros en esa obra de la civilizacion, y en tanto laborais 
^osotros, sera la voz de mi entusiasmo la que acalle la 
ffrita rebelde, con el conjuro poderoso de esta formula de 
la esperanza humana: laisscz /aire, lalssez f>j.<scr. 



DISCFRSO LFIDO 



Las consideraciones especulativas que a grandes 
rasgos he enunciado, mueven mi razon hacia un coro- 
lario de orden practico, en cuyos campos me permitireis 
estar por breves momentos. 

<;La nacionalidad ecuatoriana ha alcanzado su total 
desarrollo extensivo? Es decir, <;la potencia nacional 
coincide en el Ecuador con la sum a de todas sus fuerzas 
individuals? 

No quiero ver la cuestion sino por un solo aspecto, 
el mas fundamental, el mas arduo, quizas, de nuestra exis- 
tencia colectiva. Constituida la Republica sobre la dua- 
lidad de razas, de las cuales la triunfadora ha esclaviza- 
do a la vencida hasta el punto de anular en ella los vale- 
rosos impetus de la dignidad humana, presenta el Ecua- 
dor la mas anormal hibridacion que puede caber en la 
Historia: los mas altos conceptos de la democracia mo- 
derna, en absurda combinacion con el mas bajo sisterna 
fasil de la division de clases. Y he aqui como de una 
poblacion cuya cifra alcanza, talvez, a un millon y medio, 
seiscientos mil indios, por lo menos, vegctan en desola- 
daorfandad, en los declivios de la Cordillera Andina. 

jRaza infeliz, hija del misterio y las lagrimas, hunde 
en la muerte su bronceada cabeza y hasta la sangrienta 
huella de su planta borra el polvo del olvido! .... 

Y ha sonado la hora, jovenes que habeis presentado 
los nobles pechos a la condecoracion de la sabiduria, ha 
sonado la hora de parar mientes en las grandes necesi- 
dades de la patria y de inquirir la manera eficaz de redi- 
mir sus dolores! 

No os llamo a la reforma violenta. Admiro, que 
no solo legitimo la ira fecunda que despedaza injustieias 
para establecer el equilibrio natural de las cosas; pero 
,:que mas a'aria que edificar sobre el aire, el establecimien- 
to de un sisterna legal, porejemplo, en que proclamando- 
se^ los fueros de la humanidad se determinaran apriori 
multiples garantias para el mismo que habria de quedarse 
luego abandonado a su prcpia ineptitud e ignorancia, 
causas que harfan nugatoria todaproteccion carinosa? 



DN. ALFONSO MOSCOSO 



Lo que yo os propongo es la asimilacion del indio, 
atraerlo a la corriente de la vida nacional, despertar en el 
el conciente amor a la patria, infundirle el alto espiritu 
de la dignidad humana, utilizar, en fin, la enorme canti- 
dad de energia que no se desarrolla, se anula 6 se des- 
via del punto de aplicacion. 

Con el fervor del mas hondo patriotismo acariciamos, 
cuantas veces, las excelencias teoricas del acrecentamien- 
to de fuerzas por medio de la inmigracion, en la cual, 
con sobradajusticia, tenemos fincadas valiosas esperan- 
zas; y no pensamos jamas en que al alcance de nuestra 
mano hay una inmensa porcion de ecuatorianos cuya ac- 
cion no es apreciable, si ha de atenderse al grado posi- 
ble de su desarrollo potencial. En tan injustificable ol- 
vido, no entran r.onsideraciones de la preeminencia natu- 
ral de una raza sobre otra, de la indiscutible supremacfa 
de las razas blancas, en todos los tiempos; sino quehabi- 
tuados al enervamiento que se respira en la soporosa 
quietud de nuestro ambiente, no prestamos el oido aten- 
to a la voz que de cerca reclama el concurso de nuestra 
fraternidad, y deslumbrados con el brillo sugestivo de la 
amplia orbita en que giran las grandes naciones salimos 
del letargo, ambiciosos de ganar de un salto la distancia 
que nos separa de la altura por aquellas alcanzada, y es 
el ofuscamiento de nuestra ambicion el que hace que des- 
cuidemos el detalle necesario y que sea gran parte de los 
triunfos nuestros, dorada vanidad que se esfuma como el 
esplendor del cielo. 

Si es incuestionable la excelencia de las razas euro- 
peas, es indubitable, tambien, la ductilidad de todas, aim 
de las mas inferiores, para ceder a la presion civilizadora 
dela Historia; y aunque desoyeramos toda ensenanza y 
acallaramos el grito de los deberes humanitarios, la impor- 
tancia del problema estriba en la necesaria debilidad de 
la Nacion Ecuatoriana, si de sus fuerzas elementales, la 
suma empleada en la lucha de la tierra pierde las nueve 
decimas partes de su intensidad. Para resolverlo tino- 
samente ha de optarse por bases solidas. La reforma de 
la escuela rural, transformando su tecnicismo rutmano 



DISCURSO LEIDO 

sistema de educacion practica en que predomine 
agricola y la economia del cultivo. La aper- 
tura de rumbos nuevos a las inteligencias de la clase di- 
rectora por el establecimiento de Institutos de Agronomia 
y Quintas Normales, cuyo seguro resultado seria una 
generacion emprendedora que, al buscar campo de apli- 
cacion a los conocimientos adquiridos. concibiera la ur- 
gente necesidad de mejorar la condicion del indio, a fin 
de encontrar en el un poderoso auxiliar de sus planes. 
El fomento del espfritu corporativo que moveria a la or- 
ganizacion de sociedades de agricultura, las cuales ven- 
dn'an necesariamente, por ley de su desarrollo, a procu- 
rar la labor conciente del trabajador del campo, siqnier 
sea un movil utilitario el que incite a mejorar al indio, co- 
mo anhela el industrial perfeccionar los telares de su ma- 
quinaria. El arte, por fin, que ajeno por su naturaleza a 
toda otra tendencia que no fuera la realizacion de lo be- 
llo, alcanzael mas alto timbre de su noble alcurnia, cuan- 
do concurre con su poder maravilloso a romper las trabas 
que sujetan las aspiraciones de la patria. 

He ahi, Senores, algo de lo que yo considero como 
el mas trascendental objeto de nuestro estudio. 

Avivemos, aun mas, la luz que irradian los nuevos 
ideales, inundemos de ella las almas juveniles que miran 
al porvenir y sienten las palpitaciones de la secreta vir- 
tud de la solidaridad de las generaciones; y cuando el 
amor patrio sea en todos y cada uno de los ecuatoria- 
nossavia fecunda que vigorice la conciencia nacional, en- 
tonces, mas que nunca, podremos alegar el derecho del 
Ecuador a tomar parte en el cumplimiento de su mision 
historica, como pueblo soberano. 



AlGliXAS ilOATAAAS VOLCAMCAS 



do la Cordillera oriental de las hoiias 
de Quito tj l^ataouoga 



(Extractos de la obra del Doctor A. ST Mi EL, "l>k !' <■' 



AUGUSTO N. MARTINEZ 

Ciexcias Naturales 

EL IXSTITUTO NACIOXAL MEJIA DE QUITO; OFICIAL DE 
ACADEMIA DE FrANCIA, ETC. 



TERCERA PASTE 
EL QUILIl^IDA^rA- 



El Quilindana, como el Cayambe, el Antisana y el 
Sangay, esta situado en la Cordillera oriental, pero no 
avanza tan to al oriente como estos. Igual al Cotopaxi 
se levanta libre circularmente. De las altas serranfas 
que le rodean en los lados Este y Sur, se puede concluir 
que su base esta constituida de pizarras cristalinas anti- 
guas. Por el contrario, en sus lados Norte y Oeste pre- 



VOLCANICAS 



domina la formacion volcanica; Jos declivios de los sis- 
temas de Antisana, Sincholagua y Cotopaxi, en cone- 
xion cbn aquellas serranfas, no volcanicas, limitan un 
ancho valle en forma de caldera, de cuyo centro se alza 
el Quilindafia. La planicie que rodea al pie Norte de la 
montana y por donde corre el rio Ami, se llama el Valle- 
vicioso; la situada en el lado Sur y que desagua en el 
rio de las Juntas, por el de Chalupas se llama tambien, 
valle de Chalupas. Ambos rios, llevan sus aguas (el 
Ami, nace en los ventisqueros orientales del Cotopaxi) 
al rio Napo. 

I? El Quilindafia vislo del Sur. 

Punto de mira: el Hato de Chalupas, a 3,664 me- 
tros de altura sobre el nivel del mar; la distancia a la 
cima del Quilindafia importa cerca de 7 kilometros. 

Como construccion volcanica, presenta el Quilinda- 
structura, que no es rara entre las montanas 



volcanicas de 



pero que, 



1 de una manera tan tipica. 
Distinguimos en el Quilindafia dos partes: una construc- 
ci6n fundamental extensa, casi de forma circular, y una 
superior, en la de una piramide central, sin embargo tan 
intimamente unidas ambas, que apenas seria admisible 
establecer una separacion temporal respecto a la forma- 
ci6n de la una y de la otra. 

La construccion fundamental se compone de siete a 
ocho cuchillas, dispuestas radialmente, a manera de con- 
trafuertes, separados entre si por valles cortados mas 6 
menos profundamente, y adquiriendo algunos una am- 
plitud en forma de caldera. Lo notable de esta estruc- 
tura como creacion volcanica consiste, en que estos va- 
lles, no solo han podido ser producidos por erosion, si- 
no que ya han debido estar formados durante la emision 
y la acumnlacion del material igneo fluido que constru- 
y6 a la masa principal de la montana; ademas, en que 
estas cuchillas no se presentan radialmente al rededor 
de la abertura de un crater, sino que, en el sitio donde 



DE LA CORDILLERA ORIENTAL 157 

se debia buscar por las relaciones de yacimiento de los 
bancos de roca, el punto de partida de las masas erupti- 
vas, en lugar de un crater se destaca una alta piramide 
de rocas, con perceptible estivacion de sus bancos. 

Poco determinadas se presentan en el lado Sur del 
Quilindana, las articulaciones en cuchillas aisladas, co- 
mo en los demas de sus lados; por el contrario es singu- 
lar la parte media de los declivios de la montana cubier- 
tos de colinitas. Toda esta extensa parte de los decli- 
vios, en la que no es visible roca alguna, debe conside- 
rate como una corriente de lava, sepultada bajo una 
poderosa capa de humus. Esta corriente parece que di- 
mana del pie de la piramide central a los 4.200 metros 
de altura, y es presumible que esta erupcion tuvo lugar 
ya despues de la ereccion de la montana. 

Frente al observador, esta situada la casa de la ha- 
cienda de Chalupas (3664 metros), la que por la alta si- 
tuacion de esta region de paramo, asi como la hacienda 
del Vallevicioso (3608 metros), son habitadas solo en el 
tiempo de los rodeos. En mucha extension son las uni- 
cas habitaciones humanas de la comarca. 

Hacia la izquierda se abre el valle de Chalupas, en 
una planicie pantanosa atravezada de muchos riachuelos. 
Encima se levanta sobre una alta cadena, igualmente 
volcanica, la negra cupula de piedra del cerro Langua- 
chupa (4080 metros), llamado tambien el Morro de Cha- 
lupas, a cuyo origen, no se le puede atribuir una co- 
nexion inmediata con la actividad eruptiva del vecino 
Quilindana 6 del Cotopaxi; tanto el como su fundamen- 
to debe ser considerado mas bien como formacion inde- 
pendiente de las fuerzas volcanicas. 

Desde el punto de mira, entre el Morro de Chalu- 
pas y el Quilindana, se presenta en ultimo termino, el 
Cotopaxi. 

Hacia la derecha se divisa la serrania que cierra al 
valle caldera por el Este, compuesta de pizarras cristali- 
nas, y es tan alta, que una de sus cuspides, solo excep- 
cionalmente esta. desprovista de nieve. LJeva el nom- 
bre de "Serrania de Carrera Nueva." 



Punto de mira: alrrededores del Hato de Vallevi- 
cioso, 3650 metros sobre el mar. La distancia de este 
punto a la cuspide del Ouilindana, importa cerca de 10 

El lado Norte muestra del modo mas claro, las ar- 
ticulaciones en cuchillas a manera de contrafuertes, que 
caractenzan a esta construccion volcanica en todos sus 
lados. _ Algunas de estas cuchillas se bifurcan en su par- 
te inferior, y suben en la superior formando escalones 
bien dehnidos, en los que se presenta la roca constituti- 
va en yacimientos de bancos superpuestos y que caen 
hacia afuera con Iigera inclinacion. Tambien aqui reco- 
rren las crestas de las cuchillas ordenadas radialmente 
con poca rapidez como lo hemos observado ya en otras 
montanas. Pero lo que especialmente distingue al Oui- 
lindana de estas otras de igual e.xtructura. son las consi- 
derables profundidad y amplitud de sus valles, en rela- 
cion con el voiumen de los muros dtvisorios que los se- 
para entre si. El valle principal, el hondon de Toruno 
recuerda aim nor su forma 






Ideras de muchas 
fuertes 



se deben mencionar como predominates, la lorna de 



Buenavista al Su 



el Filo de Verde-Cocha al Nor- 



oeste de la cuspide principal. 

El ultimo termin o del Hondon de Toruno, esta for- 
mado por la rapida pared Norte de la piramide terminal 
del Qu.hndana, de cerca de 600 metros de altura. La 
forma de esta piramide podn'a justificar que se le consi- 
DeTde eU) r'T'- C °T ?" Matterh«5 del Ecuador. 
Desde d Quilmdana, a la izquierda, hacia el Sur, limi- 
fa >C \mZrT' M ^ T "r i" : ™as y denteladas de 
termino se U abr; t V \^^l\^^ n d **"" 



a? El Quiliudafia visto del Oeste 

El punto de mira elegido fue el declivio del Cerro 
Languachupa (Morro de Chalupas), a los 4080 metros 
sobre el mar. La distancia desde el a la cuspide del 
Quilindana importa aproximadamente 7 kilometros. 

El cerro nos presenta aqui su lado mas ancho; esta. 
formado de una elevada coronacion frontal que se abra- 
za por el lado Norte con la piramide erguida y por el 
Sur con un largo macizo de rocas de paredes verticales. 
Laespecie de union de este macizo frontal con la empi- 
nada masa de piedra de la piramide propiamente dicha 
pone de manifiesto extraordinariamente, la comparacion 
que se podia establecer. con una catedral sepultada en 
nieve, y cuya torre se habria desplomado en su parte su- 
perior. 

Una ensillada plana, que forma la division de las 
aguas entre el Vallevicioso a la izquierda y el Valle de 
Chalupas a la derecha, determina tambidn la conexion 
de los declivios occidentales del Quilindana y el alto sis- 
tema del Morro de Chalupas [el punto de mira del ob- 
servador] y esta senalada por un pequeno aguazal [cie- 
"ega]. Una acumulacion mayor de aguas, llamada Ver- 
de-cocha. se presenta en la terminacion del valle que 
atravieza a la construccion Quilindana exactamente al 
frente del observador. Completamente abajo, a la de- 
recha se nota la solitaria choza de Chalupas. Atras 
ipal, en 
pasto- 
res con el nombre de "Cerro de fa Conga." A la iz- 
quierda del Qiilindafii, pero a una gran distancia de 
cerca de 44 kilometros, nos muestra el Antisana sus di- 
ficilmente accesibles lados Sur y Sureste. 



Las Serranias de Carrera-nueva y del Cerro de la Conga. 
La primera parece constituida excliisivamente d. 



antiguas rocas cristalinas, entre las que predominan las 
pizarras micaceas; nos presenta cierto interes en tanto 
que cierra hacia el Este, al vaile caldera, en el que tuvo 
lugar la poderosisima erupcion del Quilindana. Muchos 
de los picos de esta valla oriental deben levantarse so- 
bre 4000 metros. 

El punto de mira es Pambasacha, a 3.739 metros de 
altura, en el pie oriental del Quilindana, camino del Hato 
de Vallevicioso a Chalupas. El viage al contorno de la 
base del Quilindana demanda tres jornadas pequenas de 
marcha y se ejecuta facilmente, y macho mas que la yuel- 
ta de cualesquiera de las montanas volcanicas del Ecua- 
dor, pues el camino atravieza casi siempre la planicie del 



Solo en el lado Norte. 



para 



rio Chalupas al del no Ami, hay que veneer una cuesta 
de cerca de 400 metros en aquel sitio en que se tocan los 
fundamentos del Quilindana con el pie del Paramo de 
Pansache, 6 con los declivios del Cotopaxi. 

La Serrania del Cerro de la Conga que limita por 
el lado Sur al valle caldera, se parece en su configura- 
cion y levantamiento a las de Carrera Nueva. Sin em- 
bargo esta dominada por una alta cupula de piedra que 
quizas alcanza de 500 a 600 metros sobre ella, cuyas 
condiciones exteriores, permitirfan establecer el orfgen 
eruptivo de sus rocas, especialmente si se le compara con 
la piramide central del Quilindana, configuradade seme- 
jante manera. 

Alturas del Quilindafia y de sus alrrededores. 

Cuspide del Quilindana . . . 4919 Cresta entre Ami-liuaico y mts. 

Limifce inferior de la nieve Hondon de Buenaventura 4172 

en el lado Norte, en el To Priuiera punta sobre la cres- 

runo-huaico 4364 ta entre Ami-hnaico y tn 

F«del ventisqnero en el Buenaventura-huaico .. 4040 

Toruno-huaieo 4470 Cienega del medio en el £ 

Hondon de Toruno 4040 Ami-huaico - 399^ 

Enallada entre Hondon de Hondon del rio' Blanco ' \ ' - 3935 

Toruno y Rumi-ncu . . 4369 Jergachurana-filo 4109 



Puntaloma en el la< 



aguas entre 



. del Quilindana 4130 rio Ami y vio Chalupas 



CORDILLERA 



en el pie oeste del Qnilin Rio Ami en Huasicama-bol- 

daiia 4007 sa 3622 

Yurac-cocha 4076 Pamba-sacha en el lado Es- 

Cocha de Amngailina en la te del Quilindana 3739 

ensillada entre el Morro Chalupas hato, en el lado 

yel pie W. del Quilin- Sur del Quilindana 3664 

dana 4127 Vallevicioso, Hato 3608 

Kio Ami en Ghisa cbiquito. 3946 Plaza de Armas altura cer- 

Kio Ami chorrera 3774 ca del Hato 3892 



CUARTA PARTE 

EL SINCHOLAGUA 

En su presentacion, el Sincholagua nos recuerda 
completamente al Quilindana 6 tambien al Cotacachi, y 
podria muy bien, como cualesquiera de estos dos ultimos, 
servir detipo de toda una serie de las montanas volcani- 
cas del Ecuador, en las que se destaca una piramide cen- 
tral sobre un extenso fundamento articulado, sin que se 
pudiese separar las dos dististas partes topograficas en 
sus relaciones geneticas. Cada una de estas montanas 
muestra independientemente sus peculiaridades indivi- 
duales, y las del Sincholagua consisten, en que las cu- 
chillas radiales de la construccion fundamental se extien- 
den desde arriba con inclinacion muy suave; a mucha 
distancia del centro, se levantan en una cuspide pequena 
en forma de rodilla, para caer rapidamente a la periferia. 
Eos valles de separacion de estas cuchillas son poco pro- 
tundos y avanzan hasta la piramide central en cuyo pie 
se ensanchan en forma de caldera. EI mas significative 
de ellos, se encuentra en el lado Noroeste de la monta- 
fi a, y se llama Hondon de Yahuil. Otro se dirige hacia 
abajo, al Oeste y toma su origen en la caldera de De- 
rrumbo grande, entre el pie Sur de la piramide y el con- 
trafuerte meridional mas alto, el llamado Yana-Sincho- 
iagua. 

Aunque el Sincholagua haga la impresion de ser 
^na montana aislada, extrictamente no se le puede con- 
siderar como tal, pues sus declivios ortentales se ligan 



MONTANAS volcj 



con los de la meseta del Antisana, de tal "manera que el 
limite entre ambas, sube hasta una aliura de cerca de 
4000 metros. Por el contrario la base del Sincholagua 
en los demas lados alcanza alturas de solo 3400 a 3600 
metros. Segun esto, importa la altura relativa de la 
montana, sobre las planicies que pueden ser considera- 
das como su base, nooa 1300 metros. 

La piramide de piedra, cubierta de nieve del Sin- 
cholagua es de forma especialmente hermosa; propia- 
mente consta de un grupo de cuatro piramides de las 
que, la mas alta ocupa la rnitad y los vertices de las pe 
quenas que le circundan se unen a ella por cuchillas bien 
acusadas. A consecuencia de la gran rapidez, tiene 
te grupo de piramides, sola una reducida cubierta de 
nieve, y de alii que se pueda conocer, que en todos sus 
lados, esta construido de bancos de masas de lava di 
puestos unos sobre otros, Esta condicion se presenta 
de la mejor manera en la pared rapidfsima del lado Sud- 
oeste donde parecen tener los bancos un yacimiento c 
si horizontal. 

Pero en su lado Noroeste, exhibe la piramide te 
minal, una ancha depresion; llena de un ventisquero, 
rodeada de gradas denteladas, con lo cual se aumenta 
mas la semejanza de la construccion piramidal con la del 
Cotacachi. Caracteristicas para las condiciones petro- 
graficas, especialmente para el estado hendido y desme- 
nuzado de ciertos bancos de roca, que toman parte en la 
composicion de la piramide, son las masas pardas de 
combros, que cubren las superficies horizontales de 
escalones, y que descienden como poderosos derrumba- 
mientos, hasta los ensanchamientos en forma de caldera 
delosvalles Yahuil, Derrumbo grande, Potrerillos v Pu- 
ca-allpa, 



Alturas del Sincholagut 

Cuspide principal del Sin- mts. 
cholaguaT. 4988 

Cerro Chuquira, cuspide 
oriental 4589 

Yana Sincholagua, cuspide 
occidental 4506 

Ensillada entre el cerro Chu- 
quirra y Cunturmacha}-- 
filo 4378 

Ensillada entre el cerro Chu- 
quira y los declivios ce la 
cuspide principal 4451 

Ensillada entre la loma de 
Fala y los declivios de la 

Cuspide de piedra Norte de 
la loma de Fala 43S5 

Iurae-allpa, acceso oriental 
en el London de YahuiL 4207 

Escalon de piedra mas alto 
en el hondon de Yabuil... 4315 

Potrerillos, suelo del valle 

^ de Yahuil 41G6 

Bosque en el hondon de Ya- 
huil 4055 

Ventanillas, ensillada sobre 
el escalon de rocas occi- 
dental de Yahuil 4470 

Limite inferior de la nieve 
en el lado Norte del Sin- 
cholagua 4577 

Puntos en el declivio Norte 

Pinantura, hacienda 3142 



M.iurw rrmncia _- -_- 3262 

Santo Domingo, principle 

del ;,ajonal 3499 

•iiuamani,camino 3549 
El Taladro, ciispide sobre la 

puerta de Guamani 3593 

Secas, chozas 3465 

111 Ix-c, Ifato 3459 

3727 

Rayo-loma 4103 

Puntos d« los dcclirios infer lores 
occidentals 

El Mudadero 4203 

El Carmen, hacienda- 3375 

(Juagrahuasi 3419 

i 3430 

Borde de la chorrera de Po- 
trerillos 3329 

Puntos en los dedivios E. y S. K. 

LomadeParca 4300 

Kir, Tambo-yacu, en la su- 
bidadeAIui is-Slo -: = 

r:mi 3780 

San,,. 3942 

oi 4143 

a.-« 3996 



QU1NTA PARTE 

Entre las mon tanas volcanicas del Ecuadoi 
umero pasan de cuarenta, solo cuatro se puedci 



££S 



derar como volcanes activos: el Cotopaxi, el Tungura- 
gua, el Sangay y el Pichincha. 

De estos cuatro, el Cotopaxi es el mas alto (5943 
metros, medida trigonometrica). y se distingue ante todo 
de los demas, tanto por su imponente figura c6nica, 
cuanto porque se levanta aislado circularmente. 

Antes de ocuparnos con la descripcion topografica 
de la montana, resumimos brevemente, lo que se puede 
sacar en limpio, en el Cotopaxi, sobre la accion de las 
fuerzas volcanicas del presente, y lo que caracteriza su 
significacion de volcdn activo. 

Existen muy pocos documentos autenticos sobre las 
erupciones del Cotopaxi en el tiempo historico. Ape- 
nas los necesitamos, pues el mismo Cotopaxi nos ha su- 
ministrado la historia de su actividad; esta escrita con 
i en sus declivios. Exactamente en esta 
de su historia, consiste en gran parte la 
peculiaridad de este volcan, y lo que nos cuenta en ella, 
gs muy significativo para el modo de accion de las fuer- 
zas volc&nicas en general. 

Tambten en el Cotopaxi hay que distinguir una 
eonstruccion fundamental y otra superior. Pero, mien- 
tras que en las montafias hasta ahora consideradas (con 
ciertas excepciones en el Antisana), estas dos partes se 
dan & conocer como creaciones de un solo periodo, la 
oposici6n se halla en el Cotopaxi, pues eonstruccion fun- 
damental y superior pertenecen en el, indudablemente & 
dos diferentes periodos de origen. 

Los declivios del cono Cotopaxi no estan tan cer- 
cados y cubiertos de corrientes de lava, que se vena en 
ellas, representados todos los siglos, desde los tiempos 
prchistoricos mas remotos, comoes el caso, por ejemplo, 
del Etna, ninguu campo de lava de leguas de extension 
circunda a los picos de la montana, ningun cono de 
erupcion, como los centenares que cubren las faldas del 
Etna, se levantan al rededor del Cotopaxi, para atesti- 
guar que las masas igneo fluidas buscaron otro camino 
de sahda que el de la chimenea del crater de su cima. 

Con plena seguridad se puede establecer que todas 



CORDILLERA 



laserupciones del Cotopaxi, en el tiempo historico 6 el 
mas proximo a este, tuvieron lugar por el crater de la 
cima. Tampoco puede pasar desapercivida la circuns- 
tancia, que las masas de material emitido en relacion con 
la magnitud de la montana es extraordinariamente redu- 
cido. Y como una particularidad del Cotopaxi debe- 
mos mencionar que las lavas emitidas por su crater, en 
razon de la rapidez de sus declivios superiores no forman 
corriente alguna, 'que mantuviese uri vinculo desde el 
filo del crater hasta su base. 

El filo del crater parcce haber poseido en el tiempo 
en que tuvieron lugar aquellas erupciones, aproximada- 
mente la misma altura en toda su circunvalacion, como 
la conserva aun en el dia (a Id menos hasta 1877), asi 
que el derrame, especialmente por una ebullicion violen- 
ta de la lava en la chimenea del crater, puede verificarse 
por diferentes lados al mismo tiempo. De la misma ma- 
nera, no se excluye que el filo del crater, experimente 
cambios durante una misma erupcion, que gobiernen al 
flujo de la lava, hacia a uno u otro lado. Parece que en 
el tiempo antiguo fueron los lados Este y Sudeste, por 
los que se derramo la lava; pero las mas recientes emi- 
siones tuvieron lugar sobre el filo Oeste. 

Las masas de lavas modernas sepultadas debajo de 
la capa de nieve del Cotopaxi, salen a luz en ocho pun- 
tos y se extienden en forma de corrientes; las termina- 
ciones de estas corrientes, por una casualidad, estan si- 



tuadas 



entre 3700 y 4400 metros, por consiguien 



J/— ~/ ^,-^^v^ w.v, tl ^^, (,v. . ^ - 

alcanzaron la base plana de la montafia. Las clasifica- 
mosde la manera siguiente: 



Las Corrientes de lava del Cotopaxi. 

Erupcion del ano 1854 6 1S63, en los lados 
Oeste y Sudoeste mt*- 

Pie de la lava en Manzana-huaico 4 1 94 

Pie de la lava en Puca-huaico 43^5 

Reventazon de Yanasacha-volcan, sobre el la- 



do N. O.; pie de la lava 407 1 

3? Reventazon de Tauripamba-volcan, en el lado 

N. pie de la lava 44 21 

4? Reventazon de Diazchaina-volcan, en el lado 

N. E., pie de la lava (cerca) 4 00 ° 

r>° Reventazon de Chirimaehar-Tolcan, en el ladofnorte.. 4230 

K. pie de la lava .' \ sur 4330 

6? Reventaz6n de Potrerillos-(Pucahuaico)-vol- 

can, en el lado S. E. pie de la lava 43 6 5 

7? Reventazdn de Puma-ucu-volcan, en el lado S. 

S. E., pie de la lava (cerca) - - 4°°° 

SV Reventazon de Taruga-pununa-huaico volcan, 

en el lado S., pie de la lava 37 02 

Las masas de rocas negras de las corrientes de lava 
5 hasta 8, son conocidas por los indios del Vallevicioso 
bajo el nombre de "Reventazones de las Cimarronas." 

La cuestion si se estaria en lo justo, atribuyendo 
estas ocho corrientes a otras tantas erupciones separa- 
das, la negamos definitivamcnte. Muy verosimil es que 
su numero se limite a 3 6 4. Las mas de las corrientes 
de lava de los lados Este y Sur pertenecen probable- 
rsente a una sola erupcion, y quizas tambien a la misma 
la de Tauripamba-volcan del lado Norte. Por una erup- 
cion especial debfa habersc formado lade Yanasacha- 
volcan, y bajo todo aspecto, es la mas antigua, pues su 
superficie esta completamente cubierta de vegetacion. 
En el tiempo mas reciente cae la erupcion cuyas masas 
delava cubren los declivios Suroeste de la montana. 

La cronica confirma en general los resultados obte- 
nidos por las observaciones hechas en la montana misma; 
refiere, como lo averiguo por primera vez, el senor doc- 
tor I"eodoro Wolf de tres erupciones suficientemente au- 
kcnticas; una en el ano 1534, otra en los de 1742 a I74 6 
y una tercera, la mas violenta de todas en el ano 1786. 

Pe las concordancias de los hechos observados con 
los datos historicos. creemos poder sacar la conclusion, 
qiie entre la erupcion que concluyo el edificio del cono- 
Cotopaxi, en su actual configuracion y altura, y el prin- 



la Cordillera ori«ni 



cipio de las emisiones de las nuevas masas de lava dc as- 
pecto fresco, se ha transcurrido u.i espacio de tiempo de 
incalculable duracion. 

La circunstancia que las paredes de la chimenea del 
Cotopaxi. aim cerca del filo del crater, cuya circunva- 
lacion por lo menos se puede apreciar en uno y medio 
kilometros, han resistido a la monstruosa presion de la 
columna de lava (pues no ha tenido jamas erupciones la- 
terales), prueba que el cono, en manera alguna esta. for- 
mado de la acumulaci6n de escorias. y que le hayan 
construido poco a poco, un gran numero de pequenas 
erupciones, sino que al contrario en su interior debe con- 
sistir de rocas compactas predominantes. 

Segun toda probabilidad, la masa principal del co- 
no-Cotopaxi es el producto de una sola erupcion pode-. 
rosisima, en la que se acumulo el material muy fluido 
que rnanaba en violenta sucesion. 

Esta opinion del origen de la montana conica-Co- 
topaxi, en manera alguna contradice la construccion es- 
tratificada de su interior — en tanto que puede observar- 
se — sino mas bien explica la intima conexion de los del- 
gados bancos de roca, asi como la reducida formacion 
de escorias en las superficies de contacto. 

Hemos asegurado que, el volumen del material emi- 
tido por el Cotopaxi en el transcurso de los ultimos si- 
glos, en relacion a la masa de su cono propiamente di- 
cho, qarece muy reducido; pero mas reducido parece 
tambien al volumen de la columna igneo flufda que debe 
establecer, durante la actividad del volcan, la conexion 
entre el foco volcanico situado en desconocida profundi- 
dad, y los bocdes del crater. Si apreciamos la altura de 
esta columna igneo flufda enteramentc por lo bajo, y con 
la imaginacion aceptamos que el foco volcanico no este 
sino a la profundidad del nivel del mar, llegaria su ele- 
vacion a 6000 metros. Por consiguiente la cantidad' de- 
rramada por el borde del crater se porta como una gota 
de mercurio, del tamano de la cabeza de un alfiler, en 
relacion a la longitud de la columna de mercurio de un 
barometro. Bajo este punto de vista obtiene la alta si- 



tuaci6n de un volcan, como la del Cotopaxi, que pasa 
por cl mas alto entre lus volcanes aun activos de la tie- 

Por eonsiguiente la peculiari'dai del Cotopaxi, como volcan 
activo consiste en lo eseneial, que la poderosa, en si concluida 
y propia construccion, ha desempenado mas tarde solo un papel 
de mediador para pequenas reacciones de su foco, y aun lo sigue 
desempcnando; y ademas, que desde la conclusion de su ediiicio 
hasta el principio de esta aiin mediana actividad, en todo caso 
se ha transeurriJo un inconmensurable espacio de tiempo de com- 
pleta tranquilidad. 



Las grandes desvastaciones ocasionadas por las 
erupciones del Cotopaxi, en el tiempo historico, no lo 
fueron por corrientes de lava, sino a consecuencia de .los 
fenomenos que suelen acompanar a las erupciones de los 
volcanes, cuales son, terremotos, lluvias de ceniza y alu- 
viones. Exactamente los ultimos, producidos por la re- 
pentina fusion de algunas partes del manto de nieve, 
son y han sido para los habitantes del alto pais del Ecua- 
dor, fatalisimos. 



CONDICION LEGAL DE LOS EXTRANJSROS 

EN EL ECUADOR (•) 

Senor Decano 
SeSores Profesores: 

No hace mucho ticrapo que los Estados irapoman toclji 

clase de restricciones a los individuos que querian salir cle su 
patriapara establecerse en otro pais. Estas medidas generals 
estaban en armonia con la situarion reonomica y politico de 

los pueblos. ('mVo.jiif^l: ' !- K-tadus'dependia del 

numero de sus subditos; veiase en la emigracion un crimen de 
Jesa majestad, un atentado contra el Soberano, una traicion 
que debia merecer severe? castigos. 

Las legislaciones, tanto de las nariones de Europa, como 
de los Estados TJnidos de la America del Norte, contenian 
disposiciones analogas procurando impedir la emigracion. Mas 
desde los comienzos del siglo pasado ba cambiado por completo 
el criterio de las le^islacio'nos r»:,- - f ..i ^t>' punto. Hoy se 
reconoce como verdad pvidento, <;>«• <■! individuo que no pued© 



nsegmr en su patvia la snti.-lV.-it," de mis necesidades, o que 
puede perfeccionarse tiene dereehoa salir de ella r estable- 
rse donde cree que tendra a su alenm-e. los medios que son 



uecesarios para llegar a dicha sat i-f.-t. -cion 6 a dicho perfeccio- 
naroiento. El Estado que impidiera a sus subditos salir de su 
Patria, obraria contra su propio fin va que esta en la obliga- 
ei6n de propemW a ,u proj i - ] e:ie- <-d, uamiento y al de sus 
ciudadanos. 

Del mismo modo, las actuales relaciones inter nacionales 



. I.EoAI. IiE 



exigen que los Estados no impidan que los extrangeros que <le- 
ceen permanecer en su territorio, residan en el y gocen de de- 
terminados derecbos resultantes de su calidad de horabres; y si 
procui a en contra r para sus subditos los recursos que les falta, 
en su propio pais, debe of recer a los detnas pueblos, los medioa 
que necesiten para conseguir sus fines legitiinos. 

Pero no porque los individuos salgan de su pais, dejan de 
ser subditos de su Estado y no tienen ninguna obligation pant 
eon el, ni quedan exentos de cumplir las leyes de su patria, al 
menos las que no esten en oposicion con las del territorio en que 
residen. Tampoco pierden el derecbo de protection que el Es- 
tado les debe; y para llevarla a cabo los gobiernos nombran agen- 
tes diplomatieos y consulares, cuyo principal deber es velar per 
los intereses y derecbos de sus connacionales. 

Todo Estado, en viftad de su soboranfa, tiene derecbo a se- 
fialarjas condiciones en que admite a los extranjt-ros en su te- 
rritorio sin mas restricciones a su poder que las que nacen de la 
personalidad bumana considerada en si misraa y por los princi- 
piosque reglan las relaciones entre las naciones. Asi ninguna 
autoridad local podria negar a los extraajeros el derecbo a la vi- 
da, A la propiedad etc, ni podria dictar una expulsion de to- 
dos, como la xenelacia de los espartanos. Un gobierno quetal 
— se colocara, de becbo, fuera de la coruunidad de las 



~„s legislaciones de todos los paises fijan la condition de 
los extranjeros que residen en su territorio y los d?recbos de que 

iCual es la condici6n de los extranjeros y sus derecbos en el 

Esto es lo que voy & tratar de estudiar teniendo en cuenta 
tanto la Constitucion, como las leyes secundarias de la Be^u- 
blica* Examinare si estas como aquella se conforman a los 
principios cientiBcos, tales como los becomprendido en mis cur- 
sos escolares, sm pretender, por otra parte, decir algo nuevo, 
yaque esto seiia -/!.< .1 sit „ i T , ? , _;i ;,. rara un estudiante, cuya 
atenci6n tiene que estar dividida en las avduas y multiple* 
cuestion^s que abr^a la i-b.-ncia del Derecbo, esperando que di- 
sinaulareis, vista tm msuncicneia. los vacios v errores que en- 
cemtrareis. ' 



del Codb 



cion del Estado declara tales: los demas son extranjei 
articulo 6? de la Constitucion: Son Ecuatorianos:' 
1? Los nacidos en el territorio del Ecuador de pad 



2" Los nacidos en el mismo territorio de pad res extranje- 
ros si residieren en el; 

3? Los que nacidos en Estado extranjevo de padre 6 ma- 
dre ecuatorianos vinieren a residir en la Republics y expre- 
saren su voluntad de que quieren ser ecuatorianos; 

4° Los natu rales de otras naeiones, que estuvieren en el 
goce de la nacionalidad ecuatoriana; 

O? Los extranjeros que profWan eiencui, arte 6 industria 
iitil 6 sean dueiios de propiedad raiz o capital en giro, y que lia- 
biendo residido un afio en la Repiiblica declaren su intencionde 
avecindarse en ella y obtengan carta de naturalizacion; y 

6? Los que obtuvieren del Congreso por servicios a la Ro- 
publica. 

^ La nacionalidad 6 sea "el vinculo que se refiere una perso- 
na 6 cosa a.una nacion determinada'', es una cuestion quo se re- 
fiere exclusivamente al derecbo publico interne De la sobera- 
niadel Estado se desprende la facultad que este tiene de fijar 
MM Beqnisitos, en virtud de los cuales, puede un individuo ser 
nuembro deel. 

Las legislaciones senalan de diversa maneraestos requisi- 
tes, y a causa de esta variedad, podemos encontrar que una 
u ^u i % • is< > . ti i ■ vjuias l.at so no tiene ninguna. 
v Todoslo8escritoresi.i«.d'-n.o^.,taii. ...t . rues" en que el in- 
dividuo debetener una nacionalidad, asi comono debe ser na- 
cional do dos 6 mas. 

/'Que todo hombre tenga nacionalidad cierta y que no tcn- 
ga sino una sola, dice Despagnet, es el ideal a que debe aspi- 
rarse." El hombre sin nacionalidad se halla en una situacn.n 
anormal y fecunda en inconvenientes; de hecho goza en todas 
partes de los derecbos mas importantesy de la proteccion social, 
sin soportar las cargas inherentes a la nacionalidad. ' 

"Por otra parte, el que tiene a un mismo tiempo dos na- 
cionalidades da margen a conflictos insoluble*, en cuanto a los 
derechos y deberes mberentes a la nacicnalidad, que puede re- 
cUmar 6 que debe soportar". (1) 

Pero si esta es la unanime doctrina de los escntores, en las 
disposiciones legale*, lo repito, se encnentra la mas completa 



CONDICION LEGAL DE LOS EXTRANJEROS 



disconformidad, a causa de los diferentes fundarnentos que re - 
conocen para determinar la nacionalidad. 

Un individuo puede ser niieuibro de una Nacion, ya por 
origen 6 ya por naturalizacion. 

Tratando de resolver sobre la nacionalidad originaria dos 
son los sistemas que han sido escogidos tan to por los autores, 
coroo por las legislaciones. Se atiende bien al lugar en que el 
individuo nace: el jus solis; 6 bien a la filiacion confiriendoa 
los hijos la nacionalidad de los padres: jus sanguinis. Legisla- 
ciones hay que adoptan un tercer sistema combinando el jus 
solis a cljus stUKjninis, perodandola preferencia a unodeellos. 

La detenninacion de la nacionalidad por el lugar en qua el 
individuo nace, no es sino una consecuencia del regimen feu- 
dal, segun el cual todo lo que se encontraba en el territorio-per- 
sonas y cosas-formaba accesion del suelo. 

Este principio foe adoptado por las antiguas leyes france- 
sasy es el que doinina aun on las legislaciones de Inglaterra, 
Estados Unidos y Chile. 

iPero el hecho del nacimiento, hecho muchas veces ca- 
sual bastara para conferir al individuo los privilegios que de la 
nacionalidad nacen? Cierto que el hombre tiene afecciones es- 
peciales por el lugar en donde ha visto la primera luz, pero no 
poaemos prescindir por completo de los lazos estrechisimos que 
unen a los hijos, para con los padres. El genio de la Nacion 
se trasmite con la sangre, decia uno de los Tribunos encarga- 
dos de revisar el Codigo de Napoleon 

Las leyes Romanas no concedian la cualidad de ciudada- 
no sino aq iel cuyos padres eran ciudadanos Komanos. En el 
Codigo Frances se cambi«'> el sistema, a pesar de los esfuerzos 



Primer Consul 



para que sigmera vigente 



m El absoluto predominio del jus smtrfttiuis, ofrece el mcon- 
veniente de que un individuo, hijo de extranjeros, que no ha 
abandonado el lugar de su nacimiento es consulerado extranje- 
ro, hasta que no raanifieste su voluntad de ser tenido cotno na- 

En los tres primeros numeros del articulo 6? de nueetra 
Constitucion, que tratan de la nacmnabdad originaria, se ha 
hecho lo posible por coordinar ambos principios. & Asi en el N? 
1? se atiende al terntorio pero taiuLiOn a la filiacion; en el 2? 
prevalence el jits salts y en el 3? el /us santptiiiis pero se nece- 
sita, adenui^, que el individuo expre.se su voluntad de ser ecua- 

P«ft aquellas personas que no tienen padres conocidos no 
hay en nuestra carta fundamental veglas para conocer su na- 



EN EL ECUADOR 



cionalidad adqu 



pio que el hombre es hbre para de, 
:se donde encontrara medios raejo 
idades, 6 llegar a su perfeecionamb 



to. Pero la libertad de emizrar, que el hombre tiene no sena 
completa sino pudiera en el lugar que ha escogido para su r< - 
sidencia, obtener los raismos derecbos que los nativos de dicho 
pais. Los Estados modernos atendiendo a su propio provecho 
y al de los babitantes de su territorio, otorgan a los extranj< - 
ros, rnediante cb-rtas condieionos, la cualida.l de naeionales de 
el. . ■ . 

Nuestra Constituclon, como todas las de la America Lati- 
na, concede con raucba facilidad a los extranjeros la naciona- 
lidad y asi el tnimero 5? del articulo G? requiere solamente un 
anode residonebi on la Republiea, via de< laracion de que 
quieren avecindarse en ella. Expresando la palabra avecindar- 
se la misma idea que domiciliate, parece segun el sentido h- 
teral que basta que tengan linimo de pornnMieeor en la Kepubli- 
ca, para quo , bt. nu m carl , d, naturaleza. Pero es evident*, 
que lo que el legislador quizo, es que los extranjeros mamnes- 
ten su voluntad de nacioualizar.se en el Ecuador* Asi, pues, 
debe sustituirse la palabra avecindarse pm- naturahzarse. 

Estudiando la condicion de los extranjeros en el bcuador^ 
rera menester que sepamos primerauiente, qnienea son ^JJ n " 
jeros, puesto que, cuando sea neeosario saber si un ipdiYiauo 
es ecuatoriano 6 extranjoro, la autoridad encargada de resojver, 
aplicara ol articulo Gv do la <.'„nstitucbm, ya que on materia do 
nacionalidad no puede prevalecer otra ley que la del E>ta.b», 



El Estado como soberano que es, tiene el derecho de !egi 
Won, esdecir, puede dictar leyes sobre todo lo que se rela 
cione con el modo de ser politico y social de un pueblo, l-.i r 
der encargado de legislar, segun la <\>nstitucion de ca«ia p. 
do, fija la organizacion politica del mismo; ree.moce los .«.•..- 
cbos politicos, sociales y civlles de los_ a,oeiad^, unpen- ■> 



que 



i.\L DE LOS EXTRAXJI 



Las ieyes que ei R<tado dicta son oUigatmdas para todos 

no seria de •'■-* i si el rrniiinlimiento de pus loves dependiera 
aiieamente de i ;i vo'nnta 1 do los asoriados, siendo estos libres 

El hombre t':,-::.. d-^ ■.:! a-.-s de leyes que cumplir: unas que 
e dirigen a sn perJ>'e<-io;K!inionto, pero hajc <>J a:- pec to indivi- 
lual; y otras que tanibion le son necesarias para perfeoeionar- 
e, pero que, adtomK tiendon a] p<M'feecionamiento de los demas 
.sociados. Si no cample las primora.s sera responsable solo 
iioralmnnte, pues el dano es puramente individual; pero en 
rnanto a las segundas, no solo se da iiaiia a si mismo, sinoque 
as demas miembros de la soeiodad, no podrian alcanzar los fi- 
les a que tienen dcreeho para so bienestar y progreso. 

:-:-ulo Id -1-M" , -w rb.'il ''-"o. :' *"I ,a ley "ibHga ;i todos los 

■ abitant^s de la I^pubHoa con inclusion de los extranjevos 



. que el Estado acudira a los individuos pa- 
; diehos; los medios aludidos son voluntaries 
•un que se los deje a la voluntad del indivi- 



Nacmn. oblui i , , del , s; i n euantlo haya sa- 

lulo deel. Asi t q, ( wd Rstado, en el cual se halla, no pnede 
ieshgarle de eaaa ol tdoleotras que sean m- 

<-mpa!i!,:, : cy* , ,t , !., d»_ cdud.euno de otro pais. Tal su- 

Kstcs prinri[;tos Inn sido veeonociihw landui'n por nuestras 
! r-'i':;° ,jiil ri ' ]] " ,:) < ! ". 1" CWtitucion haee una diferen- 
cxtranjero, por haber obtemdo carta do nahualoza en °otra Na- 



cion. Diclio arficulo estableee que los e< 


uiatorianos ue se ba- 




aeden oximirse de los 


deberesquolesimpom-n 1:.. < \mstiturion y 


luslevesmientrasten- 


gftn dormcilio en la Republica; lo quepue 


'dedaYhigaraconfiic- 


tos con las otras Naciones, y el Ecuador 


comoNacion debil de- 


be procurar evitar. Por otra parte, 


vciiinios a la regla 


del antiguo derecbo Ingles que decia: ", 


subdito una vez, sub- 


<J:to -i.Mnpro", re-la por denuis injusta, 1 


^a que restringe la li- 


bortal quetiono.dindividuode cambiar" 


de naeionalidad. 


Segun el Derecbo Internacional Pi 


iblico. los soberanos, 



prop!., 
>i\ E- 


pais, 

,;:;:,r 


eden extender 
el Soberano 6 


i- aqmd 
ndad , 


.;;■>:,!.: 


! Cq En S clink 



ie no est.-in sujetos a alyunas leyes del pais en que se ballan. 

van fade este se personifica en el Soberano 6 Presidente de 
ia Republica; si estos tienen el derecbo do representarlo en 
- ivla'.-iones exteriores, tanto la teoria como la practica lea ban 
ncedido el derecbo do no estar bajo la acciou de la pcHcia lo- 
1, de no pagar contribuciones e i'rapuestos y de no sujetarlos 

El iuteres de las relaeiones internacionales y la posicion 
ivilogiada que los mandatarios de un Estedo ocupan aun en 
gio' Pero corno estas ex- 

ite estara obligado a eum- 

ontribuciones e iuipuestos 
,en un caracter personal y 
estan quo el individuo "que los soporta es subdito del Es- 
Pero en los otros, como los impuestos sobre inmuebles, 
era pagarlos, ya que los inrnuebles forman parte del tem- 
- el Estado tiene el derecbo inmineute sobre dicho tern 

sstros dias importancia practica, pues, como dice Mar- 
es dificil concebir que un Soberano Cometa un crimen en 
stranjero, yen caso deque esto sucediese, lasautonda- 
ndrian derecbo para tomar medidas represiyas y de segu- 
pero estas no constituven un procedimiento criminal 

'or lo que respccta -i la iurisdiccion civil, debemos dis- 

r si v\ Soberano ha /.bra lo . n representacion del Estadoo 
particular En el primer ca*o, los tribunals se absten- 



176 ( OXDICION LEGAL DE I.C 



lo que raenn ;cab u i.-i in bi 1 i ]. m»nto la soln rania e indopcnden- 
ciadeel. Pero si ba jm.eedido como particular, creemos que 
si estara sujeto a los Tribrmale •■•; puos si el Soberano, como 

lar, debe en ccmsecnencia' como cualqnier otvo sujetarse a la ju- 

A los agentes diplomatics, lo mismo que a los SoberanoH, 
se les concede el derechode extraterritorialidad. Los diploma- 
ticos son los representantes de mi Estado en el extranjero y su 
fin eselde solicitar las relaciovies entrc el pais ante el cual es- 
tan acreditados y el que los lia enviado. &C6rao podrian cum- 

dad cerca de la cual ban sid.» ae'> lit 'b> ' ' Si deben conseguir 
:/Usr^Tiirlo si no so les da los me- 



u 


l^;J:v; 


b modo podri 


d 




3? 




LO& Las legi2 


aciones y tc 








A, 


) a lo que es 


la diplomaci: 




2 alcanzar. 






De este pi 


ivilegio se d 




.inviolable,] 


demiciliod* 






embaja 
lasdiecbm criminal v de la jurisdiccion civil. 

Antiguaniente no solo era im iolable el cornieilio sino que 
so extendia a toda ana parte de 1 a ciudad en que residia el di- 
plomatico; el domicilio servia de asilo a to.los los criminales'po- 
f serefugiaban on U legacion. Actualmente 



lainviolabilidadeor 
do eUeweho <k asi 


nprendel solo ,.] doini?-ili<>: no hay por que 
seruejaute a la quo tenia, ni es necesaria 
ibajadas. Por otra parte, la soberanfa del 

!■>. vaques pun »bstaeu >s'a la libre ad- 


ari^U'sionesdi,?!, 


icia, y so suscitaban a menudo disseneio- 
entre los Estados y no se cumplia el objeto 


Alguuos escrib 
do crimen* contra 
mer caso, lo sujeta, 


•res distinguen si un embajador ba corneti- 
el Estado 6 contra particulares. En el pri- 
>d la jurisdiccion territorial, en el segucdo, 



wfrnridad del Estado las ante 


>ri(lades pp(] . r . 


n su retiro; le con- 


dnciran basta la frontera; ex- 


igiran que sea , 


juzgado en su pro- 




„a enviado no 1 
a y aun podra 


ohace, tendra de- 
declarar laguerra; 


perolo^Hbmlil^ 1 so aWou'd 






En cuanto a la jnrisdicc 


ion civil, se a 


plican los mismos 


principles que a los Soberam 










[domatieos que son 



tados. 

u'nodo Jl'U.s ton i! or "d i ii«'<» < ti i Lunar el orden 

social. _ A fin de evitar las dificultades quo | oduan originarse, 

pre.<cntantes do un Estado oxtranjero. 

Alosindividuos quo componen el sequito de los Sobera- 
nos, yalos miembros de las erabajada« se ba convenido en 
conciMlerles el mi<mio privile-io, pero unicamente por cortesia. 

Los navios do -norm son cmsidorados como parte del te- 
nitorio del Estado al cual pertenecen, y aun cuando e»ta ficeioa 
no puede ser el fundamento de la extrat-emtonahdad, ya quo 
las ficciones no pueden serbasesde derecbos.sin embargo bay que 
reconocerles este privilegio. Los buques do guerra b>rman par- 
te do la fnerza militar de una naci.'.n; los comandantes y jefes 
ejercen funcionos ejeeutivas v judiciales; los mdividuos de la 
tripulaoion son agentes do la fuer/.a publica, y, en una palabra, 
fonnan parte del gnbiorno do modo que deben ser mdopendien- 
tescomo el. "El Soberano, dice Wbeeton, tiene mucbos y 

ei.'.n -1« unEstJ', , 'u 1-,, Uquos do guerra, y tal in- 

tervenci.m no puede efoctuarse sin oL'eiidor gravemente a su po- 



, ! torriton<» < 



eligros de todo genero a 
ajefe seleprivasede su 

utoi-iditdcs extranjoras" 



1/8 CONDICION 


LEGAL DE LOS E 








Procedirnientos Crimir 


s de estas excepc 




asiel 


Codigo de 

yivtansu- 


jetos a la jnrisdiseciOn 


d.d Ecuador: 1" 


? Lose 


•uato 




tranjeros que delinquen 


en el territorio de la E< 


puMi 


' ;•' ' 'k ex- 


ceptuan con arreglo al Dereclio Interm 




lo. I 


V-ntesDi- 


plomaticos residentes e 


n territorio ecua 








m Veamosjas limita< 


:ione2 que provit 


'ncn o- 


I Dei 


■echo Inter- 












Si bien en todas If 


is legislacionos 


eneont 




. disposicio- 


nes que les son comune 










Largo, en tod as el las n 


Yco^TrnZlH: 


POM) pi, 


tane-i 


ltedit'ereu- 






la sit 




gvaficaetc, no son las lui.Mnas y el lejris' 


iador'th 




n- tomaren 


cuenta estas circunstan 


cias al dictar ur 


ia ley. 






En el mododeser; 


ictual de los pue 




bay u 


no solo que 


re una todo lo que a los 


individuos les e 






.arasu |. ro- 


greso y bienestar. La i 
Estados; los hombres q 


nda de aislamien 
uenohallanen si 


Si: 


l'. M u' 


de para 1<>* 
( . neeesitan 


procuran encor.trarla fu 


era deel la, y el 




en laobli- 


gacionde auxiliaries p, 


ftra que lo con»i 

mos dependen d< 


i^nn. J 


En ,"> 




}»uede decirse que los x. 


5 10S Ot 




. 


que secelebran transact 
nalidad 6 relatives a e< 


nones entre indh 
.sas que se encu 


■iduosd 


o (list 
-n el , 


inta nacio- 

-xtranjero: 



[ Privado los 

El derecbo Iuternacional Privado one ha ido desenvolvien- 
ctose poco a poco hasta ll.-ar al alto ^.do de d.-sarrollo en que 
boyseencuentra, nos sefiala la ley qu.bade prevalecer en ca- 
da L-asoque se presente: y esto J>.,r,-;ho es tan ohlh'atorio que 
sua principles no pueden dejar de ser acepta d..s por los le-isla- 
dores , yaquelaprotecci/m qu, J., Id.tndos d- i a sus suUli- 
tosylosdereehosadrpntid^ por , o... n^nn.s lo exi-en. 

Siendounod. los fines del ]<>„,. .,, ,„„,, _,. r ,,' ^ sub ditos, 
wtaproteccionsevenl igj pues . 

cu^™^ *' 1 • fhTs d no 

l l ;!;;jil; ua " ;;.'; ;« *; ,,ai ; .-^ b^/;' ^ ^^ : m^dir a 1, 

,,' Vr'"' ;l l^tnay esto hemes vUto que seria ir contra 

lahbertao, ,,..,,. ..,,' 

quirido en ::; p^ ?t I ' trT ^ ^ ^f^ ^^ ' ^ 

saliendode, l"' 1 ' ^-^ido.s reimnciana 

Sisaledebeest.;- t :.o d« perteceionarse. 

fe l -° 4«« sa - n Jescono- 



»s, pueste que los ha adquiridoen su calidad de hombre y au- 
.zado porsus leyes. 

De todo «»to se reduce qm los Estados, mientras su segu- 
rl lo permita, estan oblgados a aplicar leyes extranjeras, 
|>or cortesia ni reeipiocidad., sino por l«s principles de Jus- 



nil se ha a.mrtado de 



os ceiebrados en el Ecuador; 
iplicacion de leyes extranje- 

hay disposicion al respecto, 
sujetando 



pues el juez administra justicia snjetaiid<'se a las leyes fie su 
Nation,' y, en c.-.so de ,,ue nada di-a' el legislador, fallara aquel 
deennfonnidad a la lev extnmjera, v cuando las partes no la 
aleguen; y si bien el Codigo de E E, C C. dice que el que ale- 
gue una ley extranjera debe presentarla autenticada, siguiendo 
«n esto la doctrina'inglesa y americana, que consideran la ley 
como un heeho y que < omo tal debe probarse; en caso deque 
no la aleguen, aplicara de oficio, pues hal.iendo falta de ley, 
.']n/.-a se-un los principios de Justicia Universal, y esta exige 

Por consiguiente la regla del articulo 13 no es absoluta, 
pues, como lo bemos demostrado, respecto a los ext.anjeros hay 



III 

El hombre que pertencce a una sociedad determir.ada 6 que 
reside en eila, puede gozar de dos clases dc derccho-, segiin que 
consideremos en el su calidad de ser politico 6 su calidad indivi- 

Si investigamos su personalidad poh'tica, es decir, la ctiali- 
dad que tieneel individuo de formar parte de un Estado, de ser 
miembro de la sociedad organizada para dictar la ley y cumplir 
los fines que dan la razon de ser a la existencia de dicha socte- 
did, reconoceremos en el derechos politicos, derechos que social- 



j go corvmrioN legal he r.os r xtranjeros 

littco; estos derechos existen por si mismoft sin necesidad de un 
reconocimiento expreso del legislador. Pero no porque esto* 
derechos sean naturales. quieredecir que no debamos fijar condi- 
ciones para su ejercicio, una cosa es el derecho en si, y otra la 
facultad de ejercerlo. 

El ejercicio de todo derecho Neva 0011-140 ciertas circuns- 
tancias que hacen modificar mas 6 men_>s en el hombre que lo 
ejerce, la capacidad para poder ejercerlo, circunbtancias- que na- 
cen de la naturaleza del derecho. 

Los derechos politicos, lo mismo que cualquier otro dere- 
cho suponen ciertos requisitos que son indispensables para que 
el hombre pueda gozar de ellos. Varios son estos rr quisitos y 
entre ellos se cuenta el de la nacionalidad, en e! cual solameilti 
nos rijaremos por relacionarse con el estudio que nos ocupa. 

El Estado no es una nocion puramente abstracta, es algo 
que se mamfiesta real y po-iitivamente en la vida con fines que 
cumplir, y si tiene fines necesita que haya personas encargadas 
de poner en actividad todolo que sea indispensable 6 uttl para 
efectuar su realizacidn, Estas personas tendran que ser indivi- 
duos que formen parte de el, ya que no se puede representar a 
una sociedad cualquiera sino siendo miembro de esa sociedad y 
cuando concurren todos sus miembros a un solo fn, Siendo 
diferentes I09 fines que tengan como objeto grupos mas 6 uienos 
numerosos de individuos, se formaran tantas sociedades cuantos 
sean los fines a que se aspire, ya que la asociacion solo se concibe 
por la unanimidad del fin. 

Si esto es asf respecto de todas las sociedades y con mayor 
razon en lo que concierne al Estado. Residiendo la soberania 6 
sea el poder no en un solo indiv'tduo poi delegacion divina, lo 
cual seria confundir el origen filosofico con la residencia efectiva, 
ni en la mera suma de individuos, corao lo pretenden los partida- 
rios del pacto social, porque vendriamos a caer en laanarqnia, 
sino en la sociedad misma organizada de cierta manera para for- 
mar el Estado. Esta soberania se personificara en aquellos que 
formen los elementos integrantes del Estado; y como este segun 
lo manifiesta la historia, ha ido desarrollandose hasta constituir el 
Estado Nacional, nacionales deberan ser los que represerrtan al 
Estado. 

Del mismo modo, si la soberania reside en el Estado en los 
individuos que lo formen, nopodemos dejar de reconocerles una 
determinada participacion en el ejercicio del poder y deesta par- 
ticipacion se establece una relacion jnridica entre el Estado y sus 
miembros, relacidn que proviene de un hecho y este no es otro 
que el de pertenecer al Estado. Por consiguiente, los sujetos de 



;ion no pueden ser sino los que lo constituyen ya qu 
;llos encontramos el hecho que hace que se establezc 
cion juridica. Pero como uno de los efectos de la par 
n en el poder, es el de determinar las personas que ten 
su cargo el ejeicicio de el, sfguese que solo seran apto 



De lo i 


!EH£F£ 


s para el ejerci 
y ser elegidc, s 


nacionahda 


d, aunque una y otra sear 


1 conceptos en 



En estos principles que son los del Derecho Politico moder- 
no, se han inspirado todas las legislaciones al no conceder los 
derechos polfticos sino a los nacionales. Nuestra Constitucion 

"Para ser ciudadano se necesita ser ecuatoriano" y el art. 9?: Se 

Nacion", aunque si bien se ve, aqui se han confundido la ciuda- 
dania con la nacionalidad, porque es evidente que un individuo 
que se nacionaliza en otro pais, no solo deja de ser ciudadano 
sino tambien nacional, para evitar la multiple nacionalidad en un 

Para algunos cargos, por la importancia que revisten, no so- 
lo exige la Carta Fundamental la nacionalidad, sino que requie- 
re que esta sea de origen y de este modo el art. 36 previene que 
<-d Pivsidente y Vicepresidente de la Reptiblica seran "ecuatoria- 
nos de nacimiento'' 

En dichos cargos, el patriotism*) debe ser una cualidad inhe- 
•rente a aquellos que lo ejercen, y nunca le tendra bastante aquel 
que es nacional de un pais porcalculo, pues no es otro el origen 
de la nacionalidad por naturalizacion. ( 

Pero esta condicion de los derechos polfticos ^se aplicara a 
los derechos civiles?. Pero para el goce de estos liitimosse ne- 

La igualdad de los nacionales y extranjeros en cuanto a los 
den-chos civiles ya no es posible poner en duda. "El problem;.. 

neces.irias al hombre para su existencia fisica, intelectual y moral. 



CoNDTCTO.V 1XGAL DE r.« >.- FXTRAN/r !OS 



"El hombre, posee, expone Fiore, la facultad de ejeci 


Mr |a 


do loquees necesario para consegir su fin social. Cada 




estas facultades constituye un derecho, Entantoque 


esta f.« 


cultad es garantizada solo por la ley moral, forma para t 


.■! horn 


bre un derecho natural; y cuando ella es reconocida, de 


;uu-;u.l. 


por la ley juridica 6 civil, constituye un derecho civil . 




Pero si en teorfa se le acepta como un axioms, en 


: las le 


gislaciones no ha llegado todavia a establecerse y, entre la 


, euro 


peas, la linica que le ha consignado en sus disposiciones < 


:, la tJ 



Si nos remontamos a los origenes historicos <le la legisla- 
tion y en primer lugara la de Roma, vemos que en su prucipio 
no se concedia, ni podia concederse a los extranjeros ning'i'i de 
recho. El objeto de la politica Romana era bacer a todos l**S? 
pueblos sus esclavos y de este modo veian a los extranjeros co- 
mo enemigos y no se les reconocia ni los derechos naturales que 
corresponden al hombre por ser hombre; eran reducidos a la es- 
clavitud y considerados como cosas y las cosas no pueden terter 
derecho alguno. 

Pero el numerode extranjeros (seguimos en esta parte los 
"Estudios del Codigo Civil Chileno por L. F. Borja' r ) iba aumen 
tando y hubo necesidad de establecer ciertas instituciones cuyo 
principal objeto era, 6 poner a los extranjeros bajo la proteccion 
de un ciudadano, 6 sujetarle a una especie de tntela, que hacia 
que el extranjero dependiese de aquel bajo cuya custodia estaba. 
El hospitifn y el patronato eran respectivamente estas institu- 

Como consecuencia de la conquista Roma, habia aumentado 

Hun y el patronato no eran sufkientes y se tuvo que hacer una 
nueva division de las personas: ciudadanos y peregrinos. 

mano, del cual unicamente se derivan los derechos civiles. Del 
matrimonio romano, nacia la patria potestad y en esta se funda 
el parentesco romano, y de este la antigua sucesion ab- in testa to. 
Los ciudadanos eran los unicos capaces de ejercer el derecho de 
propiedad en todas sus manifestaciones. Solo ellos eran aptos pa- 
ra comprary vender; el derecho de servidtimbres, contraer cier- 
tas obligaciones; y por ultimo solo ellos podian disponer por tes- 
tamento, asi como el de ser instituidos herederos y legatarios. 

Los extranjeros que eran shbditos de los estados que tern'ari 
amistad con Roma eran llamados peregrinos y gozaban de los 
derechos naturales, pero en ningun caso de los derechos civiles. 
podian contraer matrimonio, pero este no hacia nacer derechos 



aquellos con quiencs no tenian ningun vinculo los romanos, care- 
ci'an de todo derecho y su situacion en muchos aspectos era in- 

En tiempo de Justiniano ya no habfa otra distincion que la 
de libres y esclavos. Propiamente no se encontraban extranje- 
ros, ya que todos los pueblos conocidos habian sido subyugados 

F.n las antiguas leyes francesas se otorgaban a losextraneje- 
ros los derechos naturales, pero los derechos civiles no podfan, en 
ningun caso, ejercerlos. De este modo se establecia diferencia 
entre derechos naturales y civiles, diferencia que en realidad no 

Ademas el Estado tenia el derecho de albinagio, en virtud 

del Estado, venian a ser propiedad de este. 

La Asamblea de 1.761 abolio este monstruoso derecho que 
convertia a los extranjeros en siervos del rey, y privabaal horn- 
bre de una de las principals manifestaciones del derecho de pro- 

nen mayores vinculo? de afecto, y en caso de que no haya podi- 

esta de la manera mas conforme con ese mismo objeto. 

En el Codigo de Napoleon se halla establecido el principio 
de la reciprocidad. Los extranjeros gozan en Francia de los de- 

ceses. Pero la reciprocidad epodraservir de tundamento a dere- 
cho alguno?. Evidentemente no. Si reconocemos la justicia de 
un derecho, £por que esperar que otros nos lo concedan paracon- 
ceder nobotros?. Si hay principios de un ordc n superior que deci- 
den si es justo 6 no aquello que tratamos de establecer, en estos 
principios es unicamente por los que nos hemps de guiar pa 

Si la igualdad entre nacionales y extranjeros, en los dere- 
chos civiles, esta fundada en la naturaleza del hombre, si 6stos 
son indispensables para que pueda vivir fisica, intelectul y mo- 
dad, es negar los derechos; pues, cuando otro Estado no haya 



COVDICIOX LEGAL DE LOS ExTKAJVJEROS 



go Frances no se reconoce. propiamente hablando, a los extran- 
jeros los derechos civiles. 

Pasemos a examinar las disposiciones de noestra legislation 
a este respecto. El Codigo Civil que ha seguido casi literalmen- 
te al Codigo Civil de Chile que fue el primero de los Codigos, 
mucho antes que el de Italia, en que se proclamd este principio, 
pues aquel esta en vigencia desde el afio 1.857 Y este desde 1.866 
establece la perfecta igualdad de los nacionales y extranjeros en 
su art. 53, lo mismo que la ley de extranjeros promulgada en 
Agosto de 1.886. 

A primera vista parece indudable que los extranjeros en el 
Ecuador gozan de los derechos civiles, ya que asi lo encontra- 
mos determinado en dicha disposicion y en el art. 4 de la lev an- 
tes citada. Pero si investigarnos y reflexcionamos sobre esta ley 
veremos que se vuelve ilusoria la pretendida igualdad. 

En erecto, en el art. 2 se dispone que los extranjeros que to- 
masen parte en las discencicnes civiles del Ecuador, y en gene- 
ral los quefueren perniciosos al dt ran ser expul- 
sados desu territorio " 

ley, talcomo se halla en vigencia, no cxistc e! goce de los dere- 
chos civiles para los extranjeros en el Ecuador, determinernos 
cuales seran considerados conio perniciosos. 

Con la palabra pernicioso, segun el Diccionario de la acade- 

luego extranjeros perniciosos seran los gravemenfe perjudiJales, 
1 tranquilidad del Estado.al orden publico. 









no de actos que puedan rnanifestar que tal individu 
requisites para que se le considere de ese modo. De aqui que de- 
ba haber un juicio. en el cual el extranjcro sera tenido como per- 
nicioso si los hechos dan merito para auese decrete su expul- 
sion. M r 

La gravedad del mal que se aplica al extranjero, la justicia 
quep.de que un individuo no sea declarado como merecedor de 
una pena sino despues de haber sido reconocido culpable, exi- 
gen el establecimiento de este juicio, en el cual podra el extran- 
jero defenderse si son injustificados los cargos que se le hacen. 

Pero de este procedimiento no hay ni sombra en esta ley: cl 
extranjero es declarado pernicioso y, por consiguiente, expulsado 



i voluntad < 



1 proposito objeta 



utoridade 



El, 1-Xl'ADOR 



puede ser necesaria e indispensable, ya que el Estado teniendo 

mitir que siga en su seno un extranjero que no ha sabido raos- 
trarse digno de seguir gozando de la hospitalidad que gcnerosa- 
mente se le ha ofrecido, y cuando la sociedad ve que este indivi- 

lIegar , a C suVnncs HLn " 

Pero de esto no se deduce que la expulsion no deba ser el 
resultado de un acto motivado y razonado; al contrario, puede 
ser tan grave y de consecuencias tan perjudiciales para el extran- 
jero, sobre todo si se halla domiciliado en el Ecuador, si ha for- 
mado una familia y ha adquirido propiedades, que llegue a con- 
vertirse en un destierro propiamente dicho, que puede ser para 
el mucho mas pesado que si se le hubiera expelido de su propia 
patna, porque si se ha establecido en el Ecuador es porque en 
ella no ha podido desarrollar sus facultades, ni ha tenido campo 
suficiente para alcanzar su fin. Ademas, de que serviria tener un 
derecho si no se garantizara al mismo tiempo su cumplimientu y 
si nose prestan las seguridades necesarias para que el individuo 
tenga la certeza que esos derechos no le seran arrebatados arbi- 

Esto pasa con los extranjeros en la ley que lleva este noin- 
bre: se les faculta para que puedan adquirir y gozar de los dere- 
chos civiles, perocomo no tienen seguridad de que se les permiti- 
ra seguir residiendo en el pais, es dificil, pues, que se determinen 
aemplear sus facultades y destinar sus aptitudes si saben que, 
cuando menos piensen, ya no podran gozar de aquello que ha 
constituido el termino de esta aptitud y facultad. 

Por otra parte, el extranjero que se encuentre inesperada y 
repentinaniente alejado del lugar que ha escogido como su segun- 
da patria-lo que puede suceder facilmente, puesto que las auto- 
r'dades no tienen reglas para su conducta-dejara abandonados 
los frutos de su trabajo, y como no se resignara a ver perdidos los 
derechos que ha adquirido, pedira, por medio de su gobierno, que 
el del Ecuador explique las razonesque haya tenido para expedir- 

cuando el inodo de ser del extranjero no ha dado lugar para que 
se le tenga por pernicioso, resultando conflictos que las leyes de- 
ben prevenir. 

s, conceder a los extranjeros derechc 



necesario que se den garantfas a su ejercic 
ey de extranjeros. poniendo obstaculos a 
idades no obren arbitrariamente. 

Por lo de.nas, prescindiendo de las irre 






sDlCION LEG 



ley, los extranjeros gozan de todos los 
nados en los Codigos, con las lirvitacioi 
ridad y riqueza publicas. Asi el Codij 
permite a los extranjeros-a no ser qut 
ei derecho de pescar en el mar territori 



IV 

Hedeterminado hasta aqui la condicidn y los derechos de 
as pcrsonas extranjeras individuates, re>tame, para concluir, cxa- 
ninar las personas colectivas o asouaciones, impropiamente 11a- 
nadas personas juridicas, putsto que estas, lo mismo que el In- 
lividuo, pueden ser sujetos de derechos y obligaciones. 

En nuestras leyes no hay disposicion concerniente a las so- 
;iedades extranjeras y dado caso que se presenten cuestiones re- 
acionadas con estas, habra que aplicarlas los principios cientift- 



dCuando se dira que una sociedad es extranjera?. Las so- 
ciedades para que puedan nlcanzar el fin, que es la causa por la 
cual han aunado sus voluntades los individuos que la componen, 
y pongan en accion los medios que sean necesarios paraconse- 
guiraquel, deben establecerse conforme a las leyes, y por consi- 
guiente previa autorizacion de la autoridad encargada de velar 
por su cumplimiento, ya que el fin puede estorbar 6 ser contra- 
rio a las instituciones fundamentales del Estado, y los medios 
pueden trastornar el orden publico. Por consigniente, si la ley es 
la que propiamente da la existencia a las sociedades aunque el 
hecho primero de ^u nacimientose encuentra en la voluntad de 
los asociados, si solo en virtud de su autorizacion adquieren de- 
rechos y contraen obligaciones, las sociedades tendran la nacio- 
nalidad de la ley causa de su existencia, y seran extranjeras si 
extranjera es aquella ley. 

En principio, todos los Estados deben reconocer a las perso- 
nas juridicas extranjeras, puesto que la asociacion es un medio al 
cual recurre el hombre para satisfactfr sus necesidades y perfcc- 
cionarse, dada la naturaleza limitada del hombre que hace que 

lado le es imposible lograr aquello que es menester para conse- 
guir sus fines. El Estado, pues, que no reconociera a una socie- 
dad establecida de contormidad a una ley extranjera, estorbana 
al progreso y bienestar del hombre. 

Decia, en principio, porque las autoridades, despues de exa- 
minar si la sociedad existe, deben hacerlo respecto al fin, p or 



ExN EL ECUADOR 



:o un mismo fin puede ser legitimo tratandose de un Esta- 
ilegitimo tratandose de otro; y el Estado que viera que el 

|ue se ha propuesto la sociedad, puede atentar contra la 

encia de el 6 contra sus instituciones no solo tendra el derecho 

que estara en el deber de negar su aprobacion y reconoci- 

toa una sociedad de esta clase. 

De modo que las autoridades ecuatorianas deberan recono- 
las colectividades extranjeras, que tengan caracter legal en 

opio pais y no comprometan la seguridad e intereses del Es- 
y autorizarles para que gocen de los derechos y sujetando- 
las obligaciones que con relacion a las personas juridicas 
halla establecido en el titulo XXXII del Codigo 

Pero si esta es la extencion, que conforme a los principios 
itificos, debe dar.se a nuestras disposiciones, lo mas necesario 
[ue se dicten reglas fijas, a fin de evitar las dudas qne origina 
lencio de la ley. 



Jose Ft 
Quito, Mayo 31 de 1905. 



BIBLIOTECA "^AMIW DE OBRAS PREMIADA3 



Publica novelas, cuentos, etc., premiados en concur- 
sos publicos y obras fuera de concurso debidas a los mas 
distinguidos literatos espanoles. 

La mejor recomendacion de esta "Biblioteca" es 
decir que ha merecido alabanzas de literatos como los 
Sres. Pereda, Menendez Pelayo, Palacio Valdes, Balart, 
Sanchez Moguel, Silvela, etc. 

Los tomos que publica, contienen preciosos grabados 
de los artistas < 



PATRONATO PRINCIP . 

Excmo. Sr. Marques de Comillas. 

" Conde de Bernar. 

11 Conde de Canilleros. 
Iltmo. " Baron de Vilagaya. 
Excmo. " D. Joaquin Sanchez de Toca. 

OBRAS PUBLICADAS 

La Golondrina, (novela^ por Menendez Pelayo. 
La Tonta (id.) por Solano Polanco. 
Epistolario. (id.) por Santander y Ruiz-Gimenez. 
Almas de Acero, (id.) por Rogerio Sanchez. 
La hija del Usurero, (id.) por Maestn 
La Cadena, (id.) por Amor Meilan. 

Engracia. (tradicion hispano-roman; | por Pamplona Es- 
cudero. 

Coleccion de cuentos premiados, de los senores Menen- 
dez Pelayo, Lafuente. Solano Polanco Teodoro Baro >' 
S. Truyol y Plana. 

Pidanse en todas las librerias dp la Republica 



mm rnmmmf 

L' Universite de Quito, desirant accroitre ses Musees de 
zoologie, botanique, mineralogie et ethnologie, s' est proposee de 
se mettre en relation avec les divers Musees d' Europe qui vou- 
draient faire ses echanges de collections, etc. A ce propos, elle 
est toute disposee d' envoyer aux Musees, publics ou particuliers, 
qui se mettront en rapport avec elle, des exemplaires de la fau- 
ne, de la flore, etc. equatoriennes, en echange des exemplaires 
etrangers qu' on voudrait, bien lui envoyer. 

Les personnes qui, voulant accepter cetteexcellente maniere 
d' enrichir leu re Musdes, desireraient tel ou tel exemplaire, telle 
ou telle collection, par exemple, une collection ornithologique, 
n' ont que s' adresser a 

"Mr. le Recteur de V Universite Centrale de /' Equateiir. 



"Mr. le Secretaire de V Universite Centrale de V Equateur. 
Quito r 
TRADUCCION 

§Mim l]H! PORT ANTE 

La Universidad de Quito, con el objeto de fomentar sus 
Museos de zoologia, botanica, mineralogfa y etnografiia, ha re- 
suelto establecer cambios con quienes lo soliciten; y a este fin, 
estara pronta a enviar a los Museos publicos d privados, que se 
pusiesen en correspondencia con ella, ejemplares de fauna, flora, 
etc. ecuatorianos en vez de los extranjeros que se le remitiesen. 

Quien, aceptando esta excelente manera de enriquecer sus 
Museos, quisiese un determinado ejemplar 6 una determinada 
coleccion, v. g.: una ornitologica, etc., dirijase*al 

"Se/lor Rector de la Universidad Central del Ecuador. 

Quito- 



Los An ales le la Uniyer sited 

se canjean con toda clase de 
publicaciones cientificas y.lite- 
rarias. Tambi^n se canjean 
colecciones de e'stas, con co- 
lecciones de los Anales. 

Para todo lo relativo a los 
Anales, dirigirse al Sr. Dr. Da- 
niel Burbano de Lara, Secreta- 
rio de la Universidad. 



VALOR DE U SISCRIPC10X 

Suscripci6n adelantada por un tomo, 

6 sea, un semestre $ 1-20 

Numero suelto o-20 



REPTJBLICA DEL ECUADOR 



AN ALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



-**yz£h> 



IN •nl;iii:cii|o • ' '■• ' 'onsejo Cent- 

de la misma F*ci '" »1 « a.lo.— 

Plan <Ie estlldios • V- > ' iiugfaexpedido por 

rl n.iMuo i-oi.-fj(». — K««j»-laiti«'llt« tfflieral para el es- 

Clirso pronunciad. p»i dM. Ii J si- Gabriel Nava- 



Central para optar el grado de I • ia - < Yulitfo <!«> 

rial concordadoy 

anotado por el Sr. Dr. Dn. J. M. BoRJA y precedido del 

programa nresentadopor el Sr. Dr.'Dn. Vfcro 

tor en km 



. Victor M. Pen ah e- 



QUITO 

IMPRINTA DE LA IMVERSIDAD CENTRAL, POR J. SAIXZ R. 



REPUBLICA DEL ECUADOR 
0M0 XX { Ado 22,-Agoslo de 1905 j K« 142 

ANALES 

DE I.A 

UNIVERSIDAD CENTRAL 



EL mm GEXERAL DE IXSTRLCCIOX PUBL1CA 

VISTAS LAS REFORMAS 

PROPUESTAS -POR LA FACULTAD DE JURISPRUDENCE 

DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL 

ACUERDA 

EXPED1R EL 8IGUIENTE RE6LAMENT0 GENERAL 

PARA EL ESTUDIO DE JURISPRUDEXCIA 



Art. i? Los cursos correspondientes al estudio de 
Jurisprudencia se haran en seis anos escolares, distri- 
buidos conforme a este Reglamento. 

Art. 2? En los dos primeros anos se cursaran: 



KEGLAMENTO GENERAL 



Ciencia y Derecho Constitucional, y Ley de Elec- 
ciones; 

Ciencia y Derecho Administrativo, y las leyes de 
Regimen Administrativo Interior, de Regimen munici- 
pal, de Instruccion Publica, de Hacienda, de Credito 
Publico, y el Codigo de Policia; 

Derecho Internacional Publico, los Tratados corres- 
pondientes, Practica Diplomatica y Reglamento Consu- 
lar; y 

Economia Politica. 

En los dos anos siguientes se cursaran: 

Ciencia de la Legislacion Civil, primer curso; 

Ciencia de la Legislacion Civil, segundo curso: 

Ciencia de la Legislacion Penal; 

Derecho Internacional Privado y los Tratados co- 
rrespondientes, y Ciencia de Hacienda y Estadistica. 

Cada una de estas materias sera objeto de un exa- 
men separado. 

La distribucion de ellas en los anos primero y se- 
gundo, tercero y cuanto, respectivamente, se hard por 
las Facultades, con aprobacion del Consejo, segun el 
niimero de profesores que hubiere en las distintas Uni- 
versidades, las asignaturas de los profesores, las horas 
de clase y demas circunstancias analogas. 

Art. 3? Terminados estos cursos, el estudiante que 
fuere aprobado en el los podra optar al grado de Licen- 
ciado, rindiendo al efecto el respectivo examen que 
comprendera todas las materias indicadas. 

El Licenciado tendra los derechos que le confieran 
las leyes. 

Art 4? Los alumnos que aspiren al grado de Doc- 
tor en Junsprudencia, estudiaran, ademas, en los mis- 
mos cuatro anos, el primero y segundo cursos de Dere- 
cho Romano, en los dos primeros anos, y el primero y 
segundo de Derecho Civil Ecuatoriano, en los otros dos. 
rindiendo el respectivo examen en cada curso; pero es- 
ta; materias no se incluiran en el examen previo al gra- 
do de Licenciado. Los propios alumnos reservaran el 
estudio de Derecho Internacional Privado, para hacerlo 



PARA EL ESTUDIO DE JURISPRUDENCE I9I 

con el de practica, como a continuacion se expresa. 

Art. 5? En el quinto y sexto anos se estudiaran: 

Codigo Penal, y el tratado octavo del Codigo Militar; 

Codigo de Comercio y Ley de Bancos; 

Practica Civil, esto es, Codigo de Enjuiciamientos 
Civiles y leyes de enjuiciamientos mercantiles; 

Practica Penal, que comprende el Codigo de pro- 
cedimientos en materia criminal y el tratado noveno del 
Codigo Militar. Ademas, la Ley Organica del Poder 
Judicial; 

Derecho Internacional Privado y los Tratados co- 
rrespondientes; y 

Medicina Legal. 

Cada una de estas materias sera tambien objeto de 
un examen separado, y su distribucion en los dos anos 
se hara segun lo dicho para la seccion de Ciencias Pu- 

Art. 6? Terminados estos cursos, puede el estu- 
diante optar al grado de Doctor, previo el respectivo 
examen general, que comprendera todas las materias 
que se estudien en los seis anos. 

Art. 7? En los grados de Licenciado y de Doctor, 
los examenes duraran dos horas por lo menos. 

Art. 8? Los estudiantes que quisieren rendir el 
examen previo al grado de Licenciado 6 al de Doctor, 
estaran obligados a presentar antes una disertacion es- 
crita sobre alguna de las materias comprendidas en el 
examen. El Decano senalara el dia para este, siem- 
pre que la Facultad estimare aceptable la disertacion; 
en caso contrario, el alumno debera presentar otra. 

Art. 9? El tribunal para examinar las materias co- 
rrespondientes al ano escolar, sera formado por tres de 
los profesores principales de la Facultad. entre los que 
concurrira el prefesor de la asignatura. Cada uno de 
los vocales examinara diez minutos. 

lo anterior producira la nulidad del examen. 

Exceptuase el caso en que, por causa justa debi- 
damente eomprobada ante el Rector, no pudiese concu- 



\TO GFNEK 



rrir alguno 6 algunos de los expresados profesores. En- 
tonces, el Decano llamara un profesor sustituto. 

Art. ii. El tribunal que ha de examinar Medicina 
Legal a los estudiantes de Jurisprudencia, seracompues- 
to del profesor de aquella asignatura, y dos profesores 
de esta Facultad, uno de los cuales.. designado por el 
Decano, presidira el examen. 

Art. 12. Las Facultades de Jurisprudencia de la 
Republica estaran obligadas a presentar al Consejo Ge- 
neral de Instruccion Publica, en los ultimos dias de ca- 



ano escolar 



que, con suje 



glamento y a la distribucion prescrita en los arts. 2? y 
4? deban cursarse las respectivas materias en el ano 
siguiente. 

Art. 13. El Consejo General de Instruccion Publi- 
ca expedira. previo el informe de la respectiva Facultad, 
las resoluciones transitorias adecuadas para la aplicacion 
de este reglamento, en orden a los alumnos que hayan 
hecho antes de ahora alguna parte de sus estudios. 

Art. 14. Quedan derogadas las disposiciones del 
Reglamento General de Estudios y las resoluciones del 
Consejo General de Instruccion Publica, que versen 
sobre la misma materia a que se contrae este Regla- 

Dado en Quito, a 9 de Junio de 1905. 
El Presidente, 

L. A. Martinez. 

El Secretario, 

F. Alberto Darquca. 
t\ Consejo General de 
F. Alberto Darquea. 



PARA EL ESTUDIO DE JURISPRUDENCE 1 93 

EL C0N8EJ0 GENERAL DE INSTRUCCION PUBLICA 

EN USO DE SUS ATKIBUCIONES 

ACUERDA 

Aprobar la siguiente distribucion permanente de 
las materias de ensenanza de la Facultad de Jurispru- 
dencia de la Universidad Central, propuestas por la ex- 
presada Facultad, con arreglo al Reglamento General 
ultimamente expedido. 



Ciencia y Derecho Cons- Ciencia y Derecho Cons 

tucional y Ley de Eleccio- titucional y Ley de Eleccio 



* ,c ^ nes. 

Economia Polftica, 6 De- Economia Politica, 6 De 

recho Internacional Publi- recho Internacional Publi 

co, los Tratados correspon- co, los Tratados correspon 

dientes, Practica Diploma- dientes, Practica Diploma 

tica y Reglamento Consu- tica y Reglamento Consu 

la f- lar. 

Derecho Romano, pri 





SEGIXDO A^O 




Ciencia y Der 


echo 


Ad- 


Cie 


icia y Derecho Ad 


ministrativu, y las 
Regimen Adm 


leyes de 


R^gi 


rativo, y la 

nen Adm 


s leyes de 
nistrativc 


Interior, de Regimen Mu- 
nicipal, de Instruccion Pii- 
blica, de Hacienda y de 
Credido Publico, y el C6- 


Interic 
nicipa 
blica, 
Credit 


r, de Reg. 
, de Instru< 
de Hacie 

3 Publico, 


ida y de 
yel Co- 



[ENTO GEN EH 



digo de Policfa. 

Derecho Internacional 
Publico con sus anexos, 6 
Economia Politica. 



digo de Policfa. 

Derecho Internacional 
Publico con sus anexos, 6 
Economia Politica. 

Derecho Romano, se- 
gundo curso. 



TERCER ANO 



Ciencia de la Legisla- 
cion Civil, primer curso. 

Ciencia de la Legisla- 
cion Penal, 6 

Ciencia de Hacienda, y 
Estadistica; y 

Derecho Internacional 
Privado y los Tratados co- so. 
rrespondientes, si entonces 
lo dictare el profesor, se- 
gun el turno establecido en 
su asignatura. 

CUARTO ASO 



Ciencia de la Legisla 
cion Civil, primer curso. 



lacion 
Penal, 6 

Ciencia d< 
Estadistica. 

Codigo Civil, primer cur- 



Hacienda, y 



Ciencia de la Legislacion 
Civil, segundo curso. 

Ciencia de Hacienda y 
Estadistica, 6 

Ciencia de la Legislacion 
Penal, y 

Derecho Internacional 
Privado y los Tratados co- 
rrespondientes, si no los 
hubieren estudiado en el 



Ciencia de la Legislacion 
Civil, segundo curso. 

Ciencia de Hacienda y 
Estadistica, 6 

Ciencia de la Legislaci6n 
Penal. 

Codigo Civil, segundo 



QUOTO ASro 



Practica Civil, esto es, 
Codigo de Enjuiciamientos 
Civiles y leyes de Enjui- 
ciamientos mercantiles, o 

Practica Penal, que com- 



PARA EL ERTUDIO DE JURISPRUDENCE 



prende el Codigo de pro- 
cedimientos en materia cri- 
minal y el Tratado 9? del 
Codigo militar. Ademas, 
la Ley Organica del Poder 
Judicial. 

Codigo de Comercio y 
Ley de Bancos. 

Codigo Penal y el tra- 
tado 8? del Codigo Mili- 
tar, 6 

Derecho Internacional 
Privado y los Tratados co- 
rrespondientes. 



Practica Penal y Ley Or- 
ganica del Poder Judicial, 
6 Practica Civil. 

Derecho Internacional 
Privado, etc. 

Codigo Penal, etc. 

Medicina Legal. 

Dado en Quito, £ 13 de Junio de 1905. 
El Presidente del Consejo, 

L. A. Martinez. 
El Secretario, 

E Alberto Darquea. 

Es copia. — El Secretario, — F. Alberto Daiquea. 



REGLAMENTO GENERAL 



EL C0N3EJ0 GENERAL OE INSTRUCCION PUBLICA 



DE SUS ATRIBUCIONES 



ACUEKDA 



Aprobar la siguiente distribucion de las materias 
de ensenanza de la Facultad de Jurisprudencia de la 
Universidad Central, para el curso escolar de 1905 a 
1906, propuesta por la referida Facultad, conforme al 
nuevo Reglamento General. 



PUBLICISTAS ABOGADOS 

PRIMER ANO 

Ciencia y Derecho Cons- Ciencia y Derecho Cons- 

titucional y Ley de Eleccio- titucional y Ley de Eleccio- 

nes. nes 

Derecho Internacional Derecho Internacional 

Publico, los Tratados co- Publico, los Tratados co- 

rrespondientes, Practica rrespondientes, Practica 

Diplomatica y Reglamento Diplomatica y Reglamento 
Consular. 



Consular. 



SEGUNDO ANO 



Ciencia de la Legislacion 
Civil, segundo curso. 

Ciencia y Derecho Ad- 
ministrativo, y las leyes de 
Regimen Administrativo 
Interior, de Regimen Mu- 
nicipal, de Instruccion Pu- 
blica, de Hacienda y de 
Credito Publico', y el C6- 
digo de Policia. 



Ciencia de la Legislacion 
Civil, segundo curso. 

Ciencia y Derecho Ad- 
ministrativo, y las leyes de 
Regimen Administrativo 
Interior, de Regimen Mu- 
nicipal, de Instruccion Pu- 
blica, de Hacienda y de 
Credito Publico, y el Codi- 
go de Policia. 



IO DE JURISPRUDENCE 









Dere 


cho 


Romai 


IO 


pri- 








ner curso. 
Derecho 


Civil, 


P r 


imer 






TERCER 


aSo 










Cienci 


a y Derecho Cons- 












Cienci 


1, etc 
la y 


Derecho Ad- 












Den 

Publico, 


•ciio 
etc. 


Internacional 

Cl'ARTO 


ANO 











Ciencia de la Legislacioi 
enal y Codigo Penal, y t 
atado 8? del Codigo Mi 



Practica Penal, que com- 
prende el Codigo de proce- 

minal y el tratado 9? del 
Codigo Militar. Ademas, 
la Ley Organ ica del Poder 
Judicial. 

Codigo de Comercio y 
Ley de Bancos. 

Codigo Penal y el trata- 
do 8? dd Cckli-o Militar. 



198 REGLAMENTO GENERAL PARA EL ESTUDIO DE J. 
SEXTO A^O 

Practica Penal y Medi- 
cina Legal. 

Dado en Quito, a 13 de Junio de 1905. 
El Presidente del Consejo, 

L. A. Martinez. 

El Secretario, 

F. Alberto Darquca. 

Es copia. — El Secretario, — F. Alberto Darquca. 



1900—1 

Cod. Civ. i er curso 

(Testamentos, etc). 
Dcho. Rmno. iercrso. 
(Testamentos, etc.) 



1901—2 

C6d. Civ. 2? curso 

(Personas, etc.) 

Dcho. Rmno. 2? crso 

(Personas, etc.) 



Cod. Civ. i ^ curso 

(Personas, etc.) 

Dcho. Rmno. iercrso. 

(Personas, etc.) 



Cod.y 

(Test 
Dcho. 

(Test 
Legs A 



1902—3 

)cho. Admtvo. 
ntnl. Publico 
)mia Politica 
Hda. y Estca. 



iv. 2V curso 
nentos, etc.) 
mno. 2? crso. 
nentos, etc.) 
crso. unicc 



Cia. y Dcho. Const! 

Legislacion Penal 

Codigo Penal 



Dcho. Intnl. Publico 
Economia Politica 
Cia. y Dcho. Const. 



1904—5 

Practica Civil -- 
Cod. de Comercio 
Dcho. Intl. Pri^ 
Exmn. de Legs. C 
(sin asistencia) 



ulo 



Legislacion Penal 
Cia. y Dcho. Admtvo 



Practica Penal 
Medicina Legal 



Codigo Penal 



de Comercio Dcho. I 



Practica Penal 



Practica Civil 



Intnl. Privado 



Medicina Legal 



/. i er curso 
entos, etc.) 
mo. iercrso. 
entos, etc.) 
o. unico 



C6d. civ. 2? curso 
Dcho. Rmno. 2" crso, 



Economia Politica 
Cia. y Dcho. Const. 
Cia. y Dcho. Admtvo. 



J Cod. Civ. 1 er curso 
iDcho. Rmno. i er crso. 
Legs. Civ., crso. unico 



Cod. Civ. 2? curso 
Dcho. Rmno. 2° crso. 



Legislacion Penal 
Dcho. Intnl. Publico 
Cia. de Hda. y Estca. 



Cia. y Dcho. Const 
Dcho. Intnl. Publico 



Cia. de Hda. y Estca C j?' ? Dcho - Admtvo. 
Economia Politica 



Practica Civil 

Cod. de Comercio 

Dcho. Intnl. Privado 



Dcho. Intnl. Privado 
Legislacion Penal 



3ia. y Dcho. Const. 
Economia Politica 
Legs. Civ. 1 ^ curso. 



^ 



* 



Cod. Civ. ier curso IDcho. Intnl. Privadc 



Dcho. Rno. i er curso 
Cia. yDcho. Admt 
Legs. Civ., 2? curso 



Cia. y Dcho. Const 
Dcho. Intnl. Publico 
Dcho. Rmno. ier 



Legislacion Penal 
Civ. 2? curso 
Dcho. Rmno. 2? crso. 



Cia. yDcho. Admtvo 
Economia. Politica 
Dcho. Rmno. 2? crs 
Legs. Civ 1 er curso 



Cia. y Dc 
1 Econom 
Dcho. R 




Cia. yDcho. Admtvo. Le & s - C,v - Ie, 'curs< 
Dcho. Intnl. PublicoL , Le & s - Penal 
Dcho. Rmno. 2? crso. P cho - Intnl - Privado 
Cod. Civ. i«r curso 



Horizontalmente, estas divisiones muestran las 
materias de estudio de cada alumno, en sus varios 
cursos sucesivos, segun el ano en que comienza su 
carrera; y verticalmente, designan las materias de 
ensenanza en cada ano escolar a los alumnos de 
los distintos cursos. 

Quito, Octubre 18 dc 1905. 



Legs. Civ. 
Cod. Civ. 2? curso 
Cia.de Hda. yEstdca. 



Cia. yDcho. Admtvo. ^ e S s - Clv - i er curso 
Dcho. Intnl. Publico Cod. Civ. i«r curso 
Dcho. Rmno 2? curso| Dcha IntnL Pnvad. 
Legs. Penal 



Quito -v- Impr. de la Univ 




Practica Civil . 
Dcho. Intnl. Privajdo 
Cod. de Comerc 



Legs. Civ. 2? curse 

Cod. Civ. 2? curso 

Dcho. Intnl. Privacjo 

Legs. Penal 



:Cia^ y Dcho. Constl.lCia. y Dcho. Admtvo. 
Dcho. Intnl. Publico Economia Politica 
Dcho. Rmno. ier crs . Dcho. Rmno. 2? crso 



Economia Politica 
Dcho. Rmno. ier cr . 




Legs. Civ 
Cod. Civ. 



Cia. de Hda. y Estdc 



Le g s - Qiv. ier curso 
Cod, Qiv. ier curso 
C^. de Hda. y Estca. 



Practico Civil 

Dcho. Intnl. Privado 

Cod. de Comercio 



Legs. Qiv. 2? curso 
Cod. Qiv. 2? curso 
Dcho. Intnl. Privado 
Legs. Penal 



Practica Penal 

Cod. Penal 
Medicina Legal 



Practica Penal 

Cod. Penal 

Cod. de Comercic 



Ha. y Dcho. Constl. hia. y Dcho. Adtvo 



Pcho. Intnl. Publicc 
lf)cho. Rmno. 



Legs. Civ. ier curso 
Cod. Civ. i er curso 
Dcho. Intnl. Privado 
Legs. Penal 



(Bia. y Dcho. Constl 
Dcho. Intnl. Publico 
>cho. Rmno. i© r crs. 



„: 



Le g s - Qiv. 2? curso 
} Cod. Civ. 2? curso 
Cia.de Hda. y Estca. 



Cia. y Dcho. Adtvo 
Economia Politica 
Dcho. Rmno. 2? crso. 



Le g s - Civ. i er curso 
Cod. Civ. ie r curso 
Cia. de Hda. y Estca. 






Cia. y Dcho. Constl. Cia. y Dcho. Admtvo. 
|| Economia Politica Dcho. Intnl. Publico 
iDcho. Rmno. ier crs. Dcho. R mno . 2 ?crso. 



1 



[Cia. y Dcho. Constl. 

IDcho. Intnl. Publico 
Dcho. Rmno. i ep crs. 



EL CONSEJO GENERAL DE INSTRUCCION PUBLICA 

i USO DK SUS ATRIBUCIONES, EXPIDE EL SIGUIEN1 

PLAN DE ESTUDIOS 
DE MEDICINA Y CIRUGIA 



Art. i? Los estudios de Medicina y Cirugfa se ha- 
ran en seis cursos, de diez meses cada uno. 

Art. 2? Las materias se distribuiran asi: 

i" ano. — Anatomia humana general y descriptiva, 
ejercicios de diseccion, trabajos de Histologia y Quimica 
inorganica experimental. 

2? ano. — Fisiologia humana, Quimica organica y 
biologica y Fisica Medica. 

3 er ano. — Patologia general, Patologia interna, es- 
tudios y practica de Anatomia patologica y Bacteriolo- 
gi'a (con estudios de laboratorio). 

4? ano. — Terapeutica y Materia medica, Farmacia 
(con ejercicios practicos) y Botanica medica. 

5'* ano. — Clinica interna, Patologia general externa, 
Higiene y Toxicologfa. 

6? ano.— Patalogia externa especial, Anatomia to- 
pograhca, Medicina operatoria, Clinica quirurgica, Obs- 
tetricia y Medicina legal. 

Art 3? Todos los estudios seran, en lo posible, prac- 
ticos: en los Laboratories, Gabinetes, Hospitales y An- 
fiteatios, bajo la direccion inmediata de los profesores 
(, «' las respectivas asignaturas. 

■s,\ n' la forma siguiente: . 

i er a.io. — Fxamenes de Anatomia, teor.co y pract.- 



descubierta), de una hora. — Examen teorico-practico de 
Qufmica inorganica experimental, de una hora. 

2? ano. — Examenes teoricos de Fisiologia y Fisica 
medica, de media hora cada uno. — Teorico-practico de 
Qufmica organica y biologica, de una hora. 

3 er ano. — Examen de Patologia, media hora. — Exa- 
'men teorico-practico de Bacteriologfa, media hora. 

4? ano. — Terapeutica y Materia medica, media ho- 
ra. — Teorico-practico de Farmacia, media hora. — Teori- 
co-practico de Botanica, media hora. 

5? ano. — Examenes teoricos de Patologia externa 
general, de Toxicologia y de Higiene, de media hora ca- 
da uno.— Examen practico de Clinica interna, en el Hos- 
pital; una hora, por lo menos. 

6? ano. — Examenes teoricos de Patologia externa 
especial, Medicina legal, y Obstetricia, media hora cada 
uno. — Examen practico, en el Anfiteatro, de Anatomia 
topografica y Medicina operatoria, una hora. — Examen 
practico, en el Hospital, de Clinica externa, una hora. 

Art. 5? Para rendir el examen de Farmacia, presen- 
taran los alumnos certificados de haber practicado en los 
Laboratories de la Universidad 6 en una Botica; y para 
el de Obstetricia, el de haber asistido, en la Maternidad, 
a seis partos, por lo menos. 

Art. 6V Cada tribunal se compondra de tres exami- 
nadores. quienes, de comun acuerdo, 6 por el parecer de 
la mayoria, calificaran los examenes. 

Art. 7? Terminados los cursos, para obtener el ti- 
tulo de Doctor en Medicina y Cirugia, el aspirante pre- 
sentara a la Facultad una tesis escrita sobre el tema qne 
el mismo hubiere elegido, y solicitara la declaratoria de 
aptitud para el grado de Doctor. 

Art. 8? Obtenida esta, se sujetara a un ultimo exa- 
men, ante un tribunal de cinco examinadores; el dial du- 
rara dos horas por lo menos. 

Art. 9? Este Plan de Estudios empezara a regir des- 
de el proximo ano escolar. 



: ESTUDIOS DE MEDICINA 



Disposiciones transitorias 

Art. 10. El presente plan no se aplica, en cuanto al 
orden que debe seguirse en el estudio de las diferentes 
materias, sino a los alumnos que se matricularen en pri- 
mer afio; pero en cuanto al modo y forma de rendirse 
los examenes y grados, se aplica a todos, indistintamente. 

Dado en Quito, a 27 de septiembre de 1904. 

El Presidente, 

L. A. Martinez. 



El Secretario, 

y. M. Perez E. 



Es copia. — El Secretario, 

J. M. Perez E. 



EL CONSEJO GENERAL DE INSTRUCCION PUBLICA 

EN USO DE SUS ATRIBUCIONES, EXPIDE EL SIGUIENTE 

REGLAMENTO GENERAL 
PARA EL ESTUDIO DE FARMACIA 



Art. 1? El estudio de Farmacia se Kara en cinco 
; escolares, distribuidos en la forma determinada por 

Reglamento, y adscrito siempre a la Facultad de 
licina; debiendo, en consecuencia, seguir denominan- 
; esta "Facultad de Medicina, Cirugia y Farmacia." 

Art. 2? Las materias que se cursaran en estos cin- 



Primer Curso 

Quimica inorganica general experimental. 

Quimica inorganica analitica cualitativa teorica, 
aplicada a Farmacia. 

El primer libro de Materia farmaceutica [estudio 
pra-tico en el Laboratorio de las Universidades). 



Seguiido Curso 

Quimica organica general experimental. 

Analisis inorganico cualitativo practico (aplicado a 

El segundo libro de Materia farmaceutica (estudio 
practico). 



FL ESTUDIO DE FAKMACf.', 



Tercer Cur so 

Quimica biologica general. 

Analisis organico cualitativo practico (aplicado a la 
Farmacia). 

Quimica inorganica anah'tica cuantitativa teorica, y 

El tercer libro de Materia farmaceutica (estudic 
practico). 

Cuarto Curso 

Botanica descriptiva. 

Ejercicios practicos de Quimica biologica. 
Quimica legal teorica, y 

El cuarto libro de Materia farmaceutica (estudic 
practico). 

Q uint o C urso 

Bacteriologfa. 

Farmacia general. 

Ejercicios practicos de Quimica legal y de cuanti- 
tativa farmaceutica, y 

Practica general de Farmacia, incluso despacho de 
formulas magistrales. 

Art. 3? Concluido el tercer curso, el estudiante so- 
licitara de la respectiva Facultad la aptitud para rendir 
el grado de Licenciado en Farmacia. 

Art. 4? Para obtener dicha aptitud y la consiguien- 
te investidura, se necesita tener aprobados todos los exa- 
menesde las asignaturas de los tres primeros cursos del 
presente Reglamento, y rendir el examen del grado de 
Licenciado. 

Art. 5? El examen del grado de Licenciado en 
Farmacia consta de dos partes, en la forma siguiente: 

La primera, 6 examen practico, donde el gradua 1<>, 
por medio del analisis, caracterizara e ultmiiii' 



tribunal concedera el tiempo que juzgue necesario). 

La segunda, 6 sea el examen teorico, en donde el 
graduado contestara a las preguntas generates de las 
asignaturas de los cursos ya citados, que le dirijan los 
jueces que constituyan el tribunal, recibiendo aqui la in- 
vestidura. 

Art. 6? Nadie podra matricularse en el cuarto cur- 
so de Farmacia, sin haber obtenido el grado de Licen- 
ciado. 

Art. 7? Para optar el grado de Doctor, a la solici- 
ted se adjuntaran el titulo de Licenciado y los certifica- 
dos de aprobacion en los examenes de los dos ultimos 
cursos de este Reglamento; y luego rendira el examen 
de dicho grado. 

Art. 8? El examen del grado de Doctor en Farma- 
cia, consistira, asimismo, en un examen practico general 
de Quimica y Materia farmaceutica, de duracion a juicio 
del tribunal; y del examen teorico relativo a todas las 
asignaturas de este Reglamento. [Aqui la investidura]. 
^ Art. 9? Los examenes de Materia farmaceutica, de 
Analisis quimico, seran practicos y duraran una hora; y 
los demas, teoricos y de media hora. 

Art. io. El examen teorico del grado de Licencia- 
do durara una hora, y el de Doctor dos horas. 

Art. ii. Todos los examenes de curso, inclusive los 
practicos de los grados de Licenciado y Doctor, se ren- 
diran en un tribunal compuesto por tres profesores de la 
Facultad de Medicina y Farmacia, nombrados por el res- 
pective Decano, debiendo ser principalmente elegidos 
los de las asignaturas de Quimica y Farmacia. 

Art. i 2. Los examenes teoricos de los grados de Li- 
cenciado y Doctor, en un Tribunal presidido por el De- 
cano de la Facultad ya mentada, acompanado de dos 
profesores en el primero y de cuatro en el segundo, sub- 
sistiendo la misma preferencia anterior respecto a los 
profesores. 

Art. 13. Para matricularse en el estudio de Farma- 
cia y obtener el titulo de Doctor, se necesita indispensa- 
blemente ser Bachiller en Filosoffa, y cumplir estricta- 



PARA EL ESTUDIO DE FARMACIA 

■te Reglar 



:ularse en este mismo estudio ; 
titulo de Licenciado, sin pode 



preparatono que par 



Art. 15. Los Licenciados en Farmacia son los uni- 
tos, en compania de los Doctores en esta profesion, an- 
torizados para servir y despachar en Botica, hallannose 
obligados a firmar su debpacho diario y responder por el. 

Art. 16. Los Doctores en Farmacia son los unicos 
que putrden ser Profesores en sus respectivas materias, 

mar parte en los cuerpQs de Sanidad e Higiene, etc., y 
gobernar y establecer Boticas; haciendose en este ultimo 
caso responsables, no solo de su despacho diario que lo 
nrmaran, si no tambien de la calidad y preparacion de 
todos los medicamentos que se expendan en su Botica, 
snjetandose en todo al Recrlamento de Boticas ya vigente. 
Art. 17. Los Farmaceuticos extranjeros que desea- 
ren incorporarse en la Republica, presentarln, con la so- 

ticidad, rendiran el examen del grado de Doctor que de- 
tcrmina el art. 8? del Reglamento. 

Art. 18. Los titulos de Licenciado y Doctor en 
Farmacia se expediran con un numero de timbres igual 
a los que llevan en la actualidad los correspondientes en 
Jurisprudencia. 

Dispos ic io nes tra ns 1 'ton 'as 

lpleta uniformidad de los titu- 

Rep^blica^se 
Jo de Licencia 



lid. 



ya, y 



respectivas Facultades, dentro del plazo de seis meses 
contados desde la fecha de la promulgacion c!e este Re- 
glj mento, con solo abonar en las correspondientes Co- 
lecturias el valor del papel y sello autentico, y traspasar 
los timbres. 

i\rt. 20. El valor del papel y sello autentico de que 
habla el articulo anterior, es de diez sucres, y el produc- 
to de esto se destina para el mejoramiento del Labora- 
torio de Ouimica y Farmacia de las Universidades. 

Art. 21. Cnmo una y la principal de las funciones 
de la profesion de Farmacia se ejercita en la Botica, y 
como tambien el presente Reglamento determina quie- 
nes y como han de desempenarla, en consecuencia, que- 
da prohibido en lo sucesivo despachar en las Boticas a 
todo el que no sea Doctor 6 Licenciado en Farmacia, pa- 
ra lo cual se tendran exhibidos, en las respectivas Boti- 
cas, los referidos titulos. 

Art. 22. En esta virtud, concedese, solo por esta 
vez y dentro del plazo de doce meses contados desde la 
fecha de la promulgacion de este Reglamento, optar el 
grado de Licenciado, mas no el de Doctor en Farmacia, 
a los senores ayudantes de todas las Boticas de la Repu- 
blica, rindiendo el examen de que habla el art. 5? del Re- 
glamento en cuestion, ante la Facultad de Medicina y 
Farmacia de la Universidad Central, despues de aproba- 
do por la misma Facultad el certificado que presenten le- 
galizado por el Farmaceutico bajo cuya vigilancia hayan 
practicado por lo menos cinco anos, debiendo preceder a 
esto la respectiva solicitud. 

Art. 23. Este Consejo General de Instruccion Pu- 
blica expedira las demas resoluciones transitorias ade- 
cuadas para la aplicacion de este Reglamento, en ordeii 
a los alumnos que hayan hecho antes" de ahora alguna 
parce de sus estudios. 



Art. : 


24. Ouedan derogadas las disposi( 


Reglamem 


to General de Estudios y las resokn 


Consejo d< 


2 Instruccion Publica que se hallare 


sicion con 


este Reglamento. 



EL ESTUDIO DE FAR.ViAClA 



El Presidents del Conscjo, 

L. A. Martinez. 

El Secretario, 

J. M. Perez E. 

Es copia.— El Secretario, J. M. Perez E. 



del Consejo General de Instruccion Pu- 

Quito, Ocrubre 26 de 1905. 

Senor Decano de la Facultad de Medicina de la 
Universidad del Guayas. 

Guayaquil. 

La H. Corporarion cuya Secretan'a esta a mi car- 
go, en sesion de ayer, visto el oficio de Ud. de 7 de es- 
te mes, relativo a pedir que se dicte alguna disposicion 
en orden a los ayudantes de boticas que no se han pre- 
sentado a rendir el examen previo al titulo de Licencia- 
do, tuvo a bien expedir la siguiente resolucion: 

"Prorrocrase hasta el 31 de Diciembre de 1906 el 
plazo que tienen los ayudantes de boticas para rendir 
los examenes de Farmacia previos al titulo de Licencia- 
do, de conformidad con el Reglamento vigente." 

Lo que tengo el honor de comunicar a Ud. para su 
mteligencia y fines cunsiguientes. 

Libertad y Orden. 

Samuel Segovia M. 



20S REGLAMFNTO G. PARA EL ESTUDIO DE FARMACIA 



EL CONSEJO GENERAL DE INSTRUCCION PUBLICA 

EN USD DE SUS ATRIBUCIONES 

ACUERDA 

Art. i? Establecese en las Universidades de Quito, 
Guayaquil y Cusnca la asignatura de Dentistica, anexa 
a la Facultad de Medicina. 

Art. 2? El estudio de esta asignatura se hara en 
tres anos, en la forma siguiente: 

Primer ano. — Anatomia topografica, Fisiologia* 
Bacteriologia y Terapeutica dental. 

Segundo ano. — Dentistica operativa y Anestesia. 

Tercer ano.— Mecanica dental [Protesis]. 

Art 3? Al fin de cada curso se rendira el examen 
correspondiente, ante un tribunal compuesto del Profe- 
sor de la asignatura y de dos profesores de la Facultad 
de Medicina. 

Art. 4? No podran matricularse en Dentisteria si- 
nolos que hubieren terminaioel tercer ano de Medicina. 

Art. 5? No son competentes para el ejercicio pro- 
fesional, como especialistas en Dentisteria, sino los que 
hubieren obtenido el respectivo titulo 6 certificado de 
competencia, a mas del titulo de Doctor en Medicina y 
Cirugia. 

Dado en Quito, a 29 de Octubre de 1904. 

El Presidente del Consejo, 

L. A. Martinez. 



Es copia.-y. M. Pa 



LEONIDAS PLAZA G. 

PRESIDENTE DE LA REPUBL1CA 
DECRETA EL SIGU1ENTE 

116MM39B BUIMi 3)2 MWm 

CAPITULO I 



Art. i? Toda botica publica se establecera sola- 
mente por farmaceuticos. 

Art. 2? El farmaceutico que desee establecer una 
botica, comunicara su proposito al Decano de la Facul- 
tad de Medicina, 6 al Gobernador respective., donde no 
hubiere Facultad Medica, acompanando a su peticion los 
siguientes documentos: 

El titulo legal de farmaceutico de la Republica 6 
una copia debidamente autorizada. 

Una lista de los medicamentos que tenga para el 
surtido de la botica, y otra de los aparatos, instrumen- 
tos y enseres de laboratorio, indispensables para la ela- 
boracion. despacho y ensayo farmaceutico de los medi- 
camentos. 

.Art. 3? El Decano de la Facultad de Medicina, en 
el primer caso, y el Gobernador de la provincia, en el 

la visita de inspeccion y compruebe la exactitud de los 
documentos de que habla el articulo anterior; y se-un 
el informe que, a la brevedad posible, presente la coini- 



sion, permitiran 6 no al solicitame que abra *al publico 
las puertas de su botica. 

Art. 4? El farmaceutico autorizado para abrir una 
botica, pundra en la parte exterior y superior de la puer- 
ta de su establecimiento un rotulo que diga: "Farmacia 
[6 Botica] de N. N. [nombre y apellido del farmaceuti- 
co] y Companfa, si la hubiere. 

Tendra, ademas, un sello de mano con la misma 
inscripcion, y con el que se marcaran todos los paque- 
tes que contengan los medicamentos que se despachen, 
y se refrendaran las etiquetas de las cajas, vasijas y mas 
envases destinados al expendio de medicinas. 

Art. 5? En toda botica se llevara un libro diario, en 
el cual se copiaran fielmente las formulas que se despa- 
charen, con las indicaciones y anotaciones que ellas con- 
tengan. El farmaceutico se halla obligado a exhibir 
este libro ante la comision inspectora, cada vez que esta 
lo solicite. Las recetas originales seran guardadas co- 
mo comprobantes por el termino de tres anos. 

Art. 6? Los farmaceuticos guardaran en armarios 
especiales, con Have, los medicamentos de virtud heroi- 
ca, debiendo cada envase estar rotulado con la debida 
claridad. 

Art. 7? Los farmaceuticos no podran ausentarse de 
su botica en las horas de despacho, ni en caso de enfer- 
medad, sin dejar otros profesores que, en calidad de re- 
gentes, los sustituyan en la direccion y responsabilidad 
de la oficina. 

Art. 8? Asimismo, cuando los farmaceuticos tengan 



Jgares donde hayan establecido 
su botica, no podran hacerlo sin dar previo aviso al De- 
cano de la Facultad de Medicina, 6 al Gobernador de la 
provincia, donde no exista Facultad, dejando, como en 
el caso anterior, un regente que asuma la direccion y 
responsabilidad de la botica. 

Art. 9? Ningun farmaceutico podra ejercer simul- 
taneamente la profesion de Farmacia y la de Medicina 6 
Cirugfa, aun cuando fuere titulado en ambas Facultades. 

Tampoco podra establecer ni regentar a la vez mas 



REGLAMENTO GENERAL 21 [ 

de una botica. 

p Art. 10. hi farmaceutico que adquiera por compra 
o traspaso una botica ya establecida, procedera, como en 
el case de func'arla, segun lo dispuesto en los articulos 
2? y 3? de este Reglamento. 

CAPITULO II 

Del despacho de medicamentos 

Art. n. Los farmaceuticos estan obligados a diri- 
gir personalmente las operaciones de laboratorio, y a 
despachar por si, 6 bajo su inmediata vigilancia, las re- 
cetas; debiendo responder de la buena calidad y prepa- 
ration de los medicamentos galenicos 6 de composicion 
no definida, como de los productos medicinales qui'mi- 
cos de composicion definida, adquiridos en el Comercio. 
En este ultimo caso, los farmaceuticos se hallan en la 
obligacion de reconocer cientfficamente su naturaleza y 
estado, y de somcterlos a la conveniente purificacion 
cuando fuere menester. 

Art. 12. Los farmaceuticos no podran despachar 
sin receta de facultativo legalmente autorizado, sino 
aquellos medicamentos que son de uso constante en la 
medicina domestica, y que, por ser inofensivos, suelen 
prescribir verbalmente los mismos medicos y cirujanos. 
Hstos medicamentos estan senalados con un asterisco en 
el Catalogo de este Reglamento. 

Art. 13. No podran despachar, igualmente, ningu- 
na receta que, por la naturaleza de las sustancias pres- 
cntas, por la manera de asociarlas 6 por las dosis em- 
pleadas, no este con forme con las prescripciones del Co- 
^z y los principios de Farmacia. Si tal caso se presen- 
tare, debera advertirse por escrito la incorrecci(5n al fa- 
cultativo autor de la receta, para que corrija la equivoca- 
tion 6 uitorice, bajo su firma, en documento especial, el 
despacho de ella. En caso de omitir estas formal idades, 
sera responsable el farmaceutico, tanto como ei medico, 





as mcom- 


2 se pr 


escriba erf 


Las re 


cetas, pa- 




:s partes: 


is sust* 


incias que 


icamen 


to). 


e la n 


^anera cle 


casos i 


en que es 


, opera 


>ndi espe- 



de las consecuencias que sobrevinieren. 

Art. 14. Tampoco despacharan las 
pletas 6 deficientes, salvo el caso en que 
ellas sustancias triviales 6 inofensivas. ] 
ra ser perfectas, deben constar de las sig 

1? Inscripcion (enumeracion de la: 
deben entrar en la composicion del medii 

2? Suscripcion (detalle acerca de 
efectuar la preparacion. Fuera de los 1 
indispensable la indicacion de un modus 
cial, bastan, ordinariamente, como suscrii 
les H. S. A. (hagase segun arte). 

3? Instruccion (indicacion acerca del modo de em- 
plear el medicamento). 

Ademas, toda receta estara escrita con claridad y 
sin abreviaturas. Llevara la firma del facultative; y en 
cuanto a la determinacion de las cantidades de las sus- 
tancias, se sujetara al Sistema Metrico Decimal. 

Art. 15. Todo medicamento ohcinal que se despa- 
che en una botica, llevara en el envase una etiqueta en 
la que conste el nombre del medicamento, el nombre del 
medico y el numero de orden. Si el medicamento es 
magistral, llevara la etiqueta copia de la 1? y 3? parte de 
la receta, el nombre de! medico, el numero de orden y 

Art. 16. Los medicamentos destinados para uso ex- 
terno llevaran, ademas de la etiqueta ordinaria, otra en 
papel de color rojo anaranjado, con una inscripcion con 
tinta negra que dira: "Uso externo." Y si el medica- 
mento fuese veneno, la etiqueta sera negra, y la ins- 
cripcion con letra blanca al pie de una calavera dira: 
"Uso externo, veneno." 

Art. 17. Prohibese el despacho de medicamentos 
con solo la orden verbal de "Repitase la formula Num.... 
siempre que en su composicion entren sustancias de vir- 
tud heroica; y consiguientemente, la venta de granulos 
dosimetncos con .solo la presentacion de sus envases. 

Art. 18. Los medicamentos de cualquier naturaleza 
que fuesen, se despacharan exclusivamente en las boti- 







REGLAMENTO GEN 


ERAL 2 13 


cas. Por 


exc 


epcion, en los pueblo 


s pequefios donde fal- 


ten medicos y 


boticas, se permitira la venta de medica- 


mentos ir 


;«.f«-n 


sivos, simpre que el 


expendedor obtenga 


permiso por escrito de la autoridad 


respectiva. 


Art. 


19. 


Prohibese absolutair 


lente la venta de todo 


remedio 




:to 6 de composicioi 


i ignorada, sea cual 


fuere su c 




ninacion. 




Art. 


20. 


En las boticas publi< 


:as no podran los far- 




IS vt 


:nder otros articulos 


que medicamentos, 


productos 


qui. 


nicos que tengan co 


n estos inmediata re- 


lacion, y ; 


::!»an 




enseres de aplicacion 


hij^nica. 


met 


lica 6 quirurjnca 6 d 


e utilidad en la asis- 


tencia de 


lose 


mfermos. 








CAPITULO III 



De la inspeccion dc Boticas 

Art. 21. En las ciudades donde haya Facultad de 
Medicina y Farmacia, habra una comision inspectora 
permanente de boticas, compuesta de tres profesores 
nombrados cada ano por la Facultad respectiva. 

Y en los otros lugares, esta cgmision la formaran, 
por lo menos, un medico y un farmaceutico, nombrados 
por el Gobernador de la provincia. 

Art. 22. Son deberes y atribuciones de la Comision 
inspectora: 

1? Efectuar, por orden del Decano de la Facultad 
de Medicina 6 del Gobernador de provincia, la visita 
previa a la apertura de las boticas, de que habla el ar- 
ticulo3?; >' presentar el informe correspondiente, en el 
que fundaran aquellos la autorizacion 6 la negativa para 
abrir las boticas al publico. 

2? Vigilar la observancia de todas las disposicio- 
nes de este Reirlamento. para lo que inspeccionaran, por 
lo menos tres veces en el ano, las boticas de la localidad. 
entar, despues de cada visita, un informe 



bernador, respectivamente, y en el que daran cuenta de 
las disposiciones que dictaren. 

4? Imponer, en caso de notar faltas leves, multas 
de cinco a diez sucres, que se haran efectivas si en el 
termino de tres dias no hubieren sido subsanadas. Si 
las faltas fueren graves, como la existencia de produc- 
tos impuros 6 sofisticados, etc., ordenar el decomiso de' 
dichas sustancias, sin perjuicio de imponer a los farma- 
ceuticos multas de cincuenta a cien sucres. 

5? En caso de reincidencia en las transgresiones 
de caracter grave de este Reglamento, las Comisiones 
propondran a la Facultad de Medicina 6 al Gobernador 
de provincia, en el informe respectivo, la clausura tem- 
poral de la botica 6 boticas culpables. 

Art. 23. El producto de las multas se destinara a 
las boticas de los hospitales. 



CAPITULO IV 

De las boticas de los hospitales 

Art. 24. Las boticas de los hospitales y demas ca- 
sas de beneficencia, establecida's por las respectivas jun- 
tas, quedan sometidas a las disposiciones de este Re- 
glamento, en cuanto el distinto caracter de ellas lo per- 
mita. 

Art. 25. En las ciudades donde haya Escuelas de 
Medicina y Farmacia, las boticas de los hospitales se 
consideraran como oficinas modelos en su genero, y el 
farmaceutico regente tendra como ayudantes en la prac- 
tica de las operaciones del laboratorio y en el despacho 
de los medicamentos, a los estudiantes a quienes la ley 
de la materia obliga a seguir cursos practices de Far- 



LIE BOTICAS 



CAPITULO V 

Del scrvicio nocturno 

Art. 26. Todas las boticas prestaran servicio noc- 
turno, en el orden y forma que iniiquen las Facultades 
de Medicina 6 los G >berii adores de provincia. 

Art. 27. Los farmaceuticos que contravinieren a 
esta disposicion, seran castigados, por cada noche que 
falten al servicio, con una multa de cinco a veinte sucrcs. 

Art. 28. El Ministro de Higiene y Sanidad queda 
encargado de la ejecucion de este Decreto. 

Dado en el Palacio Nacional, en Quito, a treinta de 
Marzo de mil novecientos cuatro. 

Uonidas TLAX^ G. 



de Higiene y Sanidad, 

Miguel Valvekde. 



Es copia. — El Subsec/etario, 
A. Villa 



®IS€ragg© Ki©OTTCIAB© 



|ose |abriel §avarro 

i Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central delEru 
para optar el grado de Licenciado 



Senor Decano de la Facultad de Jurisprudencia. 
Senores Profesores : 

Nada nueva es la materia sobre la que va a versar 
mi disertacion, ni de mi insuficiencia podriais esperar 
otra cosa; pues hoy mas que nunca, esta es la cuestidn 
del dia y constituye para Gobiernos y Turisconsultos 
una constante preocupacion. 

La cuesti6n de la extrateritorialidad de los fallos 
extrangeros fue sentada por vez primera por el Congre- 
ss * n tern ac , on al de la Asociacion para la reforma y Co- 
dificacion del Derecho de Gentes, en la sesion que tuvo 
lugar en Bremen en 1876; pero que no fue estudiada y 
resuelta smo en la sesi6n de Anvers, un ano mas tarde, 
estudiada tambien en el Institute en su sesion de Paris 
de /»7», tambien fue inscrita en el programa de las deli- 
beraciones de los Congresos de Lima de 1877 v 1878, easi 
poi fin ha llegado hoy dia a ser fijada y reglada con cui- 
t'til P A OT * lgUnOS C6di § OS modernos, interesados va por 
el verdadero progreso internacional de la Ciencia com 
temporanea. 



TESTS PARA OPTAR EL GRADO DE LICENCIADO 



La base, el principio, el fundamento de la jurispru- 
dencia, ya se la considere en teoria, ya en la practica, es 
la autoridad de la cosa juzgada . . .'. Sin esta presun- 
ci6n legal que imprime el sello de la verdad a la pala- 
bra sagrada del juez, la jurisprudencia convertiriase en 
un bello ideal y nada mas, toda vez que los derechos 
humanos y el orden social no podrian ser establecidos, 
6 siendolo, no senan sino momentaneamente. Supre- 
macia tan absoluta tiene su razon de ser, tan pronto 
considercmos el orden natural juridico como la organi- 
zacion social; pues la libertad del hombre, la indepen- 
dencia en sus bienes, la tranquilidad de los asociados 
no se garantizaria si a la sentencia no se la declarase 
inapelable, si a la palabra del juez no se la atribuvera la 
omnipotencia de la verdad, unico titulo que convence a 
los entendimientos y hace inclinar las voluntades. 

El magister dixit en ningun caso es mas aplicable 
que en este: puede en realidad la cosa no ser del modo 
que lo dijo el juez, puede la verdad encontrarse en el 
extremo opuesto, puede aun venir a sobreponerse un 
principio respetable de derecho, es tarde: el juez dijo y 
eso es. Pero tengamos en cuenta que estamos conside- 
rando a la sentencia desde el punto de vista del derecho 
civil; pues para que este atribuya esa fuerza tan podero- 
sa a la sentencia necesita, como dice Pothier, una pre- 
suncidn juris et de jure contra la cual no quepa recur- 
so. ni aun extraordinario. 

Pero la sentencia no solo pro !uce una excepcion. 
esta tambien investida de fuerza ejecutoria. El orden 
juridico comprende el derecho, no solo en cuanto dice 
relacion a la justicia conmutativa, que quiere la liber- 
tad e independencia de cada uno en sus bienes v a la le 
gal que quiere la garantia de la comunidad, sino que 
tambien comprende el derecho en cuanto dice relacion 
a la justicia distributiva, segun el cual se ha de asegurar 
el goce por igual de cada uno de sus derechos a cada 
uno de los miembros de una sociedad determinada. Es- 
te grande objeto de la justicia social esta representado 
en la fuerza ejecutoria por la cual puede llevarse una 
sentencia 6 ejecuci6n manu militari, es decir, recurrir- 
se aun a la fuerza armada para obligar su cumplimiento; 
pues desde que la justicia piiblica dejare impune un des- 



conocimiedto de sus palabras, desde ese instante el des- 
equilibrio social empezaria. 

Crecen estas consieeraciones si nos trasladamos al 
terreno de lo criminal, en cuva materia se nos presenta 
mas respetable la presuncion de verdad que encierra la 
sentencia judicial. La autoridad de la cosajuzgada pro- 
duciendo excepcion es garantia para los miembros de 
una sociedad, que asi estan seguros de no verse de nue- 
vo en manos de la justicia, v produciendo ejecutoria es 
baluarte firme del orden social que se ve reparado pron- 
ta, energica y eficazmente por la sentencia de un juez 
cuva decision no admite replica. ^A donde irian a pa- 
rar el Individuo v las sociedades si su libertad e inde- 
pendencia, si su respectiva seguridad no estuviera ga- 
lantizada con este doble efecto que produce una senten- 
cia^ La intranquilidad se apoderara del hombre que bu- 
biera cometido una falta, expuesto a verse indefinida- 
andaria el orden social si 

supiera si ba de llevarse 6 no a cabo la decision en vir- 
tud de la cual ha de ser reparada de la perturbacion que 
se le ha ocasionado. El progreso de las sociedades se 
veria menoscabado si no hubiera confianza v tranquili- 
dad en el vivir (condiciones de grandes coiisecuenci&S 
en la vida economica de una Nacion); confianza y tran- 
quilidad que no existirian sino se cumpliera el objeto 
de la acciun criminal y de la accion civil: la indemni- 
zacion del perjuicio causado a la sociedad en el primer 
caso, la indemnizaci6n del causado al individuo en el 
segundo. Por eso no ha habido legislacion que no re- 
conozca estos principios como verdades naturales. Ya 
Diocleciano en sus Constituciones sienta que nadie pue- 
de ser acusado dos veces por el mismo crimen: «Qui de 
crimine publico in acusationem deductus est, ab alio 
super eodem crimine deferri non potest* y hov la Cons- 
titucion de los EE. UU.'va hasta declarar en su articulo 
5° que nadie puede ser sometido por la misma falta V 
por segunda acusacion a perder la vida 6 un miembro 
cualquiera de su cuerpo. «Afo person shall be sub jet for 
the same offense, to be twice put in jeopardy of life or 
hmb.» En nuesira legislacion, la cosa jnzgada como 
excepci6n debe el juez declararla de oficio y suplirla 
i partes no la invocaren y en cualquier estado 



de 



. DE LICENCI 



Esta necesidad tan inmensa del respeto a los fallos 
judiciaies, que tanto la siente el hombre como la socie- 
dad, constituve uno de los problemas dificiles y mas 
importantes de la Jurisprudencia cuando se desciende al 
terreno internacional. Porque hemos de confesar que 
las naciones, aisladas por su situaci6n politica, no lo 
estan en cuanto a sus intereses y tendencias, para satis- 
faccion de las cuales estan unidas por el vinculo de la 
comunidad internacional que en los presentes tiempos 
esta organizandose de modo que los miembros de la gran 
familia humana disfruten y gocen de sus derechos en to- 
das partes, como lo disfrutan y gozan dentro de su terri- 
torio, siempre que sea posible dicho goce. Las nacio- 
nes van presurosas, envueltas en sentimientos m&s iibe- 
rales, a borrar las odiosas distinciones entre nacional y 
extrangero y quitan las demarcaciones fronterizas, res- 
tos d la antigua guerra universal: la libertad y la igual- 
dad bien entendidas. El interes del comercio y la segu- 
ridad de las transacciones con su impulso irresistible 
ayudan a destruir el antiguo sistema de celos y descon- 
fianzas tan contrario al desenvolvimiento del credito in- 
ternacional y viene a ser su interes la piedra angular de 

La exageraci6n de la autonomia nacional basta el 
rigor y la administracion dejusticia, no en nombre de 
la Ley sino en nombre de la autocracia de un inilividuo, 
hacia ver en la extraterritnriulidad de los fallos juJi, id- 
les un fantasma del que debian huir las naciones y, de 
consiguiente, no pensar en reconocer 



ingeras 



iKlad 



cosa juzgada. Con la industria y el comercio n; 
obligaciones civiles, obligaciones que talvez habi; 
llevarlas a ejecuci6n por mandato judicial: ^c6mo i 
dir que dichas obligaciones sean nugatorias sin ret 
cer la fuerza ejecutoria a ese mandato." Habta, 
que: 6 renunciar al comercio y a toda relacidn int- 
cional 6 admitir los fallos extrangeros, con tanta n 
razon cuanto que ya se admitia, como hoy, la ol 
ci6n por parte de los Estados de respetar la lev ex 



gera y se llego a considerar la autoridad judicial deslin- 
dada'de la autoridad superior del principe y emanante 
solo de la justicia. Ya no habia en los Estados ese te- 
mor, pueril ahora, y entonces grande de sufrir menosca- 
bo en su soberania con la admision de los fallos extran- 
geros, y el no menor motivo basado en el orgullo de los 
antiguos principes de creerse abatidos en su poder con 
el reconocimiento de la autoridad de algun otro monar- 
ca. Olvidan que la nocion del derecho en el orden na- 
tural se apoya en la del deber, que primero es este que 
aquel, que si alguien tiene derechos es solo porpue tiene 
deberes y que la autoridad soberana tiene por fin y ra- 
zon de su instituci6n el perfeccionamiento total del 
hombre por medios relativos al orden externo en la so- 
ciedad, siendo esto, como todo fin, la medida de sus de- 
rechos y la norma de sus actos. No nos admiremos, 
pues, que asi pasaran las cosas cuando se reconocia co- 
mo limite de la justicia la autoridad real, y que hoy que 
se han puesto las cosas en su punto y se hace dimanar 
la autoridad del juez del principio santo de la justicia y 
del derecho se reconozca la extraterritorialidad de los 
fallos judiciales como que son verdad proveniente de 
la justicia que es una y misma en todas partes e inde- 
pendiente de aquel que la administra. 

La independencia de un Estado no se debe oponer 
al derecho de otro Estado ni a los derechos del hombre: 
debe dar cabida a los derechos de ambas entidades si el 
fin del Estado es el perfeccionamiente pleno del hombre, 

Para esto se unen los Estados, para satisiacer su fin que 
no lo pueden realizar sin reconocer los derechos del 
hombre y, al unirse, justo es y natural que respeten mu- 
tuamente sus particulars leyes, entre las cuales estan 
indudablemente comprendidas las sentencias judiciales. 
ESte fin comun de los Estados de reconocer los derechos 
individuales les obliga a respetar los fallos judiciales to- 
da vez que estos son garantia y reconocimiento de aque- 
llos, y cuyo desconocimiento implicaria menosprecio y 
desconocimiento del fin de un Estado, para cumplir el 
cual necesita de la ejecucion de las sentencias, y desco- 
nocimiente y menosprecio de los derechos del hombre 
que en los fallos judiciales encuentra su mas firme futi- 
damente y garantia. 



Fundados en estas 6 parecidas consideraciones los 
Estados han admitido la extraterritorialidad de las sen- 
tencias extrangeras. Pero c la han admitido todos del 
mismo modo? Hay uniformidad en su legislaci6n sobre 
este punto No han comprendido todos de identica 
manera su deber? Desgraciadamente no todos los Esta- 
dos reconocen en el mismo grado los dos efectos que 
producen las sentencias: algunos los admiten mientras 
otros no las consideran como obligatorias en principio y 
de hecho no las ejecutan. La misma divergencia existe 
entre los jurisconsultos; mientras unos creen que ya por 
cortesia, ya por razones jundicas deben admitirse di- 
chos fallos va en cuanto a su ejecucion como produ- 
ciendo la excepcion, otros los rechazan y s61o admiten 
esos efectos para las sentencias nacionales. Asi Baldo, 
uno de los mas celebres estatutarios del siglo XV, soste- 
ma la admision de los fallos extrangeros fundandose en 
el Derecho Romano v en la unidad de la justicia occi- 
dental bajo el Papa y el Emperador los holandeses Ul- 
nco Huber y Pablo y Juan Voet se fundaban en el cri- 
terio falso, pero muy corriente en su epoca, de la corte- 
sia y de la utilidad. 

Masse, por el contrario s61o admite la ejecucidn de 
los fallos nacionales. He aqui sus palabras: «Es una 
iegla fundamental del Derecho Publico de todas las na- 
ciones, que la sentencia dictada en un pais no puede ser 
en otra ejecutoria de pleno derecho, en virtud tan solo 
del mandamiento del juez que la ha dictado. Para que 
una sentencia extrangera pueda ejecutarse, se necesita 
en todas partes que sea presentada a los tribunales del 
pais; los cuales, aprOpiandoseia, la confieren, en cierto 
modo, el bautismo de la nacionalidad, de donde toma 
^u fuerza ejecutoria. Esta regla tiene su fundamehto 
natural en la consideraci6n de que la fuerza ejecutoria 
no se comunica a la sentencia sino por mandamiento 
del soberano, unica persona en quien esa fuerza reside; 
v no teniendo autoridad tal mandamiento sino en el te- 
rritorio sometido al soberano de quien emana, necesa- 
liamente debe ser reemplazado con otro cuando se trata 
J e ejecutar hi sentencia eu tenitorio distinto. Extra 



TESIS PARA OPTAR 



tambien otros como Merlin, Bretm, Leclercq ;Que es- 
trechez de miras nos demuestran los terminos en que se 
expresa Masse! ;Que genio tan opuesto a las necesiia- 
des de la actual organizacion internacional nos pintan 
sus conceptos! Siempre es mal consejero el egoismo, 
egoismo que tanto inrluv6 en jurisconsultos y naciones 
eminentes. 

Vattel, por el contrario, remontandose a los verda- 
deros principios de juslicia, se expresa asi: «La admi- 
nistracion de juslicia exige necesariamente que toda sen- 
tencia definitiva pronunciada con arreglo a la ley sea 



Jerada < 



to justa y i 



tar el examen de si es 6 no justa una sentencia definiti- 
va es atacar la jurisdiccion del que la ha dictado.* Ver- 
daderamente hermosos son los conceptos expresados por 
este notable jurisconsulto, uno de los que mas han con- 
tribuido al desarrollo del Derecho Internacional Pri- 
vado. Estas palabras demuestran el ideal que deben 
perseguir juristas v nacionalidades y que dia a dia se lo 
esra realizando. Vattel no esta solo: a su lado se en- 
cuentran jurisconsultos eminentes v de gran merito co- 
mo Puffendorf, Esperson Martens, Ferreira, Phillimore 
y nuestro no menos notable Doctor Luis F. Borja. 

IV 

El haber confundido el reconocimiento de la vali- 
dez de la sentencia extrangera v su ejecucion material 
explica perfectamente la divergencia entre autores y le- 
gislaciones. 

Dos efectos, dijimos, produce una sentencia judicial 
definitiva y legalmente dictada: la excepcion de cosa 
juzgada, y su fuerza ejecutoria. En virtud de esta puede 
Uevarse a efecto manu military en virtud de la excepcion 
de cosa juzgada, el derecho discutido se transforma en de- 
recho legalmente adquirido y la sentencia judicial es una 
verdadera ley tespecto a la relaci6n jundica que motiv6 
dicho fallo. Las sentencias judiciales lo mismo que las 
leyes son fundamentos de derechos; no hav, pues, ra- 
zdn alguna para que un Estado se deslinde de la obliga- 
cion jundica de respetar las primeras respetando las se- 
gundas Es por esto por lo que dice Martens que n<) 
hay raz6n, admitiendo la obligacion de respetar la> le- 
yes extrangeras y los actos fundados en las mismas, ta- 



EL GEADO DE LICK N< 'IAPO 



de los actos fundados en aquellas. «Negaf esta obliga- 
tion, dice, sen' a negar la existencia del Derecgo Interna- 
tional Piivado* Todo derecho nace de la ley y de un 
hecho; nada mas natural, pues, que reconociendo y res- 
petando los derechos v existiendo obligacion de recono- 
terlos y respetarlos por parte de los Estados, se reconoz- 
ca la ley en que se fundan: sea esta la ley en su sentido 
estricto, sea que se la consid«re aplicada en las senten- 
^ias: llamese ley, llamese fallo judicial. La obligacion 
del Estado es respetar los derechos por la comiin e ins- 
tintiva obligacion de respetar la justieia. No hay, pues, 
razon para negar el respeto a una sentencia consideran- 
dola en su primer efecto: la excepciou. 

Tocante al segundo, no es menos cierto que la sen- 
tencia debe causar ejecutoiia en todas partes; pues si de 
otro modo pasara implicaria un desconocimiento de los 
derechos individuals y una.bu.iia del derecho extrange- 

derecho, se lo desprecia en cuanto permite ejecutar. 
Los dos efectos que distiuguimos en la sentencia se com- 

en ella; y de tal manera van unidosentre si que recono- 
cer el uno es reconocer el otro: no se puede admitir v 
respetar la declaracion de la sentencia co.mo excepcion 

bien en'su fuerza ejecutoiia. Los derechos.no s61o son 
niedios de defensa sino, ante todo y sobre todo, medios 
de accion y asi como en una compravcnta no.sena tole- 
rable el admitir v reconocer el derecho del comp-ador 
^in que le sea dado en modo alguno obtener y deman- 
dar la cosa comprada, del m ismo . ni-o.dM no* cabe n i es 
tolerable subdividir el derecho del individu- n.-nstitui- 



dereclm, bui 
r a un acreed<: 
a su deudor I 



TESIS PARA 0PTAR 



eludir su ejecuci6n, dejando asi no solo burlado al tene- 
dor del derecho, sino lo que es mas, burlada la justicia 
y las leyes de un Estado. 

Siendo dificil la separaci6n entre la autoridad de la 
cosa juzgada y su forma ejecutoria (pues algunas veces 
produce el mismo resultado practico) el recono?imiento 
formal y serio del primer efecto trae consigo a un Esta- 
do a irremediablemente reconocer el segundo sin hacer 
alto en la objecion de los que dicen que la ejecutoria, 
derivandose del Derecho Civil y no del Derecho deGen- 
tes, y ejerciende aquel solo autoridad dentro de los li- 
mites de un determinado territorio, no puede infiuir en 
otra parte; y si s61o teniendo en mira la justicia, funda- 
mento y base positlvos del reconocimiento y ejecucion 
de las sentencias. 



Solo las verdades evidentes por si mismas no nece- 
sitan demostraci6n. La sentencia, cuya declaracion es 
una verdad no esta incluida en la clase de axiomas: la 
misma justicia quiere que si en el fondo se la ha de ad- 
mi tir y respetar con toda la eficacia y fuerza de que esta 
inyestida, se la examine en sus hechos constitutivos: la 
misma justicia natural que reclama la extraterritoriali- 
dad para las sentencias, exige tamflien que se demuestre 
en su validez, su conformidad con el Derecho interna- 
cional Priyado, unico que liga a las naciones. No se 
ha de admitir, pues, de piano una sentencia, se ha de 
probar su autenticidad, la competencia del juez 6 tribu- 
nal que lo dict6 y si ha dado en conformidad a lo pres- 
crito por aquel Derecho. 

Nuestro inteligente profesor, el Senor Doctor Don 
Jose Julian Andrade tiene al respecto en su tratado una 
sene de proposiciones en las que, con el laconismo que 
le caractenza, resume toda la verdadera doctrina, y cu- 
yo contenido voy a exponer como que esta conforme 
con la mas justa doctrina cientifica. 

Solo el Legislador del pais en donde se ha dictado 
una sentencia puede a primera vista y con conocimiento 
de causa dear: res judicata pro veritate habetur y por- 
que el sabe y conoce lo que valen sus jueces v lo que 
valen sus leyes; pero respecto de los fallos extrangeros 
no se conocen estos puntos esenciales y esta ignorancia 



EL GKADO DE LICENCIaDO 



de lo que vale la justicia extranjera hace que se impon- 
gan condiciones para su aceptaci6n. 

Hemos visto que la sentencia como declaratoria de 
derechos es verdadera ley, y ley muy necesaria para la 
consecucion del fin del Estado que es reconocer y garan- 
tir los derechos individuals y su ejercicio, y que se la 
debe respetar en todas sus partes, si no se quiere poner 
trabas a los otros Estados en la consecuci6n de dicho fin 
y hacer imposibles e impracticables sus leyes fundamen- 
tales. 

Equiparada la sentencia a una ley, debemos equipa- 
rar sus principios y declarar la competencia del juez co- 
mo requisito para la validez de una sentencia, asi como 
se declara que la autoridad incompetente no puedc ligar 
por medio de leyes a personas que ella cree tener suje- 
tas. El juez que va a reconocer un fallo judicial extran- 
gero examinara la competencia del juez que la dicto se- 
giin las reglas de la competencia internacional por tra- 
tarse de relaciones juridicas que atanen a ciudadanos de 
diversos Estados y, caso de estar disconforme, puede re- 
chazarla com) fundaia solo en el arbitrio; pues esa sen- 
tencia no puede ligar al Estado en nombre del cual ejer- 
ce sus funciones y por autoridad de cuvas leyes va a 
admitir dicho fallo judicial. 

cCuando una sentencia tiene autoridad de cosa juz- 
gada? Una sentencia es ejecutoria cuando se ha dado en 
ultima instancia 6 cuando se ha dejado espirar los ter- 
minos para atacarla por las vias ordinarias. De modo 
que no llevando consigo la autoridad de cosa juzgada 
los fallos pronunciados en los juicios sumarios, quedan 
desligados los Estados de la obligacion de respetarlos y 
reconocerlos. f.a garantia de acierto que hace que se 
considere la sentencia como la verdad mistna no existe 
en los juicios sumarios en los que, por breves, no puede 
detenerse el juez a una consideraci6n concienzuda y una 
prueba larga sobre la verdad del hecho controvertido. 
Por eso la justicia no quiere revestirlos con la n.agnifi- 
cencia de la autoridad de la cosa juzgada. El articulo 
54 del Tratado de Lima de 1878 dice: «Las leyes, sen- 
tencias y contratos y demas actos juridicos que hayan 
tenido origen en pais extrangero solo se observaran en 
U Republica en cuanto no sean incompatibles con su 
Constitucion pohtica, con las leyes de orden publico 6 
eon las buenas costumbres.» En efecto, la obligacion 



;. 



imperfecta de respetar las leyes extrangeras y, por con- 
siguiente los fallos, cesa desd'e el momento que estan en 
contradiccion con los principios cientificos, porque una 
lev de esta naturaleza nunca puede ser necesaria para la 
consecucion del fin del Estado del cual emana y asi dice 
Fiore- «E1 ejercicio de los derechos de soberania deja 
de ser inofensivo cuando vulnera los principios de 
orden publico 6 los intereses economicos, politicos, mo- 
rales d religiosos de otro Estado. Por consiguiente, to- 
da accion de cualquiera naturaleza que sea, en virtudde 
cualquier derecho que se la ejerza, esta sometida a los 
principios tutelares del orden publico.*- Y Savigny apo- 
ya esta opinion cuando dice que se exceptuan de la 
obligacion de las naciones de respetar las leyes extran- 
geras cuando hav leyes prohibitivas rigurosamente obli- 
gatorias. La sentencia se admite en cuanto en si no 
contiene nada que dane 6 lesione la soberania nacional 
y si, en sus disposiciones y modo de llevarla a efecto, 
puede irrogarse ofensa a dicha soberania cesa la obliga- 
cion, de lo contrario obrarian contra su fin. El Institu- 
to de Derecho Internacional en el niimero IV de sus 
seis resoluciones en esta materia ha resumido esta mate- 
ria diciendo: .......... no se concedera el exequa- 
tur si la ejecucion de las sentencias implicare la realiza- 
cidn de un acto contrario al orden publico 6 prohibido 
por una ley cualquiera del Estado en que el exequatur 
se exige.» No creemos que sea revisar el fondo de la 
sententencia el examinar esta circnnstancia. -EI magis- 



trado al qut 


3 se 


pidc 


decla 


re ejecutori; 


:ld() un i 


uicio'ex 


trangero, dice Fi 




debe ( 


entamer 


i to no L '' 


interes priv; 


ado 


sino 


en inti 


eres publico 


. Debe 


no sola 


mente verifi 






idad sino e: 






si es contrar 


io al 


ordt 


m pub; 


lico, a las bi 


. 


stumbre 


y a la sober 


ania 


del 


Estadf 


): pero no 


debe ei 


■igirse ei 


tribunal de 


apelacio 


n y ent 


:rar en el m 


erito de 


la causa 



vando y reformando el juicio de ellas.» 

Entre los requisitos para que una sentencia cause 
ejecutoria en pais extranjero senalan los autores la de 
que no se haya juzgado en rebeldia, hatlandose sancio- 
nada esta opinion en legislaciones como la de Italia, In- 
glaterra, Belgica, Portugal, Suiza, Servia, Espana, Meji- 
co Republica Argentina. Y con razon. La posibili- 
dad de la defensa para . haccr valor sus medios y excep- 



EL GRADO DE LICENCIADO 



clones, el conocimiento que el reo debe tener de que 
contra el se procede judicialmente estan amenazados 
con el procedimiento en rebeldia. Si los fallos judicia- 
les han de gozar de extra territorialidad, si han de ser con- 
siderados como verdad y, por consiguiente una y misma 
en todas partes, se necesita garantia de seguridad, fun- 
damento sobre que basa esa presunci6n legal, y f'unda- 
mentos nada futiles, y si estos no los encontrabamos su- 
ficientes en los juicios ejecutivos y en los demas suma- 

concurrido la parted No solo por no ser garantia de 
acierto ni presunci6n de verdad el fallo que proceda del 
juicio en rebeldia sino por respeto al derecho de defen- 
sa y por la posibilidad de ocasionar graves abusos es 
que la Asociacion para la reforma y codificacion del 
Derecho de Gentes en su sesi6n de Miian de 1883 quiso 
que entre las condiciones para la ejecucion de una senten- 
cia extrangera esten la notificacion del pleito y el que no 
se haya juzgado en rebeldia, disponiendo igual cosa la ley 
belga de 25 de Marzo de 1876 en su articulo 10 v el C6- 
digo de Enjuiciamientos en materia civil del Reino de 
Espana. 

Nos encontramos ahora ante otro importante requi- 
sito muy recomendado por los tratadistas y por el Insti- 
tute de Derecho Internacional, como base de las con- 
venciones que en esta materia deberian celebrar los Es- 
tados: la prueba por parte del demandante de que el fa- 
llo se halla ejecutoriado en el pais en que se lo dicto, 
«lo que implica, dice la resoluci6n 3 del Instituto en es- 
ta materia, la prueba de que tiene autoridad de cosa juz- 
gada, en supuesto de que la legislacion del pais donde 
se dicto el fallo s6lo considere ejecutorias las sentencias 
contra las cuales no hay recurso.» Salta a la vista la 
importancia de este requisito con solo la consideraci6n de 
que fuera una anomaha querer que un fallo tenga mayor 
efecto en el extrangero que en el pais en donde fue dic- 
tado. Fundados las Naciones en el respeto mutuo que 
se deben, nunca unas deben dar a las decisiones de otras 
mayor alcance que el que tienen. Si los Estados s61o 
deben reconocer aquello que existe v es necesario para 
la consecucion de su propio fin y el de los otros Estados, 
si bajo ese sentido hemos dicho que se deben rec nocer 
las sentencias extrangeras: si estas no tienen autoridad 
de cosa juzgada en su propio pais no son aptas para la 



PARA OPTAR 



consecucion de su fin, siendo por consiguiente su reco- 
nocimiento, va no ayuda prestada sino dano causado 
por un Estrdo a otro. " Y n6tese el celo con que anda el 
Instituto en sus resoluciones cuando exige que un Esta- 
do preste asentimiento a la ejecutoria de las sentencias 
de otro Estado, en el supuesto de que este considere co- 
mo ejecutorias las sentencias contra las cuales no hav 
recurso; Y con raz6n; porque si es cierto que no debe 
poner obstaculos al fin de los otros Estados, debe ante 
todo marchar al lado de la justicia natural la que, como 
hemos dicho, s6lo reviste de la autoridad de cosa juzga- 
da cuando hay una presuncidn juris et de jure de que 
en el fallo se encuentra la verdad. En este examen no 
se fijara s61o en que el Estado de el nombre de ejecuto- 
ria a un fallo judicial, sino pue encierre la presunci6n 
legal de que en ese fallo esta la verdad; presuncion qttfe? 
hemos dicho ya, quiere la ciencia que exista solo cuan- 
do no cabe contra el ningun recurso, ni aun extraordi- 
nario. 

He aqui, pues, cuanto debe examinar el Poder Ju- 
dicial de un Estado en lo que dice respecto al fallo ex- 
trangero, no considerando su fondo, sino su validez con 
arreglo a los rectos principios de justicia, a fin de cercio- 
rarse, como es natural, si dicha sentencia debe ser res- 
petada y ejecutada dentro de su territorio, si ese fallo con- 
tiene una verdad a la que debe prestar su asentimiento 
y su apoyo, si es eficaz v apto para ser llevado a termi- 
no por sus medios materiales de ejecucion. Este exa- 
men previo de parte del Poder Judicial que da fuerza 
ejecutoria en un Estado a una sentencia extrangera se 
llama exequatur. En virtud de esta decision de la au- 
toridad competence se apropia el Poder Tudicial de esa 
sentencia y, considerandola como emanada de su auto- 
ridad independiente, manda su ejecuci6n ni mas ni me- 
nos que cuando ordena la de sus sentencias nacionaler 
haciendo de este modo compatibles el principio indudt 
ble de que el juez de un Estado es impotente para ord« 
nar a los jueces de otro la ejecucion de aquellos con < 
reconocimiento de los derechos adquiridos por una pea 
sona en virtud de las mismas, y respetando los princ: 
pios de la soberania nacional que en este punto exige 
que los agentes de la fuerza publica solo nan de obede- 
cer a sus jueces. 



O DR LICF,\ 



t6canos hablar ahora sobre su ejecucion material, 

Incumbe a cada Estado senalar en la gerarquia de la 
administracidn judicial la persona 6 personas encarga- 
das de despachar las demandas de justicia ast como el 
modo del procedimiento. Los tramites en la ejecucion 
de las sentencias extrangeras no son ya de D.'recho na- 
tural y la justicia natural no puede imponerse para exi- 
gtr que se dicte y se proceda de este modo mas bien que 
de este otro, en detrimento de la ley positiva de cada 
territorio, unica imperativa en este punto. El modo de 

tinta de su admision; si esta se exige en justicia, aque- 
11a no puede exigirsela sino en conformidad a dicha ley. 
El modo como se ha de proceder para conceder el exe- 
quatur lo mismo que la persona que lo ha de da; son 
cuestiones que, pertenecientes al Derecho procesal, ca- 
da nacion puede reglamentarlo a su antojo, como mejor 
le pareciere. Sin embargo, en medio de la diversidad de 
pareceres que engendra este principio entre los Estados, 
esdigno de notarse su uniformidad en reconocer solo a 
iribunales Superiores el derecho de conceder el exequa- 



de la c 


lase d< 


3 instituciones que se pone 


n en planta en 




isos. ' 




ado las nacio- 


nes el a 


cto de 


dar el exequatur que no lo nan coniiado 


a cnalqi 




algunas, como Monaco le 


han dadoesa 


iacultad al pri 


ncipe. En nombre de la mi 


sma soberania 


v por ai 


utoridad de la Lev se expide una 


sentencia, en 


nnmbre 


! de la i 


misma soberania v por autoi 


ridad de la Ley 




:ede el 


exequatur a los fallos exti 


-angeros, pero 


no por 


eso h 


is naciones han comprendi 


ido que pueda 


-' ->nti.ir.« 




simple juez parroquial fat 








delicada. yendo hasta senal 






especia 


1 enc iminada, sobre todo. 


a no dejar al 


real sat 


>er y ei 


itender del juez 6 tribunal 




^n cada 


caso. 


Asi Italia confia el exequat 


ur a una corte 



TESIS PAR A On 



de apelaciOn, Francia a un tribunal, Espana al Tribunal 
Supremo, Grecia v Rusia a sus respectivos tribunales, 
Alemania y muchas otras hacen lo mismo y la Corte de 
Nancy ha admitido en principio que se debe dirigir a las 
Cortes de Apelacion. Los mismos principios podemo* 
aplicar a la cuesti6n del lugar en donde se debe pedir el 
exequatur como que tambien pertertice al Derecho in- 
tern o comun. No de otro modo lo han comprendido 
los autores cuando, como Fiore, han declarado que las 
Naciones en sus tratados deben determinar la jurisdic- 
cion internacional de los tribunales, el emplazamiento 
de extrangeros ausentes, las coidiciones para la eficacia 
extraterritorial de las sentencias. El modo de ejecucion 



las sent 



perteueciente, pues, al proce 



diendo suplirse de ningun modo su silencio, babiendo 
el caso posible, como ha habido ya dos veccs en nues- 
tro foro de tener que negarse el exequatur, entre otras 
razones, por no haber procedimiento para su concision, 
a pesar de reconocer nuestras Leyes, segun el parecer de 
algunos, la fuerza ejecutoria de los fallos extrangeros. 

El sistema de Legislacion material de cada pais in- 
fiuye, pues, en la ejecucion de estos, comprendiendose 
por ahi la diversidad de las legislaciones en el modo v 
las condiciones bajo las cuales se los ha de permitirsu 
entrada en el territorio. No puede haber cuestion res : 
pecto a la admision de las sentencias extrangeras, ni 
respecto a las condiciones de su validez, porque la justi- 
cia natural la impone; pero si puede haber, y de hecho 
se suscita, y solo bajo este respecto la admitimos, en 
cuanto a las condiciones de su material ejecucion. 

Para solo indicar el caracter de las legislaciones di- 
ierentes de los Estados bastara senalar el principio gene- 
ral consagrado por ellas. Asi se pueden clasilicar en 
cuatro grupos principales: i) Algunas Naciones com<> 
Inglaterra, EE. UU., M6naco, Ru_ia, Suiza, Peru, Servia 
no admiten el fallo extrangero y obligan al demandante 
a comenzjr el juicio ante sus tribunales; sin embargo el 
iallo pueie servir de prueba, decisiva algunas veces, re- 
duciendo asi la nuava instancia a una simple formali- 
dad. ii) Otras como la Republica Argentina, Bulga- 
n-i, Italia. Portugal, San Marino los admiten sin revi- 
sioi, sin reciprocidad y s6lo mediante el examen & 
ciertas condiciones. IIIj Otras como Alemania, Aui- 



tia-Hungn; 
mediante 1 



\1)0 DE TICENCIADO 



ion del fondo del asunto. Tenemos asi 
ingles solo considera a la sentencia co • o 
e obligacidn, que el italiano reconoce la 
)ria de los fallos cuan.lo llevan consigo 
:io-ies que les dan validsz; que el aleman. 
eciprocidad; y el frances concede el exe- 
itencia dictada contra un extrangero y la 
un ciudadano, implicando para ello la re- 



ejecui 


:i6n, con 


cediendi 


)se est; 


i con ciertas 


V determ'ina- 


das cc 


►ndicione 


s; pern, 


co mo d 


ice Asser, «a 


.unque su au- 


tor di 


ga que es el ma 


s racin 


lal y liberal, 


no sab em os 


que sc 


;mejante 


sistema t 


;ste adi 


Tiitido por n 


inguna legis- 






ente en v 


•igor.~ 


Ferreira div 


ide los siste- 


mas e 


n ocho cl 


ases, Cartellani 


i en cinco, y 


Constant los 


redua 


s a ties; 




indo e 




nteriormente 


deciai: 


nos que 


siendo n 


iuv di\ 


rersa la legisl 


acion interna 


del pa 


is e influ 


vendoes 


taen h 


i ejecucion n 
que hay tan 


laterialdedi- 


chos 1 


fallos podriamos 


decir 


tos sistemas 


cuanU 


»s legislac 


:iones y i 


:uantos" pueblos sot 


l los que for- 






dad intei 






cede el exeqiu 


rlur sin r 


evisior 


i entre extrai 


lgeros, y con 


ella, s 


i una de 


las part 




n Monaco se 


hace ( 


lepender 


todo de 


la voh 


in tad soberai 


la del prmci- 


pe. A 


omenta 


la dificul 


tad par 


a una buena 


y complete 


clasifi< 


:acion el 


infiujo de los t 


ralados que 


hacen variar 


mucin 


simo en ] 


as Nacio 




legislacion 




de sati 


sfacerla< 


s necesid; 


3des y 


po <er poners 


e en la' rela- 


cion q 


ue consic 


leren coi 




nas conform, 




do de 


ser prop 


io v el d 


el otro 


Estado conl 


:ratante. pu- 


diend« 


i de este 


modo ha 


cer que 


: un mismo p 


ais este com- 


prcndi 


do en divers os si: 




segun su diferente modo 


de ser 


para con 


los dem; 


Is Esta. 


Jos, segun su 


diferente si- 




n en que 


10 COlOC; 


in los 1 


tratados publ 




Er 




a la competenci 


a del juez qi 


je puede dar 






, hem. 






per ten. 


ecc al De 


recho M. 


iterial, 


es di^no de i 


lotarse en la 


legislacion Suiz 


a la faltd 


i de u. i 


ifortiiidad de 


la ley en los 



LEA OPTAR 



diferentes cantones, habiendo algunos en los cuales ] 
tnbunales de justicia son cornpetentes para dar el e> 
quatur; otros en los cuales se ha encargado esa facult 
al poder Administrativo, habiendo cantones en los ci 
les son cornpetentes ambos poderes. distinguiendose ( 
sos en los que ha de excluir el uno de esos poderes 





Esta dn 


/ersidad en 1 


a ji 


irisprudencia, er 


i los autores 


v ei 


n las leg 


islaciones hai 


:e o 


ue sea de todo \ 


mnto desea- 


ble 


, fcomo 


dice sobre el In 


istituto de Derec 




cio] 


rial en $ 


;u resolucion 


VJ 


, sobre la mate: 


ria que exa- 


mir 


lamos), 


la adopci6n 


de 


reglas un if or me 


s que sirvan 


de base par: 


a resolver los 


CO! 


lflictos de legish 


icion civil y 




que servina 




ibien para facili 


i tar la intro- 


due 


cion de 


1 sistema de 


cje 


cucion internac 


ional de las 



Tenemos, pues, que si bien son los tribunales de pri- 
mera instancia los cornpetentes para conceder el exequa- 
tur cientificamente hablando, la practica razonada y ge- 
neral aconseja que sean los tribunales superiores los en- 
cargados de tan serio asunto; v que todo lo que mira a 
la forma del exequatur pertenece al Derecho Material y 
a la legislacion de cada pais. Examinemos si todo lo 
hasta aqui dicho se aplica a las sentencias arbitrales. En 
principio debemos considerar y asimilar en su procedi- 
miento a las sentencias extrangeras todos los actos que, 
segun la ley del lugar en que se han expedido, deben ser 
tenidos como autenticos y ejecutorios, ya directamente 

toriada. Los fallos arbitrales, sean veluntarios sean im- 
puestos por la ley, deben surtir, en cuanto a su ejecn- 
ci6n extraterritorial los mismos efectos que er. el pais 
en donde se lo expidieron; pues los forzosos, si ndo 
aquellos en qua han intervenido jueces arbitros impues- 
tos conforme a la ley con obligacion de las partes de so- 
meterse a sus decisiones, 6 aquellos en quelas partes han 
tonfiado su noinbramiento al tribuual, 6 aquellos otros 
en que este ha intervenido a falta ae acuerdo entre ellos 
t ^ indudable que, como que la sentencia ha sido expe- 
cila por jueces que han tenido una autoridad delegada 
por magistrados cornpetentes, debe ser aplicada en el 



EL GRADO DE LICENCIADO 



extrangero del mismo mndo y en la misma forma que 
las demas sentencias; y los voluntaries, siendo simples 
compromises bechos per las partes para sujetarse a la 
decision de una 6 mas terceras personas a fin de solucio- 
nar sus diferencias, siendo ley la sola voluntad de las 
partes nada mas equitativo y racional que se conceda el 
exequatur, con tanta mayor razon cuanto que, aun los 
mismos paises en que esta vigente el sistema fiances lo 
conceden sin revisi6n y ordenan que sus jueces presten 
el concurso necesario para la ejecucion de la sentencia, 
porque las partes son duenas de reglar sus derechos sin 
perjudicar a la soberania, mientras no atenten contra el 
orden publico. Asi se expresa en el Codigo de procedi- 
mientos frances: «E1 exequatur sera dado a las senten- 
cias arbitrales por solo el presidenle del tribunal y el pa- 
pel de este ultimo se limitara hacer constar que su eje- 
cucion no es contraria al orden publico.» 



Mas <:se decidira del mismo modo cuando la senten- 
cia tiene por objeto modificar el estado y capacidad de 
las personas como las de interdiction, las sentencias 
concernientes al matrimonio v al divorcio? En cuanto 
£ la tutela hav diversos publicistas como Burge, Pablo 
y Juan Voet, Dumoulin niegan el efecto exrraterritoiial 
a las sentencias que colocan a personas sub tutela; .por- 
que ese nombramiento, afirman, nunca da derecho al 
tutor sobre bienes inmuebles situados en pais extrange- 
ro, como que estos derecdos son estrictamente territoria- 
les, diciendo relacion a bienes qne solo pueden adqui- 
rirse, cambiarse y perderse conforme a la lex rei sitae. 
Doctrina que casi todus los juristas la rechazan como 
contraria al pnncipio inconcuso del estatuto personal 
sin parar mientes en los extrafios conceptos que emite 
Pablo Voet cuando en defensa de su doctrina dice que 
«el estatuto personal no afecta a la persona mas alia del 
territorio de su domicilio, de modo que no debe reputar- 
se tal, fuera del territorio como si estuviese dentro.^ 

ber, Boullenois, Merlin, Vattel, Asser y muchos otros 
qu^ sostienen que la sentencia que tiene por objeto el 
nombramiento de tutor a an interdicto sea valida y re- 



TESIS PARA 0P1 



conocida en todo pais donde el pupilo pueda tener 
intereses, toda vez que ]a lev que lo coloca bajo tutela 
es una ley personal que tiene por efecto propio haeer 
que la relacion entre tutor v pupilo siga existiendo sea 
eualquiera el Estado donde se presente el tutor a ejerci- 
tar su derecho, sin que necesite de nuevo nombramien- 
to o confirmacion de las au'oridades locales para su ejer- 
cicio. «Por regla general, dice Asser, podia obrar el tu- 
tor en el extrangero sin necesidad de autorizacion del 
juez del pais en que esten situadoslos bienes,» y Burgun- 
dus dice con exageracion que los unicos failos que de- 
ben gozar de extraterritorialidad son estos. 

La proteccion de los incapaces, su extensi6n y dura- 
cion asi como las personas que la han de desempenar 
estan senaladas y precisadas por cada Legisiador, habida 
en cuenta la condicion de sus respectivos subditos y el 
modo de ser y organizarse la familia, y que por eso se 
justifique el efecto universal de estas sentencias, aplica- 
caci6n de leyes nacionales, reconociendo en todas par- 
tes la autoridad del tutor 6 curador cuando les haya si- 
do^ conferida en conformidad a las leyes dA pupilo. 
Aun la jurisprudencia Anglo-Americana ha templado su 
antiguo rigorismo en no reconocer la tutela declarada 
por sentencias judiciales axtrangeras. 



IX 

tQue debemos decidir en cu 
divorcio? Hay mucha dificultad 
sas legislaciones en esta materia 

ella se dilucidan cuestiones que atanen y 1 interes cie 
la sociedad en general, ya a la moral: cuestiones de or- 
den publico. Las opiniones de los jurisconsultos no 
van tambien unidas. Algunos como Story, sostienen 
que las sentencias que confirman matrimonios 6 decla- 
ran divorcios, pronunciadas por tribunales competentes 
son extraterritoriales y surten efecto universal. Otros, 
como Demarngeat y Merlin, no admiten que se siga efec- 
to alguno, mucho menos que se ejecute las sentencias 
extrangeras de divorcio. Inglaterra no reconoce la sen- 
tencia extrangera de divorcio de un matrimonio celebra- 
do en dicho pais y entre subditos ingleses. Los EE. UU- 



)E LICENCIADO 



sostienen una opinion enreramente contraria afirmando 
que la sontencia de divorcio entre partes domiciliadas 
en el pais, sean 6 no extrangeras, por un tribunal com- 
pHente, es valida y debe ser eficaz en todas partes y sur- 
tir todos sus efectos. Los tribunales franceses han esta- 
do desacordes. Hasta i860 no reconocian eficacia algu- 
na a las sentencias extrangeras sobre divorcio, pero des- 
de aquel ano se han aceptado, como regla general sus 
efectos consiguientes, v hoy dia la jurisprudencia fran- 
cesa que se ha mostrado, como lo vimos ya, tan celosa 
de su soberana autoridad, quiere admitir incondicional- 
mente dichos fallos porque no los considera comprome- 
tedores de la soberania nacional! 

Sea de esto lo que fuere, siendo como es todo lo re- 
lacionado con ol matrimonio un punto de orden publi- 
co, natural es hacer sus distinciones y no exigir, como 
lo quieren Asser y Laurent, que toda sentencia de este 
genero surta efecto aun en los paises en que no este ad- 
mitido el divorcio. 

Desde luego esta cuestion pierde su importancia en 
las naciones en que el divorcio esta admitido, advirtien- 
do que tratamos en el supuesto de que se quiera hacer 
efectivB una sentencia de divorcio en paises que no han 
visto en ei divorcio un derecho sino un mal que es pre- 
ciso evitnr, rechazandolo por consiguiente de su legisla- 
ci6n. Rn estos ultimos paises, pues, no solo debe con- 
siderate como otensa al orden publico el admitir los 
efectos de la sentencia de divorcio que no ha sido decre- 
tada por juez competente, sino tambien el divorcio en si 
mismo. En ellos no debe admitirse la admisi6n de aque- 
llos fallos que, a su parecer, llevan sello de inmoralidad, 
y si consentirlos su rechazo sin ccnsiderar si las partes 
sean nacionales 6 extrangeras. Fiore dice que no es 
contrario al orden publico, el matrimonio de divorciados 
extrangeros, pero si el considerarlos libres. Pero no se 
ha fijado que el orden i ublico no hace distincion entre 
nacionales y extrangeros toda vez que puede ser lesio- 
nado por cualquiera individuo que ejecute actos contra- 
rios a leyes prohibitivas rigurosamente obligatorias. 
Aun los paises que admiten el divorcio reglamentan sus 
etectos. Legislaciones hav que prohiben al divorciado 
por adulterio casarse con s'u complice, 6 casarse en vida 
flel otro c6nvuge, y es indudable que dichas leyes no 
consentirian que se case el divorciado con esas circuns- 






tancias contrarias al orden publico por s61o alegar que la. 
sentencia que le confiri6 ese estado no hizo esas limita- 
ciones. Generalizando nuestro aserto podemos decir que 
el principio de la sentencia de divorcio debe ser recono- 
cida en todas partes no puede ni debe ser aplicado en las 
nacionesque no reconozcan el divorcio, ni puede serlo 
absolutamente en aquellas otras en las que sus efectos 
esten sujetos a ciertas restricciones: el exequatur en to- 
dos estos casos engendraria perturbacion del orden pu- 
blico, orden que es el limite de toda jurisdiccion y de to- 
do derecho. Aun autores, como Asser. que reconocea 
el principio contrario no lo admiten respecto de los na- 
cionales, distinci6n que no cabe, como hemos dicho, en 
punto a leyes de orden publico. Segun todo esto, nose 
podria pedir el exequatur para proceder a la liquidacion 
de las convenciones matrimoniales en virtud de una sen- 
tencia de divorcio. Este nuestro parecer esta conform e 
con lo que dijimos anteriormente acerca de las condi- 
ciones a las que tenia que sujetarse la sentencia extran- 
lo dispone tambien el tra- 
de 1878 en el Titulo II ar- 



gera para 


ser admitida. 


Y asi 1 


tado de L 


ima de Novien bre de 


ticulo 17: 


«E1 matrimc 


nio disu 


glo a sus 


?ropias leves 


, y que 1 




a Republica 


no habil 


contraer 


nuevas nupcias.» 



uerc podido disol- 
los conyuges para 



Respecto a los demas derechos que confiere una sen- 
tencia y que se refieren al estado y capacidad, como los 
relativos a derechos de familia, deben regir siempre las 
mismas consideraciones. En principio, la sentencia que 
constituyepara un individuo presuncion legal respecto a 
la paternidad vfiliacion debe ser reconocida en todas par- 
tes como verdadera sentencia, porque forma parte de su 
estatuto personal; haciendo. eso si, siempre la excepcion 
natural de las consideraciones de orden publico que la 
pueden limitar: condici6ne sencial para la admision de 
todo fallo. Asi, por ejemplo, el extrangero legitimado 
conforme a su ley nacional, sera legitimo en todas par- 
tes en virtud de esa sentencia, salvo en los paises en 
que, por motivos de moralidad publica se impide que se 
repute legitimo, por ejemplo, un hijo adulterino 6 in- 



EL GEADO DE LICENCIA 



Es digno de notarse que, en tratandose de los fallos 
in personam, casi todas las legislaciones, aun aquellas 
que, como Francia e Inglaterra no admiten la extraterri- 
torialidad de los fallos extrangeros, esten muy inclina- 
das a admitirlos pura y simplemente v mediante s6lo el 
exequatur. Si Francia distingue siempre entre nacio- 
noles y extrangeros, Story y los ameiicanos e ingleses 
no admiten esa distincion y dicen que, en todo caso, 
d'ebese considerar los fallos in personam de igual obli- 
gaci6n, s an las partes quienes lo fueren. Story cita a 
este respecto las palabras de Lord Nothingham cuando 
en las cortes [nglesas se tento examinar un fallo sobre 
divorcio declarado en Sabova. «No conocemos, dijo, 
las leves de Saboya. Pero si las conociesemos no ten- 
driamos poder Je juzgar por ellas. Y por consiguiente, 
es contra la ley de las naciones (contra el Derecho In- 
ternacional) no dar credito a las sentencias de paises ex- 
trangeros mientras no son revocadas por la ley y con 

-ique derecho tiene un reino para revocar el fallo de 
otro: j c y como podemos negarnos a que una sentencia 
tenga lugar en tanto no es revocada? Y que confusion 
se seguina en la Cristiandad si asi se nos tratase en el 
extrangero y no se diese credito a nuestras sentencias. » 
pocos son los juristas ingleses, segun Stoiy, que 



parecen disentir de 



XI 

i el efecto de las sentencias dadas en una na- 
da por una armada extrangera? Hay que 
Si la invasion de ningun modo cambia la 
o viene a ser sino un simple estado de he- 
lada modiiica la condici6n legal del Estado. 
iente las sentencias emanadas de sus jueces 
a la ley de estos, son ejecutorias en todo el 
xtrangero y, respecto del Estado invasor son 
tencias extrangeras sujetas por tanto ai exe- 



puede suceder que e 
imientos judiciales, 
i expedidos durante 1. 



' 



nul.id 



— '<■■,'• 



porque no seria muy justo ni equitativo, sino al contra- 
rio muy duro, no reconocer a los particulares sus dere- 
chos; seiia castigarlos porque han recurrido al tribunal 
competente para hacer valer y reconocer sus derechos, 
porque han aprovechado del unico recurso que les que- 
daba para su conservacion, porque ban hecho en fin, lo 
que debian hacer y tenian derecho de hacer. 

Mas al tratarse de una anexion debe tenerse en 
cuenta el principio de la no retroactividad y distinguir 
si la sentencia es definitiva en el momento de la anexi6n 
6 no: en el primer caso es ejecutoria y no necesita del 
exequatur del pais anexante porque formando ya un s6- 
lo Estado con el seria itrisorio pedir el exequatur a sus 
propios jueces: en segundo caso, no siendo difinitiva la 
sentencia dada en el pais anexado, el recurso 6 recursos 
se interpondran ante los nuevos tribunales. Peio pue- 
de suceder que se halle pendiente un recurso interpues- 
to antes de la anexion: en este caso, si lo ha sido ante 
un juez 6 tribunal del pais anexado 6 del anexante no 
necesita la nueva sentencia que se dicte del exequatur 
para su ejecuci6n sino que son ejecutorias de piano en 
ambos paises mutuamente; porque ya vienen a formar 
un s61o Estado, mas si el recurso se ha interpuesto ante 
un juez 6 tribunal del pais desmembrado, es claro que se 
necesita del exequatur del nuevo pais formado con la 
anexion, puesto que el territorio anexado viene a perte- 
necer a distinta jurisdiccion. Principios todos que con 
s61o su enumeracion se comprende su razon y alcance, 
por lo cual no nos detenemos en ellos a fin de examinar 
una cuestion mas importante. 

XII 

La materia del efecto extraterritorial de la declara-' 

examinamos, y precisa distinguir los efectos del auto 
que resultan de pleno derecho como el embargo, la exi- 
gibilidad de las deudas, la cesacion del curso de los in- 
tereses, de otros efectos que emanan de la parte dispositi- 
i sentencia, como la epoca de la cesacion de pagos, 



^mbran 






ira a resolver si todos 6 solamenie algunos de esos efec- 
ds surten las mismas condiciones en el extrangero, v si 
:>dos 6 solamente algunos necesitan del exequatur. 



EL GKADO DE LICENClADO 



Muy poco 6 casi nada han hecho las legislaciones posi- 
tivas en esta materia para solucionar este importantisi- 
mo problema y la jurisprudencia, a pesar del seiidero en 
que ha entrado, en esta epoca, el Derecho [nternacional 
Privado, todavia quiere senalar como limite para el au- 
tu deciarativo de la quiebra, las fronteras de las nacio- 
na idades. Las legislaciones y la practica asi lo han 
sancionado. Ven en los efectos juridicos de la quiebra 
actos de coaecion impnsibles de extraterritorialidad y 

cer sus efectos y prefieren ver a los acreedores extrange- 
ros en la imposibilidad de hacer valer sus derechos si no 
los ejercitan individualmente como si la quiebra no hu- 
biera siJo declarada; desprecian el estatuto personal, 
segun el cual los smdicos deben ser considerados tales 
en tndas partes, porque su rec mocimiento implica el de 
la eficacia de la quiebra. Advirtiendo que a pesar de 
todo hay una tendencia en reconocerse en los sindicos 
cierlas facultades independientemente del exequatur, 
veamos como los juristas han querido corregir rigorismo 
tan trascendental, examinando sus opiniones. 

Partiendo algunos de la consideracion de que el au- 
to de quiebra es acto de jurisdiccion graciosa consideran 
a los sindicos como mandatarios del quebrado a quienes 
el juez no ha hecho sino confirmarles en su cargo de 
prvicuradores cuando la quiebra ha sido promovida por 
el mismo deudor 6 por los acreedores sin oposicion del 
deudor, funddndose, en este ultimo caso, en la interpre- 
tacion de un asentimiento tacito del quebrado a las deci- 
siones del juez. Es digno de notarse la exagaracion de 
algunos que quieren llevar este asentimiento tacito a to- 
dos los casos de quiebra, aun a aquellos en los que ha ha- 
bido oposicion del deudor. Segun esto, nada obsta 
para que la quiebra tenga efecto extraterritorial y que 
los sindicos puedan proceder sobre los bienes, en don- 
de quiera que se encuentran. Opinion falsa y evidente- 
mente erronea, pues que U declaracion de quiebra es un 
acto de jurisdicci6n contenciosa. aun cuando se la haya 
decr^tado sin oposicion del deudor. Tiene este induda- 
blemente el derecho de oponerse y si no ha usado ese 
der cho es porque veia que carecia de s6lidos fundamen- 
tos pji-a ello; mal de su grado se le ha dictado esa sen- 

,c debe 



TESIS PARA OPTA 



desatender la de que los sindicos son tambien represen- 
tantes de los acreedores v mas de estos que de aquel. 

Distinguen otros a los deudores de los acreedores 
del quebrado y mientras reconocen los poderes de los 
sindicos para entenderse con todos los deudores afirman 
que los acreedores solo pueden ejercitar individualmen- 
te sus derechos. Distincion gratuita v que va contra el 
caracter legal y esencial de la personalidad del sindico; 
mas representante del acreedor que del deudor insol- 

Inglaterra distingue entre los bienes muebles e in- 
muebles y admite el efecto extraterritorial de la quiebra 
sobre solo aquellos. Pero se conoce que no lo hace 
por egoismo sino por principio, puesto que esta distin- 
ci6n no la admite solo respecto de las sentencias extran- 
geras sino tambien respecto de sus nacionales. 

Austria se puede decir que profesa la misma opi- 
ni6n; pues en su lev de i863 sobre quiebras dispone que 
los bienes muebles del quebrado sean entregados p evia 
reclamaci6n; quedando los inmuebles sujetos s61o a una 
declaracion teiritorial de quiebra. 

produzca efecto extraterritorial, porque dice que el em- 
bargo de los bienes solo puede realizarse en el lugar de 
la sentencia; pero que esto puede subsanarse toda vez 
que la quiebra pudiendo ser tambien declarada respecto 
de cada uno de los bienes situados en el extrangero y 
conforme a su Derecho respectivo, permite a los acree- 
dores embargar dichos bienes y a los sindicos tomar po- 
sesion de ellos. Pero c por que Bar quiere desvirtuar el 
juicio de quiebra? ^No es el auto declarativo una sen- 
tencia como cualquiera otra^ Si no creia que la decision 
del juez pueda producir efecto extraterritorial denos una 
razon y no se aparte de la cuestion dandonos un reme- 
dio para conseguir la universalidad de la quiebra. Debia 
tener presente que lo que caracteri/a al auto de quiebra 
es que, ya se pronuncie de oiicio, ya a peticion de uno 
6 mas acreedores surte efecto erga o'mnes derogando en 
este sentido el principio tan sabido: «Res inter alios 
acta, altis prodesse ant nocere non potest;* caracter que 
debe ser reconocido a las sentencias extrangeras. 

La opinion y el sistema de la legislacion alemana 
estan formulados en el C6digo de Quiebras de 10 de Pe- 
brero de 1877, cuvo articulo 2^7 dice- «Si un deudor cu- 



EL GEADO DE LICENCIADO 



yo patrimonio esta sometido a un procedimiento de 
quiebra abierto en el extrangero, posee bienes en Ale- 
mania, puede darse ejecuci6n forzosa sobre dichos bie- 
nes.;* Este sisttma es el propiamente juridico pero lo 
dervirtua un poco el siguiente inciso: «Podran estable- 
cerse excepciones a esta regla por orden del canciller del 
imperio con el asentimiento del Consejo Federal, » lo 
que puede dar ocasion a verdaderas injusticias ya que, 
segun este inciso, pueden llegar a sustraerse algunos bie- 

La ciencia, como las naciones, hoy en el dia dirigen 
sus esfuerzos para que el auto declarativo de la quiebra, 
legalmente pronunciado en pais extrangero tenga efecto 
extraterritorial tanto en lo que concierne a los bienes 
del deudor, cualquiera que sea su naturaleza y el lugar 
en que se encuentren, como en lo que mira a las dere- 
chos de los acreedores y a las obligaciones de los deudo- 
res del fallido, sean extrangeros, sean nacionales. 

Para resolver este problema, simplifiquemoslo, dis- 
tinguiendo segun la opinion general, los efectos que se 
derivan de la autoridad de la cosa juzgada, de los actos 
que entranan verdadera ejecuci6n material. Recorde- 
mos que la autoridad de la cosa juzgada es un efecto de 
las sentencias que debe ser, como en efecto lo es, uni- 
versalmente reconocido sin exequatur previo, ya que no 
es una orden dirigida al juez extrangero a que la cum- 
pla. Nada mas natural, pues, que los efectos que se de- 
rivan de la autoridad de la cosa juzgada, que no necesi- 
tan de la fuerza publica extrangera para hacerlo cum- 
plir, sean reconocidas tambien sin necesidad del exe- 
quatur. 

Recordemos. asimismo, que el fallo extrangero, lle- 
vando una orden que cumplirse en lo que constituye su 
fuerza ejecutoria, necesita para su cumplimiento, ser re- 
vestido del exequatur por la autoridad local competcn- 
te, ya que los agentes de la justicia deben obrar solo en 
nombre de su respectiva soberania. Nada mas natural, 
en este caso, que los efectos de la fuerza ejecutoria, exi- 
giendo un procedimiouto material y coactivo, no se los 
lleve a termino sino despues del exequatur. Por con- 
siguiente, sin esta formalidad, ningiin acto de ejecucion 
les es permitido a los sindicos, no pudiendo embargar 
los bienes, ni venderlos dntes de que el auto en virtiui 
del que tienen ese caracter haya sido deciarado ejecuto- 



IBA OPTAE 



rio. Para los actos de ejecucion necesitan del exequa- 
tur, para los de mera conservacion no lo necesitan: el 
auto es suficiente titulo para realizarlos. Asi el auto se 
lo puede invocar sin exequatur, como que determina la 
epoca de la cesacion de pagos, como que fija la condi- 

nes individuales de los acreedores. Y el deudor insol- 
vente, reconociendo su estado de quiebra declarado en 
strangero, tendra que aceptar el desapropio de sus 



de ejecucion. 
Resumien 



que no constn 



iendo todo lo hasta aqui dicho tenemos: que 
la quiebra declarada en el extrangero no puede serlo en 
otra parte, que el desapropio sera de to os los bienes, 
porque no lleva consigo ejecucion, y la cesacion de pa- 
gos, general, produciendo efectos analogos a los de un 
contrato qua puede versar sobre todos los bienes del 



lugar de su : 



la 



sola autoridad de 
para rechazar las acciones" individuales de los acreedo- 
res, sirviend >le de excepcion, como tambien bastara pa- 
ra suspender el curso de los intereses y como titulo au- 
tentico para que el sindico persiga a los deudores y ejerj 
za medidas conservatorias. Mas si se quiere proceder a 
la ejecuci6n, va vendiendo los bienes, ya embargando- 
los, ya inscribiendo la hipoteca legal como conceden al- 
gunas legislaciones, si se quiere, en fin, proceder de cual- 
quier modo material contra el quebrado, es necesario el 
exequatur. 

Por lo dicho se comprendera que la quiebra no de- 
pende ni del estatuto personal, en el que algunos se apo- 
yan para probar la universalidad de los efectos del auto 
declarativo de quiebra, como modificatorios del estado 
y capacidad; ni del estatuto real, como lo quieren otros, 
para limitar dichos efectos a solo los bienes situados en 
el territorio en donde se lo ha dictado. 

La junsprudencia francesa, italiana v belga se nan 
fijadu en el verdadero sentido de la ciencia, con muy U- 
geras divergencias. Asi Francia. si bien admite la auto- 
ridad de la cosa juzgada 6 la declaracion extrangera de 
la quiebra sin necesidad del exequatur, afirtna que si las 
partes no la admiten y oportunamente la discuten des- 
conociendo el poder de los sindicos para los meros *c? 



EL GRADO DE LICENCIADO 



tos de conservaci6n, el juez frances tendrd que revisar 
el fondo de la declaracion para conceder el exequrtur a 
fin de que tenga la autoridad de cosa juzgada que las 
partes han discutido. La autoridad de cosa juzgada sin 
necesidad del exequatur, depende pues, de la sumision 
y adhesion voluntaria de las partes. Este desequilibrio 
en tan ventajosa doctrina depende del sistema y estado 
de su legislaci6n en punto a la ejecucion de sentencias 
extrangeras, desequilibrio que no se nota en las legisla- 
ciones italiana y belga, en las que se sanciona la doctri- 
na tal corno la hemos expuesto y lo desea el Congreso 
juridico italiano reunido en Turin en 1880 y presidido 
porMancini. En las convenciones internacionales que 
quiere y aconseja celebrar a las naciones en materia de 
quiebra, sienta las bases que deben servir de guia: 
«Considerando, dice, que los efectos del estado de quie- 
bra no se limiten al territorio de un solo pais, sino que 
se extiendan al mayor niimero posible de paises civili- 
zados;— que la diversidad actual dc las legislaciones ha- 
ce dificil la formacion de una lev unica internacional en 
materia de quiebia: el Congreso'haciendo votos por una 
legislacion comun en el asunto, opina que conviene, 
por ahora, limitarse al sistema de una 6 varias conven- 
ciones internacionales. Las bases esenciales de estas 



wuvcuLiories seran las siguientes: 11 ^ 

auto declarativo de quiebra y los demas que durante el 
procedimiento de puiebra se d'icten. tendran en el terri- 
torio de los Estados contratantes la misma autoridad de 
cosa juzgada que en el Estado en que se dictaron, y po- 
dran dar origen a medidas provisionales, urgentes y de 
administracion siempre que se las haya dado publicidad 
con arreglo al articulo 5 letra a). Cuando en virtud de 
dichos autos deba procederse a algiin auto de ejecucion 
forzoso en otro Estado debera obtenerse de este ultimo 
el parentis si se quiere proceder a la ejecuci6n. La au- 
toridad a quien corresponda concederlo sera designada 
en el tratado, resolvera en vista de la mera declaracion 
de los interesados, sin que sea necesario un debate con- 
tradictor^ y s6lo podra rehusar el pareatis en los dos 
casos siguientes: a) Cuando, segiin la regla del articu- 
lo I el auto hava sido declarado por un tribunal mcom- 
Petente; b) Cuando el auto no sea ejecutorio en el 
Pais en que se dicto. La concesi6n del pareatis sera 
susceptible de oposicion por la via contenciosa, pero 



esa oposicion no producira efecto suspensivo.» Y para 
que no se pueda objetar e! sistema por falta de la publi- 
cidad del auto de quiebra el a ticulo V letra a) dice: «E1 
tratado contendra disposiciones especiales para regla- 
mentar las medidas que deben tomarse a fin de que las 
decisiones judiciales dictadas en materia de quiebras en 
uno de los Estados contratantes puedan ser conocidos 
en los demas Estades.» Esta es la verdadera y mas cien- 
tifica doctrina que deben las modernas legislaciones san- 
cionarla como conforme con las necesidades de los pue- 
blos y con el modo de ser actual de las relaciones inter- 
nacionales. 

iY el auto de reabilitaci6n del quebrado dictado en 
pais extrangero producira estos mismos efectos? La res- 
puesta depende de la admision 6 rechazo por parte de 
los Estados del auto de quiebra. En los paises en que 
se admite la extraterritorialidad del auto declare tivo de 
quiebra surtira los mismos efectos el auto de rehabilita- 
cion que en el territorio donde se lo dicto; mas en aque- 
llos otros en que se desconoce la declaracion de quiebra 
dictada en el extrangero, carece de importancia el auto 
de rehabilitacidn. 

En cuanto a la sentencia judicial por la cual se con- 
cede la suspencion del pago al deudor insolvente no tie- 
ne estos mismos efectos. «Efectivamente, dice el sabio 
profesor Asser, cuyas doctrinas hemos seguido en esta 
materia, la suspension de pagos constituye una excep- 
cion, autorizada por la ley, de la regla segun la cual es- 
ta obligado todo deudor a cumplir su obligacion en la 
epoca convenida. Es evidente que esta exception solo 
puede tener valor en el territorio sometido a la ley que 
lo autoriza; en cualquiera otra parte el derecho creado 
por la obligacion es exigible.» Nada nos parece que de- 
bemos afiadir a tan sesudo y conciso razonamiento pasan- 
do al estudio de otro asunto importante- la extraterritoria- 
lidad de los fallos criminales. 

XIII 

Lo mismo que en toda sentencia en las de esta clase 
hemos de distinguir la autoridad de cosa juzgada de su 
ejecucion material. En cuanto a la autoridad de cosa 
juzgada dijimos al pnncipio que en materia criminal te- 
nia mayor importancia que en lo civil, considerandola 



F.L filUDo l-F. J 



en si misma. Si la consideramos ahora en su extrate- 
rritorialidad no hay razon alguna para desconocer esa 
presuncion de verdad que entrana en si la sentencia da- 
da por juez competente, presuncion que el interes de la 
justicia la impone. No repetiremos los argumentos que 
enunciamos a] principio; pero si diremos que el axioma 
del Derecho procesal, non bis in idem, nunca puede 
consentir que un delincuente sea dos veces castigado. 
El interes de la justicia y la libertad individual, que 

sidere como verdad a la sentencia criminal. Este efecto 
extraterritorial que en nada dana a la Soberania no debe 
ser desconocido por las legislaciones; porque su desco- 
nocimiento haria peligrarel orden juridico. Deben san- 
cionarlo con tanta mayor razon cuanto que en lo civil 
ya no lo discuten, teniendo como tiene menor impor- 
tancia que en lo criminal. Pero este efecto tiene su li- 
mit©; vamos a verlo. 

Laperturbacion del orden social establecido en una 
nacion puede nacer no s61a de haberse cometido un cri- 
men 6 delito en su interior sino mas alia de sus fronte- 
ras. Puede un individuo, trasladandose fuera del terri- 
torio de su patria a cuyas leyes esta sometido, atentar 
contra la paz y seguridad interior 6 exterior, puede falsi- 
ficar su moneda, cometer un delito contra el orden exis- 
tence en ella. Si este individuo ha sido juzgado en la 
nacion extranjera en donde delinqui6 ^podra oponer la 
excepcion de cosa juzgada cuando hubiera caido, de 
cualquier modo, en manos de los tribunales de su propio 
pais a cuyas leyes esta sometido y cuyo orden perturbo? 
No evidentemente; veamos por que. En los casos del 
supuesto, el delincuente ha turbado dos ordenes socialss: 
el extranjero y el nacional, y mas gravemente este 
aquel. Su juzgamiento, la sentencia, v la pena qu 
bre el haya recaido en pais extranjero si alcanzaron res- 
tablecer el orden alii daiiado no le restablecieron el del 
pais del criminal al cual el atentado fue estrictamente 
dirigido, siendo necesario para reparar ese orden un nue- 
vo juicio y unas nuevas sentencia y pena. Esto no ira- 
plica desconocimiento de la autoridad de la cosa juzga- 
da en la sentencia criminal extranjera; se reconoce su 
eficaciaysus efectos respecto de la primera violaci6n; 
solo que no habiendose juzgado ni pudiendose juzgar 
competentemente la segunda violacion por el mismo ac- 



! este qu 



to cnminoso, nada mas justo que se instaure nueva cau- 
sa en el pais mas directamente interesado. Asi el que 
en el extranjero falsifica moneda de su propia nacion, 
falta a la verdad en ambos paises; pe'ro injuria grave- 
mente a la segunda: la pena que en aquel se le impusie- 
re sera impotente para reparar aquella injuria. Mas co- 
mo delitos de esta clase pueden ser cometidos no solo 
por nacionales de un Estado, sino tambien porextranje- 
ros, se debe hacer extensiva la regla en el sentido de que 
cuantas veces se cometa un delito que diga relacion a 
dos Estados, el delincuente no puede oponer la excep- 
cion de cosa juzgada por haber sido sentenciado en el te- 
rritorio del pais en donde cometio dicho delito. Pero 
pudiendo la pena llegar a ser muy grande por una 
misma accion criminal, la practica general de las legisla- 
ciones tiene en cuenta para la aplicaci6n de la pena pos- 
terior la sufrida por el delincuente en el extranjero. 

Empero puede suceder que un individuo haya co- 
metido un crimen 6 delito contra otro individuo ^la 
sentencia dictada por el tribunal del lugar en donde se 
cometi6 la infracci6n tendra autoridad de cosa juzgada 
en todas partes? Nada mas natural; no hay, en efecto, 
razon alguna para que en la naci6n a la que pertenece 
el criminal 6 aquella a la que pertenece el injuriado, se 
revise la sentencia como algunos lo quieren. La forma- 
cion de nueva causa, la revision de la sentencia, la im- 
posicion de otra pena por el mismo crimen ya juzgado 
seria contrario al sagrado principio: non bis in idem. 

Restanos decir pocas palabras sobre el segundo punto 
delas sentenciascriminales: su ejecuci6n. Sucedera que 
un extranjero haya sido juzgado en su propio pais y es- 
cape al cumplimiento de la pena a la que ha sido conde- 
nado tpodra ordenarse su ejecuci6n a los tribunales de 
justicia del pais en donde actualmente se halla el cri- 
minal? Evidentemente que no; porque la sentencia ex- 
tranjeia criminal no puede cumplirse mas alia de las 
fronteras del lugar en donde fue expedida: regla teorica 
sancionada por la practica de todo pais civilizado por la 
sencilla razon de que las leyes penales, aplicacion de las 
cuales es la sentencia, no tiene efecto extraterritorial. 
I ara probar el reconocimiento de la extratenitorialidad 
de las sentencias en materia civil nos apoyamos en la 
admisibihdad de las leyes extranjeras, ahora nos apoya- 
mos en la no admisibilidad de las leyes penales de otro 



tencias criminates. Las leyes penales son imperatives 
para el juez, son de orden publico, y nadie, hasta hoy, 
ha pretendido que un juez aplique leyes penales extran- 
jeras, ni que, por consiguiente, el efecto de estas, tras- 
pase las fronteras de un Kstado. Aiin el que no conozca 
las bases en que se apoya el Derecho Criminal puede re- 
chazara primera vista, como incompatible, la aplicacion 
de leyes y penas extranjeras por los jueces nacionales. 



XIV 

Ahora se me permitira unas poquisimas palabras so- 
bre nuestra practica y modo de aplicar estos principios, 
segun nuestras neces'idades y modo de ser particular co- 
mo nacidn soberana y miembro de la Comunidad Inter- 
nacional. En los anales y archivos del poder judicial 
no encontramos sino dos casos, en que este se ha visto 
de demandas en ejecucion de sentencias extranjeras fue- 
ra de un insignificante deprecatorio de Barbacoas: el pri- 
mero es el de la demanda de las senoras Manuela y 
Constanza Vazquez de Velasco en 1839 y el ultimo el de 
la peticion del doctor Alejandro Santander en 1903: sen- 
tencia peruana aquella v colombiana esta. En medio 
del aislamiento casi total en que nemos vivido del resto 
del mundo, como si nos bastaramos a nosotros mismos; 
no es de admirar la escasez de asuntos internacionales 
que en nuestro foro se hayan debatido, toda vez que pa- 
ra que estos se ofrezcan se nccesita de mucho progreso 
en los cambios internacionales. Este mismo estado de 
aislamiento explica tambien la dejadez de nuestros le- 
gisladores y de nuestras autoridades administrativas pa- 
ra darnos sancionadas, no solo leyes de orden interno, 
^ino tambien de orden internacional. Asi solo cuando 
se ofrecio el caso de las senoras Manuela y Constanza 
Vazquez de Velasco, relativo a pedir la ejecucion de una 
sentencia peruana, s6lo ahi, cuando el Poder Legislative* 
nego la ejecucion de esta sentencia, por falta de ley, se 
recomendo al Poder Ejecutivo celebrar tratados al res- 
pect©; y no se recurrio a medios mas directos y mas con- 
formes con la vida internacional: la promulgation J.; 
J eyes. Quien sabe si por este motivo 6 solamente por 
estarmuy cerca Lima, lugar de la reunion del Con- 



dame 




nos fu 


i qi 






cl'Hlo 


cuado 


a! 


senor 


do. 


to 


d< 


n Mi- 


greso, 


qu 


e seat 


» la 


5 r 


gl; 


s n] as 



greso de jurisconsultc 

guel Riofrio a dicho 

conformes, casi todas, con los principios cientiticos er 
la materia que hemes examinado. Desde el art. 40 has 
ta el 50, es decir en 11 articulos se ocupa de la extraterri 
torialidad de las sentencias, ordenando que estas y cua 
lesquiera resoluciones judiciales pedidas al juez 6 tribu 

ejecutar seran cumplidas por el juez exhortado, si la sen 
tencia no se opone a la jurisdiccion nacional, si esta 
ejecutoriada, si la parte ha sido citada v notificada legal 
men:e, si no son contraries al orden publico, Constitu 
cion, buenas costumbres, si son dictadas por juez com 
petente, aplicandose las mismas disposiciones a los lau 
dos arbitrales, siempre qu ; esten homologados. Mand; 
tambien quesurtan efecto los actos de jurisdiccion volun 
taria y se ejecuten por los jueces nacionales los exhortos 
cuyo objeto sea hacer notificaciones, recibir declaracio 
nes y diligencias parecidas siempre que esten legaliza 

Se sento, como se ve, en esta materia, la doctrin 
mas pura, mas cientifica, mas liberal. Pero desgracia 
damente no se extendieron principios tan saludables si 
no a las republicas signatarias, exigiendo respecto de las 
demas que quieran hacer ejecutar sus sentencias, que ha- 
yan sido estas expedidas en favor de los ciudadanos de 
las republicas signatarias y queen el lugar donde se dic- 
to dicha sentencia 6 laudo se observe la reciprocidad; 
reciprocidad que no se exigira para ejecutar los exhortos 
relativos a actos de jurisdiccion voluntaria 6 simples di- 
ligencias judiciales. jLastimaque jurisconsultos quedic- 
taron tan sana y sabia doctrina hayan desmentido, con 
el egoismo sentado en estas ultimas disposiciones, Us 
ideas de libertad y generosidad por las que parecian 
guiarse Increible parece que quienes cscogieron por 
norma la justicia al dictar las primeras reglas se hayan 
dado de manos con ella, a renglon seguido, al sancionar 
las segundas, La reciprocidad no se compadece con la 
justicia: esta no admite terminos medios; Termina sus 
decisiones enesta materia con el art. 50 que contiene 
una disposicion muy cientifica, diciendo que los medios 
de ejecucion para el cumplimiento de los exhortos a que 
se refieren los articulos anteriores seran los establecidos 



en cada Repiiblica. Desgraciadamente nuestros Pode- 
res publicos no aprobaion el tratado, como lo queria el 
Congreso que dicto tales disposiciones. Sea de esto lo 
que fuere, lo cierto del caso es que no volvieron nues- 
tros Magistrados a ocuparse de materia tan importante 
sino cuando el Dr. Alejandro Santander vino a pedir a 
nuestros juzgados la ejecucion de una sentencia colom- 
biana; ejecucion que se la nego poridentico motivo que 
el anterior: la falta de ley de procedimientos. Volvie- 
ron con eso a despertarse nuestros Magistrados y Legis- 
ladores y por un lado nos salieron con un tratado entre 
nuestra Cancilleria y el Excmo. senor Dr. Don Emiliano 
Isaza, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotencia- 
rio de Colombia en nuestra Republica, y por otro con el 
el art. 36 de las reformas al Codigo de 'Enjuiciamientos 
en materia civil y relativo al modo de efectuarse los fa- 
llos extranjeros. 

Aquel tratado es una copia literal del que promulgo 
el Congreso de Lima, articulo por articulo, titulo por 
titulo sin mas pequena variaci6n; notandose, por consi- 
guiente, las mismas faltas, que aquel: declaraciones in- 
consultas de todos los principios, sin excepcion alguna, 
del Derecho Internacional Privado, sin tener la menor 
cuenta del estado ni de la indole de nuestra legislaci6n, 
con la que debia guardar conformidad. Se ha tornado 
el Derecho Internacional y se lo ha puesto en articulos. 
No sabemos como no se ha puesto tambien las diversas 
opiniones de los autores. Esta falta que no es notable 
en la declaraci6n de un Congreso en el que se discuten 
principios para aplicarlos a diversas naciones, es imper- 
donable en un tratado entre solas dos naciones, y de le- 
gtslacion casi identica. El tratado Valverde - Isaza sera 
un progama, 6 Codigo si se quiere, de Derecho^Interna- 
cional Privado; pero no un tratado que llene las necesi- 
dades de los Estados contratantes, a lo menos la nuestra. 
La ligereza de nuestras Asambleas al discutir estos pun- 
tos que son de verdadera utilidad y mas practicos que 
otros innumerables y sin importancia que los discuten 
con ahinco; esa ligereza en la discusion de puntos tan de- 
licados y esa preocupacion en la de puntos futiles y ba- 
ladiesy que ningun bien Je quieren decirfa la Nacion, 
anadida a la falta total de conocimientos que;se encuen- 
tran en casi la totalidad de nuestros padres conscnptos en 
materias como la que nos ocupa, explican el por que pa- 



tesis r.vr.A OPT 



san sancionados tantos y tantos proyectos corao el que 
ha llegado a ser tratado, en los que se necesitan conoci- 
mientos especiales de una ciencia porlo demas tan com- 
pleja y delicada. Si nuestros Legisladores se hubieran 
preocupado suficientemente de este tratado, antes de 
aprobarlo se hubieran sometido al estudio de una comi- 
sion especial de gente experta y entendida (de la que, 
porfortuna, no carecemos), a fin de ajustar la aproba- 
cion a su dictamen y no dejarlo pasar corao cosa peque- 
fia y destituida de importancia. 

Mas sesudo, razonado y practico es el art, 36 de las 
reformas al C6digo de Enjuiciamientos en materia civil, 
sancionado por el ultimo Congreso que dice: «Las sen- 
tencias extranjeras se ejecularan: i.° Si estuvieran arre- 
gladas a los tratados vigentes: y 2. Si a falta de trata- 
dos en el exhorto en que se pide la ejecucion consta: a) 
que ella no contraviene a ninguna ley ni por consiguien- 
te al Derecho Publico Ecuatoriano, b) que se notified 
legalmente la demanda, c) que la sentencia paso en au- 
toridad de cosa juzgada contorme a las leyes del pais en 
que hubiese sido expedida y d) que la sentencia recaytf 
sobre accidn personal. » Facilmente se hecha de ver, 
despues del estudio que hemos hecho de las condiciones 
para que una sentencia obtenga el exequatur, que se ha 
omitido una muy esenciai: ia competencia del juez, juz- 
gada segiin las reglas del Derecho Intemacional Pri- 
vado. Ademas es de notarse que la cuarta condicion 
es que la sentencia recaiga sobre accion personal: pero, a 
decirverdad, no se comprende el alcance de esta distan- 
cion hecha en contra de la accidn real. 

En el caso del Dr. Santander, se sostuvo en nuestro 
foro que la legislacion ecuatoriana admitia la ejecucion 
de las sentencias extranjeras y lo mismo que el Sr. Dr. 
Luis F. Borja, el Sr. Dr. Jose J. Andrade nuestro profe- 
sor de Derecho Intemacional Privado, admiten que el art. 
16 del Codigo Civil que reza: 2. La forma de los instru- 
mentos publicos se determina por la ley del lugar en que 
nan sido otorgados y su autenticidad se probara, segiin 
las reglas establecidas en el Codigo de Enjuiciamien'tos;» 
comprende a las sentencias extranjeras. Pero, aun su- 
poniendo verdadera esta opinion no se podia, corao no 



! pudO, 

ticulo, toda 



sentencias apoyandose en este solo a 
ue no habia forma de procedimient 
la Ley Organica del Poder Judicial r 



LK'ENCTaDO 



habla sino de que «Los deprecatorios librados porjueces 
de naciones extranjeras seran cumplidos por los jueces 
del Ecuador, si estuvieren arreglados a los tratados pre- 
existentes 6 a los principios de Derecho Internacional.» 
Segun esto, no tendriamos rebozo en admitir que el De- 
recho Civil ecuatoriano ha sancionado la fuerza ejecu- 
toria de los fallos extranjeros; pero, que por otra parte, 
no se puede proceder a su ejecucion; que es lo mismo que 
no concederla. Pero no la ha concedido el legislador. 
Tan cierto es que el legislador no admiti<5 la fuerza eje- 
cutoria que solo hace pocos meses nos ha dado una re- 
gla explicita, como lo acabamos de ver. La interpreta- 
cion del Art. 16 del Codigo Civil fue, pues, demasiado 
lata, no quiso darla ese alcance el legislador. Solo hoy 
es que ya pueden nuestros jueces ejecutar esas senten- 
cias; pero muy imperfectamente a juicio nuestro; pues 
se ha olvidado la via por donde han de venir esos depre- 
catorios que, segun costumbre admitida por todas las le- 
gislaciones, es la diplomatica. Casi en todo deprecato- 
rio de esta clase se pone la clausula de reciprocidad, re- 
ciprocidad que, «no puede ser ofrecida ni aceptada en 
forma alguna por un juzgado mientras no lo autorice la 
ley, porque a ningun juzgado le compete comprometer a 
la nacion en sus relaciones exteriores. «La oferta de re- 
ciprocidad no es un acto juridico sino eminentemente 
politico, dice Martens; yes por esto, agrega Calvo, que 
los deprecatorios no deben ir de juez a juez, sino por la 
via diplomatica. » Asi lo dice muy galanamente uno de 
los mas notables jurisconsultos de nuestros tribunales, 
el doctor Alejandro Cardenas, en el profundo y concien- 
zudo estudio que hizo de la materia en su Manifesto pre- 
sentado a la Corte Suprema en el asunto ultimamente 
debatido del doctor Santander. Del principio falso de 
la reciprocidad ha nacidola costumbre de pedirse la eje- 
cucion de las sentencias extranjeras por la via diploma- 
tica No hubiera sido por demas, para evitar dificulta- 
des posteriores, que tambien se hubiera sancionado es:a 
costumbre en nuestra ley. 

En materia criminal nuestro Codigo de Enjuicia- 
mientos ha sancionado la verdadera doctrina cuando en 
su articulo 5. ha reconocido la autoridad de la cosa juz- 
gada, no permitiendo que se abra nuevo juicio cuando en 
naci6n extranjera un ecuatoriano se ha hecho culpable 
de un delito contra otro ecuatoriano, y el delincuente ha 



;:>h I'aka oitai: i:l geado de licexciado 



sido perseguido, juzgado y castigado en la nacion en 
donde delinquio; mientras que en los arts. 3. y 4.' 1 dis- 
pone que, en caso de un delito publico, el delincuente 
sera t-^mbien castigado en el Ecuador aun cuando lo hu- 
biera sido en el extranjero. 

Respecto de la legitimacion, adopci6n, tutela y de- 
mas derechos de familia, nuestro Codigo no ha dado dis- 
posicicn alguna concerniente a la cuestion internacio- 
nal. Otro tanto podemos decir de lo relativo a quiebras 
extranjeras; pues en el Codigo de Comercio no encon- 
tramos nada absolutamente al respecto; pero en el art. 
938 N.° 7, parece que quiere que se reconozca el auto 
declaratorio de la quiebra decretada en el Ecuador cuan- 
do dice que dicho auto tambien contendra: «La orden 
de hacer saber, a los acreedores que se hallen fuera dc la 

disposici6n formal por la que se deduzca la admision 
de doctrina alguna en esta materia. 

Por lo dicho se deducira cuanto nos falta en legisla- 
cion positiva internacional. La nuestra en esta materia 
esmuypobre,y en lo poco que tiene es egoista. Que 
nuestros legisladores hagan porque sea rica y mas con- 
forme con los deseos de la ciencia. De lo contrario, so- 
lo en nombre seremos miembros de la comunidad inter- 



PROGRAMA 

DEL CURSO DE DERECIIO TRACT I CO 



Advertencia a los at 



La experiencia de algunos afios de magisterio me ha 
convencido de que las lecciones orales no pueden dar re- 
sultado satisfactorio, si los alumnos no cuentan con al- 
giin libro — un resumen siquiera 6 compendio— en que 
se encuentren sistematicamente consignados los pnnci- 
pios que sirven de fundamento a la doctrina. Y asi lo 
reconocen tambien y recomiendan aun los profesores 
franceses, generalmente decididos por la ensenanza oral. 

Y como para el estudio que nosotros debemos hacer 
del Derecho Practice no nos es posible encontrar libro 
alguno que llene esta necesidad, me he propuesto, desde 
hace bastante tiempo, hacer para mis alumnos alguna 
publicaci6n de los apuntamientos recogidos para la en- 
senanza, y aun he contraido con ellos reiterados com- 
promises, que diversos inconvenientes y dificultades me 
han iniDedido cumolir. 



ipedido cumpli: 



(i) Este programa se formo al fin del curso escolar 
1903, y debe servir de base al actual de 1905 a 1906. 



El texto puede, sin embargo, ser reemplazado, en 
cierto modo, por un program a detallado de la materia; 
el cual, por una parte, facilita el recuerdo de las leccio- 
nes orales; y, por otra, tiene la ventaja de poner a los 
jovenes en la necesidad de consagrarse a estudios y me- 
ditaciones propias, que forman mas solidas y profundas 
convicciones, y de ejercitar la inteligencia y el habitode 
investigacion y de analisis, indispensable para todo el 
que se dedica a cualquiera ciencia. 

El objeto de este program a es exponer, en sintesis 
elemental, la teoria del Derecho Practico Penal, aplica- 
da a nuestra legislacion positiva. Exige, por tanto, que 
los alumnos comiencen por conocer perfectamente el te- 
nor literal de la ley; sin lo cual es imposible ningun es- 
tudio cientifico de ella. 

Debe tambien atenderse de preferencia al paralelo del 
sistema y las disposiciones del Codigo con lo que, sobre 
asuntos analogos, encontramos en los otros cuerpos de 
leyes; ya que las discrepancias que se notan en las dis- 
tintas partes de nuestra legislacion, vienen preocupando 
desde mucho tiempo a nuestros jurisconsultos y legisla- 
dores, y haciendo cada vez mas apremiante la necesidad 
de una revision general que prepare las reformas exigi- 
das por la armonia del sistema y por el moderno desarro- 
llo de las ideas juridicas. 

Sabido es que nuestros Codigos son trasuntos mas o 
menos exactos de legislaciones extranjeras. Por esto, 
en la parte sustantiva Civil, en la cual hemos seguido 
fielmente al Codigo Chileno, predomina el derecho fran- 
cos, sobre la base del derecho romano; y en la adjetiva, 
el derecho y las practicas espanolas. Nuestro Codigo 
Penal sustantivo es literalmente copiado del de Belgica; 
y en el adjetivo hemos tenido por principal modelo el 
peruano. Ahora, pue's, ejecutadas por distintas inteli- 
gencias, en epocas diversas v bajo el imperio de muy va- 
nadas influencias, esas obfas de asimilaci6n de tan ex- 
trafios elementos, nada mas natural que la inconerencia 
y anarquia en el conjunto. 

Ardua es la labor de la unificacion y la reforma 
cientifica de nuestras leyes. A ella tendran, sin duda, 
que contribuir mas tarde los jovenes que me escucban, 
preocupandose, con la anticipacion necesavia, de procu- 
rarse todo el extenso y complicado conjunto de estudios 
teoncos y observaciones practicas que requiere. 



For ahora, el programa les impone el deber de co- 
nocer la ley; de compararla con las otras que versan so- 
bre asuntos analogos, y relacionarla, en cuanto es posi- 
ble en un curso elemental, con los antecedentes histdri- 
os y las fuente 
iencia del Der 

De la naturaleza y extension de estos estudios de- 
pende el exito, no solo de la can-era escolar, sino de la 
profesional; pues con ellos se forma el jurisconsulto, y 
puede, como defensor 6 como juez, penetrar el espiritu 
de la ley y aplicarla rectamente, y como legislador, juz- 
gar de la bondad y conveniencia de ella y procurar las 
reformas necesarias. 

A los cursantes de Derecho Practico, ocupados en 
las ultimas labores de la vida escolar, preciso es hablar- 
les ya de la vida profesional; de esa nueva vida en la 
cual, emancipados y solos, tendran manana que hacer 
frente a todas las complicaciones y dificultades que cons- 
tituyen la lucha por la existencia. 

A proposito de esto, he recomendado mas de una 
vez a mis alumnos la consideracidn, fundada en las le- 
yes economicas, de que la general inclinacidn de la ju- 
ventud estudiosa a la abogacia, nos ha sometido a los na- 
turales efectos de la competencia. Preciso es, por lo 
mismo, hacer todo esfuerzo para sobresalir de algun mo- 
do en ella, 6 resignarse a llevar una vida de contrarieda- 
des y decepciones. 

Las pruebas que me han dado mis alumnos durante 
el curso actual, y las honrosas ejecutorias con que los 

grata seguridad de que les correspondent un distinguido 
puesto en la competencia profesional; ya por su consa- 
gracion al estudio/ya, p-rincipalmente, por su acendrado 
amor a la justicia, a cuyo culto consagra el abogado sus 
aptitudes y anhelos, en todas las esferas de su elevado 
ministerio. 

Por esto, ante todo, satisfaran ellos sus nobles y le- 
gitimas aspiraciones, y corresponderan a los design 10s 
divinos, a los deberes 'para con la patria, y, en particu- 
lar, a los fervientes votos de su profesor y amigo 

Victor M. PE5JAHERRERA. 



TEORIA DEL DERECHO PRACTICO PENAL 

Preliminares 

i° — Division de la Legislacion Penal en sustantiva y 
adjetiva. 

2° — Instituciones que componen el Derecho Penal 
adjetivo, 6 sea el Derecho Practico Penal. 

3°— Definici6n del Codigo de Procedimiento Penal 
lljmado por nuestra ley «C6digo de Enjuiciamientos en 
Materia Criminal.» 

4° — Limitacion natural de las leyes penales adjetivas 
como de todas las leyes, por el espacio y el tiempo. 

5° — Limites locales del imperio de las leyes penales 
El prirvcipio locus regit actum. Su fundamento; su< 
excepciones. 

b° — La cuestion sustantiva y la adjetiva son insepa 
rabies en lo penal. 

7°— Disposiciones de nuestra legislacion que contie- 
nen las reglas sobre esta materia. 

8°— Sintesis de esas reglas, reducida a las siguientes 
conclusiones: 

a) Jamas puede aplicarse en el Ecuador ley penal 
tranjera: 

b) Toda infraccidn cometida en el Ecuador se juzga 
y castiga segun las leyes ecuatorianas, salvo los casos ex 
presamente exceptuados: 

c) No pueden juzgarse ni castigarse en el Ecuado 
infracciunes cometidas fuera de su territorio, salvo tam 
biin las excepciones legales: 

d) No hay diferencia entie ecuatorianos y extranje- 
res en cuanto a las leyes penales. (Articulo 135 del C6- 
digo Penal, relacionado con el 53 del Civil). 

9 — Excepciones de la regla b) (Art. 2, N° i° inc. 2°) 

10.— Infracciones cometidas a bordo de buques de 
guerra extranjeros en aguas ecuatorianas. 

11.— Excepciones de la regla c) (Art. 2, N° 2 , 3°. 4° v 
5 ; Arts. 3 , 4 y ^), Fundamento de cada una de ellas. 

12.— Relacion del caso 5 del art 2\ con los arts. 129 
y 134 del Codigo Penal. 

1.3— Si el hecho, en los casos de los arts. 3 v 4°> h ? 
sido juzgado en el respective pais extranjero. iPodra 
serlo tambien en el Ecuador* 



i 'HO PRACTICO -PENAL 



14. — Ley penal sustantiva aplicable en los casos de 
los articulos y y 4. 

15.— Excepciones de la regla d) (Articulos 3 y 4 ). 

16. — Excepcion de la regla b) (Articulo 5). 

17. — Limites temporales del imperio de la lev penal. 
Principio de la no. retroactividad y de los derec'hos ad- 
quiridos. 

18. — Excepcion en favor de la ley mas benigna, en lo 
sustantivo. 

19. — Regla concerniente a la jurisdiccion y al proce- 
dimiento. ;Puede aplicarse la 22 del articulo T del C6- 
digo Civil? 

20. — Regla concerniente a las pruebas. <;P ue de apli- 
carse la 21 del articulo 7° del C6digo Civil? 

21.— Divisi6n cientifica del Codigo. Plan del nues- 
tro en la divisi6n general de la materia. Paralelo con el 
del Codigo de Enjuiciamiento Civil. 



JURISDICCION 

22.— Definici6n. 

23. — Distribucion de la Jurisdiccion. Su fundamen- 
to y sus bases. 

24. — Distribuci6n por la materia. Consideraciones 
a que se atiende. 

•25. — Distribucion por el territorio. Su fundamento. 
Paralelo con el principio en que se funda la distribuci6n 
en lo civil. 

26. — Regla general de nuestro C6digo, consignadaen 
el articulo 7 . Significacion de la frase surtir elfuero. 

27.— Paralelo de nuestra regla con las del Derecho 
Romano v del Frances. 

28. — Debemos atender ,al lugar donde se ejecut6 el 
acto material 6 al en donde se sintieron sus efectos? 

29.— Regla 2* del articulo 7'. 

30.— Regla 3* del articulo 7". ^Por que se aphca s6- 
lo al caso en que las infracciones sean de la misma na- 
turaleza? Paralelo con las reglas sustantivas respecto de 
la concurrencia de varias infracciones. 

31.— Fundamento y latitud de la regla 5*. iSe trata 
solo de la jurisdiccion territorial? 

32.— Distribucion por las personas. Relacidn con el 
principio constitucional de la igualdad ante la ley. 



de la infraccion, 6 a la qu( 
miento? 

34.— Cambio de la calidad de la persona durante e 
juicio. 

35. — Regla para el caso en que se -trate de infraccio 
nes oficiales. 

36. — Distribucion de la jurisdiccidn por los grados. 
Ideas modernas respecto de las apelaciones. 

37. — La cuantia influye en la distribucion de 1 
risdiccion penal? 

38.— Competencia en lo criminal. En que se d 
gue de la jurisdiccion? 

39.— Divisiones de la jurisdicci6n segun el Derecho 
Practico civil. 

40. — Cabe en lo penal la divisi6n de la jurisdiccion 

41. — Id. en ordinaria v especial? 

42.— Id. en acumulatlva y privada? C6mo se efec- 
tua la prevention. 

43. — Id. en legal y convencional? Explicaci6n del 
articulo r del Codigo. 

44-— Id. en propia y prorrogada? Division de la 
prorrogacion en legal y voluntario. Reglas 3* y 5* del 
articulo 7 . 

45-~La regla 5* se aplica solo al territorio, 6 tambien 
a la materia, las personas y los grados? 

46- — Cabe prorrogacion voluntaria, tratandose de in- 
fracciones no pesquisables de oficio? 

47-— Quienes ejercen jurisdiccion criminal en el 
Ecuador? Jurisdicciones de instruccion. Jurisdicciones 
de juicio 6 decision. 

PROCEDIMIENTO PENAL 

De la accion penal y de las personas que inlerviencn 
en su ejercicio 
48.— Accion penal y accion civil que nacen del delito. 
49-— A quien corresponde la accion penal? Sistema 
antiguo; sistema frances; combinaciones modernas. 

50— Sistema de nuestra legislacion. Regla general; 
excepciones. ° s & 

5I-— Consiguiente division de la acci6n penal en pu- 
bhca y privada. b 



55. — Casos de excepcion 
publica 6 sea el procedimien 



ae las excepciones. . 

53.— A quien compete la accion penal en los casos 

54.— Que se entiende por falta en el articulo 10? 

55." — Los parientes pueden acusar aunque no sean he- 
rederos, y los herederos aunque no sean parientes? Pa- 
ralelo del articulo 10 con los articulos 24 y 25. Observa- 
ciones a que dan lugar estos articulos; sus antecedentes. 

56.— Cada pariente tiene acci6n propia? 

57.— Si promueven dos 6 mas la misma accion, pue- 
de haber litis pendencia v cosa juzgada? 

58.— Por que se persiguen de oficio los golpes y he- 
ridas que no pasan de tres dias y las injurias leves? 

59.— Excepcion de las excepciones, consignada en el 
inciso 2 del articulo 10. Su fundamento. 

60.— Quienes no pueden ejercer la accion penal pu- 
blica? Raz6n de los articulos 11 y 12. 

61.— Quienes no pueden ejercer la acci6n publica ni 
la privada? . 

62.— La muier puede acusar el aduiteno del mando? 

63.— De cuantos modos puede terminal" el juicio cri- 
minal. iCabe transaccion? 

64— Que es desistimiento y que abandono? 

65—Cuando y con que condiciones tiene lugar el de- 
sistimiento. Paralelo con la legislacion civil. 

66.— Efectos del desistimiento respecto de las partes 
y de terceros. 

67.— Condiciones v efectos del abandono. Paralelo 
con el civil. Puede renovarse la acci6n por el mismo 
por otro acusador? ... . . 

68.— Cabe acci6n de calumnia y de perjuicios, si el 
juicio termina por desistimiento 6 abandono? 

69.— Que es querella y que acusaci6n? 

70.— Naturaleza y efectos de la fianza de a 

71.— Requisitos de la querella segun el articulo 20. 
cSon todos esenciales? . , . rtM 

72.— Continuacion del juicio criminal con los here- 
deros, segun el articulo 24. , . , 

73—lnterpretaci6n de la frase acusar la muertede 
su instiluyenie en el articulo 25. Histona de este Art 

74—Que es denuncia? Distincion de la querella y 



7=>.— Es un derecho 6 un deber para los individuos? 
Paralelo con la legislacion espanola y francesa. 

76. — Lo es para las personas que ejercen profesiones 
autorizadas por la ley? Sigilo profesional. 

77. — Lo es para los jueces y demas funcionarios pu- 
blicos? 

78. — Excepciones en cuanto al derecho de denunciar. 

79. — Forma y requisites de la denuncia. 

80. — Excitacion fiscal 3' pesquisa. Infracciones no- 
torias. 

81.— Actitud del Juez en lo criminal. Paralelo con 
la que le corresponde en lo civil. 

82.— Funcion del Ministerio publico en lo criminal. 

83.— Fundamento de la regla del articulo 36. Con- 
cordancia con la del articulo 200 de la Ley Organica del 
Podei Judicial. 

REGLAS Y PRINCIPIOS COMUNHS A LOS JUICIOS CRIMINALES 

84.— Plan del Codigo en la subdivision de la materia, 

85.— Definicion del procedimiento penal. 

86.— No puede ser uniforme para todos los asuntos 
Bases a que debe atenerse la division. 

87.— Plan del Codigo en la divisi6n de los proced 
mientos. 

83.— Definicion del juicio criminal. Sus partes eser 
ciales 6 elementos logicos. 

89.— Division del jucio en sumario y plenario. 

90. — Pueden aplicarse al procedimiento penal las n 
glas del civil?— Principto cientifico.— Regla legal. 

91.— Diferencias' fundamentales entre el proced 
miento civil y el penal. 

92. — Aplicacion del principio de que el juez no pue- 
de fallar sino sobre lo controvertido. 

93-— Como se fijan en lo criminal los puntos contro- 
vertidos? 

94-— Publicidad del procedimiento. Sistemas opues- 
tos. Espiritu modern o. 

95-— Excepciones dilatorias e incidentes. Acumula- 
cion de autos. 

96.-Cuestiones prejuzgables. 

97--Recriminacion. 

98.— Rebeldia y contumacia. Reo ausente. 

99- -Reo demente. 



DE DERECHO PRACTICO PI- 



ioo.— Definicion de la prueba. 

ioi.— A quien incumbe probar. Aplicacion de los 
axiom as"fundamentales. 

io2.-Apreciacion de las pruebas. Sistemas del 
criterio legal; sistema del criterio judical; espiritu mo- 
derno. 

103.— Sistema de nuestra Legislaci6n en cuanto a la 
apreciacion de las pruebas. 

104.— Divisidn de las pruebas en plenas y semiplenas. 

105.— Medios de prueba segun los principios: ins- 
pecci6n, testimonio (lato sensu) e indicios. Subdivisio- 
nes del testimonio. 

io6.---Prueba pericial. Su naturaleza y valor proba- 
torio segiin los principios. 

io 7 ._Medios de prueba reconocidos por la ley.— 
Paralelo con la Legislacion Civil sustantiva y adjetiva. 

108.— Definicion e importancia de la prueba material. 

109.— Prueba testimonial, en sentido estncto. Fun- 
damento en que se apoya. 

no.— Admisibilidad de esta prueba. Paralelo con 
la Legislacion Civil. 

in.— Apreciacion de esta prueba. Paralelo con la 
Legislacion Civil. 

112.— Forma de la prueba testimonial. <;Debe ser 
publica 6 secreta, oral 6 escrita? 

113.— Inhabilidad de los complices y de los panentes. 
Paralelo con la Legislacion Civil. 

114.— Prueba instrumental. Su fundamento, sus es- 
pecies. Paralelo con la Legislacion Civil. 

115.— Fuerza probatoria de los instrumentos publi- 
cs. Paralelo con la Legislacion Civil. 

i6.-Fuerza de los instrumentos pnvados. Parale- 
o con la Legislacion Civil. . 

117.— Prueba oral. Su fundamento en lo civil y en 
o criminal. Diferencias. 

118.— Admisibilidad y fuerza de la prueba oral. Doc- 
rinas opuestas. Principio racional. 

n 9 .-Condiciones puestas por la ley para el valoi 
un'dico de la confesion. • , 

120.— Confe'si6n extrajudicial. Paralelo con la civil. 

121.— Retractacidn de la confesion. 



LAMA DEL CURSO 



122. — Indivisibilidad de la confesion. 

123. — Forma de la confesi6n. Absolucion de po- 
siciones. 

124. — Prueba conjetural. Observaciones sobre la 
definicion legal de presunci6n. 

125. — Diferencia entre presunci6n e indicio. 

126. — Diversas especies de presuncidn. 

127. — Fuerza probatoria de las presunciones. 

128. — Reglas de criterio para la apreciacion de las 
presunciones. 



DE LA 

i29.--Soluciones posibles del proceso penal. 

ijo.— Sentencia. — Su forma; sus dos partes motiva 
y resolutiva. 

131. — Conveniencia de la exposicion de motives.— 
Doctrinas opuestas. — Sistema legal.— La Constitucion. 

132. — Efectos de la sentencia. 

133- — Fundamento de la autoridad de la cosa juzgada. 

134.— Sistema de nuestra legislaci6n respecto de las 
sentencias condenatorias. — Derecho de gracia. 

135.— Sistema respecto de las sentencias absolutarias. 
—La absolucion de la instancia ante los principles ju- 
ridicos y el derecho moderno. 

136. — Condiciones para la autoridad de cosa juzgada. 
— Identidad subjetiva; identidad objetiva. 

137— Caso en que un hecho constituya varias infrac- 
ciones y se lo haya juzgado por una de ellas. 

138. — Autoridad correspondiente a los motives. 

139.— Influencia del fallo penal, respecto de la cues- 
ti6n civil. 

DEL SUMARIO 



140.— Naturaleza y objeto del sumario. De cuantos 
modos comienza. 

141. — Auto cabeza de proceso. — Nombramiento de 
defensor; su objeto; sus resultados practices. 

142.— Citacion del indiciado ausente 6 presente.— Pa- 
ralelo con la citacion de la demanda civil. 

143-— Declaraciones instructiva e indagatoria.— Su 
objeto; su valor probatorio. 



DEL CUERPO DEL DELITO 

144.-— Nocion cientifica del cuerpo del delito.— Defi- 
nicion legal. 

145.— Modo de probarlo en las infracciones que de- 
jan sefiales.— Diversos sistemas.— Teoria racional admi- 
tida en el derecho moderno. 

146.— Merito legal del informe de los peritos en esta 
materia. Paralelo con la legisiacion civil. 

147.— Pueden las partes recusar peritos? 

148.— Pueden los peritos excusarse? 

149,— Reconocimiento de los lugares.— Su impor- 
tancia. 

150.— Cuerpo de las infracciones que no dejan sena- 
tes. Modo de probarlo. 

151.— Regla legal respecto del cuerpo del robo. 

DETENCION DEL INDICIADO 

153.— Diferencia entre la detencion y la prisi6n. 
153.— Condiciones para la detenci6n. 
154.— Incomunicacion absoluta 6 relativa.— Parale- 
lo con la Constituci6n. 

ALLANAMIENTO 

x55._Qu6.es allanamiento y que infracci6n consu- 
me? 

156.— Cuando es licito, por excepcion? 

157.— Formalidades para el allanamiento del domi- 
cilio privado. a . 

158.— Formalidades para el de los templos y oficmas 
publicas. . .,. , . 

159.— Formalidades para el del domiciho de los 
Agentes diplomaticos- 

CONCLUSION DEL SUMARIO 

160.— C6mo terminael sumario? iCaben despues 
nuevas pruebas? 

161.— Tramite de la acusaci6n. 

162.— Auto motivado.— En que consiste y cuanao 
tiene lugar? 



163.— Forma y efectos dal auto motivado. 

164. — Qui es sobreseimiento y cuanio tiene lugar? 

165.— Si constan el hecho y el autor, pero tambien 
una circunstancia justificante ^se expedira auto motiva- 
do 6 d-i sobreseimiento? 

e66. — Division del sobreseimiento en provisional y 
defmitivo. — Requisites y efectos de cada uno de ellos. 

167.— Fuerza da cosa juzgada del sobreseimiento de- 
fmitivo.— Aprovecha a los que no han intervenido en el 

16S. — Divisiones del sobreseimiento en absoluto y 
relativo, total y parcial. 

169.— iPue'de versar el auto motivado 6 el de sobre- 
seimiento sobre hschos y circunstancias no comprendi- 
dos en el auto cabeza de proceso 6 en la querella? 

170.— Tramite de la confesion.— Su objeto; su for- 
ma; sus efectos. 

171. — Traslado de la acnsacion. — Excepciones peren- 
torias.-Sus efectos. 

172.— Omisioi de las excepciones.— Paralelo con la 
legislacion civil. 

JUICIO PLENARIO 

I73-— Procedimiento para los crimenes.— Regla ge- 
neral; excepciones. 

174— En que consiste esencialmente la institucion 
del jurado. 

■ 175- — Los jurados son jueces de la culpabilidad? 
Doctrina de Ortolan. 

176.— Aspecto politico de la institucion.— Sus efec- 
tos. — Nosotros debemos considerarla solo ccmo institu- 
cion judicial. 

I77-— iEs posible y conveniente separar el hecho del 
derecho? 

178.— Ventajas e inconvenientes de la institucion, 
en absoluto y en relacidn a nuestro pais. 

I79-— Sesiones periodicas del jurado.— Retribucion. 

iSo.-pPreguntas del juez y distinciones de los Jura- 
dos, segun los arts. 204 v 213. 

iSi. -Aplicacion del derecho en las causas de Jura- 
do.— Tramites que deben observarse. 

•182.— Sentencia absolutoria.— Sus efectos en cuan- 
to a la exhibition de la denuncia y la accion de calumnia. 

i»3-— Cab 3 condenacion en costas al acusador? 



PRACTICO PENA 



184. — Reglas sobre la accidn civil por danos y perjui- 
cios.— Paralelo con el art. 60 del Codigo penal. 

185.— C5mo debe procederse contra el civilmente 
responsable. 

186. — Caso en que de los debates 6 del veredicto re- 
sulte que el hecho no es de la competencia del Jurado. 

187. — Caso en que resulte que el acusado ha cometi- 
do otras infracciones diversas. 



cion 

190. — Recursos en lo penal, en las causas de Jurado. 

191. — Casos en que tiene lugar el de nulidad. — Su 
fundamento. 

192.^-Naturaleza especial del caso II. 

193.— Quien puede interponer el recurso y para an- 
te quien? 

194. — Prueba de los hechos en que se funda el re- 
curso. 

195. — Efectos de la admision del recurso. 

196.— Recurso de revision.— Su naturaleza y objeto. 

197.— Casos en que tiene lugar.— Guardan relaci6n 
con la naturaleza de la institucion del Jurado?— Paralelo 
con el derecho frances. 

198. — Quienes pueden interponer la revision y para 
ante quien? 

199. — Tcrmino para interponerlo y pruebas de los 
hechos. 

200. — Efectos de la admision del recurso. 

2oi.~Rehabilitaci6n de la memoria de los muertos. 

202.^Caben los dos recursos simultanea 6 succsiva- 
mente? 

CAUSAS QUE NO SON DE JURADO 

203.— Se divide el procedimiento en ordinario y es- 
pecial. 

204.— Procedimiento ordinario.— Sustitucion del jui- 
ciooral establecido por nuestros Codigos antenores, por 
el procedimiento escrito que rige actualmente.— Paralelo 
entre los dos sistemas. 

205.— Convenienciade armonizarlo, en lo posible, 



266 PKOGRAMA DEL CURSO DE DERECIID PRACTICO V. 



con los principios admitidos para el procedimiento por 
crimenes. 

206.— Sentencia en los juicios ordinarios.— Su forma 
y efectos. 

207. — Como ha de procederse, si al tiempo de la sen- 
tencia resulta que el hecho constituye crimen 6 mera 
contravenci6n. 

208.— Como ha de procederse si resulta que el reo ha 
cometido otras infracciones diversas. — Paralelo con lo 
dispuesto por la legislacion sustantiva para los casos de 
concurso de varias infracciones. 

209. — Recursos en las causas que no son de Jurado. 

210.— Apelaci6n.— Quien puede interponerla y para 
ante quien? 

211. — De que fallos se puede apelar? 

2i2.— Recurso de tercera instancia.— A quien com- 
pete y en que casos? 

213. — Cabe recurso de hecho en lo criminal? 

214. — Cabe recurso de queja? 

215.— Cabe el de nulidad?— Solemnidades sustancia- 
les.— Allanamiento de las partes.— Paralelo con la legis- 
lated n civil. 

216.— Consultas.— Diferencia de los recursos.— Ca- 
sos en que tienen lugar. 

217.— Procedimientos especiales. — Fundamento de 
cada uno y de sus reglas peculiares. 

218. — Paralelo entre el procedimiento econ6mico vi- 
gente y el derogado por la ultima Legislatura. 

219.— Reglas especiales para los asuntos no pesquisa- 
bles de oficio. 

220. — Juicios por contravenciones. — Su forma, me- 
dios de prueba y recursos. 



MATERIA CRIMINAL 

DE LA 

TITULO PBIMERO 

SECCION I 

Dc la jurisdiction y del fuero 

Art. i? La jurisdiccion criminal nace de la Ley \b\ 
Art. 2? Estan sujetos a la jurisdiccion criminal del 
Ecuador: 



(a) Contiene la edicion hecba porla Corte buprema con arre- 
glo a la Ley de Agosto 6 de 189?, el Decreto del Jefe Sn 
tadoen Piciembre 19 de ISO-"), la L-v r.-i.»n..ar<>n;i ; 
Oetubre 24 de 1903, y la adieional a dieho Decreto prom u gad o en 
Octubre 24 de 1905.— Registro Oficial, numeros 66, G25 y 40 de lo» 
anos correspondientes. _ _ , . , 

(6) Art. 4 n C. E. §§ penultimo y ultimo. -En la materia de que 
tratamos, no cabe jurisdiccion couvencional. 



i? Los ecuatorianos y extranjeros que delinquen en 
el territorio de la Republica. 

Se exceptuan, con arreglo al Derecho Internacional, 
los Agentes Diplomaticos residentes en territorio ecua- 
toriano, y los Agentes Diplomaticos transeuntes de una 
potencia amiga que pasen por el ocasionalmente. Esta 
excepcion se extiende a la mujer, hijos y comitiva de ca- 
da Agente Diplomatico, siempre que este ponga oficial- 
mente en conocimiento del Ministro de Relaciones Ex- 
teriores el personal de ella; pero no comprende a los 
criados que haya tornado a su servicio en el Ecuador, 
cuando delincan fuera de la residencia del Agente Di- 
plomatico a quien sirvan: 

2? Los Agentes Diplomaticos del Ecuador, su fami- 
lia y comitiva que delinquen en territorio extranjero, y 
los Consules ecuatorianos que, en igual caso, delinquen 
en el ejercicio de sus funciones consulares: 

3? Los ecuatorianos 6 extranjeros que delinquen a 
bordo de buques nacionales en alta mar, 6 en las aguas 
de la Republica: 

4? Los ecuatorianos y extranjeros que, en aguas de 
otra nacion, delinquen a bordo de buques de guerra 
ecuatorianos; y 

5? Los piratas que no han sido juzgados en otra 
nacion <V). 

Art. 3? Los ecuatorianos que se hayan hecho cul- 



•rio uVl Ecuador, de padre o mad* 
territorio. de padres extranjeros, I 



naciones, que estuvieren en el goce 

o. i^os extranjeros que profesen cieneia arte 6 industria <^- 

> sean duenos d. i-ropi-.l.-.d ,- a i z .,«-.,,. ; t; ,l ,„'„;,„ , ,-,„„. ] i; ,Im i n.i.» 
esidido un ano en la Re] :iV , - t -:ii-lar- 

* en ella y obtengan carta de naturalizacion: v 



pables, fuera del territorio de la Republica, de atentados 
contra la seguridad del Estado, de falsificacuSn de su se- 
llo, 6 de falsificacion de monedas nacionales, de billetcs 
de credito publico 6 de billetes de banco autorizados [tot- 
la ley, seran juzgados y castigados en el Ecuador, con- 
forme a las disposiciones de las leyes ecuatorianas. 

los extranjeros que hubieren cometido fuera del territo- 
rio de la Republica los crimenes enumerados en dicho 
articulo, cuando .sean aprehendidos en el Ecuador, 6 se 
hubiere obtenido su extradicion. 

Art. 5? El ecuatoriano que se haya hecho culpable, 
fuera del territorio de la Republica, de un crimen contra 
otro ecuatoriano, sera, a su retorno al Ecuador, perse- 
guido, juzgado y castigado, por acusacion del ofendido, 
si no ha sido juzgado en la nacion en donde delinquio. 

Art. 6? Ejercen jurisdiccion criminal, en la forma y 
casos que determinan las leyes, los Tenien-tes parroquia- 
Jes, Jefes y Comisarios de policfa, Alcaldes Municipals, 
Jueces Letrados de Hacienda,' el Jurado, las Cortes Su- 
periores y la Corte Suprema (d). 

Art. 7? En cuanto a la cotnpetencia de la jurisdic- 
cion criminal, se observaran las reglas siguientes: 

r? Surte el fuero cuando se ha cometido la infrac- 



27O COIMGO DE E. EX MATERIA C. 

cion en la seccion territorial en que un Juez 6 Tribunal 
ejerce jurisdiction: 

2? Cuando la infraccion hubiere sido cometida en 
nacion extranjera, seran juzgados los delincuentes por 
los Jueces 6 Magistrados que ejerzan jurisdiccion en la 
Capital de la Republica, 6 por los Jueces 6 Magistrados 
de la provincia donde fueren aprehendidos: 

3? Cuando un individuo hubiere cometido infrac- 
ciones de la misma naturaleza en diversos lugares, sera 
competente el Juez de cualquiera de esos lugares, que 
prevenga en el conocimiento de la causa: 

4? Cuando una infraccion fuere cometida en los li- 
mites de dos secciones territoriales sujetas a diversa ju- 
risdiccion, sera competente el Juez que prevenga en el 
conocimiento de la causa. 

En los casos de los dos incisos anteriores, si los res- 
pectivos Jueces hubieren prevenido en el conocimiento 
de la causa a un mismo tiempo, seguira conociendo el 
que ejerciere su jurisdiccion en el canton mas inmediato. 
al en que regida la Corte Superior respective: 

5? El Juez competente para los autores de una in- 
fraccion, lo es tambien para los complices [e]. 



(e) R. l a N. art. 3°, §§ 3" y 6«— C. E. 

Respecto de la prevention art. 19 C. B. 

La jurisdiccion de los Intendentes y Coraisarios de Policfc 
Tenientes Politicos es preventiva; de manera que el primero que 
noce de una contravene inn exeluye a los demas. Art, 176 C. de J 

Autores y complices.— Hon autores: 

1° Los que perpetran el hecho punible; 

2° Los que deciden su ejecucion y la efectuan por medio 

3° Los c 
cuci6ndelh t . ... r 
el cual no habria podido perpetrarse. 

^Soncompli.'^s los.uie indirecta y secundariamente cooperan a 
la*.,, (Mieion del hecho criminal por medio de actos anteriores 6 si- 
multaneos. 

Los que conociendo la conducta criminal de los malhechores que 
cometen mllajes 6 violencia contra la seguridad del Estado, la paz 
publica, las personas 6 las propiedades, les suministraren habitual- 



SECCION II 
De los acusadorcs 

Art. 8? Todos pueden acusar una infraccion que 
debe perseguirse de oficio, salvo las personas a quienes 
la ley priva de este derecho (/). 

Art. 9? Deben juzgarse de oficio todas las infrac- 
ciones, excepto las siguientes: 

i* El adulterio, que solo puede ser acusado por el 
marido; 

2? La violacion 6 atentado contra el pudor, en los 
casos del art. 393 del Codigo Penal; 

3? El rapto comprendido en el art. 390 del mismo 

4? La calumniay la injuria; 

5? Los golpes y heridas, en el caso del art. 432 del 
citado Codigo; 

6^ Los danos de que hablan los articulos 576, 578. 
579, 58o y 584 (J). 

mente alojamiento, escondite 6 lugar de reunion, seran castigados 
como sus complices- Arts. 78, 79 y 80, C. P. 

\f\ Personas a quienes la ley priva del derecho de acusar. Arts. 
"" "1, 12 y 13 J 



% 10, 11, , 

[y] > Art. 393 Codig© Penal. Los que violaren la virgjnidad de 
una mujer mayor de catorce anos y menor de veintiuno, sin fuerza 
ni violencia, sino por seduecion y halago, seran castigados con seis 
meses a tres anos de prision. 

Art. £90 Codigo Penal.— El que hubiere arrebatado 6 hecho 
arrebatar una nina mayor de diez y seis anos, no emancipada, que 
hubiere consentido en su rapto y seguido voluntariamente al raptor, 
sera f-a.^ti^ado cm 11110 a cineo itno.s d«> prision y con una multa de 



i_ opinion pub! 



Los atentados contra la honra 

re a una persi 
exponga a ui 
1-una d.shonra, odio c 



Ba rrilioiinia la imputaeion que se hiciere a una persona de 
necho determinado de tal naturaleza, que la exponga a un enjuf- 






%ria la imputa- ■', imon, delito, cu 

mala 6 circunstancia no determinados, que pued 



Art. 10. Las infracciones mencionadas en las ex- 
epciones de los incisos 2?, 3?, 4?, 5? y 6? del articulo an- 

U °s'<.n 1 r 1 - 1 • " " 1 o'/n < T- ' " ' I '' m ■'' 1 Ai-os ultrajes 

Art. 4:!2 Ci'xli '■> IVnal. T\m]o hiuiviiluu que v./|;;, 

, 1; \. ,., ,.. ., ] ;l( ] .• inc;i'ia< ;!;h1 vara <•! tv;u>;ii.) fr.Mvonal <iu<~- mi bajo <!*' 






, algunoaelos animates 

^cau^lou.ial. -ion gra- 
ns, cercados 6 di-p™^ 11 ' 

iae el cnlpable era pro- 
,1 pi'ision de ocho dias a 

'lu-.-ir, la prisumserd tie 

. .loi'n.Vti.-o 



una lesion -rave, .-n u:i iiurav «.[-:- que id ..luono de 



julo preccdentc Uubieren 



TITI>L0 I. rRELIM[X/.RES. — SECCION II 273 

presentante legal 6 su personero, 6 en su falta, por sus 
parientes hasta el cuarto grado civil cle consanguinidad 
6 segundo de afinidad. 

Pero si, propuesta la acusacion por las infracciones 
comprendidas en !o=i incisos 2? y V- del artfcuio anterior, 
no se llevare adelante sin expreso desistimiento, el Juez 
continuara la causa de oficio, sin perjuicio de lo dispues- 

cion, quedando a la parte ofendida el derecho de transi- 
gir en cualquier estado de la causa [/']• 

ben perseguirse de oficio: 

i? Los que no pueden comparecer por si mismos 

2? Los Jueces y Magistrados que administran jus- 

3? Los condenados por perjurio; 

4? Los que hubieren intentado una acusacion y de- 
sistido de ella por soborno; 

5? Los que estan acusados por una infraccion igual 
6 mayor que la que quisieren acusar; 

6? Los que hubieren sido condenados a muerte 6 
reclusion mayor 6 menor; § ' 

7? Los que hubieren propucsto y tuvieren pendien- 
tes dos acusaciones; 

8'.' Los complices en la misma infraccion; 

9? Los vagos y mendigos; 

10. Los criados v sirvientes contra sus patrones (/). 



C0D1GU DE E. E» 



Art. 12. Las personas mencionadas en r\ articulo 
anterior pueden acusar las infracciones que deben per- 
seguirse de oficio, cuando fueren cometidas contra ellas, 
6 contra sus parientes dentro del cuarto grado civil de 
consanguinidad 6 segundo de. afinidad. 

Art. 13. No pueden acusarse reciprocamente, ni aun 
por infracciones que no deben perseguirse de oficio, los 
ascendientes, descendieni-es, hermanos y conyuges, ex- 
cepto el adulterio de la mujer, que puede ser acusado 
por el marido. 

Art. 14. Si se presentan aun mismo tiempo dos 6 
mas acusadores de una misma infraccion, el Juez admiti- 
ra las acusaciones y ordenara que los acusadores noni- 
bren un personero comiin [_/]. 

Art. 15. En losjuicios por infracciones que node- 
ben perseguirse de oficio, podran desistir los acusadores, 
si no lo contradijeren los acusados, y desde entonces ter- 
minal la causa, sin que puedan renovarla ni proseguir- 
la otros interesados [/£]. 

Art. 16. En las demas infracciones, si desistieren 
de la causa 6 la abandonaren los acusadores, continua- 
ra sustanciandose con el Fiscal, sin perjuicio de que se 
aplique la pena correspondiente al que intentare una 
acusacion calumniosa [/]. 



xtraordinaria por un tenmno 

1 legales, no hay reclusi<»n m;i- 
yor, nimenor. faxa que no sea. pues, nugatoria la disposicioB m 

•l" 1 ' n,iS "'-upamos, ha de entenderse que con inclusion mayor ba 
'l Ul ''/ u - - i n-s<-' ! a ivvlusi n< h „„ , lM .ina y con la menor, la or- 
dinaria. Ademas, si^n.Io l a jm--iiI « - -ravedad, de- 

l»e aj 11 'arse a , L . ,., , stablece res- 

pecto de la reelusion. 
N .• 8°-N. [el h. 
. 10 § 2° h. 
Art. 9° h. 

Afits'tcidn r,iJ,oun;>)ii.—$ L > V ;\ n eastigados con tres meses a 
-.-.os de prision y con niulta do vi-'.-tiJii ,-., :'i d..-.-..-iit.>.- sun--- 
- que huhio.son hecho a la autor 



1. 



Art. 17. En los juicios a que se refieren los dos ar- 
tfculos anteriores, se tendran abandonadas la querella 6 
acusacion por el qnerellante 6 acusador particular, si de- 
jaren de continuarlas por quince dias (w). 

Art. 18. Los Agentes Fiscales estan obligados a 
acusar todas las infracciones que deben perseguirse de 
oficio, y cuyo juzgamiento corresponda a los Jueces de 
pnmera instancia de la seccion territorial en que ejerzan 
su empleo; y los Ministros Fiscales, las infraCciones de 
igual clase, cuando el juzgamiento corresponda a los 
Tribunales de que formen parte. 

Art. 19. Sera necesaria la intervencion de los Agen- 
tes y Ministros Fiscales en los juicios que se sigan por 
las infracciones que se juzgaren de oficio, aun cuando 
hubiere otros acusadores; y se omitira en las causas por 
infracciones que no deban perseguirse de oficio [«]. 



final de la autoridad competente. [A.'ts. 480 y 485 C. P.] Art. 136/*. 

[w| Respecto del resistimiento y abandono de las instancia*.— 
Sece. II, Tit, I. Lib. II, C. E. 

[»J Art. 9° h. 






( ionsi— Constitucion. 
C. C— Codigo Civil. 
C P.-C6digo Penal. 
L. O. P. J.-Ley C 

( '• E. — {\')i\}^o (]»• Knjuiciamientos civiles. 

h.— Codigo de Enjniciamientos en materia 

C, de P.— Codigo de Policia. 

E. R. M. — Ley de Regimen Municipal. 

X.— Xota. 

R—Regla. 



BlBLIOTECA < fP&fltt& M DE OBRAS PREMIADAS 



Public 


a novel a 


s, cuentos, 


etc., 


premiad 


publico 


.s y obra; 


3 fuera de 


cone 


urso debi 



La mejor recomendacion de esta "Biblioteca" es 
decir que ha merecido alabanzas de literates como los 
Sres. Pereda, Menendez Pelayo, Palacio Valdes, Balart, 
Sanchez Moguel, Silvela, etc. 

Los tomos que publics, contienen preciosoS grabadoa 
de los artistas espanoles de mas nombradia y cubiertas 
tiradas a seis colores con el retrato del autor de cada 
obra. 

PATRONATO PRINCIPAL 
Excmo. Sr. Marques de Comillas. 

" Conde de Bernar. 

" Conde de Canilleros. 
Iltmo. " Baron de Vilagaya. 
Excmo. " D. Joaquin Sanchez de Toca. 

OfiRAS PUBLlCAftAS 

La Golondrina, (novela^ por Menendez Pelayo. 
La Tonta (id.) por Solano Polanco. 
Epistolario. (id.) por Santander y Ruiz-Gimenez; 
Almas de Acero, (id.) por Ro-erio Sanchez. 
La hija del UsurcrOj (id.) por^Maestre. 
La Cadena, (id.) por Amor Meilan. 

Engracia, (tradicion hispano-romana') por Pamplona Es* 
cudero. } [ l 

Coleccion de cuenlos premiados, de los sefiores Menen- 
dez Pelayo, Lafuente, Solano Polanco, Teodoro Baro v 
S. Truyol y Plana. 

Pidanse en todas las librerias de la Republica 



mm l|K| PORTA ST 



logie, botanique, mineralogie et ethnologie, s' est proposee de 

ent faire ses echanges de collections, etc. A ce propos, elle 
toute disposeed'envoyer aux Musees, publics on particuliers, 
se mettront en rapport avec elle, des exemplaires de la fa ti- 
de la flore, etc. equatoriennes, en echange des exemplaires 
ngers qu' on voudrait, bien lui envoyer. 
Les personnes qui, voulant accepter cette excellente maniere 



ou telle collectu 



Miisas, 






exemplaire, telle 
ornithologique, 



' Centaur de V Utiiversite Central? dc /' Equatcur. 
Quito" 

TRADUCCION 

AVISO IMPORT^NTE 

iversidad de Quito, con el objeto de fomentar sus 
'onlogia, botanica, mineralogia y etnograffa, ha re- 

a a enviar a los Minimis piiblicos 6 privados, que se 
Cdrresponckncia c<>n c 1 1 a , cjemplares de fauna, flora, 



idad Central del Ecuador. 
Quito" 

•ersidad Central del Ecuador. 
Quito." 



Los Iiilsi It 2t Uateillil 

se canjean con toda clase de 
publicaciones cientificas y lite- 
rarias. Tambi£n se canjean 
colecciones de estas, con co- 
lecciones de los Anales. 

Para todo lo relativo a los 
Anales, dirigirse al Sr. Dr. Da- 
niel Burbano de Lara, Secreta- 
rio de la Universidad. 



VALOR [IE LA KMUNM 

Suscripcidn adelantada por un tomo, 

6 sea, un semestre $ 

Niimero suelto 



IIKI'IBLIOA DKL ECUADOR 



AN ALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



< .Mliuo-«l<- Dnjiiirisuiiieiitos en Ma 
lal concordado y anotado, por el Sr. Dr. Dn. 

Indice del Tomo XX.— Avisos. 



QUITO 

M LA CNIYEttSIDAD CENTRAL, POR J. SAENZ B. 
1005 



•REPUBLICA DEL ECUADOR 
)M0 XX ! Aft© 22.— Setiembre de 1905 { 



AN ALES 

DE LA 

UNIVERSIDAD CENTRAL 

REGLAMEXTO GEXERAL D£ ESTLDIOS C) 

EL CONSEJO GENERAL DE INSTRUCCION PUBLICA 

i uso de la atribucion que le concede el inciso I? del art. 5? de la 

y Organica de Insir ionada el 11 de Mayo de 1878, 

da el suiiirii,' i;t-l;imtnii. funeral de Kstudios 

TITULO PRELIMINAR 

Art. i? La educacion publica comprende la instruc- 
>n intelectual, moral y religiosa. Puede comprender, 
emas, el desarrollo de las facultades fisicas de los alum- 
s' lo cual se deja a discrecion del superior de cada Es-_ 



REGLAMENTO 



tablecimiento, quien tendra en cuenta los preceptos hi- 
gienicos y ejercicios gimnasticos mas adecuados al clima 
y a la situacion de los lugares. 

Art. 2? La instruccion intelectuai comprende: i? la 
instruccion primaria: 2? la instruccion secundaria; y 3? 
la instruccion superior. 

Inciso 1? La instruccion primaria abraza las mate- 
rias de que habla la Ley Organica de Instruccion Publica. 
y la enseiianza se dara con arreglo a los reglamentos 
particulares que se dieren. 

Inciso 2? La instruccion secundaria abraza la ense- 
nanza de los ramos indicados en el art. 36 de dicha ley, 
y los que determina este Reglamento. 

Inciso 3? La instruccion superior abraza la ense- 
iianza de las materias correspondientes a las Facultades 
de que habla el art. 50 de la misma ley, y las que desig- 
na este Reglamento en la forma que el indica. 

Art. 3? La Instruccion Publica se dara en la Uni- 
versidad, las Corporaciones Universitarias, los liceos, los 
colegios nacionales, los seminarios, los colegios privados 
6 particulares, y las escuelas de primeras letras. 



TITULO I 

DEL CONSEJO GENERAL Y DE LAS DEMAS CORPORACIONES 
DE INSTRUCCION PUBLICA 



ZW Consejo General 

Art. 4? Toca al Consejo General de Instruccion 
Publica la suprema direccion de esta, y el regimen de 
sus establecimientos. Sus facultades y deberes son los 
que designa la ley organica de dicho ramo. 

Art. 5? Tambien le corresponde: 

1? Conocer en ultima instancia de las causar, que se 
sigan contra los escolares y los empleadosde Instruccic3n 



DE ESTUDIOS 



Publica, en los casos que expresa este Reglamento, y 
sentenciarlas: 

2? Permitir 6 no la enajenacion de los bienes rafces 
pertenecientes a los establecimientos de Instruccion Pu- 
blica: 

3? Prestar 6 no su consentimiento para la traslacion 
de los capitales acensuados que tuvieren dichos estable- 
cimientos, a propuesta de las respectivas Juntas admi- 



4? Nombrar, previo informe, a los que deben encar- 
garse de las ensenanzas, en los casos a que se refiere el 
§ i? del art. 47 de la Ley Organica: 

5? Conceder 6 negar las jubilaciones que solicitaren 
los profesores: 

6? Designar, a propuesta de las respectivas Faculta- 
des, las obras que deben traducirse e imprimirse para 
que sirvan de textos en las ensenanzas: 

7? Conceder a los profesores de la ensenanza secun- 
daria y superior, y a los demas empleados en los estable- 
cimientos dedicha ensenanza, las licencias que solicitaren 
por mas de dos meses; y 

8? Designar los lugares en que deben colocarse los 
retratos de las personas que hubiesen prestado insignes 
servicios en el ramo de Instruccion Publica, 6 que hubie- 
sen sobresalido por su talento e instruccion; y designar 
asimismo a los que deben escribir la biografia de esas 
personas. 

SECCION 2? 

De la Junta General de la Universidad 

Art. 6? Esta Junta se reunira cada cuatro anos, el 
20 de Diciembre, y cuando la convoque el Rector de la 
Universidad. Para instalarse y ejercer sus funciones, 
bastard la reunion de quince miembros. 

Art. 7? El Secretario de la Universidad, lo sera 
tambien, de esta Junta. 

Art. 8? Corresponde a esta elegir, en el pen'odo se- 



nalado, al Rect 
tos que le some 



SECCIOX 3? 
De las Juntas de Inspection 

Art. 9? Habra en cada parroquia una junta de es- 
te nombre, compuesta de las personas de que habla el 
art. 27 de la Ley Organica; y fuerade las atribuciones 
que le da el mismo artfculo, tiene, ademas, las siguientes: 

1? Velar en el progreso de las ensenanzas que se 
dieren en la respectiva parroquia: 

2''} Cumplir las ordenes que reciba del Subdirector 

3* Observar si las rentas correspondientes a la Ins- 
truccion Publica de la parroquia se recaudan e invierten 
con exactitud y pureza: 

4* Informer al 'respective Subdirector 6 Inspector 
cantonal, acerca de los preceptores, de las reformas que 
demande la ensenanza, del comportamiento de los alum- 
nos, del estado de los locales y utiles con que cuentan 
los establecimientos de ensenanza, y de lo demas que 



SECCION 4? 
De la Junta Administrated 

Art. 10. Fuera de los deberes y facultades que a es- 
ta Junta le atribuyen las leyes de 1885 y [890, le corres- 
ponde ademas: 

1? Formar el Reglamento Economico de la Univer- 
sidad: 

2? Dictar las disposiciones conducentes a la b'uena 
recaudacion e inversion de las rentas: 

3° Prestar 6 no su consentimiento para el traspaso 
6 traslacion de los principals acensuados, y para la 



enajenacion de los bienes correspondientes a la Univer- 
sidad; sometiendo la resolucion que diere a la aproba- 
cion del Consejo General: 

4? Aprobar los presupuestos que le presentare el 
Colector de la Universidad: 

truyeren por los delitos de que habla el § unico del art. 
186, y sentenciarlas: 

6? Aprobar 6 no las dispensas de las cuotas corres- 
pondientes a los grados universitarios que hubiesen con- 
cedido las Facultades: 

7°. Resolver las dudas que sometiere el Rector de la 
Universidad; debiendo, cuando fuesen graves, pasarlas al 
conocimiento del Consejo General: 

8? Nombrar al Colector de la Universidad, y exa- 
minar y aprobar la fianza que rindiere: 

9? Nombrar al Bibliotecario de la Universidad: 

10. Nombrar a los estudiantes que deben pronun- 
ciar sus discursos en los dias de apertura de las aulas: 

11. Conocer, en 1* instancia, de las causas que se si- 
guieren contra los escolares y empleados en los estable- 
cimientos de Instruccion Publica, por los delitos exprn- 
sados en este Reglamento, y sentenciarlas: 

12. Proponer al Consejo General que se fijen, en di- 
chos establecimientos, los retratos de las ' personas indi- 
cadas en el inciso 8? del art. 5? de este Reglamento, y 
se den las correspondientes noticias biograficas; y 

13 Informar al Consejo General, acerca de las en- 
senanzas que se encargaren a las personas a quicnes se 
refiere el § 1? del art. 47, de la Ley Organica. 



SECCION 5? 
De las Juntas Administrativas de los liceos y colegios 
Art. 1 1. Las Juntas Administrativas de los liceos y 
colegios se compondran de los respectivos Rector, Vice- 
rrector y el Catedratico que. anualmente, se eligien: por 
los profesores del Establecimiento. La falta del Rector 



REGLAMENTO GENERAL 



sera suplida por el Vicerrector, y la de cualquiera de 
sus miembros por el Catedratico mas antiguo; debiendo 
presidirlas segun el orden de la formacion de las juntas. 
Art. 12. Corresponden a estas, respectivamente, las 
facultades y deberes deque hablan los incisos I?, 2?, 3?, 
7? y 9? de la seccion antecedents, y los mas que las atri- 
buye la Ley Organica de Instruccion Publica. 



De las Facultades 



Art. 13. Cada Facultad se compone de los profeso 
res que ensenan en la Universidad los ramos correspon 
dientesauna misma profesion, y cada Facultad sera pre 
sidida por el respectivo Decano. 

§ unico. Pertenecen, tambien, a las Facultades los res 
pectivos catedraticos jubilados, y los miembros honora 
rios a quienes la Facultad correspondiente les hubiert 
honrado con este titulo, por sus distinguidos conocimien 
tos cientificOs, 6 por grandes servicios hechos a. la Ins 
truccion Publica. Los jubilados y loh honorarios concu 
rriran a formar la Facultad cuando lo tuvieren a bien, ) 



solo 



pero no 



Art. 14. Corresponde a las Facultades: 

1? Formar su Reglamento, senalando en el los dfas 
en que deben reunirse, cuando menos uno en cada mes, 
fuera de los mas en que fueren convocados por el Decano. 
Las deliberaciones se daran con la concurrencia de la 
mayoria absoluta de los miembros que tienen voto: 

2? Auxiliar al Consejo General, dando informes res- 
pecto de cuantos puntostengan conexion con la ensenan- 
za publica: 

3? Proponer, al mismo Consejo, la traduccion e im- 
presion de las obras adecuadas para la ensenanza: cuidar 
de la publicacion y circulacion de los inventos, descubri- 
mientos utiles y progreso de las ciencias correspondien- 



BE ESTUDIOS 



tes a cada Facultad: buscar y cultivar, con este fin, las 
conexiones con Ios sabios nacionales y extranjeros: esti- 
mular a los cursantes a que establezcan sociedades litera- 
rias, protegiendoles del modo que fuere posible: y pro- 
mover, por todos medios, el estudio y adquisicion de los 

4? Expedir los respectivos diplomas a los miembros 
honorarios de que se ha hablado en el § unico del art. 13 
de este Reglamento: 

5? Examinar, respectivamente, con arreglo a este Re- 
^lamento, a los estudiantes de la Universidad, despues 
de calificados los documentos que hubiesen presentado, 
y haber declarado su aptitud: 

6? Expedir los tftulos de los Grados Universitarios. 
previo el examen correspondiente: 

7? Dispensar las cuotas correspondientes a dichos 
grados, sometiendo las dispensas a la aprobacion de la 
Junta Administrativa: (.) 

8? Velar en las ensenanzas correspondientes a la Fa- 
cultad, procurando que sean sanas sus doctrinas, y eli- 
giendo los metodos mas a proposito: 

9" Senalar los di^s y horas en que deben dar los 
profesoreslasleccionescorrespondientes a la Facultad, po- 
niendose para ello de acuerdo con las otras Facultades; y 

10. Nombrar, cada cuatro anos, al catedratico que ha 
de representarle en la Junta Administrativa. 

Art. 15. Corresponde, ademas, a la Facultad de Me- 
dicina: examinar a los que quieran ejercer la profusion 
de flebotomianos, oculistas, dentistas, comadrones y par- 
teras, pudiendo delegar esta atribucion a las sociedades 
medicas de las provincias: formar y publicar los metodos 
curativos mas convenientes para combatir las enferme- 
dades epidemicas 6 endemicas. indicando a los Conse- 
jos Municipals las medidas hijrienicas y sanitarias que 
demanden la localidad, clima. alimentos y demas circuns- 
tancias de los pueblos: examinar, por medio de alguno 
o al^ronos de sus miembros, el estado del flui'do vacuno. 



y auxiliar a la autoridad publica, con las indicaciones con- 
venientes para la propagacion de dicho fluido; debiendo 
con este objeto, obligar al encargado de la vacunacion a 
que presente a la Facultad un vacunado para que asi pue- 
da conocer la pureza del pus: noinbrar, cada cuatro aiios, 
a los que deben componer las sociedades medicas y a los 
medicos inspectores; y dar los reglamentos para estas 
sociedades, sometiendolos, previamente, a la aproba- 
cion del Consejo General. 



SECCION 7? 

De las Sociedades Medicas 

Art. 1 6. Estas sociedades desempenaran las atribu- 
cioees que les imponga 6 de el reglamento que debe for- 
mar la Facultad de Medicina. 

Art. 17. Las sociedades medicas se estableceran en 
las ciudades de Quito, Guayaquil y Cuenca; y se com- 
pondran de un Presidents un Vicepresidente, un Teso- 
rero, un Secretario y tres miembros auxiliadores. 

§ unico. En las capitales de provincia donde no hu- 
biere estas sociedades, se nombrara un Medico Inspector. 



TITULO II 

DE LOS EMPLEAUOS E^ LA IXSTKUCCION PUfcLIC.4 

SECCION 1? 

Del Rector de la Universidad, y de los Rectores 
los Liceos y Colcgios 

Art. 18. Son deberes y atribuciones del Rectc 
la Universidad: 



DE ESTCDIOS 



i? Comumcar, a quienes corresponda, las disposicio- 
nes 6 resoluciones que diere la Junta Administrativa: 

29 Resolver, definitivamente, todoasunto relativo al 
orden y arre^lo de los concernientes a la Universidad: 

3 1 ? Sustanciar, en los casos necesarios, los asuntos 
que hubiesen de someterse a la Junta Administrativa: 

4? Velar en que se haga, con puntualidad, la recau- 
dacion de los fondos universitarios: 

5? Velar en el puntual despacho de la Secretan'a, y 
en la custodia del Archivo Universitario: 

6? Convocar y presidir las Juntas General y Admi- 
nistrativa, en los casos en que deben reunirse, y hacer 
eject) tar los acuerdos de estas corporaciones: 

7? Amonestar, cortes y discretamente, a los Catedra- 
ticos que no concurrieren en las horas y en los di'as se- 
nalados a dar sus lecciones; y en caso de reincidencia, re- 
bajarles del sueldo mensual la parte correspondiente a. 
cada falta, teniendo, para ello, a la vista el libro en el cual 
debe el Bedel apuntar las faltas de asistencia de dichos 
profesores: 

8? Informar al Consejo General contra los Catedra- 
ticos que enseiiarert doctrinas impias, inmorales, sedi- 
ciosas 6 contrarias a los derechos y prerrogativas de la 
Nacion; y 

9? Conocer, en los casos de su competencia, de las 
reclamaciones que se interpusieren contra los empleados 
inferiores, y d^cidirlas verbal y economicamente. 

Art. 29. Los Rectores de los liceos y colegios tie- 
nen, en- sus casos, y con respecto a sus Establecimientos 
y a las Juntas Administrates, las mismas atribuciones 
> deberes del articulo anterior. 

Art. 20. Corresponde, ademas, a los Rectores de 
los liceos y colegios presidir la respectiva Junta Admi- 
nistrativa; remitir al Consejo General, en los primeros 
dias de Octubre de cada ano. un cuadro prolijo de los 
capitales, rentas y gastos de sus respectivos estableci- 
mientos; presidir los examenjs, y .obrar en sus casos, 
conforme a los incisos 4? y 5 , del articulo 23 de este 
Keglamento. 



250 REGLAMENTO GENERAL 

Art. 21. El Rector de la Universidad, los Rectores 
de los liceosy colegios, y los inspectors, en su caso, re- 
cibiran, cuando terminen sus respectivos periodos. la pro- 
mesa que al posesionarse de sus destinos, deben prestar 
asi los Rectores e Inspectores que les sucedan, como los 
demas empleados inferiores. Los titulos que necesitan 
sacar unos y otros empleados, seran conferidos por el 
Consejo General, y firmados por el Presidente de este 
cuerpo y el Secretario de la Universidad. 

Las faltas de los Rectores de la Universidad y Cor- 
poraciones Universitarias suplen los Vicerrectores, y la 
falta de estos, el Decano mas antiguo en la Facultad que 
actualmente presida. 



SECCION 2? 
De los Decanos 

Art. 22. Los Decanos que, conforme al artfculo 50 
de la Ley Organica(i), deben ser nombrados el 22 de Di- 
ciembre, cada cuatro anos, por los Catedraticos que ense- 
nan las materias pertenecientes a una misma profesion, 
son, respectivamente, los superiores de cada una de las 
Facultades, y les corresponde presidirlas. 

Art. 23. Los deberes y facultades de los Decanos son: 

i° Convocar a los miembros de la respectiva Facul- 
tad, cuantas veces conceptuaren necesarias sus reuniones: 

2? Dirigir la correspondencia que tuviere la corpo- 

3? Presidir los examenes de los estudiantes de la 
Universidad: 

4?Nornbrar, en los casos previstos por el art. iQ/', a 
los examinadores que deben reemplazar a los Catedra- 

59 Designar, en los casos en que no hubiere Cate- 



DE FSTUDIOS 



ia 6 arte sobre 
que pueda versar un examen, a las personas que sean 
competentes para el objeto; y 

6? Expedir, juntamente con los Catedraticos de la 
respectiva Facultad, los titulos de Bachiller, Licenciado 6 
Doctor que se confieren a los estudiantes que hubieren 
optado a estos grados, haciendoles 
cretario de la Universidad. [i] 



SECCION 3? 

De los Catedraticos 

Art. 24. Paraser Catedratico de la Universidad, li- 
:eos y colegios se necesita reunir las cualidades siguien- 
es: ser mayor de edad: haber obtenido el Grado de Doc- 
or en la Facultad a que deba consagrar su ensenanza; y 
10 haber sido condenado, judicialmente, a pena que aca- 
ree infamia. Para ser Catedratico de Ciencias Natu- 
ales y Matematicas, Literatura, Gramatica Castellana u 
»tra lengua, no se necesita ser Doctor. 

§ unico. El Consejo General puede dispensar la 
alta de edad, para ser Catedratico, a los jovenes de no- 
toria instruccion y conducta irreprensible. 

Art. 25. Los deberes y facultades de los Catedrati- 
cos son: 

1? Asistir, puntualmente, al aula que esta a su car- 
go, a la hora que senalartn las Facultades de la Universi- 
dad, 6 las Juntas Administrates de los liceos y colegios: 
2V Explicar las materias que los cursantes tienen 
que estudiar, dar las lecciones en los dias senalados, y 
examinarles acerca de lo que han debido aprender: 



REG I.AM ENTu GEXER 



3? Conceder licencia a los estudiantes, hasta por 
ocho dias en el ano escolar, siempre que hubiere motivo 

4? Castigar a los cursantes de su clase que no con- 
curran, puntualmente, al aula, 6 nu den buenas lecciones, 
6 cometan faltas de otra clase, con arreglo a las penas 
que impone este Reglamento: 

5? Llevar un registro que contenga la asistencia de 
los estudiantes, su buen 6 mal aprovechamiento, y su 
buena 6 mala conducta: 

6? Llevar el libro de que habla el articulo 132 de es- 
te Reglamento para los fines que en el se indican: 

7? Asistir, en sus respectivos establecimientos de 
ensenanza, a los examenes y demas actos literarios que 
deben celebrarse en la Universidad; 6 en los liceos y co- 
legios, segun lo dispongan los respectivos reglamen- 
tos; y 

8? Hacer de fiscales, y desempenar las comisiones 
que les encarguen el Consejo General, la Junta Adminis- 
trativa, las Facultades y las juntas administrativas de los 
liceos y colegios, en sus respectivos casos. 

Art. 26. Pueden los Catedraticos recomendar a otros 
catedraticos la asistencia al aula de las clases que diri- 
gen, cuandd lo demanden una ocupacion u otra causa nr- 
gente, y cuando no se pudiere llamar, inmediatamente, al 

Art. 27. Los Catedraticos Sustitutos deben reunir en 
sus personas las mismas cualidades que los propietarios; 
tienen los mismos deberes y facultades, y gozan de los 
misinos derechos y prerrogativas. 

§ unico. Para ser catedratico de las Facultades de 
Filosofia y Literatura, de Ciencias Fisicas y Naturales y 
Ciencias Matematicas, basta tener el Grado de Maestro 6 
Bachiller en estas ciencias. 



SECCION 4? 

Del Secretario de la Universidad, de los Secretarios 
de los liceos y colegios, y de los Prosecretarios 

Art. 28. La Universida I y cada uno de los liceos y 
colegios tendran su respectivo Secretario, nombrado por 
las Juntas Administrates. 

Art. 29 Para ser Secretario de la Univirsidad se ne- 
cesita tener el grado de Doctor, pasar de veinticinco afios 
de edad, y reunir las cualidades de honradez, inteligen- 
cia y laboriosidad. Los secretarios dependen, inmedia- 
tamente, de los rectores respectivos, a quienes toca regla- 
mentar el servicio de la Secretaria, a fin de que se con- 
serve bien ordenado. 

§ unico. En los liceos y colegios puede recaer el 
nombramiento de Secretario en personas que no tengan 
el grado de Doctor, con tal que reunan las otras condi- 
ciones. 

Art. 30. Toca a los Secretaros asistir a las sesiones 
delas Juntas y actos literarios que hubiereen los resp tc- 
tivos establecimientos de ensenanza: redactar y autori- 
zar las actas de estas corpora :iones: convocar la reunion 
de ellas cuando lo dispusieren lo Rectores: autorizar las 
resoluciones que dictaren las dichas juntas 6 los Recto- 
res: asistir a los examenes y grados: llevar los libro^ 
de matriculas, examenes, grados, oposiciones y corres- 
pondencia: recibir, custo liar y entregar, por inventario, 
los libros y papeles del archivo: siendo de su cargo las 
perdidas 6 danos ocasi^nado^ por su culpa u omision: y 
desempenar, en fin, cuantas otras funciones les atribuya 
el reglamento economico respectivo. El Secretario de la 
Universidad lle^ara, ademas, otro libro en que debe sen- 
tar las actas y resoluciones de la Junta General de. Doc- 
tores. 

Art. 31. Los Secretarios duraran en sus destine* 
cuanto dure su buena conducta; y en los casos de falta 



temporal les subrogaran los Prosecretarios. 

Art. 32. El Prosecretario de la Universidad y los 
de los liceos y colegios deben reunir las mismas condi- 
ciones que los Secretarios. Seran nombrados del pro- 
pio modo que estos, y tienen, en los casos que los sub- 
roguen, los mismos deberes y facultades. 



SECCION 5? 
De los Bibliotecarios 

Art. i2i- Se establecen estos empleados en cuantas 
ciudades 6 lugares haya 6 llegare a haber bibliotecas pu- 
bhcas, y corren a cargo de ellos la custodia, buen orden 
y conservacion de las que, respectivamente, les fueren 
confiadas. El Bibliotecario de la Universidad sera nom- 
brado por la Junta de esta corporation, y los de los co- 
legios y liceos por las Juntas Administrativas; y el nom- 
bramiento de ellos debe recaer en personas de notoria 
honradez, y de conocimientos bibliograficos. 

Art. 34. Los bibliotecarios deben recibir los libros, 
mapas, manuscritos y mas papeles y utiles que corres- 
pondaa a las bibliotecas, por medio de inventario formal 
y son responsables de cuantas obras y objetos recibieren 
Deben, en consecuencia, rendir la fianza correspondien- 
te en los terminos y cantidad que senalaren las respecti- 
vas Juntas Administrativas. 

Art. 35. Es inviolable la propiedad de los libros de 
las bibliotecas de la Universidad, liceos, colegios, muni- 
cipahdades y las denominadas publicas; y con tal que 
las obras no sean obscenas, nadie podra ingerirse en el 
examen de ellas con el intento de expurgarlas, fundan- 
dose en que estan comprendidas en el Indice expurgato- 
rio; pues, deben conservarse aun las prohibidas por la 
AutondadEclesiastica, a fin de que puedan ser combatidas 
las doctrinas que fueren contrarias a la religion 6 a la bue- 
na moral. En este concepto, el que quisiere leer una 



DE ESTUDIOS 29 1 

obra prohibida, tiene necesidad de presentar al bibliote- 
cario la autorizacion del respective prelado, sin la cual 
no podra franquearse obra ninguna. 

Art. 36. Los bibliotecarios llevaran dos registros al- 
fabeticus; el uno correspondiente a los ti'tulos de las obras, 
y el otro al de los nombres y apellidos de los autores. 
La biblioteca la arreglaran con forme al primero, colo- 
candoal efecto los libros pertenecientes a una misma ma- 
teria en los pluteos que les correspondan, conforme al ro- 
tulo que deben teneren la cabecera. 

Art 37. Las bibliotecas estaran abiertas todos los 
ch'as habiles, a lo menos por cuatro horas, desde las diez 
de la manana hasta las dos de la tarde. 

Art. 38. Los miembros del Consejo General, los de 
la Academia Nacional y los Catedraticos de la Universi- 
dad, liceos y colegios, tienen la facultad de sacar los li- 
bros que necesitaren, y retenerlos en su poder hasta por 
treinta dias, con tal que dejen sus firmas en el libro de 
conocimientos que, para este objeto, llevaran los biblio- 
tecarios, y quedando responsables por la perdida 6 da- 
nos que padezcan las obras. 

Art. 39. Los Rectores de la Universidad, liceos y 
colegios, visitaran, mensualmente, las bibliotecas, y se a- 
seguraran de que los bibliotecarios han cumplido con sus 
deberes; y si notaren que ha habido omision 6 quebran- 
tamiento de alguno de ellos, lo pondran en noticia del 
Consejo General, 6 de las juntas respectivas, en sus 
casos. 



SECCION 6? 

Dt- los Colectoyes de las rentas de los Establccimicntos 
de Ensenanza 

Art. 40. La Universidad. colegios > mas estableci 
dacion de sus rentas, y seran nombrados por las respec- 



tivas Juntas Administrativas y por las Muni 

Los Colectores afianzaran el manejo de ellas a satist; 

cion de las mismas juntas respectivas, y duraran cual 

Art. 41. Las mismas Juntas aprobaran, tambien. 
seguridades que dieren los colectores, y fijaran la can 
dad hasta donde debe montar, que nunca sera menos q 
la cuarta parte que recauden. Estas seguridades 
constituiran por medio de fiad< res. 

[2. Las obligaciones de los colectores son: 1 



caudar las 



perten 



tos, sin dejar veneer los plazos en que deben verihcarlo: 
ejercer la facultad coactiva de que gozan, conforme a las 
leyes comunes, para hacer efectivo el cobro de lo que se 
adeude a los establecimientos, tan luego como se venza 
el termino dentro del cual ha debido satisfacerse por los 
deudores; defender en joicio'los bienes, rentas, derechos 
y acciones de los establecimientos, pudiendo contratar al 
efecto con el abogado que nombraren las respectivas Jun- 
tas Administrativas, para las defensas que ocurran; so- 
meter el contrato a la aprobacion de dichas corporacio- 
nes; y rendir sus cuentas en los terminos que disponen 
las leyes. 

Art. 43. Los colectores son responsables de toda 
perdida, perjuicio 6 menoscabo que sobrevinieren a los 
establecimientos en sus bienes, rentas, derechos y ac- 
ciones, por no haber ejercido oportunamente, y con las 
mayores diligencias, sus funciones y deberes. No los 
salva de esta responsabilidad el haber dado avisos 6 in- 
formes, si no acudieron en oportuno tiempo a los medios 
que deben emplearse; siendo de cuenta de ellos acreditar 
que hicieron cuanto fue posible para realizar las cobros, 
asegurar los derechos y evitar los perjuicios. 

Art. 44. Los colectores llevaran los libros exigidos 
por la ley de Hacienda, foliados y rubricados por los Rec- 
tores: en cuanto a la contabilidad sera conforme a la mis- 
Art. 45. Los colectores tienen la obligacion de pre- 
sentar a Lis respectivas Juntas Administrativas, un esta- 



DE ESTUDIOS 293 

do muensual que demuestre el ingreso y egreso de las 
rentas de que estan encargados. 

Art. 46. Los eolectores de las rentas de instruccion 
publica de las prorincias donde no hubiere liceos hi co- 
legios, tienen, tambien, el deber de remitir, en los pri- 
meros dfas de Octubre de cada ano, un cuadro prolijo de 
los capitales, rental y gastos que han corrido a cargo 
suyo. 

Art. 47. Los colectores de las mismas rentas, en 
las parroquias, tienen, tambien, la obligacion impuesta 



SECCION f. 

De los Inspectores Repetidores 

Art. 48. En todo liceo y colegio habra inspectores 
repetidores, nombrados por las Juntas Administrativas, 
y en el numero que lo determinaren sus reglamentos, 
scgun su necesidad y curcunstancias. Las condiciones 
que deben reunir los inspectores repetidores, y el sueldo 
que han de gozar, se arreglaran a lo dispuesto por el ar- 
ti'culo 44 de la Ley Organica y a lo que determina es- 
te reglamento. 



SECCION 8? 

De los Bedcles 

Art. 49. Los que hacen de Prosecretarios en la Uni- 
rsidad, liceos y colegios, haran tambien de bedeles, y 
sujetaran a lo que determinen los respectivos regla- 
:ntos. Ademas, deben los bedeles llevar un libro des- 
ado para apuntar en el las faltas de asistencia de los 
ofesores, y presentarlo, mensualmente, a loS K^ctores, 
1 el objeto de que estos cumplan con lo dispuesto por 
inciso 7? del art. iS de este reglamento. Cuidaran del 



IENTO GE\EI> 



orden de los escolares que estudien en el Establecimien- 
to, mientras se conservan fuera de las aulas; y dentro de 
el velaran en que los locales esten aseados, e indicaran al 
Rector los reparos que deben hacerse en el edificio. 



TITTTLO III 

DE LA ENSENANZA V REGIMEN DE LOS ESTABLECIMIENFOS 
DE INSTRUCCION 

SECCION i» 
De las Escuelas de Primeras Letras y Normales 

Art. 50. Las escuelas primarias y los maestros que 
las dirijan se arreglaran a las disposiciones que encierran 
los capitulos 1?, 2? y 3? del titulo 2? de la Ley Organica. 

Art. 51. Ningun nino, menor de seis afios, podra 
ser admitido en las escuelas publicas. 

Art. 52. En todas las cabeceras de canton habra es- 
cuelas dominicales; y en las provincias de Guayaquil, 
Loja y Leon, escuelas norrnales. Los reglamentos se- 
ran sometidos a la aprobacion del Consejo General. 

Art. 53. Las rentas con que se han de establecer y 
sostener las escuelas normales indicadas en el articulo 
precedents saldran de los fondos de los colegios de las 
refertdas provincias, con preferencia a todo otro gasto. 

SECCION 2? 

Da la Ensenanza Secundaria 

Art. 54. La ensenanza secundaria comprende fa* 
materias prescritas en el articulo 36 de la Ley Organica. 



Art. 55. Las otras ensenanzas seran voluntarias; no 
podran darse sin qne esten completas las forzosas. 

Art. 56. La ensenanza de Gramatica Latina durara 
tres anos, dividida en tres cursos; y las lecciones que den 
los Profesores seran comunes a todos los cursantes. 

Art. $j. Los ram os que debe comprender esta en- 
senanza son, la Etimologia, laSintaxis. el Calendario Ro- 
mano, los elementos de Ret6rica Latina, la Prosodia, el 
Arte Metrica y versificacion latina la Ortografia .y ele- 
mentos de Poesia y de Mitologia, dando a conocer el ori- 
gen de la fabula. 

Los Profesores haran aprender a sus discfpulos, dia- 
riamente y de memoria, algunos trozos de los autores cu- 
ya version les dieren. Cuidaran desde el esiudio de los 
verbos, de que recomienden a la memoria voces latinas, 
algunas frases y su significacion: les tjercitaran, diaria- 
mente, en que hablen el latin; y les dictaran trozos en pro- 
sa y verso castellanos de los mejores escritores espanoles, 
para que los traduzcan al latin; procurando que en estos 
ejercicioscamparen las reglas de la Gramatica Latina'con 
las de la castellana. 

Art. 58. La distribucion de estas materias, en cada 
uno de los cursos, la haran, en la Universidad, los Deca- 
nos de la respectiva Facultad; y, en los liceos y colegios, 
la respectiva Junta Administrativa. 

Art. 59. La Gramatica Castellana se estudiara en los 
mismos tres anos, y del mismo modo que la Gramatica 
Latina. 

Art. 60. Los examenes se contraeran tanto a la Gra- 
matica Latina como a la castellana; pero en cada alio, aun 

de haber estudiado una y otra en cursos separados. 

Art. 61. El estudio de la seccion segunda, de ense- 
nanza secundaria se dara en cuatro anos, y comprende- 
ra las materias expresadas en el articulo 36 de la Ley 
Organica. La Facultad respectiva hara la designacion de 
las materias correspondientes a cada ano, en la L niver- 
sidad; y en los liceos y colegios, la Junta Administrativa. 

Art. 62. Los estudiantes que no hubiesen ganado 



rfENTO GEXER* 



]os cursos, y dado los examenes respectivos de las mate- 
Has que quedan indicadas en los articulos antecedentes, 
no podran ser declarados aptos para optar al grado de 
Bachiller. 



SECCION 3* 
De la Ensenanza Sitpei ior 

Art. 63. La Ensenanza Superior ss compondra de 
las Facultades siguientes: 

1? De Filosofia y Literatura; 

2? Jurisprudencia; 

3? Medicina y Farmacia; 

4* Ciencias Matematicss, puras y aplicadas; 

5? Ciencias fisicas y naturales. 

Cada facultad sera presi lida por un Decano, nom- 
brado, cada cuatro anos, por los Profesores que la com- 
ponen. ' 

Art. 64. La Facultad de Filosofia y Literatura de la 
Universidad comprendera las siguientes catedras: la 1? 
la de explicacion doctrinal de la Religion Catolica, Apo- 
logetica e Historia Eclesiastica; 2'? la de Filosofia Supe- 
rior e Historia de las doctrinas filosoficas; 3? la de Histo- 
ria Antigua y Moderna, e Historia de America; 4? la de 
Critica Literaria, Literatura Espanola y Americana; y 5* 
las de Literaturas extranjeras [francesa, italiana, ingle- 
sa, etc.] 

El Profesor de Religion sera nombrado y removido 
hbremente, por el Ilmo. Sr. Arzobispo de Quito. 

Los de-nas Profesores obtendran sus catedras por 
oposicion 6 seran nombrados interinamente, por el Con- 
sejo General de Instruction Publica. 

La asistencia a la clase de Religion sera obligatoria 
para todos los estudiantes de la Universidad. durante los 
dos pnmeros anos de su matn'cula. Al fin de cada cur- 
so daran el correspondiente examen. 

La ensenanza de Religion se dara, tambien, en las 



Juntas Universitarias de Cuenca y Guayaquil. 

El nombramiento y remocion del Profesor corres- 
ponderan al respectivo Prelado de la Diocesis. 

Los estudiantes de Jurisprudencia de la Universidad 

de Filosofia Superior; el cuarto, a la de Historia; y el quin- 
to, a una de las de Literatura. 

No estaran nbligados los comprendidos en el inciso 
precedente a dar examen de estas materias accesorias. 

Art. 65. Corresponde, especialmente, a las Faculta- 
des de Ciencias Matematicas v Naturales, la conservacion 
del Observatorio Astronomico, del Gabinete de Historia 
Natural, del Jardi'n Botanico, del Laboratorio de Qufmica 
de los Gabinetes de Fisica, Mineralogia y Geodesia. 

Art. 66. Los Catedraticos que componen la Facultad 
de Jurisprudencia, deberan ensenar: Derecho Civil Roma- 
no, Espanol y Ecuatoriano, Derecho Canonico Privado, 
Derecho Publico Eclesiastico e Historia de los Cone ilios 
Generates. Concordato Ecuatoriano, Legislacion Civil y 
Penal, Economia Poh'tica, Ciencia y Derecho Acministra- 
tivo, Derecho Internacional Publico y Privado Codigos 
Penal, de Comercio y Militar, Tratados de la Repiiblica, 
Procedimientos Civil, Criminal, de Comercio, Eclesiasti- 
co y Militar. 

Art. 67. El estudio de Jurisprudencia sera en seis 
cursos correspondientes a otros tantosanos escolares, en- 
tendiendose por curso, el conjunto de lecciones que dan 
los Catedraticos en un ano escolar, 

Art. 68. En los cuatro primeros aiios de los seis de 
que habla el articulo anterior, se estudiara la teoria, y en 
los dos ultimos- la practica. 

Art. 69. De los cinco Catedraticos de qmVnes se 
compone la Facultad de Jurisprudencia, toca al 1? ense- 
nar el Derecho Civil, Romano. Espanol y Ecuatoriano; al 
2? Derecho Publico Eclesiastico. Instituciones Canonicas. 
Historia de los Concilios y Concordato Ecuatoriano; al 3? 
Economia Poh'tica y Legislacion Civil y Penal; al 4 D«-- 
recho Administrative, Ciencia Constitucional, Derecho 
Internacional y Tratados de la Republica; y al 5'.' los Co- 



digos Penal. Militar y de Comercio, y los procedimientos 
Civil, Criminal, de Comercio, Eclesiastico y Militar. 

Art. 70. En los cuatro anos pertenecientes al estu- 
dio de la teoria, los Cate iraticos ensenaran, simultanea- 
mente, las materias que corresponden a su clase, distribu- 
yendolas de tal manera que nunca dejen los cursantes de 
estudiar cuantas se hallan sefialadas para cada Catedra- 
tico. En los anos 59 y 6V se ensenaran los Codigos Pe- 
nal, de Comercio y Militar y todos los Procedimientos. 

Art. 71. Los cursantes de Jurisprudencia tienen obli- 
gacion de asistir, en los dos ultimos anos, al aula en que 
se dan lecciones de Medicina Legal. 

Art. 72. Concluido el estudio de la teoria. y despues 
de presentar el examen correspondiente a las materias 
que ella comprende, en los terminos prevenidos por el 
art. 67 de la Ley Organica, y de haber sido aprobados; 
ya pueden los estudiantes optar al grado de Licenciado 
en Jurisprudencia Civil y Canonica. Concluido el estudio 
de la practica, y despues de presentar los examenes anua- 
les de lo que se les hubiere ensenado en los dos ultimos 
anos escolares, y haber sido aprobados en el examen ge- 
neral que abrase cuanto corresponde a la teoria y a la 
practica; ya podran optar al grado de Doctor en dichas 

Art. 73. Para la ensenanza de Estadistica, Legisla- 
cionRentistica,Comercial y Municipal, puede el catedrati- 
co de este ramo ocurrira las memorias que los Ministros 
de Estado presenten a los Congresos, 6 a otros documen- 
tos fehacientes, y a las Leyes Municipales de la Repu- 
blica. 

Art. 74. El Catedratico de Derecho- Canonico debe, 
asfmismo, consagrar su ensenanza, principalmente, al es- 
tudio de las fuentes e Historia del Derecho Eclesiastico, 
al de las relaciones que el Ecuador tiene con la Iglesia, 
al procedimiento especial de las causas canonicas, y al 
del patronato y disciplina de la Iglesia Ecuatoriana. 

Art. 75. El Catedratico de Derecho Internacional de- 
be, principalmente, concretar su ensenanza a los tratados 
que el Ecuador tiene celebrados con las naciones extran- 



jeras, a las leyes que re^lamentan las funciones de los 
Ministros Diplomatics y Consules de la Repiiblica, y a 
las relativas a la navegacion y corso. 

Art. 76. El Catedratico de Derecho Practico debe 
igualmente, dedicar, con especialidad, su ensefianza a los 
actosjudicialesde mayor importancia, dando, en efecto, a 
sus discipulos los mejores modelos y formularios, y lec- 
ciones de Elocuencia Forense, tanto oral como escrita, y 
ejercitandolos en la actuacion de los procesos. 

Art. 77. Hasta que las rentas de la Universidad per- 
mitan establecer cuantas catedras sean necesarias para la 
organization completa de la Faculdad de Medicina. los 
Catedraticos, que ahora la componen, estan obligados a 
ensenar Anatomia Descriptiva acompanada de las demos- 
traciones anatomicas, quedeben hacerse en los cadaveres 
que hubiereen el Hospital, Anatomia general, Anatomia 
Patoiogica, Anatomia quirurgica 6 de Regiones, Fisiolo- 
gia General y Especial, Higiene Publica y Privada, Pato- 
logia General. Nosografia, Ch'nica Interna, Patologia Ex- 
terna Eeneral y Especial, Terapeutica y Materia Medica, 
Farmacia, Meclicii.a Operatoria, Toxicologia, Medicina 
Legal y Obstetricia. 

Art. 78. Los ocho Profesores que actualmente com- 
ponen la Facultad de Medicina, ensenaran estas materias 
en el orden siguiente: el iV Anatomia General y Descrip- 
tiva, en los terminos expresados en el articulo anterior; 
el 2? Higiene Privada y Fisiologia General y Especial; el 
3? Anatomia Patoiogica, Patologia General y Nosografia; 
el 4? Ch'nica Interna; el 5? Patologia Externa General y 
Especial, Medicina Operatoria, Anatomia de Regiones y 
Obstetricia; el 6? Terapeutica y Materia" Medica; el 7? 
Farmacia y Toxicologia; y el 8? Higiene Publica y Me- 
dicina Legal. 

Art. 79. La ensenanza de Medicina se dara en seis 
anos. En el 1? se ensenara Anatomia General y la Des- 
criptiva, acompanada de lecciones de Diseccion, Qufmica 
Inorganica y Analftica y Fisica aplicada a la Medicina: en 
en el 2? Fisiologia General y Especial, Higiene Privada. 
Quimica Organica y Qufmica Fisiol6gica: en el 5? Patolo- 



REi";r.AMEN'n » 



gia General, Nosografia, Anatomia Patologica, Zoologia 
y Botanica General: en el 4? Farmach, Terapeutica, Ma- 
teria Medica y Botanica Especial: en el 5? Clinica Interna, 
Patologia Externa General y Toxicologfa; y en el 6? Pa- 
tologia Externa Especial 6 enfermedades quirurgicas de 
las regiones, Anatomia Topografica, Medicina Operato- 
ria, Obstetricia y Medicina Legal. 

Art. 80. Los estudiantes del 4? ano recibiran leccio- 
nes practicas de Farmacia en cualquiera botica; debiendo 
presentar, para cuando ya quieran pasar al siguiente ano, 
un certificado jurado del Farmaceutico a cuyo estableci- 

Art. 81. Los estudiantes de 5? ano asistiran, para to- 
mar las lecciones practicas de Clinica Interna, a la sala 
del Hospital, y presentaran, para pasar al curso del ano 
s'guiente, certificado jurado del Cirujano del Estableci- 
miento. 

Art. 82. Los de 6? ano concurriran, diariamente, al 
Hospital donde debe dar el medico de esta casa las lec- 
ciones de Cirugia, y presentaran cuando ya quieran op- 
tar alcorrespondiente grado universitario, certificado ju- 
rado del Profesor de dicho ramo. 

Art. &$. Los que aspiren al grado de Licenciado en 
Farmacia, haran sus estudios teoricos y practicos en cua- 
trc anos. En el 1? estudiaran Ffsica Experimental [1? 
parte]. Cristalografia y Mineralogia, Quimica Inorganica 
y Quimica Analitica Cualitativa. En el 2? Fisica Experi- 
mental [2'? parte], QuimicaOrganica y Fisiologica. Quimi- 
ca Analitica Cuantitativa, y ejercicios practicos de Quimi- 
ca Analitica Cualitativa. En el 3? Botanica General. Pre- 
paracion de medicamentos inorganicos, Ejercicios prac- 
ticos de Quimica Analitica Cuantitativa y Zoologia Gene- 
ral. En el 4? Botanica Sistematica, Preparacion de me- 
dicamentos organicos, Tecnica de la Farmacia, Explica- 
tion de la Farmacopea Universal, Toxicologia y Zoolo- 
gia Sistematica. 

Art. 84. Durante el 4? ano asistiran a cualquiera de 
las boticas de la ciudad para adquirir los conocimientos 
practicos de Farmacia. 



Art. 85. Conclufdos los estudios, el que aspira a ser 
Farnaceutico dara un exa nen contraido a un analisis 
quimico, y a dos 6 mas preparaciones oficinales, despues 
de lo cual, y de la aprobacion que obtuviere, podra pre- 
sentarse a rrnevo examen para optar al grado de Licen- 

Art. 86. El estudio de Obstetricia se hara en 3 anos, 
bajo la direccioi de los Profesores de Anato nia y de Ci- 
rugia y d- la Mitrona encargada de la Enserianza Prac- 

Art. 87. El estudio de los Oculistas se hara en 
dos anos. En el 1? se estudiara Anatomia, Fisiologia 
y Patologfa del cerebro y de los ojos; y en el 2?, las en- 
fermedades de estos mismos organos, la Optalmosco- 
pia, las diversas operaciones que se hacen en los ojos, 
y los Metodos Curativos. Los que se dediquen a Ocu- 
listas, tienen que dar. anualmente, los examenes corres- 
pondientes a los estudios de los dos anos. 

Art. 88. Los individuos que aspiren a la Profesion 
de Dentistas, daran un examen que verse sobre la or- 
ganizacion anatomica de los dientes, encfas y mandi- 
bulas, sobre las enfermedades de estos organos y las 
operaciones que en ellos puedan practicarse, y dado el 
examen, obtenida la aprobacion y expedido el Titulo, 
ya podran ejercerla. 

Art. 89. Los que aspiran a ser Sangradores, deben 
hacer un estudio teorico y practico, en Los Estableci- 
mientos de los Flebotomianos ya aprobados, y por es- 
pacio de dos anos. 

Art. 90. Los que aspiren a ser Comadrones, Coma- 
dres y Sangradores, en virtud de haber hecho, respecti- 
vamente. los estudios puntualizados en este Reglamen- 
to, presentaran los certificados que acrediten su buena 
conducta y suficiencia, y daran el examen correspon- 
diente. 

Art. 91. La aprobacion que obtengan y el Titulo 
que expida la Facultad de Medicina, en el papel corres- 
pondiente, seran bastantes para que queden autoriza- 
^os y puedan ejercer, libremente, su profesion. 



Art. 92. En laFa-ukad de Ciencias Ffeicas y N i- 
turales se ensenara: Fisica Experimental, Fisica Agri- 
cola. Fisica Medica; Quimica Inorganica, Organica, Fi- 
siologica. Industrial y Agricola, Analitica Cualitativa y 
Cuantitativa; Analisis Fisiologico; Cristalografia; Mine- 
ralogia General v Especial; " Geologia, Paleontologia; 
Botanica General y Sistematica; Zoologia General, Sys- 
tematica y A-rco'a; Agricultu-a; Agronomfa; Higiene 
Veterinaria General; Zootecnia General y Especial; Ve- 
teiinaria y Bacteriol gia. 

Art. 93. Los nueve Profesores que en la actualida ! 
componen la Facultud de Ciencias Fisicas y Naturales. 
ensenaran las materias en el orden siguiente: tl fV.Fi 
sica Experimental. Fisica Medica v Fisica Agricola; el 
2?. Quimica Inorganica, Quimica Industrial, Quimica 
Analitica Teorica, Quimica Analitica Cualitativa Prac- 
tical el 3?, Quimica Organica, Quimica Fislologica, Qui- 
mica Analitica Cuantitativa P/actica y Analisis Fisiolo- 
gico; el 4 ( .\ Cristalografia, Geologia y Mineralogia; el 5?, 
liotanica General; el 6V. Botanica Sistematica, Agrono- 
mia v Agricultural el 7 ? - Bacteriologia; el 8V, Zoologia 
General, Zoologia Agricola y Veterinaria; y el 9? Zoo- 
logia Sistemaaca. Higiene V-teri-v-iria G-neral y Zoo- 
tecnia General y Especial. 

Art. 94- En la Facultad de Matematicas Puras y 
Aplicadas se ensenara: ^ Arit.netica General, Algebra. 
Geometria Plana y del Espacio. Tiigonometria Esferica 
y Rectilineal Geo netria Descriptiva; Mecanica Interior 
y Superior; Fisica Experimental y Matematica: Maqtri- 



. Construccion de Puentes, Ferrocarriles, Tec- 
Jecanica, Hidrotecnia y Arquitectura. 
95. Los cinco Profesores de que consta esta 
ensenaran. por ahora, las siguientes materias: 
jebra, Geometria Plana y del Espacio, Trigo- 
Rectilinea y Fisica Experimental y Matema- 
', Geometria Descriptiva, Analisis Algebrico y 
)iferenciale Integral; el 3?, Mecanica Inferior 



e Hidrotecnia; el 4?, Geodesia, Arquitectura 
Dibujo Lineal, Topografico y de Perspecti 

Astronomia LsfJrica y Prictica. 



TITULO IV 



Dc los Examinations 

Art. 96. En la Universidad seran examinadores to- 
dos los Catedraticos de la Facultad a que corresponda 
la materia sobre que versa el examen; pero solo concu- 
rriran a este los Catedraticos presididos por el Decano. 

§ unico. Las faltas del Decano seran suplidas por 
el Catedratico mas antiguo de la Facultad. 

Art. 97. En los Liceos y Colegios seran examina- 
dores el Rector, Vicerrector y todos los Catedraticos del 
Establecimiento; pero, en los examenes, que seran prt:- 
sididos por el Rector 6 Vicerrector, no concurriran tam- 
poco sino los Catedreticos, bien principals 6 suplentes, 
con tal que estos conozcan la materia sobre que ellos 



§ unico. Las faltas del Rector y Vicerector seran 
suplidas por el Catedratico mas antiguo. 

Art. 98. Si en la Universidad, 6 en los Colegios y 
Liceos no hubiere los dos Catedraticos, principales 6 
Sustitutos, el Rector, el Vicerrector 6 el Decano, en sus 
casos llamaran a que examinen a las personas de fuera, 
que, a su juicio, sean competentes. 

§ unico. Los Decanos podran formar dos Tribuna- 
ls examinadores, caso de que los hiciere necesarios la 
concurrencia de muchos examinandos. 



*EGLAMENTO 



Art. 99. Para ser examinador en materia de Filo- 
sofia, se necesita ser Maestro 6 Bachiller en esta Cien- 
cia; y para serlo en las correspondientes a la Teologia, 
Jurisprudencia 6 Medicina, se necesita ser Doctor en la 
respectiva Facultad. 

Art. 100. Para ser examinador en Ciencias Natu- 
rales, Literatura, Lenguas y Arquitectura, no se nece- 
sita ningun Grado I 



SECCION 2? 

De los Examenes 



Art. 101. Todos los cursantes tienen que dar exa- 
menes, anuales, de las materias ensenadas en elano es- 
colar, y principiaran a darlos desde Julio. 

Art. 102. La duracion de los examenes y el modo 
de darse se arreglaran a lo dispuesto por la Ley Orga- 
nica. 

Art. 103. Para ser examinado en uno de los ramos 
de ensenanza, debera presentar el examinando el certi- 
ficado de matricula, el del Profesor y el recibo del Co- 
lector 6 Tesorero, en que conste haber sido pagado el 
derecho de examen. Por el certificado de matricula se 
pagara ochenta centavos. y por el derecho de examen 
un sucre sesenta centavos, en la Ensenanza Superior. 
Por el certificado de matricula en la Ensenanza Secun- 
daria, se exigira cuarenta centavos, y ochenta centavos 
por el examen. Estos derechos de examen volveran a 
pagarse por segunda y tercera vez, en caso de reproba- 
cion y nuevo examen. 

Art. 104. Los resultados de los examenes se ve- 
ran por la votacion que se practicara por medio de bo- 
las blancas y negras. Las bolas blancas seran senala- 
das con los numeros 1, 2 y 3: el primero indica que el 
examen ha sido muy sobresaliente; el segundo, sobre- 



saliente; y el tercero. 


media 


0. Las 


actas de los exame- 


nes contend-an, circi 


nstanc 


adamen 


e, los resultados de 


la votacion: y se tendran a 


a vista 


cuando los cursan- 


tes imploren dispensa de la 


cuota c 


^n que deben contri- 


buir para optar aim 


Grado 






Art. 105. Para 




r los resultados de la vota- 


cion, se tendran dos 


bolsas 


: la una 


blanca y la otra ne- 


gra, y el Secretario 


iara a 


cada ex 


aminador tres bolas 


blancas senaladas co 


n los tr 


es disti 


tos numeros de que 


se ha hablado en el a 


rticulo 


anterior 


y una negra. Dos 
cidas en la bolsa del 


6 tres bolas blancas 


de las 


introdu 


mismo color, detern 


linan la 


aprobacion, y dos 6 tres de 


las negras, la reprobacion. 






Art. 106. Los 


examin 


adores 


apreciaran, para la 


aprobacion 6 reproL 


acion 


ie un c 


ursante, no solo el 


acierto 6 desacierto 


:on que haya c 


ontestado a las pre- 


guntas hechas, sino, 


tambier 


, la apli 


acion, el talento, la 


asistencia puntual y 
dado pruebiis en el a 


a buei 


a cond 


icta de que hubiese 



Art. 107. Los Secretarios que autorizan los actos 
de los examenes, publicaran, en alta voz, los resultados 
de la votacion con todas sus circunstancias. 

Art. 108. Las actas de los examenes seran firma- 
das por los examinadores, y autorizadas por el Secreta- 
rio; y cuando se pidiere certificado de un examen, se 
dara copia textual del acta respectiva. 

Art. 109. En los examenes se tendran a la mano 
las maquinas, aparatos y libros que sean necesarios pa- 
ra que el examen se verifique con toda prolijidad, y 
pueda conocerse el aprovechamiento del examinando. 

Art. no. En el caso de que concurran a un tiem- 
po dos 6 mas examinandos, seran llamados por el orden 
alfabetico de sus apellidos. 

Art. in. Los examenes de las materias corres- 
pondientes al ano escolar duraran media hora, reparti- 
da a diez minutos para cada examinador. 

Art. 112. Los examenes de los alumnos de las es- 
cuelas primarias, que se daran con arreglo a Io dispues- 
to en el art. 41 de la Ley Organica, seran de un cuar- 



to de hor 


a, y con las mis: 


nds formalidades p 


rescritas en 


los artfcu 


los anteriores. 






Art. 


113. Los exam 


enes de Clinica y 


Cirugia, se 


daran en 


el Hospital, ant. 


* el Decano y los d 


osexamina- 


dores, en 


la Capital de la 


a; y ante 


el Rector 6 


Vicerrect 


or y dos Catedra 


.ticos, en las Hemas 


provincias. 


El prime 


r examen versara sobre las enferm* 


idades qui- 


rurgicas, 


y su curacion y 


operaciones; y el i 


segundo so- 



bre las enfermedades internas, su diagnostic©, pronos- 
tico y curacion, contrayendose, en ambos examenes, a 
las enfermedades de los pacientes que hubiere en el 
Hospital. 

Art. 114. El examen de Medicina Practica, preve- 
nido por la Ley para los que aspiren al Doctorado en 
esta Ciencia, se dara en el Hospital, teniendo, tambien, 
a la vista a los enfermos que haya en el. Con este ob- 
jeto los examina lores pasaran al Hospital, y asocian- 
dose con el Medico y Cirujano de la casa, se contrae- 
ran a examinar acerca de las enfermedades internas y 
externas, y operaciones quirurgicas. El examen se da- 
ra con las mismas formalidades que los demas. 

Art. 115. Los examenes practicos que quedan 
mencionados, seran sin perjuicio de los que, con referen- 
da a la teorica, deben darse en los respectivos Estable- 

Art. n6. Los examenes para optar al Titulo de 
Sangradores, duraran tres cuartos de hora, y hora y me- 
dia los de los Oculistas y Dentistas. Para proceder a 
estos examenes, se tendran a la vista los documentos 
que justifiquen la buena conducta de los examinandos, 
la edad de veintiun anos cumplidos, y haber hecho los 
estudios teoricos y practicos que previene este Regla- 

Art. 117. Cuando estos examenes se dieren fuera 
de la Capital de la Republica, la calificacion de la apti- 
tud del examinado la hara la respectiva Sociedad 6 Co- 
mision Medica en su caso, y si obtuviere aprobacion 
ocurrira por el Titulo a la respectiva Facultad, acompa- 
nando a su solicitud el certificado de haber sido declarado 



DE F.ST 1/ Dins 



apto por la Corporacion a la cual corresponde hacerlo, 
el recibo de haber pagado la cuota que asignan la Ley 
6 este Reglamento, y la copia del acta del examen. 

Art. 1 1 8. Para dar el examen previo a los Grados 
de Bachiller, Licenciado 6 Doctor, en cualquier Ciencia, 
es necesario que la Facultad respective declare tambien, 
previamente, la aptitud del solicitante, teniendo a la vis- 
ta los documentos que justifiquen haber llenado los re- 
quisites prevenidos por la Ley y este Reglamento. A 
la misma Facultad corresponde, tambien, declarar la ap- 
titud de la profesion de Sangradores, Dentistas y Ocu- 
listas, Arquitectos y Agrimensores, exceptuandose los 
casos a que se refiere el articulo precedente. 

El Grado de Doctc r en .Ciencias se conferira con 

El de Ingeniero Civil 6 Astronomo tendra lugar 
con la concurrencia de cinco examinadores, incluso el 
Decano de la Facultad de Matematicas, quien presidira 
el acto que durara dos horas. 

El Grado de Veterinario y el de Agronomo corres- 
ponden al de Licenciado, y se rendiran con las condi- 
ciones que se exigen por la Ley. 

El Grado de Licenciado en Ciencias versara sobre 
las materias correspondientes a los tres primeros afios 
de los respectivos cursos. 

Los Arquitectos, Topografos, 'Quimicos, Tecnicos, 
Agrimensores, Telegrafistas y Agricultores obtendran 
diploma, despues de rendir examen oral que durara 
una hora distribuida entre tres examinadores. 

Las pruebas para los que pretendan dar Grado Aca- 
demico son las siguientes: 

i? Examen Practico General, acerca de la respec- 
tive materia; la duracion sera de tres cuartos de hora 
por lo menos, 6 mas, a juicio del Decano que compon- 
dra el Tribunal con doi> examinadores. 

2'? Prueba Oral que durara el tiempo ya indicado, 
segun sea la clase de Grado. 

Z* Aparte de estas dcs pruebas, preparara el alum- 



por el, y el Decano nombrara una comision que exa- 
mine el trabajo, y decida si debe 6 no ser publicado, 
oficialmente, por la Facultad. 

4? Para los que obtengan diploma, a mas de la 
prueba oral, sera necesario otra por escrito, preparada 
en seis horas, en incomunicacion y con el auxilio de los 
medios que crean necesarios los examinadores. 

§ unico. Los temas sobre que versa esta prueba se 
daran al principio de cada aiio por la Facultad respec- 
tiva. y permaneceran a la vista en Secretaria. Llegado 
el caso sacara el graduando uno de ellos, por suerte, a 
presencia del Tribunal. 

Art. 119. Los examenes se daran en el Estabie- 
cimiento en que se hubiesen matriculado los alumnos, 
sin que les sea permitido pasar de un establecimiento 
a otro, sin permiso del Rector del en que se hubiesen 
matriculado, y despues de justa causa. En el caso que 
obtuvieren este permiso, el Rector y el Catedratico 6 
Catedraticos, bajo cuya direccion hubiesen estado es- 
tudiando. les daran, el primero, un informe acerca de 
la conducta del solicitante, y los otros, certificados del 
tiempo que hubiesen concurrido al establecimiento y sus 
aulas, de las materias cursadas, y del talento, aplicacion 
y conducta manifestados. Sin estos requisites no po- 
dran ser admitidos en otro establecimiento a continuar 
el estudio del mismo curso, ni a dar en el ningiin exa 

Art. 120. El estudiante que hubiese sido aproba- 
do en los exameues de Bachiller 6 Licenciado, presen- 
tara la siguiente promesa, delante del Secretario de la 
Universidad, y a presenc r a de los examinadores: "Pro- 
meto que sostendre y defendere la Constitucion y Le- 
yes de la Republica, que llenare fielmente las funcio- 
nes que me corresponden como a .[Bachiller 6 Li- 
cenciado, segun los casos], v que cooperare, con celo. a 
difundir las luces." El Decano de la Facultad del ramo 
en que va a graduarse el estudiante.. le pondra, si fuera 
de Bachiller, el bonete adornado con bnrla azul; y si de - 
Licenciado, le pondra el Secretario la muceta corres- 



DE ESTUDIOS 



Decano el bonete sin borlas; en cuyo acto, lo mismo 

blica y por autoridad de la Ley, os confiero el grado 
<-le [el que fuere]. 

Art. 121. Si el grado que va a optarse fuere el de 
Doctor, dira el graduando: "Juro por Dios Nuestro 
Senor que sostendre y defendere la Constitucion y Le- 
yes de la Republica, que cumplire fielmente los deberes 
que me corresponden como a Doctor y que cooperare 
con celo a difundir las luces." De seguida; el Secreta- 
rio le investira con la muceta correspondiente a la Fa- 
cultad a que va a incorporarse, y luego el Decano le 
pondra el Bonete con las borlas matizadas con los colo- 
res respectivos, diciendo como se previene en el ante- 
rior: -En nombre de la Republica, etc. 

Art. 122. Los colores correspondientes a las Fa- 
cultades son: bianco y azul para la de Teologia: rojo y 
azul para la de Jurisprudencia: verde y azul para la de 
Canones: amarillo y azul para la de Medicina: los colo- 
res del Pabellon Nacional para la de Literatura y Filo- 
sofia; y azul con estrellas blancas para la de Ciencias. 

Art. 123. Ningun estudiante po^ra dar el examen 
que pretendiere, sin haber sido antes aprobado en los 
antecedentes, segun el orden de cursos. No se podra, 
tampoco, declarar la aptitud para un Grado, si el soli- 
citante no presenta el Tftulo del Grado anterior, ademas 
de los otros documentos de que habla este Reglamento. 

Art. 1 24. Los tftulos que se confieran a los que 
hubiesen sido aprobados en los examenes previos a cual 
quier grado Universitario, los concederan las respecti- 
vas Facultades. Se escribir^n en el correspondiente 
papel sellado, e iran firmados por el Decano y los exa- 
minadores, autorizados por el Secretario, y sellados con 
el sello del Establecimiento. En los casos en que solo 
el Titulo baste para habilitar el ejercicio de alguna pro- 
fesion, lo concedera la Junta Administrative, e ira fir- 
mado por el Rector y el Decano en el papel y con el 
sello indicado, y autorizado por el mismo Secretario. 



vEi'.I.AMEXTO 



25. EITitulo de quo habla 
Facultad. 



SECCIOX 3? 
De las Matricula 



Art. 126. El dia 15 de Setiembre de cada ano se 
fijaran en las puertas de la Universidad y demas esta- 
blecimientos publicos de ensenanza, un edicto dado y 
firmado por el respectivo Rector, llamando a los cursan 
tes a que se matriculen para el curso que va a empezar. 
Las matrfculas comenzaran a sentarse desde dicho df.i 
hasta el 1? de Octubre en que quedaran cerradas. Por 
causa legitima y justificada ante los Rectores, podran 
los cursantes matricularse hasta el dia 31, y pasado es- 
te termino, ya nadie podra ser matriculado. 

Art. 127. El Secretario sentara en el Libro de Ma- 
trfculas el nombre y apellido del estudiante que se ma- 
trieule, su edad, lugar de su nacimiento, y el nombre 
de las personas bajo cuya depends n-ia esta. Fijara la 
fecha de la matricula, la escuela 6 curso a que corres- 
ponda el cursante, y le dara el certificado que conven- 
ga, a fin de que con su presentacion ai Catedratico res- 
pectivo, pueda ser admitido en su aula. 

Art. 128. Ningun estudiante puede matricularse 
para ganar dos 6 mas cursos sucesivos en el mismo ano. 

Art. 129. Estan obligados a matricularse todo> 
cuantos se dediquen a la carrera de estudios, desde el 
primer curso de las Gramaticas Latina y Castellana. 

Art. 130. Los que hicieren sus estudios en las es- 
ru;.-las 6 establecimientos de ensenanza libre, conforme 
al articulo 97 de la Ley Organica, y quisieren ganar 
cursos para opta'r a Grados Universitarios, deberan, tam- 



liarse 



.lq^i - 



DE ESTUDIOS 



ceo 6 Colegio donde hubiere ensenanza publica del ra- 
mo a que se dedique; ademas de la matricula que ob- 
tendran en la respective e«cue)a 6 ensenanza libre. 

Art. 131. Los que tengan qre matricularse po- 
primera vez, lo haran presentando al respectivo Secre- 
tario el certificado de haber cumplido con lo que se pre- 
viene por el articulo 4.1 de la Ley Organica; y los que 
ya hubiesen sido matriculados en anos anteriores, no 
podran serlo en los subsecuentes, sin presentar el certi- 
ticado de aprobacion del examen 6 examenes corres- 
pondientes al ano fenecido. 

Art. 132. Los Catedraticos llevaran un libro en que 
se inscriban los nombres y apellidos de los estudiantes 
matriculados, con expresion de su edad, patria y per- 
sonas de quien dependen. Despues de adquirido co- 
nocimiento de la indole, conducta, aplicacion y aprove- 
chamiento del estudiante, pondran las notas respecti- 
vas que indiquen las cualidades que posee. Anotaran, 
separadamente, las faltas de asistencia que cometan los 
estudiantes, para lo cual, antes de abrir el aula, corre- 



lista de ] 



TITULO V 



>U ADMINISTR4 
CONTABILIDAU 



SECCION 
De los Ingre 



Art. 133. Son fondos y rentas de la Instruccion Pi 
blica y sus establecimientos: 



REGLAMEXTU GEN 



i? Los que, actual men te, tienen esta aplicacion por 
leyes 6 decretos anteriores al presente Reglamento. 

2? Los destinados, 6 que en adelante se destinaren, 
para los Establecimientos de Instruccion Publica por 
cualesquier fundadores donantes 6 testadores: 

3? Las pensiones que pagan los alum 



4? Las cantidades votadas por los Congresos 6 que 
votaren en adelante; y 

5? Todos los demas fondos puntualizados en el ar- 
tfculo 42 de la Ley Organica. 

Art. 134. Fuera de los fondos comunes a todos los 
Establecimientos de Instruccion Publica, son especiales 
de la Universidad: 

1? Los productos de Grados y Tftulos, y los de ma- 
triculas que se confieran, y de los examenes que se den 
en ella: 

2? Los reditos de los principals impuestos en fa- 
vor de la Universidad, y los que le han sido adjudica- 
dos, postenormente, por leyes 6 disposiciones guberna- 
tivas; y 

3? Los productos de la casa y sus bienes muebles. 

135. Corresponde a los respectivos Establecimien- 
tos de Instruccion Publica, ademas de los fondos co- 
munes, lo que tuvieren por sus fundaciones y estatutos 
especiales. 

Art. 136. Si en un canton hubiere dos 6 mas Li- 
ceos o Colegios, se dividiran, por iguales partes, los bie- 
nes que no correspondan, senaladamente, a cada uno de 



SECCION 2? 

De la Recandacion de las Rentas 

Art.^ 137. La recaudacion de las rentas correspon- 
dientes a los Establecimientos de Instruccion Publica, 
la haran los Colectores respectivos, observando las dis- 



DE ESTUDIOS 


in 


posiciones expresadas en la seccion 6? 
este Reglamento. 


del Titulo 2? de 


SECCION 3? 




De la Inversion 




Art. 138. Los gastos ordinarios < 


de los Estableci- 



Instruccion Publica son los siguientes: el 
pago de los reditos de censos, y de las demas cargas 
que graviten sobre ellos: los sueldos de los empleados 
y Catedraticos. asi como las dotaciones de los jubilados, 
y el sobresueldo que estos ganen cuando ensenen per- 
sonalmente: los gastos de Secretarial los salarios de los 
sirvientes: los alimentos y asistencia para los alumnos 
internos; y el tanto por ciento de los Colectores. 

Art. 139. Los gastos extraordinarios son: los que 
se necesitan para la recaudacion y seguridad de las pro- 
piedades, fondos, derechos y acciones de los Estableci- 
mientos de Instruccion Publica: los que demanden la 
reparacion 6 construccion de los edificios: los que deban 
emplearse en maquinas, imprentas, aparatos, libros, 
impresion de estos, reactivos y demas objetos necesarios 
para la ensenanza: los que demanden el aseo de los lo- 
cales, alumbrado y reparacion de muebles; y el todo 6 
parte del sueldo que deba pagarse a los Catedraticos 
sustitutos, de conformidad con lo dispuesto en el articu- 
lo 63 de la Ley Organ ica. 

Art. 140. Los gastos ordinarios se haran, asimismo, 
de conformidad con los presupuestos mensuales que 
formen las respectivas Juntas Administrativas; y los ex- 
traordinarios, con aprobacion de la Junta Administrati- 
va de la Universidad 6 de las Juntas Administrativas en 
los Liceos y Colegios. 

Art. 141. Todo gasto extraordinario debera cons- 
tar en el correspondiente libro de caja, haciendose men- 
cion de la orden que lo motivo. 



314 REGLAMENTO GENERAL 

SECCION 4? 

De las Client as 

Art. 142. Los Colectores llevaran los libros folia- 
dos y rubricados por los Rectores. Sentaran las entra- 
das y egresos conforme lo dispuesto por la Ley respec- 

Art. 143. No se abonaran en cuenta las partidas 
de cargo que no Ueyen la nrma del pagador, ni las de 
descargo que no estjen suscritas por la persona 6 per- 
sonas a quienes se hubiese hecho la entrega de la can- 
tidad. 

Art. 144. Los Colectores presentaran, en tiempo 
oportuno, las cuentas correspondientes al ano escolar. 

Art. 145. (Vease la Ley de Hacienda respecto de 
este articulo, lo mismo que de los articulos, 171; I7 2 > 
173. 174. i75» 176 y 177). 



TITTTLO VI 

PE LOS PKEMIOS Y PENAS 

SECCION 1? 

De los Premios 

Art. 146. Las personas que, en el desempeno d< 
sus^ destinos en la Universidad y demas Liceos y Cole 
egios de la Republica . hubiesen prestado grandes 1 



importantes servicios, merecen la honra de que. despues 

ticia biografica, en los Analesde los Hombres Ilustres de 
la Universidad, Liceos y Colegios, y de que sus retra- 
tos sean colocados en los lugares qne designen las Jun- 
tas Administrativas. 

Art. 147. Asimismo, los Catedraticos propietarios 
y los jubilados en dichos Establecimientos tienen dere- 
cho a que slis entierros sean costeados, respectivamente, 
por la Universidad, 6 los Liceos y Colegios. Los miem- 
bros de dichos Establecimientos tienen obligacion de 
concurrir, provocando cuanta solemnidad sea posible. 
a la celebracion de las exequias de dichos Catedraticos, 

Art. 148. Tambien se conservaran los retratos de 
los fundadores de los Establecimientos Publicos de Ins- 
truccion, y los de sus insignes bienhechores. 

Art. 149. Los Catedraticos que hubiesen regidu 
Catedras por veinticinco anos, tienen derecho para ser 
jubilados con la renta Integra de la dotacion de su Ca- 
tedra: los que por diez y ocho anos, con las dos terceras 
partes; y los que por doce, con la mitad. La jubilacion 
se hara por el Consejo General, previas las justificacio 
nes respectivas. 

\N 1? Los Catedraticos que hayan stdo jubilados 
despues de veinticinco anos de servicio, gozaran, como 
sobresueldo, de la mitad de la renta que gozaban al 
tiempo de la jubilacion, siempre que continuen rigiendo 
sus Catedras personalmente. 

§ 2? Respecto de los que estuviesen ya jubilado? 
no habra que hacer alteracion ninguna en cuanto al so 
bresueldo. 

Art. 150. El Catedratico que escribiere 6 publica 
re una obra elemental, y fuese aprobada por la F"acul 
tad respectiva, y adoptada para la ensenanza por e 
Consejo General, tiene derecho a que le den doce ano 
para la jubilacion. Por la traduccion y pr.blicacion d< 
una obra, tambien elemental, que reciba igual aproba 
cion y adopcion, se abonaran al Catedractico seis anos 
pa.-a el mismo efecto. 



REGLAMLXTO G^N 



Art. 151. Fuera del premio de que habla el articu- 
o 75 de la Ley Organica, el cursante que mas se hu- 
:>iese distinguido por su aplicacion, capacidad, aprove- 
:hamiento y buena conducta. es acreedor a recibir, del 
•espectivo Rector, una nota honorifica en que conste la 
Tianifestacion de dichas cualidades; y el nombre del re- 
erido estudiante se publicara en cualquiera de los pe- 
iodicos que hubiere. Esta distincion corresponde a 
ino de todos los cursantes de aula, v en cada ano. 



SECCION 2? 
De las Penas 



Art. 152. Los empleados de los Liceos, Colegios 
y Escuelas que cometieren la ultima clase de faltas enu- 
meradas en el articulo 103 de la Ley Organica, por las 
cuales merecieren las penas de suspension 6 destitucion, 
seran, inmediatamente, puestos en causa por la Junta 
Administrativa respectiva; y el Rector, 6 el que haga 
sus veces, que es a quien compete la sustanciacion del 
proccso, procedera breve y sumariamente con arreglo 
al ultimo inciso del articulo 104 de la misma Ley, oyen- 
do al procesado y concediendole un termino prudencial 
para que pueda probar los hechos en que funde su de- 
fensa. Puesta la causa en estado de sentencia, la pa- 
sara a dicha Junta. 

§ unico. Cuando se juzgue a uno de los- emplea- 
dos de la Universidad, la Junta de este Establecimiento 
conocera de la causa y la sentenciara en 1^ instancia, 
y el Juez de Instruccion sera el Rector, 6 en su defecto, 
el Decano mas antiguo. 

Art. 153. Si la sentencia fuere absolutoria, se con- 
sultary al Consejo General; y si condenatoria, puede el 
culpado ocurrir al Consejo General de Instruccion Pu- 
blica, con tal que la apelacion la interponga dentro del 



DF, FSTUDIOS 



perentorio termino de cinco dias. Este cuerpo, oido 
el parecer Fiscal, cuyo nombratntento debe recaer en 
uno de sus mismos miembros, y previa la contestacion 
del procesado, conhrmara 6 revocara la sentencia, y de 
volvera los autos al inferior, para su ejecucion. 

Art. 154. Las faltas en que pueden incurrir los 
alumnos son: 

1? Falta de asistencia en el aula, sin causa legfti- 
ma noticiada al Catedratico, 6 faltas en la leccion y de- 
mas ejercicios escolasticos: 

2? Insubordinacion y conducta irregular en la Uni- 
versidad, Colegios y Escuelas; y 

3* Propagacion de malas doctrinas, y maquinacion 
para alterar el regimen literario, 6 turbar la disciplina 
del Establecimiento, 6 faltar al respeto qne se debe a 
los superiores. 

Art. 155. Las penas que deben aplicarse, son: 

r? Amonestacion privada hecha por el Catedratico 
6 su respectivo superior: 

2* Amonestacion y correcciones hechas por el mis- 
mo Catedratico de la Clase: 

3? Amonestacion, en publico, por los respectivos 
Rectores: 

4? Reprension, con apercibimiento de que se les 
separara de sus companeres en las horas de estudio y 

5? Separacion de sus compafieros, en las horas de 
estudio y recreo: 

6? Perdida de un curso escolar; y 

t Expulsion. 

Art. 156. Las penas antecedentes se aplicaran, pru- 
dencialmente, y segun las circunstancias, imponiendo la 
pena menor a la falta menor, y la pena mayor a la fal- 
ta mayor, y aun arreglandose a las circunstancias ate- 
nuantes 6 agravantes, como se practica en losjuicios 
comunes. 

Art. 157. Las penas deque se ha hablado, seran 
impuestas, a la voz, por los respectivos Catedraticos 6 
Rectores, y ejecutadas ini 



expulsion y la de perdida de un ano escolar, seran im- 

dad, Liceos y Colegios; y por las Juntas de Inspeccion, 
en las parroquias; y en todo caso, previa una justifica- 
cion breve y sumaria del hecho que motive la imposi- 
cion de las penas indicadas. 

Art. 158. Decretada que fuere la pena de expul- 
sion, la Junta que la haya aplicado lo pondra, inmedia- 
tamente, en conocimiento del Presidente del Consejo 
General, y este dispondrase pase, por el Secretario, una 
circular a todos los superiores de los establecimientos 
literarios, a fin de que el expulsado no pueda ser admi- 
tido en ninguno de ellos. . 

§ unico. Si el escolar, a quien se hubiese impues- 
to la pena de expulsion, apelare de ella dentro de ci'nco 
dias contados desde que se pusiere en su conocimiento. 
se elevaran las actuaciones, originates, al Consejo Ge- 
neral de Instruccion Publica, suspendiendose la ejecu- 
cion de la pena. El Consejo confirmara 6 revocara la 
sentencia, clcspue.-. de ofdos el recurrente y la corpora- 
cion que haya decretado la expulsion. 

Art. 159. Como fuera de los casos para los cuales 
se impone la pena de expulsion, pueden los cursantes 
cometer otras faltas y delitos que no tengan conexion 
con lo escnlastico, se aplicara tambien la misma pena: 
i?cuandola autoridad judicial haya deciarado haber 
lugar a formacion de causa contra el cursante por deli- 
to que merezca pena corporal 6 aflictiva. sin perjuicio si 
de que podra ser, nuevamente, admitido. en el caso de 
ser absuelto; y 2? cuando el alumno frecuente garitos, 
casas 6 tiendas de rameras, 6 fuere ebrio, de costumbre. 
En el caso que mudare de conducta, y manifestare su 
reforma de un modo satisfactorio, ante la misma auto- 
ridad que decreto la expulsion, se le admitira, nueva- 
mente, en la clase a que pertenecia, y podra continuar 
sus estudios. 

Art. 160. La aplicacion de las penas correcciona- 
les de que se ha hablado en esta seccion, es sin perjui- 
cio de que se apunten las faltas de asistencia 6 de lee- 



clones en que hayan incurrido los cursantes. 

TITULO VII 

Disposiciones Generates 

Art. 161. En ninguna provincia habra Ensefianza 
Superior, antes de que esten bien establecidas las Ense 
nanzas Primaria y Secundaria, y bien montado un Co 
legio de Ninas. 

Art. 162. Los que estudien para ejercer la profe 
sion u oficio de Oculistas, Dentistas y Flebotomiano 
no necesitan matricularse; pero, presentaran certificadc 
de las personas con quienes hubiesen estudiado las ma 
terias que les corresponded 

Art. 163. Los derechos de examen de los Sangra 
dores seran de diez pesos, y los de los Oculistas y Den 
tistas, de cincuenta, que se pagaran para optar al Titulo. 

Art. 164. Todo el que ejerza una profesion, sin 
haber cumplido con los requisitos que previene la Ley 
de Instruccion Publica y el presente Reglamento, su 
frira la pena expresada en el articulo 78 de la citad; 
Ley, que la impondra el Subdirector de Estudios, de ofi 
cio 6 por denuncia de cualquier ciudadano. 

Art. 165. Para las oposiciones a las Catedras, se 
fijara un edicto convocando opositores por el termino 
de sesenta dias, el cual ira firmado por el Presidente del 
Consejo General, y autorizado por el Secretario de la 
Universidad. Se tijara un ejemplar en las puertas de 
este Establecimiento, y otro en las del Liceo 6 Colegio 
en que deba darse la ensefianza. 

Art. 166. Los examenes de oposicion se verifica- 
ran con las formalidades que expresa este Reglamento 
para los de Doctor, en todo lo que no este prevenido 
por la Ley. 

Art. 167. De los que resultasen aprobados en el 
examen de oposicion, formara la terna la Facultad res- 



IENTO GENERAL DE ! 



pectiva, y la pasara al Consejo General, junto con la co- 
pia del acta de exainenes y de los documentos que hu- 
biesen presentado los examinandos. El Consejo Ge- 
neral elegira al que conceptue mas apto, y mandara ex- 
pedite el correspondiente Titulo, firmado por el Pre- 
sidente y autorizado por el Secretario. 

Art. 1 68. Bastara una matn'cula para ganar todo 
el curso correspondiente a un ano escolar, aun cuando 
el estudiante concurra a las aulas de los diversos ramos 
que se ensenen, con tal que estos pertenezcan a 1 mismo 
ano y a la misma profesion. 

Art. 169. El 1? de Octubre de cada afio, que es el 
dia en que debe hacerse la apertura de las aulas, se 
pronunciara por el Catedratico Sustituto, 6 por el cur- 
sante de ultimo ano de Humanidades que designen las 
Juntas Administrates, una oracion en castellano, ana- 
loga a los objetos de Instruccion Publica. Se procu- 
rara dar a este acto la mayor solemnidad posible, y con- 
curriran a el todos los Catedraticos y alumnos del Es- 

Art. 170. La Junta Administrativa de la Univer- 
sidad y las Administrativas en los Liceos y Colegios 
arreglaran y distribuiran los dias y horas de ensenanza 
y su duracion. 

Art. 171. No habra aulas ni ensenanza en los Do- 
mingos y dias de fiesta, en los de Semana Santa, en los 
de las Pascuas de Resureccion, de Navidad, hasta el 2 de 
Enero, y de Pentecostes, en los dos ultimos de Carna- 
val, ni en los de fiestas civicas. En los Colegios y Es- 
cuelas habra su semivacacion un dia en media semana. 

Dado en Quito, Capital de la Republica, &? 



CODIGO DE IJllHMMMTOS 

MATERIA CRIMINAL 

DE LA 

TITULO PRIMEKO 
PREL1MIKAEES 

[Continuation) 

SECCION III 

Del acusador particular 

Art. 20. El acusador particular debera acudir 
Juez competente con su querella, la que sera por escn 
y contendra: 1? el nombre y apellido del acusador; 
los del indiciado 6 su designacion; 3? la relacion ci 
cunstanciada del hecho; 4? el lugar, dia, mes y ano < 
que se ha cometido; 5? la peticion de que se reciba 
information sumaria de los testigos que seran present 
dos, 6 de que se practique cualquiera otra dilige.icii p, 



COD I GO DE E. FN 



ra justificar lo expuesto, y de que, si despu^s de practica- 
do todo, resultan cargos suficientes, se decrete el arres- 
to del indiciado y el embargo de rus bienes, cuando uno 
y otro deban tener lugar con arreglo a la ley; 6? la pro- 
testa de formalizar el querellante su acusacion. cuando 
se le entregue el sumario, despues de terminado; y 7? 
la hrma del querellante, 6 de su apoderado con poder 
especial (n). 

Art. 21. Si la infraccion no dejare rastro permanen- 
te, sino sehales que puedan borrarse, alterarse u ocultar- 
se naturalmente 6 de intento por la demora en justificar- 
las, podra el acusador, 6 quien le represente, aun cuan- 
do no hubiere propuesto su querella, ocurrir a cualquier 

proceda a practicar las diligencias qu- en este caso se 
consideren mas urgentes. sin que sea necesaria la cita- 
cion del indiciado 6 su defensor. 

Art. 22. Cuando se progonga la acusacion por una 
persona distinta de la ofendida 6 de la que pueda ejer- 
cer sus acciones, se observaran las mismas formalidades 
prevenidas en el articulo anterior; y, ademas, el acusa- 
dor dara fianza de calumnia, en la cantidad que el Juez 
estime conveniente, atentas la gravedad de la acusacion 
y las circunstancias del acusado. 

Si el acusado fuere un funcionario publico que goce 
de renta, la fianza sera proporcionada a la renta de un 
ano, y, ademas, a cuatrocientos sucres para las costas 

La fianza debera extenderse en escritura publica. 

Art. 23. La fianza de calumnia tiene por objeto 
asegurar al acusado la indemnizacion de gastos y per- 
juicios, y este tendra derecho a percibirlos, si fuere ab 
suelto por sentencia ejecutoriada, en la que se hubiere 
acusacion, 6 cuando se hubiere 



[n\ Se decreta el arresto 
cuando uno y otro deban tener (o 
107,108, 109, 110, Illy 115 /i 



pronunciado auto de sobreseimiento definitivo 
indemnizacion sera indepenpiente de la accion de 
nia a que hubiere lugar contra el acusador [o\. 



sado, podran 



Art. 25. No estan obligados a dar fianza de calum- 
nia el Fiscal, ni el que acusa ofensa propia 6 de pariente 
dentro del cuarto grado civil de consanguinidad 6 se- 
gundo de afinidad, ni el conyuge que acusa la ofensa he- 
cha a su consorte, ni el heredero que acusa la muerte de 
su instituyente, ni el tutor 6 curador que acusa la ofen- 
sa hecha a los que estan bajo su guarda; quedando, no 
obstante, sujetos a lo dispuesto en el Codigo Penal res- 
pecto de los acusadores calumniosos, si resultare mali- 
ciosa la acusacion. 

El Fisco no es responsable sino cuando consta que 
ha hecho la acusacion maliciosamente, por afecto 6 de- 
safecto, 6 por interes personal (p). 



SECCION IV 
De la deniincia 

Art. 26. La deniincia puede hacerse al Juez 6 s 
Fiscal, por escrito 6 de palabra. personalmente 6 po 
apoderado con poder especial. 

Art. 27. No se admitira denuncia alguna que hi 
cieren, unos contra otros, los ascendientes, descendien 
tes, hermanos y conyuges. 

El Juez el Fiscal, antes de cumplir con las dispo 
siciones que contienen los articulos 29 y 30, examinara 
exigiendo juramento al denunciante, si esta 6 no com 
prendido en alguna de las prohibiciones del inciso ante 
rior; y, en caso afirmativo, desechari la denuncia. 

[0] N. art. If, h. 



Art. 2S. La denuncia escrita debe estar hrmada 
por el denunciante 6 por otra persona a su ruego, si 
aquel no supiere 6 no pudiere firmar. 

Art. 29. El Juez 6 el Fiscal a quien se dirija. hard 
que el autor la reconozca sin juramento, de lo cual se 
sentara la correspondiente diligencia, que firmaran el 
Juez 6 el Fiscal, en su caso, y el denunciante, y autori- 

Art. 30. Si fuere verbal la denuncia, se ha de re- 
dactar por escrito la declaracion del denunciante, firmar 
se por el 6 por otro a su ruego. por el Juez 6 el Fiscal a 
quien se dirija, y autorizarse por un Escribano. 

Art. 31. Asegurado el Juez de la autenticidad de 
la denuncia, la conservara hasta su debido tiempo. guai - 
dando, tanto el como el Escribano, la correspondiente 
reserva, bajo la pena designada en el articulo 269 del 
Codigo Penal. 

Si el denunciante pidiere copia de la denuncia, se 
le dara firmada por el funcionario a quien se hubiere 
hecho [(/]. 

bal, debe el denunciante referir la infraccion con todas 
sus circunstancias, y designar a sus autores, si los cono- 
ce, 6 dar senales de ellos, expresando las personas que 
pueden declarar. Debe tambien fijar el dia y hora en 
que se hubiere cometido la infraccion; pero la falta de 
esta 6 de otra circunstancia accidental, no embarazara la 
prosecucion de la causa. 



itacion fiscal y de la pesqitisa 
Ministros Fiscales en las Corte 



[q\ Todo funeiommo publico que, sin orden legal de superior 

C'.mp-t.'i.t^, desoubra o revile al-un s,,creto de 1<* que le e.st-n eon- 
fiados por razon de su destino, 6 exbiba algiiu doeumento que [deba 



prema y Superiores, y los Agentes Fiscales en ios Juz 
gados inferiores, excitaran a los respectivos Jueces para 
la persecucion de las infracciones notorias; y cuando no 
fueren notorias, fundaran la excitacion en la denuncia 
que se les hubiere hecho. 

En uno y otro caso expondran por escrito el hecho 
punible, sus autores y complices, los testigos que puedan 
dar razon de el, y pediran que se proceda a la instruc- 

Art. 34. Cuando no haya acusacion, denuncia ni 
excitaci6n fiscal, y llegare de cualquier modo a noticia 
de los Jueces la perpetracion de un becho punible que 
deba perseguirse de oficio, instruiran el sumario corres- 



< i-,li. 



y, s. no fueren compel! 



Art. 35. En los casos de crimen 6 delito infragan 
ti, cualquier individuo puede aprehender al culpable 
entregarlo al Juez competente, 6 darle aviso para qu 
siga la causa; y entonces no seran necesarias la acusa 
cion ni la denuncia. 

El que aprehendiere al delincuente 6 diere a vise 
sera el primero que declare como testigo. 

Art. 36. Se prohibe toda pesquisa criminal pc 
anonimos, por manuscritos 6 por impresos que se publi 
quen en imprentas no conociclas; pero los Jueces averi 

. ArV 3 V n EV1o r r],;.;L-'/dlnv , irno haya Agente 
Fiscales, se nombraran Pro notores Fiscales, prefiriend< 
a un abogado, 6. a falta dd este, al Procurador Sindico 
>', a falta de ambos, a un vecino del lugar. 



COD1GO DE E. EX 



Los Agentes y Promotores Fiscales no pod ran ex 
cusarse de fiscalizar sino en Ios mismos casos en qu 
pueden excusarse los Ministfos Fiscales; y cuando s 
excusaren, lo haran con juramento [/]. 



TITULO 

DISPOSICIONES COMUNES A 



SECCION I 

Del juicio en general 

Art. 38. El juicio criminal consta de sumario y pl.e- 
nario: el sumario tiene por objeto descubrir la existen- 
cia de la infraccion, su autor y complices; y el plenario 
comprobar la culpabilidad 6 inocencia de los enjuiciados, 
y absolverlos 6 condenarlos. 

Art. 39. Las diligencias del sumario y del plenario 
se practicaran con forme a lo dispuesto en este Codigo; y 
en lo que no determine de una manera especial, se ob- 



servara 10 prescnto en el de Enjuiciamientos en mate- 
ria civil. 

Art. 40. En toda declaracion se preguntara al de- 
clarante su nombre y apellido, edad, patria, vecindidy 
residencia, estado. oficio y religion, omitiendose estas 
preguntas cuando tales particulares consten del proceso: 
Concluida la dt-claracion Si leera al decl rmte y se ha- 
ran las rectificaciones y modiflcaciones que el indique. 

Art. 41. Toda declaracion sera firmada por el Juez, 



brado p 

al Procurador " (Art. 52, L. R. M.) 

Motivosde recusa de los Agentes // Promn!„res Fimdes.—(Avt. 9U) 



por el declarante, 6 un testigo, si rehusare firmar 6 no 

gan, y sera autorizaia p jr el Escribano 6 un Secretario 
nombrado por el Juez. 

Art. 42. Cuando el declarante no sepa el idioma 
castellano, se nombraran dos interpretes, 6 uno si no 
hubiere otro en el lugar del juicio, para que traduzcan 
las preguntas del Juez y las respuestas del declarante, 
escribiendose unas y otras en uno y otro idioma, si fue- 
re posible. 

El sordo-mudo declarara por escrito; y en caso de 
no saber escribir, se nombraran dos personas acostum- 
bradas a entenderle, para que, como interpretes, desci- 
fren sus respuestas. 

Art. 43. En los juicios en que se aprehenda al in- 
diciado y haya necesidad de incomunicarle, se le pondra 
en comunicacion luego que preste su declaracion indaga- 
toria. Sin embargo, cuando fuere necesario para escla- 
recer la verdad, se le impedira que comunique con las 
personas designadas por el Juez, hasta que estas de- 
claren. 

Art. 44. No se podra ordenar el embargo de los 
bienes del procesado, sino cuando se declare haber lu- 
gar a formacion de causa, y solo en el caso que pueda 
resultar responsabilidad civil 6 se le deba imponer pena 
de multa. En uno y otro caso el embargo se limitara a 
la parte de bienes que sea suficiente para pagar costas, 
danos y perjuicios, y la multa, cuando se deba impo- 
nerla. 

■ Art. 45. Para las causas criminales son habiles to- 
dos los dias y horas. 

Art. 46. Los Jueces cuiJaran de que no se prolon- 
gue-n los sumarios con diligencias innecesanas, o a pre- 
texto de evacuar citas que no sean indispensables. 

Art. 47. En estado de sumario no se admitira nin- 
guna excepcion dilatoria; pero el Juez practicara las di- 
ligencias necesarias para asegurar su competencia; y si 
fuere recusado, se observara lo dispuesto en el Codigo 



CODIGU DE E. 



de Enjuiciamientos en materia civil (»). 

Art. 48. Los peritos, interpretes, curadores, pr< 
motores fiscales y demas personas que se nombren pai 
intervenir en las causas criminales, prestaran, ante 
Juez respective, juramento de desempenr.r bien y fie 
mente su cargo (»). 

Art. 49. Todos los juicios per ii.ii acciones que d< 
ban perseguirse de ofi'cio, se acti.;:ra;i en papel comun 
sin pagar derechos judicial^ ni porte de correo; per 
cuando haya condenacion en costas, se pagaran el val* 
del sello respectivo, los derechos y el porte de correo (x 



SECGION IT 

De las prucbas 

Art. 50. Las pruebas en materia criminal son mate- 
riales, testimoniales, instrumentales, orales y conjetura- 
les (r). 

Art. 51. La prueba es perfecta, plena 6 completa 
cuando demuestra de un modo positivo ser imposible 
que el acusado sea inocente; y es imperfecta 6 semiple- 
na cuando no excluye la posibilidad de la inocencia del 
acusado (*)". 

Art. 52. La prueba perfecta 6 plena es suficiente 
para condenar; y en las imperfectas son necesarias tan- 
tas, cuantas basten para hacer una perfecta; de modo 



Cuando ui 



esten en oposicion, prevaleceran las disposieiones especiales. 
ley especial anterior nose deroga por la general posterior, si n< 
expresa. (Arts. 12 v 40 ('. C ) 

{*) Art. 9° h. 

(y) Laspruebasconsis!.i ; en instvumentos publicos 6 priv 
tostigos, presun.M.Mies. :-r>nf, Ann do part.-, juram.-nto d.-fVrid«>. 
poeenm personal d.-l juoz. (Art. 1688 C. C.) 



cada una de ellas es posible qu 



(l.-JM 



mismo suje 



posible que deje de serlo (a). 

Art. 53. La prueba material puede consistir en el 
mismo cuerpo del delito, en sus vestigios, 6 en los ins- 
trumentos con que se cometio (6). 

Art. 54. Las declaraciones de testigos constituyen 
la prueba testimonial. 

Para que esta prueba sea plena, se requiere que ha- 
ya cuerpo del delito y, por lo menos, dos testigos pre- 
senciales, libres de tacha y conformes en cuanto a la 
persona, al hecho, al tiempo y al lugar. 

La declaracion de un solo testigo es prueba semi- 
plena, si el testigo da razon de su dicho. Si no la da, 6 
hace una cita que no puede evacuarse, se reputa pre- 
suncion. 

Cuando no esta comprobado el cuerpo del delito en 
las infracciones que dejan senales, la prueba testimonial 
no tiene valor alguno \c). 

Art. 55. Las declaraciones de los testigos que dis- 
cordaren esencialmente en cuanto a la persona, hecho, 
lugar 6 tiempo, las apreciara el Juez como indicio, pre- 
suncion 6 semi-plena prueba, segiin su prudente juicio. 

La discordancia de los testigos no altera la pleni- 
tud de la prueba testimonial, cuando se refiere unica 
nente a las circunstancias accidentales de la persona, 



hecho 



ugar o tiempo (a ). 



Art, 56. Cuando la infraccion que se juzga puede 
repetirse muchas veces, como la de juegos prohibidos y 
otras semejantes, los testigos singulares hacen prueba 
plena, siempre que cuatro de ellos depongan de tres ac- 

Art. 57, No pueden ser testigos los complices, ni 



(«) Art. 143 C. E. 

(b) Cuerpo del ckHto.—A 
(<■! Turlias.— Arts. 212 y 
Vvlor de la pnvha frxtimm 
[d) N. precedente. 



COD I GO DE E. EN MATERIA C. 



los demas que se expresan en el Codigode Enjuiciamien- 

Art. 58. A los testigos inhabiles se les recibira su 

inquirir la verdad, excepto a los ascendientes y descen- 
dientes, conyuges y hermanos del reo, cuyo testimonio 
no se exigira n'i admitira en ningun caso. Tampoco po- 
dra exigirse a los demas parientes dentro del cuarto gra- 
do civil de consanguinidad 6 segundo de afinir'ad; pero 
se admitiran sus declaraciones, si voluntariamente qui- 
sieren declarar. 

A los menores de catorce anos no se les exigira ju- 
ramento, y sus declaraciones no prestaran otro merito 
que el de servir para la indagacion (/). 

Art. 59. A los inhabiles por falta de probidad po- 
dra admitirseles como testigos oculares 6 de oidas: 

1? En las infracciones cometidas dentro de las pri- 
siones, 6 en otros sitios donde no se puedan encontrar 
testigos de distinta calidad; 

2? En las infracciones que los complices cometieren 
unos contra otros 6 contra personas distintas, al tiempo 
de confabularse, 6 de perpetrar la infraccion de que to- 
dos se hallaren acusados. 

Art. 60. La prueba instrumental puede consistir en 
documents autenticos, publicos 6 privados. 

Los instruments autenticos y los publicos hacen 
prueba plena. 

Los instrumentos privados que se otorgaren antes 
que se cometiere la infraccion, haran prueba semi-ple- 
na, legalmente reconocidos [g\. 



biles ,,,<>■« s,r trsti,,as.—S. c. anterior.— Tachas. 

Jsadie puede ser-obligado a prestar testimonio en juicio 

w+ -" su consort- as, endient - d< - endu-ntes y colatera- 

cuarto grado civil de consanguinidad 6 segundo de 

npelido con juramento u otros apremios a darlo con- 



TITULO II. JUICK 



Art. 6 1. La comparacion 6 cotejo de la letra 6 tir- 
ma del acusado, hecho por peritos, no tendra mas tuer- 
za que la que le da el Codigo de Enjuiciamientos en 
materia civil [//]. 

Art. 62. La prueba oral consiste en la confesion 
del reo, y, para ser plena 



1? Que sea dada ante el Juez de instruccior 
te el de la causa 6 su comisionado; 

2? Que sea libre y espontanea; 

3? Que haya cuerpo del delito [kk\ 

Art. 63. La pueba conjetural se forma de 
ciones, las cuales, para servir de fundamento de 
cia, deben reunir las calidades prescritas por el 
1702 del Codigo civil (i). 



i'lMiiiihidHs legales por el competent** emplea do. [Art. 1689 § 1" 1 

Instrument*) privado. — Art. 195 0. E. 

Ivgahnente reconocidos. — Art. 199 ('. E. 

(h) Arts. 209 y 210 C. E. 

[hh I Esta disposition da Iugar a suponer que al acusador 
I'll"'!'- pedir confesion; mas, como el C. E. no la excluye, debe ,• 
tirse a solieitarlo el Fiscal 6 el acusado, y valdria si no como pi 
oral, como conjetural. 

( i ) Las presnn ciones son legales 6 judiciales Las qu< 

duce el ju«z deben ser graves, precisas y concordantes — | Art. 



INDICE 



DEL 
XX DE LOS ANALES DE LA U? 

del Ecuador 



i 



Botanica.— Anturios ecuatorianos.— Suplemento I 

Algunas montafias volcanicas de la cordillera oriental de las ho- 
yas de Quito y Lataeunga 



Mayo de 1905.— Ntfmero 139 

Breves observaeiones acerea del clima de la ciudad de Quito < 

relacion ;; 
Botanica.— Anturios ecuatorianos. — Suplemento I 



Junio de 1905— Xumero 140 

Botanica. — Anturios ecuatorianos.— Suplemento 1 99 

Algunas montanas voleaniea* de la Cordillera oriental de las ho- 

yas de Quito y Lataeunga 109 

Cateterismo y uretrotomia interna 128 



Julio de 1905,- Xtimero 141 

Alocuciou dirigida per •■] Senur Docror Carlos Freile Z. a los se- 
nores estudiantes y profo.sores de la Uuiversidad Central, 
cob motivo de la solemne Distribucion de Premios del ano 
escolar de 1904 a 1905 

Discurso leido por el Senor Don Alfonso 'Moscoso en la solemne 
Distribucion de Premios 

Algnnas montanas volcanioas <h- la cordillera oriental de las lio- 
yas de Quito y Latacunga 

Condicion legal de* los extranjeros en el Ecuador 



Agosto de 1905— Xtimero 142 

Reglamento general para el estudio de Jurisprudencia, dell" i 
6° ano 

Cuadro de las materias de estudio de la misma Facultad, del 1 
al 6" ano 

Plan de estudios de Medicina y Cirugia - 

Reglauiento general para el estudio de Farmaeia 

Leonidas Plaza G., Presidente de la Republics, decreta el s 
guiente Reglamento general de Boticas 

Disourso pronunciado por el SWmr Don Jose Gabriel Navarro. 

Programa del curse de Derecho Praetico Penal 

Codigo de Enjuiciamientos en Materia Criminal 



>,dc 1905.— Ntimero 143 

studios _ 

ntos on .Materia Criminal- . - 



BIBUOTECA M Y&W& M DE OBRAS PREMIADAS 



Publica novelas, cuentos, etc., pr-nia !os en concur- 
sos publicos y obras fuera de concurso debidas a los mas 
distinguidos literatos espafioles. 

La mejor recomendacion de esta "Biblioteca" es 
decir que ha merecido alabanzas de literatos como los 
Sres. Pereda, Menendez Pelayo. Palacio Valdes, Balart, 
Sanchez Moguel, Silvela, etc. 

Los tomos que publica, contienen preciosos grabados 
de los artistas espafioles de mas nombradfa y cubiertas 
tiradas a seis colores con el retrato del autor de cada 
obra. 

PATRON ATO PRINCIPAL 

Excmo. Sr. Marques de Comillas. 

" Conde de Bernar. 

" Conde de Canilleros. 
Iltmo. " Baron de Vilagaya. 
Excmo. " D. Joaquin Sanchez de Toca. 

OBRAS PUBUCADAS 

La Golondrina, (novela^ por Menendez Pelayo. 
La Tonta (id.) por Solano Polanco. 
Epistolario. (id.) por Santander y Ruiz-Gimenez. 
Almas de Acero, (id.) por Rogerio Sanchez. 
La hija del Usurero, (id.) por Maestre. 
La Cadena. (id.) por Amor Meilan. 

Engracia, (tradicion hispano-romana) por Pamplona Es- 
cudero. 

Coleccion de cuentos premiados, de los senores Menen- 
dez Pelayo, Lafuente, Solano Polanco, Teodoro Baro y 
b. 1 ruyol y Plana. 

Pidanse en todas las librerias de la Republica 



mm mtmmm 

V Universite de Quito, desirant accroitre ses Musees de 
zoologie, botanique, mineralogie et ethnologie, s' est proposee de 
se mettre en relation avec les divers Musees d' Europe qui vou- 
draient faire ses echanges de collections, etc. A ce propos, elle 
est toute disposee d' envoyer aux Musees, publics ou particuliers, 
qui se mettront en rapport avec elle, des exemplaires de la fau- 
ne, de la flore, etc. equatoriennes, en echange des exemplaires 
etrangers qu' on voudrait, bien lui envoyer. 

Les personnes qui, voulant accepter cette excellente maniere 
d' enrichir leurs Musees, desireraient tel ou tel exemplaire, telle 
ou telle collection, par exempie, une collection ornithologique, 
n' ont que s' adresser a 

"Mr. le Recteur de /' Universite Centrale de V Eqnatcur. 
Quito" 



"Mr. le Secretaire de /' Universite Centrale dc F Equatcu 
Quito." 
TRADUCCION 

mim BIB PORT ANTE 

La Universidad de Quito, con el objeto de fomentar si 
Museos de zoologia, botanica, mineralogia y etnografTa, ha re 
suelto establecer cambios con quienes lo soliciten; y a este fii 
estara pronta a enviar a los Museos publicos 6 privados, que . 
pusiesen en correspondencia con ella, ejemplares de fauna, flor; 

Quien, aceptando esta excelente inanera de enriquecer su 
Museos, quisiese un determinado ejemplar 6 una determinad 
coleccidn, v. g.: una ornitologica, etc., dirijase al 

"Serlor Rector de la Universidad Central del Ecuador. 

Quito" 



6 al 












"Setor Secret 


7rio de I 


a Un 


iversidad Ceu 


tral di i 
Quit 


' Ecu, 



U% Anales h la Univsrsidaa 

se canjean con toda clase de 
publicaciones cientiiicar, y lite- 
rarias. Tambien se canjean 
colecciones de estas, con cb- 
lecciones de los Anales. 

Para todo lo relativo a los 
Anales, dirigirse al Sr. Dr. Da- 
niel Burbano de Lara, Secreta- 
rio de la Universidad. 



VALOR I»E U SI'SCRIPCIOX 

Suscripci6n adelantada por un tomo, 

6 sea, un semestre $ 1.20 

Numero suelto o 20 



ANAL.ES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



ECUADOR 




QUITO 
IHnniM Culral. f J. Km I 

1906 <£© 



IKl'lliLHA DEL KCU..UH >li 



AN ALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



ifio escolar de 1905 a 1906. 
Ctfdigo de Enjuiciamioiitos 



K» n de la Univ 



QUITO 

IMPREXTA DE LA CUVERSIDAD CENTRAL, POR J. SAEN2 R. 
1905 



rBLICA DEL ECUADOR 
Ano 22,-Ochibre de 1905 | Is ° 144 



ANALES 

DE I.A 

UNIVERSIDAD CENTRAL 



SSSIQff soLXxms : 

DE APERTURA DB LA UNIVERSIDAD, EL 8 DE OCTUBRE DE 1905 



Presididos por el Senor Ministro de Instruc- 
tion Publica, Dr. D. Angel Espinosa, concurrieron 
los Senores Rector del Establecimiento, "Profeso- 
res y varios estudiantes de ambas Facultades. 
Declarada abierta la sesion, el Senor Doctor Ra- 
mon Ojeda V. ocupo la tribuna y leyo el siguiente 
discurso: 



3JXSG1F&80 

LEI DO POR EL SENOR DOCTOR DON 

RAMON OJEDA V. 

Miembrc adivo de la Sociedad "Juridico-Xiterc 



i SOLEMNE APERTURA DE. LAS CLASF.S 



AI hablar a los mas distinguidos personajes de la 
Republica, y, especialmente, a esta juventud, que sacu- 
dida por violentas conmociones politicas e internacio- 
nales, se levanta vibrante de entusiasmo y altivez, y 
tras ardientes polemicas y heroicas acciones, inunda la 
Nacion entera con sus periodicos, revistas y libros, sus 
sociedades, clubs y gremios, con sus propagandas patrio- 
ticas y fiestas sociales, en este feliz resurgimiento que, 
va camino de la amplitud de la vida nacional, en el cam- 
po de la justicia, la paz, el progreso; creo muy bien po- 
der hablaros, de algo que, formando el mas bello timbre 
de los pueblos civilizados y el mas trascendental y hon- 
roso patronato que el Estado puede ejercer en la civili- 
zaci6n de aquellos, constituye al presente, entre nos- 
otros, una de las primordiales necesidades de nuestra 
cultura y progreso nacional. El Arte ecuatoriano v sus 
relaciones con el Estado. 

Mas, antes de hacerlo, presento, al distinguido Pro- 
fesorado de la Universidad, mi profunda gratitad por la 
honrosa delegaci6n que, inmerecidamente, ha hecho en 
mi para que hable en este momento solemne; y a vos- 
otros, uustradisimos oyentes, os ruego no veais en 
quien os habla, sino al ciudadano entusiasta por prestar 



POR EL SR. DR. DN. RAMON OJEDA ^ 

irieio le sea dable, a su Patria 



En el arte como en la literatura, ningun pueblo mas 
bellamonte dotado que el pueblo ecuatoriano. 

Profundamente religioso, en esas formas sensibles 
v bellas de una idea, contempla el velo que encubre a la 
par que revela el fondo de la belleza eterna; esencial- 
mente moral, nada mas saludable para el, que el arte 
con sa ambiente purificador que eleva y fortifica el al- 
ma; de costumbres apacibles, esas divinizaciones artis- 
ticas de las virtudes son el alimento de su bondad y 
constituiran el mas poderoso apoyo de su entusiasmo, 
de su patriotismo y de su espiritu abnegado y heroico. 
Esencial y naturalmente artista por la esplendida natu- 
raleza que le rodea v por el elevado sentimiento y alta 
comprencion de que'esta dotado; el sentimiento de lo 
bello es su instinto, y es bella y sublime esta naturaleza, 
porque hay un pueblo capaz de comprenderlas dando a 
esas cualidades una segunda vida en su alma nacional. 

Mas, jextrafio contraste! Este pueblo singular esta 
privado del aprendizaje de la estetica, y no tiene medios 
de conocer la lengua, la historia, la critica, la gracia y 
dignidad del arte. 

E ignorando la esencia y mision de este y sus rela- 
ciones con la naturaleza; sin principios sobre la imita- 
cion, los estilos, el dibujo, el colorido, las lineas; ni es- 
tudio alguno de Ja figura humana, maravilloso conjunto 
de belleza y armonia icdmo puede, s61o pormero instin- 
to, elevarse a la altura que en el arte le corresponde? 

La emocion estetica, deliciosa y afectuosa sensacion 
del alma; la admiracion de lo bello con los caracteres 
de grandeza y orden que nos presenta; la fecundidad es- 
tetica producto de la contemplacidn de lo bello cuando 
este, sentido, gozado, comprendido, admirado v reflexio- 
nado larga v profundamente, nos impulsa a la ejecuci6n 
de obras de completa v perdurable perfeccion; podran 
existir ni desarrollarse 'sin principios esteticos, cuando 
la inteligencia no conoce la armonia, la proporcion, los 



^UESO LETDO 



colores, la gracia, la conveniencia, la magnificencia, la 

cuando la sensibllidad no esta prcparada para los efec- 
tos de lo bello, ni se conoce y distingue lo Undo, lo en- 
cantador, lo sublime, lo feo v lo ridiculo; cuando se ig- 
nora asi la belleza moral, como la belleza fisica, v en una 
palabra, no se conoce la cienciade lo bello^ 

Y si esto podemos decir de la pintura, arte en que el 
pueblo ecuatoriano ha producido muy bellas obras, c que 
diremos de la estatuaria, la arquitectu-a y la ornamenta- 

Y que expresar del criterio public >? Entre nosotros 
es de todo punto desconocida la facultad de jiizgar sobre 
objetos de arte: y si hemos de hablar con toda fran- 
queza, diremos que, ignorando la estetica, abrigamos un 

para despenar a nuestros indigentes y en consecuencia, 
muy complacientes artistas, 

Mas aun: una parte considerable de. nuestros hom- 
bres ilustrados, tienen un concepto tan vago y subalter- 
no del arte, que esa pura esencia de la filosofia, esa for- 
ma bella y sensible de la idea mediante la cual «respiran 
los dioses de Homero v Virgilio»; esa filosofia del sen- 
timiento que tan bellas obras inspiro a Kant, Schiller, 
Byron, Lessing, Vinkelmann, Schelering, Hegel, y en fin, 
a los mas grandes genios, v que constituye la gloria mas 
alta de las mas encumbradas civilizaciones; no es, para 
esos ilustrados, repito, sino algo humilde y vulgar, algo 
que esta al nivel de las manufacturas v pudiera ser la 



Y apenas puede darse un error mas natural, supues- 
tas la absoluta omision de la estetica en los centros de 
ensenanza, de los libros respectivos en las bibliotecas, 
de objetos artisticos en los lugares publicos y, en fin, de 
academias, museos y salones en la nacion entera. 

Pero, nada mas deplorable que la profunda indiferen- 
cia con que el Ecuador 6 sean las Camaras y el Poder 
Ejecutivo, han mirado siempre la ensenanza del arte, de- 
jandolo absolutamente abandonado a la ignorante ruti- 
na y i la impotente iniciativa individual. 

Verdad que Garcia Moreno sent6 los fundamentos 
de las artes mas todo esto ha sido apresuradamente des- 
truido por los ilustrados y patrioticos gobiernos poste- 
nores. Verdad que en estos ultimos meses han empe- 



- SE. DK. DN. 



zado a resurgir, por obra de un joven de brillantes dotes 
y patriotismo, el senor Martinez, quien en los pocos me- 

patriotas, por sus eminentes servicios. Verdad que la 
ensenanza de la Musica esta seria v brillantemente ini- 
ciada por un sabio Director y un profesorado competen- 
te, por cuya razon no bablaremos de ella en este discur- 
so. Pero la trascendental mision del Estado respecto al 
arte, es p >r lo general desconocida u olvidada, v nos in- 
quieta profundamente el rumbo que el apoyo oficial to- 
rn a ra en lo sucesivo. 

Y por esto voy a hablaros de esta sagrada mision 
del Estado, seguro de que, en el muy ilustrado publico 
que me escucha, estas ideas germinaran tarde 6 tempra- 
no desarrollando una fecunda, proteccion oficial y publi- 



El Estado, en cumplimiento de sus elevados fines I 



telares 






de esta, ensena el arte como ensena las letras y la 

cias, y atesora objetos artisticosen los museos, como li- 

bros en las bibliotecas, apoyando esa trinidad supreme 

Asi el Estado ensena el arte en las escuelas, conser- 
va sus tesoros y tradiciones en los museos, edificios pu- 
bhcos y decoraciones; lo protege y sanciona adquirien- 
do para los museos las mejores producciones nacionales; 
honra a sus autores premiandoles con medallas v diplo- 
mas y enviandolos a giras y estudios en los mejores cen- 
tres artisticos del extranjero. El.mismo Estado es artis- 
ta, cuando en las Camaras, los Consejos y las Exposi- 
ciones se manifiesta critico celoso y seleccionador apa- 
sionado de las mas grandes obras. Y en fin, la- ensenan- 
za del arte viene a ser un servicio publico, dado que con- 
tribuyendo a la educacion nacional, constituye al mismo 
tiempo una verdadera fuente de produccion y rlqueza. 
Tal es mas 6 raenos, el rol del Estado en las naciones ci- 
vilizadas, las que destinan enormes sumas de dinero pa- 
fa el desarrollo dc ese importantisimo ramo, que al de- 



DISCURSO LEIDO 



cir de un ilustre escritor trances, impulsa vigorosamen- 
te la civilizaci6n y aumenta la gloria de los pueblos, (i) 
Si comparamos este procedimiento con el de los go- 
biernos ecuatorionos que, mil veces mas se preocupan 
de un oficial en comision, que de las bib.i^tecas, y que 
olvidan de todo punto que todavia vjgeUn hermetica- 
mente cerrados los restos de algunos i Tiportantes museos 
creados por Garcia Moreno; resultaria in contraste com- 
pletamente comico si antes no fujia en extremo doloro- 
so para un patriotismo ilustrado. 

Mas, ahora que extinguidos, ojala para siempre, los 
nefandos combates civiles, se levanta una juventud es- 
forzada, patriotica y ambiciosa de labrar la grandeza de 
su patria; ahora que nos hallamos en los primeros dias 
de una administracion que se anuncia con el programa 
del trabajo, la paz y el progreso; es el momento oportu- 
no de reclamar energicamente para las artes, el alto pues- 
to y consideracion que la cultura y el honor ecuatoria- 
lo impon 

'a ya la escuela 

lpulso necesario, establecien- 
do la ensenanza estetica y demas importantisimas clases 
y elementos de que carece, instalandole con todas sus 
secciones en un edificio adecuado, promoviendo exposi- 
ciones anuales y dandole en fin en el presupuesto de los 
fondos necesarios para su desarrollo. 

Asi, plenamente establecida la ensenanza de los )6- 
venes; el Gobierno, 6 quiza mejor la Municipalidad de 
Quito, deberia formar un salon anual en que los artistas 
que trabajan independientemente en sus talleres, expu- 
siesen las obras de pintura y escultura dignas de figurar 

Tanto la exposicion escolar como el sal6n propor- 
cionarian; i" las obi as dignas de ingresar al museo na- 
cional, previa compra hecha por el Estado: 2° el conoci- 
miento de las escuelas y tendencias predominantes en el 
pais; y y en especial, el conocimieeto de los alumnos y 
artistas mas distinguidos que debieran ser premiados ya 
en la torma comun da diplomas y medallas, ya asignan- 
doleo una beca para que recorran los centros artisticos 



; EL SR. DR. DN. RAMON OJEDA V. 



mas famosos de Europa y estudien dos 6 tres 6 mas anos 
en el lugar designado por el Ministerio de Instruccion 
Publica. 

He ahi los medios de crearnos un profesorado joven 
y brillante, y de adelantar prodigiosamente nuestras ar- 
tes, abriendo un amplisimo campo de gloria y especula- 
cion a las nobles facultades de nuestros paisanos. 

Asegurada plenamente la estabilidad del salon 
anual; no ya el Gobierno, sino las sociedades de artis- 
tas procederan mediante su jurado de decisi6n y admi- 
si6n a calificar los trabajos, quedando asi en la mas 
completa libertad el arte nacional y desapareciendo el 
oficial, que tan funesto puede ser a una escuela 6 prin- 
cipio. 

Salvo raras excepciones, nuestra pintura, desprovis- 
ta de toda originalidad, se limita a la imitaci6n de la na- 
turaleza; no utiliza, como pudiera, de las fuerzas expresi- 
vas propias de su genero en la expresion del alma, de la 
vida y la fuerza; ni ostenta notables conocimientos en 
el ideal del paisaje, en las relaciones intimas entre el di- 
bujo y el colorido, en las reglas proporcionales de la 
perspectiva lineal, en las tintas de la perspectiva aerea, 
en los efectos de la luz, con sus inmensos recursos de 
contraste y relacion, ni en el cambio de valor de los to- 
nos por su aproximacion sobre la retina, y por ultimo, 
no se ensaya sino en el cuadro mistico y en el retrato 
en los que, podemos decirlo con intima satisfaccion, se 
ha elevado a notable altura. 

Pero ya se limite a reproducer la naturaleza 6 le ana- 
da de algun modo el pensamiento humano; ya sea ener- 
gica en sus contornos 6 los esfumine y envuelva en el 
misterio, ya simplifique las tonalidades 6 descomponga 
las luces: va ostente un dibujo preciso y un colorido 
brillante, 6 adolezca de vaguedad en sus lineas y confu- 
si6n en los colores, por una timidez seguramente debida 
a la falta de preparacidn; la verdad es que todo obedece 
a la ambici6n de ejecutar el arte y que el Estado debe 
sentar las bases fundamentales de observaci6n, practica 
y reflexion necesarias para que el pueda ascender a las 
elevadas regiones del idealismo y perfeccion que consti- 
tuyen su necesario objetivo. 

De la estatuaria, la arquitectura y la ornamentaciOn 
ya nemos dicho que ellas no existen en el Ecuador. Y 
es que de igual manera que de la pintura y la escultura, 



al Gobierno jamas se le ocurre preocuparse, ni de la cons- 
trucci6n de edificios, menos de su decoracion y del em- 
bellecimiento de ciudades, parques y alamedas. 

Organizadas las academias ysalones, nos proporcio- 
naria los elemer.tos de un museb nacionai que sobre la 
base de los objetos de escultura y pi :ura, demostrado- 
res de la historia ecuatoriana, aglomei\ise los objetos ar- 
tisticos de los demas paises. 

Este museo podria formarse: r cc \ las obras de ar- 
tistes antiguos, de gran medio, que existen diseminadas 
en poder de particulares y conventos; 2° con las obras 
originates y copias de obras maestras enviadas por los 
artistas becados en Europa; 3 con los objetos de los sa- 
lones y exposiciones academicas que por su notable va- 
lor mereciesen ser compradas por el Estado. 

De este modo relativamente economico, en pocos 
anos se formaiia un museo nacional digno de nuestro 
pueblo, que apresurara la educacion del gusto publico y 
diera excelentes medios de estudio y comparacion a los 
artistas manifestando al mundo, en todo su esplendor, 
cual es el sentimiento estetico del pueblo ecuatoriano. 

Ahora mismo, por una rarisima casualidad, existe en 
Quito una colecci6n de obras que por su calidad y su 
numero pudiera constituir la base de un gran museo: 
Preciosas composiciones, copias admirables de obras de 
Miguel Angel, Rafael Sanzio, del Dominico, del Ticia- 
no, de Rembrant, Velasquez, Murillo y otros genios del 
arte, son los cuadros trabajados por un artista que habien- 
do ido a completar sus estudios en Europa, ha tenido el 
patnotismo de traerlos al Ecuador, persuadido sin duda 
de que eran preciosos para su patria. 

Mas, nadie ha solicitado los servicios del artista y 
respecto de los cuadros, ahi se estan encerrados, hasta 
que algun extranjero se los lleve nuevamente al exterior 
privando asi a nuestro pueblo de un verdadero tesoro 
que ahora pudiera adquirir el Estado. 

ue contormidad con las ideas enunciadas, y previa 

; n r ff clon conveniente del Ministerio de Instruc- 

i\nn U p? '/°S V Cuer P° consultivo llamado Conse- 

&£££\?^«°* --P^o del Director? 

e algunos personc^ 

ds del Estado, podian 



ra por el desorrollo del sentimiento v amor de lo bello, 
por la ensenanza de la maravillosa civilizacion antigua 
V de las ideas y sentimicntos pre lominantes de la civili- 
zacion moderna, y contribuira rapida y poderosamente 
a la formacidn de la nacionalidad ecuatoriana por la so- 
lidaridad de sentimientos y sensaciones. 

Segun Guyau, el profundo pensador, el gran arte 
ejerce su accion sobre una sociedad entera, se hace ad- 
mirar de todo un pueblo, transforma, ennobleciendo sus 
cosutmbres e ideas; y siendo su tin la realization inme- 
diata de nuestros ensuenos de vida intensa y expresiva, 
de vida buena, apasion.ada y venturosa: esta llamado a 
producir la evoluci6n superior, la apoteosis suprema de 
la civilizacion, realizando la solidaridad humana por la 
comunicacion mutua de las conciencias y la fusion de la 
vida individual en la vida univarsal. En una palabra: 
el arte en grado superior a la metafisica, la moral, la cien- 
cia de la educacion, esta llamado a realizar los mas altos 
fines de nuestra especie. 

He ahi por que las naciones mas adelantadas del glo- 
bo, aquellas que cuentan inauditos adelantos en las cien- 
cias, la literatura v la pujanza politica, llevan a tan alto 
puesto su noble orgullo por la gloria de sus artes y los 
tesoros gloriosos que han acumulado. 

He ahi por que todos los pueblos americanes han se- 
guido ya apasionadarnente su rumbo creando academias 
de Bellas Artes y museos de altisimo valor artistico e his- 

Solo a nuestros goblernos les ha cabido el orgullo 
de mirar con olimpico desden las artes de un pueblo que 
por raza, por temperamento y por la grandiosa naturale- 
za en que se desarrolla posee las mas brillantes dotes ar- 



con el desden oficial encima, sin las debidas considera- 
ciones publicas, sin academias en que cultivar su inteli- 
gencia, sin museos en que refinar sus sentimientos y, en 
fin sin pan, sin luz para sus familias y sin siquiera la es- 
peranza en su corazon. 

A vosotros ilustradisimos e influyentes personajes, 
a vosotros j6venes que represehtais la cultura joven e 
innovadora, generosa y patriotica, os corresponde ini- 
ciar una campana vigorosa en pro de ese valiosisimo ele- 
mento de educacion. de gloria y porvenir nacional que 
esta oculto en nuestras artes. 

Todos nosotros hagamos fervientes votos porque el 
actual Magistrado de la Nacion pueda, repitiendo la vie- 
ja frase de Pericles, decir: «No solo he conservado la an- 
torcha luminosa del pueblo ecuatoriano, sino que he au- 
mentado su luz con el precioso combustible de las artes. » 

Senores. 



El Senor Ministro, despues de aplaudir Ios 
conceptos emitidos por el Sr. Dr. Ojeda y consig- 
ner algunas observaciones en orden a la iinportan- 
cia de la proteccion que el Gobierno debe dispen- 
sar al arte, recomendo el patriotismo del Sr. Dr. 
Modesto A. Penaherrera, elegido Rector del Es- 
tablecimiento y dio por concluido el acto. 



CODIGO Dfl ENJUMAMIBNT08 

MATERIA CRIMINAL 

DE LA 

{Continuation) 



SECCION III 

De la sentencia 

Art. 64. Toda sentencia ha de ser motivada, y debe 
condenar 6 absolvtr al reo de la acusacion 6 de la ins- . 
tancia. 

Si del proceso resultare plenamente probada la cul- 
pabilidad del reo, se le condenara. 

Si no resultare prueba alguna contra el reo, 6 acre* 
ditare este su inocencia, se le absolvera definitivamente. 

Si solo hubiere qrueba semiplena, se le absolvera de 



Id in 


stancia [/]. 














Art. 65. 


La 


sentenc 


ia que 


condena 6 ; 


absueb 




la ac 


rusacidn, 


term 


inaelJL 












La absol 


ucior 


1 de la 


instan 


cia deja abiei 


-to elj 


juicio. 


para 


cuando s 


ie presenter) 


niieva 


s pruebas en 




1 6 eo 


favo 


rdel reo 


, dm 


-ante el 


term! 


00 en <l ue st 


: presc 


:riben 



[,;■]. 



Hu de scr HintirarItt.—Exrt>i>b-> los fallos de los jueces de he- 
n el art. 117 Const, que dice: Los Tribunales y Juzgados 
?an de hecho, fundaran dempre mis fallos. 

I'rrsrrqu-iuH rk Ins ncmmez pnxt/es.—La juvioi: ciiminal para 
- loa orimetiee prescribe a los diez anos, contados desde la 

ccion para perseguir los delitos prescribe a los cinco alios, 
: delito. 

r>s delit 






prescriben i 



i, y las penas de policia a los seis meses. contados am!.< 
en conformidad a lo que se previeue en los ;u 
k'.i <'iiso de que >.;■ huljiese iniciado una instruction 6 c; 
. Ie la prescrip 
;ir.| a cner desde la fecha de la uiH 

termino de la peseripcion come 
especie, ' 






pena, la prescnpcion queda sin efecto. 

Se deelaran prescritas las infraccionos. pcuas acciones erimina- 
i( ' s > ' tU - ^ I>-Tih. ' s .ins nores x e -te (Vdi.ro, siempre que res- 
■■ nrrido ei tiompo que es neeesario para la 
6X11,1 ' Bellas, segun las reglas estableeidas en ei presente capi- 
tl ,'• \ {X } U '''^"xioc-oi.fnnr.e a las leyes penales que entonces regian 
110 liue;eson sido eapuees de pros -rinci >n. HI ]■■',. z pu.-d- dedarar de 
? <,; "!' 1 piv*-npcion en mater a . ;,> no la haya 

la parte. 

sentench lab*^" 1 * 1 ** a< ^ 6n Crim . inal 6 la P ena s enalada en la 

trefSrnto do I 1 !';."'.: 1 ' 1 '; "^ ' ' t; ' ' llJ V an ~ 

seiitenciado en dicho tiempo pov otro crimen. 

,-t, " M ! U ' T e dec ! arare exento de sufrir una pena criminal por pres- 
ents, no podra result en el lugar donde cometio el crimen, si en el 



TITULO II 
SECCION 



De las diligencias con que principia el sumario 

Art. 66. El sumario principia por el auto cabeza 
de proceso, 6 por querella. \k 6] 

Art. 67. El auto cabeza de proceso contendra una 
breve relacion de la infraccion y del modo como hubiere 
llegado a noticia del Juez, y el mandamiento de instruir 
el sumario, con citacion del Fiscal, del indiciado, si estu- 
viere presente, y de un defensor que el Juez nombrara 
por el delincuente 6 delincuentes que pudieren aparecer 
despues. Este defensor representara tambien al indicia- 
do, si no apareciere 6 no hubiere instruido apoderado. 
El Juez firmara el auto, y lo autorizara el Secretario de 
Hacienda, 6 un Escribano 6 Secretario ad-hoc . nombra- 
do por el Juez. 

Por indiciado 6 acusado presente se entiende el que 
es conocido y tiene domicilio tambien conocido en el 
canton en que se sicrue el juicio, con tal que no haya fu- 
gado. 

Si no fuere encontrado en su domicilio, se dejara a 
su familia, 6, si no la tuviere, a uno de sus vecinos mas 
cercanos y conocidos, una boleta de citacion, en que se 
le de a conocer el obtejo del sumario, sin perjuicio de 
que este continue con el defensor que nombre el Juez. 

Art. 68. La querella se presentara con arreglo al 
articulo 20, y se citara con ella al acusado. 



ti;il»itas.n log parientes mas proximos del agrav: 
re, sin su eXpreso consentimiento. Esto se har;i 
de declaracion de prescripcion. [Arts. 102, 10 

y 116 c.P.j ' F 

(k b) Excepto el caso del art. 86 h. 



Art. 69. En la declaracion instructiva se pregunta- 
ra al agraviado, previo juramento, quien cometio el de- 
lito, como, donde y con que instrumentos; que personas 
lo vieron cometer 6 tienen conocimiento de su perpetra- 
cion, y quienes pueden declarar, pa^a descubrir a los de- 
lincuentes 6 para saber el lugar donde se hallen. 

Art. 70. La declaracion indagatoria se tomara sin 
juramento, preguntando al indiciado si sabe quien le 
aprehendio, como, en que lugar, que dfa. a que hora y 
en que circunstancias; si sabe 6 presume la causa 6 mo- 
tivo desu detencion; si sabe 6 tiene noticia del hecho cri- 
minal; si conoce a los autores 6 complices, 6 presume 
quienes lo son; si conoce al agraviado y si ha tenido con 
el alguna relacion; donde. en compania de quienes y en 
que ocupacion se hallaba el dfa y hora que se cometio el 
delito; si antes ha sido enjuiciado 6 preso, y por que 
causa, y los demas puntos que el Juez creyere necesarios 
para esclarecer los hechos, cuidando de que las pregun- 
tas sean directas acerca del delito, indirectas respecto 
del delincuente, y en ningun caso insidiosas ni sugesti- 
vas. 

Concluido el interrogatorio, se hara que reconozca 
el declarante los instrumentos con que se hubiere come- 
tido la infraccion, los vestigios que esta haya dejado, y 
los objetos pue hubieren quedado en el lugar en que se 
cometio [/J. s h 

Art 71. Si pareciere el reo privado de razon, man- 
dara el Juez que se le reconozca, y el mismo le examina- 
ra personalmente; y, si resultare verdadera la enajena- 
cion mental, se suspendera la declaracion indagatoria 
hasta el restablecimiento del reo. 

Art 72. Todos los Jueces civiles de primera instan- 
ce, los Jefes y Comisarios de Policia y los Tenientes pa- 
rroquiales pueden formar el sumario; pero, conclufdo 
este, lo remitiran al Juez competente, para que declare 
si nay o no lugar a formacion de causa y siga conocien- 
clo en eljuicio. & 

(0 Sin jnramento N. |fj precedente. 



Los Jefes- y Comisarios de Policia, en los sumarios 
en que iwtervengan, actuaran con su propio Secretario, 
si lo tuvieren, 6 con el que nombraren para el caso. 

Los Jueces Letrados y Alcaldes, Municipales pue- 
den comisionar a los jueces civiles, comisarios de Poli- 
cia 6 Tenientes politico* de su jurisdiccion, la instruc- 
cion de los sumarios y la practica de diligencias a ellos 

Art. 73. Si los Jueces, Escribanos y demas perso- 
nas que intervinieren en un juicio criminal retardaren la 
practica de alguna diligencia, pagaran una multa de diez 
y seis decimos de sucre por cada dia de demora. 

Pero en ningun caso excedera la multa de ciento se- 
senta sucres, la que sera i.npuesta y regulada por el Juez 
de la causa [«]. 

SECCION II 

Del cuerpo del delito 

Art. 74. Cuerpo del delito es la existencia real 6 
presunta de un hecho punible: es la base y el fundamen- 
to del juicio criminal; y sin estar suficientemente com- 
probado, no podra continuar el proceso. 

Art. 75. En las infracciones que dejan sefiales se 
justificara el cuerpo del delito con inspeccion de peritos 
juramentados y nombrados por el Juez, los cuales prac- 
ticaran el reconocimiento a presencia de este y del Es- 
cribano 6 Secretario. y presentaran su informe por es- 
crito, dentro de veintic.iitro horas, a no ser que el Juez 
les prorrogue el plazo. 

A falta de peritos, se practicara el reconocimiento 
por empiricos, 6 por personas cuyos conocimientos se 
acerquen a la pericia que se necesite. 

Si los peritos discordaren, el Juez nombrara un ter- 



(m) Pdrrafo ultimo.— L. R. /* 1903.— Art. 193 L. 0. P. J. 
(n) Respecto de los Escribanos.— Art. 12 L. R. C. E. 1904 y 
-L. R. C. E. 1905. 



CODIGO DE E. 



cero, y no podra calificarse el cuerpo del delito sin el 
dictamen conforme de dos de ellos. 

Si se tratare de una violacion 6 atentado contra el 
pudor, solo se practicara el reconocimiento cuando el 
Juez lo creyere iadispensable; y, en este caso, se hara. 
por dos parteras 6, en su falta, por dos mujeres que go- 
cen de buena reputacion, sin que puedan concurrir el 
Juez, ni el Escribano 6 Secretario (o). 

Art. 76. Si, justificado el cuerpo del delito, se anu- 
lare el proceso, no habra necesidad de que se proceda a 
nuevo reconocimiento, y bastard que se ratifiquen en el 
que se hizo por los peritos que lo practicaron. 

Tampoco se necesitara nuevo reconocimiento cuan- 
do se hubiere perdido el proceso. En este caso, basta- 
rd que los peritos presten su declaracion jurada. 

Art. 77. Si el reconocimiento del cadaver no se hu- 
biere practicado antes de sepultarlo, se exhumara y com- 
probara la identidad, dandose aviso previo al respectivo 
parroco, siempre que no haya pasado el termino que pa- 
ra este efecto hayan senalado los reglamentos de Policia. 
Art. 78. En los robos se justificara la preexisten- 
cia de la cosa en el lugar en donde estuvo antes de ser 
robada, admitiendose la deposicion de los domesticos, a 
falta de testigos idoneos, y, a falta de aquellos, la del 
dueno, si fuere honrado y de" buena fama. Ademas, si 
fuere posible, se comprobara la identidad de lo que se 
encuentre en poder del reo, 6 de una tercera persona. 

Art. 79. Se reconoceran las armas 6 instrumentos 
con que se ejecuto la infraccion, si pudieren ser habidos, 
y se depositaran en poder de una persona segura, a jui- 
cio del Juez. Si no pudieren ser habidos, se expresara 
asi en el proceso. 

Art. 80. Si, para verificar el reconocimiento, fuere 
necesario alterar 6 destruir la cosa que ha de reconocer- 
se, el Juez mandara que se divida y se reserve una par- 
te, la que se conservara intacta y en seguridad. 

Art. 81. Si la infraccion deja senales, el Juez ira al 



(0) Periios.-Ub. I, Tit. II, seec. 3 a C. 



•ugar en que se cometio, para practicar el reconocimien- 
'o; y, si supiere 6 presumiere que en la habitacion de Ios 
indiciados hay annas, instruments, efectos, papeles u 
otras cosas que conduzcan al descubrimiento de la ver- 
dad, pasara tambien a dicha habitacion y se apoderara 
de ellos. 

Ira, igualmente, a cualquier otro lugar, si supiere 6 
presumiere que en el se han ocultado las cosas que ex : 
presa este artfculo. 

Si las cosas en unciadas se hallaren fuera del territo- 
rio del Juez, requerira este al del lugar donde se creye- 
re que existen, para que se apodere de ellas y las remi- 
ta al requeriente. 

Art. 82. El Juez puede prohibir a cualquiera per- 
sona, aun haciendo uso de la fuerza, que se retire del lu- 
gar 6 saiga de la casa en que se cometio la infraccion, 
hasta que se practiquen las diligencias que sean neeesa- 

Art. 83. Cuando se pudiere probar por papele-; la 
exfstencia de una infraccion, el Juez examinara los que 
creyere utiles. 

No podra hacerse este examen sino a presencia del 
indiciado. de su mandatario 6 de sus parientes, y, a fal- 
ta de ellos, ante dos testigos, quienes juraran guardar 
sigilo; de todo lo cual se extendera una acta firmada por 
los que intervinieren en la diligencia. 

Si los papeles no contuvieren dato alguno conexio- 
nado con la causa, se restituiran inmediatamente al due-; 
no, mandatario 6 parientes; y, en caso contrario, se 
agregaran al proceso, despues de rubricados por el Juez, 
Escribano y demas personas que presenciaron el exa- 
men [/>]. 

Art. 84. No podra hacerse uso en juicio ni fuera de 
el de ninguna de las noticias que suministren los papeles 



(p) La correspondeneia epistolar y tele^rafiea es 1 
no haee t'e en las c;ui<as pm- infraccion. -s politicas. _ rr 
Wroeptar, . 3 <■ efeotoa (fa propiedi 

excfepto en los casos senalados por la ley. [Art. I!) Congl 



mencionados en el articulo precedente, si versaren sobre 
asuntos inconexos con la causa; y los que revelaren su 
contenido, seran castigados con la pena que establece el 
Codigo Penal (g). 

Art. 85. Guando una persona muera de repente, el 
Juez ordenara que se reconozca el cadaver inmediata- 
mente, y que los facultativos practiquen la correspon- 
diente autopsia. Ademas, se inquirira la causa de la 
muerte, por medio de testigos. 

Si no hubiere facultativos, se omitira la autopsia, 
haciendo en el proceso mencion de esta circunstancia. 

En ningun caso y por ningun motivo podran los 
facultativos excusarse de practicar la autopsia, so pena 
de ser castigados con arreglo al articulo $0$ del Codigo 
Penal [r]. 

Art. 86. Cuando las pruebas materiales de la m- 
fraccion consistan en huellas, rastros u otras cosas que 
puedan borrarse, 6 desaparecer por accirjn del tiempo, 
cprrupcion u otra causa, el Juez que debe instruir el su- 
mario, asociado de peritos. las reconocera inmediata- 
mente, sin que en este caso sea necesario que precedan 
citacion ni auto cabeza de proceso. 

Art. 87. En las infracciones que no dejan seriates 
se comprobara el cuerpo del delito por declaraciones de 
testigos u otras pruebas. 

Art. 88. La correspondencia epistolar es inviolable. 
y solamente se podra abrir despues de formado proceso 
sobre una infraccion determinada, y siempre que las ac- 

( q). Todo jnncionario publico que, sin orden legal de superior 
competent*, de* • u n: » fc los que le esten con - 

bados por razon de su destino, 6 exhiba algun documento que deba 
estar reservado, sera castigado con uno a cinco anos de pvision. — 

M Los que sin causa legitima rehusaren prestar el wrrioto 
que se les exrja en la profession, arte u ofieio que eierzau, 6 de cual- 
quu-ni otra manera que sea necesario para la adm . istraei. r, .ie jus 
tieja o servicio pubhco, seran castigados on un 1 p ision de ocho dias 
» -I..S me-es, con una multa de di<v ,1 .-ii . u.-i.ta ;» -sos, sin perjui- 



TITULO III. DE-L SUMaRIO.— SECCION 1 



tuaciones suministren suficientes indicios de que las car- 
tas que se trate de abrir estan conexionadas con . la in- 
fraccion que se juzga [sj. 

Art. 89. Para proceder a la apertura de la corres- 
pondencia epistolar, se citara previamente al interesado 
6 su personero; y con la concurrencia de aquel 6 de es- 
te, y, a falta de ambos, con la de los parientes, y, a falta 
de estos, con dos testigos, se abrira por el Juez, a pre- 
sencia del Escribano 6 Secretario. sentando acta de la 
diligencia firmada por todos los concurrentes. 

Art. 90. Si las cartas estuvieren conexionadas con 
la infraccion, se agregaran al proceso despues de rubri- 
cadas por el Juez y el Escribano; y si no lo estuvieren, 
se devolveran al interesado 6 a su representante. 

Art. 91. De las cartas agregadas al proceso no se 



ra hacer c 



> que el conveniente para 



"a infraccion que se juzgue; y de las que 1 
agregado no podra hacerse ningiin uso judicial ni extra- 
judicial, y se guardara co upleta reserva de lo que ellas 
contengan [/]. 

SECCION III 

Del examen de los testigos 

Art. 92. Los testigos declararan de uno en uno, y 
se les tendra separados de modo que no pueda oir el 
uno lo que declare el otro; pero podran las partes pre- 
senciar las declaraciones y hacer por medio del Juez las 
preguntas y repreguntas que conduzcan a esclarecer la 
verdad, en la forma prescrita en el Codigo de Enjuicia- 
mientos en materia civil [«]. 

Art. 93. Despues de recibir juramento a los testi- 
gos y de explicarles las penas del perjurio.se les pre- 
guntara si tienen noticia de la infraccion; si saben el lu- 



N. art, 83 h. 

Art. 203 C. E. 

Art. 235, 236 y 238 C. E. 



CODIGO DE E. E\ MATERIA C. 



gar, dia y hora en que se cometio. y que personas vie- 
ron cometerla, 6 pueden dar razon de ella; si conocen al 
agraviado y a los delincuentes, y que relacion tienen con 
elfos; con que motivo saben lo que declaran, y si vieron 
cometer la infraceion u oyeron hablar de ella, a que per- 
sonas, donde y en que tiempo; y lo demas que, segun 
los casos, se creyere necesario, tanto para esclarecer la 
verdad, cuanto para descubrir las circunstancias con que 
se cometio la infraceion. 

. Aun cuando el testigo no fuere preguntido. dira to- 
do lo que supiere \v\. 

Art. 94. Estaran obligados a comp^recer personal - 
mente en el juzgado todos los que llame el J tie/ a de- 
clarar. 

Esta disposicion no comprende a las person as que 
residen a mas de veinticinco kilometros de distancia del 
lugar en que se sigue el juicio, para cuya declaracion se 
comisionara a los Jueces territoriales. Tampoco com- 
prende a los que, por imposibilidad ftsica, decoro 6 dig- 
nidad, deben declarar en sus casas. 6 informar, segun el 
Codigo de Enjuiciamientos en materia civil (x). 

Art. 95. Cuando la infraceion cometida merezca pe- 
na de muerte, no se obligara a los eclesiasticos a dar tes- 

Cuando la infraceion no sea de esta naturaleza. el 
J.uez remitira un oricio al Superior del eclesiastico, ins- 
truyendole de que este va a declarar en tal causa. 

Art. 96. El Juez podra arrestar, como sospechoso 
de complicidad, al testigo variante 6 que discordare con- 
sigo mismo, al que usare.de respuestas evasivas y al que 
en su deposicion vacilare de un modo equivoco; siempre 
que estas circunstancias no prOcedan de la rusticidad 6 
torpeza del declarante. Igual pena podra imponer al 
testigo que rehusare prestar su declaracion, salvo el caso 
en que el testigo tenga autoridad 6 jurisdiccion superior 



■ 232, 233 y 234 C. E. 



del Juez que instruya el sumario, 6 del qu 



SECCION IV 
De las citas y careos 

Art. 97. Si el agraviado, los testigos 6 los delin- 
cuentes se refieren en sus declaraciones a otras personas, 
afirmando que estas viero.n cometer la infraccion u oye- 
ron hablar de ella, 6 pUeden dar noticia del hecho puni- 
ble, de los culpables 6 del lugar donde se hallen, y, en 
general, siempre que la referenda, por si sola 6 combi- 
nada con otra, conduzca al esclarecimiento de la verdad, 
el Juez procedera sjn demora a recibir la declaradon del 
citado. ' 

Art. 98. Cuando resulte contradiccion entre los tes- 
tigos, 6 entre estos y el agraviado 6 los reos, 6 entre es- 
tos ultimos, reciprocamente, el Juez mandara practicar 
el careo, siempre que lo creyere necesario, observando 
las formalidades siguientes: 

1? El Juez hara comparecer de dos en dos a las 
personas que esten en contradiccion; y tomandoles nue- 
vo juramento, si no fueren los procesados, ordenara que 
se lean por el actuario los puntos en que las declaracio- 
nes se contradigan, y preguntara a cada uno de los de- 
clarantes si se ratifica en su dicho, 6 tiene que alterarlo. 

2f Si alguno altera su declaradon en sentido con- 
cordante con la del otro, el Juez indagara la raz6n que 
haya tenido para alterarla. y la que tuvo para declarar en 
los terminos en que antes declaro; 

3? Si los discordantes se ratifican, el Juez les ma- 
nifestara la contradiccion en que esten, y les amonesta- 
ra que se pongan de acuerdo en la verdad, sin pernlitir- 
les que se separen del punto cuestionado. 

Art. 99. La diligencia del careo se pondra por ac- 
ta, haciendo constar con la mayor exactitud las palabras 
de las mutuas reconvenciones. y las de'mas 



CODIGO DE E. EN MATE! 



cias notables que hubieren ocurrido en el acto. 

Art. ioo. Si del careo 6 verificacion de citas resul- 
tare alguna referenda que interese sustancialmente al 
descubrimiento de la verdad. el Juez procedera a reci- 
bir la declaracion del nuevamente citado. 

Si la referencia fuere a documentos, se agregaran 
estos al proceso. 

Art. 101. No se confrontaran entre si las personas 
que no pueden ser testigos unas contra otras ( y) r 



Del modo de comprobar la identidad del reo 

Art. 102. Cuando el agraviado 6 los testigos no se- 
pan el nombre y apellido del reo 6 sus senales distinti- 
vas, pero aseguren que lo reconocerfan, si volviesen a 
verlo, se mandara practicar la diligencia de la comproba- 
cion de la identidad del reo, con las formalidades si- 
guientes: 

1? El Juez, el Escribano 6 Secretario y el testigo 
pasaran al lugar de la detencion del reo, y, colocado es- 
te entre diez 6 doce individuos de dentro 6 fuera de la 
prision, lo mas analogamente vestidos, se preguntara al 
testigo si reconoce al acusado; 

2? Si el testigo respondiere afirmativamente, le or- 
denara el Juez que designe al reo, expresando si es el 
mismo de quien hizo mencion al declarar. 

Esta diligencia se sentara por acta, y el Juez podra 
reiterarla siempre que lo estime conveniente. 

Art. 103. Si dos 6 mas testigos se hallan en el caso 



del articulo 



actos distintos. 



anterior, el Juez practical la diligencia en 



SEOCION VI 

De la detention del indicia do 



i^ Constancia de haberse cometido un crimen 6 
un delito que deban perseguirse de oficio y merezcan 
pena corporal; 

2? Que haya indicios 6 presuueiones graves de 
que el indiciado es autor de la infraccion 6 complice \z\. 

Art. 105. La orden de detencion que expida el 
Juez sera firmada por el, y se expresaran en ella los mo- 
tivos que tenga para la detencion. Esta orden puede 
ser ejecutada por cualquier Juez 6 funcionario ante quien 
se presen te, en caso de ausencia 6 fuga del indiciado. 

Art. 106. Cuando el delincuente merezca una pena 
que en su mi'nimo no pase de dos anos de prision, no 
se librara la orden de detencion, si el indiciado presta 
una caucion que asegure los resultados del juicio \a\ 

Art. 107. La fianza se otorgara en escritura publi- 
ca, por persona honrada y de responsabilidad, que se 
obligue a entregar al reo en el lugar de la detencion, 

if) No seprocederd a hi dn'mrion <hi mdiriado.— 
Nadie puede ser detenido, arrestado ni preso. sino en los casos, 
en la forma y p(»r el tierapo que las leyes lo determinen. [Art. 2*> 

Qu4 deban perseguirse de oficio.— (Art. 9° h\. 

, prision y el i 

1 las siguienfes: 



2* La penitenciaria; 

3" La reclusion. (Art. 12 C. P.) 

( ») Camion signifiea generalm>':' 



24 COD1GO DE E. EN MATERIA C. 

cuando el Juez lo mande; 6 a pagar de ocho decimos de 
sucre a cuatro sucres, segun lo determine el Juez, aten 
didas las circunstancias del delito y del delincuente, por 
cada uno de los dfas que debe durar la pena de prision 
segun la ley, y la multa, en caso de que el Jelito la ten- 
ga senalada. 

Para la imposicion de estas penas al fiador, basta- 
ra que transcurra el termino que senale el Juez para la 
presentacion del indiciado, y este termino no podra ex- 
Ceder de diez dias. 

El delincuente no quedara libre del juicio hi de la 
pena, por el pago de las multas a que hubiere sido con- 
denado el fiador [6]. 

Art. 108. El indiciado podra por si mismo dar la 
caucion, ya consignando en dinero el valor de las mul- 
tas expresadas en el artfculo anterior, ya hipotecando 
bienes inmuebles que tengan un valor duplo de aquellas 

Art. 109. Los vagos y los reincidentes no podran, 
en ningun caso, eludir la detencion, ni aun con la fian- 
za [,]. 

Art. no. Al que una vez haya comprometido a su 
fiador, por no presentarse en el lugar del juicio, no se le 
eximiri de la detencion, aun cuando ofrezca nueva fian- 
za [d\ 

Art. in. Para decretar la detencion, no es nece- 
sario que la constancia de la infraccion, ni los indicios 
que haya contra las personas responsables de su ejecu- 
cion resulten de una informacion escrita. Basta que sea 
verbal; pero, en este caso, debe el Juez ponerla por es- 

( b y Lafinnza es una obligacion accesoria, en virtud de la cual, 
'.' a m mas personas responden de una obligacion ajena, comprome- 

para con a1 - j 
dor principal no li 



> para con el aereedor a cumplirla en todo 6 parte, s 



Escritu 



s el instruments publico 6 autentico otorgado 
ante escnbano, con las 8 , [Art< 1689 . C .] 

( c ) Lo que se dice de la fianza es aplicable, por igualdad de 
motivo, a las dem4s cauciones. 

( d) L T otra caucion, por lo que acabamos de exponer. 



JEL SUMARIO. SECCION 



crito, dentro de setenta y dos horas, a lo mas, de haber- 
se verificado la detencion. 

Art. ri2. Cualquiera persona puede aprehender a 
un delincuente infraganti y conducirlo a la presencia del 
Juez. 

Art. 113. Es reo infraganti <z\ que actualmente co- 
mete una infraccion 6 acaba de cometerla, 6 es encon- 
trado con efectos, armas, instrumentos 6 papeles relati- 
ves a una infraccion que no se haya castigado todavfa. 

Art. i 14. El detenido sera puesto, donde fuere po- 
sible, en lugar separado del en que esten los condenados 
y los que tengan auto de prision. Permanecera sin co- 
municacion, si las ci'-cunstancias lo exigieren, y e! Juez 

que se le tomara dentro de setenta y dos horas de apre- 
hendido. Prestada esta, se alzara la incomunicacion. 

Art. 115. En lo* delitos que no pueden perseguir- 
se de oficio, no se decretara la detencion sino despues 
de ejecutoriada la declaracion de haber lugar a fcrma- 
cion de causa. En lo demas se observaran las disposi- 
ciones de los articulos precedentes. [e] 



(Contimiard) 



( e ) Que no pitrik-n p< tsii/n 
Ejr, .(tnrxida la declaracion 
[Arts. 338 y 340 C. E.| 



LA INFANCIA DE LA HUMAN IDA D d) 

POR EL DOCTOR LUIS MONTANE 

Profesor de Anfropologia 





Senores : 








Confit 


so, ingenuan 


nente, que la sola i 


dea d< 


• hablar en pu- 


bli:o, ante 






spu^.s 


de los notables 


conference 


tas que me han precedido en este misr 


no lugar— ; te- 






n un estado de mal 




ndecible. 


Apelc 


» a los que he 


in tenido que pasar por 


• esas zozobras. 


Solo he podido recabar 


alguna calma, despi 




haber leido en 




notable por 


cierto [A. de Ca 


I • lull* 


:. Histoire des 


Sciences ei 


' den Savauti 


Lesta opinion ori; 


^■inal, 


que tiene todas 


las aparien 


cias de una 


paradoja, a saber: q 


[ue en 




senanza, u 










elocuente; 






oscuras, torio- 


samente 1 


os disci'pulos 


tienen que consultar los 


textos. Doy, 


pues, por presentada mi 






eer, al separar- 




i ustedes obli 


gados a abrir los lib 






Y mi 




ya, puedo dar comi 




i esta conferen- 


era, convidandoles a acompanarme en una < 




ion hacia el pa- 


sado etc la 


lunnanidnd, 


en pos de la ptima 


-a apa 


ricion del horn - 


bre en la 


superhcie de 


la tierra. No tern 


an ustedes que poda- 






se largo recorrido, 






trillado de 


poco tiempo 


aca; y para alumbr 


ar I, s' 


puntos oscuros 


de la ruta 


i, tenemos las proyecciones lur 


nino?a 


s que debo a la 


amabilidad inagotable d 


e nuestro ilustrado 


comp 


anero el benor 



\ T CIA DE LA HU 



Lntre los grandes espectaculos que ofrece la segunda mi 

truccidn de la prehistoria del getiero humane, bosquejada bajo 
tantos aspectos a la vez, que puede creerse que las miras ya 
puestas podran ser enlazadas entre si haciendo completa aquella 
reconstitucion. <;Quien podia imaginarse que en una especie de 
museo, principiado desde el origen de las cosas y continuado, 
sin interrupcion, hasta nuestros dias, es'aban encerrados y cla- 
sificados por orden cronologico, para instruccion de nuestros 
tiempos y del porvenir todos los documentos capaces de iniciar- 
nos en la vida intima de los pueblos y de razas que se han su- 
cedido sobre la superficie de la tierra y aun aquellas que desapa- 
recieron sin <].-jn\- siquiera su ncmbre? No se pensaba en la lie- 



ble 


:ma c 


le nuestros c 


►rigenes en objeto bien definido de ii 


.vestiga- 


cin 


nes J 


positivas, m 


ucho de la hi 


storia paso a ocupar el 


lugar de 


la 


. - 


Jda y, alii, 


donde las religiones colocan sus mi 


tos y los 


file 








presentara sus he ru,s 






ite recogidos 










E& 






Ttra establecido en las c 




pe. 


•fkial 


es del plan 


eta que pisa 


mos; cada una de esl 


:as capas 






:e, una de su- 


5 espaciosas salas, que t 






i de los recuerdos 


; que dejaron 


en su transito las gene 


?raciones 






fueron con 




Descended y casi d 




pri 




s pasos ver 




romanas, os hallareis en 




cia 


de templos egip 


cios, delosc 


elebres palacios de Babilonia y 






\re. Mas adentro del n 


luseo romano nos encc 




en 


la e 


dad de hiet 


to; y debajo 


estan los pueblos inno 


minados 








nice; mas abajo. todavi 


a. aque- 


Ho- 


i en <; 


pie la piedra 


i pulimentad 


a realizd el papel d< ii 


>s meta- 












ad. apa- 


rec 


eran 


los pueblos 


cuva indust. 


ia nunca logrd tlevarse 


hasta el 


pul 


iii! en 


to de la piec 


Ira tallada! 








Pu< 


:s bien. est; 


i sala piofui 


ida del museo, a dondi 


e los he 


(•(,,- 


'■u'o. 


jo - >' en q ue 


js animales ■ 


esaparecidos y confundi 


do's con 


pie 


dras 


toscame.ite 


talladas, tie 


ne en la ctencia geologica im 



cho completamente demostrado 



i del enfriamier 
por el exterior. Ella estuvo envi 
ntenia rnucho vapor de agua, y esi 

terrestre, formaron una capa continua. En ese momen- 
u evolucion nuestro planeta no presentaba ningun relieve 
aperficie; pero lo.s gases, los vapores encerrados en el in- 
le la capa solidificada, la levantaron en determinados pun- 
icieron surgir, en medio de un oceano sin limites, prime- 
es, luego continentes mas vastos. La temperatura era 
ado elevada para que ningun ser organizado pudiese vi- 
re la tierra, y por esa razon es por lo que se ha llamado 
eriodo epoca azoica, es 



Iq^-it; 


iron en sos pr 


ofundidades las 


materias que la: 


, aguas 








>n, formandose ae 


A capas 


lue se i 


Jesignan con el nombre de tern 






Cu 


and... la tempera 


itura estuvo bastante baja, surgie 


ron ve- 


jetales 


y animates de i 


ma organization 


n.uy simple. Este pe- 


lodo e> 


i la epoca paleozc 




males antiguos. 




El descenso de la 


temperatura cor 


itinuo, y nuevas c 


apas se 




iron en la super 


ficie de la tierra, 


cuyo espesor se a 






exterior. Al r 


nismo tiempo la 


solidificacidn de u 


na par- 


:e de 1 


a roasa que hab 


la estado, primi 


tivamente, en fusion, au- 


lien tab 


a el espesor de 


la cortez^' por . 


i\ interior. Las 


fiurrzas 








a medida que las 




"ienm ' 


su Tviridrs! 3 t- 


modificaron, otr 


TJTZ^ 


a/aaon 






antiguos. 






Di 




seamdaria, 6 n: 




, de los 


animal* 


:s intermediario: 


s, los reptiles, 


los saurios, los ba 


tracios. 


pulular 


on. Algunos d 


e ellos, tales cc 


<mo \ospelosaurios 


. 1 lega- 


ron bar 


»ta tener veintici 


nco metros de la 










la sido bautizado con el nombre d 


le epoca 




a, y ese es el momento en que c 










ites, que contimi 




is. La 


temper 


atura era aun el 


evada durante el 


tercer periodo, y por eso 


cs que 


las plantas 6 los 


animales que ; 


aparecen entonces 


, perte- 


nee en ; 


\ generos que nc 


> tienen ya ejem, 


plares mas que en 


las cer- 



> trdpicos Los manifen 



de sedimento ceso casi por 

cados a los estratos antiguamente emergidos y los depositaron 
mas lejos, formando nuevas capas que han recibido el n ombre 
de ahiviones. Al mismo tiempo que esos fenomenos, nuevas 
especies animales y vegetales veman a sumarse a aquellas que 
habian apareeido anteriormente, 6 a reemplazar a las que iban 
desapareciendo. 

Los glaciales desaparecieroi al fin, y la tierra adquirio cl 
relieve que le vemos actualmentc; las plantas y los animales fue- 

tiempos cuatemarios, de los que, para muchos geologos, no es 

Los fenomenos que acabamos de recordar se produjeron 
lentamente; y de una epoca a la otra se pasa de un modo insen- 
sible. Merced a la paleontologist, se ha llegado a conocer la edad 
relativa de las diferentes capas que format) la corteza terrestre. 
Es facil, en efecto, comprender que las pla Uas 6 los animales de 
otra epoca han dejado sus restos en la superficie de la tierra y 
que las capas que se han formado mas tarde han cubierto esos 
restos; luego el descubrimiento en una capa de seres organiza- 

epoca actual. 

En todo lo que acabnmos dc ex;^resar no hemos hecho mas 
que recordar lo que han dicho— y m \y bien por cierto, en sus 
magistrales conferencias— , los Doctores S. de la Huerta y C. de 
la Torre, quienes nos han demostraJo que la evolucion del mun- 
do fisico, asf como la dc! mund<> animado, ]>rcsenta una larga 
serie de encadenamientos y que, en toda la historia de la tierra, 
notamos una evolucion progresiva y continua en su conjunto. 

Dichos profesores nos han hecho ver que, al principio de 
los tiaupos primaries, les animales eran pequeiios, no muy nu- 
merosos, poco sensibles y poco acavos; y podemos asegurar que 
esos seres antiguos tenfan intel gencia muy debil, a juzgar por 
los de hoy en dia que menos se diferencian de aquellos. 

En la era secundaria, los continentes han visto la fuerza 
brutal llegar a su apogeo bajo la forma de reptiles dinosauri< s; 
y ahi tambien se puede asegurar que las facultades que indican 
el perfeccionamiento de los se es animados, eran incomph-t ... \> 
cual demuestra que habia aun en el mundo poca sensibilidad y 



poca inteligencia. 

Durante la era tcrciaria, las dimensiones de los cuerpos de 
los animales terrestres disminuyen; pero esa disminucion estaba 
compensada por un progreso en la actividad, la sensibilidad y la 
inteligencia. Esos progresos han sido continues desde la auro- 
ra del tcrciario hasta el piso superior que marc 
mundo animal. 

En fin, en la era actual, a la que pertenece la epo 

marinos, la fuerza brutal disminuye siempre en el c 
los mamiferos no son ya tan importantes. Entonces e 
reinado del hombre, en el que resumen y se complete 
ravillas de otros tiempos. 



Los seres organizados mas simples, habiendo nacido !os pri- 
meros, y siendo ellos reemplazados por seres cada vez mas com- 
plicados, el hombre — el mas completo de todos en organiza- 
tion — , ha debido aparecer el ultimo. 

iEn que epoca debemos fijar la fecha de esa aparicidn? He 
aqui una pregunta que — por decirlo asi — solo se ha hecho en 
nuestros dias. En efecto, en presencia de los descubrimientos 
que se hacian por todos lados, fue preciso admitir que el hom- 
bre habia existido en epocas que la historia no menciona. 

En los Kjokkenmoddingos 6 restos de cocina de Dinamar- 
ca, en los Skovmoses 6 pantanos de selvas del mismo lugar, en 
las antiguas tumbas de los paises Escandinavos; en medio de 
las estacas que en otras epocas han sostenido habitaciones levan- 
tadas sobre los lagos de la Suiza, se encontraban pruebas de la 
existencia de tribus que han vivido en epocas muy remotas. 
Poco a poco se llego a esta conclusion: que antes de emplear el 
hicrro para fabricar sus utiles, el ser humano habia recurrido al 
bronce y que en una epoca mas antigua, el habia completamente 
ignorado el uso de los metales; entonces se servia de instrumen- 
ts de piedra. p or lo tanto, se denominaron esas tres edades 
de la humanidad asi: i? La edad de la piedra; 3? la edad del 
bronce; y 3? la edad del hierro. Sin embargo,* si bien se habia 



llegado a demostrai 



hombre prehistoric 



pensaba en buscar mas alia del comienzo de nuestra epoca geo- 
Jog.ca la fecha de la aparicidn de nuestros primeros antepasados. 
No obstante, descubrimientos que datan del principio del siglo 



XVIII habian permitido, en Candstat, notar la forma de los res- 
tos humanos en una capa que encerraba osamentas de animales 
hoy desaparecidos. 

En 171 5 se habia hallado en Inglaterra silex que habian si- 
do ciertamente trabajados por un ser inteligente y que estaban 
mezclados con restos de elefante; pero no se le dieron importan- 
cia a esos hallazgos, lo cual es bien concebibie, pues la Paleon- 
tologia, es decir, la ciencia que se ocupa de las plantas y los ani- 
males que nan vivido en epocas remotas, no hahia nacido to>/<i- 

A principios de nuestro siglo, numerosos restos de indus- 
tria humana fueron encontrados mezclados con osamentas de 
animales extinguidos y, sin embargo, cuando murio Cuvier, el 
fundador de la Paleontologia (1832), ese gran naturalista duda- 
ba aun de que el hombre hubiese vivido en epocaS anteriores a 
la nuestra. 

Los descubrimientos se multiplicaron rapidamente. Entre 
los sabios que mas hicieron adelantar el estudio del hombre fo- 
sil, hay que citar a Boucher de Perthes, el marques de Vibraye, 
Eduardo Lartet, y muchos ot'ros. Por todas partes se hallaron, 
en las capas que se habian formado durante la epoca cuaterna- 
naria — y que no habian sido removidas — las pruebas de la con- 
temporaneidad del hombre y de los animales que han vivido en 
esa epoca. Aqui, son armas, herramientas de piedra, que no 
han podido ser fabricadas mas que por nuestros antepasados; 
alii, son esculturas y grabados que representan con tanta fideli- 
dad los mamiferos del periodo glacial, que se hace preciso admi- 
tir que el artista ha tenido a estos ante la vista; mas alia, son 
los restos del hombre mismo que han sido recogidos junto a osa- 
mentas de animales extinguidos. 

En Eizies (Dordona), los Seiiores Lartet y Chrysty han en- 
contrado una vertebra de un joven reno atravesada por una pun- 
ta de silex, que habia quedado en el hueso despues de haber si- 
do matado el animal; prueba esta muy evidente de que vivia a 
su lado y le perseguia. En resumen, los hechos que demues- 
tran la existencia del ser humano en la epoca cuaternaria, y has- 
ta en el principio de esta epoca presente, son hoy tan numero- 
sos que ningun sabio piensa en negar su realidad. 



iHa aparecido el hombre en una epoca anterior? <iHa vi- 



LUTS MONTANE 



vido durante esa epoca terciaria que ha visto surgir tantos ma- 

lidad. Para unos hay que ver la prueba de la intervencidn hu- 
niana en ciertas incisiones que se observan en las osamentas de 

sultado de un trabajo intencional; para oti< s, las incisiones son 
debidas al diente de algun carnicero y los silex no fueron talla- 
dos intencionalmente y son mucho mcnos antiguos de lo que se 
ha pretendido. 

El Doctor Verneau dice que, a pesar de la tendencia que 
el tiene en aceptar la existencia del hombre terciario, es preciso 
convenir en que las pruebas que se han dado no constituyen 
una demostracion bastante grande para llevar la conviccion a to- 
dos los espiritus. Es, pues, prudente, antes de afirmar de un 
modo definitivo, esperar hechos mas concluyentes. Podria may 
bien suceder, ademas, que las incisiones y los utiles que se han 
atribuido a un ser humano, fuesen obra de algun precursor de 
la humanidad, de un ser intermediario entre los grandes monos 
y el hombre. Esta hipotesis, que ha sido formulada por G. de 
Mortillet no habfa tenido mas que un numero muy reducido de 
partidarios. Hoy esa cuestion ha adelantado un paso: el hom- 
bre-mono, el antropopiteco, como lo denomina el sabio a quien 
acabamos de citar, ha sido descubierto en 1894 en Java por un 
medico del ejercito holandes, el Doctor Eugenio Dubois, que lo 
ha nombrado pithecanthropus, es decir, mono-hombre, lo cual 
en resumen expresa la misma idea que la palabra antropopiteco. 

El descubrimiento consiste en algunos huesos, de los cuales 
el principal es una boveda craneana. 

El yacimiento dejava tiene muchas afinidades con el depo- 
sito de las colinas subhimalayas de Siwalik, en la India, y del 
eual decia Falconer: "al registrarlo, siempre me parecia que veia 
aparecer al hombre!" 

El descubrimiento de E. Dubois tuvo gran resonancia,}* las 
opiniones han estado muy divididas: en un principio se agrupa- 
ron en nacionalidades. 

Los ingleses han emitido la opinion que se trata de un hom- 
bre inferior, pero ya de un verdadero hombre. 

Los alemanes creen que se trata de un mono. 

Los franceses han adoptado pura y simplemente las aprecia- 
ciones del joven sabio halandes. 

La division en partes casi igualas de las opiniones extremas 
es mas que suficiente para demostrar claramente que se trata de 



DE LA HUMANID 



: desprende del estu- 



i<>> ^eologos y los paleontdlogos, han establecido subdivisiones. 
A pesar de que la epoca cuaternaria haya sido menos larga que 
las otras, no por eso ha dejado de durar mucho tiempo, pues al- 
gunos sabios han llegado a atribuirle una duracion de 200.OOO 
anos. cifra que parece bastante exagerada. Peru no deja de ser 

t<»!ogicas an han sido las mismas desile el principio hasta el fin 
— que las especies animales y vegetales se han tnodificado — y la 

operarse sino en el espacio de centenares de siglos. 



para hacer cesar esa vaguedad, es por lo que se 
subdividir los tiempos cuaternarios en epocas de s 

Fid. Lartet habia propuesto una clasificacioi 
predominio de tal 6 cual especie animal en tin n 

Otra clasificacion es obra de G. de Mortillet, 
principal mente, en las diferencias iudnstriales que 
de poner de acuerdo con los fcnomenos geologicc 
leontologia. Agreguemos, para mayor exactitud 
ficacion se refiere sobre todo a la Galia. 

Durante todo el transcurso de la epoca 
hombre ha fabricado nunerosos utiles do pied 
guno pulimentado. Mas tarde, al principio de I; 

cer ins^ru mentor van ad 1 "! pTn> unonces hallamo: 
ro de herramientas que han sido pulidas frotand 

I* La edad de la piedra tallada 6 paleolitua. 
2* La edad de la piedra pulimentada 6 neolit, 
Cuando se habla de epoca de la piedra talla 

Ese oeriodo. car actei i/.adu nor la simple tall; 



den d< 


* antigiiedad: 


C//£'//«, J/w/j/i 


■■a: SohttrJ, Made! aim: 




C 


HELLES. — Al 


principio de es 


,os tien 


ipos, el 


i hombre 


traba- 


jaba n 


my toscameni 




Con a 


yuda c 


le un canto que 










ia grand! 




^ 


os bordeT se' 


S;Ef£^ 


: : {- 


SvE 




iE; 


punta 
za de 


madera."" Era 


gmentos calcan 


sos y c 


\Tl\™ 




\aUa- 


dos pa 


ira addgazar 


sus bordes, tn 


insformandose 


en rasp 


ai'orcs. 


Unos 


discos— cnyo 


uso es dificil ex 


plicar- 


-, nan ? 




dos en 


capas 


de esa epoea. 


Pero el iristn 




■ mas < 


:aracterisi 


tico es 


el que 




:>n el nombre de kachi 


I y que 


debe me 






erado como u 


na maza. Esa 


i.,h. l 




na forma 




cular que nr 






ndra. E( 




llada e 


ro sus dos ca 


ras, pero hech? 


t de gr 


andes ti 


rozos, cor 


no to- 


dos lo: 














G. de 


Mortiilet cree 


que muchas d 


c csas 


hachas 


debian s 


er lle- 


vadas 


directa.nente 


en la mano, c 


:s decir 


sin m 


angos, y 


les ha 


dado t 


?! nombre de 


manopla. Las 


hay qi 


le midr 


n hasta 2 


5 ccn- 



iportante fue encontrado cerca de Paris, en el deposito de are- 
1 ie Chelles; del nombre de ese yacimiento se ha sacado ei 
>mbre de cheh'inc u-ado para caracterizar esa primera epoca. 
Moustikk. — En el periodo siguiente, llamado epoca de 
r o?/stier, todos los utiles de pieira estan aiin tallados en gran- 
is trozos. El hombre ha continuido haciendo uso de percuti- 
>ns, de discos, de rasfadorcs, de raspadores inuy analogos a los 
; la epoca Chelense. Ciertos raspadores presentan en sus bor- 

sro el hacha en forma de almendra se hace rara. Esta maza 
s reemplazada por una punta de lanza delgada, que, a causa de 
1 debil espesor, podra penetrar facilmente en la carne. En 
janto nuestros antepasados empezaron a tallar la piedra, obtu 
leron se.^urauiente astt'Itas triangulares, con las que debieron 
-mar la extremidad de un baston; y habiendose dado cuenta 
e la utilidad de esa anna, renunciaron casi completamente a la 
^cheul y se empenaron en fabricar puntas de lanza 
lortderas; para dailes mas fuerza de penetracion les afilaron los 
ordes todo lo mas posible. En la epoca de Moustier, el horn- 



ri.\ ])E LA !i 



frote y la raspadura. 

SoLUTKE. — Con el tiempo y la experiencia. la habilidad de 
los obreros que trabajaban el silex se desarrolld de un modo no- 
table. Se continue utilizando los pcrcutidorcs, las astiilas, las 
puntas de lanza, los raspadorcs, los per for adores de las epocas 
precedentes. Esos instruments estan cada vez mejor trabaja- 
dos, pero siguen siendo identicos en el fondo. En Solutre ve- 
mos aparecer un nuevo tipo de instrurnento: es el raspador do- 
blc. Figuraos una astilla de silex de forma alargada, de bordes 
casi paralelos, de la cual una ex:remidad ha sido tallada en bisel 
cortante, y tendreis una idea de esa herramienta. Pero lo que 



las < 



largo y cuyo espesor no 
mas pequiias demuestra 


l side talladas de modo que se 
e. La piia asi formada hacia al 
z que la punta habia penetrado 
icontraba retenida por ese relie- 


1 fin, en esa epoca se han 
}ido servir para trabajar I( 


fs objetos de hueso (punzones, 
iero en Solutre, y para esbozar 



algunos grabados, asi como las 


esculturas 


rudimentarias que se 


bar. recogido. 






Madelaine.— En la Ma 


delaine v en 


las estaciones de la 


misma epoca. los utiles de sil 


ex estan m 


enos acabados que en 


Solutre, pero no por eso dejai 


i de revelai 


• cierta habilidad. una 


seguridad notable en la ejecu 






sagacidad. El operario parecc 


: haber obtei 


lido, sin la menor di- 


ficultad, la herramienta que tie 


cesitaba: las 




las de las epocas precedentes; 


el raspador 


,ioh!e. hastu cnt.uices 


raro, se hace muy abundante; 






midad mas ancha. Tambie 1 s 


e encuentran 


surras, pcrjora / l >/r». 


cuya punta ha sido retocada c< 


>n meticulo* 


, cm lad », y tambien 


numerosos burilcs. 






Una parje de esos utiles < 


jervia para t 


r;,! ''!"-" lkC nnn,or' 



aba a los hombres que 



flechas, unas voce- ciiindricas v terminadas en punta en una ex- 
tremidad, otras veces dentadas de un solo lado 6 de los dos; el 
numero y la forma de esos dientes varian infinitamente. Con 
el asta de! reno es con lo que nuestros antepasados fabricaban 
unas especies de pequeiios huesos un poco encorvados los que, 

lo que fabricaban tambien sus harpones. 

Del hueso sacaban pnnz > u -, />/// v - \\ agujas, pnnalcs, etc. 

Pero no era solo en la fabricacion de los objetos de uso co- 
mun en lo que se empleaba el asta del reno: se han encontrado 
grandes fragmentos presentando uno 6 varios agujeros redondos, 
y adornados con grabados 6 esculturas en bajo reli 
los ha considerado como bastones de mane 
cuentran entre los salvajes modernos objetos que presentan gran 
semejanza con los de que tratamos. Los indios de America del 
Norte, que viven a orillas del rio Mackenzie hacen uso de un 
objeto — el Pomagan — hecho con asta de reno, adomado con 

ca de la Madelaine, mas que los agujeros que tienen e'stos. 

En el ultimo congreso internacional de Antropologia y de 
Arqueologia Prehistorica, celebrado en Paris en 1900, el Doctor 
O. Schoetensack (de Heildeberg), se interroga para que sirven 
los bastones de mando. Y parece que una hipotesis expresada 
en distintas ocasiones responde a las diversas preguntas del pro- 
blema. Los bastones son unas especies de fibulas. El dibujo 
que acompanaba e! trabajo del citado autor representaba a un 
esqmmal cubierto de una pit-l de bestia; la piel esta sujeta en el 
pecho por medio de grampas que no son mas que los bastones 



Las falanges 1 


lei r c 


mo at™ 


/■esadas por un agujero, son de- 


sign-ad 






de pitt 




placas de 








nas hend 


id uras son conocidas c 




cas de 


cacen'a. E 


n esn 


1 epoca. 


el hombre era artista 


t, pues, ha 


rep rc- 


*ntado, por 


medio del grabado y de la escultura. 






de anirnales 


;que 


vivian a 


su alrededor, y lo hac 




con t.i 


nta fidelidac 


Ique 


se puedt 


:n reconocer las espccii 


?s. Tam- 


hien 1 


ia ejecutado algi 


inas tigt 


iras humanas que se hacen notar 


gener; 


ilmente por 


ur. re 


lieve ex 


agerado de las nalgas; 


per e- is 


fi-ura- 


» estan lejos 


de se 


r tan per 


fectas como los renos 6 los de- 


mas .1 


nimales que 


el art 




gia por asunto. 




Para termina 


rloq, 




, debemos 


decir 1 


Jos palabras 


> sobre la pinti 


jra. Ya sabemos que 


el hombre 



! 



de esa epoca debia pintarse el cuerpo y que sabia preparar en 
pequenos morteros colores minerales. Puede, pues, admitirse a 
priori, que habia embadurnado algunos objetos; pero se podia 
creer facilmente que toda traza de esas pinturas tan antiguas ha- 
bia desaparecido. 

Mr. Piette ha hallado en los Pirineos algunos pequenoo gui- 
jarros con trazas de pintura rojiza. 

El hombre de esa epoca pintaba tambien grandes figuras en 
las paredes de las cuevas oscuras que habitaba. (i) Hasta aho- 

pana, donde se encuentran figuras representando osos, bizontes, 
caballos, ciervos, etc. 

Al principio surgieron, desde luego, dudas sobre las pintu- 
ras descubiertas en Altamira (Espafia), pero despues de haber 
encontrado en Francia dibujos cubiertos de estalactitas enormes, 
los sabios volvieron a Espafia y alii, Cartailhac, auxiliado por el 
abate Breteuil, (que es un excelente dibujante), estudio y publi- 
co esos hechos curiosos. Esos dibujos son enormes y miden 
hasta un metro y pico de alto. (2) 

Por todo lo que antecede, se ve que el hombre de aquella 
epoca tenia idea muy elevada del arte. 



Si estamos ciertos de que el hombre vivia desde el princi- 
pio de la edad cuaternaria, en cambio, no conocemos aun el ca- 
racter fisico que presentaba en esos primeros tiempos. Solo sa- 
bemos que en aquel momento la temperatura era aun suave. El 
elefante antiguo, el rinoceronte de Merck, el hipopdtamo, etc., 
han dejado sus huesos en los arenales de Chelles y todos esos 
animates estaban organizados para un clima calido; por lo tanta; 
nuestros antepasados podian vivir al aire libre 6 en habitaciones 
rudimentarius. Ellos vagaban por las llanuras, los montes, por 
las orillas de los rios sobre todo. y sin tener necesidades do. ves- 
tirse, pues, en estos lugares es donde se ha encontrado el mayor 






mimero de objetos de la epoca. Rodeados de temibles amma- 
les, aquellos se veian obligados a defenderse contra estos, y cuan- 
do les habian dado muerte, utilizaban seguramente su carne pa- 
ra alimentarse con ella. Por lo demas, la caza no faltaba ni en 
las llanuras ni en los rios; y, armados como estaban, los hombres 
de entonces debian pr 

En la epoca de Moustier, la temperatura li ibia bajado sensible- 
mente, los mamiferos de los paises calidos se habian extingm'do, 
y si, junto al oso de las cuevas, hallamos un rinoceronte (de na- 
rices tabicadas) y un elefante (el Marn mouth) esos animal es es- 
taban cubiertos de un espeso vellon que les permitia resistir el 
frio; asi es que el hombre se vio obligado a buscar puntos en 
donde abrigarse. 

Las cuevas situadas a orillas de los rios, inundadas hasta 

aguas; el hombre establecio alii su residencia y se hizo troglodi- 
ta (habitante de las cavernas). Se vio obligado a cubrir su des- 
nudez, y fabrico trajes con los despojos de los animates que ma- 
taba. Los raspadores les Servian para preparar las pieles, los 
punzones para abrir agujeros con objeto de fijarlas con ligadu- 
ras. Se dedicaba siempre a la caza y hacia entrar en su alimen- 
tacion animates silvestres y raices, como lo indica el desgaste 
considerable de los incisivos. Conocemos, en efecto, la raza que 
vivia entonces en nuestras regiones. De pequena estatura, con 
un craneo aplastado, una frente fugitiva, los arcos superciliares 
formando un relieve enorme encima de grandes ojos redondos, 
aquellos individuos tenian las quijadas echadas hacia adelante, 
la barba extremadamente retraida. Parecen haberse visto obli- 
gados — dado e! caracter de su femur y de su tibia — a caminar 
ligeramente inclinados sobre sus piernas. Esta raza, hoy bas- 
tante conocida, es llamada raza de Candstat, raza de Neander- 
thal, raza de Spy: nombres que provienen de las localidades 
donde se han descubierto los restos mas interesantes. A esa ra- 
za sucedio mas tarde, la hermosa raza de Cro-Magnon, de la 

siempre frio, ella continuo viviendo en las cuevas y vistiendo 
con trajes de piel, de los que reunia las diferentes piezas con la 
ayuda de esas agujas de hueso que antes hemos senalado. 

Mucho mejor armados que sus prederesores, aquellos hom- 
bres robustos tenian que proporcionarse una alimentacidn abun- 
dante, y con tanta mayor facilidad, cuanto que el reno, el caba- 
llo y muchos otros animales, que constituian su alimentacidn, 
formaban numerosos rebanos salvajes. Por eso mismo tuvieron 
tiempo sobrante para desarrollar :us; ellos son 



LA INFANCIA DE ] 






tribu y tribu. Esas- pobla 



ra jerarquia. yuizas po igiofias, pues c 

olgaduras han sido consideradas como amuletos. En t 






i tener dat< 
tte. Al principio de nuestra epoca, di- 
: cuevas y sc entregaba a la caza. Pero 
no, ella perdio una parte de sus recur- 
ssintid, y le fue preciso sustituir el asta 
> cual did por resultado que fueron crea- 
umentos, sobre todo una especie de ha- 



Muy pronto llegaron los invasores, los unos de cabeza o 
ta y f rente ancha, los otros de cabeza larga y eliptica, y de 
estrecha. Estaban armados con flechas de silcx, provistas 
puas; sabi'an pulimentar sus instruments de piedra y hacer ti 
cos trabajos de alf.;rerfa. Habian domesticado animales y c 

tos — grandes camaras compuestas de inmensas lozas de piec 
y a las cuales se les ha llamado dolmens. Sabi'an tambien coi 
truir chozas, lo que problamente habian ya hecho algunos de i 
predecesores. 

La guerra estallo entre esas nuevas razas y los descendit 



superioridad industri; 


d, fue run ' 


,-encedores 


y una 


parte de s 


adversaries abondond 


el ter 


reno 


, emigrand 


n sobre 


todo hacia 


sur. Sin embargo, u 


n -ran 


man 


ero sequt 


:daron e 


n el pais i 


sus antepasados y establecid; 


i la ] 


paz, celebr; 


ironse a 


lianzas, efe 




' Y las 










Los Cro-Magnot 








a de sus vencedore 


empezaron a pulimenl 


tar sin 


hach 


as, sus cin. 


:eles, y 


algunas otr, 


herramientas; a fab ri car alfar 




a criar ani 


imales < 


iomesticos, 



LUIS MONTANE 



cultivar plantas y a construir dolmens. En ese momento el tra- 
bajo de la piedra adquirio una perfeccidn inconcebible; los ins- 
trumentos que no estaban pulimentados fueron cuidadosamente 
retocados. Esos instrumentos neoliticos, tienen un sello espe- 
cial, el que casi siempre los distingue perfectamente de los ins- 
trumentos paleoliticos. 

He aquf, en resumen, relatados del n <>do mas suscinto po- 
sible los hechos que han puesto en evidencia las investigaciones 
modernas sobre la edad de la piedra. 



Senores: de todos los notables acontecimientos, que solo a 
grandes rasgos he podido presentarles en el corto espacio de 
tiempo de esta conferencia, se desprende una filcsofia serena y 
consoladora. La humanidad, como el conjunto del reino ani- 
mal, se ha perfeccionado paso a paso: la historia del mundo esta 
dominada por una ley de progreso. 

Acabamos de recorrer la epoca cuaternaria, esa epoca que 
dista tanto de nosotros (centenares de siglos). En eJIa, hemos 

tallaba las toscas puntas de St. Acheul y de Chelles. Luego la 
hemos seguido de etapa en etapa, desde las puntas biconvexas 
de Chelles hasta las plano-convexas de Moustier; desde las pla- 
no-convexas de Moustier, hasta las hermosas lanzas de Solutre; 
desde las lanzas de Solutre hasta el maravilloso arte de la Ma- 
delaine. En cada una de esas etapas hemos estudiado sus cos- 
tumbres y sus ocupaciones y hemos visto como mejoraba su 

inventaba. Y, a !a par que las industrias, hemos visto suceder- 
se y superponerse tres razas: la dolicocefala de Neanderthal y 
de Spy, la dolicocefala de Cro-Magnon, y las braquicefelas de la 
epoca neolitica. 

Si consideramos ahora, en conjunto, este desarrollo del 
hombre cuaternario, en medio de tantos obstaculos qne se opo- 
nian a su paso, nos causaran, ciertamente, asombro los adelantos 
que llevo a cabo en la industria, unicamente explicables por el 
incontrastable poder de la inteligencia sobre las fuerzas brutales 
de la naturaleza. 

INunca se ha visto se'r ma<? rl^hJl ^n m Pl 



INFANCIA DE ! 



conocio la Europa. Salvaje, el tenia por vivienda un continente 
agreste, medio cubierto de hielo, surcado de anchurosos rios, 
teatro de frecuentes inundaciones y de furiosas tempestadcs. 
«jQuien, al verlo en tan critica situation, no hubiera asegurad) 
que iba a sucumbir? Pero brillaba en su frente la chispa divina, 
la luz del pensamiento, y este elemento espiritual, al parecer in- 
significante, ante aquellas grandiosas manifestaciones de la fuer- 
za natural, fue suficieute, sin embargo, para que superara todas 
las dificultades, triunfara de todos los animates y diera aquellos 
pasos agigantados en la senda del progreso. La historia entera 
de la evolution es, pues, la historia de la lucha y del triunfo de 
la conciencia sobre la inconsciencia, de la inteligencia sobre la 
materia, de la idea sobre la fuerza! 



N. Joly. — L'hotnme avant les m'etaux. 

E. Cartairhac— Les ages prehistoriqnes de I'Fspag 
u Portugal. 

E. CARTAILHAC— La France prchistorique. 

G. DE MoRTlLLET. — Formation de la nation f ran fatse. 

G. de MoRTlLLET. — Le prehistorique. 

M. Boule. — Conferences de Geologie. 

VERNEAV.—L'enfancederiinmaw/e. (De < 
• estudio se tomaron los principales datos que hi 
conferencia). 



BIBLIOTEGA '-p&V^I&» DE OBRAS PREMIADAS 



Publica novelas, cuentos, etc., premiados en concur- 
sos publicos y obras fuera de concurso debidas a los mas 
distinguidos literatos espanoles. 

La rnejor recomendacion de esta "Biblioteca" es 
decir que ha merecido alabanzas de literatos como los 
Sres. Pereda, Menendez Pelayo, Palacio Valdes, Balart, 
Sanchez Moguel, Silvela, etc. 

Los tomos que publica, contienen preciosos grabados 
de los artistas espanoles de mas nombradia y cubiertas 
tiradas a seis colores con el retrato del autor de cada 



PATRONATO PRINCIPAL 

Excmo. Sr. Marques de Comillas. 

M Conde de Bernar. 

" Conde de Canilleros. 
Iltmo. " Baron de Vilagaya. 
Excmo. " D. Joaquin Sanchez de Toca. 

OBRAS PUBLI€AOA§ 

La Golondrina, (novela^ por Menendez Pelayo. 

La Tonta (id.) por Solano Polanco. 

Epistolario. (id.) por Santander y Ruiz-Gimenez. 

Almas de Acero. (id.) por Rogerio Sanchez. 

La hija del Usurero, (id.) por Maestre. 

la Cadena, (id.) por Amor Meilan. 

Engracia, (tradicion hispano-romana) por Pamplona Es- 

Coleccion de cuentos premiados, de los senores Menen- 
dez Pelayo, Lafuente, Solano Polanco, Teodoro Baro y 
S. Truyol y Plana. 

Pidanse en todas las librerias de la Republica 



mm mwmmm 

L' Universite de Quito, desirant accroitre ses Musees de 
zoologie, botanique, mineralogie et ethnologie, s' est proposee de 
se mettre en relation avec les divers Musees d' Europe qui vou- 
draient faire ses echanges de collections, etc. A ce propos, elle 
est toute disposee d' envoyer aux Musees, publics ou particuliers, 
qui se mettront en rapport avec elle, des exemplaires de la fau- 
ne, de la flore, etc. equatoriennes, en echange des exemplaires 
etrangers qu' on voudrait, bien lui envoyer. 

Les personnes qui, voulant accepter cette excellente maniere 
d' enrichir leurs Musees, desireraient tel ou tel exemplaire, telle 
ou telle collection, par exemple, une collection ornithologique, 
n' ont que s' adresser a 

"Mr. le Recteur de V Universite Centrale de V Equateur. 
Quito" 



"Mr. le Secretaire de V Universite Centrale de I' Equateur. 
Quito." 
TRADUCCION 

mm® mmmmm 

La Universidad de Quito, con el objeto de fomentar sus 
Museos de zoologia, botanica, mineralogfa y etnografia, ha re- 
suelto establecer cambios con quienes lo soliciten; y a este fin, 
estara pronta a enviar a los Museos piiblicos d privados, que se 
pusiesen en correspondencia con ella, ejemplares de fauna, flora, 
etc. ecuatorianos en vez de los extranjeros que se le remitiesen. 

Quien, aceptando esta excelente manera de enriquecer sus 
Museos, quisiese un determinado ejemplar 6 una determinada 
coleccidn, v. g.: una ornitologica, etc., dirijase al 

"Senor Rector de la Universidad Central del Ecuador. 

Quito" 
6 al 

"Senor Secretario de la Universidad Central del Ecuador. 

Quito." 



Los frnales de la thiversilil 

se canjean con toda clase de 
publicaciones cientificas y lite- 
rarias. Tambi^n se canjean 
colecciones de estas, con co- 
lecciones de los Anales. 

Para todo lo relativo a los 
Anales, dirigirse al Sr. Dr. Da- 
niel Burbano de Lara, Secreta- 
rio de la Universidad. 



VALOR l)E LA SCSCWWION 

Suscripci6n adelantada por un tomo, 

6 sea, un semestre $ 1.20 

Numero suelto 0.20 



REPUBLICA DEL ECT7AD0B 



AN ALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



-~»Sg&» 



Alliums molilalia* vol<ani<as 



El Profesor Hans Meyer en el Ecuador 



KPREXTA U LA INIYIRSIDAD CENTRAL, FOR J. SAIAZ I 
190.3 



REPUBLIOA DEL ECUADOR 
TOMO XXI \ Aflo 22.-ftoviembre de 1905 \ ] 



ANALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



MATERIA CRIMINAL 

DE LI 

[Continuation) 

SECCION VII 

Dc la extradition y del allanamicnto 

Art. 1 1 6. Cuando el reo contra quien se libre ma 
damiento de prision se halle en nacion extranjera, y 



caso sea de extradicion, segun los tratados publicos 6 el 

Poder Ejecutivo, para que solicite la extradicion, si la 
creyere legal. 

Art. 117. La morada de un habitant- en el Ecua- 
dor no puede allanarse sino en los casos siguientes: 

1? Cuando se trata de aprehender a un individuo 
contra el que se haya librado mandamiento de detenciu.i 

2? Cuando se persigue a un reo, a consecuencia de 

3? Cuando se persigue a ladrones famosos 6 a reos 
condenados 6 enjuiciados que se hallen profugos; 

4? Cuando se trata de impedir la consumacion de 
una infraccion que se este perpetrando; 

5? Cuando se tr3ta de socorrer a los moradores del 
domicilio contra un ataque actual, ya porque se oigan 
voces en la casa, que anuncien dicho ataque, ya porque 
se denuncie por testigos haber visto personas que la han 
asaltado 6 introducidose en ella por medios irregulares 
6 en el silencio de la noche; 

6? Cuando un marido, padre, madre u otro indivi- 
duo que tenga alguna persona bajo su inmediata inspee- 
cion 6 cuidado, reclamen la extraccion de la esposa, hi- 
jo, pupilo 6 menor que hayan sido robados 6 seducidos 
y esten ocultos en alguna casa; 

79 Cuando rcsulta que en la casa se reunen juntas 
secretas, de las que estan prohibidas por la ley; 

8? Cuando el Juez trata de recoger, en la morada 
que se ha de allanar, la cosa robada u otro objeto que 
constituye cuerpo de delito; 6 las armas, instrumentos u 
otros objetos con que se hubiese cometido la infraccion; 

9? Cuando se trata de recoger papeles u otros ob- 
jetos materiales conducentes a comprobar la identidad 
de la persona 6 la culpabilidad del acusado; 

10. En caso de incendio 6 inundacion, 6 cuando se 
advierta asfixia 6 muerte aparente causada por el rayo, 
U s vapores del carbon u otras sustancias. Entonces, y 
Ln lovs casos 4? y 5'. 1 , se procedera al allanamiento inme 



\RlO. SECCK 



y sin formalidad alguna; 
i i. Cuando se trata de embargar los bienes del cri- 
minal que intenta eludir su responsabilidad civil. (/) 

Art. r i8. El allanamiento de la morada del delin- 
cuente se efectuara por orden del Juez, sin necesidad de 
que p.eceda auto. Pero para el de la morada de otras 
personas, es indispensable que este se expida, en virtud 
du declaracion 6 denuncia jurada de persona fidedigna, 
de indicios graves 6 de fundamentos que constituyan 
prueba semiplena. 

Art. 119. El allanamiento. en los casos predichos, 
se efectuara no obstante cualquier fuero 6 privilegio. 

Art. 1 20. Para evitar la fuga de las personas 6 la 
extraccion de annas, efectos 6 papeles que se trate de 
aprehender, mientras se decrete el allanamiento, podran 
el Juez 6 funcionario publico a quien competa, poner 
guardias 6 personas honradas, que rodeen la casa, con 
ordea de que detengan y hagan conducir a presencia 
del Juez a las personas que salgan y las cosas que inten- 
ten extraer, 

Art. i2i. Notificado el dueno 6 habitante de la ca- 
sa con el autode allanamiento, si se resistiere a la entre- 
ga de la persona 6 cosa, 6 a la manifestacion de los apo- 
sentos 6 areas, se ordenara el quebrantamiento de las 
puertas 6 csrraduras, al cual concurrira el Juez, acom- 
panado del dueno 6 actual habitante de la morada, 6, en 
su falta. de dos vecinos del lugar y del Escribano 6 Se- 

El registro se limitara a las cosas que tengan rela- 
cion con el objeto del allanamiento. 

Art. 122. EI Juez inspeccionara, a presencia del in- 
teresado, los papeles 6 documentos concernientes a la 
causa, y los rubricara y agregara a los autos. Los que 
no fu-ren concernientes a ella los restituira al lugar don- 
observandose, en lo demas, Io dispues- 



') La morada de toda persona es inviola 
1 por motivo pspeeial que la ley determin 
I competente. [Art. 20 Const.] 



to en la seccion segunda de este titulo. 

Art. 123. Todo lo que mandare recoger el Juez, a 
consecuencia del allanamiento, se depositara en persona 
de responsabilidad, bajo inventario. 

Art. 124. El Juez 6 funcionario publico que haya 
ordenado el allanamiento, extendera acta, ante Escriba- 
no 6 Secretario, de todo lo que practicare y de los resul- 
tados del zllanamiento, poniendo por cabeza las declara- 
ciones juradas que constituyan la prueba, denuncia, avi- 
so 6 peticion de auxilio. 

Art. 125. Para allanar los templos u otros lugares 
sagrados, se pasara previamente un oficio al Prelado 6 
Eclesiastico de quien dependan, pidiendo que permita el 
allanamiento, con arreglo al Concordato. 

Para allanar los lugares publicos, como el Palacio 
de Gobierno, los Tribunales de Justicia y los locales de 
las oficinas, se dara igualmente aviso previo a la autori- 
dad respectiva, exponiendole la necesidad del allana- 

Para allanar el recinto de las Camaras Legislativas, 
durante sus sesiones, se necesita el consentimiento ex- 
preso de ellas. 

Para extraer a los delincuentes de la casa de un 
Agente Diplomatico, el Juez se dirigira, con copia del 
sumario, al Ministro de Relaciones Exteriores, para que 
reclame la entrega de ellos. 

Para extraerlos de un buque de guerra extranjero 
que estuviere en las aguas de la Republica, la reclama- 
cion de entrega se hara por el Gobernador de la provin- 
cia respectiva, a quien el Juez se dirigira con la copia 
predicha, 

En caso de negacion de entrega por parte del 
Agente Diplomatico, de la cual no se obtuviere la satis- 
faccion debida por su Gobierno, se entendera renuncia- 
da la lnmunidad local de que se ha abusado; y, en ade- 
lante, el Gobierno, a solicitud del Juez de la causa, po- 
dra autorizar el allanamiento para la extraccion de los 
delincuentes no entregados, 6 de los que despues se re- 
iugien en la casa del Agente Diplomatico. 



Si la entrega fuere negada por el Comandante de 
un buque de guerra extranjero, y tampoco se obtuviere 
la satisfacciun debida, no se dara. posteriormente entra- 
da en los puertos del Ecuador a los buques de guerra 
de la nacion a que pertenezca el primero, a no ser por 
arribada forzosa. 

La Republica del Ecuador no recunoce el derecho 
de asilo, por ningun genero de crimenes ni delitos. en 
ninguna residencia diplomatica u otro lugar cualquiera, 
dentro de su territorio, 6 en las aguas territoriales de 
ella, a no ser por tratados preexistentes. 

SECCION VIII 

De la conclusion del sumario 

Art. 1 26. El sumario debera estar concluido en el 
termino de diez dias; y dentro de ellos se examinaran 
los testigos, y se admitiran los documentos que presen- 
ten el acusador, el Fiscal y el acusado, 

Cada foja del sumario sera rubricada por el Juez 
que lo formo y por el Escribano 6 Secretario. 

Art. 127. Concluido el sumario, si el Juez que lo 
formo no fuere competente para seguir conociendo de 
la causa, lo remitira sin demora al que corresponda, jun- 
to con el indiciado. 

Art. 1 28. Recibido el sumario, examinara el Juez 
si se ha omitido alguna declaracion 6 diligencia necesa- 
ria al esclarecimiento del hecho. 

Cuando notare que se ha omitido alguna declara- 
cion 6 diligencia necesaria, la practicarael mismo, 6 la 
mandara practicar por el Juez que formo el sumario, 6 
por otro de su jurisdiccion. 

Art. 129. Conluido el sumario, el Juez, de oficio, 
lo mandara entregar al acusador, si lo hubiere, para que, 
dentro de veinticuatro horas, proponga la acusacion, por 
escrito. Vencido este termino, y devuelto el proceso, 6 
cobrado por apremio, se oira al Fiscal, quien dara su 



horas. 

Art, 130. En la acusacion se expondra: 

iV El hecho, con todas sus circunstancias; 

2? El nombre del acnsado, su estado y condicion; 

3? La naturaleza de la infraccion que torme la base 
de la causa. 

La peticion terminara con esta clausula: 

"En consecuencia, acuso a N de haber cometi- 

do esta 6 aquella infraccion, con tal y tal circunstan- 
cia. (g) 

Art. 131. Presentado el escrito de acusacion, 6 en 
rebeldia, el Juez pedira autos, y, citadas las partes, dic- 
tara el que corresponda, se^un las disposiciones conte- 
nidas en las siguientes secciones. 



SECCION IX 

Del atito de sobreseimiento 

Art. 132. Haya 6 no haya acusacion, si el sumario, 
en concepto del Juez, no presta merito para continuar la 
causa, ora porque no se halle comprobado el cuerpo del 
delito, 6 por no saberse quien sea el responsable de la 
infraccion, 6 porque se hubiesen desvanecido completa- 
mente las presunciones que habia contra alguno, el Juez 
dictara el auto de sobreseimiento. 

En este auto se declarara que, por lo pronto, no ha 
lugar a formacion de causa; y se pondra inmediatamen- 
te en libertad al indiciado, previa fianza, en caso de que 
hubiere sido aprehendido. (h ) 

Art. 153. E! sobreseimiento sera definitive, cuan- 

( <j ) Su est«lo.—E\ estado civil es la calidad de un individuo 
i'i! cuanto u- hubilita para ejcreer ciertos derechos 6 contraer cier- 

Ln mttunilryt <{<■ I,, n./ninluH, s.^un sea crimen 6 delito. 
h) < ■„<,■,„, ,/r/ ,;</,/,,. i Art. 74- /*.] 



T1TULO III. DEL 



por su parte, observare que no se ha comprobado abso- 
lutamente el cuerpo del delito, 6 que no hay indicio al- 
guno contra el indiciado. 

Art. 134. Sea provisional 6 definitivo el sobresei- 
miento, se consultara a la Corte Superior respectiva, re- 
mitiendole el proceso, dentro de veinticuatro horas, si 
residiere en el mismo lugar, y, si no, por el proximo co- 
Art. 135. La Corte Superior fallara por los meri- 
tos del proceso; y lo que resolviere se llevara a ejecu- 
cion, sin mas recurso que el de queja. ( i) 

Art. 136. Al sobreseimiento, sea 6 no definitivo, 
son aplicables las disposiciones del art. 65. En conse- 
cuencia, el sobreseimiento definitivo deja terminado el 
juicio; y el que lo obtuvo en su favor, no puede ya ser 
perseguido por la misma infraccion, y tiene derecho a 
intentar en el acto la accion de calumnia, y a pedir la 
indemnizacion de perjuicios, conforme al art. 23. 

Pero, si el sobreseimiento es provisional, la accion 
de calumnia y la de indemnizacion de perjuicios quedan 
suspensas durante el tiempo en que se prescriben las ac- 
ciones criminales; y mientras no se complete este tiem- 
po, podra .abrirse nuevamente la causa, si resultaren 
nuevos cargos contra el indiciado. 

Hay nuevos cargos, siempre que nuevas declaracio- 
n'es de testigos, nuevos documentos, nuevos indicios, 
cualquiera que sea su naturaleza, presten, por si solos, 6 
por su reunion, con los que sirvieron de base a la prime- 
ra acusacion, nuevas presunciones contra el indiciado (y). 



( * ) Recurso de queja. \ Arts. 430 y 439 C. E.] 
U ) Accion de calumnia.— -N. [Art. 16 h.] 
Ihdemniz<«-i<m de perjuicios. — La in<leninizacH'ii ■':■ 
comprende el dafio emergente y el lucro cesante. (Art. 1546 C. C.) 



COD1GO DE E. EN 



De lafc 

Art. 137. Concluido el sumario, y propuesta la acu- 
sacion fiscal, si esta comprobado el cuerpo del delito, y 
si hay indicios 6 |presunciones graves de que el acusado 
es responsable de la infraccion que se persigue, el Juez 
dictara el auto motivado. 

Aun cuando no haya acusacion, pronunciara el Juez 
dicho auto, si juzgare que hay merito para ello; y, en 
este caso, nombrara otro Fiscal para el juicio plena- 
rio. [£] 

Art. 138. El auto motivado debera comprender: 

i? La declaracion de haber lugar a formacion de 
causa; 

2? La designacion de la infraccion por que se juz- 
ga; 

3? El mandamiento de prision del encausado; 

4? La prevencion de que este nombre defensor, si 

5? La de que se le tome su confesion. 

Cuando haya de resultar responsabilidad pecunia- 
ria, el auto motivado contendra, ademas, la orden de que 
se embarguen al encausado bienes equivalentes, si no 
rindiere fianza en la cantidad que designe el Juez. 

Si el delito no mereciere una pena que, en su mi- 
nimo, pase de dos afios de prision, se omitira esta, siem- 
pre que el encausado rinda una fianza, con arreglo a los 
articulos 107 y 108. 

Art. 139. El auto que declare haber lugar a forma- 
cion de causa no es susceptible del recurso de segunda 
instancia, y se llevara a ejecucion. 

Art. 140. El actuario sacara dos copias del auto 



mencionado, y entregara la una al encausado, y la otra 
al alcaide de la carcel, y lo anotara asi en el proceso. 

Art. 141. Decretada la prision, se custodiara al en- 
causado en la carcel que se le destine, y no se le agrava- 
ra la prision con cepos, grillos 6 cadenas, sirio en caso 
deque ella fuere insegura y se temiere la fuga; pero ja- 
mas se le podra poner de cabeza en el cepo, ni mortifi- 
carle con torturas ni otros tormentos dolorosos, so pcna 
de ser juzgado, el que lo hiciere, como reo de atentado 
contra Ios derechos garantidos por la Constitution. [/ ] 

Art. 142. En caso de ocultaci6n 6 fuga del encau- 
sado, dado el auto de haber lugar a" formacion de causa, 
se suspendera esta hasta que comparezca 6 sea aprehen- 
dido. 

En este mismo caso ordenara el Juez que se .fije un 
edicto por el termino de nueve dfas, llamando a juicio al 
encausado. Dispondra ademas, que se libren despachos 
requisitorios a todos los Juzgados, para su aprehension. 

En los despachos requisitorios se insertara el auto 
motivado, y, de otro modo, no podran ejecutarse. (m) 

Art. 143. Dado el auto de haber lugar a formacion 
de causa, y dentro de tercero dia, se tomara la confesion 
al encausado. 

El Juez 6 actuario por cuya culpa no se tomare la 
confesion en'este jermino, incurrira en la multa de ocho 
decimos de sucre por cada dia de demora. (n) 

Art. 144. Cuando el encausado fuere menor de 
edad.se le tomara la confesion a presencia de su cura- 
dor, si lo tuviere y se hallare prescnte, En caso contra- 
no, a presencia del defensor que el nombrare, 6 del que 
el Juez le diere de oficio. [0] 



{[) So proliij.011 las r,on;\s tjcrpotnas, los azotes, el Jesti 



CODIGO DE £. EN MA. 



Art. 145. La confesion se tomara sin juramento, y 
se preguntara al encausado su nombre y apellido, su re- 
ligion, edad, el lugar de su nacimiento y domicilio, su 
estado y profesion, y si sabe el motivo por que se halla 
preso. Se le leeran integramente todas las piezas del 
sumario; se le haran las preguntas y reconvenciones 
conducentes; se le requerira para que las conteste; y to- 
do se escribira con claridad y exactitud. 

Lo escrito se leera en alta voz, y se haran las mo- 
dificaciones y aclaraciones 6 adiciones que fueren nece- 
sarias. Firmaran la diligencia las personas que concu- 
rran al acto; y, si el acusado no supriere, pondra una 
serial de cruz, y autorizara el Escribano 6 Secretario. [/] 

Art. 146. Se prohibe toda pregunta insidiosa 6 su- 
gestiva, y el constrenir al encausado con ningun apre- 
mio para obligarle a que confiese. \q] 

Art. 147. Concluida la confesion, se correra inme- 
diatamente traslado de la acusacion al encausado, y por 
el al defensor nombrado, para que la conteste dentro de 

Siendo varios los procesados, cada uno tendra el 
termido de tres dias para contestar a la acusacion. \r\ 

Art. 148. Los defensores que nombrare el proce- 
sado 6 el Juez de oficio, no podran excusarse de desem- 
penar el cargo, sino cuando concurra en ellos algun mo- 
tivo justo, a juicio prudente del Juez. 



curadurias 6 curatdas son cargos impuestos a ciertas personas, a fa- 
vor de aquellos que no pueden gobernarse por si mismos 6 adminis- 
fcrar pompetentemente sus negocios, y que no se hallan bajo potes- 
tad de padre, tnadre 6 marido, que pueda darles la proteccion debi- 
da. Las personas que ejercen estos cargos se Hainan tutores 6 cura- 
dorcs, y generalmente guardadores. [Art. 328 C. C] 
v ^. carecer » pues, el menor de eurador designado conforme al C6- 
digo Civil, ha de nonibrarsele defensor, y no eurador especial, para el 
acto; como se acostumbra en muchos juzgados. 

(p ) Sin juramento.— [Art. 70 /*.] 

Se le requerira ; esto es, se le auionestara, sin coaccion fisica ni 
moral. |X. art. 141 h.] 

{q) N pr,,,,Hb.nt t .. [Art. 239 C.E.I 



TITULO IV. — DEL PROCEDIMIENTO, ETC. 5, 

En este caso, la excusa debe ir acompaiiada del ju 
nento del que la propone, asegurando sei 
Dedimento en que ella se funda, siempre qi 
hechos que no consten del proceso. ( s ) 



DEL PROCEDIMIENTO EN LAS CAUSAS DE JURADO 

SECCION I 
De la jurisdiction de los Jurados 

Art. 149. Toda infraccion calificada de crimen en 
el Codigo Penal, esta sujeta al juicio por Jurados, a* ex- 
ception de los crimenes comprendidos en los capitulos 
1? y 3? del ti'tulo 1?, libro 2°; capitulo 2?, titulo 2?, y ca- 
pitulo 5?, titulo. 8? de dicho Codigo. [ f\ 

Art. 150. Toda persona, de cualquiera clase, esta- 
do 6 condition, que incurriere en algun crimen de los no 
exceptuados en el articulo anterior, estara sujeta al jui- 
cio por Jurados, con las excepciones siguientes: 

1* EI Presidente y Vicepresidente de la Republi- 
ca; los demas altos funcionarios a quienes la Constitu- 
tion ha senalado Tribunal especial, y los que en r? y 2? 
instancia deben ser juzgados por la Corte Suprema, se- 
gun la Ley Organica del Poder Judicial. 

(s) Acompanado de juramento. — X. Art. 48 h. 

[ t] Caps. Iy III, Tit, I, Lib. II. 

Cap. I. — Delos crimenes y delil 3 del Ekta- 

da— Cap. III.— De los crimenes y delitos contra la seguridad inte- 
rior de la Repiiblica. 

Cupts. II, Titulo II y Cap. V, Tit. VIII. 

Cap. II.— De los crimenes y delitos contra U R.-ligi/.n.-Ci.p. 
N — De las infraec'hme.s ivhttivas a ia industiia. al eomercio y a las 
iblicas. 



CODIGO DE E. EN 



2? LOS ! 

d:- desafuero, £ _ 

seran juzgados por el Jurado, aun cuando se hallen en 

campana; 

3? Los eclesiasticos seculares, y los regulares de 
ambos sexos. [2/] 

SECCION II 

De los Jurados 

Art. 151. Son Jurados los ciudadanos que se con- 
vocan ocasionalmente para examinar los hechos en que 
consisten las infracciones expresadas en el artfculo 149* 
y decidir segun las pruebas que les sean sometidas. 

Art. 152. Los Jurados no son funcionarios publi- 
cos permanentes, y su caracter es temporal y relativo a 
la causa que deciden. 

Art. 153. Para ser Jurado se requiere: 

iV Te.ner veinticinco anos de edad; 

2? Ser ciudadano en ejercicio; 

3? Tener un oficio. profesion 6 propiedad que le 
de lo bastante para mantenerse por si, sin necesidad de 
vivir a expensas de otro; 

4? Tener residencia fija en las capitales de provin- 
cia 6 canton donde estuviere establecido 6 se establecie- 
re el Tribunal de Jurados, 6 en lugares que no se hallen 
a mas de diez kilometros de distancia de dichas capi- 
tales [r]. 

Art. 154. No pueden ser- Jurados: 

1? El Presidente y Vicepresidente de la Republica, 
los Ministros y Consejeros de Estado; 

2? Los Senadores y Diputados, durante las sesio- 
nes del Congreso y mientras gozan de inmunidad; 



ROCEDIMIENTO, ET 



3? Los Ministros de las Cortes Suprema y Supe- 
riores; 

4? Los Gobernadores y Jefes Polfticos; 

5? Los empleados de Hacienda; 

6? Los Jueces Letrados y Alcaldes Municipales; 

7? Los militares del ejercito y armada, en servicio 
active; 

8? Los Jefes, Comandantes, ayudantes y Tesoreros 
de las Companies de Bomberos; 

9? Los empleados en la Instruccion Publica; 

io. Los Ministros del culto. 



SECCION" III 
Del nombramiento de los Jurados 

Art. 155. EI ocho de Enero de cada ano se reuni- 
ra el Concejo Municipal de cada una de las capitales de 
canton en que se hubiere establecido el Jurado, y, a plu- 
ralidai absoluta.de votos, nombrara treinta ciudadanos 
que tengan las cualidades requeridas en el artfculo 153, 
y que no tengan ninguna de las prohibiciones del 154. 

Nombrara en el mismo dia quince suplentes, que 
tengan los expresados requisitos. 

La municipalidad podra revocar el nombramiento, a 
peticion del nombrado, si este lo solicitare dentro de diez 
dias contados desde que lo reciba. \x\ 

Art. 156. Los nombrados ejerceran el cargo por 

Art. 157. Hecho el nombramiento, el Presidente 
del Concejo lo comunicara oficialmente a los nombrados, 
y pasara una lista de ellos a los Jueces ordinarios de la 
capital del canton. 

Art. 158. Habra Tribunal de Jurados en los canto- 
nes de Ibarra, Quito, Latacunga, Ambato, Riobamba, 
Cuenca, Loja, Guaranda, Guayaquil y Portoviejo. 

f x J Esktblccido djurado.S. Subsiguiento. 



CODIGO BE E. 



Los cantones de Otavalo y Cotacachi quedan some- 
tidos al Tribunal de Jurado de Ibarra; 

Los cantones de Cayambe y Mejia, al de Quito; 

El de Pnjili, al de Latacunga; 

Los de Pillaro y Pelileo, al de Ambato; 

Los de Guano, Colta y Alausi, al de Riobamba; 

Los de Gualaceo, Paute y Giron, al de Cuenca; 

Los de Chimbo y San Miguel de Bolivar, al de 
Guaranda; 

Los de Yaguachi, Balzar, Daule y Santa Elena, al 
de Guayaquil; y 

Los de Montecristi, Jipijapa, Rocafuerte, Santa Ana, 
Sucre y Chone, al de Portoviejo. ( y ) 

Art. 159. El cargo de Jurado es concejil, y nadie 
puede excusarse sino por las causas determinadas por la 
ley, 6 por haber servido el ano anterior. ( z ) 



SECCION IV 

De la reunion del Jurado 

Art. 160. Contestado el traslado de la acusacion, 6 
del auto motivado, si no hubiere acusacion, si la infrac- 
cion cometida fuere un crimen de los que no estan excep- 
tuados en el articulo 149, y si el encausado no estuviere 
comprendido en alguna de las excepciones del 1 50, el 
Juez mandara que pase la causa al Jurado. 

En la misma providencia sefialara el dia y hora en 
que este deba reunirse, termino que no podra pasar de 
quince dias; y prevendra a las partes que concurran al 
despachola vi'spera de ese dia, fijando la hora, £ presen- 
ciar el sorteo de los Jueces de hecho que deban compo- 
ner el Jurado. 

Art. 161. Dentro del termino fijado para que se 



[>] 



(IvUnint/'ida.i )<■>> I 



-DEL PROCrf 



reuna el Jurado, las partes expresaran los nombre3 de 
los testigos de que quieran valerse, y la profesion y re- 
sidencia de ellos. 

Art. 162. Mientras transcurra el termino senalado, 
el Juez dara las ordenes convenientes para la compare - 
cencia de los testigos, para la recepcion de los que no 
han de comparecer, y para el sorteo de los Jueces que 
han de componerel Jurado; cuidando de que por ningun 
motivo deje este de reunirse el dia designado. 

Art. 163. El encargado de citar a los testigos debe- 
ra comprobar la citacion con firma de los citados, 6 con 
la de un testigo conocido; y en caso de ausencia 6 de 
impedimento fisico. debera comprobar, del mismo modo, 
haber practicado la diligencia, bajo la multa de ocho de- 
cimos de sucre por cada testigo que deje de citar. 

Art. 164. Cuando mujeres honestas hubieren sido 
testigos en el sumario, 6 consten en las listas de las par- 
tes, el Juez, antes de reunirse el Jurado, tomarasus de- 
claraciones, las conservara reservadas, y no obiigara a 
las declarantes a comparecer en el lugar del juicio. 

Art. 1 65. Si los testigos que han declarado en el su- 
mario, 6 los que presenten las partes, se hallaren dentro 
de la capital 6 hasta quince kilometros de distancia, el 
Juez mandara citarlos, senalando el dia en que deban 
comparecer ante el Jurado. 

Si estuvieren ausentes a mayor distancia, y se ofre- 
ciere por alguna de lasjpartes costear su comparecencia, 
se les citara del mismo "modo, a que comparezcan. Pe- 
ro si, estando ausentes, no hubiere quien haga estos gas- 
tos, se mandara recibir sus declaraciones por medio de 
despachos librados de oficio a las autoridades locales de 
la residencia de los testigos. 

Art. 166. El Juez comisionado practicara las dih- 
gencias prevenidas, inmediatamente que reciba el des- 
pacho; y, devuelto lo actuado, se agregara al proceso, 
siempre que no se hubiere concluido la celebracion del 
juicio. 



J I 



testigos ausentes 1 



se hallar 



tgar a donde se dirigio el despacho, el J 



nado, aun cuando no se le ordene, lo remitira al de la 
parroquia 6 canton en que se encontraren dichos testi- 
gos, para que este les reciba las declaraciones y las de- 
vnelva al comisionado. 

Art. 1 68. El Juez comisionado que hubiere practi- 
cado las informaciones por sf 6 por el del lugar donde 
estuvieren los testigos, de vol vera el despacho al Juez de 
la causa inmediatamente, 6 por el correo proximo, en los 
lugares en que lo hubiere, bajo la multa de ocho decimos 
de sucre por cada dia de demora. 

Esta multa sera extensiva al Juez subdelegado, en 
caso de omision 6 retardo. [a]. 

Art. 169. En caso de enfermedad de los testigos, 6 
habiendo temor de su muerte proxima, se les recibira in- 
mediatamente sus declaraciones. 

Art. 170. En el dia y hora designados para el sor- 
teo, el Juez, a presencia de las partes, sorteara doce Jue- 
ces; los siete primeros, que deben conocer de la causa. 
y los cinco ultimos, con el caracter de suplentes, para el 
caso de que, por ausencia u otro motivo legal, no pudie- 
ren asistir los principales. 

El sorteo se hard por medio de cedulas insaculadas 
y extraidas por un nifio. 

Art. 171. En el acto del sorteo, y hasta una hora 
despues, podran ser recusados Hbremente tres Jueces de 
hecho por el acusador y el Fiscal, y cuatro por el acu- 
sado. 

Cuando hubiere varios reos, se concertaran entre si 
para recusar el mismo numero, y otro tanto haran el acu- 
sador y el Fiscal; pero si no pudieren convenir entre sf, 
la suerte determinara el orden con que lo han de verifi- 
car. En este caso, cada uno recusara sucesivamente un 
Juez, hasta que se complete el numero referido de recu- 
saciones, y entonces, el recusado por uno se tendra co- 
mo recusado por los demas. 

Si las partes hubieren hecho uso de la facultad de 
recusar, se sortearan tantos Jurados cuantos hubieren si- 
fa] afuRa.— N. n precedente. 



TITULO IV.— DE 



do recinalos; y a los nuevamente sorteados no se les 
podra recusar sino por complicidad, 6 por alguna de las 
causales que expresa el articulo siguiente; ni se podra 
retirar la recusacion, una vez hecha. ( b ) 

Art. 172. Son causales de excusa y de recusacion: 

r? Ser pariente del acusador 6 del acusado, dentro 
del cuarto grado civil de consanguinidad 6 segundo de 
armidad; 

2'? Haber intervenido en la causa como Juez de ins- 
truccion, testigo, perito, interprete, defensor, curador 6 
actuario; 

3* Tener parentesco espiritual, amistad intima 6 
enemistad capital con el acusador 6 con el reo, 6 ser es- 
te domestico, jornalero 6 pupilo del Jurado. (V). 

Art. 173. En los casos de recusacion 6 ausencia de 
los Jurados, si no se llena el numero de siete con los su- 
plentes, se sortearan otros hasta completar dicho nume- 
ro. A los Jurados que, citados por el Alguacil, y sin 
causa legal, dejaren de concurrir en el dia y hora fijados 
para la reunion, el Juez les impondia la multa de seis a 
veintesucres, sin mas recurso que el de queja, y sin per 
juicio de compelerles a la concurrencia, por medio de la 
fuerza publica. 

Art. 174. Nopodran examinarse dos 6 mas causas 
de Jurado en un mismo dia; y para evitar la concurren- 
cia, se pondran de acuerdo entre los Jueces de sustancia- 

Art. 175. El dia designado, compareceran el acusa- 
dor, el Fiscal, el acusado con su defensor, y con su cura- 
dor si fuere menor, los testigos y los Jueces de hecho. 

Si no compareciere el acusador, por si 6 por apode- 
rado, se le tendra por no parte en el juicio; pudiendo ser 
condenado en las costas, danos y perjuicios, y sujeto, 
ademas, a la accion de calumnia, en los casos y con arre- 



glo a! articuto 23. ( d ) 

Art. 176. Verificada la comparecencia, el Juez, co- 
mo presidente y encargado de la policfa de audiencia, 
liara que los Jurados tomen asiento a su uerecha e iz- 
quierda. segun el orden que les dio la suerte, con separa- 
cion del publico, y al frente de la barra en que han de 
estar el acusador, el acusado y los testigos, con forme ee 
les fuere Uamando. El Fiscal tomara asiento dentro de 
la barra, a la derecha del presidente, y el abogado del 
reo a la izquierda 

Art. 177. El acusado comparecera libre. peroacom- 
pafiado de guardias para impedir su evasion. El presi- 
dente le dira que puede sentarse, y le preguntara su 
nombre, edad, profesion y morada. 

Art. 1 78. Dirigiendose luego a los defensores de 
las partes, les dira: gPrometeis no emplear sino la ver- 
dad y la ley en defensa de vuestros clientesf Cada uno 
respondent Lo prometo. 

Art. 179. Acto continue se pondran los Jurados en 
pie, y el presidente les hara prestar el juramento siguien- 
te: Conciudadanos, ^jurats por Dios Nuestro Senary 
estos Santos Evangelios, examinar con atencion escrn- 

pulosa los cargos producidos contra N ; no comn- 

mcar con persona alguna, liasta que liaydis liec/w la de- 
claratoria: no escuchar el amor, el odio, el temor ni la pre- 
vena on, y decidir en vista de los cargos y medios de de- 
Jensa, segun vuestra intima y profunda conviction, con 
impanialutad y Jirmezaf Cada uno, llamado indivi- 
dualmente por el presidente, respondent Lo prometo. 
lojuro. — Si asi lo hiciereis, dira el presidente, Dios os 
premie; de lo coniratio, El y la Patria os lo deman- 
den. (e) 

Art. 180. Inmediatamente dira el Juez al reo: Es- 
tad atento a lo que vais a escuchar; y mandara al actua- 
ls j Con su curador si fuere menor, y lo tuviese — N. o prece- 

9-W k I J "v a P £ r ?** N » estro s eti°r y estos Santos Evangelios.— Art. 

I'M ( . h. aphcable, lleeado el ™« rt 



rio que lea el escrito de acusacion, si Io hubiere, 6 el au- 
to de que hablan los articulos 137 y 138. Concluida la 
lectura, recordara el presidente al acusado, con la mayor 
claridad, el contenido de la acusacion. 

Art. 181. El Fiscal expondra despues el motivo de 
la acusacion; y, si hubiere acusador, este hara tambien 
sii exposicion, 6 por el su defensor, y pedira, si lo tuvie- 
re por conveniente, el resarcimiento de danos y perjui- 

Esta exposicion se contraera a referir circunstancia- 
damente los hechos, sin emplear ninguna invectiva con- 
tra el acusado, sin declamaciones acaloradas, ni comen- 
tario alguno sobre su perversidad; y concluira la parte 
diciencio que va a presentar sus testigos, para probar 
cuanto ha expresado contra el reo. 

Art. 182. El actuario leera despues la lista de tes- 
tigos presentada por la parte acusadora. 

Esta lista no podra contener testigos distintos de 
los que se pusieron en noticia del acusado. 

Art. 183. El Juez mandara que los testigos compa- 
rezcan en la barra, uno en pos de otro, segun el orden 
con que hayan declarado en el proceso y esten escritos 
en la lista. [/] 

Art. 184. Luego les recibira juramento de decir 
verdad, sin odio, temor 6 afecto. Les prcguntara des- 
pues su nombre y apellido, su edad, profesion, estado y 
vecindad; si conocen a los litigantes, si estan al servicio 
de alguno de ellos, si son 6 no sus parientes, y en que 
grado. 

Art. 185. Si alguno de los testigos no hablare el 
idioma castellano, 6 fuere sordomudo, se procedera co- 
mo queda dispuesto en el articulo 42. 

Art. 186. A presencia del Jurado declararan, asi 
los testigos del sumario que hubiesen comparecido, co- 
mo los presentados por las partes, uno en pos de otro. 
I)urante su declaracion, no podran ser interrumpidos ni 



1 pos de otro.— Art. 237 C E.- 



interpelados por persona alguna: se les leera Io que de- 
clararon en el sumario, y cuando se a Ivierta alguna con- 
tradiccion entre aquella declaracion y la que presten de 
nuevo, se les hara notar: sus contestaciones y exposicio- 
nes se sentaran por el actuario. 

Art. 187. Cuando el testigo hubiere acabado de sa- 
tisfacer alas preguntas del juez y alas que le hicieren 
los Jurados, se preguntara al acusado si tiene algo que 
responder a la declaracion del testi^o. Entonces el reo 
6 su defensor podran hacer al testigo, con permiso de! 
presidente, las preguntas que tuviereii por conveniente, 
y exponer contra el testigo y su declaracion cuanto crean 
litil a la defensa; y su tenor se sentara por escrito. Kl 
acusador y el Fiscal, a su vez, tendran la misma facultad 
con respecto a los testigos presentados por el reo. 

Art. 188. El acusado, por si 6 por medio de su de- 
fensor, puede pedir que los testigos que designe se reti- 
ren del auditorio, despues de haber prestado sus decla- 
raciones, y que uno 6 mas de ellos sean introducidos y 
examinados de nuevo, con separacion, 6 en presencia 
unos de otros, El acusador y el Fiscal tienen las mis- 
ma facultad respecto de los testigos presentados por el 
reo. El presidente podra tambien ordenarlo asi a los 
presentados por ambas partes. 

El presidente y los Jurados pueden hacer a los tes- 
tigos, al acusado y al acusador, las preguntas que juz- 
guen oportunas, y exigir de ellos cuanto crean necesario 
para la manifestacion de la verdad. 

Art. 189. El presidente puede hacer retirar a los 
acusados, y examinar a los testigos sobre algunas cir- 
cunstancias, instruyendo despues a los acusados de \o 
que se hubiere hecho en su ausencia, y de su resultado. 

Art. 190. Podra tambien el presidente llamar y ofr 
a cualquiera persona, y mandar traer a la vista todos los 
papele^ y documentos que considere necesarios para es- 

Art. 191. Eos testigos deberan estar en una pieza 
destinada al efecto, de la que no podran salir sino para 
ctclarar. El j. residente tomara las medidas necesarias 



para impeair que los testigos conterenaen entre si so- 
bre el delito y el delincuente, antes de haber declarado. 

Art. 192. El testigo citado comparecera voluntaria- 
mente 6 por la fuerza, si no esta gravemente enfermo 6 
fuera del lugar, a mas de quince kilometros de distancia. 
El que se resista sin causa legitima, sera castigado con 
multa de seis sucres cuatro decimos a veinte sucres, y 
detencion de ocho a quince dias. 

Art. 193. Los testigos que hubieren declarado, per- 
maneceran en el auditorio hasta que los Jurados se reti- 
ren para deliberar; si el presidente no ordenare otra cosa. 

Art. 194. Ofdos los testigos presentados por el acu- 
sador y el Fiscal, hara el acusado, por si 6 por medio de 
su defensor, una exposicion sencilla y prolija de los he- 
chos y circunstancias que le fueren favorables, y conclui- 
ra diciendo que va a presentar sus testigos, para probar 



expresado 


en s 


;u defensa, 






195- El ac 




leera entc 


>nces 


la iista de 1( 


resentados 
le los que s 


;e [>u 


el acusado, 


que 


no pod ran s< 
a del acusadc 



test!; 

distil 

y del Fiscal. 

Art. 196. El presidente hara que comparezcan y se 
examinen en la misma forma que queda prescrita para 
el examen de los testigos presentados por el Fiscal 6 el 
acusador. 

Art, 197. El presidente, los Jurados; el Fiscal y los 
defensores de ambas partes pueden hacer sus apuntes de 
Jo que les parezca mas importante en las deposiciones 
de los testigos, en la acusacion y en la defensa del reo, 
ton tal que no se interrumpa ni se detenga la discusion. 

Art. 198. Recibidas las declaraciones de los testi- 
gos presentes, se leeran las de los muertos 6 ausentes. 

Art. 199. El presidente hara tambien que se lean 
los documentos relativos al crimen, que puedan formar 
la coriviccion, y ordenara que el reo los reconozca. Po- 
dra tambien ordenar que se manifiesten a los testigos, 
para el mismo efecto, si lo estimare necesario. 

Art. 200. Conclufdas las diligencias de prueba, 
mandara el presidente que se de principio al debate. Si 



fueren varios los acusados, habra un debate particular 
sobre cada uno de ellos, en el orden que expiese el pre- 

Art. 20 1. El acusador y el Fiscal seran ofdos pri- 
meramente. Cuando el querellante haya intentado solo 
la accion civil, pedira la palabra despues del'Fiscal. Con- 
testara despues el acusado 6 su defensor. Sera permiti- 
da la replica; pero concluira siempre el acusado 6 su de- 



Art. 202. El preside 
que prolongue inutilmente 

Art. 203. Concluidos los debates, el presidente 
pondra a los Jurados, por escrito, las correspondientes 
preguntas. 

Art. 204. Las preguntas al Jurado se haran en el 
orden siguiente: 1* jEs constants el hechof (y desig- 
nara el Juez el detallado en la acusacion fiscal, 6 en el 
auto motivado). 2* {El acusado es autor 6 complice 
del hecho referido, cou tales circunstanciasf [y expresa- 
ra las circunstancias indicadas en el resumen de la acu- 
sacion fiscal 6 en el referido auto]. 3* {El acusado ha 
cometido el crimen con tal circunstanciaf [y se expresa- 
ra la circunstancia que, no estando comprendida en la 
acusacion 6 en el auto predicho, hubiere resultado de los 
debates]. 4? jSon constants tal 6 cual hecho, tal 6 
cual circunstanciaf [y designara el Juez los que el acu- 
sado hubiere alegado en su defei.saj. 

Si el acusado resultare menor de diez y siete anos, 
se agregara la siguiente pregunta: 5? {El acusado ha 
obrado con discernimientof (g) 



{g) Si el encansado resultare menor de diez y siete anos, se agre- 
(,„,■„ hi siguiente pmjttntu: ,;E1 encansado ha obrado con diseerni- 
miento? 

Esta generalmente exento de pena el menor de siete anos; y lo 
esta el mayor de siete y menor de diez y seis, si constare que ha 
obrado sin mseermmiento. 

En este ultimo easo podra ser puesto a disposieion de b autori- 
dad gubernativa por un tiempo que no pase de la epoca en que cum- 



. DEL PROCEDIMIENTO, ETC. 



Art. 205. El presidente entregara al Jefe de los Ju- 
rados estas preguntas y todo lo actuado antes en los de- 
bates publicos, poniendose en el proceso la constancia 
respectiva por el actuario. En seguida mandara condu- 
cir al reo a su prision, y ordenara al acusador, defensor 
y auditorio que se retiren. 

Art. 206. Los Jurados pasaran a su camara para 
deUberar. Su Jefe sera el que designaren los mismos 
Jurados. 

Art. 207. Antes de principiar la deliberacion, el 
Jefe dirigira a los Jurados la siguiente alocucion, que. 
ademas, debe estar fijada en la sala de las deliberaciones: 
La ley no pide cuenta a los Jurados de los medios por los 
que se han convencido, ni les senala reglas de las cuales 
deban hacer depender la plenitud ni la suficiencia de una 
prueba. Solo les ordena que se pregunten a si mismos, 
en el silencio y en el recogimientto, y busquen en la since - 

pla vtintmn aiios para que le coloque en un establecimiento en que 
se cornja e instruya. La autoridad gubernativa podra restitutio a 
lvf P a ^ res s * H e g are el menor a dar suficientes garantias de mora- 
i constare que ha obrado con discernimiento, se le aplicarau las 



pen as del modo g „ 

1 pena de muerte, de penitenciaria 6 de reclu 
, sera condenado a prision por un termiuo de 



( mdo en p 



Si ha incurrido en pena de penitenciaria 6 de reclusion onlina- 
iias, sera condenado a una prision de dos a tresanos. 

Cuando un individuo menor de diez y seis anos hubiere come- 
tido con discernimiento un delito, la pena no podra exceder de la mi- 
tad de aquella a que habria sido condenado, si hubiese tenido diez y 

Si un sordo-mudo, mayor de diez y seis anos, cometiere un cri- 
men 6 un delito, ser& absuelto si constare que ha obrado sin discer- 
nimiento. 

Podra ser coloeado en un establecimiento en donde se le deten- 
dra y educara durante un tiempo-que no exceda de cinco anos. 

Si constare que ha obrado con discernimiento, sera castigado 
en k>s terminos de lbs articulos 85, 86 y 87. (Arts. 84, 85, 86 y 88 

No hay congruencia entre la pregunta 5" dirigida al Jurado y lo 
establecido en el C. P., en los articulos transcritos; puesto que el 
acusado puede tener diez y seis ancs. sin 11. -ur a U> diez y siete. 



CODlGO DE E. 



ridai de su conciencia, que impresion han hecho en sit 
razon las pruebas reudidas, tanto en contra como en favor 
del acusado, y los medios de defensa de que e'ste se ha ser- 
vido. La ley no les hace sino esta sola pregunta, que en- 
cicrra toda la medida de los deberes de los Jurados: 
c -Texeis una intima coNvicciON? Lo que no deben per- 
der de vista es que la deli he ration ha de contraerse uni- 
camente a los hechos acusados; y faltarian a su princi- 
pal deber, si, tcniendo a la vista las ley es pennies, lonsi- 
dcrascn las consecuencias que podria traer respecto del 
acusado la declaracion que tienen que dat. Su miszori 
no ±e contrae a la persecucion y castigo de los crimenes, 
sino a decir si el acusado es 6 no culpado del crimen que 

Art. 208. Los Jurados no podran salir de su sala 
antes de haber pronunciado el veredicto. Durante la 
deliberacion no se permitira !a entrada a ninguna perso- 
na, y el presidente hara guardar las puertas de la sala. 

Art. 209. Los Jurados deliberaran, primero, sobre 
el hecho principal; despues, sobre cada una de las cir- 
cunstancias. 

Art. 210. El Jefe de los Jurados hara a cada uno 
de ellos las preguntas, en el orden en que esten escritas 
por el presidente; los Jurados responderan separada- 
meiTte en el mismo orden, y el jefe ira escribiendo sus 

Art. 211. El Jurado que contestare no ser constan 
te el hecho. 6 no ser culpado el acusado, no estara suje 
to a otra pregunta. 

Art. 212. Cuandola constancia del hecho 6 la cul- 
pabilidad del reo se hubieren declarado sin que concu- 
rran los votos unanimes de todos los Jurados, la declara- 
toria de las circunstancias del crimen se hara por la ma 
yoria de los que hubieren condenado. En caso de em 
pate, prevalecera el voto que fuere favorable al reo. 

Art. 213. Cuando el hecho puntualizado en la acu 
sacion 6 en el auto motivado no constare en toda su pie 
nitud, sino en cuanto baste para constituir una infraccion 
menor que la designada en la acusacion 6 auto motiva- 



I EN TO, ETC. 



do, podran los Jurados hacer la distincion correspon- 
diente, diciendo, por ejemplo: No es constante el hecho 
de robo con violate ia, sino el de simple robo. — No es cons- 
tant el asesinalo, sino cl hemic idio simple. 

Art. 214. Los Jurados no podran pronunciar vere- 
dicto sobre otras infracciones distintas, esto es, que no 
tengan analogfa con las contenidas en la acusacion 6 au- 
to motivado, ni dejar de pronunciarlo sobre todas y ca- 
da una de estas. 

Art. 215. Deben los Jurados declarar respecto de 
todos y de cada uno de los reos 6 acusados, expresando 
quien es el principal y quienes los complices. ( h ) 

Art. 216. En seguida el jefe contara los votos, 

Art. 217. En el Jurado se necesita la mayoria ab- 
soluta de votos, tan to para la condenacion como para la 

Art. 2 1 8. Los Jurados entraran despues en la sala 
de audiencia, y tomaran sus asientos. El auditorio po- 
dra tambien concurrir. El Juez les preguntara cual es 
el resultado de su deliberacion. El jefe del Jurado, po- 
niendose en pie, contestara: "Por nuestro honor y con- 
ciencia, delante de Dios y de los hombres, el veredicto 
del Jurado es el siguiente." Lo leera entonces. 

Art. 219. El veredicto estara firmado por los Jura- 
dos. Despues de leido, lo pondra en manos del Juez, 
junto con todos los papeles que le fueron entregados, y 
se retiraran los Jurados, si el Jue? no ordenare otra cosa. 

Art. 220. Si el Juez notare que la declaratoria del 
Jurado es obscura, contradictoria 6 incomplete dispon- 
dra, en el acto, que los Jurados vuelvan a la sala de las 
deliberaciones, donde permaneceran encerrados hasta 
dar una declaratoria que no tenga esos vicios. 

Art. 221. El actuario hara saber el veredicto al 
acusador, al Fiscal y al acusado; y la notihcacion sera 
suscrita por las partes 6 por un testigo. ( / ) 

(Continuard) 

( h ) Beos principal autorcs.—X. art. 7'.' h. 
( / ) Arts.' 105, 10G, 107 v 108 C E. 



ALGUNAS HONTANAS VOLCAMCAS 

do la 
cordillera oriental de las hotias de Quito n kataeunga 

(Extractos de la obra del Doctor A. STTBEL, "Die Vulkanberge 

von Ecuador' J 

POR 

AUGUSTO N. MARTINEZ 

Profebor de Ciencias Naturales 

EN EL INSTITUTO NaCIONAL MEjfA DE QUITO; OFICIAL DE 
ACADEMIA DE FRANCIA, ETC. 

QUINTA PARTE 

EL COTOPAXI 

( Conclusion) 



1? El Cotopaxi visto del Oeste 

Punto de mira: Tambo de Santa Ana de Tiopullo, 
aios 3150 metros sobre el nivel del mar.— La distan- 



MONTANAS VOLCANICAS BE LA CORDILLEBA 0. 69 



cia hasta la cuspide de la montana, importa cerca de 17 
kilometros. 

Por el pie del lado Oeste del Cotopaxi, pasa la ca- 
rretera que de Quito, por Latacunga y Ambato va a 
Guayaquil. El viajero que sigue esta via puede gozar 
con la magnlfica vista del Cotopaxi, cuando este se ha- 
lle despejado, caso, en verdad, muy raro. Para obte- 
ner una vista de igual distancia de los demas lados del 
Cotopaxi, es preciso emprender una gira penosisima 
de muchos dias. Pues, prescindiendo de algunos hatos, 
la comarca que rodea a la montana es completamente 
deshabitada. La feliz circunstancia de ser el lado Oes- 
te, facilmente accesible, por sus especiales condiciones 
arquitectonicas de la estructura, que alii se manifiestan 
admirablemente, asi como por las frescas corrientes de 
lava que han flufdo por sus declivios, le hacen el mas 
interesante de la montana. 

Hemos distinguido en el Cotopaxi una construccion 
antigua y otra relativamente moderna. La primera, for- 
ma la parte articulada en muchas cuchillas, las que se 
abrazan hacia el Sudoeste con el cono del crater, su- 
biendo hasta el h'mite de la nieve y se amontonan en una 
alta piramide de casi 5000 metros sobre el mar, el Pica- 
cko. Al contrario como creacion moderna de la activi- 
dad volcanica debe considerarse al mismo cerro con cra- 
ter, cuya lfnea de perfil Nordoeste, desde la cuspide 
hasta la base muestra un trayecto regularisimo. De la 
situacion de ambas creaciones se obtiene el convenci- 
miento, que el poderoso, pero relativamente moderno 
cono de erupcion del Cotopaxi, se ha adherido tanto 
lateralmente a la construccion fundamental que ha se- 
pultado en gran parte a esta ultima. 

Se sustrae a nuestra comprension, como estaba acon- 
dicionada la masa de montana de la antigua construc- 
cion, que fue descompuesta 6 talvez solo cubierta por 
el amontonamiento del nuevo cono Cotopaxi; lo que se 
puede establecer con precision es, que tambi^n en los 
lados Norte y Este de la 
de esa antigua formacion. 



Que entre la moderna y la antigua haya una rela- 
cion genetica semejante a la que hay entre el Somma y 
el Vesubio, no hay como dudarlo; pues podriamos acep- 
tar que el Picacko, sea efectivamente io que queda de 
las paredes de un espacioso circo existente anteriormen- 

En este antiguo fundamento del cono Cotopaxi, se 
cortan rnuchos valles (quebradas 6 huaicos); el de Pu- 
ca-huaico, es uno de los mas profundos y exhibe bancos 
de roca descubiertos in situ. Esta circunstancia es 
llena de valor, por cuanto las rocas in situ de esta 
parte fundamental, y que alternan con productos de 
erupcion de edad antigua y moderna, se pueden observar 
solo en poqufsimos lugares. Menos profunda es la que- 
brada de Manzana-huaico, que quizas pueda conside- 
rarse como la linea limftrofe entre la antigua y moderna 
construccion, en tanto que se podrfa establecer una des- 
lindacion entre ambas partes. El cerro de Ami y el Pa- 
ramo de Ylitio, verosinulmente son los declivios mas ade- 
lantados hacia el Oeste, de la antigua construccion. 

La forma de la montana con crater y la especie de 
su manto de nieve, se puede observar en toda su indi- 
vidual idad desde el pun to de mira; pero hay que men- 
cionar que ese crater de la cima, no es completamente 
redondo, sino mas bien eliptico y que su diametro ma- 
yor corre en la direccion Norte-Sur. La distancia de 
lascuspides entre si, la del Nordoeste (5943 metros) 
de la Sudoeste (5922 metros) del Cotopaxi, determi- 
na la extension completa del crater. Entre estas cuspi- 
des muestra el fi!o una breve depresion, y exactamente 
junto a la cima una ligt:ra actividad de fumarolas. 

Cerca de 400 metros bajo la cuspide Sur, se notael 
punto de parti ia de varias pradas de roca negra, las que 
formando una linea dobie serpentean hasta el limite infe- 
rior de la nieve. Esas gradas son los lfmites laterales 
de los t ^ . forma de anillos hundidos, 

que dejan tras sf, en su trayecto las corrientes de lava. 
Cua J e q' ie ' dria presumir que la lava que forma las 
corrientes ha quebrantado las paredes del crater; y sin 



DE LA CORDILLERA ORIENTAL 7 1 

embargo no ha sucedido asi, sino que se trata realmente 
de verdaderas emisiones por el rilo del crater; sobre el 
que, el material fgneo flufdo se precipito a borbotones 
y en forma de cascadas, hasta llegar a sitios de declivios 
poco rapidos. Las masas acumuladas en estos ultimos 
continuaron fluyendo y formaron una verdadera corrien- 
te 6 lecho de lava. La circunstancia de que la corriente 
de Puca-yacu halle su fin, ya en los 4365 metros de 
altura, nos indica lo reducido de la masa de material 
desbordado; la de Manzana-huaico que se desvia de 
aquella hacia el lado Norte, no fue mucho mas larga, 
pues concluye . a solo 1 70 metros mas abajo. Las gra- 
das de fragmentos de lava, de que hemos hablado, sir- 
vieron de camino para las dos primeras ascensiones a 
lacuspide del Cotopaxi en los anos de 1872 (Dr. W. 
Reiss) y de 1875 (Dr. A. Stubel). 

La cubierta de nieve del cono Cotopaxi, vista des- 
de el lugar indica.do es muy reducida; sin embargo no 
suministra idea precisa del minimum de ella. 

Las superficies inclinadas que rodean a la base de la 
montana y que permite el acceso a la planicie de Callo, 
en manera algunason campos de lava, sino yacimientos 
mas 6 menos poderosos de arena, escombros y toba. 

Entre la base de la montana y el punto en que esta 
el observador, corre el no Cutuchi, en un lecho poco 
profundo. Toma su origen en la division de aguas de 
Limpio-pungo (3430 metros) y se alimenta no solo de 
los declivios del Cotopaxi, sino tambien de los del Ru- 
minahui. 

2? El Cotopaxi visto del Norte 

Panto de mira: Ovejeria de Hornoloma a 3784 
metros sobre el mar; 2159 metros debajo de la cuspide 
Norte. La distancia importa cerca de 7 kilometros. 

El espectaculo que presenta el lado Norte del Coto- 
paxi, no es menos grandioso, que el de su lado Oeste; 
allise acusa aim mas la forma conica de la montana, 
puesto que en el ultimo, el crater eh'ptico se muestra en 



su mayor extension longitudinal; el lado mds ; 
ta flanqueado por la cuspide Norte. 

Singularmente notable y visible d mucha distancia, 
es la roca vertical, siempre sin nieve que se precipita in- 
mediatamente debajo de la cuspide. Fuera de esta pa- 
red, solo en pocos sitios la cubierta de nieve permite ver 
a la roca desnuda. Tambitm es digno de atencion el 
trayecto irregular de la linea del limite de la nieve; se 
deberia esperar que en las quebradas, que favorecen 
su acumulacion, se extenderia mucho mas abajo que en 
las cuchillas 6 dorsos de los declivios, pero de un modo 
excepcional, sucede lo contrario, puesto que las lenguas 
de los ventisqueros no descienden por los surcos de los 
valles. En algunos lugares, por las condiciones del sue- 
lo, el retroceso del limite de la nieve sube hasta mas de 
4800 metros. La parte inferior de las faldas de la mon- 
tana que no esta nevada, consiste esencialmente del 
amontonamiento de materiales sueltos. 

Por el lado Norte, tambien sobresalen antiguos res- 
tos del extenso fundamento que sirve de base al Coto- 
paxi. Consideramos como tales, a los contrafuertes 
desnudosy redondosde Yncaloma (4092 metros) asi co- 
mo a las pequenas montanas piramidales denominadas 
"Cerritos del Salitre," que se abrazan con el pie Nores- 
tedel cerro, y que quizas deberian ser vistos como los 
vestigios que han quedado en pie de un extenso contra- 
fuerte. 

Otro objeto que nos impresiona de un modo espe- 
cial en este lado, es una corriente de lava de aspecto 
muy fresco; parece que tiene su punto de origen, un po- 
co masarriba del limite de la nieve y que termina a unos 
300 metros mas abajo (en los 4421 metros s. el m.) 
Una prolija investigacion de los declivios, nos manifesto 
que esa corriente de lava, es solo el brazo mas largo, 
de una extensa masa derramada, oculta debajo del cam- 
po de nieve y cuyo origen es el resultado de una erup- 
cion por el filo del crater. Fuera de esta masa eyectada 
moderna, se divisa desde Hornoloma otra corriente de 
lava probablemente mas antigua: es lade Yanasacha- 



DE LA CORDILLERA ORIENTAL 



ie fluyo porlafalda Noroeste y que llegohas- 
relativamente profundo (a 4071 metros s. el 



3? El Cotopaxi visto del Noroeste 

El punto de mira queda en el pie Sudeste del Ru- 
miriahui a los 3500 metros sobre el mar. La distancia 
hasta la cuspide es de cerca de 8 kilometros. 

En todo el circuito del Cotopaxi, no hay un punto 
como este, para admirar la magnificencia del cono neva- 
do; nuestras miradas se encadenan inmediatamente a 
un paisaje lleno de encantos. En pocos lugares se des- 
tacan las rocas negras y desnudas de la purfsima capa 
de nieve; pero un cuadro distinto nos ofrece el reborde 
inferior de esa misma capa, por las muchas gradas cal- 
vas que se adhieren y grietas pintorescamente dentela- 
das y franjeadas. 

Debajo del limite de la* nieve aparecen las hincha- 
das corrientes de lava de Tauripamba y Yanasacha, y 
todo el pie de ese lado de la montana volcanica, estd 
rodeado, de un vasto campo de lava antiquisima y ya 
cubierta de vegetacion. 

A las plantas del observador, y en la ensillada que 
une al Cotopaxi con el Ruminahui, se encuentra la la- 
gunita de Limpio-pungo, cuyos contornos disminuyen 
en cada erupcion del Cotopaxi a consecuencia de las 
fuertes lluvias de cenizas y lapillis. ■ De lejos parece 
circundada de arbustos frondosos, pero en realidad es 
una vegetacion pobre y monotonia; los manchones de 
un junco amarillo llamado totorilla se ' ' 
agua. 



4? El Cotopaxi visto del Noreste 



Punto de mira: Loma de Parca en los declivios S. 
E. del Sincholagua a los 4300 metros sobre el mar. La 
distancia hasta el vertice de la montana importa cerca 
de 13 kilometros. 



La considerable altura del punto de mira, permite 
al observador dirigir una ojeada sobre el cono Cotopaxi, 
tan imponente, como no debe esperarla de punto alguno. 
La orientacion en el paisaje no le preseutara dificultad 
alguna, si su memoria se ha impregnado con los recuer- 
dos de los panoramas de los lados Norte y Noroeste de 
la montana. Los cerritos piramidales del Salitre, que 
antes quedaban a su izquierda, ahora lo estan a ladere- 
cha, lo mismo que Yncaloma; como una estria angosta, 
se muestra en los declivios de la montana, la corriente 
de lava de Tauripamba-volcan, completamente debajo 
del limite de la nieve. Pero hacia el Este y el Sur, el 
paisaje es nuevo. Ante todo encadena la inirada la ra- 
ptda piramide de piedra del Quilindana; es tan rapida 
que se. podria juzgar exage.rado un dibujo suyo tornado 
desde ese sitio. El Cotopaxi, tambien se presenta de 
un modo extrano. La parte de su cono cubierta de nie- 
ve aparece, en comparacion de los demas lados, excesi- 
vamente pequena; pero esta. es un engano a consecuen- 
cia del alto punto de mira, en que esta el observador. 

Una particularidad arquitectonica de la montana 
consiste, en que los declivios que se extienden a nues- 
tra vista, estan atravezados de muchas quebradas, poco 
profundas, que en variadi'simas ramirlcaciones se origi- 
nan precisamente en el limite de la nieve, pero que no 
producen valles cortados profundamente. La superfkie 
de la montana conica esta formada hasta mas arriba del 
limite de la nieve; de masas de escombros amontonados, 
y descompuesta por las aguas de las mencionadas que- 
bradas, en campos transversales proporcionadamente 
pianos. La paja (ichu) ya verde, ya parda, cubre, 
aqui compactamente, alia escasa, la superiicie de estos 
campos hasta muy cerca de las nieves. 

Pero to que mas nos extrana en este lado de un po- 
deroso volcan todavia activo, es que, no recordemos en 
el, la obra devastadora de las fuerzas volcanicas, que 
subsisten en su interior, sino que predomine mas bie.n 
la formacion aluvial en el caracter del paisaje que rodea 
a los pie's de la montana. Los muchos lechos de agua 



l CORDILLEk 






dinariamer 


ite est 


acarreados 


, ates 


Puedefon 


i la der 
narse 



perosu anchura y los bloques 
2 han servido y aun pueden 
: poderosos aluviones de agua. 
del po ler de estos aluviones, 
al verlos enormes bloques transportados al lecho piano 
del valle y alii amontonados. Pr^dominan entre esos 
bloques, los que por descomposicion han tornado super- 
ficialmente un color claro, y se hallan confusamente 
mezclados, materiales antiguos y modernos. 

Tales aluviones se han repetido, aun en los tiempos 
historicos, y se forman cuando las corrientes de lava 
que se derraman por el filo del crater tocan a los decli- 
vios exteriores, produciendo una repentina fusion de la 
nieve. Desde el punto en que esta el observador se 
pueden divisar tres de las corrientes de lava: la ya men- 
cionada de Tauripamba-volcan, la de Diazchaina-vol- 
can y la de Chirimachai volcan. Las dos ultimas que 
pertenecen sin duda alguna a la bifurcacion de la misma 
masa eruptiva, fluyeron hacia el Este, y aparecen des- 
de la loma de Parca, como estrias negras delgadas, de- 

perfil de la falda, que limita la vista hacia el-Sur. 

El cerro triangular en- plataforma, Alumis filo, que 
cierra al valle por el Este y que cubre la parte inferior 
del Quilindana, debe principalmente componerse de 
materiales sueltos amontonados, pero sin embargo con- 
tarse entre los vestigios de la antigua construccion del 
Cotopaxi. No lejos de este cerro, pero oculta al punto 
demira, por el pie del Cotopaxi. se halla una significa- 
tiva acumulacion de agua, la Laguna de Cajascocha 
U '25 metros s. el m.). 



5? El Cotopaxi visto del Este 

La distancia a la cuspide de la montana importa cer- 
ta de 1 j kilometros. El observador esta en el Hato de 



Vallevicioso a los 3608 metros sobre el mar. 

Con el nombre de Vallevicioso se conocea la ancha 
explanada que se limita por el lado Sur con el Quilifi- 
dana eircularmente aislado, por el Oeste con el Cotcpa- 
x[ y Sincholahua y por el Norte con cerros pertenecien- 
tes al sistema del Antisan*. 

La investigacion petrograrlca de esta extensa region 
de paramo, para el geologo, pertenece a una de las ocu- 
paciones mas ingratas y que demanda mas tiempo, pues 
las rocas in situ, estan alii, casi en todas partes ocul- 
tas por una cubierta espesa de ve<; 
ta tambien a las curvaturas de todas h 
na, y es muy raro encontrar al material de la < 
interior en descubierto. Hasta donde alcanza la vista, el 
suelo esta vestido de la parda yerba de los paramos, en 

El cono del Cotopaxi se levanta ante nosotros : en 
la deslumbrante magnificencia de su manto de nieve; pa- 
rece colocado sobre un gigantesco pedestal. Los cam- 
]>os nevados bajan en este lado, a mayor profundidad 
que en los del Norte y del Oeste. los declivios de la 
montana presentan grandes desigualdades especialmen- 
te en su mkad inferior, que ni aun la poderosa cubierta 
de nieve logra ocultarlas: provienen de las masas de lava 
que se derramaron por el filo del crater y alii se acumula- 
ron. El nombre de la corriente principal a que pertene- 

amontonamient(ts de igual naturaleza y origen. como 
Diazchaina volcan, Puca huaico 6 Potrerillos- volcan y 
volcan, qtiedan mas al Sur, y se hacen no 
aquella, por los negros picachos de piedra. 



La falda oriental 1 






te. Por este filo del 

ate las em'isiones de 
nos ahora, amonto- 



<D1I LERA ORIENTAL 



nadas en el pie del cerro, en una zona casi de igual al- 
tura, que la del Ifmite inferior de la nieve (cerca de 4200 
metros). El ancho y regular camino que principia en el 
borde del crater, suministra un testimonio seguro de ello, 



6? El Cotopaxi visto del lado Sur 

Punto de mira: El Contadero de Muyum Cucho 
los 3700 metros s. el m. La distancia hasta la cima 
la montafia importa cerca de 10 kilometros. 

Tambien en su lado Sur, el Cotopaxi presenta 1 



arrollada ] 



proyectarse 



anto de nieve a las piramides de piedra, denteladas, 
il Picacho," (4920 metros). La lfnea negra que forma 
contorno en la falda Oeste del cono nevado represen- 
una de las corrientes de lava de 1854 (6 1863?) Tam- 



negra en < 



lado Este < 



cerca del Ifmite inferior de la nieve, y es la corriente de 
Chirimachai-volcan. 

Inmediatamente debajo de la cuspide (la del Sur, 
59 2 2 metros) que se ve desde el punto de mira, se for- 
ma una copa redondeada, yen algunos otros lugares de 
las faldas. se levantan verticalmente las rocas negras, 
cuyas puntas se destacan de la superficie nevada. Esta 
misma, aqui y alia, frecuentemente desaparece y ad- 
quier.e un color terroso por las cenizas y arena, acarrea- 
das desde el arenal 6 de las rocas disgregadas por los 
fuertes vientos, especialmente, por las tempestades del 
Este, y que las depositan sobre la nieve. 

Los dorsos redondeados de paramo que ascienden 
por este lado al Cotopaxi, estan, hasta una altura de 
4400 metros, cubiertos con la inevitable yerba pardo 
amarillenta de las altas regiones, y no le dejan al geo- 
logo ocasion alguna, para investigar su extructura inte- 
rior. Pero que este paramo, aunque cubierto con pro- 
ductos de erupcion modernos, pertenezca a la construe- 



/5 ALOUXAS MOMA.NAS ?ULUMCAS 




cion fundamental del Cotopaxi, no se puede dudar 
Entre la region de la paja y el limite de la nie\ 


e, se 


halla una zona angosta, casi desprovista de veget 
el Arenal, que por su color claro, especialmente en 
Picacho" es muy visible desde la distancia. 


••d 


AUuras del Cotopaxi y de sus alrededores 




La parte superior del cono 


m. 




591)4 


( „ "„ deA. Stiibei) 

( „ Trigon. de W. Reiss) 

Oaspide Xordoeste( M ,, „ ,, ,,). 

Principio superior de la corriente de lava, pie del Arenal. . - • 


.")l)9(i 

■m-i 

5582 



AUuras del limite de la nieve en el Cotopaxi 



nferiorenel ladu E., al X de G 

„ „ „ E. al S. „ 
f» helera en el lado E. oerca de Potrerillos-volean 

nferior en el lado 8., cerca del Picacho 

at en el lado Oeste, entre 



nasacha-volcan U - - - 
(X. de YanasachaV 



Puutos eu los declivios inferiores del cono 



Rio Cutuchi, cerca de San 
Ana de Tiopulio al cerr 


> de Ami! 


en el c 


:,„:: 


de Santa 


315 
H5J 












;;^T 














Ylitio, hacienda 

Reunion dol no Chnto, cone 


— •; 


^ 


\ Lin 


. - 


;;is 












:m 



3 el Cotopaxi y el Ruminahui- 



Masas de lava en la Rincona.la de Limpio-pungo 4033 

Quebrada Guigua, rocas blancas 3968 

Hornoloma, ovejeria 3784 

Rumi corral..... 3945 

Yncaloma 4092 

-a. ensillada entre Yncaloma y el cono del Cotopaxi 4020 

Salitre, ovejeria 3775 

El Mudadero 3906 

Salto-pamba 3726 

Llavepungo 3430 



Chirimachai 4107 

Reunion de las quebradas de Chirimachai-volcan 4083 

Pie del Cotopaxi entre Tambo-vacu y Puca-huaico 4183 

en Puca-huico 4031 

entre Puca-buaico y Puma-ucu 4 192 

ia, laguna 4125 

AJumisfilo....:.... 4186 

Altura del eamino entre Chalupas y Muyum-eucho 3993 

Lado sur 

Kl Picaebo del Cotopaxi (cabeza del C.) (T.) 4920 

Pie Sur del Picacho, principio de las rocas 4715 

Limit*- superior de-' la vegetadon 44S2 

I '; incipio del Arena! 4246 

L T chuc-tambo 4204 

Tauripamba '- -- - • 3892 

Taruga- pununa-huaico 3762 

Rio Cuntur-pamba (Rio Alaques) paso en el eamino de Mu- 

yum-cucho al Picaebo 3562 



EL PROFESOR HANS MEYER 

EN EL ECUADOR 
AUGUSTO N. MARTINEZ 

Profesor de Ciencias Naturales en el "Institute Nat-tonal McjitC dr Quito 
SUMARIO.— Ohjeto del viaje del Profesor Meyer. -Ascension al Cotot-axi.- 



El objeto de! viaje que emprendio a la Repiibiica del Ecua- 
el Profesor Dr. Hans Meyer de Leipzig, en 1 903, 
icipalmente el de! estudio de las regiones de las nieves y 



. — observaciones que habfa hecho anteriormente en el Afri- 
ca ecuatorial; pues alii notd que los glaciates (ventisqueros) de 
las montanas tropicales africanas, especialmente los del Kilima' 

discrepan mucho en stis condiciones interiores y exterion 
los glaciares alpinos y de otras montanas de latitudes mas 1 



das. Ademas observo en el Kilima' Ndjaro que la cubierta ac- 
tual de las nieves y de los hielos, habi'an experimentado un 
fuerte retroceso por fundicion, dejando atras poderosas rnasas 
de escombros en forma de morenas terminales, y que muy 

otra mucho mas antigua, a la que se podn'a atribuir una edad 
de una epoca geologica mas remota. De esto concluyo, que 
en un pasado geoldgico inmediato, los glaciales descendian en 
la montana 800 metros, en algunos casos hasta 1000 metros, 
mas abajo del limite actual. 

El periodo de aquella poderosa extension de los ventis- 
queros en el Kilima' Ndjaro, segiin la opinion del Dr. Me- 
yer, no seria otro que el Pleistooceno, el Diluvial, es decir 
aquel, en que tambien en Europa se verified la epoca gla- 
cial. 

Posteriormente algunos viajeros justificaron las opinio- 
nes del Profesor Meyer, en los glaciares de otras montanas del 
Africa ecuatorial, como en los del Rouvenzori (5600 m.) y 
especialmente en los del Kenia (5500 m.); pues alii encou- 
traron rastros de antiguos ventisqueros y morenas, situados 

de paso, estan a cerca de 4ooo metros de altura; ademas se 
pudo demostrar por los lagos desecados de aquellos paises 
una preponderancia de las aguas diluviales. 

Conexionando todos estos datos, con las condiciones geo- 
graficas de la fauna y de la flora, el Profesor Meyer dedu- 
ce: que el Africa ecuatorial en el pen'odo geoldgico ultima- 
mente transcurrido 6 sea en el Diluvial, tuvo un clima ca- 
r 'cterizado por temperaturas muy bajas, fortisimos precipita- 
nces congelaciones; en fin, un periodo Pluvial como el que 
predomino contemporancamente en las zonas extra- tropicales 
de atnbos hemisferios. 

Se tenian muchas noticias sobre el encuentro de morenas 
y lagos diluviales en la America tropical, especialmente en Co- 
lombia, Peru y Bolivia; pero estas noticias eran desmembra- 
das, y faltaban por completo observaciones detenidas en las 
altas montanas de la zona ecuatorial propiamente dicha, de 
la America del Sur, en una palabra, del Ecuador. 

Esta Republica ha llegado a ser el pais clasico de los 
viajes para los sabios europeos, desde los del gran naturalista 
Alejandro de Humboldt (1802-3). Setenta anos mas tarde, 
los geologos alemanes Alfonso Stubel, Guillermo Rciss y 
Teodoro Wolf, lo conquistaron de nuevo para la ciencia. Pero 



EL FROFESOR HA 



Humboldt como todos sus antecesores y como casi todos sus 
proseguidores, no prestaron mucha atencidn a los glaciares 6 
ventisqueros de este pais. La grandiosidad de la formacion 
volcanica, prevalecio en el animo de estos viajeros, casi ex- 
clusivamente, y todas sus multiples investigaciones, las ascen- 
siones a las montanas gigantescas fueron dingidas a 
un nn puramente vulcanologico. Aiin el alpinista ingles 
Eduardo Wbymper. que en 1880, fue el primero en 
trepar a la cima del Chimborazo y a otros muchos de los ce- 
rros nevados del Ecuador, nos comunica en su libro, muy 
poco de valor cientifico sobre los ventisqueros y su accion en 
nuestras montanas. Solo el Dr. Reiss, incluyo en el circulo 
de sus investigaciones fundamentales, a las nieves y hielos del 
Ecuador, y did a conocer una serie de fendmenos geomorfo- 
ldgicos observados por el en las altas montanas de los Andes 
ecuatoriales, sobre la accion de los glaciares, en otro tiempo 
muy extensos. 

Todos estos antecedents, asi como el vivo deseo de po- 
der comparar, como ya hemos dicho, los glaciares america- 
nos tropicales, con los del Africa ecuatorial, fueron motivos 
suficientes, para impulsar al profesor Meyer a dirigirse a las 
regiones de las nieves y hielos de la America ecuatorial, y ob- 
servarlos. alii, en su sitio, en sus condiciones actuates y en su 
extension anterior. He aqui el principal objeto del Profesor 
Meyer para su viaje al Ecuador. Ademas se proponia po- 
ner en claro otros puntos geograficos que estan en intima co- 
nexion con las investigaciones glaciales, y en especial, la de- 
terminacion de los h'mites de la nieve y de los ventisqueros ac- 
tuates, investigaciones meteorologicas en las mas altas regio- 
nes, estudios sobre la zona de vegetacion mas elevada y colec- 
cion de su flora, trazados cartograficos de las mayores monta- 
nas nevadas, sobre todo del Chimborazo, etc., etc. 

Como companero de viaje eligio el profesor Meyer al 
Sr. Rudolf Reschreiter, pintor de Munich, que no solo es un 
artista notable, sino tambien un diestro v experimentado tre- 
pador de montanas. Segun la confesidn del Dr. Meyer, eJ 
Sr. Reschreiter, cooperd esencialmente para el buen termino 
de la expedicidn. Sus dibujos y cuadros, frecuentemente he- 
chos bajo las circunstancias mas dificiles, son de mucho me- 
rito a lo que se afiade una representacion fidelisima de la 
naturaleza y la precision de los detalles. 

La expedicidn equipada con el peculio propio del Profesor 
Meyer, encontro decidido apoyo en el gobierno Aleman, 
quien le suministro oportunas recomendaciones oficiales. Pr°" 



vista de los amistosos consejos de los rriejores conocedores 
del Ecuador, Dr. Wolf, Dr. Reiss y Dr. Stubel emprendid 
viaje en el mes de abril de 1903. 

El curso de la exploracidn en el alto pais del Ecuador, 
(en la meseta inter-andina) fue el siguiente: 

Desde Riobamba se dirigio la expedition'' hacia el Chim- 
borazo, rodeandole por Chuquipogyo, Totorillas, Cunuc-ya- 
cu y Abras-pungo y visitando los glaciares de los lados Sur, 
Nordoeste y Norte. Por el Nordoeste, desde Cunucyacu, 
los miembros de la expedicidn ascendieron hasta la altura de 
6080 metros de la cima Oeste del Chimborazo, despues de 
haber acampado dos dfas en el limite de las nieves perpe- 
tuas y a una elevation de 5200 metros. De Cunuc-yacu, 
pasando por Abras-pungo se dirigieron a Mocha, al lado 
Es*e del Carihuairazo, regresando de alii a Riobamba. 

Desde esta ciudad, por Penipe ascendieron al valle de 
Collanes y de alii al circo de glaciares del Altar, en donde 



sas de hielo. El deshielo de los glaciares del Altar, en 
actualtdad, es precisamente muy acusado. 

De Riobamba, se traslado el cuartel general a Lat 
cunga, y desde esta ciudad, por Mulalo, ascendieron al C 
topaxi. Del campamento," situado a 4700 metros y en 
limite de la nieve perpetua del lado Sudoeste, llegaron 
crater, empleando en la subida, 9 horas, y 3 solamente < 
el descenso, por los rapidos declivios cubiertos de nieve. E 
el crater, tomaron una serie de fotografias de su singular ci 
cunvalacion de hielo, fotografias que resultaron en su may* 
parte, muy buenas. El desarrollo de vapores en el crab 
era bastante notable, pero se desprendian sin ruido fuert 
dejaban percibir un ligero olor de hidrogeno sulfurado. I 
parte mas baja queda ahora hacia el Sudeste, de manei 
que es muy probable, que 
les, salidas del crater deben 

Pasando de nuevo por Mulalo, visitaron al Quilindai! 
descubriendo en el, rastros evidentes de grandes ventisqu 
ros antiguos en los lados Nordoeste y Nordeste. 

fue elegida como tercer cuartel general y de aqu 
>edicion 
ros 



q>edicionaron al 




El Profesor, 


con sus compafie- 




!6 el c 


ampamentc 




Hat 


de Antisana, por 


lado Oe 






:e de la 




compacta en la al- 


ra de 47c 


X) met 


ros, y asc< 


mdieron 


por la cuchilla que ocu- 


1 el lugar 




de la monfc 


ana hast., 




altura dc 5400 me- 


os. En n 


inguno 


de los ne 


vados de 


los 


Andes ecuatoriales 



EL PROFESOR HANS MEYER 



se presenta tan poderosa, como en el Antisana, la extension 
de los campos helados (Firnfelder), asi como la magnitud de 
las grietas y cortes de hielo. Entre estos cortes se levantan 
aqui y alia inmensas torres de 40 a 50 metros de altura. 
Muy caracteristica es la estratificacion del hielo, en el gran 
ventisquero, que a modo de una gigantesca lengua se dilata 
hacia el Sudoeste. Antiguas morenas perfectamente configu- 
radas, muestran que ese glaciar, alcanzo en otro tiempo una 
profundidad de cerca de 600 metros del nivel inferior ac- 
tual del mismo. 

La intencidn del Profesor Meyer, a su regreso del Anti- 
sana, era dirigirse hacia el Norte para visitar a la hermosa 
cupula de nieve del Cayambe; pero tuvo que desistir de ese 
empeiio por la proximidad de las grandes lluvias del fin de la 
estacion seca. Por consiguiente emprendid regreso, no sin vi- 
sitar de nuevo al Chimborazo, y esta vez con buen tiempo. 
Pudo dar la vuelta completa al rededor del coloso y ascender 
por el lado Oeste, hasta 6180 metros, faltandole para lie- 
gar a la cima matematica solo 130 metros. 

El viaje del Profesor Meyer, anadio un nuevo capitulo 
y muy importante, a las exploraciones cientifkas del Ecuador, 
pues presenta a sus nevados, ante el mundo cientifico, bajo 
un aspecto enteramente nuevo. 

Segtin carta que hemos recibido, del Dr. Meyer fechada 
el 30 de Mayo del presente ano, su obra aparecera al fin 
de ano (1905J. Consta de un volumen de texto en forma- 
to octavo y un gran Atlas in folio, en el cual estaran repre- 
sentados los cuadros y dibujos de su companero de viaje Sr. 
Retschreiter y las fotografias tomadas durante la explora- 

NOTA. — Las lineas anteriores han sido redactadas en 
vista de una memoria leida por el Dr. Meyer, en la sesidn 
ordinaria del 7 de noviembre de 1903, en la "Gesellschaft fur 
Erdkunde zu Berlin"; y ademas, en una ligera description de 
sus viajes que dejd aqui, en Quito, el mismo Dr. Meyer a 
uno de sus amigos. Los dos capitulos siguientes son traduc- 
tion directa del aleman de la Memoria ya nombrada. 



Es de todo punto imposible que en una Memoria, de la 
indole de esta, pueda presentarse una narracion circunstan- 
ciada de todo el viaje al alto Ecuador, con sus numerosos epi- 
sodios y resultados. For consiguiente, no me detendre' sino en 
Jos detalles de las dos exploraciones principals, esto es de las 
ascensiones e investigaciones en el Cotopaxi y en el Chim- 
borazo, que pueden suministrar una buena idea de lo demas 
del curso de la expedicidn. 

Entre todas las montanas nevadas del Ecuador, el Co- 
topaxi ha despertado siempre el interes aiin delos ecuatoria- 
nos mismos. Esto obedece a su situacion, a su figura y a su 
actividad volcanica. Aunque pertenezca a la serie de los vol- 
canes de la Cordillera oriental, se adelanta tanto hacia la alti- 
planicie interandina, que su majestuoso cono es perfectamente 
visible tanto del Norte como del Sur. Por cualquier punto 
que viajemos en el alto pais, en tanto que el horizonte este' 
despejado, siempre veremos destacarse de entre las nubes la 
prodigiosa cabeza del Cotopaxi. No hay habitante del interior 
de la Republica que no conozca al Cotopaxi, aunque ignore 
la existencia de otros nevados de su pais. La belleza de su 
forma, impresiona, y ya los indigenas le dijeron a de Hum- 
boldt: "El Cotopaxi esta hecho como al torno." 

Desde un ancho zocalo de colinas parasitas eruptivas y ma- 
sas eyectadas de piedra-pomez, se levanta la montaua en irag- 
m'fica curva, a la altura gigantesca de 5943 metros. La for- 
ma en su perfil casi matematicamente simetrica en manera al- 
guna es desagradable; al contrario le da al cerro con sus 6000 
Metros, de los que, 1500 estan cubiertos con una coraza de 
nieve, una magnificencia, realmente incomparable. La ri-i- 
dez de la forma regular desaparece, cuando le vemos al travez 

ondulada de su cubierta de nieve. Podriamos formarnos una 
b'gera idea de la colosal altura de esta montana, si pensamos, 



n l-1 "Tdegrafo," diario que vela 1 

"Estudios del IV- 
'topaxi. — Esta trah:,-r;,„ nos ha ayn w\< 
• los Xos. 5755, 5756, 5760 y 57M del M- 






ET. PROFESOR ; 



que no podna alcanzarla la superposicion del Vesubio, el 
Etna y el Stromboli juntos; ahora la meditacion sobre las 
poderosas fuerzas volcanicas que edificaron a esta gigantesca 
construccion simetrica nos conduce a sentimientos de etica y es- 
tetica del orden mas elevado. 

El Cotopaxi es el mas grande y el mas hermoso volcan 
de la Tierra. El Sahama en Bolivia es algo mas alto, pero 
menos hermoso; el sagrado Fusi-yama del Japon, se le ase- 
meja en su bella forma pero es mucho mas pequeiio. En el 
Ecuador, el Sangay le supera en actividad volcanica; pero 
por lo mismo, los ecuatorianos le temen mas al Cotopaxi, por 
sus erupciones irregulares, repentinas y devastadoras; y por 
la misma razon es tan interesante para los viajeros europeos 
que alcanzaron a hollar su cima. 

En la ojeada retrospectiva de la actividad volcanica del 
Cotopaxi, en los ultimos siglos se nota gran irregularidad. Del 
siglo XVI se conocen tres grandes erupciones; . en el siglo 
XVII quedo en completa tranquilidad; en el XVIII, tuvo cinco 
grandes erupciones en el espacio de 25 aiios; y el XIX se ini- 
cioconla terrible erupcion de i3o3, cuyas detonaciones oyo 
Alejandro de Humboldt en alta mar a 42 leguas de tierra. En 
los 50 afios siguientes hubo una serie de pequenas erupciones 
hasta que en 1877 se presento el volcan con todo su furor. 
Aunque en apariencias tranquilo, siempre el Cotopaxi, arro- 
ja densas columnas de humo y detonaciones, y cualquicr rao- 
mento puede volver a su actividad devastadora. 

Los cnsayos para ascender al Cotopaxi, principian con los 
de Alejandro de Humboldt, quien con su companero de viaje 
Bompland, lograron muy poco en este sentido. Igual cosa 
les paso a los sucesores del gran viajero, pues ni Boussingault 
y el Coronel Hall en 1831 y Mauricio Wagner, en 1858, 
tuvieron mejor resultado. El Dr. Reiss, en 1872, fue el pri- 
mero que hollo la cabeza del gigantesco volcan. Al Dr. 
Reiss, !e siguieron el Dr. Stubel, en el mismo ano de 1872, 
el Dr. Wolf, en 1877, el Baron de Thielmann en 1878, y 
Eduardo Whymper en 1880. Cada uno de estos viajeros 
encontro a la montana en diferente estado, y la ciispide altera- 
da por las erupciones. Desde 1880 nadie habia subido al nlo 
del crater del Cotopaxi. Cuando mi antecesor Whymper 
(1880). por consiguiente tres anos despues de la gran erup- 
cion tjltima (1877), verified su ascension, encontro que la cu- 
bierta de nieve y hielo de la montana estaba fuertemente fun- 
dida, la region de la ciispide, una empin 
cenizas y rupilli, totalmente sin nieve y 



vo mteres, en conocer las condiciones de alia arriba a los vein- 

Nuestro punto de partida fue la ciudad de Latacunga 
(2800 m.), situada en la altiplanicie interandina y a una 
buena Jornada al Sur del Cotopaxi. En los dos liltimos si- 
glos, esta ciudad, ha sufrido terriblemente a causa de las fu- 
rias del volcan, pero, a pesar de tan triste experiencia, sus ha- 
bitantes no han querido abandonar el suelo nativo, al que es- 
tan acostumbrados, para formar otra poblacion, en parte mas 
segura como lo hicieron los habitantes de Riobamba, hace ya 
tin siglo. Los latacunguenos conservan menos memoria de 
sus catastrofes que los pobladores de los contornos del Vesu- 
bio, por ejemplo, y cada generacidn espera nuevamente una 
calma duradera. Todos los edificios piiblicos y privados de 
Latacunga estan construfdos con adoquines de piedra pdmez 
que ha expelido el Cotopaxi. 



BIBUOTECA "F&79X&" DE 0BRA8 PREMIADAS 



Publica novelas, cuentos, etc., premiados en concur- 
sos publicos y obras fuera de concurso debidas a los mas 
distinguidos literates espanoles. 

La mejor recomendacion de esta "Biblioteca" es 
decir que ha merecido alabanzas de literatos como los 
Sres. Pereda, Menendez Pelayo, Palacio Valdes, Balart, 
Sanchez Moguel, Silvela, etc. 

Los tomos que publica, contienen preciosos grabados 
de los artistas espanoles de mas nombradia y cubiertas 
tiradas a seis colores con el retrato del autor de cada 
obra. 

PATKONATO PRINCIPAL 

Excmo. Sr. Marques de Comillas. 

" Conde de Bernar. 

" Conde de Canilleros. 
Iltmo. " Baron de Vilagaya. 
Excmo. " D. Joaquin Sanchez de Toca. 

OBRAS PUBLICADA§ 

La Golondrina, (novela^ por Menendez Pelayo. 
La Tonta (id.) por Solano Polanco. 
Epistolario. (id.) por Santander y Ruiz-Gimenez. 
Almas de Acero, (id.) por Rogerio Sanchez. 
La hija del Usnrero, (id.) por Maestre. 
La Cadent, (id.) por Amor Meilan. 

Engracia, (tradicion hispano-romana) por Pamplona Es- 
cudero. 

Coleccion de cuentos premiados, de los senores Menen- 
dez Pelayo, Lafuente, Solano Polanco, Teodoro Baro y 
S. Truyol y Plana. 

Pidanse en todas las librerias de la Republica 



mm immmm 

L' Universite de Quito, desirant accroitre ses Musees de 
ologie, botanique, mineralogie et ethnologie, s' est proposee de 
mettre en relation avec Jes divers Muse'es d' Europe qui vou- 
aient faire ses echanges de collections, etc. A ce propos, elle 
: toute dispose'ed' envoyer aux Musees, publics ou particuliers, 
i se mettront en rapport avec elle, des exemplaires de la fau- 
, de la flore, etc. equatoriennes, en echange des exemplaires 
"angers qu' on voudrait, bien lui envoyer. 

Les personnes qui, voulant accepter cette excellente maniere 
enrichir leurs Musees, desireraient tel ou tel exemplaire, telle 
telle collection, par exemple, une collection ornithologique, 
ont que s' adresser a 

"Mr. h Recteur de V Universite Centraie de V Equateur. 



"Mr. le Secretaire de V Universite Centraie de V Equate 
Quito." 

TRADUCCION 

mum imomsmB 

La Universidad de Quito, con el objeto de fomentar ! 
Museos de zoologia, botanica, mineralogia y etnografia, ha 
suelto establecer cambios con quienes lo soliciten; y a este J 
estara pronta a enviar a los Museos publicos 6 privados, que 
pusiesen en correspondencia con ella, ejemplares de fauna, flo 
etc. ecuatorianos en vez de los extranjeros que se le remitics< 

Quien, aceptando esta excelente manera de enriquecer s 



linado ejemplar 6 una determinada 
jrnitologica, etc., dirijase al 
■ -la Universidad Central del Ecuador. 



al del Ecuador. 
Quito r 



Los Anales le la Oniversidad 

se canjean con tocla clase de 
publicaciones cientificas y lite- 
rarias. Tambien se canjean 
colecciones de £stas, con co- 
lecciones de los Anales. 

Para todo lo relativo a los 
Anales, dirigirse al Sr. Dr. Da- 
niel Burbano de Lara, Secreta- 
rio de la Universidad. 





VALOR DE LA Sl'SCBIMOX 






Suscripcion adelantada 


por un tomo, 






6 sec 


t, un semestre. 




$. 


.20 


Numero 


suelto 




o 


.20 



-^x^Sh' 



REPUBLICS DEL ECUADOR 



AN ALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



JOMO XXX 
ASO 22 



SUMARIO 

Ctfdigo de Enjuiciamieiitos 



El Profesor Hans Meyer en jsl 1 



^°W^" * 



QUITO 

VERSIDAD CEMRAL, MR J. SAEW R. 
1905 



REPUBLIC A DEL ECUADOR 
TOMO XXI { Ano 22.-Dic-embre <le 1905 j i\° 140 



AN ALES 

DE LA 

UNIVERSIDAD CENTRAL 
10111110 DE i:\Jl !I1»1IE\TIIS 

EN 

MATERIA CRIMINAL 

DE LA 

[Continuation) 

SECOION V 

. De la sentencia 

Art. 222. Si el Jurado declarare que el hecho no 
constante, 6 que el acusado no es culpable, el Juez le 



absolvera definitivamente. [/ ] 

Art. 223. Tambien le absolvera cuando el Jurado 
declare que el acusado obro sin discernimiento, 6 que 
consta el hecho permitido por la lev, y que sirve de jus- 
tificacion. [ k ] 

Art. 224. Pero si el hecho no fuere de tal natura- 
leza que justifique la infraccion, sino que solo disminuya 
li gravedad de esta, el Juez procedera a impnner la pe- 



[k] Sin discfriiimk't/tu.S </ inmediata precedente. 

No hay infraccion cuando el hecho estaba ordenado por la ley y 
mandado por la autoridad. 

No hay infraccion cuando el acusado 6 sindicado so hallaba en 
estado de demeneia en el moment > del herb. >. 6 cuando ha sido itn- 
pulsado ],or una fuerza a (pie no ha podido resistir. 

Cuando el hecho que constituye la excusa estuviere probado, se 

Si se trata de un crimen que trae aparejada la pena de muerte 
6 la de penitenciaria eXtraordinaiit. la p<>ua sera redueida a una de 
prision per hum ;i cinco anos y a una multa de diez a cien pesos; 

Si se trata de cualquier otro crimen, sera reducida a una prision 
de seis meses a dos anos y a una multa de diez a cincuenta pesos; 

Si se trata de un deli to, la [mmiu sera reducida a una prision de 
echo lias a tres meses y a una multa de diez a veinticinco pesos. 

Las excusas erumeradas en esta seccion no son admisihles, si 
el culpable ha cometido el crimen 6 delito en la persona de su padre, 
madre u otros aset'iiilieiitt-s le^itimos, 6 en lade su padre 6 mad re 
naturales. 

No hay crimen ni delito cuando el homicidio, las heridas 6 los 
golpes fueren exi^idos p.u- ht n<.vesida 1 actual de la legitima defen- 
sa de si mismo 6 de otro. 

Se comprenden entre los casos de la necesidad actual de la de- 
fensa. Ins sijjmientes: 

Si el hecho ha tenido lu-ar d.4V n lie n lose contra los autores de 
roboo saqueo (-jerutad-.s eon vio'eneia en las personas; 

Si ha tcmdn iu-aratjirandr. ;'t un incendiario 6 al que roba en el 



na que corresponda aun cuando sea puramente correc- 
cional. [/] 

Art. 225. Si los Jurados declaran que no consta el 
hecho ase^urado en la acusacion, 6 que no es culpado el 
acusado, a solicitud de este se Jexhibira la denuncia, por 
el Juez 6 el Fiscal que la tuviere, para que pueda hacer 
uso de la accion que le corresponda. [m] 

Art. 226. El reclamo por intereses, danos y perjui- 
cios contra el acusador 6 denunciante, 6 contra el civil- 
mente responsable, se sustanciari breve y sumariamente, 
y se resolvera por el mismo Juez de la causa. 

La resolucion sobre intereses, danos y perjuicios es 
apelable a la Corte Superior, la que fallara sin sustan- 
ciacion y por solo los meritos de lo actuado, sin mas re- 
curso que el de queja. [//] 

Art. 227. El que hubiere sido absuelto definitiva- 
mente. no podra ser nuevamente acusado ni detenidu 
por el mismo crimen 

Art. 228. Si el Jurado declarare que el reo es cul- 
pado, el Juez oira nuevamente a las partes. El Fiscal y 
el acusador pediran que se le imponga la pena de la ley, 
y la parte civil el resarcimiento de danos y perjuicios. 

Art. 229. El reo no podra contestar que el hecho 



4- 


!"•>. 4.10 y 451 0. P.] 














;; 


[ 1 J Hechos que solo (1isn<i»it>/cu hi 
I'cunstancias atenuantes, tuU-mas dV 
-»- i»ai'tic-ulares, las que de algun m 
■ las inrnu'ciones 6 su mali«-ia. <» la 
'mo por ejemplo, la provocaeion del 

ras one de^un inSio favorable al 


tr 


ul tie hi hfrur, 

que iiayan 1 

. fda<l <!'■! dt-li 
>.r del individ! 


iO. ( 


c. 


[»"] X. art. 16 
[n\ Breve y su 
E. 1904. 


tuariawente. — Art 


.39 


»- 


-Arts. 


58,59 3 


f;o I 



es falso; pero si que no es infraccion, segun la ley. 6 que 
no merece la pena pedida por el Fiscal, 6 que no es res- 
ponsable por los danos y perjuicios que reclama la par- 
te civil, 6 que esta aumenta el valor de los danos que le 
son debidos. 

La liquidacion de inte/eses, danos y perjuicios a 
cargo del que hubiere sido condenado, no suspendera la 
ejecucion de la sentencia. Se hard ante el mismo Juez, 
con anuencia del apoderado 6 heredero del reo, y se eje- 
cutara por la via de apremio. [o] 

Art. 230. El Juez pronunciara sentencia imponien- 
do la pena establecida por la l^y. En caso de haberse 
declarado que el reo ha cometido varios crimenes, le im- 
pondra. la pena mayor. 

Art. 231. La sentencia sera pronunciada en alta 
voz. El Juez antes de pronunciarla, leera el texto de 
la ley, el cual se insertara en la sentencia. 

Art. 232. El actuario notificara la sentencia a las 
partes en el mismo acto y en los mismos terminos que 
el veredicto del Jurado. [ p"\ 

Art. 233. Sea cual fuere la pena que se imponga, 
y aunque no se interponga ningun recurso, no se ejec 
tara la sentencia hasta que no pasen los tres dias sub: 
guientes. 

Art. 234. Si, durante los debates, el reo hubiere s 
do inculpado, por testigos 6 documentos, de otras i 
fracciones que merezcan pena mayor, 6 diversas 
aquellas por las que ha sidojuzgado, se observaran 1 
prevenciones siguientes: 

1? Cuando el veredicto del Jurado ha sido absolu 
torio, el Juez absolvera al reo de la infraccion juzgada, 
y procedera inmediatamente a sustanciar la causa por 
las infracciones inculpadas; 

2? Cuando el veredicto ha sido condenatorio, sus- 



1 hubiese sido conde 



TITULO IV. DEL PRUCEDIMIENTO, ETC. 93 

p^ndera el Juez el pronunciamiento de la sentencia, y 
sometera al inculpado a nuevo juzgamiento. Puesta la 
causa posterior en estado de sentencia, se acumularan 
am bos procesos, y prodecera el Juez a sentenciar, ob- 
servando, en la aplicacion de las penas, las reglas esta- 
blecidas en el Capitulo 5?, Libro i°del Codigo Penal. [<;] 

SECCION VI 
De la null dad 

Art. 235. El recurso de nulidad puede interponer- 
se por el reo, el acusador 6 el Fiscal, dentro de los tres 
dias subsiguientes a aquel en que se notifique la sen- 
Art. 236. Ha lugar al recurso de nulidad en los ca- 
ses siguientes: 

1? Cuando la infraccion que se juzga no es de la 
competencia del Jurado; 



nalada a cada una de ellas. 

En caso de concurrir uno 6 muchos delitos con una 6 muchas 
contTavenciones, todas las multas y penas de prision uorreceional se- 
ran acumuladas en los liniit «.-s Hja»l<>s ]»>v >■! arri<-ul.i siguiente. 

En caso de concurrencia de muchos delitos las penas seran . > u- 
muladas, sin que no obstante puedan exceder del doble del maxi- 
mum de la pena mas rigurosa. 

Cuando concurre un crimen con uno 6 muchos delitos, 6 con una 
6 muchas contravenciones, solo se aplicara la pena senalada al cri- 

En caso de concurrencia de muchos crimenes se aplicar& la pe- 
M mas rigurosa. 

Pena mas l-igurosa es aquella cuya duracion es mas larga. Si 
las penas son de igual duracion, la penitenciaria y la reclusion se 
consideraran como mas rigurosas que las otras. 

Las penas de comiso especial por razon de muchos crimenes, 
delitos 6 contravenciones, seran siempre acumuladas. 

Cuando el mismo hecho constituye muchas infracciones, solo se 
aplicara la pena mas rigurosa. 



CODIGO DE E. EN 



2? Cuaudo el Jurado no se ha compuesto del nu- 
mero de Jueces determinado por este Codigo; 

3? Cuando los Jurados no se han sacado por suer- 
te, a presencia de las partes; 

4? Cuando se ha compuesto el Jurado de uno 6 
mas individuos legalmente recusados, 6 que esten com- 
prendidos en cualquiera de las incapacidades absolutas 
designadas en este Codigo; 

5? Cuando en el Jurado no ha intervenido asesor 
que aconseje al Juez, siendo este lego; 

Si en el lugar del juicio no hubiere tin abogado ex- 
pedito que sirva de asesor, se nombrara otro de fuera, y 
su viaje y concurrencia al Jurado seran costeados por el 
Tesoro publico; 

6? Cuando no se ha exigido juramento a los peri- 
tos, testigos, interpretes y Jurados; 

7? Cuando el reo, su defensor, si lo tuviere, y el 
Fiscal no han estado presentes al tiempo de examinarse 
los testigos en el Jurado; 

8? Cuando uno 6 mas Jurados han salido de la sa- 
la al tiempo del juicio 6 de la deliberacion; 

9? Cuando al tiempo del juicio 6 deliberacion, 6 en 
los momentos de receso, han comunicado los Jurados con 
una persona de fuera, que no sea el Juez de derecho; 

io. Cuando el Juez ha dejado de poner las pre- 
guntas designadas en el artfculo 204; 

1 1. Cuando el Juez no ha impuesto la pena corres- 
pondiente a la infraccion declarada por el Jurado. [V] 

Art. 237. I£l Juez concedera el recurso de nulidad, 
si se ha interpuesto dentro del termino que designa el 
artfculo 235; y en el mismo acto mandara que, dentro 
de tres dias improrrogables, se presente la prueba, si las 
nulidades alegadas contuvieren hechos justificables. 

Transcurrido este termino, se remitira original el 



Caso 1°— Arts. 149 y 150 h. 



de las partes, si el recurso se hub 

anterior, dejando copia del veredicto del Jurado y de la 
sentencia del Juez, a costa del recurrente, si este fuere el 
acusador, 6 de oficio, si lo fu^re el Fiscal 6 el reo. 

Art. 238. Si el recurso se interpusiere por el caso 
11 del articulo 236, el Juez lo concedera llanamente, sin 
mas examen que el de si se ha introducido dentro del 
termino legal; y previa citacion de las partes, remitira 
original el proceso a la Corte Suprema, dejando las co- 
pias de que habla el articulo anterior. 

Recibido el proceso, la Corte Suprema, previa au- 
diencia del Ministro Fiscal y del defensor del reo, pro- 
nunciara sentencia, dedarando no existir la nulidad ale- 
gada, 6 imponiendo, en caso contrario, la pena corres- 
pondiente. [s] 

Art. 239. La Corte Superior respectiva sustanciara 
el recurso con un escrito de cada parte y con audiencia 
del Ministro Fiscal; para cuyo efecto se concedera a ca- 
da una de las partes y al Fiscal el termino perentorio 
de tres dias. [/ ] 

Art. 240. Si no ha lugar a la nulidad intentada, se 
devolvera el proceso al Juez de la causa, para que man- 
de ejecutar la sentencia. 

Art. 241. Despachado por la Corte el recurso de 
nulidad, no habra contra su resolucion mas recurso que 
el de queja. [»] 

Art. 242. Si hubiere lugar a la nulidad, se repon- 
dra la causa al estado que tuvo cuando se cometio. 

Art. 243. Si se declara la nulidad por no ser la in- 
fraccion de las que deben ser juzgadas por el Jurado, se 
remitira la causa a otro Juez, para que proceda segun el 
titulo siguiente de este Codigo. 

Art. 244. Cuando la nulidad se declarare por algu- 



Ttrmhin %,,/. — Art. 2:)7> h. 
Termino perentorio.— Art*. k M(] y :]('>1 
Jtecurso de qtieja. — Arts. 436 y 439 C. 



CODlGO DE E. EN MATERIA 



node los casos 2?, 3?, 4?. 5?, 6?, 7? y 10, se remitira el 
proceso a otro Juez, para que se proceda a otro examen, 
previo nuevo sorteo. 

Art. 245. Cuando la nulidad se declarare por los 
casos 8? 6 9?, se remitira el proceso al Juez de la causa, 
para que se proceda a nuevo examen con Jurados nue- 
vamente sorteados. 

Art. 246. Siempre que se reponga el proceso por 
causa de nulidad, se condenara en costas al Juez que hu- 
biere dado motivo para ella. 



SECCION VII 

De la revision 

Art. 247. Revision es el nuevo examen de una 
causa que, aunque seguida segun el orden legal, contie- 
ne un error de hecho manifiesto y perjudicial. 

Art. 248. No ha lugar a la revisi6n sino en los ca- 
sos siguientes: 

1? Si el Jurado declara erroneamente que es cons- 
tante el hecho, 6 que no es constante el hecho sometido 
a su conocimiento; 

2? Si declara culpado al que no lo es, 6 inocente 
al criminal; 6 culpado de una infraccion diversa de aque- 
11a por la cual es acusado; 

3? Si se comprueba la existencia 6 la identidad de 
la persona que se creia muerta; 

4? Si por error se condena a un individuo en lu- 
gar de otro; 

5V Si hay simultaneamente dos sentencias 6 con- 
denaciones pronunciadas sobre un mismo crimen contra 
diversos individuos, las que no pueden conciliarse, y son 
la prueba de la inocencia de uno de los condenados; 

6? Si el veredicto se ha pronunciado en virtud de 
documentos 6 testigos falsos. 

Art. 249. La revision en los dos primeros casos del 



te del Ju a rado n ° r ' *° ° ^^ ^"^ d JuGZ P resKl ^" 

El Juez suspendera entonces el pronnnciamiento de 
la sentencia, y elevara el proces > a la Corte Suprema, 
con el informe respectivo. 

La Corte, sin sustanciacion alguna, resolvera si hay 
6 no lugar a la revision. En el primer caso, mandara 
que se proceda a nueva declaratoria, por otros Jurados. 

Recibido el proctso, se procedera a un nuevo exa- 
men, semejante al primero, y el Juez pronunciara nece- 
sariamente sentencia despues del segundo veredicto. 

Si no hubiere lugar a la revision, devueltos los au- 
tos, procedera el Juez a pronunciar la sentencia respec- 

Ait. 250. La rev'sion por el tercer caso, la inten- 
tara el acusado, 6 cualquiera persona, 6 el mismo Juez 
la ordenara de oficio, cuando resulte la aparicion 6 iden- 
tidad del que se creia muerto, 6 se pres'enten docmiien- 
tos propios para justificar plenamente su existencia. 

Art. 251. Para interponer el recurso de revision en 
el cuarto caso, bastara que un criminal condenado al ul- 
timo suplicio se declare culpado del crimen por el que 
fuere sentenciado el que interpusiere el recurso; 6 que, 
en el curso de algun procedimiento criminal, se viniere 
a descubrir el verdadero autor del crimen por el que hu- 
biere sido condenado el que solicitare la revision. 

Art. 252. En 10s casos 5? y 6? bastara que se ofrez- 
ca la prueba de cada uno de ellos. 

Art. 253. En los casos de los dos artfculos anterio- 
res, se interpondra el recurso en el mismo termino en que 
debe interponerse el de nulidad; pero estos dos recursos 
no podran interponerse simultanea ni subsidiariamente. 

Examinada por er Juez la peticion, y hallando'a 
dentro del termino, concedera el recurso ante la Corte 
Suprema; y en el mismo acto mandara que, dentro de 
cinco dias improrrogables, se presente la prueba. 

Transcurrido este termino, remitira los autos a la 
Corte; la cual, 01'dos el Ministro Fiscal y la parte, por si 
6 por medio de apoderado 6 defensor nombrado de ofi- 



CODIGO DE E. 



cio, declarara si ha 6 no lugar a la revision. 

Art. 254. Cuando la Corte declare haber lugar a la 
revision por los casos 4?, 5? y 69, remitira la causa a otro 
Juez, para que se proceda a nuevo examen por nuevos 
Jurados. Pero si declara lo contrario, devolvera el 
ceso al mismo Juez, para que mande ejecutar la ser 

Art. 255. Cuando el reo hubiere muerto, su 
sorte, hijos, parientes 6 herederos, pueden pedir la 
sion de la causa para rehabilitar su memoria. En 
caso, se procedera a otro examen en los terminos < 
narios; pero el Juez no pronunciara sentencia: se lir 
ra a informar lo que crea conveniente, y remitira el pro- 
ceso al Ministro de lo Interior, para que lo pase al 
nado, y este conceda 6 no la rehabilitacion. 



SECCION VIII 
Disposicioiies comunes 

Art. 256. Si siendo dos 6 mas los acusados, inter- 
pusieren unos el recurso de nulidad y otros el de revi- 
sion, se elevara el proceso a la Corte Suprema, la cual 
fallara sobre la revision, si no declara la nulidad a conse- 
cuencia del primer recurso. 

Art. 257. Los Agentes Fiscales, donde los haya, y 
donde no, los Procuradores Sfndicos, 6 un abogado, 6 
un vecino nombrado por el Juez, llevaran la voz fiscal 
ante el Jurado. (z>) 

Art. 258. Los asesores, Fiscales y defensores que, 
sin motivo justo, falten el dia fijado para la reunion del 
Jurado, seran compelidos con multas de tres sucres dos 
decimos a veinte sucres. 

Art. 259. Cuando no quede el suficiente numero de 
Jurados en un canton, se remitira la causa al canton mas 






irvnediato en que estuviere establecido el sistema de Ju- 
rados. [x) 

Art. 260. Los Alguaciles mayores, los Comisarios 
de policia y los Tenientes parroquiales auxiliaran al Juez 
de instruccion y mas autoridades judiciales, pera la com- 
parecencia de los testigos y convocatoria de los Jurados, 
bajo la multa de ocho decimos de sucre a ocho sucres, 6 
arresto de dos a seis dias, que se les impondra de piano. 



TITULO V 

DEL PROCEDIMIENTO EN LAS CAUSAS QUE NO SON 
DE JURA DO 

Art. 261. En los crimenes que no sonde la compe- 
tencia del Jurado, en los que deben juzgarse en los luga- 
res donde este no se haya establecido, y generalmente 
en todos los delitos, se observaran las reglas que contie- 
ne este titulo. {y ). 

SECCION I 

Diligencias que deben preceder a la sentencia 

Art. 262. Contestado el traslado de la acusacion, 6 
del auto motivado si no hubiere acusacion. el Juez abrira 
la causa a prueba por el termino comun de quince dias; 
lo cual se hara saber a las partes, (z) 



(*") Cantones <hm<le far>/ J?, ratios— Art. l.Vs //. 
i y \ Crimenes que no son de la competencia del jun 
/."linns doihh- no */> buiin rsf„U,>ritlo. — N. X inmedi 
[ z J Contestado el traslado d> hi acusacion, del a 
'"<'»>rr acusaaon.-Avl. 137 h. 



Art. 263. Dentro de este termino se practicaran las 
diligencias probatorias que soliciten las partes, sea so- 
bre lo principal 6 sobre tachas. (a) 

Art. 264. Si la prueba fuere testimonial, se acorn - 
panara a cada interrogators lista de los testigos que de- 
ban declarar; y se examinaran estos en la forma prescri- 
ta por el articulo 92. 

Art. 265. Si las diligencias probatorias deben prac- 
ticarse en lugar distinto de aquel en que se sigue el jui- 
cio, se observara lo prescrito, para igual caso, en el C6- 
digo de enjuiciamientos civiles. (6) 

Art. 266. Toda prueba se prarticara con citacion 
de la parte contraria; de otro modo no tendra ningun 

Art. 267. Vencido el termino de prueba, el actua- 
rio, sin necesidad de peticion de parte y bajo la multa de 
un sucre por cada dia de demora, entregara. el proceso 
al acusador para que alegue dentro de tres dfas. De- 
vueltos los autos, 6 cobrados por apremio, se correra vis- 
ta al Fiscal, con el mismo termino. 

No habiendo acusador, el actuario entregara el pro-, 
ceso al Fiscal con el mismo objeto. Despues se dara 
traslado al reo para que haga su defensa, tambien den- 
Art. 268. Si antes de entregar el proceso al acusa- 
dor, 6 al Fiscal si no hubiere acusador, cualquiera de las 
partes alegare que no se ban practLado las pruebas pe- 
didas en tiempo, el Juez, con solo este objeto, concede- 
ra el termino fatal de cuatro dias, transcurrido el cual, 
se observara lo dispuesto en el articulo anterior. 

hn estos cuatro dfas no podran presentarse nuevas 
pruebas; pero se podra repreguntar a los testigos que 
declaren durante ellos, y aun tacharlos. 

Art. 269. Concluido el termino dentro del cual de- 
bio alegar el reo, devuelto el proceso 6 cobrado por apre- 



-DEL PROCEDIMIENTO, ETC. 



mio, se pediran autos y se citara a las partes. 

SECCION II 

De la sentencia 

Art. 270. Si el Juez fuere letrado 6, no siendolo, si 
estuviere el asesor en el niismo lugar del juicio, se pro- 
nunciara sentencia, a mas tardar, dentro de los ocho dias 

Si el asesor fuere de otro lugar, se le remitira el 
proceso por el proximo correo, y tendra para sentenciar 
el mismo termino de ocho dias, contados desde la fecha 
en que hubiere recibido el proceso. 

El Juez, asesor 6 actuario que no cumplieren con lo 
prevenido en este articulo, seran multados en ocho deci- 
mos de sucre por cada dia de demora. 

Art. 271. Si al tiempo de sentenciar resultare que 
no se ha cometido sino contravencion, se impondra la 
pena que para ella haya designado el Codigo Penal. 

Pero si resultare que la infraccion merece pena cri- 



zga en un lugai 



donde se halla estable 



do el Jurado, y es de la competencia de este, se absten- 
dra el Juez de sentenciar; y ordenara que el proceso se 
scmeta al juzgamiento por Jurados, prevendra el arresto 
del acusado, si no estuviere preso, y convocara inmedia- 
tamente el Jurado. 

Mas, si en el lugar del juicio no estuviere estableci- 
do el Jurado, 6 el crimen nuevamente descubierto no 
fuere de su competencia, se suspendera tambien el pro- 
nunciamiento del fallo, y se sustanciara la nueva causa 
hasta el estado de sentencia, en la que, si fuere condena- 
toria, se observara lo dispuesto en el articulo 72 del Co- 
digo Penal, {d) 



{d) Contravencion.— Crimen.— Las iiifrn<-cimie» .!.■ l.-y jx'na<l;is 
'i- ella, constitnyen los crimenes, delitos y contraveneioues. Los 
■imanes se castigan con pena criminal, los delitos con pena correc- 



CODIGO DE E. E^ 



Art. 272. Si en el curso del juicio resultare que el 
acusado ha cometido un crimen, a mas del delito por el 
que se le ha procesado, suspendera el Jnez el pronuncia- 
miento de la sentencia, hasta que el Jurado pronunciesn 
veredicto por los tramites legales, y se vea cual es la pe- 
na que deba imponerse con arreglo al articulo 72 del 
Codigo Penal. 

Pero si resultare que el reo, a mas del delito que ha 
sido materio de la causa, ha cometido otro distinto, el 
Juez pronunciara sentencia, absolviendo 6 condenando, 
y orcenara que se siga nueva causa por el delito des- 
cubierto. 

Art. 273. Si al tiempo de sentenciar notare el Juez 
que es necesaria la practica de algunas diligencias para 
el mejor esclarecimiento de la verdad, la uebera ordenar. 

Si a ese mismo tiempo advirtiere que se ha faltado 
a alguna solemnidad sustancial, repondra el proceso, a cos- 
ta del que hubiere cometido la falta; siempre que la causa 
verse sobre delito que deba pesquisarse de oficio. ( <? ) 

Art. 274. El Juez fundara su sentenci; 



do clara y concisamente el hecho, y citando el articulo o 
articulos del Codigo Penal, 6 de la ley cuya aplicacion 
hiciere. [/] 



nal, y las eontraveneiones eon penas de policia. 

Ed case que una raisma int'raccion . -i u\ i.r-- >a-iuada eon dis- 
tas penas, se atendera a la mayor para su califieacion. 

Las penas comunes, euando concurren con otras peeuliares, no 
ny.'ii m la t-alirieac-ion de la infraecion; pero si la ley easti^a •! 
•ho solo con una 6 mas penas coin - dehto. 

ft. 1° C. P.) 

Las penas aplicables a las infracciones son las siguientes: En 
irr'i 1 crhtn/t/ii: 1* La nuu-rte: 2" La ponitenciaria; 3 a La reclu- 
n. — Pena peculiar del delito. La prision de ocho dias ( 



TITULO IV. DEL PROCEDIN: 



SECCION III 



Art. 275. Sea absolutoria 6 condenatoria la sen 
ia que se pronuncie, sera susceptible de apelacion, < 
ulta al Superior y tercera instancia, en los casos y 



leses de prision y de cien sucres 
ue muita, o una de estas penas solamente, no se elevara 
en consulta la sentencia; pero se concedera la apelacion 
si la interpusiere alguna de las partes; 

2? Si la sentencia fuere absolutoria, 6 si siendo 
condenatoria impusiere una pena mayor que la senalada 
en el inciso precedente, el Juez la elevara en consulta a 
la Corte Superior, aun cuando no apelen las partes; 

3? Si la Corte Superior aprueba 6 confirma la sen- 
tencia absolutoria, el fallo de segunda instancia no sera 
susceptible de mas recurso que el de queja. 

Esta regla se observara aun cuando los dos fallos 
absolutorios no fueren conformes entre si, por absolver 
el primero definitivamente y el segundo solo de la ins- 
tancia, 6 al contrariof 

4? Si el fallo de segunda instancia, revocando el de 
primera, absuelve al indiciado; 6 si, reformando, apro- 
bando 6 confirmando dicho fallo, condena a una pena 
que no pase de dos anos de prision y doscientos sucres 
de multa, 6 a una de estas penas solamente, no se eleva- 
ran los autos en consulta a la Corte Suprema; pero se 
concedera el recurso de tercera instancia, si lo interpusie- 
re alguna de las partes; 

5? Siempre que en segunda instancia se imponga 
una pena que exceda de los limites senalados en el in- 
ciso anterior, la Corte Superior elevara los autos en con- 
sulta a la Suprema, si las partes no interpusieren recurso 
de tercera instancia. 



Art. 276. Los recursos de apelacion y tercera ins- 
tancia, en los casos de que habla el articulo anterior, de- 
beran interponerse dentro de tres dias, contados desde la 
notificacion con la sentencia. [g~\ 

Art. 277. Pendientes las consultas, apelaciones 6 
recursos de tercera instancia, el indiciado se conservara 
preso, si lo estuviere. Pero si cliere fianza, y la senten- 
cia fuere absolutoria, se le pondra en libertad. 

Art. 278. Siempre que se remita la causa al Supe 
rior, en consulta 6 por recurso, se hara la remision citan 
do y emplazando a las partes para que ocurran a usar d< 
su derecho ante el Superior. La remision se hara den 
tro de veinticuatro horas, si el Superior residiere en e 
mismo lugar, y si no, por el proximo correo, bajo la mul 
ta de ocho decimos de sucre por cada dia de demora. 

Art. 279. Recibida la causa por la Corte Superior 
el Secretario acusara recibo, anotara en el proceso el dia 
en que lo reciba, y dara inmediatamente cuenta al M 
nistro de sustanciacion. [//] 

Art. 280. Este correra vista al Ministro Fiscal, 
para que de su dictamen en el termino de tres dias, con 
el cual se correra traslado al acusado 6 su defensor, quien 
lo contestara en igual termino. 

Si el proceso hubiere subido, no por consulta sino 
por apelacion 6 recurso de tercera instancia, se manda- 
ra entregar al apelante 6 recurrente, para que exprese 
agravios 6 formalice el recurso, tambien en el termino 
de tres dias, 

Art. 281. Con este escrito se correra traslado a la 
parte contraria, la que tendra igual termino para contes- 
tar. Contestado que sea, se pronunciara sentencia, ci- 
tando previamente a las partes, a sus apoderados 6 de- 
fensors. 

Art. 282. En segunda instancia pueden las partes 
pedir quese abra la causa a prueba, siempre que lo ha- 



iino que ticnen para expresar agr; 

:aso la Corte Superior abrira la c 
:ermino improrrogable de seis dias. 
Concluido el termino de prueba, se 
) a la parte que la pidio, para que 
ntro de tresdias. 
scrito se correra traslado a la otra p 



Disposiciones especiales d los juicics que $e pram u even 

contra los fnncionarios piiblicos 

Art. 284. Cuando las Cortes Suprema 6 Superio 
"es tengan que juzgar, en primera instancia, de las infrac 
-iones cometidas por los empleados, si la infraccion s< 
nibiere cometido fuera del lugar de la residencia del Tri 
>unal, los respectivos presidentes encargaran la instruc 
ion del sumario a cualquiera de los Jueces territoriale; 
lei lugar de la infraccion, 6 a un abogado. 

Mas, si la infraccion que debe Juzgarse se ha co 
netido en el mismo lugar de la residencia del Tribunal, 
I presidente practicara por si todas las diligencias del 

Art. 285. Si la infraccion merece una pena que no 
ase. en su minimo, de dos anos de prision, 6 es simple • 
lente multa, no es necesaria la presencia del acusado en 
\ lugar del juicio, siempre que rindala tianza correspon- 
dence, y se haga representar por un apoderado legal. 

f En este caso, el Presidente del Tribunal comisio- 
araal Juez de la residencia del empleado, para que le 
'melaconfesion. (f) 

I « ] Apoderado leg/d.— Arts. 48, 49 y 53 C. E. 



comoo DE ] 



Art. 286. Contestada la acusacion, se recibira la 
causa a prueba con un termino que no pase de seis dias, 
el cual podra ser renunciado por las partes. 

Art. 287. Concluido el termino probatorio, se en- 
tregara. el proceso a las partes por su orden, para que 
presenten sus alegatos. Cada una de ellas tendra, para 
este objeto, el termino de tres dias. [/] 

Art. 288. Concluidos los alegatos, se citara a las 
partes y se pronunciara sentencia. 

Art. 289. La sentencia es susceptible de los recur- 
sos de apelacion y tercera instancia, en los mismos casos 
del articulo 275; pero si la causa ha sido juzgada en pri- 
mera instancia por la Corte Suprema, no habra mas que 
dos instancias. 

En este ultimo caso, no habra prueba en segunda 
instancia. \i] 

Art. 290. El auto morivado lleva consigo la sus- 
pension del empleo 6 cargo que tuviere el funcionano en- 
causado, y esta suspension continuara, en caso de sen- 
tencia comlenatoria, hasta que se cumpla la pena. si la 
infraccion no es un crimen 6 un delito por el que pueda 
imponerse la privacion de los derechos politicos, con 
arreglo a los articulos 46 y 47 del Codigo Penal. 

Pero si la infraccion es un crimen 6 un delito por el 
que se ha impuesto dLha privacion, perpetua 6 temporal, 
con arreglo a los citados articulos, la sentencia condena- 
toria llevara consigo la destitucion del empleo. ( /) 

Art. 291. Sea que haya suspension 6 destitucicn, 
se pondra inmediatauiente en conocimiento de la aiuori- 



( j ) Se entrega el proceso a las paries por su orden. — Art. 280 /*. 

(A') Xohahra prueba en $t'(inn,i<t i,t.>ta>f 1. — Siilvo el caso pre- 
o ,n A art. 395, parrafo ultimo, C. E 

( / ) Toda sentencia que condene a pena de muerte, de peniten- 
ia, de reclusion 6 de prisiou que pase deseis meses, causa la per- 
il il.- Ins derechos de ciudadania. 

Log Jnecea y tribunalea podran, en los casos que determina este 
lip., liiiponer la gena de perdida de dichos derechos j 



derechos i>ot 
no pase de 8 



-DEL PROCEDIMIENTO, ETC. 



dad que debe hacer el nombramiento de la persona que 
ha de subrogar al empleado. 



Disposiciones especiales relativas a las infr 
cometidas por la imprenta 

Art. 292. Las infracciones cometidas por la im- 
prenta no pueden perseguirse sino por acusacion. 

Los Fiscales, Agentes Fiscales y Sindicos de las 
Municipalidades estan especialmente obligados a acusar 
dichas infracciones, siempre que los escritos fueren in 
morales, irreligiosos 6 sediciosos. [m] 

Art. 293. Propuesta la acusacion, que debera ir 
acompanada del impreso acusado, el Juez correra tras- 
lado al defensor que nombre para que represente al au- 
tor, editor 6 reproductor, el que debera contestarlo den- 
tro de tres dfas perentorios. [n] 

Art. 294. En seguida, pronunciara el Juez un au- 
to admitiendo 6 negando la acusacion. 

En el primer caso, prevendra que el impresor pon- 
ga de manifiesto el original, que debera estar firmado 
por una persona de responsabilidad, aim cuando sea re- 
produccion de papeles impresos dentro 6 fuera de la Re- 
publica. 

Art. 295. Descubierto el autor 6 editor de un es- 
crito, se seguiran con citacion de el todas las diligencias 
deljuicio, se le hara reconocer el original, y se tomaran 
las declaraciones juradas del impresor 6 impresores que 
lo hubieren recibido 6 impreso. 

Lo mismo se observara cuando el impreso lleve la 
firma del autor, editor 6 reproducctor. 



( m ) No pueden perseguirse sino por acusacion-, por^tanto, no por 

Sindicos de las Manicipalidadr*. 
( n ) Trcs dias perentorios — N. 



Art. 296. El impresor sera responsable de la infrac- 
cion, y contra el se seguira la causa, cuando, interpela- 
do por el Juez, no ponga de manifiesto el original, firma- 
do por el autor, editor 6 reproductor; 6 cuando estos 
fueren personas desconocidas, supuestas, un menor de 
quince anos, 6 cualquiera otra persona que no tuviere 
responsabilidad segun la ley. \o] 



Disposiciones especiales sobre los juicios de contra- 
band*), (p) 



) Otra prrsowi qm rtu tm hr< r, v ; f >mhilhhul segun la ley.— N. 



. 204 L. 0. P. J 



hemos ocupado, es inaplicable. desde 



^« ^uu v , eu que nos Demos ocupado, 
que so Hxpidio la Constitution del ano 1897 hasta que se c . 
respectiva; porque, segun el art. 32, parte 2 a : "Un Jurado especial 

conocerade . .-om.-tidas por medio de la 

imprenta." No habiendose establecido aquel Jurado, no hay juez 
que pueda conocer de aquellas infracciones. 

jp ) Esta section esta reformada por Deereto del Jefe Supre- 
ln ". ,: " ,|i " 1, "' !i Dioiembre 19 de 1895, segun consta del Fv\ gistro < Hi- 
Ma I respective y por Ley sancionada en Octubre 20 de i905, pro- 
nnd-a.la en el Registro Oficial correspondiente N. 1* A. Aquel De- 
ereto dice: 

1° Desde el 1? de Enero de 1896, los juicios para la imposition 
l" ivlativo a fraudes 6 contrabands en la importation 
o exportacion, seran verbales, yse reduciran a comprobar la aprehen- 
sion del contrabando y la perpetration del deli to; 

- En las M horas siguientes a contraband^ 

los testigos seran cxaminados por el Administrador de Adnana 6 por 
o ( ol, (tor Fiscal, segun los ea^ So d. |lU t , ,,- .t.mcia de las dt 
-" .unaaeta. asi eomo de la defonsa M ue Idciore ol ind 
ciauo, si estuviere presente, 6 en su ausencia, un defensor que nom 
Drara el Juez, y se firmara por todos los concurrentes al juicio, si TO- 
l '" ! \ : ' , t \! ! ; !i ;'\>_ Mn "- I»'r<'tr.-.s a su ruego: 

6 hi Administrador 6 Colector pronunciara, por si n 
/iT;!!. ':". }.: rn T vn uis 1 t;in ? ia ' declarando, si ha habido 6 i 
las penas de 
3l Codigo de 



T. DEL PRUCED1MIENT0, ETC 



tentes para la imposicion de las penas de comiso y i 
ta que designa el Codigo Penal: 

i? Los Administradores de Aduana, en lo rela 



los " espec;,-- , .],,. v . pn ■ so deposite el valor en 

la Administration de Aduana 6 en la Collect una respectiva; 

^ 4" Veinticuatro boras despues de pronuneiada la sentencia, pa- 
sara el proceso al Tesorero de Hacienda de la provincia, quien den- 
tro de igual termino y sin otra sustanciaeidn, confirmara 6 revocara 
la sentencia elevada en consulta; 

5° Cuando el Tesorero hiciere a la vez de Colector y, como tal, 
hubiese seguido el juicio do contra! >ando, ol proceso se elevara en con- 
sults al Tosororo 1, la provincia m;is inmediata; 

6° Sea absolutoria 6 condenatoria la sentencia de segunda ins- 
tancia, se elevara el proceso en consulta a la Junta de Hacienda y 
la resolucion de esta causara ejecutoria; 

7? En la sentencia de la Junta de Hacienda, se designara la par- 
te que deba adjudicarse a los aprehensores 6 denuncianres, la que 
sera la mitad del producto del remate y de la multa que se impusie- 
;a> eostas; 

8° Terminado est© juicio, el Administrador de Aduana 6 Colec- 
tor, ante quien se deposite el valor del remate, entregara a los apre- 
hensores 6 dennnciantes, la cuota que se les asigna en el articulo an- 
terior si la sentencia fuere condenatoria, y se pasara todo lo obra- 
do al Juez de Letras de la provincia en que se hubiere hecho el 
contr; fibando, para quese sustaucie la causa relativa a la pena crimi- 
nal 6 correccii - ; resultare algunos de 
los casos compr.-; / los ,.-, !., artn uio. :j»;:;. -ok :;<;tj v 307 del Co- 
digo Penal; 

9° Las especies y mercaderias provenientes de juieios de con- 
trabando, anteriores,* que no estan sentenciados, se remataran. sin 
1|' jiiicio de seguir el tramite de la ley anterior, depositandose el pro- 
ducto del remate conforme lo prescribe el articulo 3°; 

10. Queda reformada en los anteriores terminos la Seeci.'.n VI 
del Titulo o d..] ( '.', 11-,, ,],. Knjuieiamientos en materia criminal. 

La referida Ley es la siguiente: 

Articulo unico.— Xingun" remate quedara perfeccionado si no 
se paga en las Colecturias 6 Tosoronas riscales la parte que le_co- 
rresponde al Fisco; y si no consta en el juicio el respectivo certifica- 
do de pago. 

Art 3? del Jh , ' .„■,, ukndo las penas de comiso y )>< niiaria* 
ae que habla el art. Hl\i del <v,di,,nd, Enjuieiamientos en materia erimi- 
»"/.— El articulo :;ll). eitado, es el del Codigo vigente, cuando so ex- 
pidio el Decreto; esto es, el de la Edicion de 187!) hecha porja Cor- 
te Superior; . .--■ a! parrafo 1" del art. 297 h. 

Art. 8° del Decreto.— An,. :{<>:<. :jfJ4. m\ >, of>7 del C. /'.— Lo que 
acabamos de exponer acerca de la cita del art. oil), es aplicable a la 



CODIGO DE E. 



a la importacion y exportacion; 

2? Los Colectores y Tesorero 
tocante alas rentas fiscales que le 

3V Los Tesoreros Municipale 
niente a sus respectivas rentas. [^ 



de los articulos 363, 364, 366 y 367; los euales correspouden a la 
Edition referida. — Aquellos articulos estatuyen: 

Cuando del reconocimiento en las aduanas se encontraren met- 
caderias 6 efectos en mayor numero, 6 no conformes con lo manifes- 
tado y pedido, los que resultaren culpables pagaran el doble de los 
derechos correspondientes a los efectos en que consista el exceso 6 
diferencia. 

Al que tratare de importar 6 exportar sin pagar los derechos Je- 
gales por los puertos habilitados de la Republica, efectos permiti- 
dos al coniercio, se castigara con el comiso de los efectos en que con- 
sista el contrabands 

Los que en los casos del articulo anterior se valieren de la t'ner- 
za 6 lo verificaren con annas, stn-an eastigados con tres a seis anos 
de reclusion, si no roerecieren una pena mas grave por el resultado 

rt. 362, seran castigados 
que consiste el contraban- 
aboracion. 

Xynod " 

ie los 

nportaeion y exporta- 




l 6 venta de articulos prohibido 



rabandos on la importacion 
les de dicba secc' ' 



de articulos probibidos. 
q J Contrabandos. — Son contrabandistas: 

° Los que important 6 oxportarcn nif-uvaderias, trutos 6 efec- 
jetos a derechos, eludiendo su pvesontacion en las aduauas pa- 
pagar los derechos establecidos; 

Los que introdujeren por los puertos de la Republica mer- 
ias, frutos y efectos de prohibida introduction, 6 exportaren 
>s pvohibidos para la exportacion; 

"Los queasimismo hieieren introducciones por los puertos 
bihtados, antique sea do efectos que no fueren prohibidos; 

Los que elaboren 6 vendan articulos cuya elaboration 6 ven- 
pucda baeerse sinobtoner litvntia v pa<rar'i..s derechos estable- 
por la ley, o cuya elaboracion 6 venta se halle prohibida a Ios> 
•ularcs. [Art. 360 C P.J 



Art. 298. Los juicios para la imposicion de las pe- 
nas de que trata el articulo anterior, seran verbales; y se 
reduciran a comprobar la aprehension del contrabando y 
la perpetracion del delito. (V) 

Art. 299. Los testigos seran examinados uno por 
uno, por el funcionario que conozca del juicio. Se sen- 
taran las declaraciones en una acta, asi como la defensa 
que hicieie el indiciado, si estuviere presente, 6, en su 
ansencia, un defensor que nombrara el Juez, y se firma- 
ra por todos los concurrentes al juicio, si supieren escri- 
bir, y si no, por otros a su ruego. 

El funcionario que conozca del juicio mandara, en 
seo-uida, que los objetos aprehendidos se avaluen por un 
perito que nombrara, cuyo nombramiento se pondra en 
conocimiento del indiciado, quien puede tambien nom- 
brar el suyo, dentro de veinticuatro horas. 

Art. 300. El indicado funcionario pronunciara por 
si mismo la sentencia de primera instancia. declarando 
si ha habido 6 no contrabando. En el primer caso, im- 
pondra las penas de comiso y pecuniarias de que habla 
el Codigo Penal, [s] 

Art. 301. Dentro de veinticuatro horas de pronun- 
ciada la sentencia, se pasara el proceso a la Junta de Ha- 
cienda de la provincia, la cual, dentro de igual termino y 
sin otra sustanciacion, pronunciara sentencia, confirman- 
do 6 revocando la que le haya sido consultada. 

Cuando el Tesorero haya fallado en primera instan- 
cia, en la Junta de Hacienda sera reemplazado por uno 
de los Alcaldes Municipales. ( / ) 



[r\ N. p precedente, parte final. 

(s ) El f,t„ri.,ifirh> i,ro„,t»rhir<i }><>r ■-> >„',<,»., hi «>,fmci>i.—E>t> 
es, sin intervencion de asesor. Art. 158 L. O. P. J. 

Penas de que habla el < '»<lhja PmaL—S. p inmediata anterior^ 

\ t \ Junta de Hacienda. — En todas las capitales de provinci, 
habra Juntas de Hacienda presididas por el Gobemador; y so cm 
H^icllas un,- haya Cortes Superiores, del Ministro Pis 
eal, del Tesorero, de un (\>:u'»'i.'ro Municipal y de un propietario < 
comerciante; debiendo ser nombrados cada ano por el Gobierno los 
ultimos. En las demte piorinciaa donde no haya Cortes Supenoms 



Art 302. Sea confirmatoria 6 revocatoria la sen- 
tencia de segunda instancia, se elevara el proceso en 
consulta a la Corte Suprema, siempre que el valor de 
los objetos aprehendidos, en que consista el contraban- 
do, pase de quinientos sucres. No excediendo de esta 
suma, la resolucion de la Junta de Hacienda tendra 
fuerza de ejecutoria. 

Art. 303. En la misma sentencia se designara la 
parte que deba adjudicarse a los aprehensores 6 denun- 
ciantes, la cual sera la mitad del valor de los efectos co- 
misados 6 denunciados, y de las multas que se irnpusie- 
ren a los contrabandistas, deducidos en todo caso los 

Art. 304. Conclui'do este juicio, si la sentencia fue- 
re condenatoria, se pasara todo lo obrado al Juez de Le- 
tras de la provincia en que se hubiere hecho el contra- 
bando, para que sustancie la causa relativa a la pena 
criminal 6 correccional, por los tramites ordinaries; si re- 
sultare alguno de los casos comprendidos en los articulos 
363, 364, 366 y 367 del Codigo Penal, [w] 



(Continuard) 



coneurriran a ellas, ademas de los nombrados, el Juez Letrado 6 el 

§ unico. Siempre que en las Juntas de Hacienda de las pro- 

vincias se ventile algun punto relativo a uti r;un<> determinad'-. -<• 
llamara precisamente a ellas, como miembro consultivo, al Adminis- 
trador 6 Jefe d ' hi ori<-iu;i dn I;t ( ;u;il deprnda el ramo de que se trata. 

Por falta 6 impedimento del Ministro Fiscal, concurrira a la 
Junta de Hacienda el A^iitf Fiscal. Fd propb'tanu d comercian/e 
de que trata el inciso 1" pueden ser extranjeros. 

Hay 7 de los miembros principales.— Art. 

lOo L. H. y art. 29 L. R, Id. 1905. 

j N J N. p inniediata precedents 



EL PROFESOR HASS MEYER 

EN EL ECUADOR 
AUGUSTO N. MARTINEZ 

Profesor de Ciencias Naturales en el "Institute National Mcjm' tie Quite 



SUMARIO.-Objet 



El Cotopaxi permanecia constantemente cubierto 
nubes, tanto que tuvimos que orientarnos en el 
pa, para buscar el lado Suroeste, por dtfnde de- 
mos emprender la ascensi6n. El tiempo era malo, 
ndo salimos de Latacunga, con la caravana de 
las de carga, persistiendo asi hasta Mulalo, pue- 

situado cerca del Die de ese lado de la montana, 



y en donde tuvimos que aguardar algunos 

tueros .._. 

1. 



con el inteligente auxilio de un Padr 
-lie contratar a algunos indios carguero 



Jegiones bajas de la mohtaila. Ninguno dt 



gueros habia ido mas alia de ese limite. Pero el 
tiempo empeoro. cuando para llegar a la zona de los 
arbustos, atravesamos las colosales y tormentosas co- 
rrientes de lodo que se precipitan de los declivios 
del Cotopaxi cuando las grandes erupciones. En don- 
de termina esa zona de arbustos, establecimos nues- 
tro primer campamento a los 3600 metros de altura. 
La parte superior del cerro estaba cubierta de nubes 
y nieblas, y hasta ese entonces nada habfamos po- 
dido divisar de ella. Por la noche se desato una 
lluvia torrencial y en los puntos cercanos, mas altos, 



ocho anos. Para un eurc 
e ofrecian una perspectiva 



ando a 



na siguiente, el gigantesco co- 
no, se alzaba ante nosotros con toda su nunca pre- 
sentida magnificencia. Los cargueros a retaguardia, 
subiamos a la cabeza de la caravana alto y mas alto 
hasta la regi6n de las plantas enanas y gramas, y a 
pesar de todas las objeciones de los arrieros y guias, 
que en cierto modo, conocian el terreno solo hasta 
alii, continuamos nuestra ruta, y entramos en el de- 
sierto de piedra-p6mez y escombros volcanicos, en 
donde principian los grandes campos de nieve. Co- 
mo nos siguieran las bestias de carga, no obstante 
el granizo y el viento tempestuoso, los indios lo hi- 
cieron tambien, embozados hasta las orejas. En una 
ensenada libre de nieve, cerca del limite de la pen- 
dente nevada, eslablecimos las dos toldas pequefias, 
a los 4600 metros de altura, y ordene el regreso de 
toda la gente y de las bestias al rancho de la vis- 
pera, de donde debian venir a buscarnos, al cabo de 
dos dias. Quedamos cuatro personas: nosotros los 
dos europeos, el interprete y un indio forrado en pie- 
les y ponchos que debia prender fuego, fundii nieve 
v cocinar. 6 

En un rec 
chreiter y yo, obser 
excepcion de dos pequenas 'partes de rocas oscuras, 
se extendia en el lado Surosste uniformemente des- 
de la cima hasta abajo, y que ofrecia suficiente re- 
sistencia para transitar por ella. Ninguna lengua de 
hielo, sobresalia ahora de los bordes de aquel gran 



'imiento que hicii 



man to de nieve, por la abundantisima nevada de la 
vispera. Nos suponiamos que bastarian de 4 a 5 bo- 
ras, por esa pendiente helada para alcanzar la cima; 
pero en esto, debiamos esiar profundamente enga- 
nados como lo vamos a ver. 

Transcurno la noche en la tolda, sin accidente 
alguno. Por la manana se despej6 completamante el 
cielo, pero con eilo. sopld un viento helado dcsde 
las regiones superiores de la montana. Sin aguardar 
el te, tomamos como desayuno un par de galletas v 
ciruelas pasas, y al rayar la aurora, a las 5 y media 
de la manana, nos pusimos en marcha. En esta vez, 
tome como tercer companero al interprete, quien ha- 
bia dado pruebas de resistencia y debia prestarnos 
servicios importantes conduci ndo lo i viveres v los 
instruments. Le vesti con un traie de alpinista, le 
suministre un baston largo v solido y le ate, el ul- 
timo a la cuerda de los ventisqueros {gleUcherse.il). 
De nuestros ut^ncillos de alpinistas, dejamos solo los 
n (especies de garfios que se ajustan en el 
calzado para no resbalar en el hielo), por considera- 

V en los lugares dificiles debiamos practical" 'escalo- 
nes. Pero en el transcurso del dia, frecuentemente 
nos arrepentimos, no, de haber dejado los Steigeisen, 
sino de no tuber partido solos los dos, pues proba- 

Las dos primeras horas avanzamos por los decli- 
vios de nieve, bastante bien a pesar de su inclina- 
tion de 30 ; inmediatamente debajo de la cubierta 
de nieve floja quedaba el hielo compacto. 

11a del Este nos causa- 
ira soplaba con mayor 

: fina se levantaban en forma de largas banderas 

estas se precipitaban a manera de arena movediza 
las depresiones. Al mismo tiempo, nos traia el 
ento, un penetrante olor de hidrdgeno sulturado, 
•e descendia como desagradable saludo del crater, 
ista ese entonces habiamos estado envueltos en las 
mbras de la manana. A las ocho, brillo el primer 
yode sol justamente en la cima, y con la coope- 
:ion de las nieblas de vapor de agua que subian 



del crater, produjo magicam^nte una maravillosa au- 
reola amarillo-rojiza al rededor de la blanca cabeza 
del gigantesco volcan. El reflejo de la luz solar en 
el campo nevado, era tan fuerte, que pronto <f "" 
rimentamos, a pesar de las precauciones tomada: 
quemaduras de los glaciares. Especialmenre en h 
giones superiores de la montana centelleaban los de- 
clivios como espejos bajo el influjo de los rayos sola- 
res, lo que me traia a la memoria el cuento de la ; 
cesa encantada en la montafia de vidrio. Aproxii 
donos, nos fue dado distinguir que este brillo d< 
pejo se debia a que la falda estaba totalmente hela- 
da. En las grietas y cortes, estudiamos la estructu- 
ra interior de las masas de hielo: se nos manifesto 
en una maravillosa serie de fajas blancas y azules, 
sin intercalaci6n de capas de ceniza; una prueba que 
desde hace algunos anos el crater, no ha tenido erup- 
cion alguna de ceniza. <i) El hielo es may quebra- 
dizo y se reducia a as'iillas a] practicar los escalones. 
Cortando estos, trepabamos despacio, formando zigs- 
zags, en una inclinacion de 35 a 40 . Dirigiendo la 
mirada hacia atras, alcanzamos a ver, destacandose 
como una isla, en medio de ese bianco mar de. nu- 
bes, a la soberbia cupula nevada del Chimborazo, y 
a su oriente, una masa, aun mas alta, de color gris 
oscuro, la monstruosa nube de erupci6n del volcan 
Sangay. Pude apreciar en 9000 metros, la altura de 
esta columna, sirviendome de escala, la del Chimbo- 
razo.— A las 10, despues de cuatro y media horas de 
ascension por la nieve, estabamos a 5000 metros de 
altura, y apenas habiamos alcanzado la mitad del ca- 
mino, que la vispera habiamos pensado recorrerlo 
solo en 4 6 5 horas. Sin embargo, nuestras fuerzas 
no habian decaido, y solamente a consecuencia de 
ia importante altura en que estabamos, senti falta ab- 
soluta de apetencia y un aumento en la acci6n del 
corazon. Repentinamente se presento un nuevo ene- 






EN EL ECU A DC 



En nuestras ascensiones anteriores frecuentemen- 
te habiamos hecho la experiencia, que en las alias 
regiones de la curdillera, regularm?nte se debe con- 
tar con la presencia de la niebla. Sin embargo, en el 
Cotopaxi, en esto estabamos en condiciones mejores 
que en otras montafias nevadas, ya que en el, du- 
rante el dia, apenas es posible extraviarse en la nie- 
bla. La regularisima figura de la montana acondi- 
ciona un ascenso proseguido sobre la rapida pendien- 
te nevada, que lleva regulannente a la cima, eso si 
en caso de tener las suficientes fuerzas, y no encon- 
trarse con grietas sin puentes, que en las cercanias 
de la cuspide son numerosas. Conservamos nuestra 

niebla, nos encontramos. junto a una pared de roca 
a los 5670 metros, y que ya la habiamos divisado 
desde abajo por la manana. 

Con sorpresa note, que ya aqui a los 250 me- 
tros debajo de la cuspide, las' rocas estaban calien- 
tes y que de numerosas hendiduras y quiebras se es- 
capan sutiles chorros de vapor. En las onllas, las 
rocas estaban revestidas de costras de hielo, y enci- 
ma subia la falda nevada, rapidamente hasta el ver- 
tice. 

En este punto nos declaro nuestro interprete que 
estaba al fin de sus fuerzas y que no podia avanzar 
mas, sino que esperaria nuestro regreso. Le desata- 
mos de la cuerda y empezamos a trepar separada- 
mente cada uno de lew dos, auxiliandonos con los 

las rocas eran demasiado fragiles. Este trozo de su- 
bida, por el cambio de movimiento y de suelo, era 
un verdadero descanso, despues de las ocho y me- 
dia horas, no interrumpidas de pisar nieye y romper 
hielo. Con todo, sentimos tambien algun cansancio, 
yo mas que el Sr. Reschreiter, pero nos vimos com- 
pletamente libres de los fenomenos del mal de las 
montafias. Ninguno de los dos experimentamos ver- 
tigos, hemorragias, por las narices, dolor de los miem- 
bros, 6 como Humboldt, en su ascension a Chim- 
borazo y a una altura mucho mas reducida de la que 
estabamos, salida de sangre por los labios y encias, 



EL PROFESOR 



que dicho sea de paso, jamas me ha sucedido ni he 
visto en otras personas. Lo unico que nos molesta- 
ba corporalmente, era un cierto peso en los mienv 
bros y una especie de hambre de aire, a causa de U 
presion atmosferica disminuida y la falta de oxigeno 
pues el contenido de este ultimo en el aire, imports 
ya a los 5500 metros de altura solo la mitad que en 
el ravel del mar. Pero esta sensaci6n asmatica cesa- 
ba rapidamante, cuando nos deteniamos en la subi- 
da, por algunos segundos v nos arrimabamos de fren- 
te, en los bastones alpinos. La parte masculminan- 
te del cono tiene una gradiente de 40 a 45 y ahora 
todo era nieve, y ni una sola roca. Nos parens 
muy distante la cima, y por algunos momentos pre- 
domino la duda, si en las pocas horas restantes, noe 
seria dado alcanzar esa cima, sin exponernos a un 
retardo nocturno; pues el sol, se pone bajo el Ecua- 
dor a las 6, y a la media hora es va noche profun- 
da. Pero la reflexion de que despues de tantos tra- 
bajos v estando tan cerca de la cuspide, volviesemos, 
nos dio animo y el triunfo fue nuestro. 

Rrevemente llegames a la region mas alta, don- 
de las faldas empinadas se transformaban en grandes 
escalones de nieve, y estos, a su vez, se desatan > 
abrazan en cuchillas y series de colin'as, todo hielc 
v nieve. Todavia tuvimos un cuarto de hora de 
vesia fatigosa, por esas colinas heladas. Repent 
mente se abri6 la tierra ante nosotros, y nos m 
ba boste^ando, en enganadora profundidad, el m< 
truoso abismo del crater. En los primeros morr 
tos permanecimos perplejos, sin tener una escala en 
los alrededores para apreciar las colosales dimensio- 
ned Por un diametro de 750 a 800 metros, tiene el 
crater, en tanto que puede ser visto hacia abajo, una 
profundidad de 400 a 450 metros, es decir, algo co- 
mo tres veces la altura del domo de la Catedral de 
Colonia. Y a esta profundidad caen, en todos los 
lados, casi vertical mente, las paredes interiores del 
crater, transformandose abajo en escalones y saledi- 
zos, que dejan tanto espacio entre 'si, que son capa- 
ces para sostener potentes bancos de hielo. De es- 
10s cuelgan al abismo gigantescas columnas tambien 
ae nielo de 20 a 30 metros de largo y dos a tres de 
grueso a manera de verdaderos balda4uines 6 palios. 



EN EL ECUADOR 



En oposicion a todas estas masas blancas y azul- 
claras de hielo y nieve se presentan las paredes in- 
teriores del crater con colores oscuros, muchas veces 
"plegados. Cada uno de los bancos de lava, que pues- 
tos horizontalmente uno sobre otro, constituyen la 
arquitectura del crater, estan diferentemente colorados. 
En los horizontes superiores de esos bancos, predo- 
minant los tonos rojizos, debajo son grises, y mas 
abajo de estos, donde los vapores ascendentes tienen 
alta temperatura y depositan costras, las rocas pre- 
sentan c dnres que van del gris claro, al amarillo y 
al verde palido. Acerca de 400 metros de profundi- 
dad no se ve otra cosa, sino vapores grises que se 
escapan verticalmente, pero no son densos. Dere- 
pente oimos un fuerte lui'do, como el de una lejana 
avalancha, subiendo casi inmediatamente una gran nu- 
be de vapor, que lleno a todo el crater y nos en- 
volvio por algunos segundos en una atmosfera pene- 
trante de hidrogeno suifurado. Pero en seguida vol- 
vio al tranquilo y moderado ascenso de columnas de 
vapor, en f.rma de balas, como que salieran de una 
gigantesca caldera hi'rviente. -Solamente me parecio 
que cada 364 m'nutos, el desarrollo de vapores al- 
canzaba un maximum, sucediendose un cierto penodo 
de intermitencia. 

El contraste mas admirable, con el monstruoso 
abismo del crater que expele vapores de alta tem- 
peratura, presenta la valla de circunvalacion superior 
de hielo y nieve. Por todos lados rodean a la calde- 
ra, cupulas de hielo y gradas de nieve, como una 
corona grande y hefmosa, digna tan solo del rey 
de todos los volcanes. Las masas de nieve que des- 
cansan en el ancho filo rocalloso del crater tienen 
un espesor desde 10 a 50 metros, y se precipttan a! 
crater en paredes verticales 6 sobresalientes. Muchas 
veces se ven frescas hendiduras, desde las que se han 
desprendido inmensos aludes de hielo, hasta la hn- 
viente profundidad. Como las paredes de rocas, asi 
son tambien las de hielo y nieve, divididas en nu- 
merosas capas horizontales, desde el bianco mas pu- 
ro de la nieve superior hasta el gris azulino de los 
banco:, inferiores. 

Pero lo one causa una imDresion profunda en es- 



EL PROFESOR HA 



tros de altura, son las formas extraordinariamente 
extravagantes, que han tornado alii, la nieve y el hie- 
lo en su superficie. Todas las colinitas y cuchillas. 
de nieve hasta cerca de ioo metros abajo del cas- 
quete exterior del crater, estan cubiertas de millones 
de hojas de nieve, desde pocos centimetros hasta me- 
dio metro de largo, que se parten simetricamente so- 
bre las colinas y ensenaclas y se parecen a escamas 
6 tablillas redondas. Todas "son tambien redondea- 
das, jamas angulares, y por todas partes es aspera 
su superficie, y no lisa como en las regiones mas 
bajas. En parte alguna del alto Ecuador he visto es- 
ta formacion de nieve tan particular. La consider©, 
no como el efecto de una fusi6n por el sol y el viento, 
sino como cristalizaciones del vapor de agua que sa- 
le del crater, y por consiguiente una especie particu- 
lar, de las ilamadas heladas. 

El viento del Este soplaba continuamente, pero 
moderado, tanto que eran bastante bien soportados 
los dos grados bajo cero. En medir, contemplar, io- 
tografiar, dibujar, ninguno de los dos habia pensado en 
que se transcurrin'a el tiempo. Por consiguiente, me 
espante algo al ver que en mi reloj, eran casi las 
cuatro. Teniamos solo dos v media horas de luz, pa- 
ra el descenso, cuando el ascenso nos habia llevado, 
nueve horas y media. Apresuradamente empr 
mos la retirada por las colinas superiores de nieve 
y deslizandonos en las rocas mencionadas ant< 
canzamos a nuestro companero que nos esperaba, 
bastante restablecido. Sin detenernos, regresamos 
bre nuestras huellas bien conservadas, cortando 
zigs-zags, saltando y res' alando. Con felicidad ale; 
zamos el fin de los campos nevados antes de ocui 
tarse el sol, desatamos la cuerda, llegando a nues- 
tro campamento al oscurecer. En el tuvimos la agrf- 
dable sorpresa de encontrar dos gallinas asadas y )< 
che fresca, que el Padre, cura de Mulal6, nos habia 
mandado con los arrieros. La apetencia que me ha- 
bia faltado en todo el dia, recupero su derecho con 
terrible energia y concluimos radicalmente con todos 
los comestibles existentes. Afuera volvia a nevar, pe- 
ro nos quedamos dormidos tranquilamente, sin sentir 
el cansancio por los trabajos ejecutados en las altu- 
ras. A pesar de la nevada, llegaron los arrieros muy 



EN EL ECUADOR 



'O, y por la tarde nos ena 
stras geologicas, plantas y 
llegamos al convento hosp 
:ro vidje al Cotopaxi habi: 



Pasamos cuatro semanas despues de nuestra ascen- 
sion al Cotopaxi, ocupados en trabajos geograficos, en 
la parte Norte del alto Ecuador, especialmente sobre la 
cordillera oriental, en el helado Antisana. Despues di- 
rigimos nuestros pasos otra vez hacia el Sur, y como 

na nevada del Ecuador, al Chimborazo, que ya, al prin- 
cipio de nuestro viaje por la altiplanicie le habiamos 
consagrado ocho dias. 

Sobre un ancho fundamento formado de escalones, 
colirras ascendentes, corrientes de lodo, y morenas, se 
levanta desde los 4500 metros, el poderoso macizo mon- 
tafioso, en rapidos contrafuertes, hasta la gigantesca al- 
tura de 6310 metros. Mas extenso del Este al Oeste, que 
del Norte al Sur, el Chimborazo, presenta una configu- 
raci6n completamente distinta en cada frente. Visto 
por el lado mas angosto, el del Noroeste, nos presenta 
el aspecto de un volcan conico regular, con una consi- 
derable cabeza redonda de nieve; pero en el lado Sur, 
en su eje mayor, se manifiesta como una larga serie de 
cuchiilas, con cinco cupulas terminales que disminuven 
en altura gradualmente hacia el Este; desde la cuspide 
hasta los 4400 metros (lado Noreste; descienden rapidos 
ventisqueros y cascadas de hielo. La montana posee 
por lo menos, doce de aquellos, perfectamente torma- 
dos de un tercio hasta tres kil6metros de longitud, y no 
deja de causar admiraci6n, como se haya desconocido 
nor tanto tiempo, no solo en el Chimborazo, sino gene- 
ralmente en los Andes ecuatoriales, con excepcibn del 
Altar, la existencia de los ventisqueros. Desde tiempo 
inmemorial el Chimborazo ha dejado de ser volcan ac- 



EL PROF3SOR HA 



tivo. Sus oscuras paredes de Andesita son corroidas, 
hace va incalculables miles de anos por los glaciales, el 
frio, los vientos y el calor del sol, y su antigua chime- 
nea de erupcion, sepultada por la nieve perpetua de su 



sion al Chimborazo, fue Al« 
1802, frustrandose el proyecto por la insuficiente prepa- 
ration para llevarlo a cabo. No tuvieron mejor resulta- 
do sus continuadores Boussingault y Hall, v otros des- 
pues de ellos. El alpinista ingles, Edward Whymper, 
fue el que, etitre la serie de sus conquistas andihas, en 
jSSo domino por primera vez al gigante. Despues el 
Chimborazo quedo inexplorado durante veinte y tres 
anos. 

De nuestro punto de partida, Chuquipogyo, una ha- 
cienda solitaria de ganado, situada a los 3345 metros, en 
el pi 3 Sudeste de la montana, empleamos una larga Jor- 
nada, por una region accidentada, cubierta de pajonales, 
para rodear p >r el lado Sur, ha ta el Hato de Totorillas, 
otra mansion igualmente solitaria, del pie Sudoeste y a 
los 3c) 10 metros sobre el nivel del mar. Con las condi- 
ciones del suelo, cambia repentina y completamente el 
paisaje, al Oeste de Totorillas. Ya no se ve alii, el as- 
pecto diferentemente configurado de colinas verdes de 
los lados Este y Sur, con su grandioso e incomparable 
fondo de ventisqueros, sino que suben lentamente su- 
perficies de piedra-pomez y cenizas volcanicas, extraor- 
dinariamente pobres de vegetacion, desde la altura de 
cerca de 3^00 metros hasta la regi6n de las nieves de ese 
lado occidental. Lo arido v la permeabilidad del suelo, 
la sequedad del aire, la pequenez de las plantas despa- 
rramadas, la falta de hombres v animales, todo se reune 
aqui para I'ormar un desierto. Las plantas son enanas, 
pero la mavor parte estan completamente adheridas al 
suelo, formando almohadillas; por sus habitos de flora- 
cion y drganos vegetativos, se adaptan admirablemente 
y al mismo tiempo a los climas extremos del desierto y 
de las alta^ montanas. En junio, tiempo de su florecen- 
cia, viajando por ese paisaje alpino, por todos lados nos 
deslumbraban con sus vividos colores blancos, aman- 

ne-ias, y otras miles de elegantes flores, prestando al 
p.isaj3 ua aspecto indescriptible y llano de contrastes. 



En Ajjosto, cuando porla segunda vez regresamos a esa 
region, toda magnificencia habia desaparecido y alii es- 
tabael desierto gris y sin vida, con sus dos lenguas de 
glaciares introducidos en el. 

En nuestra gird, por el lado Noroeste de la montana, 
entramos otra vez a Id region de los pajonales, y alcan- 
zamosalli junto al primer tonente de agua, la Hacienda 
de Cunuc-yacu, a 3.670 metros, donde establecimos 
nuestro cuartel para la ascension de los ventisqueros 
setentrionales del Chimborazo. En los lados Norte y 
Oeste, es el unico establecimiento humauo, en donde se 
pueda encontrar suficiente alimentacion y abrigo para 
la gente y los animales. Fuera de Cunuc-yacu, bay en 
dos otros sitios, chozas solitarias de.'indios guardianes del 
gatiado. Lo restante de la region, hasta la hacienda de 
Chuquipogyo, en el pie Sudeste de la montana, tan gran- 
de como algunos principados alemanes, es inhabitada 
y recorrida solamente por pastores de ovejas y vacas, 
medio salvajes, que se buscan en los paramos mismos, el 
alimento y donde pasar la noche. Por lo demas, en 
todas partes, solo paja gris parduzca y cenegales, escom- 
bros de rocas volcanicas y ventisqueros, en ninguna, un 
solo arbol 6 arbusto protector. 

Pero con incomparable belleza y majestad, se das- 

frente Nordoeste del Chimborazo. El cuadro esta do- 
minado por dos poderosos ventisqueros que han o'bteni- 
do los nombres de nuestros viajeros alemanes, el Dr. 
Wilh. Reiss y el Dr. A. Stubel. Descienden, desde la ci- 
ma Oeste, el ventisquero Stubel y desde la Norte, el 
Reiss; ambas cimas estan aqui muy unidas, y entreellas 
se pueds divisar la cabeza de la ciispide Sur, la mas alta 
de todas (b.310 metros>. Da ningun oLro lado tiene la 
•nontana una figura piramidal tan simetrica como desje 
el Nordoeste, v asi mismo de ninguno otro se le ve su 
estractura volcanica como de el. 

Al flanco oriental del ventisquero Stubel, se dilata 
hacia arriba una cresta de rocas, a manera de un gigan- 
tesco contrafuerte. Es la misma por las que, treinta 
anos antes el Dr. Stubel subio al htelo, y en 1.8S0, 
Edward Whymper verified susegunda ascensional Chim- 
borazo. Siendo esta rata, la mas directa para llegar a la 
region mas altade la nieve, la escogi tambien yo, para 
nuestra ascension. Partimos de Cunuc-yacu con (> bes- 



124 EL PKOFI-S3R HANS MEYER 

lias decargay ocho indiosarrieros. Despu is de ties ho-, 
ras de ascenso rapido por el pajonal v los chaparros 
enanos, llegamos a la zona superior de la vegstacion en 
los 4.800 metros, que aqui es completamente semejante 
aldesierto de piedra p3mez ya descrito del lado Oe.te v 
que queda a 1.000 metros mas abajo. Como alia, se 
amontonan en lasgradas expuestas al viento largas dunas 
de arena movediza, desnudando, por otra parte, de su 
raanto de tierra a los arbustos bajos y estropeados de 
Chuquiragua. Perocomo estamos en la mitad de junio, 
las plantitas vivas con sus delicadas flores, le prestan al 
sombrio cuadro, alegre y deslumbradora belleza. En la 
estacion de las flores, se disparan aqui y alia relampagos 
brillantes producidos por dos especies de colibn'es, la 
una verde tornasolada v la otra roja, del ginero Oreo- 
trochilus. 

Sobre esta regi6n comienza un siniestro caos de ro- 
cas amontonadas y derru nbamientos de arena. Las ma- 
las trabajan en extremo fatigadas. A los s-ooo metros, 
no se avanza absolutarnente con ellas, y no a causa del 
mal de las montanas en los animales, contado por los 
viajeros detan diferante m >do, sino p^rla rapidez de los 
derrumbamientos, en los que n > pueden hacer piso firme. 
En estas circunstancias, se descargaron a las mulas y se 
repartio el equipaje entre los ocho indios. Subiamos 
despacio y trabajosamente por la abrupta pendiente, 
hasca que, al medio dia, alcanzamos la cuchilla de la 
cresta de la montana y a los 5.200 metros, encontramos 

tolda podia mantenerse protegida' "del viento, por algu- 
nos bloques de roca. Acampamos alii, y este campa- 
mento fue el mas alto en todo nuestro viaje por las Cor- 
dilleras ecuatorianas. Fuera de nosotros los dos euro; 
peos, el interprete y un indio del paramo, regrese a 
Cuiuic-yacu a toda la gente y los animales. Y esto fue 

a soplarun viento helado, tanto que tuvimos qu3 pasar 
metidos en la tolda, las boras restantes del dia. Cuando 
por la tarde se aclar6, taniamos al rededor basta medio 
pie de nieve, mas arriba habia caido aun mas. Por 
la noche el termometro sefialo cinco y medio grados 
baj , cero. Al siguiente dia, otra vez el tiempo fui tem- 
pestuoso cm viento del Este v caida de nieve, y tan 
malo, que solo pudimos reconocer v colectar en las cer- 
canias del ca npa n 3it ». Alii encontre entre los escom- 



EN EL ECUADOR 



bros de las rocas un ejemplar, del Senecio Hallii que en 
u 1a almohadilla pequena, se adheria al suelo para buscar 
algo de calory estaba provisto, contra el frio y el viento, 
de una fina pelliza de cabellos v hojas escamosas. Nin- 
guna otra planta fanerogama/sube a tanta altura (5,200 
metros) en las Cordilleras, y esta especie de Senecio, en 
ningun lugar mas alto que aqui. Mas arriba hayalgunos 
liquenes y un pequeiiisimo y escaso musgo que vegela 
en las hendiduras de las rocas. Los primeros, Ios liqui- 
nes suben hasta la altura de 5.900 metros, en donde las 
paredes de piedra sobresalen del hielo. 

Cuando a la manana del tercer dia dejamos el cam- 
pimento a las 6, para ascender a la cima occidental que 
a 1. 000 metros sobre nosotros, se presentaba como una 
poderosa y ancha cupula, sobre su fundament© de rocas 
rojizas, la nieve reciente habia desaparecido en gran 
parte de !a graderia de piedra por donde subiamos; pero 
el viento del Este y el piso flojo del rapido derrumba- 
miento aumentaron las dificultades del ascenso. Prin- 
cipalmente el interprete y el indio que habia tornado pa- 
ra llevar la maleta hasta el limite del hielo, sequejaban 
de dolor de cabeza, dificultad en la respiraci6n y en los 
movimientos del corazon. Una hora mas tarde, el vien- 
to frio tempestuoso debia ejercer tambien sobre mi, su 
accion nociva; cuando yo llegue a los bancos superiores 
de roca, en donde principia la continua capa de nieve y 
me disponia A ajustar los Steigeisen note, que a pesar 
de los guantes gruesos de lana, se habian helado los de- 
dos de la mano izquierda. Un cuarto de hora de friccio- 
nes con nieve produjeron de nuevo el tacto, pero hasta 
ahora permanecen toipes. 

Nuestros dos companeros, regresaron desde este 
punto que es el limite del hielo, (5.800 metros) y que es en 
verdad el mas alto en todo el Chimborazo, hasta el cam- 
pamento. Ante nosotros estaba la parte superior del 
ventisquero Stubel que desciende por la capa de hielo de 
la cuspide occcidental. La marcha sobre el no era 
diffcil, merced a nuestros Steigeisen. Solo en pocos si- 
tios se nos presento el hielo compacto de los glaciares; 
en su mayor parte tenfamos una buena capa de nieve, 
que el sol fundia a nuestros pies. Nos dirigimos por es- 
te campo de nieve ondulado, hacia el Oeste, puesto que, 
segun la narraci6n de Whymper presumiamos que all t 
■ declivios mas suaves; y sin embargo 



EL PROFESOR HANS MEYER 



estabamos en un errer. Las condiciones habfan cambia- 
do porcompleto desde veinte anos antes. Ese error no 
duro mucho, pues llegamos a una zona de grietas colo- 
sales, que nos grito jalto! Por una anchura de 30 a 
40 metros, la grieta principal, tenia una profundidad 
de mas de 150 metros, todavia sin tocar el fundamento 
depiedra. Por diferentes hendiduras trasversales se han 
acondicionado torres de hielo de 50 a 60 metros de alto, 
la mayor parte obhcuas y como si fueran a derrumbar- 
se de un momento a otro, en la parte mas baja del 
ventisquero Stubel. En sorprendente belleza, se alzan 
en esta gigantezca masa, banada por los centellantes 
rayos del sol las capas y bandas de nieve y hielo, 
blancas y azul claras, separadas aqui y alia por delgado--> 

Sangay. Solo en lo mas profundo del lecho del gla- 
ciar, de 30 a 40 metros debajo de la superficie se pre- 
senta el hielo de los ventisqueros de color azul 
oscuro. 

Desde la gran altura de casi 6.000 metros en que es- 
tabamos nada podfamos divisar de la region circundan- 
te; estaba cubierta por un mar ondulado de nubes, sin 
fin,' que se movfa despacio del Oeste al Este. En nues- 
tra estacion soplaba en direcci6n opuesta el sempiterno 
viento del Este, y mas arriba, con impetuosa violencia. 
En la cima flotaban las nubes en masas redondeadas ce- 
rradas, y sin cesar renovadas, semejantes a una mons- 
truosa cascada que se precipitaba sobre el lado Oeste, 
disolviendose cerca de nosotros en nada. Este fenomeno 
era muy parecido a las llamadas Tafeltuch (mesas de pa- 
no; en el Tafelberg, cerca de la ciudad del Cabo, en 
donde, hace 20 anos, pude observarle por muchos dias se- 
guidos, en su despliegue mas hermoso. Aqui en el Chin- 
borazo, el fenomeno duro tambien algunos dias, cubrien- 
doatodaslas cuspides con una gigantesca cofia blanca 
redonda, que de lejos tenia el aspecto de una inconmo- 
vible y poderosa cupula de nieve. 

Viendo que por el Oeste no habia posibilidad de 
avanzar a causa del laberinto de grietas, nos movimos 
directamente sobre los rapidos declivios de la ciispide. 
Gracias a los Steigeisen tuvimos que romper pocos esca- 
lones en el hielo; pero con todo el trabajo de la ascension 
Uegd a aumentarse sobremanera por la disminucion de la 
presi6n atmosferica. Cada 15 a2opasos debiamos detener- 



EN EL ECUADOR 



nos por algunos segundos para renovar el aire de los 
pulmones y tranquilizar las excesivas palpitaciones del 
corazon. Yeado muy despacio llegamos gasta6.io=) me- 
trosde altura, cuando derepente nos detuvo una ancha 
hendidura de hielo que rodeaba a todo el lado Oeste del 
cerro, ensayamos atiavesarla, pero no ofrecia paso algu- 
no consistente y seguro. No podiamos ir mas lejos. 

Buscar una nueva via de ascenso desde el li'mite del 
hielo, no era posible, pues el tiempo era insuficiente; 
teniamos la una pasada, y la nieblaque veniadel sur se 
espeso notablemeiite. Pasamos alii todavia una media 
bora, empleaJa provechosamente en investigaciones de 
la estructura del hielo y de la nieve en esa altura, en me- 
didas, bosquejos, fotografias etc. y entonces emprendi- 
mos el regreso. El descenso, sobre buena nieve, fue m ay 
rapido. Una bora mas tarde nos desatamos de la cuerd*, 
cerca de las paredes de roca en el limite del hielo, y des- 
imiento llegamos 
nos con nuestros 
peones. 

Siete semanas mas tarde, estabamospor segunda ve* 
en nuestro campamentode los 5.200 metros de altura, en 
el lado Nordoeste del Chimborazo. La buena estacion 
tocaba a su fin y los mes3S de las tempestades diarias, 
estaban a la puerta; el aspecto del cielo era yasiniestro. 
En la primera noche, se desato unafuriosa tempestad de 
nieve y el viento impetuoso nos oblig6, por repetidas 
ocasiones a salir de la tolda, para afirmarla. El termome- 
tro antes de la puesta del sol, habia caido ya a 9 bajo ce- 
ro. Pero a la manana siguiente no dejo de sorprender- 

habiamos supuesto. Emprendimos el ascenso, y cuanto 
masavanzamos, observamos con extraneza, que en esas 
regiones mas elevadas, desde hacia algunas semanas no 
habia nieve nueva fundamental, y que mas bien, el sol 
y el viento, en ese tiempo, habia entablado una verda- 
dera guerra de destruccion contra nieve y hielo. Los 
declivios desde el limite de este ultimo hasta la cuspide, 
que en la primera ascension se presentaron en tan bue- 
nas condiciones, ahora se habian transformado en una 
temible coraza erizada, que ofrecia al ascenso, indecibles 
dificultades. En efecto, las superficies del ventisquero y 
de los campos de hielo de la cuspide estaban sembrada- 



desd3 UQiaiyl metros de alto, que 



se podran contar por millones, compactamente agrupa- 
das y que presentaban el cuadro tipico de lo que se llama 
«las nieves penitentes*. Introducidas en la literatura 
cientifica, por Paul Giissfeldt, y observadas primero en 
las latitudes meridionales de America, despues en las 
cordilleras setentrionales del mismo continente, las nie- 
ves penitentes fueron declaradas, por R. Hauthal, coftio 
genuinas de los Andes Argentinos. Inmensas legiones 
de tiguras, parecidas a monges grises, se levantan alii, 
una mas fantastica que la otra, alineadas en series para - 
lelas, como en una gigantesca procesion. En algunos lu- 
gares se cree tener ante si, una gran ciudad arruinada de 
la que no habrian quedado en pie sino algunos trozos de 
muros; en otros latemible superficie, por el acortamiento 
de la perspectiva, parece un tetrico y salvaje sudario 

Hasta ahora se habian desconocido las nieves peni- 
tentes en la America ecuatorial, y se suponia su exis- 
tencia limitada s6lo a las cordilleras extratropicales. Yo 
habia encontrado formas parecidas en el Africa ecuato- 
rial, y las esperaba en las altas montanas del Ecuador; 
p3ro no dej6 de sorprenderme la extension v grandiosa 
configuration delfenomeno en las cimas del Chimborazo 
y del Antisana desde los 5.500 metros. Segun mi opi- 
nion, los factores de esta singular forma de fusi6n son, 
el viento y lo . rayos solares, opinion que aqui, no puedo 
desarrollarla ampliamente, atenta la indole de esta Me- 
moria. (Para ello vease mi opusculo «Die gegenwar- 
tigen Firn und Eisverhdlinisse in den Andenvon Ecua- 
dor,*, im «GIojus» 1904.) (1) 

Llegados al borde de este campo de los penitentes, 
conocimos perfectamente que el avance al traves de ese 
laberinto de hielo, seria una empresa extraordinariamen- 
te dificil. Sin embargo debiamos ensayarla, para' poder 
darnos una idea mas precisa de esa forma de hielo, y 
como ahora no eramos de la empresa sino los dos, no 
teniamos que considerar a un inesperto companero, que 
tantas dificultades nos habia causado en la ascension al 
Cotopaxi. Esta vez nos atuvimos a los Steigeisen, y 
atacamos directamente al domo terminal Oeste. Cada 
paso debiamos buscarlo, arrastrandonos entre las pira- 
miues de hielo, lo que nos robaba mucho tiempo. Algo 



EN EL ECUADOR 



mejor fue el trayecto cuando llegamos a algunas partes 
de roca en donde se habia fundido eJ hielo. Pero mas 
arriba se rompe repentinamente la masa de hielo en 

verticalmente sobre los rapidi'simos declivios de abajo, 
y guarnecidas de orlas 6 mas bien cascadas congeladas 
de 20 a 25 metros de largo, espectaculo en verdad gran- 
dioso y que recuerda el aspecto de la corona de hielo del 
Cotopaxi. En los puentes y demoliciones de hielo re- 
cientes se conoce, que de tiempo en tiempo se despren- 
den de las paredes, gigantescos bloques, amontonandose 
abajo, a 500 6 600 metros de profundidad, en donde se 
funden en un extenso glaciar; los tronidos que producen 
estos desprendimientos, los hemos oido frecuentemente 
durante la noche. 

Todavia trabajamos por un buen rato en el si:m re 
salvaje y cada vez mas y mas intrincado campo de los 
Penitentes, dirijiendonos a la cuspide, pero a los 6.180 
metros de altura y por consiguiente, solo A 100 metros 
debajo de la cima occidental se abri6 a nuestros pies un 
inesperado abismo, que materialmente nos era irnposible 
atravesarlo; para mayor contrariedad principio un chu- 
basco de nieve que nos impedi'a ver a mas de diez pasos. 
Al pie mismo del ultimo tramo de 10 metros de la falda 
helada que nos separaba de la ansiada cuspide, tuvimos 
que renunciar el ir mas adelante. Nuestro plan estaba 
realizado de conocer las formas de nieve y hielo, y como 
digna conclusi6n, una de las configuraciones mas raras 
del hielo en el mundo entero, alii, en donde siete sema- 
nas antes, habiamos encontrado solo declivios poco 
modelados de nieve. Con la conciencia tranquila y ale- 
gremente deposite mis apuntaciones y vistas fotogra- 
Ucas, y el Senor Reschreiter, sus bosquejos en la male- 
ta de viaje. 

Por el mal tiempo, el dsscenso exigi6 la mayor aten- 
cion. Despues del medio dia pudimos desprendernos de 
los Steigeisen en el limite del hielo y hora y media des- 
pues entrabamos al campamento, donde nos esperaban 
nuestros dos companeros. 

Al terminarse las dos ascensiones el Chimborazo. en 
Junioy Agosto, nos dirigimos de Cunuc-yacu, 4 la alti- 
planicie de Riobamba, por el accidentado paso de Abras 
Pungo, en los 4.392 metros sobre el nivel del mar. Alii, 
en el lado Nordeste de li montana descubri un largo 



EL PROFESOR 1 



i desconocido 
o de todo el 

Chiniborazo, pues mide quizas, tres kilometros de lon- 
gitud. 

laato en este ventisquero, como en todoslos demas, 
que antes y despu^s fueron ascendidos u observados en el 
Chimb >razo, Altar, Cinhuairazo, lliniza, Quilindana, 
Aotisana etc., y p >r consig.iien e en los grandes volca- 
nes exti.i^uidos, desdehace remotisimo tiempo, me fue 
dado observar, q 13 los ventisqneros, habt'an experimen- 

cuenciadesu fundicion. Delante de cada ventisquero 
hay nna serie de morenas terminales en los declivros 
de las montanas, dispuestas, en parte, en forma de ba- 
luartes, en parte, en forma de conos y localmente, alcan- 
zan altur.is notables de 330 a 400 metros, como por 
ejemplo, abajo del ventisquero Stiibel. En el cuairo de 
cada una d? esas gigantescas montanas, esa zona da mo- 
renas es una de las facciones mas sobresalientes. Las 
terminaciones de las corrientes de hielo, traen consigo 
mismo, tolas lassanales del retroceso de los glaciares. 

En ninguno de los vantisqueros ecuatorianos, -y yo 
estudie, por lo menos 26 henotadoque haya excepcion. 
en la r^gla general del retroceso. Evidentemente en la 
actualidad se encuentran all] las mismas influencias cli- 
matologicas, que en la mavor P irt ; de las re^iones gla- 
ciares de la tierra. Pero la universalidad de la oscila- 
cion delos ventisqueros, se extiende tambien al pasado 
geol6gico. En los del Ecuador, he encontrado que des- 
de las cinturas de moren is recientes, que por termiao 
medio, quedan a los 4.500 me'.ros sobre el mar, a nive- 
les de 600, local nente hasta 800 metros de profundidad, 
6 sea en un promedio de }.qjo metros, hay indudables 
formaciones glaciales antiguas, en forma de morenas 
terminales, depositados a manera de arcos transversales; 
a iemas entre esas dos zona* de morenas, en los valles 
de forma de U, tipica de un paisaje glaciar, descubn: 
p:otuberancias red mdeadas, extensas morenas laterales, 
que forma n los lados de esos valles, en el suelo de es- 
t s, roca, pulidas y extriadas (por ejemplo en el ventis- 
qaero Spruce del Chimbarazo , v en tin, numerosos res- 

anti^ua accion de las ventisqueros, las observe en su 



EN EL ECUADOR 



aspecto mas hermoso, en el lado Norte del Chimborazo, 
en el Oeste del Altar, en el Sudoeste del Antisana y en 
Norte del Quilindana, siendo de notarse, que en estas 
dos ultimas montanas, ya el Dr. W. Reiss habia senalado 
tales acontecimientos. ' 

No puede caber duda que es 
glaciales son, uno de los fenon 
los altos Andes del Ecuador. En su babito exterior, en 
elgrado de su descomposicidn y erosi6n, en la masa de 
su cubierta de vegetaci6n, se parecen extraordinana- 
mente a las diluviales de Europa, Norte america y Africa 
oriental. Si reflexionamos que las altas montanas vol- 
canicas ecuatorianas provistas de ventisqueros, se origi- 
naron al fin del periodo terciario y en el transcurso del 
ciaternario, y si, ademas, tomamos en consideraci6n las 
presentaciones glaciares de io restante de Sud-Amenca, 
con las relaciones g30^a1cas de la fauna y flora, po- 
podriamos atribuir el tiemp ^ de origen de aquella anti- 
gua zona glaciar de los Andes ecuatoriales, al Diluvium. 
Podriamos sacar la conclusion que el Ecuador, en el Di- 
luvium llego a una sobrecongelaci6n de sus altas mon- 
tanas, cuyos ventisqueros alcanzaron zonas de 600 a 800 
metros mas bajas que las actuales, y cubrieron una area 
mucho mayor a la que corresponde a los del presente. 
Segun todo esto, la America ecuatorial tuvo una epo- 
ca Pluvial 6 Glacial contemporanea con las del Africa 
ecuatorial v extratropical, con la de la nueva Zelandia, 
Australia y Enropa, en el periodo del Globo, ultima- 
mente transcurrido; y esto no excluye naturalmente que 
havan oodido haber en esa contemporaneidad geol6gica 
pequenas oscilaciones temporales. De alii que consi- 
deremos al tiempo glaciar-diluvial como un fen6meno 
enteramente universal, y no alternativo, ya en el 
hemisferio Norte, ya en en el Sur, con exclusion de la 
zona tropical. El'primero que presinti6 esto, ya en 1885, 
fue Albrecht Penck, uno de los mejores conocedores de 
los ventisqueros. Sin saberlo yo, llegue A las mismas 
conclusiones en 1898, despues de mis estudios en los gla- 
ciares del Kilima' Ndjaro, y ahora por mis observacio- 
nes en las altas montanas de la America ecuatorial se ha 
transformado la cuesti6n en una evidencia indiscutible. 



BIBLIOTECA "FAX^W DE 0BRA3 PREM1ADAS 



Publica novelas, cuentos, etc., premiados en cone 
i publicos y obras fuera de concurso debidas a los i 
tinguidos literatos espanoles. 



. mejor recomendac 



"Biblioteca" 



ha merecido alabanzas de literatos como los 
Sres. Pereda, Menendez Pelayo, Palacio Valdes, Balart, 
Sanchez Moguel, Silvela, etc. 

Los tomos que publica, contienen preciosos grabados 
de los artistas espanoles de mas nombradia y cubiertas 
tiradas a seis colores con el retrato del autor de cada 
obra. 

PATRONATO PRINCIPAL 
Excmo. Sr. Marques de Comillas. 

" Conde de Bernar. 

" Conde de Canilleros. 
Iltmo. M Baron de Vilagaya. 
Excmo. " D. Joaquin Sanchez de Toca. 

OBRAS PIBLICADAS 

La fiolondrina, (novela'i por Menendez Pelayo. 

La Tonta (id.) por Solano Polanco. 

Epistolario. (id.) por Santander y Ruiz-Gimenez. 

Almas de Acero, (id.) por Rogerio Sanchez. 

La hija del Usurero, (id.) por Maestre. 

La Cadena. (id.) por Amor Meilan. 

Engracia, (tradicion hispano-romana) por Pamplona Es- 



Coleccion de cuentos premiados, de los senores Menen- 
dez Pelayo, Lafuente, Solano Polanco, Teodoro Baro y 
S. Truyol y Plana. 

Pidanse en todas las librerias de la Republica 



zoologie, botanique, mineralogie et ethnologie, s' est propose'e de 
se mettre en relation avec les divers Musees d' Europe qui vou- 
draient faire ses echanges de collections, etc. A ce propos, elle 
est toute disposee d' envoyer aux Musees, publics ou particuliers, 
qui se mettront en rapport avec elle, des exemplaires de la fau- 
ne, de la flore, etc. equatoriennes, en echange des exemplaires 
etrangers qu* on voudrait, bien lui envoyer. 

Les personnes qui, voulant accepter cette excellente maniere 
d' enrichir leurs Musees, desireraient tel ou tel exemplaire, telle 
ou telle collection, par exemple, une collection ornithologique, 
n' ont que s' adresser a 

"Mr. le Recteur de /' Universite Centrale de /' Equateur. 



"Mr. le Secretaire de V Un 



TRADUCCION 

La Universidad de Quito, con el objeto de fomentar sus 
Museos de zoologia, botanica, mineralogfa y etnografla. ha re- 
suelto establecer cambios con quienes lo soliciten; y a este fin, 
estara pronta a enviar a los Museos publicos 6 privados, que se 
pusiesen en correspondencia con ella, ejemplares de fauna, flora, 
etc. ecuatorianos en vez de los extranjeros que se le remitiesen. 

Quien, aceptando esta excelente manera de enriquecer sus 

coleccion, v. g.: una ornitologica, etc., dirijase al 

"Setlor Rector de la Universidad Central del Eat a dor. 

Quito" 
6 al 

u Senor Secretario dc la Univcrsi Lid U • ) 1/ del Ecuador. 



Las finales ii It Iiifsiitiit 

se canjean con toda clase de 
publicaciones cientificas y lite- 
rarias. Tambi^n se canjean 
colecciones de £stas, con co- 
lecciones de los Anales. 

Para todo lo relativo a los 
Anales, dirigirse al Sr. Dr. Da- 
niel Burbano de Lara, Secreta- 
rio de la Universidad. 



VALOR DE LA Sl'SCIIHM 

Suscripci6n adelantada por un tomo, 

6 sea, un semestre $ 1-20 

Niimero suelto 0.20 



REPUBLIOA DEL ECUADOR 



AN ALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



JOMO XXI 
FtfMERo 14 



SUMARIO 

Mnientos 

por el Sr. Dr. Dn. J. M. Bor- 



C6digo de Enjui<i;>mi<iito> 
il concordado y anotado, por =' S* 

El Seguro de Vida.-T* 

edw? VjSSn, para optar a! 

La "Educacion de la Miuep."— Tornado de la 

;vista de "La Universidad Popular 3 ' de Buenos Aires.— 



na ante la Facultad d< 
Jurisprudent de la Universidad Central, por el br. Dn, 
f6N, para optar al grado de Doctor. 



QUITO 

IMPREKTA DE LA UMVERSIDAD CENTRAL, POR J. SAIM R. 



REPUBMCA DEL ECUADOR 
)M0 XXI { Alio 23.-Enero de 1908 J K* 147 

AN ALES 

UNIVERSIDAD CENTRAL 
ri)i)ii,ii de esjumiitos 

F.N 

MATERIA CRIMINAL 

DE LA 

(Continuation) 



r>ispo$iciones cspecialcs relativas d las causas par infrac- 
c zones que no pueden perseguirse de ojicw 

Art. 305. En las infracciones que solo pueden per- 
seguirse por acusacion particular, no se llevara a t-jecu- 
cion la detencion del acusado, sino cuando se haya eje- 
cutoriado el auto motivado. [>] 

I v j Art. 9* y 10 h. 



Art. 306. El auto motivado y el de sobreseimiento 
que se dicten en estas causas, seran susceptibles del re- 
curso de segunda instancia, el que debera interponerse 
rientro de tres dias. 

El Superior fallara por los meritos del proceso, y 
de lo que se resuelva no habra mas recurso que el de 
queja. 

Art. 307. El acusado no necesita rendir fianza an- 
ticipada paraque.se le conceda la apelacion del auto 
motivado. 

Art. 308. En estas causas no se elevara el pro- 
ceso en consulta, sino solo en virtud de los recursos in- 
terpuestos por las partes; ni habra tercera instancia 
cuando en segunda se hubiere absuelto al acusado, 6 im- 
puestole una pena que no exceda de seis meses de pri- 
sioa y de doscientos sucres de multa. 

Art. 309. Si en la sustanciacion de estas causas se 
hubiere cometida una falta sustancial, se pondra en co- 
•nocimiento de las partes 6 de sus apoderados, para que 
expresen si convienen en que se sentencie en lo princi- 



No son susceptibles de tal convenio la falta de ju- 
risdiccion improrrogable y la de legitimidad de perso- 
neria de alguna de las partes, a no ser que se legitime 
en cualquiera instancia. [x] 

Art. 310. En los recursos que en estas causas se 
interpongan de la sentencia, si el recurrente no compa- 
rece ante el Superior a usar de su derecho, dentro de 
tres dias despues de recibido el proceso, se devolvera de 
oficio al Juez inferior para que ejecute la sentencia. [>'] 



f x J Falta sitstancial—Seccion IX siguiente. 



•s de recibido el proceso — 

aplicable, por igualdad de motivo, el art. 



-DEL PROCEDIMf 



SECCION VIII 
De los juicios economicos 

Art. 311. Estan sujetos al procedimiento sefialado 
en esta seccion los delitos siguientes: 

1? El de heridas, comprendido en los articulos 432 
y 433 del Cobigo Penal, cuando la enfermedad 6 inca- 
pacidad para el trabajo pasa de tres dias y no excede de 
: treinta; 

2? El de robo, comprendido en los articulos 499, 
500 y 503, cuando el valor de la cosa robada no excede 
de cincuenta sucres; 

3? El de calumnia; y 

4'.' El de injurias, comprendido en el artfculo 481; 

5? El abigeato sin consideracion a la cuantia. [2 ] 

[z\ N° 1° — Todo individuo que voluntariamente hubiere he- 
ndo 6 dado golpes a otro, con lo que hubiere eausado una enferme- 
dad 6 ineapaei personal que no baje de tres <lias 
ni pase de ocho, sera castigado con una prision de ocho dias a seis 
meses y con una multa de diez a cincuenta pesos. 

En easo de premeditaeion 6 alevosia, el culpable sera oondenado 
a una prision de un mes a un ano y a una multa de veinte a cien 

Si los golpes 6 heridas ban eausado una enfermedad 6 una in- 
capacidad para el trabajo personal que pase de ocho dias, el culpa- 
ble sera castigado con una prision de dos meses a dos anos y eon 
una multa de veinte a cien pesos. 

anos y con una multa de veinticineo a <i.>,, pesos si ha obrado con 
I'lvmedita.'ion o alevosia. I Art. ±:\'l y VS-i C. P.) 

N° 2°— Losrobos no especificados en el presento .apitulo seran 
castigadoa con una prision de un mes a ciuco anos y con una multa 
de diez a cien pesos. 

La prision sera de tres meses a lo menos, si el ladron es un do- 
nestico 6 un hombre asalariado, aun cuando haya eometido el robo 



en perjmcio de personas a quienes no 



ella donde le 



brero, companero 6 aprendiz, en la rasa, taller <» ahna.-en 
del amo, 6 un individuo que trabajaba habitualmeute en la habita- 
tion donde hubiere robado. 

s de los robos menciouados en los articulos pivoo- 



Art. 312. Cuando los delitos de heridas hay an de 
juzgarse economicamcnte, concluido el sumario se ob- 
servara lo dispuesto en el articulo 1 29. 

La acusacion se notificara al sindicado, y por el al 
defensor que nombrare 6 se le diere, para que la contes- 
te dentro de tres dias. 

Contestada la acusacion 6 en rebeldfa, y si en es- 
tos casos el sindicado no estuviere profugo y el ctferpo 
del delito estuviere comprobado, se recibira la causa a 
prueba por ocho dias perentorios. 

No habiendose comprobado el cuerpo del delito, 6 
no estando descubierta la persona responsable de la in- 
fraccion, se sobreseera en el procedimiento, observando- 
se las disposiciones de la seccion 9* del titulo 3? de es.- 
te Codigo. 

Vencido el termino de prueba, las partes alegaran, 
por su orden, en el termino de seis dias perentorios. [a] 

Art. 313. Presentados los alegatos 6 en rebeldfa, 
se pediran autos: y citadas las partes, se pronunciara 
sentencia dentro de tres dias. [/;] 



dentes, sen 


in castiiradas eon una prision <1<- oclio .lias a tres aims, v 


una mu.,a 


de diez a cincuenta pesos. Arts. 49!). 500 y 508 C. P. 


N" 4"- 


— Ttxlo individuoqueluibie.se injuriado gravemente a otro, 
>alabra 6 de hecho, ya sea por escritos. imu^enes enilm-- 




mas, ena'g 


uia de las circunstane-as indn-adas en el articulo 4W0, se- 


r 1 casti-.i-l 






y en las circunstanrias del articulo 481, con prision de 


Main.-.- .Ka> 

481 C. P 


1 a tres meses y multa de diez a veinticinco pesos. Art. 


N? 5?- 


-L. P. 7/. 1903,— \n y bb}. L. P. a. P. 


[«1 


El art. 812 del Codi"^, publieado bajo la direccion de la 


<W.'Snpr 






i'\ expr.-sa: Eliminese el ar/. :{PJ y sustituyase con los 


si«ui..nr,.s. ] 


Mas. examhuidosy-stos, se observa que la reform a no 



-DEL PROCEDI 



Art. 314. Propuesta la queja por calumnias 6 inju- 
rias, se citara con ella al querellado, para que la contes- 
te dentro de tres dias; y eontestada 6 en rebeldia, se re- 
cibira la causa a prueba por cuatro dias. 

Expirado el termino probatorio, se procedera. con- 
forme a los artfculos 9 y 10 de e.sta Ley. (,) 

, Art -. 3 J 5- En losjuicios por calumnia e injuria^, no 
sera admisible la reconvencion 6 recriminacion. y la par- 
te ofendida podra hacer valer sus derechos ± or cuerda 
separada. [d] 

Art. 316. Las apelaciones y consultas de las s< n- 

tan sujetas a las reglas dadas en los artfculos 275 y 308, 
respectivamente. La Corte Superior fallara por los me- 
ritos del proceso, y sin mas recurso que el de queja. 



ra con todo lo prevenido en el articulo anterior. 

t Las disposiciones de los articulos precedentes son aplicables a 
m jmcios economicos por robo; con la circunstancia de que, cuando 

sepesquisa esta infrai-ohm. A -Inez instructor han't avaluar por peri- 
ls la cosa robada, si hubiere sido apreheudida: y cuando no lo fue- 
re hard comprobar su valor, por medio de personas idoneas que la 
hubieren conocido. A falta de testigos idoneos, se aduaitiran los do- 
"I'-sticos; y a falta <\e ,'-< -da del dueno, 

siendo honrado y de buena fama. (Arts. 313 y 314 E. C. S.) 

(c) En los juicios economicos por calumnias 6 injurias, pro- 
puestala queja, se mandara que el querellante y el querellado com 
parezcan con sus testigos el dia que para esto se les designe. Llega- 
oo dicho dia, se examinaran tales testigos; se sentara una acta cir- 
cunstanciada de todo lo ocurrido, y dentro de veinticuatro horas se 
pronuneiara sentencia. 

Si el querellante no eompareciere el dia senalado, sin presentar 
causa legal, qu, ,. a [\ >\,., xv:i ,. ' .1 u . z , se sentenciara la causa sin otro 
tramite, Mas, si la falta proviniere del acusado, se le impondra la 
multa de un sucre diario hasta que comparezca, sin perjuicio de ser 
aprehendido para la celebracion del juicio. (Art. 315 E. C. S.) 

[d] Art. 13 L. R. 1903. 



CODIOO DE E. EN MATERIA C. 



SECCION IX 

De las solemnidades sustanciales en los juicios de que 
irata este titulo 

Art. 317. La omision de cualquiera solemnidad sus- 
tancial, en los juicios de que trata este titulo, anula el 
proceso, y hace personalmente responsables a los Jue- 
ces 6 asesores que han intervenido en el. El proceso 
sera repuesto al estado que tuvo la causa al tiempo en 
que se cometio la nulidad, a costa de los que incurrieron 
en ella, y de los que siguieron conociendo de la causa 
despues de haberse cometido. 

Art. 318. En estos juicios son solemnidades sustan- 
ciales. en primera instancia, las siguientes: 

1* La competencia de jurisdiccion; 

2? La personen'a legitima de las partes; 

3? La notificacion con el auto cabeza de proceso; 
con el escrito de querella y con el de acusacion al proce- 
sado oasu apoderado, 6 al defensor que se nombre de 
oficio, en su caso; 

4* La debida comprobacion de la infraccion; 

5* La intervencion de asesor, si el Juez no fuere 
letrado y tuviere que resolver puntos de derecho; 

6? La notificacion a las partes, 6 a sus apoderados 
6 defensores, con el nombramiento de los peritoso empi- 
ricos que deben reconocer el cuerpo del delito; 

7? El pronunciamiento del auto motivado; 

8* El nombramiento de un defensor del procesa- 
do, si el reo no quisiere nombrarlo, 6 defenderse por si 
mismo; 

9? La confesion del procesado, con intervencion 
del defensor 6 curador, si fuere menor de edad: 

10. La lectura de todas las piezas del sumario, la 
cual se dara al procesado antes de tomarle la confesion; 
u. La citacion con el auto de prueba; y 



TTTULO VI. DE LUS JUICIOS POR CONTRAVENCIONES I 39 

1 2. La notificacion a las partes 6 a sus apoderados, 
con la sentencia. [e] ... 

Art. 319. Son sustanciales en la segunda instancia 
de estos juicios las solemnidades siguientes: 

1* Recibir la causa a prueba, cuando se pida le- 
galmente; 

2* Oir a las partes, 6 a sus apoderados 6 defenso- 
rs, cuando deba sustanciarse el recurso 6 la consulta 
con arreglo a la ley. [f] 

Art. 320. No se tomara en cuenta la^ falta de una 
solemnidad sustancial cuando no hubiere influido en la 
decision de la causa. 

Art. 321. Las disposiciones de esta seccion no se 
extienden a los juicios de contrabando, que se siguen an- 
te los Administradores de aduana, Colectores, Tesore- 
ros, Recaudadores y Tesoreros municipals, en los que 
no habra mas solemnidades sustanciales que la compe- 
tency de jurisdiccion y la comprobacion del cuerpo del 
delito. 



TITULO VI 

DE LOS JUICIOS POR CONTRAVENCIONES 

Art. 322. Los Jefes y Comisarios de policia y los 
Tenientes politicos en sus respectivas parroquias, son 
competentes para conocer, a prevencion, de las contra- 



lej IV- Arts. 1" y 7° h. 

2*— Arts. 39, 40 y 43 C. E. 

4V- Arts. 75, 77 y 78 h. . , , 

5V-Conexcepeionde los casos determinados en el 
158 L. 0. P. J. 

9» N. art. 144 h. 
[/J IV- Art. 282 h. 

2V-Arts. 275, 278, 279, 280 y 281 h. 



COD1GO DE E. EN MATERI 



verHones detalladas en el Tftulo XI del Codigo Pe- 
nal, [g] 

Art. 323. Luego que cualquiera de los funcionanos 
expresados en el articulo anterior sepa que se ha come- 
tido una contravencion, dentro de los limites de su juris- 
diccion, 6 cuando reciba queja del interesado, mandara 
que el inculpado comparezca inmediatamente, si se tra- 
ta de una contravencion de primera clase, 6 dentro de 
veinticuatro horas, si la contravencion fnere de segunda, 

En ambos casos la orden de comparecencia conten- 
ds el motivo de ella. 

Si el inculpado estuviere fuera del lugar del juicio, 
al termino de comparecencia se aumentara tin dia por 
cada veinte kilometros. [//.] 

Art. 324. En las contravenciones de primera clase, 
la resolucion se expedira de piano, y sin mas formaHdad 
que Sa de dejar constancia de ella en un libro que deben 
llevar los empleados de policia, expresando la fecha, la 
contravencion que se ha juzgado, el nombre del contra- 
ventor y la pena que se le hubiere impnesto. [ i] 

Art. 325. En las contravenciones de segunda, ter- 



| g J Los Jefes ij Co),,,, „■;„< ,7, p n fi / < ; f. > Ununfrs politkos son 
-.—a, b, c, e, f, g. — L. P. a. P, 

Cmiravtnriu s / , /. , j ,/,' y/ ( j e i C'P.— Este titulo se 
balla reformado por el Codigo de Policia; para co'noeer lo cual, cita- 
mos, como ejemplo. los arts. 591, N. e 2.° del C. P. y el N.° 1.°, art. 
26 0. de P., que respectivamente dicer.: "Seran custigados con una 
multa de dos a diez y seis decimos de sucre: Los que estando bbh» 
gados a contribuir a! alumbrado lo hubieren descuidado." "Seran 
castigados con multa de reinte eentavbe a cfiez sncres v con prision 
de uno asiete dias, 6 con una de est : Los que no 

contribuyeren con el alumbrado publico, segun los reglamentos."— 
>io entramos en mas observaciones en la materia, porque no teniendo 
relaeion di recta con el proc.'dimi.'to, aquella no nos incumbe. 

( h ) El procedimiento en las causas a que se refiere esta sec- 
cion se halla modificada por el Codigo de Policia,-como puede cono- 
cerse comparando aquel con las disposJcaones fcranscritas en el § II 
tieL.f.a.P., que se encuentran a continuacion //.—Sin embargo, 
ponemos el texto legal h. a fin de facilitar la comparaciou. 
( * ) ^- 9 mniediata precedente. 



TITUI.O VI. DE LOS JUICIOS POR CONTRAVENCIONFS 14! 



cera y cuarta clase, si compareciere el inculpado, se re- 
cibiran, en un solo acto, las pruebas que se presenten, y 
se oira la defensa verbal de las partes; de todo lo cual 
se sentara acta en un libro que debe llevarse al efecto, 
la cual sera firmada por el Juez, las partes y los testigos. 

Estosjuicios seran publicos. 

Art. 326. Si el inculpado expresare que no puede 
rendir en el mismo acto las pruebas. podra diferirse el 
juicio por tres dias a lo mas. 

Art. 327. Si no compareciere el contraventor yhu- 
biere constancia de haber sido citado, se celebrara y re- 
solvera el juicio en rebeldia, expresando en el acta esta 
circunstancia. . 

Art. 328. A continuacion del acta se pronunciara 
la resolucion, a lo mas dentro de veinticuatro horas, en 
la que se copiara la disposicion aplicable al caso. 

Art. 329. Si apareciere que no se ha cometido una 
simple contravencion, sino un crimen 6 delito, se abs- 
tendra el Juez de fallar, e in nediatamente dictara el au- 
to cabeza de proceso, instruira el sumario como se pre- 
viene en este Codigo, y remitira todo lo actuado al Juez 
competente. 

Art. 330. Los empleados que juzgan de las contra- 
venciones son competentes para fallar sobre los danos y 
perjuicios causados por ellas, los que se expresaran y fija- 
ran en la misma resolucion. Tambien pueden regular 
por si mismos los danos y perjuicios, 6 hacerlos regular 
por peritos que nombraran las partes, cuando asi lo soli- 
cite una de ellas. 

Si la resolucion fuere absolutoria y se hubiere se- 
k^'ido el juicio por acusacion, po Ira contener la condenn 
tn costas e indemnizacion de perjuicios contra el acusa- 
dor que hubiere procedido con temeridad. 

La regulacion y liquidacion de tales ^^^^ 
>' perjuicios, se practicaran por el mism" f " 
nubiere resuelto .la demanda. ( j ) 



Art. 331. De las resoluclones que dicten I is auto- 
ridades de policia. no habra mas recurso que el de que- 
ja ante el Juez de Letras de la provincia, siempre que 
se interponga en el termino de ocho dias. 

A-t. 332. El Reglamento general de policia deter- 
minara las contravenciones en que no haya distincion de 
fueroalguno. (*) 



Art. ^^^. No pagaran porte de correo los proce- 
sos que se sigan por crimenes y delitos, y que se actuen 

Art. 334. No se haran memoriales ajustados en las 
causas criminales. 

Art. 335. Las penas que el Codigo Penal impone a 
los Jueces, se aplicaran a los asesores. cuando hubieren 
procedido con dictamen de estos. 

Art. 336. En las causas seguidas por heridas 6 gol- 
pes, se hara un nuevo reconocimiento, antes de pronun 

Este reconocimiento se hara por los mismos que hi 
cieron el primero, 6 por otros nombrados de oficio, y lc 
pres^nciara el Juez, si fuere posible, y si no su comi 

A rt 337- Todo Escribano pondra en sus actu 
nes, no solo el dia, mes y ano en que se actuen las 



( k) La Policia no distingue entre ecuatorianos y extranj<-n>>. 
v.-onoce t'licm ni |irivilf'i,'io albino, salvo las except-ionfs |>untiia- 
el Derecho Interna.-i'-rial. 



<uiueion y las leyes y 

y protege a todos los habita 



CES GENERALES 



gencias, se dicten las providencias y se notifique a las 
partes, sino tambien la hora. 

Esto mismo practicaran los Secretarios, cuando los 
Jueces actuen con ellos. 

Art. 338. Aun en las infracciones que no pueden 
perseguirse de oficio, podra formar el sumario cualquier 
Juez de instruccion. (/) . , 

Art. 339. La sentencia condenatona debera con- 
tener precisamente la condenacion en costas, Igual con- 
denacion se decretara contra el acusador particular que 
hubiere obrado con temeridad. 

Art. 340. En las causas criminales no se admitiran 
mas recursos que los establecidos en este Codigo, ni aun 
el de hecho, ni se extenderan a otros casos diversos de 
los que este mismo Codigo ha senalado e>presamente. 

Art. 341. No sera necesaria la ratificacion de los 
testigos que hubieren declarado en el sumario. 

Art. 342. Las multas que se impongan con arreglo 
a este Codigo, se recaudarau conio lo previene el de En- 
juiciamientos en materia civil, (m) 



^CION.-En la nota al art. 48 /*, se lee: Aun cuanao sen 
1. n art. 182 L. O. P. J. Sustituyase.— Esta disposwic 
! a los abogados.— Art. 181 L. 0. P. J. 



(I) Derogado por el art. 59, atn. 14, L. 0. P. J. . 

(m) Cuando sehi.ola Edicion d.d C. /< • -M' E. ".<•!. >.. a I ; 
0. P. J. At. ■•!"«, la referenda ha de ent.Mi.i. 1 j. 

a las leyes posterior vigentes. Art. 296 L. 0. P. 1.-PP- U r. a 1 . 



suplemento 

LEYE3 DE PROCEDIMIENTO EN ASUNTOS OE FOLICIA 

I 

Autoridades de Policia, en lo jurisdictional, y sus 

a. Corresponde a la Policia, en general, el mante- 
nimiento del orden y la tranquilidad publica, la seguri- 
dad de los ciudadanos y sus intereses, asicomo lo rela- 
tivo a ornato, aseo, higiene y " moralidad de las pobla- 
ciones, persecucion y aprehension de delincuentes, in- 
vestigacion y esclarecimiento de infracciones y supervi- 
gilancia de criminales. Art. i? C. de P. 

b. La Policia se divide en Nacional y Municipal. 
Corresponde a la primcra el conocimiento de todos los 
ramos detallados en el articulo primero, y a la segun- 
da, a prevencion, el conocimiento de lo relativo a aseo, 
ornato e higiene. Art. 5? C. de P. (1). 

c. En los cantones donde no se estableciere la Po- 
licia Nacional, el Comisario Municipal nombrado por el 
Ejecutivo, de una terna presentada por la respectiva 
Municipalidad, ejercera las funciones aun de Comisario 
Nacional, bajo la dependencia del Ejecutivo. 



Este empleado sera nombrado en la misma epoca 
que los Jueces Municipales y durara un ano en su desti- 
ne, pudiendo ser reelegido indefinidamente Art. 7? C. 
deP. (2). 

d. Las autoridades de Policia pueden hacer uso de 
lafuerza publica, para hacerse obedecer y hacer cumplir 
las leyes, decretos, ordenanzas, reglamentos y disposicio- 
nes, quedando directamente responsables de las conse- 
cuenctas motivadas por su incumplimiento. 

Para el efecto, los Jefes militares y los individuos 
particulares estan obligados a prestar sus servicios. Art. 
22 C. de P. 

e. La Jurisdiccion de los Intendentes y Comisanos 
de Policia y Tenientes Politicos es pieventiva; de mane- 
ra que el primero que conoce de una contravencion ex- 
cluye a los demas. Art. 1 76 C. de P. 

/ La Jurisdiccion de Policia, esto es, el derecho de 
conocer y resolver las infracciones y demas actos deter- 
minados en este Codigo, corresponde unicamente a los 
Intendentes y Comisarios de Policia y a los Tenientes 
Politicos. Art. 173 C. deP. . ' 

g. Los Intendentes ejercen jurisdiccion sobre todas 
las personas y cosas del territorio de una Provincial los 
Comisarios, dentro de los limites de su respectivo Lan- 
t6n, y los Tenientes Politicos, en sus respectivas parro- 
quias. Art. 1 74 C. de P. 

h. La Jurisdiccion de Policia solo puede prorrogar- 
se sobre personas que, no estando sujetas a un Juez de 
Policia se someten a el, para la celebracon de actos o 
contrato. determinados en este Codigo. Art. 175 C de Y 

i. Los padres 6 guardadores de un menor que no 
pudiesen conservarlo 6 educarlo, tienen derecho a ^con- 
signarlo en cualquier casa en calidad de s.rviente domes- 
ticos. Art. 123 C. de P, . . nm 

;'. Esta consienaeion 6 contrato, con cualquier nom- 



hs Jueces M 



bre que se designe, debera hacerse constar por un ins- 
trumento publico ante cualquier Juez Civil 6 de Policia 
6 por escritura publica. Art. i 24 C. de P. 

k. Este contrato puede ser oneroso 6 gratuito; pe- 
ro en ningun caso podra estipularse que la consigna- 
cion 6 los servicios que pueda 6 deba prestar el sirvien- 
te domestico excedan del dia en que el menor cumpla 
diez y ocho anos. Art. 125 C. de P. 

/. Este mismo derecho concedido a los padres 6 
guardadores lo tienen los Jueces de Policia, respecto de 
los expositos 6 menores abandonados por sus padres, 6 
que por cualquier causa se hallen sin la proteccion 6 
cuidado de alguna persona. 

La Policia preferira en estos casos los Estableci- 
mientos de Caridad 6 Benefkencia, 6 los Talleres de 
Policia 6 Escuelas de Artes y Oficios, para consignar en 
elloj a los menores. Art. 126 C. de P. 

?n. Los padres, ascendientes 6 guardadores de un 
menor que hubiese sido consignado en calidad de sir- 
viente domestico 6 estuviese amparado por cualquiera 
persona, no podran sacarlo del poder de ella sino pagan- 
do los gastos de su alimentacion y vestuario, tasados por 
el Juez. 

Sin embargo, no se pagara gasto alguno si se com 
probare maltrato habitual, ejemplo de inmoralidad 6 fal 
ta de alimentacion, vestuario 6 educacion al menor. 

Los Jueces de Policia. en estos casos, podran tarn 
bien, de oficio. sacar a los menores de poder de las per 
sonas que los tengan, y ejercitar el derecho determina 
do en el articulo 126. Art. 127 C. de P. 

n. Todo el que tenga a su cargo un establecimien 
to publico, de cualquiera clase y condicion que sea, los 
jefes de familia, y' en general, los que tuvieren a su ser 
vicio 6 bajo su dependencia, cocineras, nodrizas, apian 
chadoras, lavanderas, costureras, sirvientes domesticos, 
etc., estan obligados a hacerlos inscribir y filiar en la 
Policia. 

Los que contravinieren a esta prescripcion, no ten- 
tran derecho para exigir de la Policia el auxilio para la 



SUPLEMENTO 



captura de aquellos 6 el cumplimiento de sus deberes. 
Art. 133 C. de P. 

0. Es tambien competente la Policfa para resolver 
todo reclamo en materia de transporte, siempre que la 
cuantia del asunto no exceda de doscientos sucres. Art. 
45 C. de P. 

p. La Policia es tambien competente para conocer 
y resolver, a peticion de parte, toda aceion, demanda 6 
hecho que se refiera a robos, fraudes, dafios y perjuicios 
en general, siempre que la cuantia no exceda de doscien- 
tos sucres, sin perjuicio del respectivo juicio criminal en 
el caso de que el hecho constituya crimen. Art. 56 C. 
de P. 

q. Facultase a los Intendentes y Comisarios de Po- 
licia para que puedan tambien conocer de los robos de 
ganado mayor (abigeato), cualquiera que fuese el nume- 
ro de las cabezas robadas y su valor. 

Comprobado el robo y fallada la infraccion, el ali- 
tor sera castigado con prision de seis meses a dos anos, 
y el complice con la de tres meses a un ano, que la guar- 
daran en la carcel de la parroquia en que se hubiese ve- 
rificado el robo; y si esta no hubiere 6 no fuese segura, 
en la que designare el Ejecutivo, previo informe de la 
Policfa. 

Los autores, complices, ocultadores 6 favorecedores 
de esta infraccion 6 los que entraren en transacciones 
con los cuatreros, seran, ademas, sometidos a la vigilan- 
cia especial de la Policfa. Art. 63 C. de P. 

r. Los duefios 6 empresarios de establecimientos 
publicos, como boticas, casas de posada, balnearios, ho- 
teles, clubs que carezcan de estatutos 6 reglamentos, ca- 
sinos, cantinas, cafes, etc., estan obligados a matricular- 
los en la Policia, especificando las condiciones y los ser- 
vices en que los ofrecen al publico, y los reglamentos y 
tarifas que deben regir en ellos, bajo la multa de uno a 
diez sucres. Art. 72 C. de P. 

s. La Policia es competente para conocer y resol- 
ver toda demanda que llegare a suscitarse entre la em- 
presa y el publico, por razon del servicio, trafico 6 nego- 



cio a que estuvieren destinados dichos establecimientos, 
siempre que la cuantia no exceda de doscie^tos sucres. 
Art. n C. de P. 

t. Solo los Intendentes y Comisarios de Policia son 
competentes para juzgar a los ebrios consuetudinarios, 
bien sea de oficio 6 por denuncia en forma, y sujetando- 
se al procedimiento determinado en el artfculo 180. Art. 
80 C. de P. 

7(. Los Intendentes y Comisarios de Policia son 
tambien competentes para juzgar. a prevencion, a los 
tinterillos y empfricos, y penarlos con una multa de diez 
a doscientos sucres. Art. 92 C. de P. [3]. 

v. Son competentes para conocer de liquidaciones 
de cuentas y, en general, de toda demanda entre jorna- 
leros y patrones, los Alcaldes Municipales y Comisarios 
de Policia, cualquiera que fuese la cuantia de la deman- 
da. Art. 117 C. de P. 

w. Los Jueces de Policia pueden destinar a una ca- 
sa de Correccion 6 Establecimiento de Artes y Oficios, 
hasta por noventa dias, a los menores de diez y ocho 
afios, cuyos padres 6 guardadores asf lo solicitaren por 
escrito, denunciando alguna falta. Art. 159 C. de P. 

x. El mismo Juez que falla una contravencion es 
competente para avaluar los danos y perjuicios, siempre 
que estos no estuviesen determinados por la ley 6 el re- 
glamento. Art. 163 C. de P. 



II 

De la sustanciacion de los Juicios de Policia. 

y. Todo Juez de Policia que llegase a tener cono 
miento de haberse cometido, dentro de los limites de 
jurisdiccion, alguna de las infracciones puntualizadas 
este Codigo, mandara comparecer inmediatamente 
sindicado, para su juzgamiento. 



[3J A prevention.— $. 1 precedents 



PI 1 MKNTO 



La notificacion debera hacerse por medio de una 
boleta que debe entregarla al sindicado un Prosecreta- 
rio de la respective Judicatura; y si aquel no fue^e en- 
contrado, la boleta se dejara en manos de cualquiera pe- 
sona de la familia 6 servidumbre del contraventor, y en 
falta de estos, la papeleta de notificacion debera fijarla el 
Agente en la puerta de la casa 6 habitacion del sindica- 
do. 4 

En dicha boleta se hara constar brevemente el he- 
cho que se le imputa 6 el objeto de la demanda, sin que 
sea necesaria la cita de la disposicion legal que debe 
aplicarse. Art. 177 C. de P. (4) 

2. Si no compareciere inmediatamente el inculpado 
6 no hubiese alegado un motivo justo para ello, acepta- 
doporeljuez, se precede ra en rebeldia. Art. 178 C. 

aa. Si al contestar la demanda el inculpado expu 
siere hechos que deben justificarse, se concedera, para el 
efecto, un termino fatal hasta de tres di'as. 

En casocontrario, se resolvera de piano. Art. 179 



bb. Los Intendentes y Comisarios de Polici'a, en el 
juzgamiento a los tinterillos, 6 a los ebrios consuetudi- 
narios, a los ladrones de ganado mayor (abigeato); y en 
general los Jueces de Polici'a, cuando se trate de juzgar 
una infraccion que deba penarse con treinta di'as de pri- 
sion 6 con multa, por lo menos de diez sucres, concede- 
ian para la prueba un plazo perentorio hasta de veinte 
dias. Art. :8o C. de P. 

cc. El juzgamiento de toda infraccion debe ccnstar 
precisamente en una acta compendiosa que contenga el 
nombre del contraventor, la constancia de habersele cita- 
do, la prueba que se hubiese rendido y la sentencia pro- 
nunciada. 

Dicha acta debe firmarse por el Juez, las partes, los 



peritos, si los hubiere, v el Secretario. Art. 181 C. de 
P- (5) 

dd. Toda demanda entre el patron y el jornalero se 
ventilara en juicio verbal su nario, con intervencion de 
Asesor, si el Juez no fuese letrado. y el jornalero ^oza- 
ra en tales casos del beneficio de amparo de pobre/a. 
Art. 118 C. de P. [6]. 

^. % Los Jefes y Comisarios de Pobci'a y los Tenien- 
tes Parroquiales, en sus respectivas parroquias, son com- 
petentes paraconocer de la fuga 6 falta de cumplimiento 
<le obra cometida por los jornaleros y artesanos. Sort 
irual.nente co.npetent .s para conocer de las obligacio- 
nes contraidas por los patrones 6 interesados con los jor- 
naleros y artesanos. Art. i? Ley de Setiembre de 1875. 

ff. En el acto que los Jefes, Comisarios y Tenien- 
tes recibieren la demanda de parte del patron 6 interesa- 
do, procederan a la captura del jornalero profugo 6 arte- 
sano moroso, y comprobada la infraccion en juicio ver- 
bal y sumario, ttmdran al infractor hasta que cumpla con 
la entrega de su obra 6 rinda fianza competente a satis- 
faccion del patron 6 interesado. Igualmente en juicio 
verbal condenaran al patron 6 interesado a pagar la can- 
tidad que adeude al jornalero 6 artesano reteniendole 
hasta que cumpla su obligacion. Art. 2°. Ley de Setiem- 
bre de 1875. 

gg Si el demandante no comprobare en juicio ver- 
bal la legititnidad de su credito y la morosidad del deu- 
dor 6 la fuga del jornalero. sera castigado con una mul 
ta de cuatro pesos y la indemnLacion en favor del de- 
mandado. Art. 3V Ley de Setiembre de 1875. 

////. El jornalero que. sin justo motivo 6 sin lirencia 
de su patron, faltare al trabajo. sera reducido a prision 
por cualquiera de los Jueces determinados en el articulo 
117. 6 por los Jueces civiles parroquiales y Tenientes 
Politicos. y no podra ser excarcelado si no rindiere fian- 

[5] A haw <le cansaa por heridas, ha de constar tambi&TeJ 
iv.M,m„Mii I u.M» :M ,.,-i,i,|, ll ,.s,nh, I ,, 1 ...l i „-t. WJ C. K. C. 

{b) Jtuau nrhal *«„„„•/„. -Arts. .7>S, .V.) v (JO L. K. C. E. 1904. 



za, a satisfaction del patron 6 del Juez, de cumplir su 
contrato, siempre que este constare de escritura publica. 

Jin los demas casos, si el jornalero pagare al con- 
tado el valor que resulte a leudar sera excarcelado inme- 
diatamente. Art. 121 C de P. 

it. La sentencia dictada por un Juez de Policia es 
irrevocable desde que se la firma; y son, por consi^uien- 
te, irrevocables las multas, prisiones y mas penas impues- 
tas en ella. Art. 183 C. de P. 

jj. De las resoluciones y sentencias dictadas por los 
Jueces de Policia. no habra mas recurso que el de que- 
ja ante el Juez Letrado de la jurisdiccion. 

Este recurso puede intentarseen el termino de ocho 
dias, contados desde la fecha de la ultima citacion a las 
partes. Art. 184 C. de P. [7]. 

kh. El Juez Letrado que recibiere una queja. debe- 
ra pedir infonne al Juez de Policia, y copia de todas las 
diligencias materia del recurso, concediendole el termi- 
no fatal hasta de tres dias. 

Recibidos dichos documentos, 6 en rebeldia, se pro- 
nunciara la respectiva sentencia, de la cual no se conce- 
dera otro recurso que el de queja. Art. 185 C. de P. 

//. El recurso de queja se sustauciara en papel sim- 
ple. Art. 186 C. de P. 

mm. Los Jueces de Policia estan obligados a poner 
a disposicion de la autoridad competente a los que, ha- 
biendo sido sindicados 6 juzgados como infractores de la 
presente Ley, resultaren habcr cometido otra infraccion 
que no sea de su competencia. Art. 187 C. de P. 

nn. Los Jueces de Policia que en el ejercirio de sus 
funciones fueren faltados al respeto con palabras, gestos 
6 actos de desprecio, 6 fueren turbados 6 interrumpidos 
en el acto en que se hallaren; podran imponer a los cu - 
pables una prision de ocho dias a tres meses 6 una mul- 
ta de diez a cincuenta sucres. . 

La imposicion de esta pena y la prueba que la jus- 



*5 2 SUPLEMENTQ 

tifique debera hacerse constar en una acta, cuya copia no 
podra negarse al que la solicitare para los recursos lev- 
ies. Art. 188 C. de P. 

00. A falta de pago de una mult a, por insofvencia, 
podra ella reemplazarse con ochenta centavos por cada 
di'a de prision 6 con un sucre veinte centavos por cada 
dia de trabajo personal en una obra publica, a eleccion 
del penado. Art. 18 C. de P. 

pp. Las multas impuestas por los Comisarios nom- 
brados por las Municipalidades y por los nombrados en 
terna, con arreglo al articulo 7?, ingresaran a la Tesore- 
ria de la respectiva Municipalidad; y las impuestas por 
las autoridades nombradas por el Ejecutivo, a las Teso- 
rerfas 6 Colecturfas Fiscales. Art 1 2 C. de P. 

qq. El Gobierno y las Municipalidades invertiran el 
producto de dichas multas en el establecimiento y con- 
servacion de carceles. Art. 13 C. de P. 

rr. La recaudacion del producto de dichas multas 
se hara por los respectiuos Tesoreros 6 Colectores; y la 
autondad de Policia Nacional 6 Municipal que cobrare 
directamente 6 por medio de otra persona, sera destitui- 
(la de piano, sin perjuicio de la devolucion de lo cobra- 
do. Art. 14 C. de P. 

«. El cobro de las multas impuestas segun este C6- 
digo, no podra verificarse, ni los penados estan obliga- 
dos a satisfacerlas, sino mediante recibo en papel espe- 
cial de multas. Art. 15 C. de P. 



EL SEGURO DE VIDA 

TESI8 

leida ante la Facultad de Jurisprudencia de la 
tiniuersidad Central 

SENOR DON PEDRO P. JIJON 

el 8 de Enero de 1906. para op tar el grado de Doctor 



Que sin ahorro no hay riqueza posible, lo demues- 
tra cientifica e indiscutiblemente la Economia Politica. 
El ahorro forma y conserva los capitales del individuo y 
del procomun. Con razon A. Smith considerate como 
la fuente principal de la prosperidad social y como el ins^ 
trumento mukiplicador mas perfecto de los elementos 
productivos. EI trabajo y el capital sin el ahorro nunca 
podran aumentar la produccion, ni contribuiran a la rea- 
li'.acion del progreso, 

Por otra parte, nadie ignora que el azar esta inez- 
clado en todas las obras humanas. La vida y la natura- 
leza hallanse sujetas a contingencias de perdida, deterio- 
ro 6 disminucion, sin que la intelig^ncia humana. ni la 
mas discreta provision puedan evitarlo. La inseguridad, 
el riesgo, lo aleatorio, lo fortuito nos rodean por todas 
partes; nada esta Iibre de un siniestro; nadie puede reco- 
ver el sendero de la vida sin obstaculos que dominar, 
sin contratiempos que veneer, sin algo que anhele con- 
seguir 6 realizar en el futuro, siquiera un bienestar ma- 



EL SEGURO DE VIDA 



para si y para los suyos, siqmera I 



de 
presente relativamente 
Jongar de modo indefinido. 

El azar nos persigue ^Como eliminarlo,; jlmposl- 
ble!, como imposible es impedir el cumplimiento de las 
leyes fisicas 6 el trastornar el orden natural. 

Pero, a lo menos, en nuestra mano esta el atenuar 
sus efectos y reparar las perdidas sufridas. Con este fin 
se ha inventado el Seguro: su objeto es prover y prove - 
nir los riesgos. Prever, dice Bastiat, es uno de los mas 
bellos atributos del hombre y aquel que conoce mejor las 
consecuencias futuras de sus determinaciones, es el que, 
en casi todas las circunstancias de la vida, cuenta con 
mas elementos de triunfo. Preciso es dar estabilidad al 
presente y detener la rueda de la fortuna. 

Por lo mismo, el Legislador ha debido poner parti- 
cular empeno en reglamentar justa, detallada y con- 
cienzudamente cuanto dice relacion con el Seguro de per- 
sonas y propiedades, a fin de que los individuos ocurran, 
sin trabas ni obstaculos, a ese recurso Salvador, a repo- 
nerse de las perdidas ocasionadas por el azar. 

Por desgracia, nuestro Codigo de Comercio, anti- 
cuado y defectuoso en su cuasi totalidad, en este, come 
en la mayona de los casos, no esta a la altura de la cien- 
cia moderna, ni satisface las necesidades del presente. 
Mientras todo camina hacia adelante, al compas de un 
necesario progreso, la legislacion mercantil ecuatoriana 
permanece estacionaria e inamovible, como las famosas 
Piramides de Egipto, que apenas sirven hoy para re- 
cuerdo de generaciones que fueron. 

Asunto de esta tesis sera el Seguro de Vida, bajo 
el punto de vista cientffico. Falta conformidad, y hasta 
es manifiesta la contradiccion que existe entre nuestro 
Codigo de Comercio y los ultimos progresos de la cien- 



Entre todas las institneiones que favorecen el ah 
rro, quizas ninguna produce los beneficos frutos que 



EL SEGURO DE VIDA 1 55 

Seguro de Vida. Los Montes de Piedad, las Cajas de 
Depositos y Consignaciones, las Cajas de Ahorros, las 
Sociedades Cooperativas, van cediendo poco a poco el 
paso a los Seguros, que reunen todas las ventajas de 
aquellos, sin participar de sus inconvenientes. Multipli- 
can los productos, sin gravosos sacrifices y disipan el 
miedo al porvenir, hactendonos columbrar una vejez 
tranquila, 6 un bienestar efectivo para los que perpetua- 
ran nuestro nombre mas alia de nuestra tumba. 

Los Seguros tienen por base el calculo de las pro- 
babilidades de vida, formulado con datos estadisticos de 
un constante promedio de mortalidad; pues, auiiqiie la 
t'xistencia del hombre es demasiado contingente e in- 
cierta, la experiencia ha demostrado que hasta esas con- 
tmgencias e incertidumbres obedecen a una ley inva- 
riable. 

Si tomamos, dice un estadista, diez mil personas de 
veinte y nueve afios, la suma de sus edades al falleci- 
miento, ascenden'a a cerca de 650.000 anos; lo que de- 
muestra que, por termino medio, cada persona que en la 
actualidad tenga veinte y nueve anos, puede vivir cerca 
de treinta y seis mas. Este promedio de vids. en espec- 
tativa se llama la probabilidad de la vida a la edad del 
asegurado; es decir, el numero de anos que una perso- 
na de esa edad puede prometerse vivir, aunque muchos 
moriran antes, y de ellos, 72, por cada diez mil, el pri- 

Una vez formadas las tablas de probabilidades de 
vida de acuerdo con las tablas de mortalidad, se calcula 
el producto que una determinada cantidad de dinero 
produce al interes compuesto, en un numero de anos 
cualquiera, y se forma con estos datos otra tabla, lla- 
ma la de intereses. Hecho esto, se armonizan y coordi- 
nan las tablas de probabilidades de vida con las tablas de 
intereses y se hace la aplicacion de ellas a los Seguros, 
en cada una de sus multiples combinaciones. 

Ya habra ocasion de tratar sobre los diversos gru- 
pos en que pueden subdividirse los Seguros de Vida. 
I J or lo pronto, con estos lijeros apuntes, es preciso pro- 



I56 EL SEGURO DE VIDA 

ceder ya al estudio de nuestro Codigo Mercantil. 

Sere breve y concise, pues aunque la materia es 
vasta, la ilustracion y el talento del jurado examinador 
suplira las lagunas de este imperfecto trabajo, ahorran- 
dome el malgastar el tiempo en disquisiciones pueriles 
6 en divagaciones inutiles. 

II 

"Una persona, dice el articulo 569 del Codigo de Co- 
"mercio, puede hacer asegurar su vida, y lo puede hacer 
"un tercero, que tenga interes actual y efectivo en la 
"conservacion de ella. En el segundo caso, el asegura- 
"do ,es el tercero, en cuyo beneficio cede el seguro y que 
"se obliga a pagar la prima". 

1 \ ; El contexto de esta disposicion nada tiene de nota- 
ble; sienta una verdad tan clara, que no requiere expli- 
cacion. 

Quizas sea del caso observar que en toda Poliza de 
Vida, el beneficiario es casi sin excepcion un tercero, 
pues estos contratos se realizan siempre, teniendo en 
cuenta la muerte, que es el hecho futuro al que se hallan 
subordinados. El Seguro de Vida se celebra exclusiva- 
mente por temor a la muerte. Si el hombre no tuviera 
que pagar ese cruel tributo a la naturaleza; si la vida 
humana no debiera extinguirse, el riesgo de la vida no 
tendria razon de ser; pero sucede lo contrario: cuando 
suena la hora, marcada en el libro del destino, todo hom- 
bre tiene que dar el adios al mundo y abandonar el pla- 
neta, a lo menos, como miembro de la especie huma- 



Diceel articulo 570 del Codigo Mercantil: "El Se- 
"guro celebrado por un tercero puede realizarse sin noti- 
"cia y sin consentimiento de la persona cuya vida es ase- 
"gurada". 

Solo en las polizas dotales se puede admitir esta re- 
gla; estas se celebran por los padres 6 tutores y tienen 
por objeto comprar una dote, que sera recibida por un 
nino, cuando llegue a su mayor edad. 



r=uera de este caso, la disposicion del Codigo no tie- 
he aplicacion. Probablemente, el Legislador la ha con- 
signadc ; basado en que, segun el Codigo Civil, es per- 
niitido a cualquiera persona pagar por un deudor, sin su 
conocimiento, y aun contra su voluntad; sin tener en 

puede sujetarse a las reglas generales que siguen las 
convenciones. 

El articulo 573 determina las circunstancias y deta- 
11a los pormenores que debe tener en cuenta el asegurador 
para la validez del Seguro: los riesgos que toma sobre 
s[; la designacion clara y precisa de todas las circunstan- 
cias que pueden sutninistarle conocimiento exacto y com- 
pleto de los riesgos; como son un prolijo examen medi- 
co para descubrir ei estado de salud, la edad, etc., del 
asegurado. Estas prolijas investigaciones, y los demas 
de que luego se hablara, jamas se podrian practicar sin 
noticia de la persona cuya vida es asegurada. 

El seguro contratado por un tercero se emplea prin- 
cipalmente en los negocios inportantes, cuyd resultado 
depende de la habilidad y talento de an administrador, 
o en las sociedades y empresas que corren a cargo de 
un socio industrial, de cuyos conocimientos y practica 
depende el buen exito. La "Companfa Marconi de Te- 
legrafia sin hilos" aseguro la vida de este sabio en 750.000 
pesos oro, estimando en esa enorme suma los perjuicios 
que sufrirfa la Empresa con la muerte prematura de tan 
alta personalidad. 

pice el articulo 571: "EI Seguro puede ser tempb- 
"ral 6 vitalicio. Omitida la designacion del tiempo que 
"debe durar el Seguro, se reputara vitalicio". 

Las practicas modernas contradicen este articulo. 
Ya no hay seguros vitalicios: todos son a tiempo limita- 
do, circunscritos a cierto numero de anos, transcurridos 
los que, cesa la obligacion de pagar la prima 6 premio. 

Parece que ei Codigo ha confundido el Seguro vi- 
vitalicio con el contrato aleatorio de la Constitucion de 
Kenta V r italicia, por el que una persona se ohliga, a titu- 
lo oneruso, a pagar a otra una renin 6 pension periodica, 



durante la vida natural de cualquiera de estas dos perso- 
nas 6 de un tercero. Pero son tan marcadas las dife- 
rencias de estos dos contratos, que el Legislador los ha 
separado por completo, dando al uno el caraeter mer- 
canti!, y consignando el otro en el Codigo Civil. 

<;Cuales son los riesgos que el asegurador toma so- 
bre si?— Segiin el articulo 572, "el de la muerte del ase- 
"gurado dentro de un determinado tiempo, 6 en ciertas 
"circunstancias previstas por las partes, 6 el de la prolon- 
"gacion de la vida mas alia de la epoca fijada por la con- 
"venci6n". 

Hay que anotar que no puede ser un riesgo el de It 
prolongacion de la vida mas alia de la epoca fijada en el 
contrato. El riesgo que se teme es la muerte, y no U 
prolongacion de la vida. 

Es ya llegado el caso de clasificar los Seguros, para 
conocer los riesgos que toman a su cargo las Companias 
modernas. 

Abandonando las antiguas divisiones de Seguros a 
la muerte y Seguros vitalicios, tan en boga en epoca no 
remota, y sin acordarse de las sutiles combinaciones a 
que, segun A. Legoyt, se presta el Seguro, de las que, 
las principals son: 

el aumento de renta, sin enagenar el capital; 
el aumento de renta, enagenando el capital; 
el aumento de capital, sin enagenar la renta; 
el aumento de capital enagenando todo 6 parte de la 



sutilezas todas que, si despiertan algun interes teorico, 
han perdido su importancia positiva. los Seguros moder 
nos se dividen en Seguros de pagos limitados, ordinarios 
pe vida y en Seguros dotales. 

En todos ellos, si el asegurado fallece despues de 
pagada la primera prima, el asegurador garantiza a los 
iMirederoa de aquel, 6 al portador leg.timo de la poliza, 
el pago integro de lacantid^d asegurada; solo que cada 
una de estas polizas concede diversos derechos 6 distin- 



tdb garz.nnas, que se e^pecihcan en el respectivo con- 
trato. 

He seguido en esta parte las practicas empleadas 
por "La Equitativa", poderosa Companfa, domiciliada en 
los Estados Unidos, que ya ha dado pruebas de seriedad, 
y que gira con un enorme capital, para garantizar su 
credito. 

El artfculo 573, combinado con el 536 del Codigo 
Mercantil, ordena que la Poliza exprese: 

"1? Los nombres y domicilios del asegurador y del 
"asegurado; 

"2? El caracter con que el asegurado contrata el Se- 
"guro; si es en su propio nombre 6 por cuenta de otro; 
"3? Ladesignacion clara y precisa de la naturaleza 
"v valor de los objetos asegurados; 
'•4? La cantidad asegurada; 

"5? Los riesgos que el asegurador toma sobre si; 
"6? La epoca en que principian y concluyen los 
"riesgos para el asegurador; 

"7? La pritna del Seguro, y el tiempo, lugar y for- 
"ma en que ha de ser pagada; 

"8? La fecha en que se celebra el contrato, con ex- 
"presion de la hora; 

"9° Todas las circunstancias que pueden suminis- 
'trar al asegurador conocimiento exacto y completo de 
"los riesgos, y todas las demas estipulaciones que hicie- 
" r en las partes; 

"10? La edad, profesion y estado de salud de la 
"persona, cuya vida se asegura". 

Observase que no pueden aplicarse al Seguro de 
V «da las disposiciones del Numero 3V, que trata de la 
designacion de la naturaleza y valor de los objetos ase- 
gurados; pues el hombre y su vida son de valor inapre- 
ciable, imposible de valorarse pecuniariamente. Solo 
en el regimen de la esclavitud, en que se considera a los 
hotnbres como cosas, y en que la ley permite venderlos, 
a 'quilarlos, etc., puede fijarseles un precio determinado, 
dependiente de la mayor 6 menor utilidad economica 
S l 'c reuortan L su ^*^ or: oer °. ^ n el regimen de la liber- 



IOO EL SEGURO DE VIDA 

tad, bnjo cuyo imperio vivimos felizmente, no puede 
aceptarse e-a aureciacion pecuniaria que trata de dar 
nuestro Codigo a los miembros de la especie humana. 

For lo demas, las Polizas modernas, reduciendo sus 
clausulas a lo estrictamente necesario para la clarid* 1 y 
recta interpretacion de sus contratos, contienen los si- 
guientes requisitos: nombres, apellidos y domicilios del 
asegurador y del asegurado; cantidad asegurada; nom- 
bre. apellido y domicilio de la persona en cuyo benencio 
cede el Seguro; privilegios y condiciones del contrato; 
riesgos exceptuaclos del Seguro; la prima del Seguro; 
tiempo. lugary forma en que ha de ser pagada; edad del 
asegurado; epoca en que principian y concluyen los ries- 
gos para el asegurador y la fecha del contrato. 

En cuanto a las circunstancias que pueden suminis- 
trar al asegurador conocimiento exacto y completo de los 
riesgos, todas ellas son materia de estudios previos que 
haceel asegurador antes de proceder a la celebracion del 
contrato; circunstancias que, por lo comun, no constan en 
la Poiiza; porque,.asf en un contrato cualquiera civil, se 
presupone la capacidad de los otorgantes para que su ce- 
lebracion sea una ley para los contratantes; del mismo 
modo, en los Seguros de vida, el examen previo del ase- 
gurado, manifiesta, si esta 6 no en aptitud de que el ase- 
gurador se aventure a tomar sobre si el riesgo de su 

Por lo comun, el examen del asegurado tiene por 
fin investigar, lo mas prolijamente posible, los siguientes 
detalles: edad y lugar de nacimiento, el peso, la estatura, 
la circunferencia del pecho y del abdomen; analisis de 
la nutricion y dialesis, de los tegumentos externos, del 
sistema nervioso, de los sentidos, de los aparatos respi- 
ratorio, vascular, digestivo, urinario y generador; ante- 
cedentes de la salud, la hi^toria clfnica de cualesquie- 
ra enfermedades experimentadas en epocas anteriores; 
condicion moral del asegurado; sospechas de excesos, 
presented pasados, en el uso de bebidas alcohoiicas, ta- 
baco, op jo, etc.; si su ocupacion, su residencia 6 centro 
de negocios tie.ien algo de m.ils.ino; si se halla 6 no acli- 



matado en el ljgar de su residencia; su raza y naciona- 
lidad; su estado civil de soltero, casado 6 viudo; ocupa- 
cion actual, si trata de cambiarla con otra; ocupaciones 
antenores, influencias hereditarias, costumbres morales, 

' Segun el informe que arroje el exa men anterior, el 
asegurador toma 6 no sobre si 'el riesgo de la vida del 
asegurado. Hay achaques y enfermedades que inhabi- 
tan completamente para el Seguro, como son bronquitis, 
cancer, tisis, etc; otras enfermedades que limitan el begn- 
ro, como la gota, necrosis y demas de esta indole. 

En cuanto a las ocupaciones, pagan una prima mas 
elevada los que trabajan en indi. trias peligrosas, como 
son los maquinistas 6 fogoneros dc locoraoturas, conduc- 
tores de trenes de pasajeros, de equipajes; breteros, 
trabajadores en las estaciones ferroviarias, obligados a en- 
cadenar carros, 6 a pasar con frecuencia por encima de 
los rieles, los cambia-vfas; los capitanes de buques, los 
mineros, cantineros, cerveceros, tenedores de alambres 
electricos etc. 

Basta lo dicho para comprender cuan inaplicable es 
la disposicion contenida en el articulo 574, segun el que, 
"es nulo el seguro, si al tiempo del contrato no existe la 
"persona cnya vida es asegni'ada, aim cuando las partes 
"ignoren su fallecitniento" pues imposible es que un exa- 
men tan serio y tan prolijo del asegurado deje duda al- 

guna sobre si existe 6 no Pero no debemos admirar- 

nos de estas inconveniencias de nuestro Codigo Mercan- 
til, porque a cada paso tropezamos con disposiones pa- 
recidas. 

Siguiendo el examen de nuestro Codigo de Comer- 
cio, dice el art. 575: 

"La responsabilidad del asegurador no tiene lugar: 
"1? Si el que ha hecho asegurar su vida ia perdiere por 
"suicidio 6 por pena capital, 6 si la perdiere en duelo 6 
"en otra empresa criminal, 6 si fuere muerto por sus he- 
"rederos. Esta disposicion es inaplicable al caso del se- 

lama la cantidad asegurada fuere 



EL SEGURO DE VIDA 



"autor 6 complice de la muerte de la persona cuya vida 
"haya sido asegurada." 

Para el analisis de este articulo hay que partir de la 
base de que los Seguros modernos pagan todo riesgo, 
despues de un ano de firmada la Potiza. 

Esto supuesto, estudiemos: 

a) El Suicidio— Nohayindividuoalguna que tome con 
un ano de anticipacion, la resolucion fatal de poner fin a 
sus dias. El suicidio, que la ciencia medica y la crimina- 
logica consideran regularmente como un acto de verda- 
dera locura, no ha menester de meditacion, ni necesita 
de un prolijo calculo de sus consecuencias: se realiza de 
manera silbita; entre el proyecto y la ejecucion no hay 
sinoel intervalo de un momento. Si la razon se serena, 
si la pasion se calma, si se da lugar a la reflexion, el sui- 
cidio ya no tiene lugar, porque el amor a la vida y el 



,!gmo 



de aba 



donar el mundo. 

No debio, pues, el Legislador fundar la nulidad de 
tan importante contrato en un acto que la ciencia consi- 
dera como imposible y que la razon lechaza como absur- 
do. (i) 

b) La pena capital. — Lo dicho sobre el suididio, se 
puede aplicar a la pena capital; haciendo, eso si, la co- 
rrespondiente distincion: si un individuo pretende hacer 
asegurar su vida despues de cometer una infracci6n casti- 
gada con la pena de muerte, no habrfa asegurador que se 
haga cargo del futuro siniestro; porque, en tal caso, ya 
no existe el riesgo, hay la seguridad de la muerte. Pero, 
si despues de un ano cometiere el asegurado un crimen 
que merezca esa pena, se seguin'an las reglas del suicidio: 
el asegurador pagaria la Poliza. A lo menos, esto es lo 
que se acostumbra en la practica. 

Hay, si, que notar que esta regla no tiene aplicaci6n 
sino en tratandose de delitos militares, toda vez que la 

(1) Acaba de pagar "La Equitatlva" en la cludad de GuayAqtlU 
el simestro de un suicida, que decidio poner fin a sus dias a DO00 

mas de un ano de tomada su ultima Puliza. 



Carta Fundamental de la Republica ha dejado abolida la 
pena de muerte para las infracciones poh'ticas 6 comunes. 

c) El duelo u otra empresa criminal. — Me refiero a \o 
dicho sobre el suicidio y la pena capital. Se nota una 
marcada tendencia de la ley a castigar toda infraccion 
con cuantos medics sea posible; pero no se han consulta- 
do en este caso los resultados que pueden producir esas 
medidas. 

d) Si el asegurado fuere muerto por sus herederos. — No hav 
justicia en este precepto. Este caso deberfa ser mas bien 
elde indignidad en la sucesion, segun el articulo 958 del 
Codigo Civil, que dice textualmente: "Sou indignos de 
"suceder al difunto coma herederos 6 legato rios:' 1? /// 
"que ha comet ido el crimen de hoiuicidio en la persona 

del difunto, 6 ha intervenido en este crimen por obra 6 
Vconsejo 6 la dejo perecer, pudiendo salvarla." 

En tal caso, la cantidad especificada en la Poliza de- 
be ser abonada a quien tenga derecho, segun ley, con 
exclusion del indigno; pero no esjusto que de por resul- 
tado la nulidad del Segu o ni mucho menos la falta de 
responsabilidad por parte del asegurador. 

e) Si el que tec lama la cantidad asegurada fuese 
autor 6 complice de la muerte de la persona cuya vida 
haya sido asegurada. — Como esta disposicion es analoga 
a la anterior, no hay necesidad de insistir en su analisis. 

Hasta inmoral es, ademas, el fomentar un posible lu- 
cro de los aseguradores por medio del crimen; pues, sa- 
biendo estos que su responsabilidad cesa por haber ter- 
minado la vida del asegurado de alguno de los modos 
mencionados, aunque es dificil, dada la honradez que de- 
be ser la norma de conducta de los aseguradores, no es 
im posible que alguna vez se apele a ese expediente para 
eludir el pago del Seguro y el cumplimiento de sus obli- 
gaciones. 

Dice el articulo 576: "La mera ausencia y la desa- 
"paricion de la persona cuya vida haya sido asegurada, 
"no kacen exijible la cantidad promctida por el asegura- 
,l dor, d no ser que los interesados estipulen otra cosa. 

"Pero si los herederos prcsnntos del dcsaparccido 06 • 



"tuvieren la posesion definitive podrd exijirse el pago (jk 

"la cantidad prometida por el asegurador, bajo cane ion 
,'de restituirla, si el ausente apareciere" 

Hay que apelar al Codigo Civil para completar el 
sentido de este articulo. Por lo tan to, debera declararse 
la presuncion de muerte por el juez del ultimo domictlio 
que el ausente haya tenido en el Ecuador, justihearse 
previamente que se ignora su paradero, que se han hecho 
las posibles diligencias para averiguarlo; habra que citar 
al ausente hasta tres veces por el periodico oficial, co- 
rriendo mas de cuatro meses entre cada dos citaciones; se 
probara que han transcurrido, a lo menos, cuatro anos des- 
de la fecha de las ultimas noticias; se oira al defensor de 
ause.ntes y, despues de llenadas las otras formalidades le- 
gates, se concedera la posesion definitiva despues de cua- 
tro 6 treinta anos; 6 despues de ochenta, a contar desde 
el nacimiento del asegurado, segun los casos. 

Hay, no obstante, que advertir que en la actualidad 
no seaguardan tan largos plazos; solo se toman las medi- 
das necesarias para descubrir el paradero del ausente, y 
si su muerte par« j ce probable, se pa^a el siniestro, bajo 
fianza de restitucion para ei caso eu que aparezca el pre- 
sunto muerto. 

Tengo para mi que para evitar dificultades y dudas, 
se deberia asimilar, en lo posible, el contrato del Seguro 
de vida a los testamentos. 

La Poliza es por lo comim, pa^adera a la muerte 
del asegurado. El valor de esa Poliza constituye casi 
siempre, una parte; alguna vez, el todo del haber'del que 
se asegura. El contrato no surte todos sus efectos lega- 
les respecto del asegurador sino por la muerte del asegu- 
rado. Este conserva, mientras vive, la facultad de cam- 
biar de beneficiario; lo que significa que las disposiciones 
contenidas en la Poliza son esencialmente revocables, 
■One talta, pues, para que sea un testamento? - Toda 
"donaewn 6 promesa, dice el articulo 990 del Codigo Civil, 
-que no se kagan perfects e irrevocable* sino por la 
-muerte del donantc promisor, son testamento y deben 
"sujetarse a las mismas solemnidadcs que el testamento^ 



EL SEGURO DE 



Hay que tener presente que en el contrato del Seguro 
de Vida hay tres entidades diversas: el asegurado. el ase- 
gurador y el tercero, en cuyo beneftcio cede el segur.o. 
De estos, el asegurador, bajo el pun to de vista en que 
nos hemos colocado, no dene otro rol que el de simple 
mandatario, 6 mas bien, de depositario del asegurado; 
piles, si este ultimo ha cumplido las condiciones del con- 
trato, el asegurador no tiene sino que pagar a los dere- 
cho-habientes del asegurado, 6 al beneficiado por este, el 
valor de la Poliza. Es, como si dijeramos, un banquero, 
que esta obligado a pagar la Poliza a quien tenga dere- 
cho, segun la convencion 6 la ley. Y este es, precisa- 
mente, el punto donde estriban los mil y un litigios que 
ocurren en la practica. 

Ninguna dificultad ofrecerfa nuestra ley si en el Ecua- 

mentihcacion: cada cual dispondria entonces a su arbitrio 
desus bienes, por causa de muerte: no tropezaria con li- 
mitaciones legales que le obligan a dejar, de grado 6 de 
fuerza, a ciertas y determinaclas personas, una parte de 
su haber. La Poliza serfa pagadera a la persona indica- 
da para ese objeto. 

Pero sucede lo contrario, y de aqui nace la grave 
cuestion que nos ocupa. 

Unos creen que la Poliza es un contrato sujeto a la 
sola voluntad de las partes, y que debe, por lo mismo, lie- 
varse a ejecucion como ellas lo han pactado. Se apoyan 
en aquello de que todo contrato legalmente cclebrado cs 
una ley para los contra tantcs, y opinan porque el asegu- 
rador pague la Poliza a la persona designada en el con- 
trato como beneficiario, sin tener en cuenta si este es 6 
no heredero. La Poliza, en su concepto, es algo como 
una letra de cambio u otro documento de credito comer - 

ocesionario. 

Otros, y con mayor razon, consideran la Poliza como 
una parte del patrimo'nio de! asegurado y son de opinion 
que debe entrar en el acervo 6 masa de bienes que el 
asegurado deje a su muerte, y servir de base para la com- 



El SEGURO DE VIDA 



putacion de las legitimas, mejoras, porcion conyugal, 
etc.; en una palabra, estan porque la Poliza se sujete a 
las mismas deducciones que cualquier otra asignacion 
testamentaria. 

Asi, si un asegurado ordena pagar todo el valor de 
su Poliza a quien no sea se legitimario, dicha persona no 
tendra derecho allevar sino la parte que este comprendi- 
da en la de libre disposicion del asegurado difunto. 

Pero <por que la Poliza del Seguro de Vida no es 
realmente un testamento? ^Es una donacion? ^Es una 
promesa? Puede ser lo uno 6 lo otro, aunque, por lo ge- 
neral, es una promesa, ya que no es pagadero sino de 
futuro. Ademas, no se hace perfecta e irrevocable sino 
por la muerte del asegurado; pues solo por el evento de 
este suceso se esta en el caso de pagar la cantidad con- 
venida. 

Por lo tanto, en su esencia, filosoficamente conside- 
rado, es un verdadero testamento, al que solo faltan, para 
que merezca elevarse a la calidad de tal, las solemnidades 
externas: el otorgamiento ante escribano y tres testigos, 
o ante cinco testigos, haciendoles sabedores de sus dispo- 
siciones; 6 bien, la presentacion de la escritura cerrada al 
escribano 6 a los cinco testigos, manifestandoles de viva 
voz y claramente, de manera que todos le vean, oigan y 
entiendan, que ese es su testamento; segun que este sea 
abierto 6 cerrado 

Estas y las demas exigencias legales pudieran sin 
dincultad aplicarse obligatoriamente a las polizas del Se- 
guro de vida, eliminando asi las graves dudas queorigi- 
nan actualmente. 

Asi, y solo asi, se daria justicia a las disposiclones de 
nuestro Codigo Mercantil; no habria entonces porque 
declararnuloel Seguro cuando el asegurado fuese muer- 
to por sus herederos, 6 cuando el que reclama el valor de 
la Poliza fuese autor 6 complice de la muerte de la per- 
sona cuya vida haya sido asegurada 

Estos cases estarian resueltos por si mismos; pues 
seguinan la regla general. Habria indignidad de suce- 
der al difunto y la Poliza se pagarfa a los que, excluido 



EL SEGURO DE 



el indigno, son Uamados por la ley. 

No es esta la unica ventaja: los aseg.uradores ten- 
drian reglas fijas a que atenerse: les bastaria cefiirse a 
las disposiciones legales para hacer los pagos con arreglo 
a ellas. En la actualidad proceden como a tfentas; pues 
la ley guarda silencio sobre tan importante materia. 



He terminado el analisis del Codigo Mercantil, en lo 
relativo del Seguro de Vida. A mi ver, una sola de sus 
disposiciones no puede quedar en pie; hay que modificar- 
lo por completo, ya para sentar las principals bases so- 
bre las que aseguradores y asegurados puedan celebrar 
sin temor a falsas 6 ambiguas interpretaciones. sus con 
tratos de Seguro; ya para que nuestra Legislacion este a la 
altura de los ultimos adelantos de la ciencia. 

Por fortuna, la honorabilidad de los aseguradores ga- 
rantiza los derechos de los asegurados mejor que los pre- 
ceptos de la ley; el asegurador, hasta por propia conve- 
niencia, tiene que ser escrupuloso en el cumplimiento de 
sus obligaciones, a pesar de las valvulas de escape que le 
ofrece la ley 

Todo progresa en el mundo y las leyes no estan fue- 
ra del progreso: como reflejo que son de la cultura de los 
pueblos, preciso es que se emolden al estado moral de las 
naciones, y que no se queden rezagadas como reliquias 
de la antigiiedad. 

El Derecho Mercantil, mas que ningun otro, adelan- 
te incesante y rapidamente ya que el continuo movimien- 
to comercial es la mejor norma del progreso. 

No quedemos, pues, atras; por que el que retrocede 
e expone a caer bajo la de- 



HBCAIM' DE H EM 

JSU IMPORTAZSCIA Y EVOLUCIOX 



CARLOS OCTAVIO BUNGE 



fases diversas se presents el problema de la edu- 



mujer para 






He el!a una buena madre; 2?, hay que educar a la mujer para 
que aporte a la economia social el capital de sus aptitudes y su 
trabajo en las profesiones que pueden convenirle. La primera, 
es relativa a la educacion domestica, al papel que la naturaleza 
asigna a la mujer e el hogar; la segunda, al femitiisvio, al 
papel que las necesidades adjudican a ciertas mujeres, en las 
sociedades modernas. Ambas fases son de alta importancia so- 
ciologica: una por la moral; otra por la riqueza. 

La cuestion de la educacion de la mujer es de evidente no- 
vedad sociologies, por que en ningun punto acaso. desde los 
tiempos antiguos y medioevales, han evolucionado mas radical- 
mente que en este las costumbres y la pedagogia. Veamos en 
sintesis, las evoluciones del cspiritu de la educacion de la mujer 

Eflad Antigua — La mujer antigua, reducidaal gineceo, 
en nada participaba de los negocios piiblicos. Su instruccidn 
debia ser nula, salvo en los quehaceres de los manejos de la casa 
Y si en algo se preocuparon los griegos de su educacion, no fu< 
para formar su psicologia, sino mas bien la fisiologia de la ma 
die del soldado. Verdad es que el Platon utopico de La Repn 
bliea asimila la mujer al hombre hasta el punto de hacerla ciu 
dadano y soldado como el, sometiendola a los mismos ejercicio 



e su.ivizan las asperezas de la e- 
'or funcidn social. La Edad Media no e 
de educar a la mujer, quien para ella pen 
'mpudens, que dijera Seneca. O bien algo 



El propio Renac 
parcialmente, e 
itaigne, colocado 



para sus necesidades, entro en tenior que los hombres que las 
aconsejan asi lo hagan para poderlas regentar con tal pretex- 
to.." Este ha sido el espfritu de la educacion negativa de la 
mujer en la edad antigua; este en las edades medias; en cuyos 
siglos mas obscuros llegase a discutir "si la hembra poseia alma." 
La idea de la mujer miembro del Estado, con derechos y debe- 
res para la sociedad, es producto del feminismo, y el fetninistno 
es posterior a la Revolucion Francesa. 

Edad Moderna — Solo dos inmortales supieron prede- 
cir, por excepcion, en el renacimiento de la pedagogfa el futuro 
movimiento feminista que estalla en el siglo XIX: Vives y Eras- 
mo. El primero sostuvo la conveniencia de que las mujeres 
participaran del estudio de las letras clasicas. El segundo tam- 
poco la excluye y su verdadero concepto del matrimonio, es, 
sobre la base, si no de la igualdad, de cierta similaridad intelec- 
tual entre los cdnyuges, que asocie la mujer a la vida psicologi- 
ca del marido y la permita educar por si mismaa sus hijos. Na- 

pel de la mujer en !a familia y la educacion que exige. 

Edad Conteiliporanea. — Aunque la Revolucion Fran- 
cesa declaro los derechos del homhre en acepcion al vardn y de- 
jo en bianco los de la mujer, de alii arrancaron, segiin los espe- 

primeras costumbres, que ya se venfan paulatinamente implan- 
tando en Inglaterra y sus colonias en todo el curso del siglo 



SU IMPORTANCE 



XVIII. Paso con ello algo parecido a lo que ocurriera al prin- 
cipio de Iibertad, que en tantas centurias anteriores practicaron 
en su politica los pueblos godo-hispanicos, germanos y anglo-sa- 
jones, y que recien fue consagrado oficialmente por la historia, si 
se me permite decirlo asi, en la Revolucion Francesa. Los fe- 
ministas recuardan como punto de arranque del movimiento. una 
representation de las mujeres del tercer estado, en que solicita- 
ban "regentar escuelas y desempenar cargos publicos, no para 
usurpar la autoridad de los hombres, sino para series mas utiles 
y para tener medios de vivir al abrigo del infortunio. . . ." Kn 
efecto; Candorcet defendio en la Convention Nacional el prin- 
cipio de la semejanza 6 equivalencia psicologica de los sexos, 
que posteriormente sostuvieron en teoria Stuart- Mill y Turgot. 
Tal es el primer estallido publico, que mueve un doble resorte 
politico economico. 

Extendido el movimiento por todo el mundo civilizado, des- 
de Inglaterra hasta el Japon, es hoy algo como una universal 
aspiracion: de la mujer moderna, desde la fregona hasta la seno- 
ra, para la adquisicion de derechos y bienestar en contra de los 
antiguos y medioevales perjuicios; de los pueblos, para tomar 
incremento sus actividades de riqueza y de adelanto; de la hu- 
manidad, para el perfeccionamiento de las cosas y de los hom- 
bres. Pero esa aspiracion, al asumir formas concretas, produce 
grandes discrepancias, entre las cuales no es necesario penetrar 
para asegurarse de que, a pesar de ellos, nadie disiente en opinar 
que el progreso de la ed r es un factor positivo 

de la ecuacion total del progreso, Luego, siendo el progreso un 
deber de las sociedades, la educacion es uno de sus primeros 
problemas. 



BIBLIOTECA "F&7QX&" DE OBRAS PREMIADAS 



Publica novelas, cuentos, etc., premiados en concur- 
sos publicos y obras fuera de concurso debidas a los mas 
distinguidos literatos espanoles. 

La mejor recomendacion de esta "Biblioteca es 
decir que ha merecido alabanzas de literatos como los 
Sres. Pereda, Menendez Pelayo, Palacio Valdes, Balart, 
Sanchez Moguel, Silvela, etc. 

Los tomos que publica, contienen preciosos grabados 
de los artistas espanoles de mas nombradia y cubiertas 
tiradas a seis colores con el retrato del autor de cada 
obra. 

PATRONATO PRINCIPAL 

Excmo. Sr. Marques de Comillas. 

" Conde de Bernar. 

" Conde de Canilleros. 
Iltmo. " Baron de Vilagaya. 
Excmo. " D. Joaquin Sanchez de Toca. 

OBRAS PUBLICADAS 

La Golondrina, (novela^ por Menendez Pelayo. 

La Tonta (id.) por Solano Polanco. 

Epistolario. (id.) por Santander y Ruiz-Gimenez. 

Almas de Acero, (id.) por Rogerio Sanchez. 

La hija del Usurero, (id.) por Maestre. 

La Cadena. (id.) por Amor Meilan. 

Engracia, (tradicion hispano-romana) por Pamplona Ls- 

cudero. 

Coleccion de cuentos premiados, de los seiiores Menen- 
dez Pelayo, Lafuente, Solano Polanco, Teodoro Baro y 
S. Truyol y Plana. 

Pidanse en todas las librerias de la Republica 



Aflft IRIpgRTAfiT 



L' Universi 


te de Quito, d 


e'sirant accroitre se 


s Mu 


sees -le 


zoologie, botani< 


3ue, mineralogit 


: et ethnologie, s' es 


t proposee de 


se mettre en rek 




/ers Musees d' Eur 


ope qi 




draient faire ses 


echanges de collections, etc. A c< 


e propos, elle 


est toute dispose 


*e d' envoyer au: 


k Musees, publics 01 






qui se mettront 


en rapport avec 


elle, des exemplaii 


•es de 


la fau- 


ne, de la flore, e 


tc. equatorienm 


zs, en echange des 


oxen 


iplaires 


Grangers qu' on 


voudrait, bien ] 








Us person 


nes qui, voulant 


accepter cette excel 


lente manie 




M usees, desire 


raient tel ou tel exe 


mplai. 


re, telle 


ou telle collecti 
"Mr. le ton 


on, par exemp 


le, une collection 01 


■nithol 


ogique, 


rteur dc V Unit 


'ersite Centrale de I 


' Equ, 





• dc V Universitc Centrale de V Equateu 



TRADUCCION 

AVISO liaPORIAiifl 

La Universidad de Quito, con el objeto de fomentar sus 
Museos de zoologia, botanica, mineralogia y etnografia, ha re- 
suelto establecer cambios con quienes lo soliciten; y a este fin, 
estara pronta a enviar a los Museos publicos 6 privados, que se 
pusiesen en correspondencia con ella, ejemplares de fauna, flora, 
etc. ecuatorianos en vez de los extranjeros que se le remitiesen. 

Ouien, aceptando esta excelente tnanera de enriquecer sus 
Museos, quisiese un determinado ejemplar 6 una determinada 
coleccion, v. g.: una ornitologica, etc., dirijase al 

"Senar Rector de la Universidad Central del Ecuador. 

Quito" 
6 al 

"Salor Secret a rio dc la Universidad Central del Ecuador. 

Quito." 



Lcs tales h h liifsiiilil 

se canjean con toda clase de 
publicaciones cientificas y lite- 
rarias. Tambien se canjean 
colecciones de estas, con co- 
lecciones de los Anales. 

Para todo lo relativo a los 
Anales, dirigirse alSr. Dr. Maxi- 
miliano Valencia L„ Secreta- 
rio de la Universidad. 



VALOR DE LA SUSCRIPCIOX 

Suscripcidn adelantada por un tomo, 

6 sea, un semestre $ 1.20 

Numero suelto 0.20 



KKI'USLICA DHL LX'UAJJOR 



ANALES 



UNIVERSIDAD CENTRAL 



Jomo xx 
Afto 2^ 



iireves aixmtcs ' 
Estado y < ;ip;i<ifl;ul. 



i \iu.ini: \n h.mkal, for J. saw i 
1906 



BIBLIOTECA "MflH|I4 w DE OBRA8 PREM1ADAS 



Publica novelas, cuentos, etc., premiados en concur- 
sos publicos y obras fuera de concurso debidas a los mas 
listin^uidos literatos espanoles. 

La mejor recomendacion de esta "Biblioteca" es 
decir que ha merecido alabanzas de literatos como los 
Sres. Pereda, Menendez Pelayo. Palacio Valdes, Balart, 
Sanchez Moguel, Silvela, etc. 

de los artistas espanoles de mas nombradfa y cubiertas 
tiradas a seis colores con el retrato del autor de cada 



PATRONATO PRINCIPAL 

Excmo. Sr. Marques de Comillas. 

" Conde de Bernar. 

" Conde de Canilleros. 
Iltmo. " Baron de Vilagaya. 
Excmo. " D. Joaquin Sanchez de Toca. 

OBRAS PUBLIC ADAS 

La Golondrina, (novela^) por Menendez Pelayo. 
La Tonta (id.) por Solano Polanco. 
Kpistulario. (id.) por Santander y Ruiz-Gimenez. 
Almas de Acero, (id.) por Rogerio Sanchez. 
La hija del Usurero, (id.) por^Maestre. 
La €adena. (id.) por Amor Meilan. 
Engracia, (tradicion hispano-romana) por Pampk 
cudero. 

Coleccion de cuentos premiados de los senores 
dez Pelayo, Lafuente, Solano Polanco, Teodoro 
S. Truyol y Plana. 

Pidanse en todas las librerias de la Repiiblica 



EEPUDLICA DEL ECUADOR 
[I J Ano 23,-Febrer© de 1806 j ft* 148 



ANAEES 

DE I. A 

UNIVERSIDAD CENTRAL 



BREVES APUNTES 

re Derecho Intemacional Privado acerca de la Ley 
que debe prevalecer para regir el -'E3TADQ 
y GAPAGIDAD" 



"est's leida ante la Facultad de Jurisprudent 

de la Universidad Central, por el Sehor Don 

NICOLAS ESPINOSA. A"'" optaral Grade 

de Licenciado 



Serior Decano. — Senores Profesores: 

Bien hubiera querido tener los suficientes conoci- 
mientos y aptitudes para tratar con el debido criteno y 
extension el importante punto materia de este ensayo; y 
si aun reconociendo mi insuficiencia he resuelto afrontar 
la tan diffcil y debatida cuestion que en Derecho Inter- 



nacional Privado se presenta, en el estudio del estado y 
capacidad, ha sido tan solo por Uenar el requisite legal 
necesario para optar el grado de Licenciado. 

El interes que la materia ofrece, la cual ha sido de- 
batida con tanto empeno por los tratadistas, quiza sea 
un motivo para que disimuleis las faltas y errores que 
indudablemente han de hallarse en este trabajo, para el 
cual me han servido de base las completas e importan- 
tantes explicaciones dictadas por el Senor Profesor de 
Derecho Internacional Doctor Dun Jose Julian Andrade. 



Si en todas las naciones la ley fuera igual, indife- 
rente serfa en un caso dado la aplicacion de tal o cual 
ley. mas como cada una tiene un derecho positivo, el 
cual siendo el resultado del espiritu general que anima a 
todos los miembros de una nacion ofrece ciertos rasgos 
peculiares de ella; la relacion juridica (que se define; "or- 
den y respeto que una persona guarda para con otra en 
razon de un hecho productor de derechos entre ellas,") 
presentara, diversos rasgos caracten'sticos segun sea la 
nacion en donde haya nacido dicha relacion juridica. Las 
diversas modificaciones que sufrira esta segun sea la ley 
que se haga prevalecer para regirla en c«da caso de con- 
flicto, la cambiarian en otra distinta 6 la alteranan en su 
existencia, pero en este caso la aplicacion de la ley en 
vez de dehnir y reconocer la relacion juridica, tal cual 
ella es, crearia un nuevo orden de derecho, lo cual es ab- 

el juez al aplicar la ley no hace sino declarar los dere- 
chos, sin alterarlos en su modo de ser 6 su existencia; 
luego debera prevalecer para regir la relacion juridica 
aquella ley que por dejar vigentes los derechos adquiri- 
dos se conforma con su naturaleza. 

Ahora bien, al decir en la definicion que relacion ju- 
ridica "es un orden por razon de derecho" suponemos U 
necesaria existencia de dos sujetos, los cuales estaran en- 



SOBKE DERECHO 



tre si en la necesaria relacion de sujeto y termfno, es de- 
cir, dos sujetos el uno activo y pasivo el otro; por tanto 
este como aquel tienen que ser personas, pues siendo or- 
denacion por razon de derecho, este y su correlative la 
obligacion no pueden existir sino en las personas; ademas 
para establecer una relacion por razon de derecho se ne 
cesita una causa, la que se denomina acto jurfdico y se 
define "el acto humano que tiende a crear, modificar 6 
extinguir derechos;" por ultimo ha de haber precisamen- 
te un objeto 6 materia del derecho y obligacion. 

Si resultan ser tres los elementos e^enciales de la 
relacion juridical i? Las personas, como sujeto de ella; 
2? Las cosas como su objeto y 3? El acto juridico como 
causa de su existencia, imponese la necesidad de aten- 
der a sus elementos, para conocida que sea su naturale- 
za, determinar la ley que debe prevalecer para regir la 
relacion, pero no siempre sera una sola esta ley, pues 
cuantas veces los elementos de que consta la relacion ju- 
n'dica tenga distinta naturaleza, distinta sera la ley que 
exigan. No obstante ser varias las leyes que rigen una 
misma relacion, el problema del conflicto de legislaciones 
esta resuelto, pues no habra oposicion mientras cada una 
se limite a regir el elemento que la corresponda; de aqui 
lo incompleto de todos los sistemas que pretenden debe 
ser una sola ley la que deba prevalecer para la solucion 
de los conflictos entre las legislaciones. 

No siendo el objeto de mi estudio ni el acto jurfdi- 
co, ni la materia de la obligacion, se concretara solamen- 
te al examen de los principios que sirven para resolver 
el problema en lo relativo al elemento personal. 

Al hombre como sujeto activo 6 pasivo de la rela- 
cion juridica lo considera la ley en su existencia y en su 
accion; de este doble aspecto de manifestarse el indivi- 
duo en la sociedad, nacen dos conceptos; 1? Su modo 
de ser legal, esto es la posicion que ocupa frente a los 
demas hombres, la que se ha llamado estado, y supone 
cierta condicion de derechos y obligaciones; 2°. Como 
un ser con la facultad de derechos y ejercicio de los mis- 
mos, a lo que se ha llamado capacidad. 



Tanto el estado como la capacidad asi comprendi- 
dos tienen una excesiva amplitud para el objeto de nues- 
tro estudio; pues la situacion de un indivlduo frente a 
los demas hombres y la facultad de derechos y obligacio- 
nes, punden hacer referenda tanto a sus relaciones en el 
orden publico como en el privado: en sus relaciones pii- 
blicas el estado y capacidad comprenden el conjunto de 
derechos que hacen referencia a una nacion como conse- 
cuencia de pertenecer el individuo a tal nacion determi- 
nada sin hacer referencia a cualquiera condicion perso- 
nal que le correspondiere en la organizacion social; es 
decir bajo este aspecto solo se considera la calidad de 
nacional que es lo que determina el estado politico en su 
respectiva capacidad. En el orden privado comprende 
las relaciones de familia que determinan los derechos y 
obligaciones correlativos y su ejercicio, constituyendo el 
estado civil y su capacidad correspondiente; desde luego 
conviene tener en cuenta que bajo la expresion colectiva 
estado civil se comprende una variedad de relaciones 
juridicas 6 casos concretos, segun sean las diversas con- 
diciones que ofrece el hombre en sus relaciones de fa- 

Ahora bien, no puede presentarse el conflicto del 
problema de legislaciones en cuanto al estado politico y 
su capacidad respectiva, porque estos resultan de consi- 
derar la calidad &z nacional del individuo y por lo mis- 
mo son derechos y obligaciones que haciendo referencia 
a una sociedad polftica no pueden exigirse 6 ejercitarse 
sino en ella; y aun cuando un individuo tuviera dos na- 
cionalidades en cada una de ellas solo podria ejercer 
aquellos derechos que estan determinados por la ley de 
cada Estado al reconocerle caracter de nacional; ademas 
el suponer el ejercicio de estos derechos poh'ticos las es- 
peciales condiciones de capacidad que no pueden ser es- 
tablecidas sino por aquella ley que los ha dehnido, por 

solo pueden ser establecidas en favor de los individuo 
que ofrecen como garantia el natural senumiento de to- 
do hombre por su patria; de aqui que respecto a esta 



DERECHO INTERN 



clase de derechos no pueda admitirse la igualdad de na- 
cionales y extranjeros. En cuanto a la determinacion 
de la calidad de nacional 6 extranjero no puede hacerse 
sino con arregio a la ley del pais en donde se quiere de- 
finir la condicion del individuo teniendo esto su razon 
de ser en que los Estados al organizarse, tienen que 
principiar concretando quienes componen la sociedad que 
se organiza, senalando cuales son las condiciones nece- 
sarias que deben reunir los individuos para ser miembros 
de ella; y coino a las leyes de organizacion por el carac- 
ter exclusivista que tienen, no puede concebirse la apli- 
cacion de ley extranjera, sera con arregio a la ley del 
lugar conforme a la cual se determine la calidad de un 
individuo. Que una persona sea nacional de un Estado, 
no excluye el que pu^da ser miembro de otro, llegando 

las naciones no han aceptado un principio uniforme, segun 
el cual el individuo que tuviere el caracter de nacional 
de un Estado, fuera por el mismo hecho extranjero res- 
pecto a los demas, pudiendo asi una persona tener varias 
nacionalidades y encontrarse en casos dados en conflic- 
tos insolubles por.exigir ainbos Estados en un mismo 
momenta prestaciones contradictorias, asi por ejemplo: 
en el supuesto de una guerra internacional en que las 
naciones tienen derecho de exigir de sus subditos la obli- 
gacion de prestarles apoyo; si un individuo fuera nacio- 
nal de ambos no podria cumplir con sus deberes en nin- 
guno de ellos, pues al favorecer al uno, sen'a en el otro 
imputado de traicion como subdito de ella. En vista de 
esta y otras muchas razones, la ciencia no reconoce como 
logico sino una sola nacionalidad para cada individuo, 
cuya ley determinara el estado politico y su capacidad. 
Dejando manifestado como no puede presentarse el 
conflicto de legislaciones en el estado politico y en su res- 
pectiva capacidad, vuelvo a ocuparme del estado civil, el 
que si bien se examina no es solo un aspecto del elemento 
personal, pues cada estado civil comprende un grupode 
derechos y obligaciones formando una relacion juridica, 
completa; sin embargo, es solo al elemento personal al 



que se atiende teniendo en cuenta que la ley que corres- 
ponda a este sera la que se conforme con la naturaleza 
de la relacion juridica, por ser aquel elemenLo principal 
respecto de los otros dos, una vez que segun el principio 
de logica lo accesorio debe seguir la misma ley que lo 
principal. La capacidad civil puede ser considerada en 
si misma, como aptitud de derechos y obligaciones, 11a- 
mandose entonces capacidad juridica; 6 como conse- 
cuencia^ de esta capacidad jundica, la facultad legal para 
el ejercicio de estos derechos y obligaciones, denominan- 
dose entonces capacidad de obrar; mas la capacidad ju- 
ndica no es sino una consecuencia del estado civil, pues 
siendo este la condicion de un individuo en su familia, 
esra condicion se resuelve en un conjunto de derechos y 
obligaciones reciprocos y como la facultad de derechos 
constituye la capacidsd juridica, esta, como acabo de de- 
ar, no es sino una consecuencia del estado. Enrontran- 
dose, pues, estos dos conceptos en la relacion de causa y 
efecto, manifiestan tener una misma naturaleza, la que 
exige sean regidos por la misma ley y explica el por que 
exista en Derecho Internacional un principio comun pa- 
ra ambos. 

De ser el estado un orden por razon de derecho, se 
deduce que no puede ser regido sino por una sola ley, la 
que sera tratandose, de un estado adquirido, la ley vi- 
gente en el momento que se trata de su existencia; y de 
la adquisicion de un estado, aquella a la cual se conside- 
ra estar sujeta la persona en la epoca de su constitucion; 
pues es la unica capaz de regir el elemento personal de 
una relacion juridica. Mas una persona no esta bajo la 
accion de ninguna ley, mientras no haya de parte del in- 
dividuo, un hecho en virtud del cual quede sometido a 
una determmada ley. Este hecho que establece relacion 
entre un individuo y una ley, no puede ser sino; 6 el de 
su nacionalidad en virtud del cual existe un vinculo en- 
tre la persona y la nacion a que pertenece; 6 el de su 
dom.cilio, por el que, si un individuo desarrolla su acti- 
vidaden un terntorio distinto del de su nacion se encuen- 
tra bajo el impeno de la ley vigente en el; y por ultimo 



DERtCHO INTERNACIONAL PR1VADO 



el del lugar de su residencia, segun el principio admitido 
en todas las legislaciones, de que la ley obliga a todos 
los habitantes de la nacion. 

Pudiendo asf, ser tres leyes constantes y distintas 
que por tener accion sobre la persona se presentan para 
regir el elemento personal <;cual es la que debe prevale- 
cer en un caso dado? He aquf planteado el problema 
de Derecho Internacional Privado relativo al estado y 
capacidad de las personas. 

Si bien todos estan de acuerdo en determinar como 
ley prevaleciente, la personal, no lo estan cuando atribu- 
yen este caracter a la nocional del individuo, 6 a la de 
su domicilio. En cuanto a la del iu^ar de su residencia, 
aun cuando se encuentra la persona por ejercer sobre 
ella una accion inmediata, sometida a dicha ley, ningun 
tratadista moderno la acepta para regir el elemento per- 
sonal. Este sistema llamado de la territorialidad ape- 
nas tiene un valor historico, segun el, todo individuo es- 
taba sujeto de una manera absoluta y exclusiva solo a la 
ley del territorio en que se encontraba; se presenta en 
lo's comienzos de la Edad Media, con el establecimiento 
del feudalismo, en el cual la susceptible autoridad de los 
Senores feudales duenos del territorio, se creia menosca- 
bada con la aplicacion de la ley extranjera. El Derecho 
Internacional de nuestros dias bajo la civilizadora influen- 
cia de los principios cientihcos, admite la aplicacion de 
la ley extranjera como necesidad para la vida internacio- 
nal de los pueblos; y aun cuando en las legislaciones 
(tambien en la nuestra) se expresa la accion imperante 
de la ley vigente para todos los habitantes del territorio 
de la nacion, se le dara a este precepto una interpreta- 
cion mas justa, si coordinandolo con los verdaderos prin- 
cipios se lo tomara en el sentido de una imposicion nece- 
saria para la existencia y desarrollo del Estado, asf co- 
mo para hacer practico el principio de igualdad de na- 
cionales y extranjeros; y no creyendo ver en dicha pres- 
cripcion una disposicion prescriptiba, que imponga al 
juez la obligacion de aplicar la ley nacional, aun cuando 
esta sea contraria a los logicos fundamentos de Derecho 



Internacional, excluyendo asi la necesaria aplicacion de 
ley extranjera dentro de los limites territoriales, cuando 
se trata de determinar la ley que debe definir la condi- 
cion juridica de los extranjeros. 

Quedando pues concretado el problema a la elec- 
cion entre la ley nacional y la del domicilio, por ser ellas 
las que pueden ocasionar el conflicto, la solucion equiva- 
le a. dejar prevaleciente la una 6 la otra; mas este es el 
punto que ofrece verdadera dificultad, en vista de la di- 
vision que en las legislaciones existe sobre la materia y 
los argumentos que en pro 6 en contra exponen los de- 
fensors de uno u otro sistema. Para nosotros que se- 
gun el principio general, en todo conflicto de legislacio- 
nes debe prevalecer la ley que mejor se conforme con la 
naturaleza de la relacion juridica, aplicado al punto en 
cuestion, sera ley prevaleciente entre la nacional y la del 
domicilio aquella que, atendida a la naturaleza del esta- 
do y capacidad, mas propia nos parezca para regirlos, 
habremos pues de determinarnos en la eleccion, para 
dar preferencia a una u otra ley, segun sean mas 6 me- 
nos estrechas las relaciones que existan entre la institu- 
cion de la familia y la sociedad nacional 6 la del domi- 
cilio. 

Entre los varios argumentos que conozco se aducen 
para defender el sistema de la ley del domicilio, es a mi 
parecer el mas importante y en el que se apoyan sus 
principales sostenedores, el que parte de establecer la 
distincion de dos ordenes de relaciones: las unas politi- 
cas que hacen referenda a la sociedad politica y las otras 
civiles, que suponen tambien una sociedad civil- mas co- 
mo esta sociedad civil no puede ser sino aquella en la 
cual el ind.viduo P or ejercitar su actividad en el orden de 
d.cnas relaciones, tiene su domicilio, luego la ley del lu- 
gar del domicilio de la persona debe ser la mas propia 
para regir su estado y capacidad, pues tanto esta como 
aquel hacen referencia a las relaciones civiles Pero los 
que asi han argumentado deduciendo que la iev del do- 
micilio se conforma mejor que la nacional con la natura- 
leza del estado y capacidad, no han tenido en considera- 



RE DERKCHO 



clones de familia, que las distingue de las Ieyes regla- 
mentarias de los demas derechos civiles, que para esta- 
blecer en lo tocante a ellas, la igualdai nacionales y ex- 
tranjeros se dictan indistintamente, sin tener en cuenta 
si las personas a las cuales han de aplicarse, estan 6 no 
unidas por los fntimos vinculos de la nacionalidad. El 
Derecho positivo de un Estado, siendo la expresion del 
sentimiento nacional para reflejar su espiritu, sus creen- 
cias, sus necesidades, no hace otra cosa que garentizar 
el orden social existente, reconociendo, por medio de dis- 
posiciones legates, aquellas instituciones que teniendo su 
origen en las costumbres de una sociedad son necesarias 
para su desarrollo y perfection am lento, los principios 
ab.tractos de justicia al ser definidos en una ley concre- 
ta tendran el sello del caracter nacional. 

Ahora bien, este caracter nacional encontramos tam- 
bien en las leyes relativas a las relaciones de familia, pues 
esta, considerada como unidad civil contiene el germen 
del Estado, el cual no se conpone solamente de indivi- 
duos sino tambien de familias; y aqueihs es de:ir, las in- 
dicadas leyes no son dictadas arbitrariamente. ya qu^ 
deben conformarse con las necesidades nacionales en 
el interes que tiene el Estado al realizar el derecho, de 
que todos los individuos que por tener la calidad de na- 
cionales y forman parte de la sociedad polftica, esten 
comprendidos en la familia tal cual el la entiende; mani- 
festandose asf que en las leyes que establecen las rela- 
ciones de familia solo se atiende a los- individuos que por 
ser miembros de un Estado, sienten las mismas necesi- 
dades nacionales, y no a aquellos que aun cuando esten 
domiciliados, y formen parte de su sociedad civil, conti- 
nuan siendo extranjeros, por no haber perdido su primi- 
tiva nacionalidad. 

Del solo hecho que un individuo escoja un lugar 
por las condiciones propias de este, para centro de sus 
negocios, no puede deducirse, como quieren los defenso- 
res del domicilio, que haya elegido dichas leyes, parasu- 
jetarse a ellas en lo relativo a la familia, cuando por el 



contrano, supuesta la gran influencia de la nacionalidad 
en la formacion del caracter a loptara precisamente las 
leyes nacionales, pues por conformarse con sus incli^a- 
ciones le seran menos extranas que las del domicilio. 

Como acabamos de ver el caracter especial de las 
leyes que hacen de la familia una institucion nacional, 
consiste en que son dictadas en atencion a los naciona- 
les, y si se les declara extensible* a los extranjeros, se 
llegaria a sujetarlos a instituciones, cuando no contrarias, 
al menos ajenas a sus tendencias. 

Pero esta no es la unica razon para que prevalezca 
la ley nacional, los derechos adquiridos requieren tam- 
bien que sea esta la prevaleciente Tratandose de de- 
rechos adquiridos (y el estado civil no es otra cosa) se 
observa que el cambio en la ley que los rija, producira 
diversos resultados, ya sea que la nueva ley no los reco- 
nozca y entonces se extinguen, 6 si reconociendoles por 
reglamentarlos de distinta manera los modinca; pero 
tanto en uno como en otro caso se ha producido una le- 
sion de derechos, contraria al orden de la relacion juri- 
dica, comprendiendose asi como la seguridad de los de- 
rechos adquiridos esta mejor garantizada, mientras ma- 
yores condiciones de estabilidad ofrezca la ley que deba 
regirlos, en vista de lo que unanimemente se ha procla- 
mado como regla de Derecho Internacfonal el principio: 
"las leyes relativas al estado y capaciclad siguen al indi- 
viduo a todas partes y las variaciones accidentales no las 
cambian." Por consiguiente entre la ley nacional y la 
del domicilio, debera aceptarse la que tenga un caracter 
de estabilidad mejor definido. 

Siendo el domicilio el hecho por el cual un individuo 
se encuentra ligado a una determinada sociedad civil y 
Ja nacionalidad lo que constitnye la calidad de miembro 
de una sociedad polftica, es voluntario el hecho de per- 
tenecer a tal o cual sociedad polftica 6 civil aun cuando 
el hombre sea sociable por naturaleza, pues tanto el do- 
mici.io como la nacionalidad pueden considerarse bajo 
ei aspecto de un contrato en el cual un individuo, para 



SOU RE PHRK.nn TNTt 



obliga a someterse a las leyes que imperan en el; 6 para 
gozar de los derechos politicos que reconoce un Estado 
a sus miembros, tiene de antemano que haber realizado 
ciertas condiciones prescritas por cada legislacion, las 
que siendo las garantfas de los deberes que los subditos 
deben a su nacion, seran mas dificiles de cumplirse que 
los hechos que constituyen el domicilio, el que, segun la 
opinion generalmente admitida, se crea, 6 por la residen- 
dencia en un lugar acompanada del animo de permane- 
cer en el, 6 por haberlo escogido para centro de ne- 
gocios. 

Ademas el domicilio es variable por naturaleza y es- 
ta variacion depende de circunstancias accidentales, co- 
mo por ejemplo, cambio de profesion, industria y en fin 
cualquiera clase de condiciones que le pongan en el caso 
de trasladar su residencia a otro lugar, lo que no acon- 
tece con la nacionalidad, que aun cuando el individuo 
saiga de su nacion y se domicilie en otra, se observa que 
comunmente tiene la intencion de volver a ella, antes 
que nacionalizarse en la ultima. Los cambios de nacio- 
nalidad son menos frecuentes y mas dificiles que los del 
domicilio, luego la ley nacional es la que mayor estabili- 
dad presenta y es la que debe prevalecer. 

Por otra parte, si los Estados tienen la obligacion 
de respetar la ley extranjera, es por el mutuo apoyo que 
setleben para la consecucion de sus respectivos fines, y 
como la proteccion de los subditos es uno de los fines 
del Estado, esta proteccion serfa ilusoria si tratandose 
del estado y capacidad, fuera la ley del domicilio y no la 
nacional la que los Estados deben respetar. 

Si seguimos la comparacion de los dos sistemas en- 
contraremos nuevos titulos que nos decidan en favor de 
la ley nacional; por ejemplo, si se tiene en cuenta lo que 
dijimos al tratar del estado y capacidad politicos, pues 
atendiendo a los principios cientificos, cada individuo no 
debe tener mas que una sola nacionalidad; y si de hecho 
hay quienes tienen mas de una, es a causa de un defec- 
to en las legislaciones, contra el cual se manifiesta una 
tendencia general para que los Estados adopten ai res- 



pecto una ley uniforme; en tanto que a. na da se opone 
que el domicilio sea multiple, pues depende solo de la 
aptitud del individuo. Si acaso en el desarrollo de su 
actividad, ha hecho de varios lugares centros de negocios, 
lo que cada dia se facilita mas por las vfas de comunica- 
cion, la amplitud de las trensacciones, las combinaciones 
del comercio, etc., etc., tendra de hecho varios domicihos; 
pudiendo presentarse asi, gran numero de casos, en los 
que si fuera la ley del domicilio la que debiera regir el 
estaclo y capacidad de una persona, el problema seria in- 
soluble. Igual llegaria a suceder cuando el domicilio de 
un individuo no fuera facil determiner porque uo tuviere 
ni residencia conocida ni centro de negocios. 

Si ahora todavia es una objecion contra el sistema 
que deja prevaleciente la ley nacional el que un indivi- 
viduo pueda tener varias nacionalidades, es prodable que 
los Estados en vista de la neeesidad, modifiquen sus 
constituciones y por medio de acuerdos internacionales, 

y perdida de la nacionalidad, segun los cuales la calidad 
de nacional adquirida por un individuo es conservada 
mientras por medio de eleccion no haya adquirido otra. 

Como de hecho puede presentarse el caso en que la 
ley nacional bien sea porque el individuo tenga varias 
nacionalidades. y no haya razon para dar preferencia a 
ninguna, 6 porque no tenga nacionalidad, no resuelva el 
problema, se impone la neeesidad de buscar una ley su- 
pletoria, que es la del domicilio, pues si en caso de elec- 
cion entre las dos hemos preferido la nacional, cuando 
por Ler esta insuficiente, la mas propia para regir el ele- 
mento personal, sera la del domicilio; por ultimo si aim 
llega el caso, si bien excepcional, pero posible, en que 
faltaran para un individuo tanto la nacionalidad como el 
domicilio, habra que aplicarle la ley de la residencia, por 
ser este el linico hecho que lo so mete al Imperio de una 
ley aim cuando sea en virtud de una circunstancia acci- 
dental. 

Conviene advertir aquf, que ya sea ley nacional 6 
la del domicilio, la que deba regir el estado y capacidad, 



SOBKE DERECHO INTERN ACTIONAL PR1VADO 1 83 

se entendera como un principio general, que en su apli- 
cacion tiene el mismo limite que la obligacion de los Es- 
tados de respetar la'ley extranjera, pues siendo el mutuo 
apoyo que se deben en la consecucion de sus fines el fun- 
damento de la aplicacion de la ley extranjera, cuandn las 
prescripciones de esta ley son contrarias a las instituciones 
de orden y derecho publico de un Estado, desaparece para 
este la obligacion de respetarla; de otro modo se Uega- 
n'a a exigir que en favor de los intereses ajenos se obra- 
ra contra los propios; establecese asi un gran numero 
de excepciones en que no se aplicara otra ley que la na- 
cional del juez. Asi por ejemplo: un individuo que esta. 
ya casado, no podra casarse por segunda vez en un Es- 
tado donde no se reconoce la poligamia, aim cuando en 
el pais en el cual es nacional 6 tenga su domicilio, se la 
reconozca; 6 viceversa: si casado en un pais en donde 
no se reconozca la poligamia, podra sin embargo casar- 
se otra vez en un Estodo en que se la reconozca; mani- 
festandose en ambos casos, que no es la ley personal la 
que hemos aplicado a la capacidad juridica para el matri- 
monio; sino la del lugar en que se trata de hacer ver los 
derechos. Lo mismo sucede respecto de la esclavitucl, 



muerte civil y general, siempre que u 
conocida en un Estado no lo este en otro, 6 aun siendo 
tiene distinta naturaleza en ambos, la condi- 



cion legal de un extranjero, no estara regida exclusiva- 
mente por las leyes de su patria. 

La capacidad juridica como ya vimos no es sino una 
consecuencia del estado' civil, debe por consiguiente ser 
regida por la misma ley nacional; en cuanto a la capaci- 
dad de obrar como presupone el desenvolvimiento de la 
razon y las facultades intelectuales, sera tambien la ley 
nacional la que consultando las condiciones que influyen 
en el desarrollo fisico y moral, como el clima, los carac- 
teres de raza, la situacion topografiica del pais, etc., etc., 
o mas 6 menos los 
condiciones de ap- 
a prudente adu 



Sin embargo no hay un perfecto acuerdo en cuanto 
a esta importante regla; pues fundandose por una parte 
en que los ciudadanos de un Estado- no pueden haber 
estudiado las leyes de los demas paises antes de contra- 
tar con los extranjeros, y por otra. en el empeno de favo- 
recer los intereses de los nacionales, es doctrina seguida 
por los tribunales y jurisconsultos ingleses y americanos 
del norte, que la capacidad de los extranjeros debe de- 
terminarse por la ley del lugar del contrato (lex loci con- 
tratus). Los codigos austriaco y prusiano prefieren la 
mas favorable a la validez del acto. Mas semejantes 
pnncipios perjudican abiertamente al extranjero; pues si 
la ley nacional que es la mas propia para calcular la capa- 
cidad de un individuo lo reconoce tcdavia incapaz, una ley 
extrana completamente a el lo vuelve capaz por solo ha- 
ber celebrado un contrato en el territorio donde ella im- 
pera, cuando ha sido este un hecho que en nada ha po- 
dido modificar la incompleta madurez de su espiritu; 
igual se manifiesta en el caso contrario, si es mayor 
de edad se presume que reune las condiciones de capa- 
cidad y por atravesar las fronteras de su patria se vuel- 
ve incapaz; en consecuencia las personas que han sido 
reconocidas capaces segun sus leyes propias, deberan 
conservar esta calidad cualquiera que sea el territorio en 
que se hallen. 

De ser el fundamento de la capacidad general, co- 
mo de la especial el mejor cumplimiento de las obliga- 
c.ones, no parece haber una suficiente razon para suje- 
tarlas a distintas leyes; pero en vista del peligro que tie- 
nen de ser perjudicados los intereses de los habitantes 
del territorio, al reconocer valor extraterritorial a las in- 
capacdades especiales, hay autores que admitiendo las 
nTl " a ^° nales P ara re g^ la capacidad general, para las 
que establecen incapacdades especiales no les reconocen 
mas que un caracter territorial. 

es la^llTLf -T U - qU ! ha sido ob J eto d e -"as atencion 
bio I Idi A 3ptltUd para suscribir letr ^ ^ cam- 
cidad .enerar'st U °- S ^ reU " en las ^"diciones de capa- 
c.dad general segu„ su ley nacional, por prescripcion de 



RE DERECHU 



la misma son incapaces para obligarse por medio de una 
letra de cambio y de hecho la suscriben en el extranjero, 
podrian eximirse del cumplimiento de la obligacion in- 
vocando su ley nacional que les prohibe contraer seme- 
jantes obligaciones. Asi pues, en la necesidad de pro- 
tejer los intereses nacionales de la mala fe de extranje- 
ros que quisieran perjudicarles, leyes como la alemana y 
otras, contienen disposiciones expresas en las que se es- 
tablece qne la capacidad de los extranjeros para suscri- 
bir letras de cambio, se determina por la ley de su pais; 
mas si, reuniendo las condiciones de capacidad general, 
ha suscrito una letra de cambio en territorio aleman, que- 
da obligado por medio de ella, aun cuando segiln su ley 
nacional no fuera capaz de suscribirla. Prescripciones 
de la clase, sin dejar de reconocer que estan en contra- 
diccion con el respeto debido a la ley extranjera, como 
bien dice F. de Martens, pueden justificarse por conside- 
raciones practicas; un Estado al dictar leyes excepciona- 
les que restrinjan la capacidad para suscribir letras de 
cambio lo hace: bien sea en virtud de necesidades loca- 
les del comercio, pero entonces dichas leyes no 1 
razon 



• con el ob- 
jeto de impedir a sus subditos que las suscriban, para 
protejerlos del peligro de la ejecucion rigurosa que exije 
este instrumento de credito; pero los demas Estados pa- 
ra prevenir el abuso que puede hacerse de semejante 
proteccion, no reconocen la ley que la establece. No 
obstante impugnadores de esta doctrina sostienen que la 
misma ley debe regir la capacidad general y las espe- 
ciales; la legislacion holandesa sigue este principio, pres- 
cribiendo que la capacidad de los holandeses para suscri- 
bir letras de cambio se determina por la leyde Holanda 
y la de los extranjeros por las de su respectivo pais: co- 
mo se ve no hay todavia una regla segura que establez- 
ca si es la ley personal 6 la del lugar en que se suscnbe 
la letra de cambio la que deba prevalecer. 

Dejando apuntados estos casos que pueden darse 
como excepcion al principio general de la ley personal, 
es la verdad que de los dos sistemas que venimos estu- 



diando, el del domicilio ha tenido mucho mas importan- 
cia en tiempos pasados, talvez por haber representado la 
ultima epoca en la evolucion del sistema territorial; si 
ya modificado el primitivo rigorismo, no se sujeta a. los 
transeuntes a la ley del lugar en que se encuentran, aim 
no se reconoce la aplicacion de la ley extranjera tratando 
se de domiciliados, pues todavia el domicilio es conside- 
rado como un medio de anexion de los extranjeros al 
imperio de todas las leyes territoriales. 

No obstante ser preferido el sistema del domicilio 
por los mas distinguidos jurisconsultos como Savigny y 
otros, hay una tendencia de los modernos tratadistas en- 
tre los cuales pueden enumerarse a Manrhini, Fiore, 
Asser, F. de Martens, en favor de la ley nacional, la que 
tambien esta manifestandose en las nuevas legislaciones 
como la francesa, la belga, la holandesa y por ultimo la 
italiana que en su articulo 6? se expresa asi: "El estado y 
capacidad de las persojnas y las relaciones de familia es- 
tan regidos por las leyes del pais a que pertenecen." El 
instituto de Derecho Internacional sociedad cientifica 
que tiene por objeto estudiar los problemas que la mate- 
ria ofrece, para que sus resoluciones, que pueden decir- 
se, tiene autoridad de cosa juzgada, sean reglas fijas que 
sirvan a los Estados para base de sus acuerdos interna- 
cionales, ha declarado que: "el estado y capacidad de 
una persona se rigen por la ley del pais a que aquella 
pertenezca por su nacionalidad," asi como tambien se 
aplica la ley del domicilio como supletoria cuando la na- 
cionalidad sea multiple 6 no fuere conocida. Seijas, tra- 
tadista venezolano, al exponer las conclusiones denniti- 
vas del Derecho Internacional Hispano-Americano, de- 
clare que los extranjeros gozan de los mismos derechos 
civiles que los nacionales y que el estado y capacidad ju- 
n'dica de las personas se juzgaran segun su ley nacional, 
aun cuando se trate de actos ejecutados 6 de bienes exis- 
tentes en otro pais. 

El sistema seguido por nuestra legislacion se dedu- 
ce delos articulos 13 y 14 del Codigo civil [correspon- 
dientes al 14 y 15 del Codigo chileno]. En cuanto al 



:VHO INTER 



articulo [3 que dice: "La ley es obligatoria a todos los 
habitantes de la Republica;" ya manifeste mi parecer y 
vuelvo a indicar que sen'a una interpretacion mas justa 
si se atendiera a la division cientffica de dos grupos de 
leyes: las unas que son obligatorias a todos los habitan- 
tes de un territorio sean nacionaies 6 extranjeros, cuales 
son las relativas al orden y derecho pubiicos; y las otras 
que como las que rigen el estado y capacidad no deben 
aplicarse sino a los nacionaies; pero si se tiene en cuen- 
ta que segun las reglas generales de interpretacion cuan- 
do el sentido de la ley es claro no puede desatenderse su 
tenor literal para consultar su espfritu, es preciso reco- 
nocer que siempre que se trata en el Ecuador del estado 
y capacidad de los extranjeros, los jueces ecuatorianos 
tendran que aplicar las mismas leyes qus £ los naciona- 
ies; mas como el articulo 14 prescribe que "los ecuato- 
rianos aun que residan 6 esten domiciliados en el extran- 
jero estan sujetos a las leyes de su patria en lo relative) al 
estado de las personas y a la capacidad que tienen para 
ejecutar ciertos actos, con tal que estos deban verificarse 
en el Ecuador;" resulta ser nuestra legislacion exclusivis- 
ta pues sujeta tan to a nacionaies como a extranjeros a 
les leyes ecuatorianas. No obstante, no es este un prin- 
cipio tan absoluto como a primera vista puede parecer. 
Si segun el contexto de la ley la capacidad de los ecua- 
torianos se regira por las leyes nacionaies solo cuando 
se trate de actos celebrados 6 que deben surtir efecto en 
el territorio de la Republica; sin embargo si se entabla 
litigio antejuez ecuatoriano sobre la capacidad deun na- 
cional para un contrato que debe ejecutarse en nncion 
extranjera; como no hay disposicion expresa, cont'orme 
a los principios generales de Derecho Internacional 
Privado, aplicara tambien la ley ecuatoriana por ser la 
nacional del individuo. En sentido contrario cuando en 
el Ecuador se discuta la capacidad de un extranjero pa- 
ra actos 6 contratos originados 6 que deben surtir efec- 
to en nacion extranjera, el juez ecuatoriano por lo mis- 
mc de no haber en nuestra legislacion disposicion expre- 
sa para el caso, debera aplicar la ley extranjera, esto es 



I 88 BREVES APUKTES 

la respectiva ley national del extranjero. Ademas son 
disposiciones que sobre la materia del presente estudio, 
tiene en nuestra patria fuerza de ley, habiendo sido s 
cionadas las del tratado Latino-Americano celebradc 
Lima en Noviembre de 1878 entre Chile, el Peru, la 
gentina, Venezuela, Costa Rica, Bolivia y el Ecua< 
El articulo 1? que establece para derechos civiles Ja 
igualdad de nacionales y extranjeros no tiene importan- 
cia en nuestra legislation, pues con anterioridad a la fe- 
cha del tratado en referenda ya existia en el Codigo Ci 
vil el articulo 59 que dice: "la ley no reconoce diferencia 
entre ecuatorianos y extranjeros para la adquisicion y 
goce de derechos civiles." Por la disposition del tratado 
podria creerse que la mencionada igualdad es un privi 
legio que no se reconoce sino a los subditos de las nacio- 
nes que lo han suscrito, cuando el articulo del Codigo es 
generalisimo y por tanto aph'case a todos los individuos 
de cualquiera nation que fueran subditos. El Art. 2? 
conforme a los ultimos adelantos cientificos prescribe 
que: "el estado y capacidad jurfdica de las personas se 
juzgaran por su ley national, aunque se trate de actos 
ejecutados 6 bienes existentes en otro pais. Dos puede 
decirse son los efectos de gran alcance international que 
se deducen de esta disposition. Por el 1? la extra-terri- 
torialidad de las leyes del Ecuador sobre el estado y ca- 
pacidad de los ecuatorianos, esta reconocida por las na- 
ciones que habiendo firmado el tratado lo hayan tambien 
aprobado. El segundo consiste en una modification de 
nuestro sistema, segun la que, cuando en los tribunales 
del Ecuador se discuta el estado y capacidad de subdi- 
tos nacionales de Estados que suscribieron el tratado, 
los jueces ecuatorianos aplicaran, no conforme a los ar- 
ticulos 13 y 14 del Codigo civil su propia ley, sino la 
nacional del individuo. 

Habiendo sido para nosotros preferido el sistema 
de la ley nacional prevaleciente para regir el estado, las 
obligaciones y derechos que de el nacen v la capacidad 
de las personas, si se tiene en cuenta el principio gene- 
ralmente reconocido que toda persona tiene el derecho 



SOBRE DERECP 



de elegir la sociedad politica a la cual quiera pertenecer, 
teiu mos que la nacionalidad no es inimitable; y cuando 
un individuo haciendo uso de su libertad cambia de na- 
cionalidad, habra tambien un cambio en la ley que dt be 
determinar la condicion jurfdica de la persona. 

No es de mi objeto dilucidar la cuestion bajo el as- 
pecto de si los extranjeros que adquieren una nacionali- 
dad deben gozar de los mismos derechos que los que 
han nacido con el caracter de nacionales; y limitandome 
al campo de nuestra investigacion tan solo examinaremos 
los efectos que el cambio de nacionalidad de una persona 
produce en su estado y capacidad civiles. Este problema 
de Uerecho Internacional noes de la misma naturaleza que 
losdemasque tienen por objeto el conflicto de leyes, en 
los que la solucion equivale a dar preferencia a una de 
ellas; tiene gran similitud con el que en Derecho Civil se 
presenta cuando en una nacion y sobre la misma mate- 
ria, en epocas diferentes se dictan distintas leyes. Igual 
sucede en el caso de cambio de nacionalidad; una perso- 
na tiene dos leyes para regir su estauo y capacidad: la 
ley de la nacion a donde pertenecia, segun la cual se 
constituyeron sus relaciones de familia y la ley de la nue- 
va nacionalidad que tambien regira estas relaciones cons- 
tituidas. 

Como se comprende no es este el caso en que por 
ser multiple la nacionalidad existan diversas leyes per- 
sonales y se trate de buscar un principio fundamental 
que excluya todas las otras en favor de una sola: y ha- 
bi-emos resuelto el problema que nos ocupa. si determi. 
namos los h'mites temporales del imperio que correspon- 
da, tanto a las leyes de la antigua como de la nueva na- 
cionalidad. 

Cuando en lo civil se presenta la dificultad para ter- 
minar la epoca en que cada una es obligatoria se tiene 
como punto de partida el indiscutible principio de justi- 
cia por el que no se reconoce a la ley efecto retroactivo; 
esto es que "la ley no dispone sino para lo venidero y 
las leyes nuevas no deben perjudicar los derechos adqui- 
ridos." Mas si este principio es tan cierto como necesa- 



rio para la seguridad y garantia de la libertad c\v\\ de los 
individuos, no puede tener una aplicacion absoluta, pues 
Uegaria a ser contrario a las sucesivas modificaciones in- 
dispensables al perfeccionamiento de todo derecho posi- 
tivo: asi por ejemplo; cuando fue reconocido que la ins- 
titucion de la esclavitud no es conforme con la civiliza- 
cion y lajusticia, las leyes que la establecian fueron de- 
rogadas por leyes posteriores, sin embargo que existian 
esclavos y habia respecto de ellos derechos adquiridos. Si- 
guiendo a Savigny, el mas filosofo de todos los juriscon- 
sultos, para precisar respecto de que leyes tiene aplica- 
cion el mencionado principio de la no retroactividad es 
de necesidad distinguir dos especies de leyes: las unas 
"concernientes a la existencia de las instituciones, pres- 
cindiendo de las relaciones jurfdicas a las que hayan po- 
dido servir de fundamento; y las otras relativas a la ad- 
quisicion de los derechos, en las que no se trata de la 
existencia dela institucion, sino de las condiciones en las 
cuales esta se convierte en una relacion juridica. 

El principio de la no retroactividad tiene tan solo 
absoluta aplicacion respecto a las leyes que determinan 
el modo de adquirir el derecho; como muy bien dice el 
sefior doctor Luis F. Borja, la ley nueva no debe tener 
influencia ninguna sobre los actos juridicos consumados, 
de manera que en cuanto una relacion juridica ha sido 
constituida conforme a los requisitos prescritos por la 
ley vigente, no deja de existir porque una ley posterior 
exija para su adquisicion condiciones diferentes. Las 
leyes nuevas comprendidas en el primer grupo, ya dero- 
guen una institucion 6 la modifiquen en su existencia no 
pueden menos de tener efecto retroactivo en el sentido 
de que todos los derechos existentes sobre la base de la vi- 
gencia de la ley que los proteje, desde el hecho que esta 
pierde su imperio, dejan de existir 6 son modificados se- 
gun los reconoce 6 no la ley posterior que los rige. 

Estos mismos metodicos principios que acabo de 
exponer nos serviran de fundamento para determinar los 
efectos que en la condicion juridica de una persona pro- 
duce el cambiode nacionalidud. Pudiendo desde luego 



AL PRIVADO 



establecerse que si la ley de la nueva nacionalidad no 
tiene efecto retroactivo, no puede en consecuencia alte- 
rar los derechos adquiridos; luego el estado civil que por 
todos esta reconocido en la clase de derechos adquiridos, 
debe subsistir aun cuando con el cambio de nacionalidad 
este regido por distinta ley de aquella segun la cual se 
constituyo; sin embargo no puede ser siempre admitida 
esta regla general; por ejemplo: si un individuo que ha- 
biendo segun su antigua ley nacional adquirido la cuali- 
dad de hijo adoptivo, se nacionalice despues en el Ecua- 
dor, no podra hacerse valer contra el las obligaciones in- 
erentesalamentadacalidad, porno existiren nuestra legis- 
lacion preceptos que recohozcan y reglamenten la institu- 
cion que autorice la adopcion; y asi en muchos casos, el 
cambio de nacionalidad hace desaparecer un derecho ad- 
quirido legitimamente segun la antigua ley personal. Esta 
deduccion que a primera vista pudiera parecer injusta, tie- 
ne su razon de ser si se tiene en cuenta que si cesa la obli- 
gacion del Estado de respetar la ley extranjera, cuando es- 
ta es contraria a sus principios de orden y derecho publico, 
menos ha de reconocer en sus subditos calidades que te- 
niendo fundamento en esas mismas leyes extranjeras, 
establecen relaciones que de consiguiente esten incluf- 
das en la misma excepcion general. 

Teniendo, pues, por una parte, que la ley de la nueva 
nacionalidad no debe perjudicar los derechos adquiridos, 
y por otra, no siendo posible aceptar como absoluto este 
principio; para fijar los limites dentro de los cuales es 
verdadero, es decir, para determinar, cuales derechos ad- 
quiridos de los relativos a la condicion juridica de la per- 
sona subsisten, en el caso de cambio de nacionalidad y 
cuales no, a mi parecer, puede admitirse en las leyes de 
la nueva nacionalidad, la misma distincion antes hecha 
para fijar el alcance del principio de la no retroactividad; 
el que, como ya vimos teniendo aplicacion solo respecto 
de las leyes que son concernientes al modo de adquisi- 
cion de los derechos; y no extendiendose a todas las que 



tratan de la existencia de la institucion, las que por 
misma naturaleza perjudican los derechos adquirid 



cuando derogan la ley que los reconocia; resulta que: 
un estado civil, a pesar de haber un cambio en la ley 
personal subsistira cuando la institucion es reconocida 
nor la ley de la nueva nacionalidad aim cuando segun 
esta seexijan distintas condiciones para la adquisicion de 
dicho estado de las que exigia la ley conforme a la cual 
se constituyo; por el contrario, si las leyes de la antigua 
y la nueva nacionalidad establecen contraste entre dos 
instituciones, todas las relaciones juridicas a las que hu- 
biera servido de base la ley de la antigua nacionalidad, 
dejan de existir, pues para nosotros es cierto que perma- 
nece el estado civil adquirido solo cuando es "compati- 
ble con las leyes vigentes en la patria elegida" como di- 
ce Fiore; y como consecuencia de las dos conclusiones 
anteriores: si una institucion es reconocida por las leyes 
tanto de la antigua como de la nueva nacionalidad, pe- 
ro esta la modifica en su modo de existencia el estado ci- 
vil constituido bajo el imperio del primer estatuto per- 
sonal, subsistira sin embargo del cambio de la ley perso- 
nal, pero las consecuencias juridicas de dicho estado es- 
to es la capacidad jurfdica se regira por la ley de la nue- 
va nacionalidad; asi por ejemplo: un individuo que ha- 
biendo sido reconocido como natural se nacionaliza en 
un Estado donde se admite la institucion que autorice el 
reconocimiento a los hijos ilegitimos, no obstante conser- 
ve sucalidad, gozara de todos los derechos y estara suje- 
to a todas las obligaciones que impusiere la ley de la 
nueva nacionalidad, aun cuando los derechos y obliga- 
ciones reconocidos por esta fue.ran muy distintos de aque- 
llos que establecia la ley que constituyo el estado civil. 
Para mejor interpretacion conviene advertir que es- 
ta ultima regla admite un caso de excepcion en el que 
aun cuando haya habido cambio de nacionalidad, sub- 
siste el antiguo estatuto personal para regir los efectos 
de un estado civil. Tal sucede si ha cambiado de nacio- 
nalidad solo el marido; la ley que rige las condiciones 
del divorcio, aun cuando se trata de un asunto relativo al 
estado y capacidad, no sera su propia ley personal, sino 
la de la ultima nacionalidad comun a ambos conyuges. 



SOBRE DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO 



Como farilmente puede verse esto se explicaen razon de 
la necesidad de garantir los derechos de la mujer, no de- 
jando al arbitrio del marido la facultad de disolver el 
matrimonio escogiendo a su antojo por medio de la na- 
turalizacion la ley que debe regirlo. 

Los efectos que el cambio de nacionalidad produce 
en la capacidad de obrar por razon de la mayor 6 menor 
edad, siguiendo el mismo orden de ideas antes expuesto, 
cs evidente que ya se trate de un individuo que siendo 
menor segun la ley de su nacionalidad primitiva, se na- 
turalice en un Estado en el cual se declare mayores a 
todos los que tuviesen su edad, 6 por el contrario bien 
sea el caso en que un individuo que siendo capaz por su 
antigua ley personal se nacionalice en un Estado en don- 
de fueran todavia menores las personas de su edad; sera 
la ley de la nueva nacionalidad la que determine la epo- 
ca legal de la mayor edad: resultando asi, que en el pri- 
mer supuesto el menor adquiere de hecho la mayor edad, 
y en el segundo, el que ha sido capaz se vuelve incapaz. 
Mas no todos los autores estan de acuerdo para aceptar 
esta segunda conclusion; con todo de no poder negarse 
que los que han sido declarados mayores tienen un dere- 
cho adquirido para la independiente administracion de 
sus bienes; y aun cuando el cambio de nacionalidad sea 
en si misma una circunstancia accidental que no alcance 
a modificar la presunta aptitud reconocida por la antigua 
ley personal, por el hecho voluntario de su parte, de 
adoptar una nueva nacionalidad, prefiriendo las leyes de 
esta para que rijan el desarrollo de su actividad, como 
ya digimos, debe presumirse que renunciando a su anti- 
gua nacionalidad tambien renuncia a las ventajas que 
ella establecia en su favor; ademas como dice Fiore: "la 
ley que en un Estado establece la igualdad de condicion 
jun'dica entre los nacionales, en cuanto a la epoca de la 
mayor edad debe considerarse de orden publico," no 
pjdiendo esta en consecuencia respetar una situation 
creada por una ley extranjera que establezca diversidad 
de condiciones en sus propios subditos; y asi siempre un 
individuo que siendo capaz segun la ley de su antiguo 



lal adquiera la nacionalidad en un pafc 
anos exigido para 1; 
i menor hasta que ha 
llegado a la edad fijada por la ley de la nueva patria 



II 

Habiendo hasta aquf, procurado formar un sistema 
en lo posible complelo; el que teniendo en cuenta la na- 
turalezapropia del elemento personal, hemos defendido 
la ley de la Nacion a la cual el individuo pertenece co 
mo la que debe prevalecer, para regir el estado civil y 
capacidad respectiva, sobre las diversas leyes que ten- 
gan influencia sobre la persona; no voy a completar es- 
te estudio con un detallado examen de las relaciones de 
familia y la aplicacion de nuestro principio general a ca- 
da estado civil en particular, pues para intentar resolver 
los multiples y dificiles problemas que ofrece la materia, 
seria necesario profundos conocimientos y una extension 
que llegaria a ser desproporcionada para esta diserta- 
cion; dejando aquellos estados civiles que tengan su fun- 
damento en dos de los elementos constitutivos de la fa- 
milia: el parentesco y el matrimonio, me ocupare aunque 
solo sea superficialmente de aquellas relaciones compren- 
didas en el otro de estos elementos: el poder paterno. 
Este conjunto de relaciones de familia que se refie- 
ren al poder paterno y forman los diversos estados civiles 
de padres e hijos legftimos 6 naturales segun la sociedad 
paternal se establezca con hijos habidos en matrimonio 
6 con hijos legitimados pero reconocidos, comprende 
tambien la tutela y la adopcion, que son instituciones 
creadas por la ley a imitacion de la sociedad natural del 
del padre y los hijos; en todos estos casos, el problema de 
Derecho Internacional Privado consiste en determinar la 
ley que rige tanto la constitucion como los efectos inheren- 
tes al respectivo estado civil; la que volviendo a repetir lo 
antes dicho viene a ser la nacional del individuo por ser pa- 
ra nosotros su ley personal; pues si como ya sabemos, sien- 



do esta ley la mas propia para regir la adquisicion de un 
estado civil, los derechos y obligaciones correspondientes 
a el que no tienen si' origen en la voluntad, no pueden 
ser determinados por otra ley que por aquella a la fcual, 
esta sujeta la persona, si bien aqui aparece relativamen- 
te complicada la aplicacion de nuestro sistema de la ley 
personal, una vez que siendo dos las persouas que se li- 
gan po» 4 un estado civil, en muchos casos cada una de 
ellas puede tener una nacionalidad distinta y por consi- 
guiente estaran sujetas a distinta ley. 

Tratandose de la legitimidad es necesario atender 
que la sociedad paternal del padre con los hijos legitimos 
se constituye 6 por el hecho del nacimiento del hijo si se 
verifica durante la epoca del matrimonio, 6 por la legiti- 
macion; en el primer caso resulta que, aun cuando el na- 
cimiento hubiera tenido lugar en una Nacion distinta de 
aquella a la cual pertenece el padre, es la ley nacional 
del padre en el momento del nacimiento del hijo r debe 
determinar la legitimidad de este; pues si se tiene en cuen- 
ta que los menores mientras puedan por si mismos elegir 
la Nacion a la cual quieran pertenecer, se presume pre- 
tieren seguir la nacionalidad del padre, de modo que te- 
niendo ambos la misma ley personal en el instante que 
por el nacimiento se establece entre ellos las relaciones 
de familia, debe tambien ser la misma ley la que defina 
la correspondiente situacion jurfdica. El segundo caso, 
en el que la sociedad paternal ilegitima se vuelve legi- 
tima por subsiguiente matrimonio, por regla general, se- 
ra la ley nacional del pidre al tiempo de celebrarse este. 
la que por regirlo en su constitucion y corresponder a 
susefectos, rija tambien la legitimacion siendo esta efec- 
to de aquel. No obstante, dige por regla general, pues 
solo esverdadera cuando se trata de legitimacion de un 
menor, en cuyo caso el padre y el hijo teniendo la mis- 
ma nacionalidad estan sujetos a la misma ley; mas si se 
trata de legitimar a un mayor, el que haciendo uso de su 
libertad hubiera expresamente elegido una Nacion dis- 
tinta de aquella a la cual pertenece su padre, no puede 
ser la ley nacional de este la unica que rija la leL r itimd- 



TOO BREVES APUNTES 

cion, pues de otro mode* Uegan'amos a la absurda conclu- 
sion de que tin individuo podria adquirir un estado aun 
en contradiccion con su propia ley personal. En el caso 
en que, por ejemplo, la ley nacional del hijo no reconozca 
una legitimacion hecha en conformidad solo a la ley na- 
cional del padre; como este se ha obligado con arreglo 
a su propia ley, tendra que cumplir con las obligaciones 
de padre legitimo; pero no adquirira los derechos que co- 
mo a tal le correspondan; pues siendo por una parte es- 
ta ley extrana al hijo y las obligaciones que nacen de la 
ley no pueden ser impuestas sino por aquella a la cual 
esta. sujeta la persona; y por otra, no habiendo su ley 
nacional reconocido la legitimacion, el hijo no tendra 
respecto del padre las obligaciones de hijo legitimo. 

Siguiendo el desarrollo de nuestro estudio toca la 
interpretacion del principio general de la ley personal 
para determinar la ley que ha de regir la patria potes- 
tad, por ser esta un efecto de la calidad de hijo legitimo. 
En el mayor numero de casos, el problema no ofrece di- 
ficultad; como los hijos menores siguen la misma nacio- 
nalidad del padre, tendran ainbos la misma ley personal; 
por consiguiente, esta sera la ley que la rija. Mas si se 
examina el caso en que siendo nacionales de distintos 
Estados, tengan distinta ley personal, no puede decirse 
que sea la ley nacional def padre la que rija la patria po- 
testad; pu^s si se tiene en cuenta que esta es el conjun- 
to de derechos que tiene el padre sobre la persona y bie- 
nes del hijo, de parte de este deben existir las correlati- 
estas obligaciones nacen de 






igacion 



la ley, son limitaciones que no pueden ser impuestas si- 
no por aquella ley a la cual este sujeta la persona obliga- 
da, resulta que los derechos del padre sobre la persona y 
bienes del hijo, seran determinados por la ley nacional 
de este; 6 lo que es lo mismo: la ley nacional del hijo es 
la que rige la patria potestad. En vista de que de he- 
cho llrga a ser la ley nacional del padre la que rige los 
derechos que este tiene sobre la persona y bienes del hi- 
jo, una vez que los hijos siguen la misma nacionalidad de 



Jos padres, talvez se ha creido que podia establecerse 
que la ley nacional del padre es la que debe regir la pa- 
tria potestad; pero debe tenerse en cuenta que este es 
el resultado de una coincidencia accidental, que no pue- 
de servir de fundamento a un principio absoluto, el que 
t Midria que admitir tantas excepcion.is, cuantos sean los 
casos en que no fuera posible la apliuacion de la ley na- 
cional del padre. Esta mi aseveracion seria una sutile- 
za si precisamente tuviera que confundirse siempre la 
ley personal del padre y la del hijo; pero como segun los 
principios de Derecho Internacional, pueden darse ca- 
sos en que el padre y el hijo tengan distinta ley perso- 
nal, ella se manifiesta en importantes resultados practi- 
cos. Asi por ejemplo, tenemos un caso en que el hijo 
menor to^avia tiene una nacionalidad distinta de la del 
padre: cuando el matrimonio posterior de padres france- 
ses ha legitimado a un individuo que nacido en el Ecua- 
dor por tener 18 anos, aun cuando tenia conocimiento de 
su origen ha optado por la nacionalidad ecuatoriana en- 
trando en el goce de los derechos de ciudadanfa; como 
la regla de que los hijos siguen la misma nacionalidad 
del padre, no puede aplicarse al supuesto que estudia- 
mos, en el que ha habido manifestacion expresa de la 
voluntad al respecto y es principio reconocido que la na- 
cionalidad no debe imponerse contra la voluntad de la 
persona, tenemos que este individuo hijo legitimo y me- 
nor tendra que estar sujeto a la patria potestad hasta 
que cumpla la mayor edad; ,;pero cual de las dos leyes, 
la francesa 6 la ecuatoriana, debe determinar los dere- 
chos que tiene el padre sobre la persona y bienes del hi- 
jo? ^conforme a que ley se determinara la epoca en que 
el individuo deja de ser menor 6 se emancipa, en la hi- 
potesis de que las dos legislaciones tengan disposiciones 
contrarias sobre la misma materia? Si establecemos 
que es la ley francesa 6 sea la nacional del padre la que 
rige la patria potestad, habremos desviado de su logica 
aplicacion el principio de la ley personal para regir el 
estado y capacidad de las personas, sujetando a un indi- 
viduo a las obligaciones impuestas por una ley entera- 



BREVES APUXTES 



mente extrafia a el. Mas ostencible se hace esta inad- 
misible conclusion si se presenta el caso en que, segun 
la ley nacional del padre la mayor edad se estableciera a 
los 25 anos y por la nacional del hijo se fuera menor so- 
lo hasta los 21; siendo la ley del padre la que rija la pa- 
tria potestad llegariamos al resultado que una persona 
capaz segun su propia ley, tenia que conservarse sujeto 
a la patria potestad, porque asi se lo impusiera una ley 
que ninguna relacion tiene con el; esto seria lo mismo 
que sostener que, aun cuando el pupilo fnera capaz a los 
21 anos, tenia que durar la curaduria hasta los 25, si asi 
lo estableciera la ley del personal del curador. 

De lo expuesto se deduce: primero, que la ley na- 
cional del hijo rige la patria potestad; segundo, que no 
siendo la emancipacion sino la extincion de la patria po- 
testad, la misma ley que la rige determinara las circuns- 
tancias en que tiene lugar; y tercero, que habra un cam- 
bio de ley respecto de la patria potestad, cuando cambie 
de nacionalidad el hijo, de modo que el cambio de nacio- 
nalidad del padre no producira variacion en la ley de la 
patria potestad sino cuando tenga como consecuencia el 
cambio de nacionalidad del hijo. Mas tengase presente 
que no todos los autores estan de acuerdo para estable- 
cer que de hecho el hijo cambie de nacionalidad cuando 
cambia el padre y menos puede admitirse este resultado, 
cuando siendo el hijo suficientemente desarrollado hubie- 
ra manifestado tener un criterio distinto de el del padre, 
prefiriendo conservar la primitiva nacionalidad; ademas 
podia ser este un expediente al que si quisieran perjudi- 
car a los hijos recurririan los padres, nacionalizandose en 
donde la ley les concediera mejores derechos sobre la 
persona y bienes de los hijos; indudablemente Fiore es- 
ta en lo justo cuando dice: "admitiendo en principio que 
la condicion civil de cada cual y los efectos que de ella 
se derivan respecto del patrimonio deben ser determina- 
dos con arreglo a la ley personal, que para nosotros es 
la nacional, siguese de aqui que la condicion juridica del 
hijo aun para aquello que concierne a los efectos que de 
ella se derivan en sus relaciones con el padre, puede em- 



SOBRE DERECHU INTERNACIONAL PRI 



peorarse si cambiando el padre de nacionalidad cambia- 
se tambien ipso jure la del hijo, variandose asi la ley re- 
guladora de la condicion civil de este y de sus respecti- 
vas relaciones. Este empeoramiento seri'a tanto mas 
oneroso respecto del menor cnanto que se le habria im- 
puesto necesariamente y contra su voluntad presunta." 

En cuanto a la sociedad paternal y legitima, la le)- no 
toma en cuenta sino la que se establece por el reconoci- 
miento que el padre hace de los hijos habidos fuera de 
matrimonio. Los mismos principios que tuvimos como 
fundamento para tratar de la leofitirnacion por subsi- 
guiente matrimonio son aplicables a esta cuestion de ma- 
nera que el reconocimiento de hijo natural se sujetara a 
la ley nacional del padre 6 madre que lo verifique; mas 
debe aclararse que esta regla es verdadera solo cuando 
se trate de reconocer a un hijo que tenga la misma na- 
cionalidad que el que hace el reconocimiento; si acaso 
tuvieran diversas nacionalidades deberan consultarse las 
leyes de dichas naciones para determinar la validez del 
reconocimiento y los efectos que de el se derivan; asi: si 
segun la ley del padre se hubiera recoio^ido como natu- 
ral a un hijo incestuoso 6 sacn'lego, pero si la ley nacio- 
nal del hijo prohibe esta clase de reconocimientos; el re- 
conocimiento valido conforme a la ley del padre no ten- 
dra valor respecto del hijo. Del mismo modo las obli- 
gaciones que emanen de la calidad de padre 6 hijo natu- 
ral seran determinadis por la respectiva ley de cada uno. 

La adopcion que siendo la institucion por medio de 
la cual se establece entre dos individuos extranos, las re- 
laciones de padre e hijo, se resuelve en un conjunto de 
mutuas obligaciones, que aun cuando en su origen tie- 
nen que nacer de un hecho voluntario, son tambien im- 
puestas por la ley; en consecuencia, las respectivas leyes 
a las cuales estan sujetas las personas seran las que de- 
terminen los derechos y obligaciones que se desprenden 
de este vinculo civil, asi como, la aptitud de las partes 
para crearlo. Si una adopcion es hecha por un indi\ i- 
duo que no tiene en su ley personal disposition ninguna 
sobre ella, no habra contraido obligacion alguna; y si 



estando en el mismo caso es adoptado y su ley personal 
no le prohibe, podra adquirir los der-cios que al adop- 
tante su ley propia le imponga co no obligaciones, mas 
la aptitud del adoptado para la ad j lisicion de los indica- 
dos derechos se determinara con arredo a la lev del 
adoptante. S 7 

Por ultimo, la tutela ya sea relativa a los menores 6 
a los que se hallan en interdiccion, es una consecuencia 
de la incapacidad y por consiguiente como esta, debe re- 
girse por h ley personal del pupilo en todo lo concerni ;n- 
), organizacion, duracion, atribucio- 
iistracion que le corresponde y ren- 
ion de cuentas. Las obligaciones que tiene el tutor 
embargo de que son impuestas por la ley, no son de- 
mmadas por su estatuto personal, pues seria contrario 
tutela que la nacionalidad del tutor influyera en la 
lin stracion de los bienes del menor; ademas el tutor 
hacerse cargo de una tutela se compromete a desem- 



establ. 
nes d 



..■narl 



segun eIJa es considerada por la ley que 1 



por la del pupilo y no conforme son esta- 
•'^ F'-'' su propia ley, 
iNuestra legislacion no tiene disposition ninguna so- 
esta materia mternacional; de manera que siempre, 
se presenten asuntos relativos a la legitimidad, na- 
ilizacion, tutela, los jueces ecuatorianos administra- 
justic.a con arreglo a los principios cientilkos. 



minado. 
Nicolas ESPINOSA A. 



INFOEME 
DEL DIRECTOR DEL ASILO VALLE J0-R0DR1«[ EZ 

"CASA DE MATERNIDAD" 



Sr. Decano de la Facultad de Medicina: 

El Reglamento Interno del Asilo Vallejo Rodriguez d "Casa 
de Maternidad,"meimpone laobligacidn de presentar ante la Ho- 
norable Facultad de Medicina, el informe anual sobre el estado 
de dicho Establecimiento, las innovaciones que fueren necesa- 
rias, y las reformas que convengan implantar. Mas, desde el 
ano 1903 no he podido cumplir este deber por la crisis que atra- 
veso la Universidad. 

Ahora que nuevamente se halla organizada, con un perso- 
nal tan inteligente como ilustrado, tengo a mucha honra sometc 
al criterio de la Honorable Facultad de Medicina el informe de 
bienio de 1903 y 1904. 

Comeazare por manifestar el cuadro estadistico de las enfer- 



a.m . 






fPreseu 
j Id. 


gem 


eS ^^ Z 


Id. 


podalicas 







INFORME DEL DIRECTOR 







\W 


urn 


Total 




Viene 

f Presentaeiones de tronco 


119 

2 
1 
1 

1 

7 

3 
3 

22 

17 
3 


1 22 

1 





1 



1 

14 

3 

9 
14 


241 
14 






1 


Partos patologiros y disloci- 


Prolapso del cordon con prosi- 
dencia del miembro superior. . 

mento inferior 

Ruptura precoz de las membra- 

Rigidez patologica del cuello... . 


1 

I 
3 


Opftrafionesobstetricas.... 
Enfmiecladesdeginecologia 
Infecciones puerperales 


^ Abortos 


14 


{ Aplicaciones de forceps 

Metritis, salpingitis, salpingo-ova- 

( Curadas 


6 

31 

41 
4 


Total 




\<i 


1-.-) 


;>,:< 



nemos, pues, en los dos anos un total de 378 en- 
asistidas en la casa a las que prestan sus cuidados 
na alumna de un curso superior y dos alumnas del pri- 
lero; para hacer de esta manera prolija, esmerada e inte- 
gente la asistencia a las enfermas y provechosa la ense- 
anza chnica. Con el fin de adiestrar a las cursantes de los 
studios practicos en las dificiles y complicadas operaciones 
bstetncas, he hecho algunas veces practicar por ellas las 
aciones que han sido necesarias, siempre bajo mi direc- 
ode la senora Matrona de la Casa, para que asi unan 
Senontas educadas la habilidad a la instruccidn, condi- 
es mdispensables para el buen desempeno de su delicada 









El servicio de 



sultas se halla ademas organizado 
provechoso para las principiantes; pues 1 
>s diferentes procedii " 

epocas de la gestacion 



Tambien se ha instalado un servicio gratuito de 



DEL ASILO VALLEJO RODRIGUEZ 



clones para mujeres que afectadas de enfcrtnedades gineco- 
logicas, no necesitan permanecer en la Casa. 

En mi ultimo informe os manifeste ya el considerable 
aumento del personal educando, y ahora tengo la mas 
grande satisfaccion de comunicaros el mayor incremento en 
este bienio, gracias al eficaz apoyo del Supremo Gobierno 
que, accediendo a las insinuaciones hechas en mis informts 
anteriores, creo por un Decreto promulgado el 5 de No- 
viembre de 1903, diez becas para el estudio de Obstetricia, 
con el objeto de proveer comadronas instruidas a las pro- 
vi/icias de la Republica, que carecieren de ellas. Come era 
de esperaise, el resultado rue muy satisfactorio; pues el nii- 
mero de solicitantes excedio, con mucho, al de becas con- 
cedidas; razon por la cual, el Sr. Ministro de Instruccion 
Publica que ha manifestado el mas vivo interes por el pro- 
greso del Establecimiento, ofrecio crear nuevas becas para 
el ano proximo venidero; sin embargo, las matrfculas para 

perior al que se registxa en los anales de la ensenanza de 
Obstetricia, desde su fundacidn. 

Como segiin el Decreto Legislativo de 6 de Octubre de 
1899, la Maternidad depende, en cuanto a la Administra- 
cion de los bienes de la Junta Administrativa de la Uni- 
versidad Central; y, como dicha Junta no podia existir, una 
vez clausurada la Universidad por la disolucidn de las Fa- 
cultades; y, siendo por otra parte absolutamente indispensa- 
ble la existencia de una Junta con las mismas atribuciones 
que la de la Universidad de Quito, el Sr. Presidente de la 
Republica organizo una Junta Administrativa especial, com- 
puesta del Director de Estudios de la provincia de Pichin- 
cha, el Director y el Colector de la Casa de Maternidad. 
para que continuase sin interrupcion, la maicha regular del 
Establecimiento. 

Esta Junta ceso sus funciones el 28 de Octubre de 
1904, fecha en que se reorganizo la Universidad y reasu- 
la Maternidad, conforme al 



Decreto Legislativo ya citado. 

Desde el primer informe que tuve el honor de presen- 
taros, he insistido sobre la necesidad de construir un edifi- 
cio que, con arreglo a los preceptos de la higiene, pueda 
competir con los de su clase, en paises mas adelantados 
que el nuestro, y ahora me es satisfactorio poner en cono- 
cimiento de la Honorable Facultad, que por mocidn del su*;- 
crito, aprobada por la Junta Administrativa, se dio principio 



DEL DIRECTOR 



obra el 2j de Junio de 1904. segun el piano presen- 

1 por el Sr. Francisco Schmidt. 

Con el gasto de $ 2.730. 65 cts. inclusive $ 240 paga- 
al arquitecto, se ha construido el tramo occidental de la 

, en cuyos dos pisos hay capacidad para veinte Jechos. 

construccion es de gran solidez y se halla con cubierta; 

, dcsgraciadamente, la obra hubo de suspender; 









adeuda once mil sucres, entre lo asignado por el Congreso 
para gastos de construccion y las subvenciones no pagadas 
en los dos ultimos anos; y, por otra parte, la Ley de Pre- 
supuestos para el ano 1905 ha rebajado a $ 3000 la sub- 
vencion anual, cantidad que no alcanza a cubrir os gastos 
mas indispensables para el sostenimiento del personal de em- 
pleados y las enfermas. 

Con mis gestiones personates, no he podido conseguir que 
el Tesorero Nacional pague lo que adeuda a la Maternidad; 
y, encontrandose esta, como luego lo vereis, con los fondos 
casi agotados, suplico a la Honorable Facultad, que tan ce- 
losa se ha manifestado siempre con :odo lo que se relaciona 
con el progreso, tome el mayor interes en recabar por los 
medios convenientes el inmediato pago de esta deuda; pues 
de lo contrario, no solo seria imposible continuar la obra, 
sino que la Casa tendra que cerrarse, privando de esta ma- 
nera a tantas madres menesterosas de los incomparables y 
valiosos recursos de la caridad. 

Paso ahora a manifestar el estado de los fondos, segun 
el informe dado a la direccion por el Sr. Colector, y es 



Existencia en caja, al 31 de Diciembre 
de 1904 $1,416.64 

La venta de las alhajas producira aproxi- 
madamente , 1 . 200.00 

La subvencion anual asignada por el Con- 
greso 3.00000 

Total $ 5.616.64 

Esta suma como veis, es relativamente pequena e in- 
suficiente para atender, ya a los trabajos de construccion. 
ya a tas necesidades diarias del Establecimiento, pero cuenta 
con una cantidad mayor; que si por ahora hay djficultades 
para su recaudacion, es de esperarse que pronto desapare- 



DEI. AS1I.O VALLEJO RODRIGUEZ 205 

ceran, sea cuando termine el litigio de los herederos del 
Sr. Rafael Rodriguez Zambratio, 6 cuando el Supremo Go- 
bierno, inspirado por los sentimientos de deber y justicia, atienda 
con la debida solicitud e interes a una de las instituciones 
de grande y vital importancia, entre nosotros y ordene se pa- 
gue de preferencia lo que adeuda. 

EN CREDITOS TENEMOS 

Deuda de la caja fiscal, segiin lo dis- 
puesto por la Legislatura de 1905 $ 6.000.00 

Subvenciones no pagadas en los cuatro 
ultimos meses del ano 1903 2.000.00 

Subvenciones no pagadas en los seis me- 
ses de 1 904 „ 3.OOO.00 

Las Stas. Rosario y Emilhna Rodriguez 
por el legado del ya finado Sr. Rafael Ro- 
driguez Zambrauo „ 10. 000 OO 

Las mismas Stas. por intereses „ 2.000.00 

Total $ 23.000.OO 



Las alhajas de la Sra. Juliana Vallejo fueron adjudi- 
cadas a la Casa. la Junta Administrativa ordeno la venta 
y se procede actualmente con la mayor actividad a su reali- 
zacion, para con ese producto llenar el presupuesto, porque 
de otra manera, se agotaran en breve los exiguos fondos 
con que cuenta. 

Para defender los derechos amenazados nos hemos visto 
en la itnprescindible necesidad de sostener pleitos, sobre los 
que aun no se ha pronunciado sentencia ninguna, pero que 
no dudo seran favorables, atenta la justicia que nos asiste. 

Hay un proceso contra el Sr. Benjamin N. Pazmino, 
porque este senor aprovechandose de la pared divisoria, cons- 
truida con dinero de la Maternidad ha levantado un edificio 
para su predio. Este pleito ha sido defendido oficiosamente 
por H Sr. Dr. Celio Enrique Salvador, y se halla en estado 
de pronunciar sentencia. 

Con laudable afan y buen exito ha seguido tambien 
otro pleito el Sr. Dr. Luis Felipe Borja, y es ei relativo 
al cobro de intereses a los herederos del Sr. Rodriguez Z.; 
en !a actualidad se halla en apelacion ante la Corte Su- 



UFORME DEL DIRECTOR DEL ASILO 



Pero el mas importante de todos es, sin duda alguna, 
el promovido por las Stas. Rodriguez sobre nulidad del tes- 
tamento de su padre, Sr. Rodriguez Zambrano; la defensa se 
halla encomendada al Sr. Dr. Miguel Ocampo y por ser 
asunto de trascendental importancia, la Junta Administrativa 
acordo el pago de quinientos sucres de honorario fijado por 
el Dr. Ocampo hasta la conclusion del proceso. 

No terminare .sin hacer mencion de que todos los em- 
pleados cumplen con sus deberes satisfactoriamente; pero de- 
bo, sin embargo, en justicia, recomendar de un modo espe- 
cial a los Sres. Francisco Schmidt y Federico Aviles Egas, 
al primero, por la abnegacion con que dirige la obra; y al 



de la Casa, la economia con 
crupulosa y prolija honradez 



Diciembre 31 de 1904. 

JllCAR.DO Of^TIZ. 



LARGA DURUM DEL VIRUS 

DE LAS EXPECTORACIONES DE LOS TISICOS 



El Doctor Ducor ha presentado con este titulo en la 
Academ.ia de Medicina de Pan's una interesante comuni- 
cacion dando cuenta de un caso en que se ha podido ha- 
cer constar la importancia del virus a largo plazo. 

Una familia compuesta de nueve individuos fue a 
habitar una casa que habia estado ocupada dos anos an- 
tes por dos tuberculosos. Todos parecian gozar de una 
gran salud. Poco tiempo despues de su instalacion en 
la nueva vivienda, tres de ellos presentaron sintomas ca- 
racteriscos de tuberculosis. Estos tres individuos dor- 
mi'an en la misma habitacion en que habian estado los 

Suponiendo que la enfermedad pudiera resultar de 
la presencia de bacilus desecados en los papeles de la 
habitacion, M. Ducor hizo examinar varios fragmentos 
de estos. Un examen detenido del polvo del cielo raso 
y de los muros permitio ver las huellas de numerosos 
bacilus de Koch, infinitamente pequenos, que son, como 
se sabe los microbios especificos de la tuberculosis. 

Esta observacion indica un contagio de las expec- 
toraciones desecadas, mucho mas tiempo de lo que se ha- 
bia creido hasta aqui y demuestra igualmente que es de. 
absoluta necesidad desinfectar rigurosamente los depar- 
tamentos donde han vivido 6 han muerto tuberculosos. 



EL OZONO 



El nombre de OZOHO tiene para el publico una fasci- 
nacion particular, debida a que esta sustancia es consi- 
derada como un agente misterioso al que pueden atri- 
buirse toda clase de propiedades maravillosas, respecto 
de la cual se han referido multitud de cuentos fantasticos 
en libros y publicaciones, muchas de ellas acreditadas con 
reputaciones de cientificos y filosoficos. Otra de las opi- 
niones populares es que el ozono es un producto nuevo 
que casi acaba de entrar en el campo de la observacion 
de la ciencia. 

Pero se comprende cuan lejos de la verdad tal creen- 
cia por el hecho de que, en una disertacion que actual- 
mente esta redactada sobre el asunto, una de las mas 
respetables autoridades en electro terapeutica de Ameri- 
ca, cita mas de 130 escritores. alguno de los cuales datan 
de centenares de anos atras. Aunque las virtudes del 
ozono suelen exajjerarse, no se puede negar que puede, 
en efecto, prestar muchos y preciosos servicios, no sola- 
mente bajo el pnnto de vista terapeutico 6 sanitario, si- 
no cientfhco en la quimica y en diferentes industrias. 

La punficacion de los vinos y espiritus por medio 
del ozono, es ya de aplicacion general en el comercio, 
aunque los vinos suaves no pueden ozonizarse sino con 
extremada precaucion, porque un ligero exceso de ma- 
nipulacion da lugar a la formacion de aldehidos y de vi- 
nagre. hi gasto de fortalecer 6 dar cuerpo a los vinos 
y refinar los hcores es insignificante, puesto que la can- 
tidad de ozono requerida no es considerable. 

El empleo del ozcno no tardara en' generalizarse 



EL OZONO 



siempre que se llegue a sujetar a la comprension para 
venderlo en forma de cilindros tal como se hace con el 
acido carbonico y el oxigeno. Los usos comerciales del 
ozono son innumerables. Es util en el blanqueamiento 
porque destruye los color^s organicos, especialrnente en 
la lana, el algodon, la fibra vegetal, la pulpa de papel, 
los aceites y el marfil. 

Entre los usos fisiologicos del ozono, el mas importante 
es la purification y desinfeccion del aire y de las tapicerias 
de cuartos para enfermos y tambien las de los buques. 
No hace mucho que se ha logrado igualmente, con la in- 
troduction del ozono, hacer menos mefitico el aire en el 
Museo Britanico y en otros varios establecimientos pu- 
blicos de Londres, donde se reunen en gran numero per- 
sonas de todas categon'as y en los cuales los medios de 
ventilation no hacen honor a la civilization y adelantos 
de la nation. 

El ozono es tambien un insecticida y puede usarse 
para la destiuccion de las orugas y escarabajos; la in- 
fluencia del ozono en este respecto es palpable; pues si 
se hace pasar una corriente al traves de una maceta de 
flores, en cuya tierra vegetal se han metido algunas lom- 
brices de tierra. luego se habren el paso estas para salir 
a la superficie. Este experimento ha dado la idea de 
emplear el ozono para la destruction de los insectos que 
causan tanto dano en las parras y de poner en los vine- 
dos algunos tubos de hierro para hacer pasar con fuerza 
ese producto de modo de matar el microbio de la fi- 
loxera. 

Pero esto no llegara a ser de resultados practicos, 
sino cuando se logre almacenar y tener el ozono compri- 
inido, y esto a precios comodos. Para comprobar el 
efecto que hace sobre los animates, se refiere el hecho 
de que una factorfa infectada de ratones, quedo entera- 
mente libre de ellos, tan luego como fue utilizada para 
la manufactura del OZOHO. 

No tardara el tiempo en que el agua potable de las 
ciudades tendra que sujetarse a la accion del ozono, por 
cuyo medio muchas de las bacterias ordinarias, tales co- 



2IO EL OZONO 

mo las de la fiebre tifoidea, el colera, etc., lo mismo que 
esporos, seran exterminados. 

El agua de los albafiales 6 de los canos de derrame 
de las fabricas, contaminadas por materias en putrefac- 
cion sera tambien tratada por el ozono, no solamente 
para matar las bacterias y descomponer 6 separar los 
constituyentes del amoniaco, sino para hacer la oxida- 
cion simaltanea de todas las sustancias organicas en sus- 
pension. 

Entre los mil usos del ozono. puede tambien citarse 
la manufacture de los fermentos pare las cervecerfas y 
destiladurias, y la preparacion del sateratus (fermento 
para la levadura en la fabricacion de pan), en cuyas pre- 
paraciones la expulsion de las bacterias, da por resulta- 
do la purificacion de los productos y que queden libres 
de fermentacion ulterior. 



L' Universite de Qu 

. j Jes divers Mu 

ent faire ses echanges de collections, etc. A ce propos, die 
toute disposee d' envoyer aux Musees, publics oti particuliers, 
se mettront en rapport avec elle, des exemplaires de la fau- 
de la flore, etc. equatoriennes, en echange des exemplaires 
ngers qu' on voudrait, bien lui envoyer. 

Les personnes qui, voulant accepter cette excellente maniere 
nrichir lours M usees, desireYoient tel ou tel exemplaire, telle 
telle collection, par exempie, une collection ornithologique, 
>nt que s adresser a 

"J/r. Ic Rceteur de /' Universite Centrale de /' Equatcnr. 



"Mr. le Secretaire de /' Universite Centrale de /' Equateut 
Quito" 
TRADUCCION 

A VIM I !H PORT ANTE 

La Universidad de Quito, con el objeto de fomentar su: 
Museos de zoologia, botanica, mineralo^ia v etnografia, ha re 

estara pronta a enviar ;i los Museos piiblicos o privados, que s< 



Qmen. acept.mdo ota exec ent m.uiera de ennqu< 
Museos, *"™*\™J^^^ dctC1 

"Senor Rector de la Universidad Central del Ecuador 



Universidad Central del 



tos Anales 3e la Universiial 

se canjean con tocla clase de 
publicaciones cientificas y lite- 
rarias. Tambien se canjean 
colecciones de estas, con co- 
lecciones de los Anales. 

Para todo lo relativo a los 
Anales, dirigirse alSr. Dr. Maxi- 
miliano Valencia L., Secreta- 
rio de la Universidad. 



VALOR DE LA SI St RIPCIOX 

Suscripcion adelantada por un tomo, 

6 sea, un semestre _ $ 

Numero suelto. . 



IIKIM ISLICA DEL ECUADOR 



ANALES 



UNIVERS1DAD CENTRAL 



JOMO XX. f 

A*o 25 

/&ARZO DE 1906 



SUMARIO 

l><l»rli<> .!«• «|iii« in. — Tcsis previa al Grado de 



Keplaiiiftito (mimimI «i<> Kstudios l< la J ;i 

Illdicodel Tomo XXI.— Avisos. 



~~ J **%£^** 



QUITO 

imprest* n u m\m\m mmu por j. sakm r. 

1906 



REPUBLICA DEL ECUADOR 
TOiMO XXI J Afio 23.-Marzo de 1908 j N? 



ANALES 

UNIVERSIDAD CENTRAL 



DERECHO DE GRACIA 



Se registra, sefiores, en lahistoria de todos los pue- 
blos un hecho constante, necesario, innetpble, que ha 
existido a traves de los siglos y en medio aun de los pue- 
blos privados del moralizador influjo de la civilizacion, 
v que permanecera siempre como una condition de la 
cual ninguna sociedai puede prescindir jamas, sin con- 
trariar el nobilisimo fin que persigue, sin que sufra funes- 
to des^quilibrio la ley eterna de armonia a la cual Dios 



ha sometrdo al hombre. Ese hecho innegable, constan- 
te v necesario, que "la razon justified" v la conciencia 
universal reclama. esla ley de la pena, 6 sea el derecho 
que asiste a la autoridad para bacer recaer sobre el de- 
Hncuentela accion dela vindicta publica. 

Pero al lado de esa lev suprerrn del orden v como 
una idea complemsntatia de la pena, existe tambien otra 
no menos constante, no menos necesaria, pues que res- 
ponde, como luesp veremos, a las justas exigencies del 
bien publico. Esa lev, senores, es la llamada de gracia, es- 
to es, la facultad quetienen los poderes del Estado para 
perdonara los que marcados con el sello ignominioso del 
delito deben sufrir 6 se hallan sufriendo la condena me- 

Si la pena es una condicion necesaria del orden, si— 
como dice el eminente Profesor Carrara — el derecho de 
castigar tiene su nrigen y su fundamento racional en 
la ley eterna de armonia, no es menos cierto que el de- 
recho de gracia tiene tambien su origen y su fundamen- 
iiisma lev eterna de armonia, pues 



El hombre, senores, es un ser naturalmente bueno, 
pues criado a imagen de la Divinidad, no podia carecer 
de la perfeccion y de la bondad adecuadas a su natura- 
raleza. Pero si por su naturaleza misma el hombre es 
bueno, si dotado de un caracter superior aspira eterna- 
mente a la consecucion del bien, no siempre, por des- 
gracia, tiene el valor moral necesario para moderar e! 
poder de las pasiones y mantenerse firme dentro de los 
limites que la conciencia v el deber le sefialan; v cuan- 
do la razon no ejerce ya influjo en la voluntad, el hom- 
bre degenera v desciende al innoble terreno de la inmo- 
ralidad y del crimen. 

He aqui, senores, al delincuente! ....... Con el de- 
lito se viola un derecho; se suscita el escandalo y la 
alarma cunde en el animo de los asociados: necesario 
es, por consiguiente, que con la pena se repare el escan- 
dalo, desaparezca esa alarma y quede al fin restablecido 



el orden. — Mas, si la justicia exige que se castigue al cul- 

cias excepcionales, hacen a veces inneeesario el castigo. 
Por otra parte el delito no borra por complete el senti- 
miento del deber: la conciencia, que cual centjnela 
avanza !o vela constantemente por los fueros de la mo- 
ral y de la dignidad humana, habla todavia al delincuen- 
te.y despierta en el la nobilisima virtud del anepenti- 
miento; yaimpulsos de esa generosa inspiracion el cri- 
minal se levanta, detesta su crimen y entra luego en el 
camino de la reforma, hasta que recobra por fin su digni- 

el hombre se pei tenece a la sociedad: luego, pues, justo y 
necesario es que la .-ociedad le perdone y le vuelva a co- 
loc'ar en el puesto que antes de su caida ocupara. 

Tal es en mi concepto, senores, la idea del derecho de 
gracia; institucion nobilisima y digna de figuraren las 1 
gislaciones de los pueblos cultos, que si establecen sevi 
ros castigos para los perturbadores del orden, con 
prenden al mismo tiempo lo necesidad de extendi 
mano generosa al criminal que se arrepiente, y acoi 
sejan no emplear el rigor de la justicia cuando cc 
la'indulgencia se han de obtener mejores resultados qi 
los que pueden obtenerse con la pena. 



El derecho de gracia es uno de los interesantisimos 
problemas que la ciencia de la Legislaci6n nos propo- 
ne, y en el cual voy a ocuparme ahora en lassolemnes 
circunstancias que me ro.iean. HI problema carece, tal- 
vez, de novedad, pero en cambio encierra altisima im- 

Examinemos, pues, en que consiste el derecho de 
gracia, cual sea su verdadero fundamento, y veamos si 
elseoponeal orden constitucional como suelen afirmar 
algunos criminalistas. 

Elpresente estudio— os declaro con franqueza — seno- 
res, es muy superior a misfuerzas; pero me alienta la es- 
peranra de que vosotros, distinguidos miembios de Ja Fa- 
cultad de Jurisprudencia, escuchareis benevolos al que 
sin pretensiooes ae ninguna clase se presenta a cunjplif 



El d? recti o de grac 
sabilidad penal, y con 

autores — "en borrar el delito cometido, y de un mocio 
mas 6 menos extenso sus consecuencia's, mediante el 
pard6n que conceden los Poderes del Estado a los que 
deben pidecer una pena, 6 se hallan cumpliendo va la 
que les ha sido impuesta porlos tribunales de justiciar 

La amnistia y el indulto son las dos manifestaciones 
del derecho de gracia. La amnistia extingue por com- 
pleto la responsabilida penal, y queda absuelto el deiin- 
cuente tanto del delito como de la pena, su natural 
consecuencia. Con ella la sociedad ha querido borrar, 
diremos asi, hasta las huellas mismas de la infraccion, 
juzgandola una medida mas eficaz para restablecer la 
paz y la tranquilidad del Estado. 

Son tan amplios los resultados de \a amnistia, que el 
amnistiado queda lib.e de toda persecucion por parte de 
la justicia, como si el delito no hubiese jamas existido, y 
si vuelve a delinquir, la lev no lo considera reincidente. 

De ordinario, la amnistia es una gracia que se con- 
cede a losreosde cri-rnenes contra el Estado, de ahi que 
ha sido defendida con calor por los politicos, mientras 
no pocoscriminalistas la combaten todavia con empefio. 
En los pueblos en que impera la forma republicana, la 
amnistia concede el Poder Legislative, a diferencia del 
indulto, cuyo ejercicio corresponde al Poder Ejecutivn. 

Cual sea — sobre todo entre nosotros — la importancia 
de la amnistia, y cuales los magmficos resultados que 
con ella seobtienen, se comprendera facilmente si se to- 
ma en cuenta que las revoluciones v las luchas de ps«*- 

blos, incipientes aun, en los que por desgracia no ha echa- 
do todavia profundas raices el esptritu verdaderamen- 
te republicano. siendo por lo mismo necesaria v mas 
eficaz la medida de restablecer la tranquildad del Es- 
tado con la indulgencia y no con el castigo, con el per- 
don y no con el cadalzo . . . Quitad, sen res, al po- 

der la facultad de conceder g-aciaa los perturbadores de 
la paz, y vereis convertidas nuestras republicas en vas~ 
tisimos campos de b.atalla en donde el vencedor va no 



^KFXHO DE GRACIA 



La segunda manifestacion del derecho de gracia es 
el indulto: que consiste "en la remisi6n de toda la pena 
impuesta por sentencia firme, 6 de parte de ella, 6 en su 
conmutacion por otra mas leve, concedida por ej poder 
Ejecutivo al reo que se halla cumpliendola, 6 a disposi- 
cion del tribunal sentenciador para cumplirla, en consi- 
deracion arazones de justicia, deequidado decouvenien- 
cia publica, y a instancias del penado 6 de cualquiera 
otra persona 6 a propuesta de los tribunales misnios 6 
por iniciativade Gobierno." 

Como se ve por la anterior definici6n, el indulto tie- 
ne una significacion mas resfiingida; su acci6n no se li- 
mita sino a la pena, que 6 bien se conmuta, 6 bien se 
rebaja 6 bien se extingue. Las diferencias respecto de la 
amnistia son notables y sus consecuencias muy diversas. 
Algunos autores suelen distinguir entre la amnistia 
y el derecho de gracia. "La gracia — dice Carrara — perte- 
nece al poder Ejecutivo. Es muv diversa de la amnistia 
que pertenece al Poder Legislativo: esta mas general 
en sus causas y mas extensa en sus efectos, no solo ex- 
tingue la pena sino que borra el delito." 

Yo no veo senores, la razon de esta diferencia, pues, 
como he observado ya, la amnistia no es sino una de las 
manifestaciones del derecho de gracia, y mal se puede 
establecer distincion entre una idea y aquello que no es 
otra cosa que la manifestaci6n de esa idea. Para que 
exista diferencia entre dos ideas es preciso que el con- 
cepto de la una sea e;encialmente diverso del que encie- 
rra la otra; la cual diversidad no existe en el presente 
caso. 

Si pues tenemos una forma de gracia por la cual el 
poder Legislativo borra el delito y su^trae de la pena al 
delincuente, debe tambien existir otra cuya acci6n se li- 
mite a la pena, aquella cuyo ejercicio corresponde al 
poder Ejecutivo: esta forma de gracia es el indulto. -La 
diferencia debe, por consiguiente, establecerse entre la 
gracia que se retiere al delito y sus consecuencias, y 
aquella otra que se extiende tan solo a la pena. es dear 
entre la amnistia y el indulto. 

Como la amnistia dice relaci6n mas al orden politico 



Parece que los cnminalistas no estan de acuerdo 
acerca del fundamento filosofico del derecho de gracia. 
— MienLras unos juzgan que es institucion de mera 
beneficencia, otros por el contrario, opinan que el de- 
recho de gracia es verdadera institucion de Derecho 
Publico, que se ha creado con el fin "de rectificar erro- 
res judiciales, preparar la reforma en el Derecho Penal, y 
conseguir la igualdad de las penas. "A riuestro juicio, 
dice Silvela, el indulto en la epoca actual dentro de 
nuestro derecho vigente, esta destinado a llenar tres fi- 
nes distintos. El primero es corregir los errores judi- 
ciales cuando sean patentes por hechos posteriores al 
fall©; segundo, preparar la reforma en el Derecho Penal, 
dejando de ejecutar ciertas penas que el Legislador por 
miedo de quedar desairado no se atreve a abolir defmi- 
tivamente; y finalrnente, tercero, hacer que las penas 
sean iguales y justas teniendo en cuenta ciertos hechos 
que el Legislador no tuvo presentes ni aprecio en el Co- 
digo." 

Comprendo, senores, que el derecho de gracia debe 
aceptarse como institucion de Derecho Publico, porque 
tal es su caracter, y asi lo exige el fin que esta llamado a 
cumplir; pero estoy muy lejos de creer que tenga por 
objeto llenar los fines anteriormente expresados. 



Los fallos expedidos por los tribunales ordinaria- 
mente son justos; mas no podemos desconocer, en ver- 
dad, que el juez, bien sea por error 6 porque olvida tal- 
vez los augustos deberes que su mision le impone, 6 por 
cualesquiera otras circunstancias analogas, suele muchas 
veces condenar al inocente.— Los juicios de los hom- 
bres, cierto, no siempre son rectos, y lo que es mas, 
senores, las pasiones, eterno enemigo de la moral v el or- 
den, suelen turbar con frecuencia el animo sereno de los 
jueces. He aqui la razon porque vemos a cada paso que 



la mocencia sucumbe, mientras triunfa y se levanta 
amenazante el crimen. Pero ^diremos por esto que el 
derecho de gracia se ha creado con el fin de enmendar 
incorrecciones, y satisfacer, por este medio, a la victima 
de un fallo erroneo 6 arbitrario? De ninguna manera; 
porque la obligacidn de corregir y rectificar los erro- 
res de los fallos expedidos por los tribunales de justicia, 
corresponde al mismo Poder Judicial, y mal puede el 
Legislador abandonar los intereses del inocente al ca- 
pricho de un poder llamado a dispensar gracia y no a 
administrar justicia. 

Ademas, si por hechos posteriores al fallo el Ejecu- 
tivo viene en conocimiento de que la condena ha sido 
injusta, y que es inocente aquel a quien el juez declaro 
culpable, <;que gracia haria, senores, suspendiendo 6 ha- 
ciendo cesar la ejecucion de un castigo que en realidad 
no merecia el acusado? 

Si la sociedad tiene derecho para exigir que se cas- 
tigue al culpable, lo tiene, y con igual razon, para impe- 
dir que se condene al inocente 6 exigir que se vindique 
a la victima de los errores 6 injusticias de un tribunal.— 
Salir en defensa de los fueros de la inocencia, no es, en 
miconcepto, asunto demera gracia, sino obligacionestric- 
ta de justicia: rectificar el error de un fallo, no es con- 
ceder gracia: vindicar al ciudadano que sufre 6 debe su- 
frir una condena injusta no es perdonar: se perdona 
senores, al reo y no al inocente. 

No seria facil, por otra parte, que el Ejecutivo deja- 
ra sin efecto las sentencias de los tribunales so pretex- 
to de corregir y rectificar errores que en realidad no 
existan?— El indulto, ^no atacana entonces la indepen- 
dencia del poder judicial? 



Veamos ahora si la reforma del Derecho Penal puede 
ser objeto de la ley de gracia. 

La reforma de las leyes tanto en el orden civil co- 
mo en el penal debe ser el resuitado de las necesidades 
sociales, que el Legislador ha de estudiar seria y deteni- 
damente, inspirandose siempre en la justicia, y en los 
intereses del pueblo para quien legisla. 

Si pues son justas las penas que el Legislador ha- 



consignado en el C6digo, v responden al fin que con ellas 
se persigue, no hay para que eliminarlas; si no lo 
son, de suyo se impone la reforma, pues la sociedad 
no puede consentir jamas que se haga sufrir al delin- 
cuente una pena injusta, excesiva 6 que los sentimientos 
de humanidad rechazan. La autoridad al ejercer el au- 
gusto derecho de castigar no impone la pena por la pena 
misma; la vindicta publica no tiene por objeto unica- 
mente afligir al reo, sino castigar el delito, toda vez que 
su fin no es satisfacer la justicia absoluta, sino el resta- 
blecimiento del orden; v alii donde la pena exceda la 
medida del delito, donde el mal sensible traspase Irs 
limites exigidos por la necesidad del bien publico, alii, 
senores, desaparecerian la importancia y el fin de la vin- 
dicta publica. 



i dira tal 



rta clase de penas, 



de muertc, por ejemplo— que el Legislad* 
lir sino venciendo resistencias, combatiendo preocupa 
ciones mas 6 menos fundadas, y que por lo mismo se ha 
ce necesario que el Ejecutivo prepare con el derecho d< 
gracia la eliminacion de esas penas. — Pues entonces es 
tudie el Legislador la justicia y la necesidad de aquellas 
penas; consulte el sentimiento del pueblo para quien le 
gisla, seguro de que si ellas son legitimas, y mas aut 
necesanas para garantircon mas eficacia el orden, 1; 
sociedad exigira su establecimiento, y el Legislador esta 
id obhgado a respetar esa exigencia racional de la socie 
dad, sean cuales lueren al respecto las opiniones de los 
autores y la resistencia mas 6 menos energica que opon- 
gati determinadoscirculossociales. Por consiguiente no 
yeo yo la necesidad de que el Ejecutivo prepare con la 
ley de gracia la reforma del Derecho Penal, lo cual por 
otra parte, no seria, ni siquiera prudente.--Supongamos, 
en efecto, que el Ejecutivo dejara de aplicar en ciertos ca- 
sos una pena que el Legislador no quizo abolir por temor 
de ser desairado; como la gracia entonces no tendria otro 
objeto que hacer posible una reforma, sin que se consul- 
te por lo mismo si el orden exige 6 no el perd6n en tales 
casos, necesariamente con la gracia no se nana sino au- 
mentar mas el escandalo y causar mayor alarma en el 
animode los ciudadanos, que no comprendiendo desde 
luego la necesidad de tal reforma, contemplarian en el 
perd6n no la justicia 6 la conveniencia, sino unicamente 
la impunidad. Ademas como el criteno v el sentimiento 



seria m iv posible que el Poder Ejecutivo impida la apl 
cacion de una pena que deba a su juicio ser elunin -ids 
Abririamos, pues, ancho campo a la arbitrariedad, y s 
causariaun gravisimo desorden. 

En la fijacion de las penas, scnores, desempefian gra 
papel las necesidades racionales, el sentimiento ilustn 
do de los pueblos; y las n cesidades racionales, el sent 
miento de los pueblos vanan al inllujo de la civihz; 
cion. La historia nos hace ver c6mo han ido paulat 
nay gradualmente destsrrandose de los Cddigos ciei 

!;:n' a •"' Jiia^que los pueblos han ido tambien ade 
lantando en civilizacion v cultura. 

Del> expuisto concluvo que la ley de gracia n 
tiene por objeto como se dice preparar la retorma dt 
Derecho Penal. 



Pasemos ahora a examinar si con el derecho de gra- 
cia se puede al menos conseguir que las penas sean 
justas e iguales para todos. 

Pero en que consiste, senores, la igualdad como con- 
dicion de las penas?— Sera posible que esta? sean ver- 
dadetamente justas e iguales para todos? 

La igualdad de las penas es una condicidn en virtud 
de la cual en la aplicacidn de los castigos no se han de 
tomar en cuenta las condiciones personales del reo, que 
no modifican de ningiin modo la responsabilidad pe 



'La pena no debe ser desig 



a firm a Carrara— est( 
diferente de los de 
lincwntM^cuanJo 6sU no altera la cantidad del deli 

"Si con la palabra igualdad— dice Pacheco— se quien 
s61o excluir los privilegios de casta 6 de familia si e: 
una formula anti aristocratica para indicar quetodas la! 
lases Jeben estar sometidas al derecho comun, lejos dt 
tener que decir nada contra ella, la aprobamos plena- 
mente y nos declaramos sus partidanos Pero si sc 
to.na esa palabra igualdad en su sentido natural y re to, 



S2an verdaderamente iguales para todos los que las su- 
fran, entonces recbazamos decididamente esta exigen- 
cia 6 condicion, y la rechaz3mos por la razon sencilhsi- 
ma de que es una cosa imposible." 

Con la igualdad de las penas parece en realrdad que 
se ha querido borrar esas odiosas diferencias 6 privile- 
gios de familia en virtud de los cuales la nobleza, por 
ejemplo, era antiguamente un titulo suficiente para modi- 
ficar el castigo, de tal manera que el noble convencido 
de un crimen debia necesariamente ser castigado corn 
menos rigor que aquel que no lo era: corao si el crimi- 
nal, senores, dejara de ser metios responsable porque se 
presenta ante la justicia envuelto en el finisimo pero 
eng nador ropaje conque la nobleza ha solido y suele 
muchas vecesencubrir sus crimenes! 

Si en esto consiste, pues, la igualdad de las penas, 
facilmente se comprende que el derecho de gracia no 
tiene tampoco desde este punto de vista importancia ni 
significaci6n alguna. Pretender que solo por el indul- 
to las penas han de sir justas e iguales para todos, equi- 
vale a manifestar que la arbitrariedad y no la justicia es 
la unica que inspira a aquellos a quienes la sociedad ha 
encargado la nobilisima mision de velar y defender la 
vida, el honor y mas intereses del ciudadano: si el in- 
dulto se ha creado con el fin de procurar la igualdad 
de las penas, l6gico sera concluir que la administracion 
de justicia es una gracia que concede el Ejecutivo y no 
una obligacion que corresponde ali uez. Es el juez y 
no el Ejecutivo quien deb' o»(.uaLMr las condiciones asi 
del delito cotio del criminal para luego establecer una 
justa proporci6n en la aplicavion del castigo. 

"Aguardar para que se haga justicia— dice Silvela— a 
que lo pida el reo, el Tribunal, lo disponga el Gobier- 
no, concederla excepcionalmente y corao por gracia, es- 
tablecer minuciosamente un poder6un oiden encargado 
de aplicar las leyes en los juicios criminales, instituir un 
sistema lento y detenido de procedimientos; y declarar 
despuesque los .ueces estan incapacitados para adminis- 
trar justicia si se lesdeja latitud para tener en cuenta las 
condiciones del delito y del criminal, y los hechos pos- 
teriores a la condena, y que para satisfacer la necesidad 
de que las penas sean siempre iguales y ustas para todos, 
es necesario acudiral .juicio del Ministro, que ha podid>> 
ocupar accidentalmente tan elevado puesto, por las com- 



binaciones de la politica, preocupado con otros mtere- 
ses y cuidados. solicitado por todas paites y de todos 
modos para conceder el indulto, sin ver la causa, sin oir 
alreonialos testigos, apenas enterado de los I echos 
por losinformes del Conseo deEstado y del Tribunal 
senteiictador, a quien como por ironia se pregunta cual 
es su parecer sobre su propia sentencia, es un contra 
sentido que solo la costumbie puede hacer tolerable. 

\ntesdepasaradelante, debo advertir, Senores, que 
no desconozco yo que el derecho de gracia puede en de- 
terminados casos llenar los fines que se le senalan, pero 
examinamos aqui su fundamento filos6fico y no las ven- 
lajas mas 6 menus practicas 6 acciden tales que de el pue- 
dan origin arse. 

Si pues el derecho de gtacia no tiene por objeto rec- 
lificar errores juJiciales, preparar la reforma en el De- 
recho Penal y mucho menos procurar que las penas sean 
jusias e tguales para todos, investiguemos brevemente 
cual sea°su verdadero fundamento. 



Dije, Sefiores, al empezar mi estudio que si el 
derecho de castigar tenia su origen y su fundamento 
racional en la ley eterna de armonia universal, era inne- 
^able que el derecho de gracia tenia tambien su origen 
enesa misma ley eterna de armonia, pues que a veces 
iuzgabamos mas litil para restablecer el orden "olv.dar 
unel perdon que castigar con la justicia. -Ahora bien. 
como la gracia es una idea complementana del derecho 
de castigar, estudiemos ligeramente el fin de la pena 
para saber el fin que persigue la ley de gracia. 
h r D ena— como muy bien sabeis vosotros, Senores— 
no es otra cosa sino el mal sensible con que la autor.dad 
aflii/e al culpable en razon del delito, 6 como dicen los 
fedlogos, malum pasionis propter malum actionis. La 
pena es, por consiguiente, una consecuencia natural 
del delito, y consta necesariamente de dos elementos: 
debe ser primero un mal, y en segundo lugar este mal 
debe ser aplicado por la autoridad en razdn del bien 
ne-raio por el delito: la pena, pues —como afirman los 
autores—Jebe teoer un caracter esencialmente vindica- 



dad no aplicala 


pena por la pena roisma, pues 


i manera, esta no « 


>ena una necesidad del orden, s 


i£U funesto de los 


abusos. L i pena ha de ser es 


mente reparadora; 


su fin no es otro que la vindicac 


orJen. Pero c qu3 


significa, Senores, reparar el 


? Como podremr 


>s apreciar debidamente los bie 


se obtienen con 1; 


a pena? 


"El alma del deli 


to— advierts Fernandez Conch 


• es, el mal que la 


sociedad torn a en cuenta para i 






Viene, en primer 


lu^ar, el dano propio 6 partici 


a culpa cometida; 


v.gr.:eu elhomicidioja muertt 


i cum,!: enelrobo, 


la sustraccion de los bienes ajer 



V iene, en se^undo 1 11.4a r, el escandalo, 6 sea la pro- 

culpas que experiraentan otros hombres. 

Viene, en tercer lugar, la alarma, es decir el senti- 
miento de inseguridad por lo que toca a la incoiumidad 
de su persona y derecbos, que se causa en todos los aso- 
ciados 6 en una gran parte. 

Para apreciar debidamente estos dos ultimos males, 
es preciso considerarlos con abstraccion de la pena, que 
es el remedio con que ocurre a ellos la sociedad amena- 
zada e inquieta por el contagio del delito. — Supongamos, 
pues, que dejara de existir la vindicta humana; que niel 
homicidio, ni el robo, ni el fraude, ni falta alguna fue- 
ran castigados por el poder publico,, ^cual sena el resul- 
tado? Indudablemente, no aro que la universal 6 casi 
universal co.rapcion de los hombres: el e^pectaculo del 
crimen siempre impune y de ordinario feliz S3na una 
escuela constante de perversion, que sofocana la in- 
fluencia de toda doctrina sana, y propagaria la imnora- 
lidad por doquiera. De aqui la principal necesidad oe 
la pena, la necesidad de ella para ediiu ar en la virtuJ a 

dalo de fa "u p.',' „n t 7 n' ] itl n ^ pi ') ^PsZfwn- 
dah V iti ctt!pa, como con su familiar elegancia dice I otnas 
di Aquino. Lo propio es aplicable al mal de alarma, 



2RECH0 DE GRACI 



apli 


ca la P 


sna p^rla 


pena mi- 


rma, p 




propone 




sfacer 1 


a justicia 


absoluta: 


el fin 


unico del c 


asti;yo no 


es ( 


)tro qu 


e la repai 


aci6n de 


I orde 


n. Pero c 


asos hav 


que 


por cu 


■cunstanci 


as excepc 


ionale 


s la aplicac 


ion de la 


pc;n 


a P ued< 




.r may ore 


s dano: 


5 al orden p 


liblico, y 


pr.r 


lo mi«i 


no puede 


ocurrir, c 


omo de hecho oci 


irre, que 


la ii 


■ dulgencia resul 






ite mas pr 




asipara la 


sociedad 


co mo par 


a el de 


lincuente, y 


en tales 


casos si ia j 


justicia e 


xige el ca 


stlgO, 


el bien soc 


:ial exigc 


que 




:astigue 6 


que seca 






como la 


pen 


a se jus 


itifica en , 


•azondel 


tin que 


persigue, S; 


utisfecho 








;idad do a 


quella. 








"El fin 


ultimo de 


ilapena- 


bserv 


a Carrara— 




soci 


al; per 


o euando 


circunsL, 


incias 


especiales 


mu est ran 


que 


la apli 


cacion dt 


t\ rt.^or c 


)-\iinar 


io de la per 


ia cnun 



ado, aunque conforme d la 

iedad mas dano que el que experimentan'a con dejar 
tune 6 castigar muy poco al culpable, se produce un 
flicto entre las exigencias de la justicia rigurosa v las 
orden externo. Seriajuslo aplicar la pena ordina- 
pero esta ca usaria mas desorden que el que resulta- 

Y no se diga que el derecho de gracia favorece la 
lunidad, dcjando sin castigo 6 castigando menos a 
el que con su accion criminosa se ha hecho respon- 
le ante la sociedad. 

"Si el den 



ebena cu 



tivo del derecho penal: su fundamento es la defensa del 
derecho, y en toda defensa entra siempre el calculo 
comparativo del mal mas grande v del mas pequefio; su 
fin inmediato esel r&stablecimiento del orden, y euando 
por razones humanas el orden completo no puede ob- 
tenerse, el orden se encuentra en un desorden menor. 
Asi, pues, el bien mayor para los miembros de la socie- 
dad puede ser una razbn para separarse del rigor de la 
justicia, y de aqui puede surgir una serie de causas que 
se llaman extrinsecas a la pena, las cuaies reclaman la 

a la vez inherentes a su tin ultimo y a su tin inmediato, 



! castigar— i 


nsisi 


:e el ci 


iminalista 


fundamento 


la 


justicia 


absoluta. 


aunque pei 


■ecie 


ra el mi 


indo; si el 


?xpia.i6n, e 




m, pudn 


a seromi- 



No hace a mi proposito, ni los limites del prs- 
sente estudio me permiten, exponerlas causas 6 razones 
que justifican la supresion 6 modificacion de la pena, 
causas 6 razones que, por otra parte, pueden variar mu- 
chisimo segun las circunstancias sociales y las condicio- 
nes particulares que rodean al criminal. Bastenos ma- 
nifestar por ahora que si la justicia absoluta exige que 
se castigue al culpable, la justicia social, por circuns- 
tancias excepcionales aconseja el perdon como medida 
mas oportunapara mantener el orden publico. 

Ademas, si biew es cierto que con la pena el legis- 
lador no se propone otra cosa sino reparar el escandalo, 
aquietar los animos justamente alarmados por la comi- 
siOn del delito, no puede sinembargo ni debe prescindir 
de una circunstancia importantisima que entra en los 
fines remotos del castigo: la ref rma del criminal, obte- 
nida la cual, debe necesariamente cesar 6 modificarse el 
castigo, pues si empujado por la violencia de las pasio- 
nes descendi6 a la arena innoble de los crimenes, con su 
irrepentido esta manifes- 
i la senda dsl honor, y 
esa resolucion por si sola constituye ya una protesta 
contra el crimen: en tales condiciones puede todavia 
ese desgraciado ser un miembro util a la sociedad. 

He aqui, Senores, a mi juicio. las razones que 
justifican la existencia del derecho de gra